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Cáncer: qué es, qué
lo causa y cómo tratarlo (XXXVI)
¿ES EL ENSUCIAMIENTO CELULAR LA CAUSA DE MUCHOS
CÁNCERES? |
Para el doctor Jean Seignalet -conocido
autor del libro La alimentación, la 3ª Medicina- el "ensuciamiento
de las células" es la principal causa de la mayoría de las enfermedades
reumatológicas, neuropsiquiátricas y autoinmunes además de ser
el origen de más del 65% de los cánceres, entre otras patologías.
"Ensuciamiento" que provoca los daños en el ADN que lleva a
las células a cancerizarse y que está causado principalmente
por las macromoléculas bacterianas y alimentarias procedentes
de la alimentación moderna que traspasan el intestino delgado
y terminan acumulándose en el organismo. Se lo explicamos en
detalle.
Jean
Seignalet
ocupa en Francia -por méritos propios- un destacado lugar en la
Historia de la Medicina. Y es que no fue -falleció en Montpellier
en julio del 2003- un médico cualquiera. Nacido el 9 de octubre
de 1936 lograría -tras obtener la licenciatura y el doctorado-
la cátedra de Medicina de la Universidad de Montpellier, ciudad
en la que trabajó además como médico interno. Durante 30 años
dirigió el laboratorio de Histocompatibilidades del Hospital
de Montpellier. Jefe de Asistencia Clínica, hematólogo, inmunólogo
y, posteriormente, biólogo en hospitales de alto nivel fue pionero
en su país en el transplante de órganos y tejidos, en especial
los renales. Autor de más de doscientas publicaciones en las principales
revistas médicas en lengua inglesa y francesa su actividad médica
siempre estuvo relacionada con la Química y la Biología. Sin embargo,
lo que realmente le haría progresar en el ámbito de la Medicina
fue -como en tantos otros casos- su propia experiencia. Y es que
Seignalet superaría una grave depresión nerviosa merced a un régimen
alimenticio rico en productos crudos que excluía los cereales
y los productos lácteos... llegando a la conclusión de que sus
sufrimientos habían tenido mucho que ver con una mala nutrición.
De naturaleza curiosa e intrigado por el hecho de que la Medicina
moderna sea incapaz siquiera de dar respuesta al origen de la
mayor parte de las patologías y se limite a aliviar síntomas decidió
aplicar sus conocimientos multidisciplinares a establecer si existe
o no relación entre ellas y la dieta. Algo que hasta el final
de su vida estuvo investigando. Y eso que ya a partir de 1985
había orientado todas sus investigaciones hacia la Nutrición y
su relación con las enfermedades.
Pues bien, tras examinar a sus pacientes durante años llegó a
la -para muchos- sorprendente conclusión de que en la gran mayoría
de las ocasiones enfermedades como la poliartritis reumatoide,
la espondilitis anquilosante, la esclerosis múltiple, la depresión
nerviosa, la psicosis maniacodepresiva, la esquizofrenia, el Alzheimer,
el cáncer y muchas otras tienen un origen común: la alimentación
actual y el ensuciamiento celular al que da lugar. Su experiencia
y conclusiones, apoyadas en cientos de referencias científicas,
se encuentran expuestas en su obra La alimentación, la 3ª Medicina.
Sí, incluido el cáncer. Y esa afirmación no la hace un médico
cualquiera. El prestigio en el ámbito científico de Jean Seignalet
está hoy por encima de toda duda. Y queremos recalcarlo porque
sabemos bien que cuando alguien que no es oncólogo decide adentrarse
en el oscuro mundo del cáncer su aportación suele ser recibida
con escepticismo cuando no con abierta hostilidad.
Bueno, afortunadamente no en todos los casos. Porque Henri
Joyeux -profesor de Oncología y Cirugía Digestiva de la Facultad
de Medicina de Montpellier y director del Laboratorio de Nutrición
y Oncología Experimental desde 1980 en el Instituto del
Cáncer de Montpellier- escribió el prólogo a la quinta edición
del libro de Seignalet y no dudó en afirmar lo siguiente. "La
inmensa experiencia de Seignalet le ha permitido poner en entredicho
los falsos acervos y penetrar en los numerosos 'no dichos' de
la medicina moderna. ¡Quién se atrevería a decir que los oncólogos
son tan numerosos porque hay cada vez más cánceres y que las esperanzas
de curar un cáncer de pecho o cerebro hoy no son mejores que hace
veinte años! Su obra, muy documentada, realmente científica, está
al alcance de todos los que reflexionan sobre la medicina del
tercer milenio sin tener la 'nariz clavada sobre el cristal' de
su especialidad o sobre la última revista que pretende atraer
lectores haciéndoles creer que mañana la ciencia solucionará todos
los problemas. Jean Seignalet demuestra con la lógica de la sensatez
que la alimentación puede ser la mejor o la peor de las cosas.
Algunos, ineficaces científicamente, en particular en Nutrición,
se ridiculizaron a sí mismos queriendo pervertir su mensaje pero
ninguno de sus numerosos colegas puso en duda sus teorías y tratamientos.
Al contrario, como yo, le confiamos los enfermos a los que no
sabíamos aliviar".
Tras muchos años de estudio y desde la visión global que le permitía
su amplio conocimiento multidisciplinar Seignalet se encontró
con que sólo una mínima parte de las patologías inexplicadas puede
realmente deberse a la herencia genética. Y después de un proceso
de descarte llegó a la conclusión de que los llamados genes
de susceptibilidad -factores hereditarios- no permiten explicar
por sí mismos el origen de las numerosas enfermedades idiopáticas
-es decir, de etiología desconocida- que existen. Además para
su desarrollo es imprescindible la intervención de factores medioambientales.
Y cuando son eliminados la mayoría de ellos -radiaciones, productos
químicos, tabaco y otros tóxicos- lo que queda al descubierto
es que el mecanismo de desarrollo de la mayor parte de las enfermedades,
incluido el cáncer, tiene un mismo origen: la alimentación moderna.
Con un lugar común donde todas ellas se inician: el intestino
delgado. Sus investigaciones y experiencias clínicas han aportado
pues carácter científico a la famosa recomendación de Hipócrates
-"Que tu alimento sea tu medicina"- demostrando de paso
a médicos y pacientes que la medicina del futuro pasa por cambiar
nuestros hábitos alimenticios y evitar el ensuciamiento celular
que provocan.
EL
INTESTINO DELGADO Y EL ENSUCIAMIENTO CELULAR
Seignalet afirma que la Medicina moderna
está muy lejos de dar la importancia que realmente tiene al intestino
delgado como parte fundamental de la salud y que, como consecuencia,
los enfermos no son capaces de valorar los problemas que implica
su mal funcionamiento. Sería una lástima pensar que es simplemente
la asociación subconsciente entre intestino y desperdicios la
que ha provocado tal ignorancia. Más bien puede que sea el resultado
de no haberse preocupado hasta hace bien poco de las profundas
consecuencias que la alimentación moderna tiene sobre nuestra
salud. Sin embargo, queda mucho camino que recorrer. La Nutrición
es mucho más que limitar la sal a los hipertensos, el azúcar a
los diabéticos o las grasas a los obesos. "El intestino delgado
-señala Seignalet- merece un estudio detallado ya que es,
a mi parecer, un órgano clave. La mucosa del intestino delgado
sirve de barrera entre el medio interior del organismo y los peligrosos
factores del medio ambiente: bacterias y alimentos. Y en la mayoría
de las personas esa barrera desempeña mal su papel y permite que
la atraviesen demasiadas macromoléculas. Bien, pues algunas de
esas sustancias son nocivas y su acumulación, junto con factores
hereditarios favorables, produce numerosas enfermedades".
Claro que la mucosa del intestino delgado es -junto a la mucosa
de los alvéolos pulmonares- la más frágil de nuestro organismo
por su enorme superficie -100 metros cuadrados- y su extrema delgadez
-0.025 milímetros-. Además, lejos de ser un órgano de absorción
selectiva permite con frecuencia el paso de moléculas que pueden
provocar hasta reacciones alérgicas. Normalmente su permeabilidad
está garantizada por péptidos (cadenas de aminoácidos) reguladores
procedentes del sistema nervioso central y de células endocrinas
presentes en el sistema digestivo y el páncreas pero puede llegar
a volverse muy permeable a causa de la agresión de distintos elementos
como algunas bacterias (estafilococos, colibacilos, estreptococos,
etc.), algunos medicamentos (antiinflamatorios no esteroideos,
salicilatos y corticoides) y distintas situaciones de estrés ante
las que el organismo genera como respuesta interferón gamma capaz
de modificar la permeabilidad de la mucosa a través de un cambio
en su resistencia eléctrica. Pero, sobre todo, es la alimentación
moderna la que juega un papel fundamental en la permeabilidad
de la mucosa.
Es sabido que nuestros hábitos alimenticios han sufrido grandes
cambios a lo largo de los siglos con la aparición reciente de
nuevos productos, las modificaciones impuestas en los alimentos
por las modernas técnicas de agricultura, ganadería e industria,
el uso de pesticidas, la alteración genética de los alimentos,
los métodos de conservación, la agregación de químicos (conservantes,
espesantes, acidulantes, etc), la actual forma de preparación
con técnicas de cocinado a altas temperaturas... Y sin embargo
esos cambios -desarrollados principalmente en los últimos 5.000
años pero mucho más aceleradamente en el último siglo- no se han
visto acompañados por modificaciones sustanciales en la biología
de nuestro organismo que no deja de ser el producto de un lento
proceso de evolución de millones de años. "La alimentación
moderna es rica en macromoléculas -escribe Seignalet- para
las que enzimas y mucinas no suelen estar adaptadas. Y es falsa
la creencia de que el organismo humano es capaz de asimilar sin
peligro cualquier clase de alimentos. La adaptación será muy larga
en algunos casos e imposible en otros".
La alimentación moderna, según Seignalet, influye de forma negativa
en el intestino delgado principalmente de dos maneras:
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1)
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Al no estar las enzimas digestivas
adaptadas a la estructura de las macromoléculas de algunos
nuevos alimentos su digestión termina siendo incompleta.
Y como consecuencia hay en el cuerpo un exceso de macromoléculas
no digeridas que dañan las células.
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2)
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Los nuevos hábitos y productos tienden
a modificar la flora intestinal convirtiéndola en flora
de putrefacción favorecedora de bacterias peligrosas.
Está comprobado que un régimen rico en carne, por ejemplo,
favorece la flora de putrefacción mientras que un régimen
rico en vegetales induce la proliferación de una flora
de fermentación. La acción de nuestro sistema inmune acaba
provocando además un exceso de macromoléculas bacterianas.
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Este contenido intestinal anormal termina por agredir a la mucosa
del intestino delgado provocando a través de la destrucción o
deterioro de los enterocitos -los ladrillos de la mucosa- una
hiperpermeabilidad intestinal y la filtración excesiva de residuos
de origen alimentario y bacteriano a la circulación general. Residuos
que cuando sobrepasan la capacidad de eliminación de los emuntorios
-aparato digestivo, riñones, hígado y piel principalmente- se
acumulan de forma paulatina produciendo lo que Seignalet denomina
ensuciamiento celular.
Seignalet constató también que una vez en la circulación general
las moléculas residuales cuya estructura difiere del organismo
huésped permanecen en el medio extracelular produciendo los siguientes
efectos nocivos:
Modificación
de la composición del medio.
Cambios
en la matriz extracelular.
Dificultades
de comunicación a distancia entre las células.
Fagocitosis
de algunas partículas lo cual consume energía y produce radicales
libres.
Por el contrario, las moléculas cuya estructura es similar a la
del organismo huésped pueden unirse a la membrana celular desencadenando
señales bioquímicas erróneas o, incluso, penetrar en el citoplasma
y el núcleo creando situaciones de alto riesgo:
Inhibición
de la acción de algunas enzimas lo cual obstaculiza el desarrollo
normal del metabolismo celular.
Bloqueo
de algunos factores no enzimáticos.
Acción
sobre los genes, tanto en su estructura como en su regulación.
Consumo
excesivo de energía con disminución paulatina de su producción.
Aumento
de radicales libres.
Como es lógico las patologías iniciadas por este ensuciamiento
-extra e intracelular- necesitan tiempo para manifestarse por
lo que habitualmente predominan en adultos y ancianos. "Y el
resultado final -escribe Seignalet- es el sufrimiento,
la muerte o la transformación de las células del mismo modo que
la filtración repetida de granos de arena en un motor acaba por
atascarlo o ensuciarlo e impide que funcione con normalidad".
ORIGEN
COMÚN, ENFERMEDADES DIFERENTES
Pasando de lo general a lo singular Seignalet
fue comprobando la relación existente entre determinado tipo de
moléculas residuales y patologías concretas. Y observó como en
función de la estructura de las moléculas procedentes del intestino,
los mecanismos con los que éstas obstaculizan el funcionamiento
de la célula, el tipo de enzimas afectadas y las distintas reacciones
en las células, puede hablarse de tres grandes grupos de patologías
diferentes sobre las que su dieta no produce buenos sino excelentes
resultados:
1) PATOLOGÍAS AUTOIMMUNES Y REUMÁTICAS.
Las provocarían péptidos de origen bacteriano o alimenticio que
tras atravesar la mucosa intestinal se unen a moléculas HLA (Antígenos
de Leucocitos Humanos según las siglas en inglés) provocando una
repuesta inmunitaria de los linfocitos T contra las células en
las que se depositan esos péptidos:
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Poliartritis
Reumatoide.
La causarían los péptidos de la bacteria
protéus mirabilis al depositarse en las células del tejido
sinovial y del cartílago tras unirse a las moléculas HLA-DR4
o HLA-DR1.
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Espondilitis
anquilosante.
La causarían los péptidos de la bacteria
klebsiella pneumoniae al depositarse en las células de
las entesis -áreas donde los tendones y fibras se unen
a los huesos- tras unirse a la molécula HLA-B27.
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Enfermedad
de Gougerot-Sjögren.
La causarían péptidos bacterianos o
alimenticios tras unirse a moléculas HLA-DR tras acumularse
en las células epiteliales de las glándulas lacrimales
y salivares.
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Lupus
Eritematoso.
La alimentación sería el elemento a corregir con prioridad.
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Esclerodermia.
La causaría un péptido bacteriano o
alimenticio de origen intestinal aún no identificado tras
unirse a una molécula HLA-DR.
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Esclerosis
múltiple.
Se trataría de una enfermedad multifactorial
en la que -siempre según Seignalet- probablemente tenga
mucha importancia una bacteria intestinal aún no identificada
tras unirse a una molécula HLA-DR.
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Enfermedad
celiaca.
La causarían los péptidos de la gliadina
del gluten al depositarse en las células de la mucosa
del intestino delgado tras unirse a moléculas HLA-DR53
o HLA-DQ2.
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Miastenia.
Asociada con la molécula HLA-DR3 parece
estar relacionada ambientalmente con péptidos de las bacterias
escherichia coli, protéus vulgaris y klebsiella pneumoniae.
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Enfermedad
de Basedow.
La causarían los péptidos de la bacteria
yersinia enterocolítica al depositarse en las células
tiroideas tras unirse a la molécula HLA-DR3.
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Enfermedades
en las que según Seignalet la dietética debería probarse
como tratamiento curativo:
Enfermedad de Addison idiopática, Síndrome
de Goodspasture, Neuropatía membranosa, Nefrosis lipoidea,
Glomerulopatías por complejos inmunes, Dermatitis bullosa,
Arteritis temporal de Horton, Periartritis nudosa, Policondritis
atrófica, Enfermedad de Biermer, Anemias hemolíticas y
Granulopenias autoinmunes.
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Otras
enfermedades en las que según Seignalet la dietética debería
probarse como tratamiento preventivo:
Narcolepsia y Diabetes Tipo 1. |
2) PATOLOGÍAS POR ENSUCIAMIENTO.
Las provocarían las moléculas no peptídicas que contienen ADN
bacteriano, lipopolisacáridos bacterianos, productos procedentes
de la reacción de Maillard (proceso térmico común que altera la
estructura de un producto sometido a altas temperaturas durante
un tiempo prolongado), isómeros de proteínas, glúcidos y lípidos.
No desencadenarían la respuesta inmunitaria pero ensuciarían de
manera progresiva el medio extracelular -bloqueando los receptores
de membrana- e intracelular -acumulándose en el citoplasma y en
el núcleo de las células-. Y como consecuencia pudiendo dar lugar
a:
a) Patologías de
ensuciamiento en Reumatología:
Fibromialgia
primitiva:
por ensuciamiento de los músculos, de los tendones y del cerebro.
Tendinitis:
por ensuciamiento progresivo de los tendinositos.
Artrosis:
por ensuciamiento de las células del cartílago.
Osteoporosis:
enfermedad multifactorial en la que toxinas bacterianas
y alimenticias activarían los osteoclastos e inhibirían los osteoblastos.
Gota:
por ensuciamiento extra e intracelular lo que provocaría
los cambios en las actividades enzimáticas que producen hiperuricemia.
b) Patologías de ensuciamiento en Neurología:
Cefalea,
Depresión nerviosa endógena, Esquizofrenia, Migraña, Parkinson
y Alzheimer: todas ellas las provocarían el ensuciamiento
de las neuronas.
c) Patologías de ensuciamiento no malignas:
Diabetes
Tipo 2:
por ensuciamiento del páncreas, de los músculos
y de los tejidos adiposos.
Hipoglucemia,
Hipercolesterolemia, Espamofilia y Arterioesclerosis.
Si bien no ha identificado los péptidos causantes de estas patologías
Seignalet afirma haber logrado también mejorías con el régimen
ancestral pues es rico en alimentos protectores y pobre en alimentos
peligrosos.
Disepsia,
Litiasis biliar, Pancreatitis agudas y Hemopatías no malignas:
ocurre lo mismo que en el caso anterior.
d) Patologías de ensuciamiento malignas:
Leucemias
y algunos cánceres:
Las causarían el ensuciamiento celular cuando provoca ya alteraciones
genéticas que transforman la célula normal en maligna.
3) PATOLOGÍAS POR ELIMINACIÓN.
Se originarían cuando el organismo intenta expulsar los desechos
nocivos que han llegado a la circulación general. Según Seignalet
las macromoléculas que resisten la acción de las enzimas son transportadas
enteras por macrófagos y polinucleares acompañados de linfocitos
desde la sangre hasta el exterior a través de un emuntorio que
acaba convirtiéndose en centro de una inflamación crónica.
A
nivel de la piel originando acné, psoriasis, eccemas, queratodermia
e ictiosis.
A
nivel del colon originando la colitis, la enfermedad
de Crohn, colopatía funcional...
A
nivel de los bronquios originando la bronquitis crónica,
el asma...
A
nivel de las mucosas auditiva, nasal, bucal, faríngea, laríngea
y conjuntiva provocando otitis, anginas, sinusitis, rinitis
alérgica, infecciones repetitivas, la enfermedad
de Behçet, conjuntivitis alérgica o aftas.
ENSUCIAMIENTO
MALIGNO: EL CÁNCER
Para Seignalet sólo entre el 5 y el 10 %
de los cánceres son producidos por factores genéticos. Por tanto,
los cánceres adquiridos (cerca del 95 %) -aunque se posean genes
de predisposición- son causados esencialmente por algunos factores
medioambientales: la alimentación, el tabaco, los contaminantes,
etc. "Las radiaciones -señala Seignalet-, los productos químicos,
los virus y las bacterias no intestinales apenas pueden explicar
alrededor del 40% de los cánceres adquiridos. Por ello para el
60 % restante me parece lógico considerar los residuos bacterianos
y alimenticios de origen intestinal resultantes de la alimentación
moderna".
En suma, el ensuciamiento celular provocaría que las grandes moléculas
de origen alimenticio y bacteriano se incorporen a la circulación
general al atravesar la mucosa intestinal y se depositen en distintos
tejidos. Con lo que, por un lado, el ensuciamiento afectaría a
la matriz extracelular impidiendo a las células sanas ejercer
sus efectos reguladores sobre las células en curso de cancerización
y, por otro, dificultaría el proceso puesto en marcha por el organismo
para purificar el medio extracelular de las macromoléculas que
lo entorpecen generando a su vez radicales libres, agresivos para
las células vecinas y considerados cancerígenos por una amplia
mayoría de la comunidad científica. "El ensuciamiento extracelular
probablemente sea en muy pocas ocasiones la causa directa de la
formación de una célula maligna; sin embargo, cuando ésta aparece
-matiza Seignalet- impide su apóptosis o su normalización
y favorece su proliferación incontrolada". A su juicio es
pues el ensuciamiento intracelular el que constituye la causa
principal de la cancerización de una célula. Son las macromoléculas
extrañas que se introducen en el interior de la célula las que
generan o bloquean de forma progresiva procesos fundamentales
como las señales de trascripción, las cascadas enzimáticas o el
mismísimo ADN nuclear o mitocondrial. Con lo que la acumulación
de residuos termina por romper los equilibrios fisiológicos generando
el déficit de algunas reacciones y un exceso compensador pero
patológico de otras reacciones. "Mi convicción -señala
a este respecto Seignalet- es que ese envenenamiento prolongado
de una célula termina por provocar alteraciones del ADN nuclear
y, en particular, la rotura de los enlaces hidrógenos entre las
dos cadenas de ADN así como las anomalías genéticas (deleciones,
mutaciones, modificaciones cromosómicas, amplificación excesiva
o inestabilidad genética) que provocan cáncer".
Y por si fuera poca razón la interacción de los residuos con el
ADN nuclear existe una segunda vía de cancerización iniciada por
los propios mecanismos celulares puestos en marcha para intentar
deshacerse de las macromoléculas. Para ello el organismo utiliza
radicales libres capaces a su vez de dañar el ADN celular.
A todo lo cual hay que añadir que mientras un organismo sano utilizaría
las células encargadas de la vigilancia inmunológica de los cánceres
-los linfocitos TD8 y las células asesinas naturales- para deshacerse
de las células tumorales e impedir su crecimiento... un organismo
sucio tiene afectado su sistema de defensas.
RÉGIMEN
CONTRA EL CANCER
En definitiva, si la contaminación y la alimentación
moderna son en gran parte causa de la aparición del cáncer resulta
obvio que la solución propuesta por el gran investigador francés
sea -en buena medida- desandar lo andado. Así que, partiendo de
los estudios sobre alimentación realizados por los reconocidos
investigadores Burger, Kousmine y Fradin además de sus
propias investigaciones, Seignalet elaboró un régimen alimenticio
propio al que denominó Ancestral o Hipotóxico. "El objetivo de
la dieta ancestral -diría- es limpiar las células sanas del organismo,
las células que aseguran la vigilancia inmunológica del cáncer
e, incluso, las cancerosas y las del estroma que las acompaña."
¿Y cuáles son los resultados según su experiencia? Seignalet habla
sobre ello en distintos tipos de cáncer y fases de evolución:
1) En los casos de cáncer terminal (5
pacientes) la dieta ancestral. Obtuvo beneficios pero ninguno
de los pacientes estudiados consiguió salvarse. Quizás porque
se trataba de formas severas. Pero "sin duda también -afirma-
porque la Quimioterapia se opone a la acción de la dietética.
El régimen tiene como objetivo reforzar la vitalidad de las células
sanas, encargadas de eliminar o de normalizar a las células malignas.
La Quimioterapia busca destruir las células malignas pero también
agrede a las células sanas lo que va en contra del objetivo del
régimen". El régimen, en cualquier caso, parece alargar el
tiempo de supervivencia del paciente y disminuye su sufrimiento
junto a otros medicamentos para el dolor.
2) En los casos de cáncer en remisión
(17 pacientes) tras haber sido tratados con métodos convencionales
ninguno de los enfermos -tras haber seguido la dieta ancestral-
tuvo recidivas locales ni metástasis hasta el momento de la publicación
del libro.
3) También estudió casos de cáncer en
evolución (8 pacientes) tratados únicamente con la dieta ancestral.
Aunque nunca pidió a sus pacientes que abandonaran la Quimioterapia
consiguió estudiar el efecto de su régimen en aquellos que por
decisión personal o por no poder ser sometidos al mismo quedaron
al margen de la Quimioterapia. Pues bien, en dos casos la evolución
negativa no se modificó por el cambio de hábitos alimenticios
pero sí en los seis restantes:
Una
mujer de 72 años con leucemia aguda mielomonocitaria mantenía
tres años después la remisión completa.
En
un hombre de 69 años con cáncer de próstata la remisión era total
transcurridos cinco años.
En un segundo caso de cáncer de próstata hubo una rápida disminución
del volumen del tumor y un retorno progresivo a la normalidad
en los marcadores tumorales.
Una mujer de 47 años con cáncer de colon sigmoideo con un nódulo
metastático hepático que llevaba un año sin recibir quimioterapia
siguió la dieta ancestral y se verificó luego que el nódulo no
había crecido con lo que se procedió a extraerlo. Dos años después
la enferma seguía perfectamente.
Una mujer de 59 años con cáncer de mama y metástasis ósea, pulmonar
y hepática que tras someterse a Quimioterapia recibió un pronóstico
desesperanzador siguió la dieta y "se obtuvo un éxito asombroso",
según narra Seignalet en su libro: "Cuatro meses después del
comienzo del régimen desaparecieron las metástasis óseas, pulmonares
y hepáticas. Las técnicas de diagnóstico médico mas avanzadas
no encontraron el menor rastro. Desde entonces esa mujer se encuentra
muy bien y de ello hace dos años".
Un
hombre de 48 años con un hepatocarcinoma complicado con una hepatitis
B y una cirrosis, a quien se le había extirpado la mitad derecha
del hígado y que tenía en la izquierda dos nódulos cancerosos
de 5 y 11 mm intratables que duplicaban su tamaño cada dos meses
hizo la dieta y, primero, éstos disminuyeron su volumen y después
se volvieron indetectables por resonancia magnética. Los marcadores
tumorales confirmarían la desaparición de las células malignas.
El resultado se mantenía un año después cuando las mejores expectativas
en esos casos no pasan de seis meses.
Tras explicar estos casos tratados por él Seignalet concluye que
la alimentación de tipo ancestral merece ocupar un lugar importante
en la lucha contra el cáncer por varias razones: no comporta riesgos
ni carencias, tiene un valor preventivo notable, es curativo en
una elevada proporción de casos, ayuda a soportar la quimioterapia
y mejora el estado de los pacientes. Y es específico ya que respeta
las células sanas reforzándolas mientras ayuda a normalizar o
destruir las malignas.
"La dietética -escribe Seignalet- no tiene una efectividad
del 100% contra el cáncer pero no es sorprendente ya que disminuye
considerablemente los productos cancerígenos que se consumen en
la alimentación pero no los suprime todos. Y se debe recordar
además que cada enfermo es diferente y miles de parámetros que
varían de un individuo a otro intervienen en el desarrollo de
la enfermedad. Conviene pues tener en cuenta los frecuentes buenos
resultados del régimen sin caer en un pesimismo o en un optimismo
exagerado".
Antonio Muro
(En
el próximo número analizaremos más detenidamente las causas por
las que los cereales o la leche son para Seignalet alimentos bajo
sospecha, las cuestiones más comunes que la alimentación ancestral
misma sugiere y su eficacia en otras enfermedades).
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