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Incluso las disfunciones
producidas por las radiaciones electromagnéticas
EL MORA SUPER PLUS PERMITE CORREGIR LOS BLOQUEOS
ENERGÉTICOS |
Las radiaciones electromagnéticas y las
telúricas, las cicatrices de las operaciones quirúrgicas o las
interferencias patológicas en el sistema neurovegetativo ocasionadas
por la dentadura y las amígdalas -entre otras cosas- pueden
provocar en el organismo bloqueos bioenergéticos que den lugar
a muy diversas patologías. Pues bien, el Mora Super Plus
es un aparato que permite localizar y anular esas situaciones
de bloqueo llegando a corregir incluso las modificaciones en
el giro de los electrones que causan la contaminación electromagnética
y telúrica. Hablamos de la última aportación tecnológica desarrollada
a partir de los trabajos de Franz Morell y Erich Rasche, pioneros
en el uso de las frecuencias individuales como herramientas
terapéuticas.
La
visión mecanicista del mundo desapareció al adentrarnos en el
mundo subatómico e invisible de los quarcks y de las partículas
elementales cuyo conocimiento dio lugar a la formulación de la
moderna Física Cuántica. Una nueva visión según la cual cada estructura
en apariencia material -y, por tanto, el cuerpo humano- es en
realidad un complejo sistema ordenado de oscilaciones producto
de la interferencia de innumerables frecuencias individuales de
átomos y moléculas, un sistema inteligente pero dinámico capaz
de adaptarse según las necesidades del organismo. Porque lo que
la Física nos dice hoy es que primero existe el campo de energía
y de él surge la materia que se estructura en base a un campo
cuya configuración está más allá de nuestro actual conocimiento
aunque existan hipótesis al respecto.
Es hora pues de que los médicos abandonen su actual ceguera ante
estos hechos, la misma que mostraron el pasado siglo XX al negar
durante años la existencia de ondas hertzianas electromagnéticas
invisibles. La consecuencia lógica de lo conocido hasta hoy -se
quiera o no admitir- es que el ser humano es un conjunto de interacciones
electromagnéticas que hacen posible el desarrollo celular, las
funciones metabólicas, las secreciones hormonales y la comunicación
intercelular obedeciendo a un patrón ordenado de formación y origen
desconocido que las equilibra y agrupa en la misma dirección:
la Vida tal y como la conocemos.
Cada célula, cada tejido y cada órgano tiene su propio campo de
oscilación con una huella propia formada por las características
de su oscilación y su frecuencia, por el número de oscilaciones
por segundo. Según el físico F. A. Popp (Biología de
la Luz, 1989) el mantenimiento de esas vibraciones en equilibrio
depende de la capacidad de resonancia natural de la célula, del
órgano, del tejido y, en definitiva, del cuerpo entero. Obviamente
cuando esa resonancia es perturbada por vibraciones patógenas
se altera la información y los errores acaban provocando lo que
llamamos enfermedad. Y si -por cualquier motivo- el sistema autorregulador
o de autocuración que todo organismo vivo posee no consigue volver
al patrón de información original la muerte será entonces el resultado
final. La enfermedad podría definirse pues en este nuevo modelo
como el estado en el cual las oscilaciones patológicas inciden
en el organismo durante un largo período de tiempo y en tal grado
que terminan provocando fenómenos o reacciones que son percibidas
externamente como patológicas.
LA
MORATERAPIA
En nuestro mundo existen hombres teóricos
y hombres prácticos. Y el doctor Franz Morell fue sin duda
uno de estos últimos. Su planteamiento inicial fue aparentemente
sencillo: si el hombre sana o enferma en función de determinadas
vibraciones que pueden ser medidas por modernos dispositivos tecnológicos
y toda frecuencia -por un principio físico incuestionable- puede
ser anulada, reforzada o invertida entonces tiene que ser posible
neutralizar las frecuencias patológicas. Convencido de ello Morell
(Mo) se aliaría con el ingeniero bioelectrónico Erich Rasche
(Ra) y su trabajo se plasmaría en un nuevo dispositivo para diagnóstico
y tratamiento: la MORAterapia.
El principio en el que se basa es que en un cuerpo cualquier patología
se manifiesta primero a nivel de ondas intercelulares, después
el desajuste se produce a nivel celular y más tarde a nivel orgánico.
Así que el doctor Morell pensó en utilizar esas oscilaciones con
fines terapéuticos basándose para ello en un hecho conocido en
el campo de la física, la mecánica, la electricidad y la electrónica:
toda oscilación puede ser neutralizada si se emite otra opuesta
en la misma dimensión y frecuencia. Por supuesto, en la misma
longitud de onda, alineadas espacialmente, de la misma intensidad,
simultáneas en el tiempo e invertidas unas respecto de otras.
Pues bien, Erich Rasche encontró la forma de detectar las ondas
desarmónicas o patológicas -distinguiéndolas de las ondas normales
o armoniosas- permitiendo así la posibilidad de neutralizarlas.
De hecho, el núcleo de la Moraterapia lo constituye un
separador que permite clasificar las ondas por nivel de frecuencias
y distribuirlas en armónicas y desarmónicas utilizando filtros
que modulan la frecuencia (cantidad de periodos oscilatorios en
un espacio de tiempo definido), su amplitud y características
específicas (vea con más detalle lo publicado en el nº 68 en
www.dsalud.com).
El doctor Manuel del Pino -que dirige en Madrid el Centro
de Medicina-Homeopatía Dr. Del Pino y fue uno de los primeros
médicos en aplicar la Moraterapia a comienzos de los años
90- nos comentó que en la actualidad la tendencia de su uso en
los países más avanzados -como Alemania- es la aplicación de la
Moraterapia como parte de las herramientas terapéuticas
de cada especialidad, algo natural puesto que como internista
entiende que sus aplicaciones son múltiples y beneficiosas.
"Con el Mora pueden tratarse -nos diría- todas las enfermedades
que no hayan destruido irremediablemente tejidos orgánicos. Obteniéndose
los mejores resultados en todo lo relacionado con el sistema osteomuscular
-reumas, estados agudos y crónicos de dolor e inflamatorios-.
También se obtienen éxitos en dermatología, con las alergias,
las intolerancias alimenticias --fáciles de detectar y de tratar-,
los tóxicos medioambientales, las prótesis dentales, las enfermedades
del corazón y del sistema circulatorio así como las enfermedades
metabólicas -menopausia, diabetes u obesidad- y psicosomáticas
-estrés, depresión, ansiedad o asma-. Y en el caso de enfermedades
con deterioro físico avanzado pueden reducirse considerablemente
las dolencias sintomáticas".
EL
MORA SUPER PLUS
Hoy los dispositivos capaces de aplicar la
Moraterapia han ido evolucionando de la mano de la empresa
Med-Tronik y cumplen todos los requisitos para su comercialización,
entre ellos los certificados ISO 9001 que exige la Ley de Producto
Médico (MPG) de la Unión Europea. "El mejor aval de nuestros
dispositivos terapéuticos -nos diría Erich Rasche- es que
el mercado europeo ha elaborado una reglamentación muy dura para
la comercialización de aparatos sanitarios que nos han obligado
a demostrar su eficacia. En cualquier caso le diré que resulta
inconcebible que para una medicina holística se tengan en cuenta
los mismos parámetros que para la medicina convencional".
En la actualidad el dispositivo de vanguardia es el conocido como
Mora Super Plus, aparato con dos unidades terapéuticas
diferentes que permiten al terapeuta trabajar tanto con las frecuencias
altas del paciente como con las bajas. Las frecuencias bajas del
paciente -de hasta 1.000 Htz- se utilizan para corregir el aspecto
crónico de la patología con intensificaciones altas y un tiempo
terapéutico mayor mientras que las altas también -superiores a
1.000 Htz- se usan para solucionar el aspecto agudo del desequilibrio
con intensidades bajas y en menor tiempo. "Con estas posibilidades
terapéuticas -afirma Carlos Maudos, miembro de Mora
España- al profesional de la salud se le abren toda clase de caminos.
Bien utilizando las llamadas 'inyecciones frecuenciales o informacionales'
elaboradas a partir de vibraciones terapéuticas, bien con las
'auto-isoterapias electrónicas o auto-vacunas' elaboradas
a partir de las secreciones patológicas o excreciones del propio
paciente, con los 'auto-nosodes' y con las neutralizaciones de
las oscilaciones patológicas, tóxicas y nocivas para el organismo.
Al mismo tiempo el Mora Super Plus confecciona un remedio
informacional en una sustancia portadora líquida como el agua
pura -o agua con alcohol- en el que se retienen las oscilaciones
curativas de la sesión terapéutica para el post-tratamiento entre
una visita y la siguiente. Las gotas MORA así elaboradas actúan
corrigiendo los posibles errores que se producen en todos los
procesos de cambio hacia la salud; también provocan una eliminación,
a corto y a largo plazo, de las toxinas e informaciones patológicas
que se han almacenado durante años en las capas profundas de grasa
y en el mesénquima de la persona".
El hecho de contar con dos aparatos reunidos en uno ofrece indudablemente
al terapeuta múltiples posibilidades, entre ellas utilizar por
ejemplo un canal para eliminar la información de los alérgenos
que son causa de una intolerancia y, al mismo tiempo, emplear
el otro canal para tonificar y reeducar el sistema inmunitario.
Pero una de las principales ventajas de este aparato es que permite
examinar y corregir los desequilibrios subyacentes en el organismo
que en numerosas ocasiones impiden la eficacia de los tratamientos
aplicados por médicos y terapeutas.
"Una de las principales ventajas que ofrece el dispositivo
Mora Super Plus -continuaría explicándonos Maudos-
es que permite diagnosticar y tratar los grandes bloqueos que
hacen fracasar en numerosas ocasiones las terapias sugeridas a
un paciente y que básicamente son: inversión del giro molecular
(spin) del hierro de la hemoglobina por carga geopática o estrés
electromagnético; cicatrices; focos en los dientes, en la cabeza,
en la garganta, etc; corrientes galvánicas y diferencias de potencial
en la boca; punto débil constitucional; micosis; y, por último
aunque igual de importante, intolerancias energéticas a sustancias
(alimenticias o no ) tanto causales como desencadenantes".
ELIMINACIÓN
DE LA CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
El doctor Joan Guxens, presidente
de la Asociación de Kinesiología Holística Internacional
y que posee gran experiencia con la Moraterapia, para tratar
de hacer entender la profunda interrelación entre lo visible y
lo invisible al ojo humano recurría en un artículo titulado
Enfermedades causadas por Geopatías - Salud y Hábitat publicado
en Natura Medicatrix a una cita clarificadora de Ilia
Prigogine, premio Nobel de Química en 1977: "La materia
no es nada más que energía condensada rodeada de un campo magnético.
Cualquier modificación que se produzca en el campo físico del
cuerpo humano modifica el campo electromagnético; y recíprocamente
sucede lo mismo".
Es otras palabras, nuestra salud depende en muy buena medida de
un equilibrio medioambiental roto hoy por el exceso de contaminación
electromagnética que nos rodea. Nos rodea y afecta en la calle
(por el electroesmog, la ionización, las cargas electrostáticas
debidas a los materiales de construcción modernos, etc), en el
trabajo (por los ordenadores y dispositivos electrónicos) y en
nuestro hogar (por el televisor, el microondas, el radio-despertador,
las bombillas alógenas, etc.). Sin olvidar la especial importancia
que tiene la contaminación electromagnética emanada de las antenas
de telefonía móvil, las torres de alta tensión y los centros de
transformación situados en las inmediaciones de nuestros hogares,
lugares de trabajo, colegios, guarderías y centros de ocio.
"Tras una exposición diaria de entre 2 a 5 años -aunque puede
ser mucho menos tiempo- a cualquier corriente electromagnética
-escribe José Luis Godoy en su segundo libro Geopatías-Cicatrices.
Llaves de la Sanación a través de la Kinesiología Holística- el
giro o spin de la molécula del hierro se invierte y pasa de dextrógiro
-en el hemisferio norte del planeta- a levógiro. Y la hemoglobina
de la sangre se convierte en patológica. Es más, la exposición
prolongada a esas energías pueden terminar modificando el campo
electromagnético global del cuerpo y su estructura sufrir severos
daños".
Cabe agregar que además de las perturbaciones artificiales también
nos afectan las naturales, es decir, las radiaciones provenientes
del espacio y de la propia Tierra que pueden igualmente interferir
en nuestros patrones energéticos. Hablamos de las llamadas energías
telúricas: corrientes subterráneas de agua, fallas geológicas
en el terreno, minas de sal, bolsas de petróleo... A lo que hay
que añadir las líneas de fuerza del campo magnético terrestre
que componen las denominadas Red de Hartmann y Red de
Curry. Como ya hemos explicado reiteradamente en la revista
las patologías que pueden provocar son más o menos graves dependiendo
de dos parámetros: su intensidad y el tiempo de exposición. Se
sabe que los campos electromagnéticos y telúricos producen -entre
otras cosas- cambios en el pH de los tejidos, estrés oxidativo,
problemas en la absorción de los nutrientes y en la eliminación
de las toxinas, alteraciones emocionales y psicológicas, desequilibrios
generalizados en el sistema energético e, incluso, daños en el
ADN. A corto plazo pueden originar insomnio, enuresis nocturna,
pesadillas o cansancio al levantarse y a medio o largo plazo cansancio
crónico, dolores reumáticos, problemas circulatorios y cardíacos,
afectación del sistema inmune, depresión, nerviosismo, irritabilidad
agotamiento matinal, etc. Situaciones que pueden derivar en una
cronificación de síntomas que no remiten a pesar de los tratamientos
para finalmente desembocar en enfermedades psicosomáticas, depresiones
agudas, patologías degenerativas y cáncer.
De hecho la relación existente entre el cáncer y las corrientes
telúricas no es nueva. Ya en 1929 el científico alemán Gustav
von Pohl trató de demostrar que las personas que duermen en
camas situadas sobre venas de agua (cauces subterráneos)
terminan padeciendo cáncer. Para lo cual, en colaboración con
el Centro de Berlín para la Investigación del Cáncer, Pohl
centró su investigación en el pueblo de Vilsbiburg en Alemania.
Usando su propia escala para la medición de radiaciones terrestres
Pohl dibujó el mapa de radiación del pueblo línea por línea. Después
estudió los archivos del hospital del distrito y comprobó que
las 48 personas que murieron de cáncer en las fechas anteriores
a la investigación dormían en camas situadas sobre venas de agua.
El entonces médico de la zona, el Dr. Bernhuber, confirmaría
la exactitud de las correlaciones declaradas por Pohl y el Centro
de Berlín para la Investigación del Cáncer aceptó sus resultados
y publicó la información en su órgano de difusión de julio de
1930 afirmando que la radiación de la Tierra podría ser un factor
causante de cáncer. Pohl publicaría a raíz de ello un libro sobre
su trabajo: Las corrientes de la Tierra como agentes patógenos
de desarrollo de cáncer".
Más vale pues no restar importancia a las corrientes telúricas
y electromagnéticas. Y que por tanto resulte especialmente importante
el hecho de que el Mora Super Plus permite corregir los
efectos de las mismas en nuestro organismo. La clave parece estar
en que una vez que un campo magnético empuja a un electrón en
un sentido de rotación éste se mantiene si otro campo magnético
no provoca otro cambio. Un principio, de hecho, utilizado hoy
por la industria. Así, científicos del Centro Estatal de Ohio
para la Investigación de Materiales han utilizado un campo
magnético para hacer rotar en el mismo sentido a casi todos los
electrones móviles de una muestra plástica, efecto al que denominan
polarización del spin en el marco de una nueva rama industrial:
la Spintrónica.
Por otra parte, hay investigaciones que señalan que algunas de
las principales especies reactivas derivadas del oxígeno (radicales
libres) se generan por una modificación en el sentido de la rotación
de los electrones. Es factible por tanto que los efectos de los
cambios en la rotación de los electrones inducidos por los campos
electromagnéticos y los campos telúricos tengan amplias repercusiones
en la salud ya que junto con el cambio de rotación se produciría
una modificación en la información vibracional del conjunto.
"Al igual que la Tierra, cada cuerpo y cada objeto, cada célula,
molécula, átomo y partícula subatómica tiene su propio campo magnético
y su alineación magnética -ha escrito Guido S. Bassler,
vicepresidente de la Asociación Argentina de Radiestesia- con
su spin orientado de una manera específica. Y es fundamental para
un organismo una correcta y adecuada polarización o alineación
magnética de sus partes componentes a fin de que pueda vibrar
a un ritmo de frecuencias armónicas. El organismo tiene la suficiente
capacidad para equilibrar las perturbaciones pasajeras que pueda
causar un campo magnético externo desarmónico pero si queda expuesto
por un tiempo muy prologado a las influencias distorsionantes
de un campo más fuerte entonces las células se despolarizan y
dejan de trabajar en relación armónica degradándose el organismo
con los consiguientes problemas de enfermedad. Una correcta polarización
significa vida, vitalidad, energía, mientras que la despolarización
trae pérdida de energía y vitalidad, enfermedad y muerte".
"El exceso de contaminación puede provocar cuadros muy comunes
-afirma por su parte el doctor del Pino- como insomnio,
picores de piel, irritabilidad, jaquecas, tensiones, carga de
hombros y cervicales, ansiedad y, sobre todo, el síndrome de la
articulación temporomandibular (ATM), tensión mandibular que suele
sufrirse por la mañana con mucho dolor y los odontólogos tratan
con una cédula de descarga en lugar de tratar la causa real que
es una fuerte contaminación electromagnética del paciente. Todo
ello sin entrar en patologías graves que podrían cursar a más
largo plazo. Hoy el 60% de la población padece este tipo de estrés
y, sin embargo, nosotros lo resolvemos con una gotita de sangre
y el Mora al rebajar de manera inmediata la tensión electromagnética
del enfermo".
Debemos explicar que para saber si alguien sufre contaminación
electromagnética o telúrica basta colocar unas gotas de sangre
del paciente sobre un papel absorbente -o un trocito de algodón-
y poner éste en la antena de alta frecuencia del test de giro
Mora a fin de que el programa -denominado Geo-test- detecte
la geopatía.
"Con este equipo de biorresonancia -afirma Maudos- se
detecta en cuestión de segundos y con tan sólo 3 gotitas de sangre
capilar si el giro o spin molecular del hierro de un paciente
está invertido o no. Y en caso de que así sea bastan otros 3 minutos
para encontrar el o los orígenes de la carga geopática causante
del estrés electromagnético. Sin embargo conocer cuál es la energía
o energías que están afectando al enfermo no es suficiente pues
sólo con retirarse de la zona perjudicial no restablece el giro
dextrógiro de la hemoglobina ni se resuelven ciertas carencias
vitales. Es imprescindible recibir tratamiento con el Mora Super
Plus -es suficiente con 4 minutos- para que el spin recupere su
giro correcto -tratamiento que se completa con otros programas
destinados a regular el sistema enzimático-, detectar posibles
carencias de micronutrientes y desbloquear los órganos de eliminación
o emuntorios. En todo caso, cuando es imposible alejarse de las
fuentes de radiación -como ocurre, por ejemplo, en el caso del
personal de vuelo de las compañías aéreas-) el tratamiento garantiza
entre 4 y 5 semanas la corrección del giro".
Precisamente algunos de los pacientes del doctor Del Pino son
pilotos y auxiliares de vuelo que por su trabajo están permanentemente
expuestos a las radiaciones cósmicas sin poder evitarlo. "Ninguna
cabina puede aislarles completamente de esas radiaciones -nos
diría del Pino- por lo que todos resultan afectados. Tengo
varios pilotos como pacientes que cada dos o tres meses vienen
a la consulta para hacerse la terapia de limpieza electromagnética
y llevarse unas gotas con la información vibracional adecuada
a fin de que las tomen entre sesión y sesión en su casa. Y debo
decir que lo mismo sirve para quienes están afectados por la cercanía
de un transformador eléctrico o una antena de telefonía móvil".
La clave de la terapia, en suma, está en que el dispositivo Mora
anula la información incorrecta que ha provocado que la molécula
gire en sentido contrario a su patrón natural recuperando su movimiento
correcto.
"En mi trabajo diario -nos contaría Manuela Tatay,
especialista en Medicina Tradicional China- recibo pacientes
con disfunciones energéticas que afectan a veces a todos los meridianos
y observo también cómo problemas en un órgano terminan dañando
a otro. Con el test de geopatía detecto y soluciono esos desequilibrios.
Si no limpiara de esas cargas al paciente mis otras técnicas de
trabajo no darían resultado pues el problema de raíz todavía seguiría
existiendo. Del mismo modo trabajo con las intolerancias y las
cicatrices limpiando constantemente todos los campos interferentes
y cargas crónicas del sistema inmunitario para que fluya bien,
como se dice en Medicina Tradicional China, el Qi y la sangre".
CICATRICES
Y FOCOS DENTALES
Como comentamos al principio del reportaje
los bloqueos energéticos pueden deberse también a otras causas.
Es el caso de muchas de las cicatrices que quedan tras una operación
quirúrgica. Tradicionalmente ese problema se soluciona rápidamente
con la aplicación de pequeñas dosis de procaína inyectada en la
zona con una jeringuilla. El método se conoce como Neuralterapia
y ya hablamos en su momento de su fundamento por lo que no procede
repetirlo (puede ampliar la información entrando en nuestra
web -www.dsalud.com- y leyendo el reportaje que publicamos
en el número 45 de la revista). Sin embargo también puede
lograrse el desbloqueo con el Mora Super Plus. Es más,
según sus creadores el aparato determina por sí mismo cuándo una
cicatriz provoca ese problema. Luego basta emitir con él las frecuencias
adecuadas y en cuestión de minutos el problema normalmente desaparece
aunque a veces se precisa alguna sesión más. "Una vez neutralizada
la frecuencia patógena -explica Maudos- mejora de inmediato
el estado de los nadis y meridianos energéticos. Y es obvio que
cuando así sucede es porque la vibración de la zona de la cicatriz
estaba dañando al resto del cuerpo produciendo problemas incluso
a gran distancia de ella por lo que muchos médicos no infieren
que la causa de las dolencias que tratan pueda estar en la cicatriz".
Los bloqueos energéticos también pueden estar producidos por problemas
dentales. La boca, tanto desde el punto de vista de la Odontología
más ortodoxa como desde la del odontólogo neurofocal, puede ser
causa de graves problemas -más o menos encubiertos- que hagan
ineficaces las terapias propuestas para otras patologías aparentemente
desconectadas. Afortunadamente mediante la tecnología de biorresonancia
puede resolverse en muy poco tiempo la toxicidad causada por las
amalgamas de mercurio, las corrientes galvánicas en el interior
de la boca -sobre todo cuando sobrepasan los 3'5 microamperios
de intensidad- y la acumulación de energía eléctrica en piezas
postizas. Y lo que es muy importante: permite detectar los focos
dentales patológicos.
"Sospechamos que nos hallamos frente a un foco dental patológico
-explica Carlos Maudos- cuando haciendo una medición basada
en la Electroacupuntura de Voll se detecta un valor patológico
en el punto 2 del meridiano Linfa. Bastan luego unos minutos para
determinar cuál es la pieza o piezas dentales que causan el foco
perturbador y los órganos a los que afecta por estar relacionados
a través del circuito energético correspondiente. Como podemos
saber si lo que hubo en realidad inicialmente fue un problema
en los órganos y éstos afectaron a la pieza dental hasta el punto
de provocar una patología crónica en ella. Pero en cualquiera
de los dos casos hay que averiguar, mediante un sencillo test
con nosodes, cuál es la inflamación crónica que padece el diente
y solucionarla pues la boca es uno de los lugares de intercambio
de informaciones entre diferentes circuitos más importantes del
cuerpo, sino el que más. Por supuesto también hay que evaluar
y tratar el problema que sufra el órgano relacionado".
También puede medirse y tratarse la toxicidad causada por las
amalgamas de mercurio. "Tengo el convencimiento de que son
perjudiciales para la salud -afirma Montserrat Gutiérrez,
médica con más de 12 años de experiencia en la Moraterapia-
por la experiencia acumulada tras ver miles de casos. El mercurio
se absorbe a través de la saliva pero también a través de la raíz
desde donde pasa a la sangre. Patologías muy importantes relacionadas
con la tiroides, tanto hiper como hipotiroidismo, están relacionadas
con las amalgamas de mercurio y muchas veces se solucionan después
del tratamiento correspondiente. Pero también hay otras como la
colitis ulcerosa, las úlceras de estómago o la intolerancia a
la lactosa que son muy comunes. Eso sí, antes de eliminar las
amalgamas dentales es muy importante preparar al paciente. Hay
que comprobar el estado de los meridianos y normalizar la función
renal ya que el mercurio es muy tóxico. Porque el grado de intoxicación
también puede conocerse a través del Mora lo mismo que a través
de las mediciones podemos comprobar cómo una patología en un órgano
está afectada por un foco dental ya que cada pieza tiene correlación
con un órgano o incluso con una zona articular, sea por una amalgama
de mercurio o por cualquier otro tipo de problema".
El Mora Super Plus permite además tratar alergias y pseudoalergias.
"Para ello -nos explicaría Amaia Iriarte, médico
y homeópata- identificamos con el aparato las intolerancias
que sufre la persona. Luego hacemos la medición energética de
los 40 puntos de acupuntura y activamos el programa específico
para las alergias que puede utilizarse de dos maneras. Primero,
poniendo el alergeno original en el electrodo que sirve para introducir
información a fin de transmitirla posteriormente al cuerpo; segundo,
utilizando el programa de homeopatía electrónica. La frecuencia
de los alergenos está informatizada y su información se manda
directamente del ordenador al Mora Super Plus que escoge la o
las frecuencias homeopáticas necesarias para elaborar unas gotas
que el paciente tomará durante un mes".
Es más, permite también limpiar los "rastros" dejados por vacunas
de la infancia o de la vida adulta mal asimiladas por el organismo
-causa a menudo de patologías crónicas o de aparición repetitiva-
y anular asimismo las informaciones patológicas procedentes de
enfermedades infantiles mal resueltas, incluidas secuelas que
pueden estar presentes durante mucho tiempo en la vida adulta.
Finalmente, tras comprobar el estado de la circulación energética
del paciente, las posibles secuelas patológicas heredadas de un
pasado más o menos lejano y concluir el proceso de eliminación
de factores de bloqueo el terapeuta sólo debe elegir la terapia
que considere más adecuada para reprogramar la información celular
y remediar los desórdenes constatados. Cabe recordar que el Mora
Super Plus puede aplicar por biorresonancia tratamientos de
Acupuntura, Homeopatía, Electroacupuntura y otras muchas terapias
(vea en nuestra web -www.dsalud.com- el artículo ya
publicado sobre este aparato en el nº 68).
Es evidente que estamos en una nueva frontera de la Medicina.
Por eso resulta incomprensible la postura generalizada de rechazo
que hacia la biorresonancia existe aún en España. "La verdad
es que no lo entiendo -nos comentaría el doctor Del Pino-
porque estamos yendo en contra de la tendencia general en Europa
y Estados Unidos. El impacto de la Medicina Energética es cada
vez mayor y en alguno de esos países está oficializada con una
demanda por parte de la población cada vez mayor. Resulta pues
obvio que el rechazo en España es un problema de interés comercial
de los laboratorios alopáticos que están impidiendo que emerja
cualquier terapia que pueda reducir la venta de sus fármacos.
Y el Ministerio de Sanidad y los médicos parecen estar en esa
misma línea".
Francisco
San Martín
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