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CÁNCER QUÉ ES, QUÉ LO CAUSA Y CÓMO TRATARLO

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    REPORTAJES
    LAS SORPRENDENTES POSIBILIDADES CURATIVAS DEL PAP-IMI

Numerosas enfermedades pueden ser eficazmente tratadas con el PAP-IMI, un novedoso dispositivo electroterapéutico creado por el profesor griego Panos T. Pappas capaz de producir pulsos magnéticos de gran amplitud, corta duración y alto poder energético que proporcionan a las células energía suficiente para mejorar su comportamiento metabólico. Y que además pueden utilizarse para provocar la destrucción de las células cancerosas. Entre quienes se han beneficiado ya de este método se encuentra el ex campeón olímpico y mundial de esquí, Hermann Maier, a quien un gravísimo accidente de moto estuvo a punto de costarle su pierna izquierda. Cuando todo apuntaba a su retirada comenzó a tratarse con este aparato y tras una recuperación asombrosa está compitiendo de nuevo.

La eficacia terapéutica del electromagnetismo para tratar el cáncer y otras enfermedades ha sido demostrada por una investigación realizada en la University of Southern California y publicada en la prestigiosa revista científica New Scientist Magazine. El trabajo confirma que paquetes de pulsos electromagnéticos de nanosegundos (millonésima de segundo) pueden pasar a través de la membrana exterior de las células sin dañarlas y modificar su interior lo que según los investigadores permite tratar de forma efectiva enfermedades como el cáncer o la leucemia. Es más, estos paquetes de pulsos rápidos actúan mediante un poderoso impacto en la estructura intracelular permitiendo cambiar su equilibrio bioquímico y provocar así -entre otros efectos- la apóptosis o suicidio de las células cancerosas. "En esencia -afirma Thomas Vernier, experto en semiconductores y gerente de ingeniería en el USC Viterbi School's Information Sciences Institute- nosotros enviamos miles de voltios a la célula en intervalos de nanosegundos. Los pulsos de alta frecuencia son tan cortos que pasan a través de la membrana del citoplasma sin alterar su estructura pero sí alterando su interior. Y cuando son aplicados en fuertes dosis llevan a la célula a la autodestrucción." Los resultados del trabajo, apoyados principalmente por la Air Force Office of Scientific Research con fondos adicionales de la Army Research Office, fueron presentados en la Conferencia sobre Nanotecnología celebrada en Boston el año pasado.
Es interesante resaltar también -por coincidir con otros planteamientos teóricos sobre los pulsos electromagnéticos- que las observaciones iniciales del sistema UPSET (Ultra-short Pulsed Systems Electroperturbation Technology) han mostrado que el pulso nanoeléctrico produce estallidos de calcio dentro de las células milisegundos después de ser aplicado. "Es importante -explicaría T. Vernier- porque los iones de calcio sirven como mensajeros reguladores en una amplia variedad de procesos en la estructura fisiológica de la célula. Ahora estamos interesados en saber cómo usar el ion de calcio para alterar las estructuras intracelulares específicas".
Vernier y un equipo de investigación de la sección de Ingeniería Eléctrica del Departamento de Investigación Celular y Neurobiología de la Keck School of Medicine de la USC y el Biophotonics Laboratory en el Cedars-Sinai Medical Center probaron la tecnología UPSET exponiendo las células de la leucemia a los campos eléctricos de alta frecuencia. La técnica presenta como principales ventajas sobre los tratamientos convencionales que no es invasiva - puede aplicarse sin contacto directo- y es mucho más económica. "Nuestra esperanza -manifestó T. Vernier- es que un día los pulsos nanoeléctricos puedan reemplazar procedimientos como la extirpación quirúrgica de tumores o tratamientos tóxicos como la quimioterapia". Ojalá... aunque no nos tranquiliza mucho saber que es el Ejército norteamericano el interesado en investigar el impacto de los pulsos electromagnéticos en las células. En fin, el caso es que según los investigadores norteamericanos estamos ante una tecnología de futuro... pero, ¿no será más bien de presente?
La verdad es que al conocer este trabajo que se presentaba como "novedoso" Panos T. Pappas, especialista griego en campos electromagnéticos, debió sonreír. A fin de cuentas el estudio de la USC respalda letra por letra, paso a paso, los trabajos que desde hace casi una década le llevaron al desarrollo de un dispositivo de pulsos electromagnéticos, el PAP-IMI, que está siendo utilizado en la actualidad en el tratamiento de numerosas patologías. Es decir, que una vez más se han invertido decenas de millones de dólares de fondos privados y públicos en demostrar lo que otros ya habían demostrado. Porque resulta que mientras en la USC se afanan en diseñar un dispositivo capaz de aplicar pulsos electromagnéticos en la lucha contra las enfermedades... Pappas lo tiene ya patentado y distribuido en los propios Estados Unidos, Canadá, México y Europa como dispositivo terapéutico en el ámbito de la Magnetoterapia. Paradojas de la ciencia, siempre hay alguien dispuesto a machacar en un clavo ya clavado ignorando los valiosos trabajos realizados con anterioridad. En cualquier caso, el trabajo norteamericano no deja de ser un aval importante para una tecnología sobre la que aún hay mucho que investigar pero que comienza a demostrar gran eficacia en ciertos tratamientos.

RECUPERACIONES SORPRENDENTES
Ciertamente los efectos beneficiosos de los campos electromagnéticos sobre el sistema músculo-esquelético se conocen desde hace muchos años pero no es menos cierto que los resultados obtenidos por el PAP-IMI -de Pappas e IMI (Ion Magnetic Induction)- resultan sorprendentes. El esquiador austriaco Hermann Maier -conocido en el mundo del esquí como "Herminator"- lidera en el momento de escribirse este artículo la Copa del Mundo de Esquí Alpino por delante del norteamericano Bode Millar. Maier, cuádruple ganador de la Copa del Mundo, campeón olímpico en 1998 en Nagano (Japón) y que cuenta con 21 victorias en la Copa del Mundo sabe bien pues lo que es la alegría de la victoria pero también sabe muy bien lo que es el miedo a perder... no ya una carrera sino algo más importante: su pierna derecha y, con ella, su futuro como deportista profesional. Porque el 24 de agosto del 2001 Maier sufrió un grave accidente de tráfico mientras pilotaba su moto por Salzburgo. Un turista alemán desorientado realizó un giro inesperado y prohibido cuando circulaba por delante de su moto y el campeón austriaco cayó a la calzada tan bruscamente que se produjo una gravísima fractura abierta en la pierna derecha así como otras lesiones internas. Maier estuvo a punto de perder su pierna derecha. Una vez superado lo peor meditó retirarse de la competición debido al estado de la misma. Sin embargo, un año después -en agosto del 2002- volvía a entrenarse y el 27 de enero del 2003 conseguía su primera victoria tras el accidente en el supergigante de Kitzbuehel. Un "milagro" que para él y su entrenador, sin embargo, comenzaría el día en que le presentaron al investigador griego Panos T. Pappas y empezó a tratarse con el PAP-IMI y sus pulsos electromagnéticos consiguiendo así una recuperación en la que nadie creía.
También en la temporada 2002-2003 el PAP-IMI comenzaría a ser utilizado por uno de los equipos históricos del fútbol americano: los San Francisco 49ers. La dureza de este deporte, a pesar de las protecciones que de la cabeza a los pies cubren a los jugadores, es causa de múltiples lesiones. Y buscando nuevas soluciones su equipo médico constataría en poco tiempo los buenos resultados que se obtienen con él en la recuperación de una amplia gama de lesiones y dolencias: esguinces, roturas, contusiones, etc. Incluso una apreciable reducción del número de partidos perdidos por los jugadores como consecuencia de lesiones. La máquina sería bautizada por los componentes del equipo como "Thumper" ("El golpeador") por la sensación de pequeños impactos repetidos que se sienten durante el tratamiento. "Ese aparato -recordaba Garrison Hearst, running back, hoy en los Broncos de Denver- era muy bueno para la recuperación del hombro y la rodilla. También me permitía aliviar rápidamente las inflamaciones surgidas tras los partidos. Cuando va derecho al dolor sé que está funcionando". Aunque quizás quien más explícito se ha mostrado es Ron Stone, guard del equipo: "El Thumper -afirmó- es tan popular que tengo que hacer cola para usarlo. Es un pequeño milagro de Dios en una caja".
También hay quienes se han beneficiado del aparato diseñado por Pappas aunque no pueden contarlo. Nos referimos a los caballos de alta competición. Bob Baffert, un legendario entrenador de caballos de carreras -tres veces ganador del Derby de Kentucky y cuatro veces líder de ganancias entre los entrenadores de primera línea- lo incorporó al tratamiento de las lesiones de sus pupilos equinos. "He notado -afirmaría- que el PAPI-IMI mejora sus movimientos y elimina mejor la hinchazón, la tensión y el dolor. Mis caballos no pueden decirme dónde están lesionados pero pasando la sonda del PAP-IMI por encima de su cuerpo puedo encontrar el lugar correcto dende ellos necesitan la energía. Esta máquina es asombrosa".
Los casos de Baffert y Hearst ofrecen en cualquier un dato significativo: la capacidad del PAP-IMI de actuar por resonancia en la zona dañada. Es decir, el terapeuta, preparador o entrenador sólo tiene que pasar la sonda del aparato por la zona, arriba y abajo, sin necesidad de que exista contacto directo con el cuerpo del paciente -hombre o animal- y sabiendo que cuando la sonda atraviese por una zona afectada -a nivel externo o interno- se activarán sin más los pulsos electromagnéticos y éste comenzará a sentir como pequeños impactos internos en la zona dañada que le pueden producir una molestia/dolor soportable que afortunadamente, tras varias sesiones, termina demostrando su alto valor terapéutico.
Los testimonios de Maier, de los jugadores de fútbol americano o de los entrenadores de caballos de carreras junto a decenas de estudios y experiencias en lesiones óseas y padecimientos articulares ponen de manifiesto la eficacia del aparato en la recuperación rápida y sorprendente de traumas óseo-musculares. Y no son más que la cresta de una ola de centenares de testimonios en un amplio abanico de enfermedades -desde el asma hasta el sida pasando por el cáncer- que hablan de mejorías particulares producidas por los especiales pulsos electromagnéticos del aparato.
Es verdad que la efectividad de los campos electromagnéticos está siendo -en general- difícil de concretar ante la variabilidad de datos y aparatos pero no lo es menos que durante los últimos 25 años se ha recopilado el suficiente número de experiencias para pensar que la eficacia de los campos y pulsos electromagnéticos no se limita al control del dolor o a la reparación de lesiones óseas y musculares.
En uno de los boletines de la Sociedad Americana del Dolor, Norman Harden -su editor- escribía lo siguiente en la introducción a un artículo del doctor Marko Markov -del Mount Sinai Hospital- titulado ¿Pueden los campos magnéticos y electromagnéticos aliviar el dolor?: "En las década de los 50 y 60 del pasado siglo XX -decía Harden- la comunidad científica predijo que los campos magnéticos nunca podrían ser usados para ofrecer imágenes del interior de nuestro cuerpo y ridiculizó los esfuerzos de quienes estaban envueltos en la investigación. Ahora contamos con imágenes precisas de nuestro organismo gracias a la resonancia magnética. El cuerpo humano es bioeléctrico y biomagnético. Es lógico pues asumir que la energía electromagnética impacta en las funciones de los organismos, quizás terapéuticamente. Hay ya estudios randomizados, controlados y en progreso que están poniendo de manifiesto el verdadero valor de la terapia magnética en la enfermedad humana y el dolor".

LOS CAMPOS MAGNÉTICOS PULSANTES
Ya en 1941 Szent Gyorgyi -un médico y bioquímico al que ya le había sido otorgado el Premio Nobel por su trabajo sobre los mecanismos de oxidación biológicos y la vitamina C- realizó la sorprendente sugerencia de que fenómenos como la semiconducción se daban dentro de los sistemas vivientes. Y postuló que la estructura atómica de moléculas biológicas como las proteínas estaba lo suficientemente organizada como para permitir la transmisión de corrientes eléctricas a distancia. Fue el punto de partida de la Bioelectricidad. Luego, durante las últimas décadas, ha sido cada vez más corriente utilizar dispositivos electromagnéticos en la recuperación de lesiones musculares y óseas obteniéndose notables mejorías que han evitado intervenciones quirúrgicas, invasivas y mucho más caras. Sin embargo, la investigación no se ha detenido en los buenos resultados obtenidos en tendinitis, artrosis, periartritis o reuma. Después fueron sus beneficios sobre el dolor y ahora nuevos estudios clínicos nos hablan de nuevas fronteras a las que Pappas y los médicos que le rodean parecen haber llegado en algunos casos.
A pesar de lo cual el uso de los campos magnéticos como herramienta terapéutica en los grandes centros hospitalarios está poco extendido. La causa es la falta de certeza sobre cómo responden las células en cada momento. Sin embargo, cada vez sabemos más. "La membrana celular -explica el ya mencionado doctor Markov- parece ser el principal blanco de las señales de los campos electromagnéticos alterando el mecanismo del ion de calcio (como también señala Vernier en el estudio de la USC). Cualquier cambio en el micro-medioambiente electroquímico de la célula puede causar modificaciones en la estructura de su superficie cambiando la concentración de un ión específicamente limitado lo que puede acompañarse de alteraciones en la estructura de entidades moleculares (como los lípidos, proteínas y enzimas) en la estructura de la membrana. Por consiguiente, incluso alteraciones pequeñas en el voltaje de transmembrana podrían activar una modulación significativa de la función celular".
Cabe explicar que el "potencial de membrana" es el voltaje que dan a la membrana las concentraciones de los iones de sodio (Na) y potasio (K) a ambos lados de ella. Del intercambio de ambos depende la polaridad de la membrana -positiva en su cara extracelular y negativa en su cara intracelular- y una carga voltaica llamada "potencial de membrana" que se cifra en torno a los -90 milivoltios en estado de reposo.
Los datos sobre la importancia del potencial de membrana serían confirmados en 1986 por R. Bingelli y C. Weinstein que establecieron la siguiente clasificación:
    Potencial de membrana de la célula: desde -100 miliV hasta 0 mV.
    Células sanas no proliferantes: entre -100 y -75 miliV.
    Células alteradas pero benignas: entre -75 y -35 miliV.
    Células tumorales cancerosas: entre -35 miliV y -5 miliV.
El uso para la recuperación del potencial "sano" es para Pappas, precisamente, una de las claves del funcionamiento de los pulsos electromagnéticos.

ASÍ FUNCIONA EL PAP-IMI
¿Y quién es Panos T. Pappas? Pues un prestigioso investigador griego, profesor de Física y Matemáticas en el Instituto Tecnológico del Pireo y especialista internacional en Electromagnetismo y Electrodinámica que ha trabajado en centros como el Physics Department of National Technical University of Athens, el National Magnetic Laboratory y el Center of Electromagnetic Research así como en la NASA. Miembro del Consejo Asesor de Discovery DSALUD, Pappas ha concentrado sus esfuerzos durante los últimos siete años en los efectos químicos y biológicos producidos por los pulsos electromagnéticos. Producto de esa experiencia es el PAP-IMI, aprobado hoy por autoridades médicas e industriales como dispositivo de magnetoterapia y que, como ya hemos comentado, está siendo utilizado como recurso terapéutico en muchos hospitales y centros privados de Estados Unidos, Canadá, México y Europa.
Hablamos de un dispositivo que produce pulsos magnéticos bipolares de corta duración y alta intensidad capaces de reproducir la "chispa del relámpago" provocando de esta manera una recarga de bioenergía a nivel celular sin que exista aumento de temperatura y, por tanto, daño térmico. "El PAP-IMI -nos diría su creador- está diseñado para restaurar la carga iónica perdida por la célula a fin de que supere sus problemas. Con abundancia de energía interior -o bioenergía- la célula supera la dificultad eléctrica y se espera que mantenga el equilibrio de la concentración iónica, el equilibrio de potencial de transmembrana y el funcionamiento eficaz de la bomba sodio-potasio".
El PAP-IMI utiliza micropulsaciones con una frecuencia de 2,3 por segundo en lapsos de un nanosegundo (menos de 1 millonésima de segundo) produciendo una "onda" electromagnética que penetra hasta 15 cms. de profundidad en la zona afectada. Para recibir 1 segundo pleno de pulso electromagnético el usuario debe usar el aparato 111 horas. Usa un transformador de diseño especial que le permite usar un voltaje de hasta 50.000 voltios. Y actúa por resonancia sobre la zona dañada, como dijimos anteriormente. Es decir, al pasar la sonda -que no precisa estar en contacto sobre el cuerpo- sobre una zona sana el paciente no experimenta efecto alguno. Sin embargo, al pasar sobre una zona dañada comienza a sentir pequeños "impactos electromagnéticos" de cortísima duración pero encadenados. Lo que además convierte el aparato en un método fiable para saber si una zona está dañada o enferma.
La seguridad del usuario está además garantizada ya que en ningún momento la electricidad escapa de la máquina. El PAP-IMI no usa microcorrientes para aplicar sobre el cuerpo y la energía es "inducida" directamente a nivel celular por el dispositivo en la zona afectada. El PAP-IMI cuenta además con una alarma interior capaz de detectar cualquier fuga de electricidad y detener inmediatamente la máquina.

APLICACIONES TERAPÉUTICAS
El PAP-IMI comenzó aplicándose para la rápida recuperación de traumas musculares y óseos así como para paliar el dolor. En ese sentido ha sido probado con éxito en centros especializados en la lucha contra el dolor como el Health Restoration Center, el National Pain Institute, el International Pain Research Institute y muchos otros centros de investigación de Los Ángeles, San Diego, el norte de México, Canadá y Europa.
Los efectos positivos de los pulsos electromagnéticos sobre el dolor son ya innegables y cientos de estudios y artículos dan fe de ello. Por ejemplo, en un artículo de marzo del 2003 titulado Pain management with pulsed electromagnetic field (PEMF) treatment, William Pawluk -médico y profesor asistente en la School of Medicine de la Johns Hopkins University- resume su eficacia. "El 17% de las personas mayores de 15 años -afirma Pawluk- sufre de dolores crónicos que afectan a su actividad diaria. Los estudios sugieren que al menos uno de cada cuatro adultos en Norteamérica sufre dolor en un momento determinado. Y son ya muchos los médicos que están empezando a remitr a sus pacientes con dolores crónicos a la medicina complementaria y alternativa en busca de una terapia que reduzca su dependencia de los medicamentos, los procedimientos invasivos y los efectos colaterales". A continuación Pawluk desarrolla las posibilidades de los campos electromagnéticos pulsantes contra el dolor. "Se ha demostrado que los campos electromagnéticos pulsantes de diversa potencia y frecuencia -escribe Pawluk- tienen buenos resultados en una amplia serie de situaciones dolorosas. Y suponen un mínimo riesgo comparados con el potencial invasivo de otras terapias y el riesgo de toxicidad, adicción y complicaciones de los medicamentos. Los profesionales se están dando cuenta gradualmente de su potencial para tratar con éxito o mejorar una miríada de problemas. Además, tras miles de pacientes y años de uso ha quedado constatado que el riesgo potencial de su utilización es muy pequeño." Y añade: "Los campos electromagnéticos afectan a la percepción de dolor de muchas maneras diferentes. Pueden aliviar el dolor directamente al influir sobre las neuronas afectadas, los movimientos del ión calcio, los potenciales de la membrana, los niveles de endorfinas, el óxido nítrico, los niveles de dopamina y la regeneración de los nervios. En cuanto a los beneficios indirectos de los campos magnéticos en distintas funciones fisiológicas pueden apreciarse en la circulación, el aparato músculo-esquelético, los edemas, el nivel de oxígeno en los tejidos, las inflamaciones, el metabolismo celular y los niveles de energía de las células".
Es obvio que dadas las posibilidades que se han ido abriendo paso, el campo de aplicación de los campos pulsantes se ha ido ampliando. Y cada vez son más los médicos que, llegado el momento en el que el tratamiento convencional no da resultado, se adentran en terrenos sugeridos por la investigación de laboratorio obteniendo resultados que les llevan a repetir la experiencia con nuevos pacientes. Se ha ido recopilando así un considerable número de casos tratados con grandes beneficios en otras patologías. Para resumir, diremos que Shri Kant Mishra -profesor de Neurología, miembro de prestigiosas sociedades de Neurociencia y presidente de la American Academy of Ayurvedic Medicine (AAAM)- tiene escrito que el PAP-IMI es eficaz en los siguientes casos: "Síndromes de dolor agudo crónico y sintomático; dolor por tensión crónica vascular; desórdenes músculo-esqueléticos; dolores crónicos de cuello y espalda; fibromialgia; problemas en las articulaciones; diversos tipos de desórdenes reumatológicos; artritis reumatoide". Kant Mishra agregaría que también es eficaz en casos de desórdenes inmunológicos, en el lupus sistémico, en desórdenes relacionados con el envejecimiento, en la curación de heridas y como coadyuvante en el caso de dolores agudos en enfermos de cáncer. A las citadas patologías se pueden añadir testimonios personales de pacientes y médicos en los que el PAP-IMI ha servido para tratar dolores pélvicos femeninos, problemas de la menstruación, endometriosis, problemas pulmonares, alergias, infecciones, asma, pulmonía, enfisema, enfermedades obstructivas, problemas circulatorios, hipertensión y otras patologías.

EL PAPI-MI Y EL SIDA
Por si todo ello fuera poco el PAP-IMI es también útil en casos de Sida y cáncer. En muchos enfermos de Sida ha reducido la carga viral además de elevar el número de linfocitos-T hasta niveles normales. El doctor mexicano Jacobo Swilling lo reconocía ya en 1992. "Este dispositivo -afirmó Swilling- tiene un gran potencial para inactivar la infección viral y puede ser potencialmente una herramienta terapéutica que puede controlar con éxito el VIH y los problemas derivados del Sida (...) Es la mejor medicación contra el Sida que he conocido". Un año después el International Pain Research Institute (IPRI) de California confirmaba que los pulsos producían un aumento sustancial de los CD4, en un estudio con pocos pacientes.
En 1994 el doctor Nick Tsilimigakis -del Scientific Institute for Biology de Atenas- realizó un estudio sobre siete pacientes con Sida combinando la aplicación del PAP-IMI con microcorrientes y grandes cantidades de vitamina C y otros minerales. Bueno, pues obtuvo unos resultados sorprendentes. En todos los casos los pacientes experimentaron una considerable mejoría física (más energía, mejores sensaciones de bienestar, aumento de peso, disminución de las diarreas) seguida por un espectacular aumento de los CD4. De un 41% en un mes a un 293% en seis meses. Diversas pruebas realizadas le llevaron a la conclusión que la aportación del PAP-IMI era superior a la de las microcorrientes. En un caso al menos la cantidad de virus en sangre se volvió indetectable después de 15 meses de tratamiento combinado.
En 1995 los doctores Stergiou, Papadopoulos, Arkadianos y Scoullos realizaron un estudio en el First Hospital of Social Security de Atenas con la aprobación de la Greek Nacional Drug Organization que confirmó los datos de los estudios anteriores con el PAP-IMI constatando una clara mejoría física del paciente, el aumento de CD4, la disminución de la carga viral y la recaída del paciente si abandonaba por largo tiempo el tratamiento.
Además de los resultados clínicos obtenidos distintos estudios muestran que "in vitro" los virus del Sida pierden su capacidad infecciosa tras ser sometidos a una corriente eléctrica. De hecho, en alguna ocasión repetidas exposiciones a la corriente eléctrica parecen conseguir limpiar las muestras de sangre de VIH así como de hepatitis. Otros estudios de laboratorio -como los de J. Walleczek o los de A. Cossarizza sobre linfocitos humanos y campos electromagnéticos- respaldan la idea de que los campos pulsantes del PAP-IMI estimulan el crecimiento de las células CD4 en los pacientes de SIDA. Y existen también numerosas referencias que sugieren que las infecciones oportunistas como el sarcoma de Kaposi pueden mejorarse también a través del cambio en el potencial de membrana y la porosidad de la célula que producen los campos pulsantes electromagnéticos.
En cuanto a la eficacia del PAP-IMI en casos de cáncer hablaremos de ello en el próximo número.

Más información en www.papimi.com


Antonio F. Muro



Ejemplos de investigaciones sobre los efectos de los campos electromagnéticos

Estos son algunos ejemplos de estudios recientes sobre la influencia orgánica de los campos pulsantes electromagnéticos:
    En el 2003 el doctor Thomas Goodwim realizó para la NASA un estudio sobre los campos electromagnéticos titulado "Physiological and molecular genetic effects of time-varying Electromagnetic Fields of human neuronal cells". En él constató los beneficios de los campos pulsantes en la restauración de genes relacionados con lesiones neuronales. También demostraron que los tejidos expuestos a pulsos de campos electromagnéticos experimentaron un 300% en el aumento en las mitocondrias, componente básico celular. Como resumen, además de reafirmar los beneficios recogidos en una larga bibliografía, Goodwin señaló las enormes posibilidades de los pulsos electromagnéticos en el crecimiento de tejidos para trasplante, la reparación de tejidos afectados por traumas y la detención del progreso de algunas enfermedades neurodegenerativas.
    En el estudio "Effects of a pulsed electromagnetic therapy on multiple sclerosis fatigue and quality of life: a double-blind, placebo controlled trial" de Lappin MS y otros de la Energy Medicine Developments INC los autores afirman. "La evidencia de este estudio controlado, aleatorio, a doble ciego y placebo es consistente con los resultados de estudios más pequeños que sugieren que la exposición a los campos electromagnéticos pulsantes débiles pueden aliviar los síntomas de la esclerosis múltiple".
    En el trabajo sobre la migraña "Treatment of migraine with pulsing electromagnetic fields: a double-blind, placebo-controlled study" de Sherman RA y otros del Orthopedic Surgery Service, Madigan Army Medical Center, en Tacoma (USA) las conclusiones son similares. "La exposición a campos electromagnéticos pulsantes al menos por 3 semanas -puede leerse- es una intervención efectiva a corto plazo para las migrañas".
    Y en "Protective effect of low frequency low energy pulsing electromagnetic fields on acute experimental myocardial infarcts in rats" de Albertini A y otros, del Hospital S .M. Misericordia de Udine (Italia), los resultados indican que la exposición a campos pulsantes electromagnéticos es capaz de limitar el área de necrosis después de una lesión isquémica aguda causada por la ligazón permanente de la arteria descendente izquierda. "Estos datos -concluye el trabajo- están de acuerdo con los efectos protectores de los campos pulsantes electromagnéticos observados en isquemia aguda en ratas y en infartos cerebrales en conejos".



Investigaciones del International Pain Research Institute de California (IPRI) sobre el PAP-IMI

Las posibilidades terapéuticas del PAP-IMI son conocidas desde hace tiempo. Hace ya casi diez años el International Pain Research Institute -entonces en California-, tras dos años trabajando con cinco dispositivos PAPI-MI notificó al NHI (Nacional Health Institute) de Estados Unidos que resultaba eficaz en algunas patologías que permiten entrever sus posibilidades en enfermedades más complicadas:
    Infecciones de vejiga, agudas y crónicas. El International Pain Research Institute constató que en diversos casos los pulsos electromagnéticos pueden eliminar muchos tipos de infecciones de vejiga. El estudio sugirió que el PAP-IMI podría eliminar los síntomas de cistitis aguda o crónica.
    Úlceras varicosas, diabéticas o isquémicas después del fracaso de medidas terapéuticas convencionales. Estas úlceras pueden infectarse y gangrenarse produciendo la amputación. El International Pain Research Institute confirmó en varios casos que los pulsos electromagnéticos pueden mejorar la curación de estas úlceras aumentando el suministro de sangre, estimulando al mismo tiempo la formación de tejido y previniendo infecciones secundarias.
    Úlceras de decúbito después del fracaso de medidas terapéuticas convencionales. La úlcera de decúbito se define como una necrosis y ulceración de los tejidos de una prominencia ósea que se ha visto sujeta a una presión prolongada contra un objeto externo (por ejemplo la cama, una silla de ruedas, etc). Las úlceras de decúbito no sólo pueden afectar los tejidos superficiales sino también al músculo y al hueso. Debido a su localización y el tipo de paciente en que ocurren son difíciles de curar. El International Pain Research Institute encontró evidencias en varios casos de que los pulsos electromagnéticos pueden mejorar la curación de estas úlceras aumentando el suministro de sangre, estimulando al mismo tiempo la formación de tejido y previniendo infecciones secundarias. Este tratamiento combinado con una dieta bien-equilibrada alta en proteínas y el cuidado apropiado de la úlcera -como el alivio de la presión- puede cerrar estas lesiones sin cirugía.
    Herpes genitales recurrentes y otras condiciones inflamatorias de la piel después del fracaso de medidas terapéuticas convencionales. El International Pain Research Institute encontró evidencias en varios casos de que los pulsos electromagnéticos en el caso de estas enfermedades recurrentes de la piel -como herpes genitales, eritema multiforme, penfigo y otras condiciones inflamatorias de la piel- puede mejorar o curar completamente.
    Hemorroides edematosa. La hemorroide externa casi siempre es sumamente dolorosa. La hemorroide interior es a menudo asintomática pero en el segundo grado de su desarrollo empieza a sangrar y finalmente pueden sufrir la estrangulación, trombosis o ulceración que conllevan un dolor insoportable. El International Pain Research Institute constató que los pulsos electromagnéticos pueden eliminar el edema e inflamación de la hemorroide y ayudar el proceso curativo.
    Hipoxemia, resultado de la enfermedad pulmonar aguda y crónica después del fracaso de medidas terapéuticas convencionales. En la enfermedad pulmonar aguda y crónica pueden producirse los síntomas del Síndrome de Dolor Respiratorio Adulto (ARDS). El International Pain Research Institute comprobó que en varios casos los pulsos electromagnéticos pueden reducir el edema intrapulmonar, el espasmo del músculo involuntario y el broncoespasmo. Este estudio establece que el PAPI-IMI es eficaz en el tratamiento de la hipoxia debido a ARDS.
    El dolor pelviano debido al cáncer, endometriosis u otros desórdenes pelvianos dolorosos después del fracaso de medidas terapéuticas todo convencionales. El International Pain Research Institute comprobó que los pulsos electromagnéticos pueden eliminar el dolor pelviano o las condiciones inflamatorias.
    Aumento de los CD4 y disminución de la carga viral.



La sanación con campos magnéticos pulsantes

Recuadro 3 La sanación con campos magnéticos pulsantes Las posibilidades curativas de los campos magnéticos pulsantes han sido tratadas por nuestra revista en varios artículos y especialmente en el nº 44 . El doctor José de la Hoz y Fabra, presidente de la Sociedad de Investigación y Tratamiento por Electro-Magnetismo (SITEM) y vicepresidente de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud además de reputado cardiólogo y miembro del Consejo Asesor de Discovery DSALUD, afirmaba ya entonces que "nuestro cuerpo está integrado por millones de pequeños imanes interconectados que cumplen distintas funciones y forman diminutos pero poderosos campos electromagnéticos siendo por eso por lo que la utilización terapéutica de campos magnéticos pulsantes permite tratar y normalizar los campos alterados del organismo". Destacando especialmente -nos diría- los resultados que se obtienen en traumatología, en la fatiga y en el tratamiento de enfermedades degenerativas y vasculares pero también en toda patología en que las células están degeneradas (por los motivos que sea). "Puede ser por una mala dieta cargada de sodio y pobre en potasio, por estrés, por intoxicaciones, por enfermedades, etc. -explicaría el doctor De la Hoz y Fabra-. Lo cierto es que cada célula tiene un potencial eléctrico fijo al que no llega cuando está degenerada o enferma. Pues bien, con la aplicación de los campos magnéticos pulsantes, como las ondas atraviesan totalmente la célula, ésta recupera su potencial a través de la energía que recibe del campo magnético y vuelve a funcionar."
En España existen equipos de campos magnéticos pulsantes de onda sinusoidal de alta eficacia comercializados por Mas Future Medical Ibérica -www.masiberica.com-, empresa con más de 20 años de experiencia en el desarrollo de sistemas de magnetoterapia que les ha llevado incluso a crear aparatos de uso casero. Se trata básicamente de microprocesadores digitales que convierten el campo magnético en un campo pulsante de baja o alta frecuencia -según el requerimiento individual- lo que permite elegir entre 60 programas diferentes con frecuencias desde 1 hasta 10.000 hertzios y una densidad de flujo magnético de hasta 85 gauss. Están pensados para evitar que las personas que por sus patologías requieren de una aplicación constante de campos magnéticos tengan que desplazarse.
Además de llevar energía a las células los campos magnéticos pulsantes aumentan la permeabilidad de la membrana lo que facilita el intercambio de potasio y sodio lo que, de paso, mejora la absorción del oxígeno y de los nutrientes. Además estimulan el metabolismo y aumentan la irrigación sanguínea. De hecho, su uso tiene acción analgésica, antiinflamatoria, espasmolítica y estimulante además de acelerar los procesos de curación de heridas y úlceras, de regeneración de tejidos, de consolidación de fracturas óseas y de recuperación de la fatiga. Asimismo estimula la secreción hormonal y tonifica el organismo en general.
Actualmente se emplean para tratar numerosas dolencias: afecciones cutáneas, artritis, artrosis, asma bronquial, cefaleas, ciática, cicatrices, debilidad muscular, desgarros musculares, distonías vegetativas, dolores agudos y/o crónicos, hematomas, heridas de lenta curación, hormigueo en las manos, fracturas, gingivitis, lesiones de la espalda, lumbalgias, enfermedades urogenitales, meniscopatía, neuralgia del trigémino, osteopatía, osteoporosis, otitis, parálisis facial, problemas de memoria o de concentración, prostatitis, psoriasis, quemaduras, rinitis, secuelas neurotróficas y motoras, sinusitis, trastornos circulatorios, trastornos del metabolismo, trastornos del sueño y úlceras varicosas.





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