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| LAS SORPRENDENTES POSIBILIDADES
CURATIVAS DEL PAP-IMI |
Numerosas enfermedades pueden ser eficazmente
tratadas con el PAP-IMI, un novedoso dispositivo electroterapéutico
creado por el profesor griego Panos T. Pappas capaz de producir
pulsos magnéticos de gran amplitud, corta duración y alto poder
energético que proporcionan a las células energía suficiente
para mejorar su comportamiento metabólico. Y que además pueden
utilizarse para provocar la destrucción de las células cancerosas.
Entre quienes se han beneficiado ya de este método se encuentra
el ex campeón olímpico y mundial de esquí, Hermann Maier, a
quien un gravísimo accidente de moto estuvo a punto de costarle
su pierna izquierda. Cuando todo apuntaba a su retirada comenzó
a tratarse con este aparato y tras una recuperación asombrosa
está compitiendo de nuevo.
La
eficacia terapéutica del electromagnetismo para tratar el cáncer
y otras enfermedades ha sido demostrada por una investigación
realizada en la University of Southern California y publicada
en la prestigiosa revista científica New Scientist Magazine.
El trabajo confirma que paquetes de pulsos electromagnéticos
de nanosegundos (millonésima de segundo) pueden pasar a través
de la membrana exterior de las células sin dañarlas y modificar
su interior lo que según los investigadores permite tratar de
forma efectiva enfermedades como el cáncer o la leucemia. Es más,
estos paquetes de pulsos rápidos actúan mediante un poderoso impacto
en la estructura intracelular permitiendo cambiar su equilibrio
bioquímico y provocar así -entre otros efectos- la apóptosis o
suicidio de las células cancerosas. "En esencia -afirma
Thomas Vernier, experto en semiconductores y gerente de
ingeniería en el USC Viterbi School's Information Sciences
Institute- nosotros enviamos miles de voltios a la célula en intervalos
de nanosegundos. Los pulsos de alta frecuencia son tan cortos
que pasan a través de la membrana del citoplasma sin alterar su
estructura pero sí alterando su interior. Y cuando son aplicados
en fuertes dosis llevan a la célula a la autodestrucción."
Los resultados del trabajo, apoyados principalmente por la Air
Force Office of Scientific Research con fondos adicionales
de la Army Research Office, fueron presentados en la Conferencia
sobre Nanotecnología celebrada en Boston el año pasado.
Es interesante resaltar también -por coincidir con otros planteamientos
teóricos sobre los pulsos electromagnéticos- que las observaciones
iniciales del sistema UPSET (Ultra-short Pulsed Systems Electroperturbation
Technology) han mostrado que el pulso nanoeléctrico produce
estallidos de calcio dentro de las células milisegundos después
de ser aplicado. "Es importante -explicaría T. Vernier-
porque los iones de calcio sirven como mensajeros reguladores
en una amplia variedad de procesos en la estructura fisiológica
de la célula. Ahora estamos interesados en saber cómo usar el
ion de calcio para alterar las estructuras intracelulares específicas".
Vernier y un equipo de investigación de la sección de Ingeniería
Eléctrica del Departamento de Investigación Celular y Neurobiología
de la Keck School of Medicine de la USC y el Biophotonics
Laboratory en el Cedars-Sinai Medical Center probaron la tecnología
UPSET exponiendo las células de la leucemia a los campos eléctricos
de alta frecuencia. La técnica presenta como principales ventajas
sobre los tratamientos convencionales que no es invasiva - puede
aplicarse sin contacto directo- y es mucho más económica. "Nuestra
esperanza -manifestó T. Vernier- es que un día los pulsos
nanoeléctricos puedan reemplazar procedimientos como la extirpación
quirúrgica de tumores o tratamientos tóxicos como la quimioterapia".
Ojalá... aunque no nos tranquiliza mucho saber que es el Ejército
norteamericano el interesado en investigar el impacto de los pulsos
electromagnéticos en las células. En fin, el caso es que según
los investigadores norteamericanos estamos ante una tecnología
de futuro... pero, ¿no será más bien de presente?
La verdad es que al conocer este trabajo que se presentaba como
"novedoso" Panos T. Pappas, especialista griego en campos
electromagnéticos, debió sonreír. A fin de cuentas el estudio
de la USC respalda letra por letra, paso a paso, los trabajos
que desde hace casi una década le llevaron al desarrollo de un
dispositivo de pulsos electromagnéticos, el PAP-IMI, que está
siendo utilizado en la actualidad en el tratamiento de numerosas
patologías. Es decir, que una vez más se han invertido decenas
de millones de dólares de fondos privados y públicos en demostrar
lo que otros ya habían demostrado. Porque resulta que mientras
en la USC se afanan en diseñar un dispositivo capaz de aplicar
pulsos electromagnéticos en la lucha contra las enfermedades...
Pappas lo tiene ya patentado y distribuido en los propios Estados
Unidos, Canadá, México y Europa como dispositivo terapéutico en
el ámbito de la Magnetoterapia. Paradojas de la ciencia, siempre
hay alguien dispuesto a machacar en un clavo ya clavado ignorando
los valiosos trabajos realizados con anterioridad. En cualquier
caso, el trabajo norteamericano no deja de ser un aval importante
para una tecnología sobre la que aún hay mucho que investigar
pero que comienza a demostrar gran eficacia en ciertos tratamientos.
RECUPERACIONES SORPRENDENTES
Ciertamente los efectos beneficiosos de los
campos electromagnéticos sobre el sistema músculo-esquelético
se conocen desde hace muchos años pero no es menos cierto que
los resultados obtenidos por el PAP-IMI -de Pappas e IMI (Ion
Magnetic Induction)- resultan sorprendentes. El esquiador
austriaco Hermann Maier -conocido en el mundo del esquí
como "Herminator"- lidera en el momento de escribirse este
artículo la Copa del Mundo de Esquí Alpino por delante del norteamericano
Bode Millar. Maier, cuádruple ganador de la Copa del Mundo,
campeón olímpico en 1998 en Nagano (Japón) y que cuenta con 21
victorias en la Copa del Mundo sabe bien pues lo que es la alegría
de la victoria pero también sabe muy bien lo que es el miedo a
perder... no ya una carrera sino algo más importante: su pierna
derecha y, con ella, su futuro como deportista profesional. Porque
el 24 de agosto del 2001 Maier sufrió un grave accidente de tráfico
mientras pilotaba su moto por Salzburgo. Un turista alemán desorientado
realizó un giro inesperado y prohibido cuando circulaba por delante
de su moto y el campeón austriaco cayó a la calzada tan bruscamente
que se produjo una gravísima fractura abierta en la pierna derecha
así como otras lesiones internas. Maier estuvo a punto de perder
su pierna derecha. Una vez superado lo peor meditó retirarse de
la competición debido al estado de la misma. Sin embargo, un año
después -en agosto del 2002- volvía a entrenarse y el 27 de enero
del 2003 conseguía su primera victoria tras el accidente en el
supergigante de Kitzbuehel. Un "milagro" que para él y su entrenador,
sin embargo, comenzaría el día en que le presentaron al investigador
griego Panos T. Pappas y empezó a tratarse con el PAP-IMI y sus
pulsos electromagnéticos consiguiendo así una recuperación en
la que nadie creía.
También en la temporada 2002-2003 el PAP-IMI comenzaría a ser
utilizado por uno de los equipos históricos del fútbol americano:
los San Francisco 49ers. La dureza de este deporte, a pesar
de las protecciones que de la cabeza a los pies cubren a los jugadores,
es causa de múltiples lesiones. Y buscando nuevas soluciones su
equipo médico constataría en poco tiempo los buenos resultados
que se obtienen con él en la recuperación de una amplia gama de
lesiones y dolencias: esguinces, roturas, contusiones, etc. Incluso
una apreciable reducción del número de partidos perdidos por los
jugadores como consecuencia de lesiones. La máquina sería bautizada
por los componentes del equipo como "Thumper" ("El golpeador")
por la sensación de pequeños impactos repetidos que se sienten
durante el tratamiento. "Ese aparato -recordaba Garrison
Hearst, running back, hoy en los Broncos de Denver-
era muy bueno para la recuperación del hombro y la rodilla.
También me permitía aliviar rápidamente las inflamaciones surgidas
tras los partidos. Cuando va derecho al dolor sé que está funcionando".
Aunque quizás quien más explícito se ha mostrado es Ron
Stone, guard del equipo: "El Thumper -afirmó-
es tan popular que tengo que hacer cola para usarlo. Es un
pequeño milagro de Dios en una caja".
También hay quienes se han beneficiado del aparato diseñado por
Pappas aunque no pueden contarlo. Nos referimos a los caballos
de alta competición. Bob Baffert, un legendario entrenador
de caballos de carreras -tres veces ganador del Derby de Kentucky
y cuatro veces líder de ganancias entre los entrenadores de primera
línea- lo incorporó al tratamiento de las lesiones de sus pupilos
equinos. "He notado -afirmaría- que el PAPI-IMI mejora
sus movimientos y elimina mejor la hinchazón, la tensión y el
dolor. Mis caballos no pueden decirme dónde están lesionados pero
pasando la sonda del PAP-IMI por encima de su cuerpo puedo encontrar
el lugar correcto dende ellos necesitan la energía. Esta máquina
es asombrosa".
Los casos de Baffert y Hearst ofrecen en cualquier un dato significativo:
la capacidad del PAP-IMI de actuar por resonancia en la zona dañada.
Es decir, el terapeuta, preparador o entrenador sólo tiene que
pasar la sonda del aparato por la zona, arriba y abajo, sin necesidad
de que exista contacto directo con el cuerpo del paciente -hombre
o animal- y sabiendo que cuando la sonda atraviese por una zona
afectada -a nivel externo o interno- se activarán sin más los
pulsos electromagnéticos y éste comenzará a sentir como pequeños
impactos internos en la zona dañada que le pueden producir una
molestia/dolor soportable que afortunadamente, tras varias sesiones,
termina demostrando su alto valor terapéutico.
Los testimonios de Maier, de los jugadores de fútbol americano
o de los entrenadores de caballos de carreras junto a decenas
de estudios y experiencias en lesiones óseas y padecimientos articulares
ponen de manifiesto la eficacia del aparato en la recuperación
rápida y sorprendente de traumas óseo-musculares. Y no son más
que la cresta de una ola de centenares de testimonios en un amplio
abanico de enfermedades -desde el asma hasta el sida pasando por
el cáncer- que hablan de mejorías particulares producidas por
los especiales pulsos electromagnéticos del aparato.
Es verdad que la efectividad de los campos electromagnéticos está
siendo -en general- difícil de concretar ante la variabilidad
de datos y aparatos pero no lo es menos que durante los últimos
25 años se ha recopilado el suficiente número de experiencias
para pensar que la eficacia de los campos y pulsos electromagnéticos
no se limita al control del dolor o a la reparación de lesiones
óseas y musculares.
En uno de los boletines de la Sociedad Americana del Dolor,
Norman Harden -su editor- escribía lo siguiente en la introducción
a un artículo del doctor Marko Markov -del Mount Sinai
Hospital- titulado ¿Pueden los campos magnéticos y electromagnéticos
aliviar el dolor?: "En las década de los 50 y 60 del pasado siglo
XX -decía Harden- la comunidad científica predijo que los
campos magnéticos nunca podrían ser usados para ofrecer imágenes
del interior de nuestro cuerpo y ridiculizó los esfuerzos de quienes
estaban envueltos en la investigación. Ahora contamos con imágenes
precisas de nuestro organismo gracias a la resonancia magnética.
El cuerpo humano es bioeléctrico y biomagnético. Es lógico pues
asumir que la energía electromagnética impacta en las funciones
de los organismos, quizás terapéuticamente. Hay ya estudios randomizados,
controlados y en progreso que están poniendo de manifiesto el
verdadero valor de la terapia magnética en la enfermedad humana
y el dolor".
LOS CAMPOS MAGNÉTICOS PULSANTES
Ya en 1941 Szent Gyorgyi -un médico
y bioquímico al que ya le había sido otorgado el Premio Nobel
por su trabajo sobre los mecanismos de oxidación biológicos y
la vitamina C- realizó la sorprendente sugerencia de que fenómenos
como la semiconducción se daban dentro de los sistemas vivientes.
Y postuló que la estructura atómica de moléculas biológicas como
las proteínas estaba lo suficientemente organizada como para permitir
la transmisión de corrientes eléctricas a distancia. Fue el punto
de partida de la Bioelectricidad. Luego, durante las últimas décadas,
ha sido cada vez más corriente utilizar dispositivos electromagnéticos
en la recuperación de lesiones musculares y óseas obteniéndose
notables mejorías que han evitado intervenciones quirúrgicas,
invasivas y mucho más caras. Sin embargo, la investigación no
se ha detenido en los buenos resultados obtenidos en tendinitis,
artrosis, periartritis o reuma. Después fueron sus beneficios
sobre el dolor y ahora nuevos estudios clínicos nos hablan de
nuevas fronteras a las que Pappas y los médicos que le rodean
parecen haber llegado en algunos casos.
A pesar de lo cual el uso de los campos magnéticos como herramienta
terapéutica en los grandes centros hospitalarios está poco extendido.
La causa es la falta de certeza sobre cómo responden las células
en cada momento. Sin embargo, cada vez sabemos más. "La membrana
celular -explica el ya mencionado doctor Markov- parece
ser el principal blanco de las señales de los campos electromagnéticos
alterando el mecanismo del ion de calcio (como también señala
Vernier en el estudio de la USC). Cualquier cambio en el micro-medioambiente
electroquímico de la célula puede causar modificaciones en la
estructura de su superficie cambiando la concentración de un ión
específicamente limitado lo que puede acompañarse de alteraciones
en la estructura de entidades moleculares (como los lípidos, proteínas
y enzimas) en la estructura de la membrana. Por consiguiente,
incluso alteraciones pequeñas en el voltaje de transmembrana podrían
activar una modulación significativa de la función celular".
Cabe explicar que el "potencial de membrana" es el voltaje que
dan a la membrana las concentraciones de los iones de sodio (Na)
y potasio (K) a ambos lados de ella. Del intercambio de ambos
depende la polaridad de la membrana -positiva en su cara extracelular
y negativa en su cara intracelular- y una carga voltaica llamada
"potencial de membrana" que se cifra en torno a los -90 milivoltios
en estado de reposo.
Los datos sobre la importancia del potencial de membrana serían
confirmados en 1986 por R. Bingelli y C. Weinstein
que establecieron la siguiente clasificación:
Potencial
de membrana de la célula: desde -100 miliV hasta 0 mV.
Células
sanas no proliferantes: entre -100 y -75 miliV.
Células
alteradas pero benignas: entre -75 y -35 miliV.
Células
tumorales cancerosas: entre -35 miliV y -5 miliV.
El uso para la recuperación del potencial "sano" es para Pappas,
precisamente, una de las claves del funcionamiento de los pulsos
electromagnéticos.
ASÍ FUNCIONA EL PAP-IMI
¿Y quién es Panos T. Pappas? Pues un prestigioso
investigador griego, profesor de Física y Matemáticas en el Instituto
Tecnológico del Pireo y especialista internacional en Electromagnetismo
y Electrodinámica que ha trabajado en centros como el Physics
Department of National Technical University of Athens, el National
Magnetic Laboratory y el Center of Electromagnetic Research así
como en la NASA. Miembro del Consejo
Asesor de Discovery DSALUD, Pappas ha concentrado
sus esfuerzos durante los últimos siete años en los efectos químicos
y biológicos producidos por los pulsos electromagnéticos. Producto
de esa experiencia es el PAP-IMI, aprobado hoy por autoridades
médicas e industriales como dispositivo de magnetoterapia y que,
como ya hemos comentado, está siendo utilizado como recurso terapéutico
en muchos hospitales y centros privados de Estados Unidos, Canadá,
México y Europa.
Hablamos de un dispositivo que produce pulsos magnéticos bipolares
de corta duración y alta intensidad capaces de reproducir la "chispa
del relámpago" provocando de esta manera una recarga de bioenergía
a nivel celular sin que exista aumento de temperatura y, por tanto,
daño térmico. "El PAP-IMI -nos diría su creador- está
diseñado para restaurar la carga iónica perdida por la célula
a fin de que supere sus problemas. Con abundancia de energía interior
-o bioenergía- la célula supera la dificultad eléctrica y se espera
que mantenga el equilibrio de la concentración iónica, el equilibrio
de potencial de transmembrana y el funcionamiento eficaz de la
bomba sodio-potasio".
El PAP-IMI utiliza micropulsaciones con una frecuencia de 2,3
por segundo en lapsos de un nanosegundo (menos de 1 millonésima
de segundo) produciendo una "onda" electromagnética que penetra
hasta 15 cms. de profundidad en la zona afectada. Para recibir
1 segundo pleno de pulso electromagnético el usuario debe usar
el aparato 111 horas. Usa un transformador de diseño especial
que le permite usar un voltaje de hasta 50.000 voltios. Y actúa
por resonancia sobre la zona dañada, como dijimos anteriormente.
Es decir, al pasar la sonda -que no precisa estar en contacto
sobre el cuerpo- sobre una zona sana el paciente no experimenta
efecto alguno. Sin embargo, al pasar sobre una zona dañada comienza
a sentir pequeños "impactos electromagnéticos" de cortísima duración
pero encadenados. Lo que además convierte el aparato en un método
fiable para saber si una zona está dañada o enferma.
La seguridad del usuario está además garantizada ya que en ningún
momento la electricidad escapa de la máquina. El PAP-IMI no usa
microcorrientes para aplicar sobre el cuerpo y la energía es "inducida"
directamente a nivel celular por el dispositivo en la zona afectada.
El PAP-IMI cuenta además con una alarma interior capaz de detectar
cualquier fuga de electricidad y detener inmediatamente la máquina.
APLICACIONES TERAPÉUTICAS
El PAP-IMI comenzó aplicándose para
la rápida recuperación de traumas musculares y óseos así como
para paliar el dolor. En ese sentido ha sido probado con éxito
en centros especializados en la lucha contra el dolor como el
Health Restoration Center, el National Pain Institute, el
International Pain Research Institute y muchos otros centros
de investigación de Los Ángeles, San Diego, el norte de México,
Canadá y Europa.
Los efectos positivos de los pulsos electromagnéticos sobre el
dolor son ya innegables y cientos de estudios y artículos dan
fe de ello. Por ejemplo, en un artículo de marzo del 2003 titulado
Pain management with pulsed electromagnetic field (PEMF) treatment,
William Pawluk -médico y profesor asistente en la School
of Medicine de la Johns Hopkins University- resume su eficacia.
"El 17% de las personas mayores de 15 años -afirma Pawluk-
sufre de dolores crónicos que afectan a su actividad diaria.
Los estudios sugieren que al menos uno de cada cuatro adultos
en Norteamérica sufre dolor en un momento determinado. Y son ya
muchos los médicos que están empezando a remitr a sus pacientes
con dolores crónicos a la medicina complementaria y alternativa
en busca de una terapia que reduzca su dependencia de los medicamentos,
los procedimientos invasivos y los efectos colaterales". A continuación
Pawluk desarrolla las posibilidades de los campos electromagnéticos
pulsantes contra el dolor. "Se ha demostrado que los campos electromagnéticos
pulsantes de diversa potencia y frecuencia -escribe Pawluk- tienen
buenos resultados en una amplia serie de situaciones dolorosas.
Y suponen un mínimo riesgo comparados con el potencial invasivo
de otras terapias y el riesgo de toxicidad, adicción y complicaciones
de los medicamentos. Los profesionales se están dando cuenta gradualmente
de su potencial para tratar con éxito o mejorar una miríada de
problemas. Además, tras miles de pacientes y años de uso ha quedado
constatado que el riesgo potencial de su utilización es muy pequeño."
Y añade: "Los campos electromagnéticos afectan a la percepción
de dolor de muchas maneras diferentes. Pueden aliviar el dolor
directamente al influir sobre las neuronas afectadas, los movimientos
del ión calcio, los potenciales de la membrana, los niveles de
endorfinas, el óxido nítrico, los niveles de dopamina y la regeneración
de los nervios. En cuanto a los beneficios indirectos de los campos
magnéticos en distintas funciones fisiológicas pueden apreciarse
en la circulación, el aparato músculo-esquelético, los edemas,
el nivel de oxígeno en los tejidos, las inflamaciones, el metabolismo
celular y los niveles de energía de las células".
Es obvio que dadas las posibilidades que se han ido abriendo paso,
el campo de aplicación de los campos pulsantes se ha ido ampliando.
Y cada vez son más los médicos que, llegado el momento en el que
el tratamiento convencional no da resultado, se adentran en terrenos
sugeridos por la investigación de laboratorio obteniendo resultados
que les llevan a repetir la experiencia con nuevos pacientes.
Se ha ido recopilando así un considerable número de casos tratados
con grandes beneficios en otras patologías. Para resumir, diremos
que Shri Kant Mishra -profesor de Neurología, miembro de
prestigiosas sociedades de Neurociencia y presidente de la American
Academy of Ayurvedic Medicine (AAAM)- tiene escrito que el
PAP-IMI es eficaz en los siguientes casos: "Síndromes de dolor
agudo crónico y sintomático; dolor por tensión crónica vascular;
desórdenes músculo-esqueléticos; dolores crónicos de cuello y
espalda; fibromialgia; problemas en las articulaciones; diversos
tipos de desórdenes reumatológicos; artritis reumatoide".
Kant Mishra agregaría que también es eficaz en casos de desórdenes
inmunológicos, en el lupus sistémico, en desórdenes relacionados
con el envejecimiento, en la curación de heridas y como coadyuvante
en el caso de dolores agudos en enfermos de cáncer. A las citadas
patologías se pueden añadir testimonios personales de pacientes
y médicos en los que el PAP-IMI ha servido para tratar dolores
pélvicos femeninos, problemas de la menstruación, endometriosis,
problemas pulmonares, alergias, infecciones, asma, pulmonía, enfisema,
enfermedades obstructivas, problemas circulatorios, hipertensión
y otras patologías.
EL PAPI-MI Y EL SIDA
Por si todo ello fuera poco el PAP-IMI
es también útil en casos de Sida y cáncer. En muchos enfermos
de Sida ha reducido la carga viral además de elevar el número
de linfocitos-T hasta niveles normales. El doctor mexicano Jacobo
Swilling lo reconocía ya en 1992. "Este dispositivo
-afirmó Swilling- tiene un gran potencial para inactivar la
infección viral y puede ser potencialmente una herramienta terapéutica
que puede controlar con éxito el VIH y los problemas derivados
del Sida (...) Es la mejor medicación contra el Sida que he conocido".
Un año después el International Pain Research Institute
(IPRI) de California confirmaba que los pulsos producían un
aumento sustancial de los CD4, en un estudio con pocos pacientes.
En 1994 el doctor Nick Tsilimigakis -del Scientific
Institute for Biology de Atenas- realizó un estudio sobre
siete pacientes con Sida combinando la aplicación del PAP-IMI
con microcorrientes y grandes cantidades de vitamina C y otros
minerales. Bueno, pues obtuvo unos resultados sorprendentes. En
todos los casos los pacientes experimentaron una considerable
mejoría física (más energía, mejores sensaciones de bienestar,
aumento de peso, disminución de las diarreas) seguida por un espectacular
aumento de los CD4. De un 41% en un mes a un 293% en seis meses.
Diversas pruebas realizadas le llevaron a la conclusión que la
aportación del PAP-IMI era superior a la de las microcorrientes.
En un caso al menos la cantidad de virus en sangre se volvió indetectable
después de 15 meses de tratamiento combinado.
En 1995 los doctores Stergiou, Papadopoulos, Arkadianos y Scoullos
realizaron un estudio en el First Hospital of Social Security
de Atenas con la aprobación de la Greek Nacional Drug Organization
que confirmó los datos de los estudios anteriores con el PAP-IMI
constatando una clara mejoría física del paciente, el aumento
de CD4, la disminución de la carga viral y la recaída del paciente
si abandonaba por largo tiempo el tratamiento.
Además de los resultados clínicos obtenidos distintos estudios
muestran que "in vitro" los virus del Sida pierden su capacidad
infecciosa tras ser sometidos a una corriente eléctrica. De hecho,
en alguna ocasión repetidas exposiciones a la corriente eléctrica
parecen conseguir limpiar las muestras de sangre de VIH así como
de hepatitis. Otros estudios de laboratorio -como los de J.
Walleczek o los de A. Cossarizza sobre linfocitos humanos
y campos electromagnéticos- respaldan la idea de que los campos
pulsantes del PAP-IMI estimulan el crecimiento de las células
CD4 en los pacientes de SIDA. Y existen también numerosas referencias
que sugieren que las infecciones oportunistas como el sarcoma
de Kaposi pueden mejorarse también a través del cambio en el potencial
de membrana y la porosidad de la célula que producen los campos
pulsantes electromagnéticos.
En cuanto a la eficacia del PAP-IMI en casos de cáncer hablaremos
de ello en el próximo número.
Más información en www.papimi.com
Antonio
F. Muro
Ejemplos
de investigaciones sobre los efectos de los campos electromagnéticos
Estos son algunos ejemplos de estudios recientes
sobre la influencia orgánica de los campos pulsantes electromagnéticos:
En
el 2003 el doctor Thomas Goodwim realizó para la NASA un
estudio sobre los campos electromagnéticos titulado "Physiological
and molecular genetic effects of time-varying Electromagnetic
Fields of human neuronal cells". En él constató los beneficios
de los campos pulsantes en la restauración de genes relacionados
con lesiones neuronales. También demostraron que los tejidos expuestos
a pulsos de campos electromagnéticos experimentaron un 300% en
el aumento en las mitocondrias, componente básico celular. Como
resumen, además de reafirmar los beneficios recogidos en una larga
bibliografía, Goodwin señaló las enormes posibilidades de los
pulsos electromagnéticos en el crecimiento de tejidos para trasplante,
la reparación de tejidos afectados por traumas y la detención
del progreso de algunas enfermedades neurodegenerativas.
En
el estudio "Effects of a pulsed electromagnetic therapy on
multiple sclerosis fatigue and quality of life: a double-blind,
placebo controlled trial" de Lappin MS y otros de la
Energy Medicine Developments INC los autores afirman. "La
evidencia de este estudio controlado, aleatorio, a doble ciego
y placebo es consistente con los resultados de estudios más pequeños
que sugieren que la exposición a los campos electromagnéticos
pulsantes débiles pueden aliviar los síntomas de la esclerosis
múltiple".
En
el trabajo sobre la migraña "Treatment of migraine with pulsing
electromagnetic fields: a double-blind, placebo-controlled study"
de Sherman RA y otros del Orthopedic Surgery Service,
Madigan Army Medical Center, en Tacoma (USA) las conclusiones
son similares. "La exposición a campos electromagnéticos pulsantes
al menos por 3 semanas -puede leerse- es una intervención
efectiva a corto plazo para las migrañas".
Y
en "Protective effect of low frequency low energy pulsing electromagnetic
fields on acute experimental myocardial infarcts in rats" de
Albertini A y otros, del Hospital S .M. Misericordia
de Udine (Italia), los resultados indican que la exposición
a campos pulsantes electromagnéticos es capaz de limitar el área
de necrosis después de una lesión isquémica aguda causada por
la ligazón permanente de la arteria descendente izquierda.
"Estos datos -concluye el trabajo- están de acuerdo con
los efectos protectores de los campos pulsantes electromagnéticos
observados en isquemia aguda en ratas y en infartos cerebrales
en conejos".
Investigaciones
del International Pain Research Institute de California (IPRI)
sobre el PAP-IMI
Las posibilidades terapéuticas del PAP-IMI son conocidas desde
hace tiempo. Hace ya casi diez años el International Pain Research
Institute -entonces en California-, tras dos años trabajando
con cinco dispositivos PAPI-MI notificó al NHI (Nacional Health
Institute) de Estados Unidos que resultaba eficaz en algunas
patologías que permiten entrever sus posibilidades en enfermedades
más complicadas:
Infecciones
de vejiga, agudas y crónicas. El International Pain
Research Institute constató que en diversos casos los pulsos
electromagnéticos pueden eliminar muchos tipos de infecciones
de vejiga. El estudio sugirió que el PAP-IMI podría eliminar los
síntomas de cistitis aguda o crónica.
Úlceras
varicosas, diabéticas o isquémicas después del fracaso de medidas
terapéuticas convencionales. Estas úlceras pueden infectarse
y gangrenarse produciendo la amputación. El International Pain
Research Institute confirmó en varios casos que los pulsos
electromagnéticos pueden mejorar la curación de estas úlceras
aumentando el suministro de sangre, estimulando al mismo tiempo
la formación de tejido y previniendo infecciones secundarias.
Úlceras
de decúbito después del fracaso de medidas terapéuticas convencionales.
La úlcera de decúbito se define como una necrosis y ulceración
de los tejidos de una prominencia ósea que se ha visto sujeta
a una presión prolongada contra un objeto externo (por ejemplo
la cama, una silla de ruedas, etc). Las úlceras de decúbito no
sólo pueden afectar los tejidos superficiales sino también al
músculo y al hueso. Debido a su localización y el tipo de paciente
en que ocurren son difíciles de curar. El International Pain
Research Institute encontró evidencias en varios casos de
que los pulsos electromagnéticos pueden mejorar la curación de
estas úlceras aumentando el suministro de sangre, estimulando
al mismo tiempo la formación de tejido y previniendo infecciones
secundarias. Este tratamiento combinado con una dieta bien-equilibrada
alta en proteínas y el cuidado apropiado de la úlcera -como el
alivio de la presión- puede cerrar estas lesiones sin cirugía.
Herpes
genitales recurrentes y otras condiciones inflamatorias de la
piel después del fracaso de medidas terapéuticas convencionales.
El International Pain Research Institute encontró
evidencias en varios casos de que los pulsos electromagnéticos
en el caso de estas enfermedades recurrentes de la piel -como
herpes genitales, eritema multiforme, penfigo y otras condiciones
inflamatorias de la piel- puede mejorar o curar completamente.
Hemorroides
edematosa. La hemorroide externa casi siempre es sumamente
dolorosa. La hemorroide interior es a menudo asintomática pero
en el segundo grado de su desarrollo empieza a sangrar y finalmente
pueden sufrir la estrangulación, trombosis o ulceración que conllevan
un dolor insoportable. El International Pain Research Institute
constató que los pulsos electromagnéticos pueden eliminar
el edema e inflamación de la hemorroide y ayudar el proceso curativo.
Hipoxemia,
resultado de la enfermedad pulmonar aguda y crónica después del
fracaso de medidas terapéuticas convencionales. En
la enfermedad pulmonar aguda y crónica pueden producirse los síntomas
del Síndrome de Dolor Respiratorio Adulto (ARDS). El International
Pain Research Institute comprobó que en varios casos los pulsos
electromagnéticos pueden reducir el edema intrapulmonar, el espasmo
del músculo involuntario y el broncoespasmo. Este estudio establece
que el PAPI-IMI es eficaz en el tratamiento de la hipoxia debido
a ARDS.
El
dolor pelviano debido al cáncer, endometriosis u otros desórdenes
pelvianos dolorosos después del fracaso de medidas terapéuticas
todo convencionales. El International Pain Research
Institute comprobó que los pulsos electromagnéticos pueden
eliminar el dolor pelviano o las condiciones inflamatorias.
Aumento
de los CD4 y disminución de la carga viral.
La
sanación con campos magnéticos pulsantes
Recuadro 3 La sanación con campos magnéticos pulsantes Las posibilidades
curativas de los campos magnéticos pulsantes han sido tratadas
por nuestra revista en varios artículos y especialmente en el
nº 44 . El
doctor José de la Hoz y Fabra, presidente de la Sociedad
de Investigación y Tratamiento por Electro-Magnetismo (SITEM)
y vicepresidente de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo
y Ciencias de la Salud además de reputado cardiólogo y miembro
del Consejo
Asesor de Discovery DSALUD, afirmaba ya entonces
que "nuestro cuerpo está integrado por millones de pequeños
imanes interconectados que cumplen distintas funciones y forman
diminutos pero poderosos campos electromagnéticos siendo por eso
por lo que la utilización terapéutica de campos magnéticos pulsantes
permite tratar y normalizar los campos alterados del organismo".
Destacando especialmente -nos diría- los resultados que se obtienen
en traumatología, en la fatiga y en el tratamiento de enfermedades
degenerativas y vasculares pero también en toda patología en que
las células están degeneradas (por los motivos que sea). "Puede
ser por una mala dieta cargada de sodio y pobre en potasio, por
estrés, por intoxicaciones, por enfermedades, etc. -explicaría
el doctor De la Hoz y Fabra-. Lo cierto es que cada célula
tiene un potencial eléctrico fijo al que no llega cuando está
degenerada o enferma. Pues bien, con la aplicación de los campos
magnéticos pulsantes, como las ondas atraviesan totalmente la
célula, ésta recupera su potencial a través de la energía que
recibe del campo magnético y vuelve a funcionar."
En España existen equipos de campos magnéticos pulsantes de
onda sinusoidal de alta eficacia comercializados por Mas Future
Medical Ibérica -www.masiberica.com-, empresa con más
de 20 años de experiencia en el desarrollo de sistemas de magnetoterapia
que les ha llevado incluso a crear aparatos de uso casero. Se
trata básicamente de microprocesadores digitales que convierten
el campo magnético en un campo pulsante de baja o alta frecuencia
-según el requerimiento individual- lo que permite elegir entre
60 programas diferentes con frecuencias desde 1 hasta 10.000 hertzios
y una densidad de flujo magnético de hasta 85 gauss. Están pensados
para evitar que las personas que por sus patologías requieren
de una aplicación constante de campos magnéticos tengan que desplazarse.
Además de llevar energía a las células los campos magnéticos pulsantes
aumentan la permeabilidad de la membrana lo que facilita el intercambio
de potasio y sodio lo que, de paso, mejora la absorción del oxígeno
y de los nutrientes. Además estimulan el metabolismo y aumentan
la irrigación sanguínea. De hecho, su uso tiene acción analgésica,
antiinflamatoria, espasmolítica y estimulante además de acelerar
los procesos de curación de heridas y úlceras, de regeneración
de tejidos, de consolidación de fracturas óseas y de recuperación
de la fatiga. Asimismo estimula la secreción hormonal y tonifica
el organismo en general.
Actualmente se emplean para tratar numerosas dolencias: afecciones
cutáneas, artritis, artrosis, asma bronquial, cefaleas, ciática,
cicatrices, debilidad muscular, desgarros musculares, distonías
vegetativas, dolores agudos y/o crónicos, hematomas, heridas de
lenta curación, hormigueo en las manos, fracturas, gingivitis,
lesiones de la espalda, lumbalgias, enfermedades urogenitales,
meniscopatía, neuralgia del trigémino, osteopatía, osteoporosis,
otitis, parálisis facial, problemas de memoria o de concentración,
prostatitis, psoriasis, quemaduras, rinitis, secuelas neurotróficas
y motoras, sinusitis, trastornos circulatorios, trastornos del
metabolismo, trastornos del sueño y úlceras varicosas.
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