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Según el método ideado
por el doctor Johann Bauer
EL 90% DE LOS PACIENTES DE FIBROMIALGIA PUEDE LIBRARSE
DEL DOLOR CON
UNA SENCILLA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA |
Para la medicina convencional la fibromialgia
es una enfermedad de patogénesis confusa, diagnóstico difícil,
tratamiento sintomático y curación improbable. Incluso con las
terapias alternativas los resultados siguen siendo en muchos
casos paliativos. Pues bien, el doctor alemán Johann Andreas
Bauer afirma que desde hace 15 años alivia el dolor crónico
de los pacientes de fibromialgia en apenas hora y media ¡operándolos!
Con un éxito del 90%. Según afirma basta eliminar quirúrgicamente
-con anestesia local- el exceso de colágeno que obstruye los
canales energéticos del cuerpo, comprime los tejidos y genera
el dolor.
El abordaje terapéutico de la fibromialgia
-patología que la medicina convencional considera incurable- ha
sido ya objeto de varios reportajes específicos en la revista
(lea lo publicado en los números 34, 35, 61 y 66) por lo que suponemos
que a muchos lectores les sorprenderá que volvamos a tratar el
tema. Pero hay razones fundadas para hacerlo. No está de más,
en cualquier caso, recordar antes -siquiera sea someramente- que
hablamos de una enfermedad reumática crónica que afecta al tejido
conjuntivo y al aparato locomotor provocando en quien la padece
un dolor difuso e intenso en cabeza, cuello, hombros, columna
vertebral, brazos, caderas o rodillas que va acompañado de cansancio
acentuado (de hecho, la fatiga extrema es uno de los primeros
síntomas que aparecen), rigidez y hormigueo de las extremidades
o trastornos del sueño relacionados con estados de depresión o
ansiedad, entre otros síntomas. De hecho el propio término "fibromialgia"
contiene en sí mismo la descripción de este mal: "fibro"
describe el aspecto fibroso (como decimos esta enfermedad afecta
principalmente a nervios, músculos, ligamentos y tendones), "mi"
al aspecto muscular y "algia" a la condición de dolor.
Fue categorizada como "enfermedad" diferenciada hace más de 150
años por unos médicos alemanes que la denominaron "reumatismo
tisular". Hoy la Organización Mundial de la Salud la incluye entre
los trastornos reumáticos que originan dolores musculoesqueléticos
generalizados que no son ni articulares (artrosis, artritis, lumbalgias)
ni localizados (gota, fibrotendinitis, etc.).
Se calcula que en España la padecen entre millón y millón y medio
de personas a las que -según manifiestan- "les duele todo"
y se sienten constantemente cansados, como si les hubieran dado
una paliza. Y eso que la gran mayoría tiene entre 25 y 50 años
aunque la enfermedad se puede manifestar a cualquier edad, incluso
muy temprana. Por desgracia es una cifra aproximada y presumiblemente
corta pues los propios médicos reconocen que por las características
de la patología -que hace difícil su diagnóstico- varios cientos
de miles de personas pueden estar diagnosticadas de diversas patologías
cuando lo que sufren es fibromialgia. Y es que en el caso de esta
enfermedad todas las pruebas objetivas clásicas -radiografías,
resonancias, analíticas, etc.- son inútiles porque arrojan resultados
y parámetros normales. Lo que hace que muchos pacientes reciban
el humillante diagnóstico de "No tiene usted nada. Todo está
en su mente".
Además los únicos tratamientos existentes -algunos no sólo de
nula o mínima eficacia sino con efectos secundarios más o menos
graves- son paliativos. Analgésicos, ansiolíticos, antidepresivos,
hipnóticos, relajantes musculares, etc., junto con fisioterapia,
masajes y algo de ejercicio son las posibilidades que ofrece a
estos enfermos la medicina convencional. En cuanto a la alternativa
los efectos son positivos mientras se aplica la terapia pero si
se abandona vuelven a aparecer los síntomas. A juicio de esta
revista sólo dos productos de los que ya hemos hablado en números
anteriores se muestran efectivos a largo plazo: Recuperation
y Cellfood. Y no siempre.
Pues bien, un correo electrónico nos puso hace escasas semanas
sobre la pista de un método terapéutico que parece tener una extraordinaria
eficacia tanto en la eliminación del dolor como de los síntomas
que padecen los afectados por fibromialgia. Se trata de una técnica
ideada hace 15 años por un médico italiano pero de ascendencia
alemana llamado Johann Andreas Bauer quien mediante una
sencilla intervención quirúrgica que apenas dura 90 minutos y
se realiza de forma ambulatoria y con anestesia local logra eliminar
los síntomas de la fibromialgia -incluido el dolor- en el 90%
de los casos. Es más, años después de la operación el 66% de los
operados aseguran no haber vuelto a sentir ninguna de las molestias
propias de esta patología.
ORIGEN
DESCONOCIDO, DIAGNÓSTICO DIFÍCIL, TRATAMIENTO PALIATIVO
Si se le pregunta a los médicos por la causa
o causas de la fibromialgia contestan que es idiopática, es decir,
de etiología desconocida; en otras palabras, que se ignora. Desconocimiento
que favorece que casi a diario aparezcan nuevas hipótesis sobre
su origen. Así, por ejemplo, el doctor Jaume Graell Massana
-director del Instituto Catalán de Reumatología y Enfermedades
Óseas de Barcelona, considerado uno de los mayores expertos
españoles en esta enfermedad y que lleva años tratándola con ozono
con excelentes resultados paliativos- nos contaría en su día que
"se ha constatado que hay alteraciones de los músculos con
niveles de oxigenación bajos, trastornos de las transmisiones
nerviosas y presencia de valores anormales de diversas sustancias
que actúan en la regulación del dolor. Y aunque no está establecida
todo indica que la causa debe ser multifactorial ya que está descartado
tanto un origen infeccioso como hereditario. Eso sí, parece que
podría haber una predisposición genética. Otra cosa es que en
algunos casos puedan manifestarse los síntomas después de una
enfermedad infecciosa, un accidente, una separación matrimonial,
problemas con los hijos, etc. Pero todos ellos son factores que
pueden actuar como desencadenantes, nunca son responsables directos
de la enfermedad. Sin embargo sí se han percibido fuertes indicios
de que está asociada a problemas psicológicos o a un trauma determinado
que luego parece somatizarse".
Existen sin embargo otros
agentes que predisponen y cuyos efectos se suman. Entre ellos,
infecciones múltiples recurrentes, deficiente funcionamiento del
sistema inmune, toxicidad por metales pesados, carencias enzimáticas,
deficiencias nutricionales, factores relacionados con el estilo
de vida, disfunciones hormonales y tiroideas, insuficiencia adrenal,
anemia, causas cardiovasculares, diabetes, obesidad o descanso
de baja calidad o inadecuado, por mencionar sólo algunos.
En cuanto al diagnóstico lo cierto es que a día de hoy se sigue
llegando casi por descarte; es decir, si no es ni esto, ni aquello,
ni lo otro... entonces es fibromialgia. Y para "confirmarlo" se
recurre a la herramienta de diagnóstico diferencial que para esta
patología idearon en 1990 los reumatólogos del Colegio Americano
de Reumatología (American College of Rheumatology) y que
denominaron tender points o puntos donde ha disminuido
el umbral de dolor. En concreto se sitúan a lo largo de la cintura
escapular, cara anterior del tórax, cintura pélvica, cara inferior
interna de ambos muslos y cara interna de ambas rodillas. Es decir,
se considera que alguien padece fibromialgia si al presionar esos
puntos con los dedos pulgar o índice el paciente refiere dolor
en al menos 11 de los 18 puntos sensibles descritos o si se padece
dolor generalizado y crónico durante más de tres meses habiéndose
descartado otras patologías. Esa presión a la que nos referimos
es la justa para que cambie la coloración de los tejidos situados
bajo las uñas de quien explora -es decir, de unos 4 kilos por
centímetro cuadrado- y el dolor que provoca se mide con un dolorímetro.
La cuestión es que existe controversia acerca de la eficacia de
esta herramienta de diagnóstico ya que esta medición no tiene
en cuenta la percepción subjetiva del paciente acerca de hasta
qué punto le afecta ese dolor y además esos mismos tender points
se detectan en un 30% de personas no fibromiálgicas pero sí afectadas,
por ejemplo, de artrosis. Como veremos enseguida la propuesta
del doctor Bauer supera esta dificultad pues con ella se obtiene
un diagnóstico más rápido y correcto que se basa en la palpación
de los puntos de acupuntura, puntos también sensibles pero mucho
más numerosos y acotados que los tender points.
Por lo que respecta a los tratamientos actuales son sólo paliativos,
los prescriba la medicina convencional o la alternativa. La convencional
receta todo tipo de fármacos para aliviar los síntomas mientras
que la Homeopatía, la Fitoterapia, la Osteopatía, la Acupuntura,
la Apiterapia, la Aromaterapia, el Chi Kung, la Hidroterapia,
el Yoga, la Ozonoterapia, la Quiropráctica, la Reflexología, la
Urinoterapia o el Tai-Chi -algunas de las terapias que se han
probado en esta patología- mejoran la situación del enfermo pero
no solventan el problema. De hecho muchos pacientes refieren que
cuando abandonan esos tratamientos se recrudecen los síntomas,
especialmente el dolor y el consiguiente cansancio y abatimiento.
Sin embargo cabe mencionar que existen productos naturales que
parecen tener buenos y duraderos resultados. Es el caso del fruto
del Noni aunque los que realmente destacan son dos productos.
Uno es el Cellfood, un concentrado que aporta oxígeno,
78 minerales iónicos, 34 enzimas y 17 aminoácidos y electrolitos
en una suspensión de deuterio cargada negativamente. De hecho
un estudio dirigido por el doctor Juan Pedro Lapuente en
la Escuela de Fisioterapia Garbí de la Universidad de Girona
con 100 afectados por fibromialgia ha demostrado que mejora enormemente
la calidad de vida de los pacientes a las pocas semanas de comenzar
a ingerirlo. En concreto consiguió la desaparición casi total
de la fatiga y el dolor así como una gran mejoría en el estado
anímico de los afectados sometidos a estudio (lea el reportaje
completo en nuestra web). El otro es el Recuperation
-compuesto por citrato de sodio, cloruro de potasio, cloruro de
sodio, carbonato de magnesio y fosfato de calcio en las mismas
proporciones en que se encuentran en el agua de mar- y que es
creación de un enfermo de fibromialgia, Alfred Blasi (lea
la entrevista que le hicimos en nuestra web), quien lleva
ya más de tres años sin un sólo síntoma cuando al comenzar a tomarlo
se encontraba imposibilitado en cama. Cabe agregar que a juzgar
por los resultados la propuesta de Blasi parecía hasta ahora la
más efectiva pero los datos que aporta el doctor Bauer sobre el
resultado de las intervenciones que practica sobre afectados de
fibromialgia la convierten en una posibilidad real y efectiva
de la que pueden beneficiarse millones de personas.
Sólo nos resta decir que la fibromialgia también está siendo tratada
con los modernos aparatos de biorresonancia y feedback pero carecemos
aún de datos para valorar su eficacia.
¿PROVOCA
LA FIBROMIALGIA LA INGESTA DE DETERMINADOS ALIMENTOS?
No debemos obviar, en cualquier caso, lo
que postula el médico, hematólogo, inmunólogo y biólogo francés
Jean Seignalet en su obra La alimentación, la 3ª Medicina
(lea lo publicado al respecto en los números 78 y 79 de la revista)
para quien la mayor parte de las enfermedades neuropsiquiátricas,
autoinmunes y reumatológicas -y, por tanto, la fibromialgia- se
deben al ensuciamiento de las células. Según explica, al no estar
nuestras enzimas digestivas adaptadas a la estructura de las macromoléculas
de algunos de los nuevos alimentos que hoy consumimos su digestión
termina siendo incompleta y como consecuencia hay en el cuerpo
un exceso de macromoléculas no digeridas que dañan las células.
Ese contenido intestinal anormal termina por agredir la mucosa
del intestino delgado provocando la destrucción o deterioro de
los enterocitos -los ladrillos de la mucosa- y, como consecuencia,
hiperpermeabilidad intestinal y filtración excesiva de residuos
de origen alimentario y bacteriano a la circulación general. Residuos
que cuando sobrepasan la capacidad de eliminación de los emuntorios
-aparato digestivo, riñones, hígado y piel principalmente- se
acumulan de forma paulatina produciendo el ensuciamiento celular.
Pues bien, en el caso de la fibromialgia las células que se ensuciarían
serían las de los músculos, los tendones y las neuronas.
Seignalet agrega que el ensuciamiento celular se debe básicamente
a cinco motivos: el consumo de cereales, la ingesta de leche animal
y sus derivados, la cocción de los alimentos por encima de 120
grados y/o durante tiempo prolongado, el refino de los aceites
y la actual contaminación alimenticia con la consiguiente carencia
de vitaminas y minerales. Y asegura que basta seguir su Régimen
Ancestral o Hipotóxico para obtener la mejoría o cura
en el 80% de los casos de fibromialgia.
Nuestro director, José Antonio Campoy -autor de La Dieta
Definitiva-, coincide con Seignalet y agrega que las personas
con fibromialgia deberían ante todo hacerse un test de sensibilidad
para detectar si algunos alimentos pueden estar detrás del problema
y eliminarlos de la dieta. Recordando que hay un grupo de ellos
que son la causa del 80-90% de las intolerancias: el gluten, la
lactosa de la leche, la cafeína, algunos frutos secos (almendras,
nueces y cacahuetes), la mayor parte de los cereales (avena, cebada,
centeno, maíz y trigo) y los carbohidratos refinados en general.
Y como quiera que todos ellos están prohibidos en La Dieta
Definitiva son muchas las personas que al hacerla para adelgazar
se han encontrado paralelamente con una mejora notable de sus
dolencias, incluidas las reumatológicas (tanto en casos de fibromialgia
como de fatiga crónica). Asimismo recomienda averiguar el nivel
de metales pesados en el organismo -por si procede hacer una quelación
intravenosa con EDTA- y descartar una posible contaminación electromagnética.
LA
PROPUESTA DE BAUER
Hecha esta introducción hablemos del profesor
y doctor Johann Andreas Bauer. Nacido en Pisa (Italia) hace casi
sesenta años -aunque desde hace algún tiempo reside y trabaja
en Suiza- Bauer estudiaría Medicina en la Universidad de Munich
(Alemania) donde obtuvo el doctorado tras especializarse en Medicina
Interna y luego se licenciaría en Filosofía. Considerado una eminencia
hace poco más de 10 años se le nombró profesor emérito de Cirugía
de dicha universidad.
En 1984 decidió centrar su atención en el estudio de la fibromialgia
ya que por aquel entonces se la consideraba algo así como una
enfermedad mental y a quienes la padecían se les trataba casi
de "enfermos imaginarios". Sólo que decidió desde el principio
no ocuparse tanto de las causas de la patología como de encontrar
un remedio efectivo que la curara. No obstante, hoy, después de
muchos años de tratarla, afirma: "Existen múltiples factores
que pueden llevar a que una persona padezca fibromialgia. Por
ejemplo, el clima, un entrenamiento demasiado riguroso, determinados
trabajos, cambios hormonales, 'golpes del destino', el estrés
mental, algunas dolencias, infecciones, lesiones, etc. Existen
muchos factores que conducen a la fibromialgia... pero yo sólo
conozco un medio efectivo de tratamiento".
¿Y en qué se basa dicho tratamiento? Pues en la utilidad diagnóstica
de los puntos de acupuntura. Basándose en estudios previos de
su colega y colaborador, el profesor y doctor alemán Hartmut
Heine, Bauer llegó a la conclusión de que la situación de
los puntos de acupuntura coincide en un 82% con el trazado anatómico
de los nervios en el cuerpo humano y de que los 18 tender points
descritos por los expertos en fibromialgia también coinciden con
los puntos de acupuntura conocidos. Ello le permitiría -tras las
pertinentes investigaciones llevadas a cabo en el Instituto
para la Medicina Antihomotóxica y la Investigación de Regulaciones
Básicas de Baden-Baden (Alemania)- desarrollar un particular
método de diagnóstico basado en la presión manual de los puntos
descritos por la acupuntura. La técnica es sencilla: basta palpar
todos y cada uno de esos puntos y localizar los que presentan
dolor a una presión determinada. Es decir, su examen es similar
al basado en los tender points pero mucho más completo
ya que éstos son sólo 18 mientras existen centenares de puntos
de acupuntura. Además un punto de acupuntura doloroso puede indicar
que hay otras zonas más profundas y distantes afectadas que en
el futuro empiecen a doler con lo que a muchos enfermos les acaba
"doliendo todo" a los pocos años -a veces en solo unos
meses- de empezar a manifestarse abiertamente la enfermedad. Bauer
afirma que su método de diagnóstico es "completo, rápido e
inequívoco". Pero, ¿por qué resultan dolorosos a la presión
esos puntos de acupuntura? Pues según Bauer porque en ellos se
ha producido -por diferentes causas- la coagulación y acumulación
patológica del colágeno que recubre los nervios. Exceso de sustancia
fibrosa que comprime los tejidos nerviosos, tendones, ligamentos,
músculos, etc., y provoca que aparezca la sensación de dolor que
se detecta fácilmente con una ligera presión. Compresión que también
provoca la obstrucción o bloqueo de los meridianos y nadis, es
decir, de los canales bioenergéticos que recorren todo el cuerpo.
Con los años Bauer comprobaría además que como esos canales están
interrelacionados y el organismo humano se comporta como un todo
el dolor que produce la obstrucción de colágeno en uno de los
cuadrantes superiores del cuerpo (a efectos prácticos Bauer
divide el cuerpo humano en cuatro cuadrantes, dos por encima de
la cintura y otros dos por debajo, a izquierda y derecha)
termina afectando al cuadrante inferior de ese mismo lado hasta
que, finalmente, termina doliendo todo el cuerpo. Tal y como describen
los pacientes.
Pues bien, Bauer tarda apenas unos minutos en establecer cuál
o cuáles son los cuadrantes afectados. Eso sí, como médico que
es antes de establecer un diagnóstico definitivo se apoya en otras
pruebas que complementen la observación. Hecho esto, si sólo hay
un cuadrante doloroso -por estar la enfermedad en su estadio inicial-
no serán necesarias más exploraciones pero si hubiera más de uno
afectado se volverían a palpar los puntos hasta definir cuál de
los cuadrantes es el más afectado a fin de empezar por él el tratamiento.
En los casos en que los cuatro cuadrantes duelen por igual se
empezará interviniendo el superior que primero mostrara molestias.
El siguiente paso es la intervención quirúrgica de los puntos
dolorosos. Para lo cual se realizan unas pequeñas incisiones sobre
los puntos de acupuntura que presentan dolor en el cuadrante que
se ha decidido operar (hay que aclarar que sólo se opera un cuadrante
porque se ha observado que haciéndolo así mejoran o sanan los
demás). Hechas las incisiones el cirujano elimina el colágeno
coagulado en esos puntos suprimiendo la presión y permitiendo
que la energía vuelva a fluir a través de ellos y, por ende, a
través de todo el cuerpo. Una vez eliminado el excedente de colágeno
se procede a cerrar sin más las heridas y se da por terminada
la intervención. El proceso dura unos 90 minutos -depende del
número de puntos que se tengan que limpiar-, sólo se utiliza anestesia
local, no hay apenas pérdida hemática, no es necesaria la hospitalización
y el paciente puede abandonar la clínica el mismo día. Sólo unas
horas después notará ya un cambio radical: el dolor ha desaparecido
porque los nervios, músculos, tendones, ligamentos, etc., "liberados"
han recuperado su situación de normalidad.
"El tratamiento tradicional de la fibromialgia -afirma
Bauer- se limita a intervenir en los procesos sintomáticos
y se acompaña de medidas psicológicas y psicoterapia para permitir
al paciente vivir con esta patología que hasta ahora se consideraba
incurable. Sin embargo, la técnica que practico desde hace más
de 15 años y que se basa en el diagnóstico por acupresión posibilita
que el 90% de los operados dejen de sentir dolor, el más cruel
y agotador de los síntomas de la fibromialgia". Es decir,
que 9 de cada 10 pacientes operados con esta técnica dejan inmediatamente
de sentir dolor en el cuadrante intervenido. Sencillamente, al
desobstruir los conductos el dolor y el resto de los síntomas
desaparecen. En todos los cuadrantes afectados aunque sólo se
haya intervenido en uno. De hecho eso es lo que ha ocurrido con
el 80% de los pacientes de Bauer. El otro 20% sí necesita una
segunda operación en otro de los cuadrantes que se efectúa entre
6 y 12 meses después de la primera.
Debemos agregar que el 66% de los 627 pacientes operados entre
1990 y 2000 afirma seguir libre de molestias a día de hoy (y eso
que en algunos casos han trascurrido 15 años desde la intervención),
otro 22% asegura haber mejorado considerablemente de sus síntomas
-lo que, básicamente, significa que ya no sienten dolor crónico-
y sólo el 12% restante o no reporta información o no ha percibido
mejorías.
El lector puede leer en su web -www.fibromialgia.com.es-
algunos de esos testimonios. Relatos de personas que han dejado
de sentir dolor en todo su cuerpo, que ya no se sienten agotados
y que han vuelto a sonreír y a disfrutar de la vida. Lamentablemente
-como ocurre en muchos otros casos- ni la contundencia de los
datos que aporta ni el prestigio de su carrera profesional le
han servido a Bauer para que su método sea aún aceptado por la
comunidad médica. Y es que avalar su descubrimiento y su técnica
terapéutica implica dejar de vender cientos de millones de fármacos.
Algo que, por supuesto, no van a admitir sin más las multinacionales
farmacéuticas.
L.J.
¿Cuáles
son los principales síntomas de la fibromialgia?
Debilitamiento
y fatiga extrema que no se alivian con el descanso y no se justifican.
Algunos pacientes la describen como si tuviesen brazos y piernas
metidos en bloques de cemento.
Dolor
en músculos, nervios y articulaciones. Es un dolor profundo y
lacerante acompañado de una especie de sensación de quemazón.
Cefaleas de diferente intensidad.
Pérdidas
de memoria graduales e instantáneas.
Confusión
mental y deficiente concentración.
Problemas
y trastornos digestivos de diversa índole.
Infecciones
recurrentes (parasitarias, bacterianas y virales).
Febrícula.
Ganglios
linfáticos inflamados.
Alergias
y sensitividad a alimentos o elementos medioambientales ya sean
químicos o biológicos.
Mayor
sensibilidad a la luz, al frío, al calor, al ruido, a los olores,
etc.
Ansiedad,
depresión y estados cambiantes de humor. Incluso episodios de
pánico y fobia.
Tendencia
al abatimiento y a la depresión.
Signos
de agotamiento o de estar exhausto a la menor actividad.
Insomnio,
despertar frecuente y sueño no reparador.
Tensión
de la piel y debajo de ella y tendencia al prurito, la sequedad
o las manchas.
Mareos
y sensación de inestabilidad.
Sequedad
de ojos y boca.
Trastornos
genitourinarios: dismenorrea, reglas dolorosas, vejiga irritable,
cistitis, dolores durante el coito, espasmos vaginales, etc. Muchas
mujeres se quejan de dolor en uno o en ambos pechos.
Cambios
en la prescripción de gafas.
Síntomas
de intestino irritable: dolor abdominal, malestar estomacal, estreñimiento
o diarrea, dispepsia, flatulencias, náuseas...
Síndrome
temporomandibular: se traduce en fuerte dolor de cabeza, en la
cara, las muelas, las mandíbulas, etc.
Hiperactividad
del sistema nervioso simpático: están en constante tensión, con
temblor muscular, contracciones musculares, espasmos, rechinar
de dientes, piernas inquietas, etc.
Costocondralgias:
dolor muscular en la unión de las costillas con el esternón. La
sensación es similar a llevar una venda alrededor del tórax.
Síntomas
neurológicos: entumecimiento y hormigueo en las extremidades,
áreas de piel hipersensibles, inflamación de las manos y las piernas,
problemas al andar, etc.
Trastornos
cognoscitivos: problemas de memoria, dificultad para concentrarse,
confusión al hablar o escribir, torpeza mental ocasional, etc.
La
fibromialgia en cifras
Según la Sociedad Española de Reumatología,
la fibromialgia:
afecta
en España a entre un 2,5 y un 4% de la población; es decir, a
más de un millón de personas.
el
90% de quienes la padecen son mujeres.
las
cantidades serían mayores si tenemos en cuenta que sólo el 50%
de los afectados son diagnosticados. La otra mitad reciben diagnósticos
diferentes al de fibromialgia.
el
tiempo medio que se tarda en recibir el diagnóstico desde los
primeros síntomas oscila entre los 9 y los 14 años.
la
mayor parte de los afectados tiene entre 25 y 50 años.
esta
enfermedad supone entre el 12 y el 20% de las consultas de Reumatología.
tras
10 años de evolución de la enfermedad la intensidad del dolor
aumenta en un 55%, la fatigabilidad en un 48% y los trastornos
del sueño en un 59%.
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