LDN no son sino las iniciales de
Low Doses
Naltexona -es decir,
Naltrexona en Bajas Dosis- y se
trata de un tratamiento no aceptado por la mayoría de la comunidad
neurológica para tratar la esclerosis múltiple, patología degenerativa
de causa o etiología desconocida a la que en la revista hemos dedicado
ya varios artículos. Se sabe que afecta al cerebro, a la médula
espinal y al ojo, que avanza progresivamente y que puede llevar
a quien la padece a la incapacitación y, finalmente, a la muerte.
No se sabe en cambio qué provoca el problema exactamente si bien
la teoría más aceptada es que algo daña la mielina, es decir, la
sustancia grasa que aísla las fibras de las células nerviosas encargadas
de facilitar la transmisión a alta velocidad de los mensajes electroquímicos
entre el cerebro, la médula espinal y el resto del organismo. Sospechándose
que ese algo puede ser un virus, un antígeno desconocido o un exceso
de radicales libres, lo que en este último caso puede darse, por
ejemplo, a causa de una hipoxia o falta de sangre. En suma, el sistema
inmune produciría anticuerpos y sustancias para atacar a esos virus,
antígenos o radicales libres sólo que corriendo el riesgo, al producirlos
en exceso, de dañar a su vez la mielina de las células del sistema
nervioso. Y ello terminar formando acúmulos de células inflamadas
-lo que se conoce como placas- que dificultan la transmisión interneuronal
pudiendo llegar incluso a interrumpirla. Situación que puede dar
lugar a la reducción o pérdida de determinadas funciones. Obviamente
si la falta de comunicación entre las neuronas es sólo transitoria
el paciente se recupera pero si se mantiene en el tiempo las lesiones
se agravan y pueden llegar a ser permanentes. Se valora también
la posible implicación genética pues aunque sólo un 5% de los enfermos
de esclerosis múltiple tienen un hermano o hermana con la misma
afección el 15% tiene algún familiar que la padece.
Algunos de los síntomas que permiten identificar la esclerosis múltiple
son pérdida de fuerza, alteración de la sensibilidad o del equilibrio,
pérdida de visión, cansancio crónico, debilidad muscular, espasticidad,
deterioro de los sentidos, dolor (moderado a severo), ataxia, temblores,
alteraciones del habla, alteraciones visuales, vértigo, disfunción
urinaria, trastornos intestinales, disfunción sexual, depresión,
euforia, anormalidades cognoscitivas y fatiga.
En cuanto a su posible origen vírico hay que decir que un grupo
de hematólogos pertenecientes a la universidad italiana de Módenentre
dirigido por
Luppi encontró ya en 1993 una posible relación
de la enfermedad con el herpes VHH-6, relación sobre la que se sigue
trabajando.
Y un estudio recientemente publicado por la revista
Archives
of Neurology establece igualmente una posible relación causal
y temporal entre otro virus -esta vez el
Epstein-Barr, responsable
de la mononucleosis infecciosa o enfermedad del beso- y la esclerosis
múltiple.
No son en cualquier caso las únicas posibles causas de la enfermedad.
El médico francés
Jean Seignalet (vea los artículos publicados
al respecto en los números
78
y
79 de nuestra
web) apunta a la alimentación moderna como causa indirecta de la
enfermedad. Y el doctor
Fernández Noda que la causa puede
estar en un exceso de radicales libres en el cerebro debido a la
hipoxia o déficit de sangre en el cerebro. Uno de cuyos motivos
estaría en la compresión patológica de las estructuras neurovasculares
que en ocasiones tienen lugar en la base del cuello y que bautizó
como
Síndrome Cerebral del Opérculo Torácico (CTOS), problema
que puede ser solucionado quirúrgicamente mediante una sencilla
intervención como en numerosos casos han demostrado en España los
doctores
José Pérez Fernández y
José Luis Castillo Recarte
(vea lo publicado en los números
21,
24 y
30
en nuestra web). Cabe en este sentido agregar que también
Yash
Agrawal, profesor en la
Universidad de Iowa, sostiene
que la causa de la esclerosis múltiple puede estar en un problema
de carácter oxidativo provocado por un exceso de radicales libres.
Y de ahí que los tratamientos ortomoleculares en los que se dan
antioxidantes de forma masiva también obtengan buenos resultados.
Paradójicamente tales posibilidades son sistemáticamente ignoradas
por los neurólogos a quienes no parece posible hacerles replantearse
sus actuales tratamientos farmacológicos a pesar de que saben que
son paliativos y no curan la enfermedad. Así, éstos suelen utilizar...
...fármacos para intentar modular el sistema inmune. Hablamos del
interferón (
Avonex o
Betaseron o
Rebif) y del
acetato de glatirámero (
Copaxone); se inyectan bajo la piel
o en el músculo una o varias veces por semana.
... Esteroides. Para
disminuir la intensidad de los ataques al inhibir el sistema inmune
e impedir así que las células provoquen inflamación.
... Medicamentos que reducen la espasticidad
muscular. Es el caso del Lioresal
(Baclofen),
la tizanidina (
Zanaflex) y las benzodiazepinas.
... Fármacos colinérgicos.
Para disminuir los problemas urinarios.
... Antidepresivos. Para
los síntomas del estado de ánimo y comportamiento. Y,
... Amantadina. Para
la fatiga.
En resumen, todos ellos medicamentos paliativos que no detienen
el avance de la enfermedad pues ésta sigue su curso degenerativo.
Al punto de que en muchos casos el enfermo puede terminar viéndose
incapacitado para escribir, hablar o caminar.
EL DOCTOR BIHARI Y LA NALTREXONA
Bueno, pues como decíamos al empezar este texto hay un producto
que sin embargo sí parece ser eficaz: la
Naltrexona. Hablamos
de una sustancia que en la literatura médica se describe como un
antagonista opiáceo y suele utilizarse para tratar adicciones
al alcohol y a drogas derivadas del opio como la heroína o la morfina
si bien en altas dosis (150 mg o más al día). Su uso fue aprobado
por la FDA -el organismo regulador de los medicamentos en Estados
Unidos- en 1984.
Ahora bien, ¿cómo un medicamento para la adicción puede acabar convirtiéndose
en una esperanza para los pacientes de esclerosis múltiple? Lo explicamos.
Resulta que por aquel entonces un neurólogo de Nueva York especializado
también en Medicina Interna y Psiquiatría, el doctor
Bernard
Bihari, trabajaba con grupos de heroinómanos a los que daba
el fármaco. Y como quiera que los opiáceos -el opio, la morfina,
la heroína, etc.- funcionan adhiriéndose a los receptores de las
endorfinas -nombre abreviado de "morfina endógena"- los médicos
coligieron que bloquear los receptores de esas hormonas con
Naltrexona
llevaría a quienes la ingieren a disminuir la necesidad de consumir
drogas y, con ello, la adicción a las mismas.
Bihari, ya en 1985, se daría cuenta además de que la gran mayoría
de los heroinómanos eran seropositivos. Y se preguntó si ello tendría
alguna relación. porque como neurólogo sabía que las endorfinas
no sólo tienen que ver con el dolor y el placer sino que también
intervienen en el apoyo y regulación del sistema inmune. Pues bien,
midió los niveles de endorfinas en la sangre de los infectados por
el VIH y se encontró con que el nivel de endorfinas en ellos era
un 75% inferior a la media.
Su grupo de trabajo constataría luego que casi todas las endorfinas
se producen en el organismo entre las 2 y las 4 de la madrugada.
Así que Bihari decidió averiguar qué pasaría si daba a los enfermos
Naltrexona en dosis muy bajas (entre 1,5 y 4,5 mg) al acostarse.
Lo hizo y pronto comprobó que un corto periodo de bloqueo de los
receptores de endorfinas (antes de las 2 de la madrugada) obligaba
al organismo a incrementar de forma natural su producción. Más tarde
buscaría la dosis idónea y constató que por debajo de 1,5 mg no
hacía efecto y que, por el contrario, con dosis superiores a 5 mg
se provocaba un excesivo bloqueo de las endorfinas. En un posterior
estudio con enfermos de Sida -controlando los resultados merced
un grupo al que se dio placebo- Bihari constataría una clara mejoría
entre quienes tomaron
Naltrexona a bajas dosis.
Cabe agregar que durante el ensayo con los pacientes de Sida una
amiga de la hija de Bihari tuvo a lo largo de nueve meses tres brotes
agudos de esclerosis múltiple con una remisión completa y espontánea
tras cada brote. Pues bien, posteriormente la trataría con
Naltrexona
dándola sólo 3 mg cada noche al acostarse durante cinco años
y en todo ese tiempo no tuvo brotes. Fue entonces cuando, al faltarle
un mes la dosis, la paciente decidió dejar el tratamiento convencida
de que ya no padecía la enfermedad. Sin embargo al cabo de tres
semanas y media desarrolló un cuadro de debilidad, insensibilidad,
rigidez y espasmos en el brazo izquierdo y tuvo que volver a tomar
el fármaco a bajas dosis. Doce años después de hacerlo de forma
continuada la enfermedad no ha vuelto a manifestarse.
La teoría que Bihari estableció es que los pacientes de esclerosis
múltiple sufren un déficit de endorfinas por la noche y eso es posible
resolverlo ingiriendo antes de acostarse una pequeña dosis de
Naltrexona
porque ello termina llevando al organismo a triplicar los niveles
de endorfina hasta restablecer los niveles normales. Agregando que
además de los efectos de bienestar inherentes que otorga la producción
de endorfinas se consigue reequilibrar el sistema inmune y que cada
elemento recupere su función original. Y ello hace que las reacciones
anómalas terminen y los macrófagos no ataquen la mielina de las
fibras nerviosas.
BUENO, BONITO Y BARATO
En el 2004 Bihari decidió recopilar su experiencia con el tratamiento
para la esclerosis múltiple con LDN. De los 400 pacientes que había
tratado con su método sólo en dos volvieron a aparecer síntomas.
Por eso sus resultados se han ido extendiendo como una mancha de
aceite por el mundo y hoy son decenas los foros de Internet donde
los pacientes intercambian sus positivas experiencias con la LDN.
Que esa iniciativa fue bien acogida lo demuestra que el pasado 7
de abril tuvo lugar la
II Conferencia sobre la Naltrexona en
Bajas Dosis (LDN) -celebrada en el Lister Hill Center Auditorium
de la
National Library of Medicine perteneciente a los
Institutos Nacionales de Salud de Bethesda (Maryland, EEUU)-
y en ella se informó de los buenos resultados obtenidos no sólo
en esclerosis múltiple sino también en otras patologías. Uno de
los ponentes, el médico de familia irlandés
Philp Boyle -que
presentó una amplia casuística de casos tratados con LDN en diversas
dolencias- resumió las propiedades de la LDN en la diapositiva 21
de su conferencia de manera muy telegráfica:
"Baja toxicidad
("lo primero, no hacer daño"), barata, eficaz, fácil de tomar, no
precisa de médicos especialistas, presenta pocos problemas éticos
y hay una rápida aceptación de la misma". Añadiendo:
"Obviamente,
un tratamiento fantástico".
Y para demostrarlo presentó numerosos ejemplos de lo conseguido
con la LDN. Entre ellos el caso de
Mary, una mujer de 34
años con dos hijos. Mary padecía una esclerosis múltiple progresiva
crónica y su tratamiento comenzó con una decisión controvertida:
suspender la ingesta de interferón. Siete 7 días después comenzaría
a tomar LDN... y al mes ya podía andar sin muletas. Es más, a los
cuatro caminaba sin la ayuda del bastón habiendo experimentado un
aumento notable de energía acompañada de una disminución de la necesidad
de dormir. Boyle explicó que durante las dos primeras semanas Mary
experimentó trastornos en el sueño pero poco a poco la situación
mejoró. La situación de su paciente el 6 de marzo de este año era
-según definió el médico irlandés-
"perfecta".
Ahora bien, no todos los pacientes experimentan el mismo grado de
mejoría. En un informe elaborado por el doctor
Robert Lawrence
-primer defensor de este tratamiento en Inglaterra y él mismo enfermo
de esclerosis múltiple- se indica:
"Se ha informado que los pacientes
de esclerosis múltiple receptores de este medicamento, inicialmente
a una dosis de 3 mg por día, han experimentado un rango de mejoras
incluyendo: reducción de los espasmos y de la fatiga, mejora del
control de la vejiga, de la tolerancia al calor, de la movilidad,
del sueño, del dolor, del temblor y de otros síntomas". Añadiendo:
" Los dos síntomas que parecen mejorar más significativamente son
los espasmos musculares y la fatiga".
¿Se entiende, en suma, que pacientes de todo el mundo se hayan unido
para recoger fondos a fin de llevar adelante los ensayos necesarios
ante la falta de iniciativas tanto privadas como públicas? Ahora
bien, ¿por qué nadie quiere hacerse cargo de los gastos de una investigación
con tan buenas perspectivas como las de este caso? La respuesta
puede ser una vez más económica: un tratamiento con LDN le supondría
a la Seguridad Social un costo aproximado de ¡de 90 euros al año!
Y un tratamiento con
interferón beta en Estados Unidos cuesta
nueve mil euros anuales.
Quienes quieran informarse mejor pueden hacerlo a través de la web
www.remedyfind.com, lugar donde los pacientes clasifican los
distintos tratamientos que siguen en un gran número de enfermedades
así como la medicación que toman además de compartir su experiencia
personal con los demás. Y vaya por delante que no se trata de referencias
"científicas", son "sólo" testimonios de los propios pacientes.
Pero en ella se recogen las opiniones de cientos de afectados por
esclerosis múltiple sobre los tratamientos que siguen y los medicamentos
que ingieren y resulta que el mejor valorado es la
Naltrexona
en bajas dosis o
LDN.
Es más, según una encuesta informal realizada por
LDNers.org
entre 267 usuarios de LDN el índice de recaídas es muy bajo: entre
el 0'2 y el 1% en 5 años. Un 70% asegura haber mejorado, un 45%
piensa incluso que la enfermedad se ha detenido y el 76% que la
LDN funciona y van a continuar con la terapia.
Los neurólogos alegan para no usarlo que no existen ensayos clínicos
en esclerosis múltiple y, por tanto, no tienen la seguridad de que
el fármaco no provoque potenciales efectos secundarios graves. Lo
que es una verdad... relativa. Porque hablamos de un medicamento
que superó hace ya más de 20 años todas las barreras para su uso
a dosis de 150 mg diarios, es decir, ¡50 veces superiores a las
propuestas para tratar la esclerosis múltiple!
En realidad el principal escollo es que a los neurólogos les cuesta
entender que la esclerosis múltiple pueda ser tratada con éxito
dando a los pacientes un reforzador del sistema inmune cuando ellos,
al considerarla una enfermedad autoinmune, la tratan con inmunosupresores;
es decir, bajando las defensas en lugar de subirlas.
LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE, ¿UNA ENFERMEDAD OXIDATIVA?
Ahora bien, si la
Naltrexona en bajas dosis funciona en esta
patología, ¿no será porque no es una enfermedad autoinmune como
hasta ahora se ha postulado? El ya mencionado Yash Agrawal así lo
postula en su trabajo
Low Dose Naltrexone Therapy in Multiple
Sclerosis -publicado en
Medical Hipótesis- donde se muestra
convencido de que la esclerosis múltiple se debe más bien al estrés
oxidativo provocado por el exceso de un aminoácido en el espacio
extracelular neuronal: el glutamato. Hablamos de un aminoácido implicado
en la mayoría de las funciones normales del sistema nervioso central
que es el mayor mediador de señales excitatorias y de la plasticidad
del sistema nervioso. Todo apunta, sin embargo, a que en demasía
puede ser altamente neurotóxico por lo que su presencia en el espacio
extracelular no debe sobrepasar ciertos límites ya que cuando ello
sucede provoca excitotoxicidad, término precisamente acuñado para
describir las modalidades degenerativas neuronales que produce.
En suma, todo apunta a que demasiado glutamato en el espacio extracelular
induce una sobreactivación de sus receptores provocando la muerte
celular, tanto neuronal como glial (astrocitos, oligodendrocitos
y microglia). Actuaría pues como una neurotoxina. Se cree que el
aumento de glutamato puede deberse a algún episodio de sobreexcitación
como la que se da en los ataques de epilepsia, a causa de la destrucción
tisular por un traumatismo o a una alteración de los mecanismos
de recaptación por fallo de las proteínas trasportadoras de glutamato.
Robert Lester -un voluntario del
Boston Cure Project-
hizo sobre ello una entrevista a Yash Agrawal en la que éste afirmaba:
"El efecto excitador del glutamato puede causar degeneración
neuronal por estrés oxidativo y otros mecanismos. El glutamato causa
la muerte excitotóxica de los oligodendrocitos, las células productoras
de mielina, vía los receptores AMPA/KA. Esto está bien establecido
en los modelos experimentales de ratones con esclerosis múltiple
aunque no tanto en modelos humanos. En todo caso la pérdida de mielina
de las células productoras produce finalmente la desmielinización.
Y lo interesante es que las lesiones por desmielinización causadas
por el glutamato son muy similares a las observadas en la esclerosis
múltiple".
Evidentemente la oxidación da lugar a la aparición de radicales
libres, otro factor al parecer importante en la aparición de la
enfermedad como antes adelantamos. El propio Yash Agrawal así lo
admite:
"La idea de que el glutamato y los radicales libres pueden
ser factores importantes en la esclerosis múltiple ha sido ya sugerida
por numerosos estudios que muestran que los niveles de peroxinitritos
y ácido glutámico son elevados en el fluido cerebroespinal de pacientes
con la enfermedad. Es más, el examen directo de las placas ha revelado
un aumento de actividad de los radicales libres y la disminución
de los niveles de antioxidantes".
Y evidentemente es en este marco en el que puede entenderse el papel
de la
Naltrexona.
"Mi hipótesis -señala Agrawal-
dice que el estrés (incluso el estrés oxidativo) activa la óxido
nítrico sintasa inducible (iNOS), una enzima requerida para la producción
de óxido nítrico y finalmente de peroxinitritos. Se sabe que los
peroxinitritos inhiben el transporte de glutamato en las hendiduras
sinápticas y oligodendrocitos adyacentes inhibiendo los transportadores
de glutamato. Y dado que el transporte de glutamato en las células
se inhibe se produce una acumulación del mismo que causa muerte
excitotóxica de oligodendrocitos. Bueno, pues en ese ecosistema
la Naltrexona previene el aumento de iNOS y por consiguiente se
producen menos peroxinitritos y hay menos muerte excitotóxica de
oligodendrocitos".
En otras palabras, para Agrawal todo indica que la esclerosis múltiple
no es una enfermedad autoimmune en la que el sistema inmunitario
del cuerpo, equivocadamente, destruye la mielina. Y, por tanto,
carece de sentido dar drogas como el
interferon para deprimirlo
creyendo que así se retrasa el proceso de la enfermedad.
"La idea de que la esclerosis múltiple quizás no sea una enfermedad
autoimmune fue defendida por Peter Behan y su colega A.
Chaudhuri A en Arch Neurology (61: 1610-12, 2004)
en
una serie de documentos elocuentes. Ciertamente el pensamiento del
Dr. Behan no forma parte de ninguna corriente principal pero uno
debe ponderar ¿y qué pasa si tiene razón? ¿Es esa la razón por la
que las drogas que hoy se usan obtienen tan pobres resultados en
la esclerosis múltiple?".
Sobre este punto Chaudhuri y Behan afirman:
"No creemos que exista
evidencia convincente alguna de que los actuales tratamientos, basados
en la teoría de que se trata de una enfermedad autoinmune, prevenga
la progresión de la enfermedad a largo plazo o que tenga mayor efecto
en la fatiga el, dolor, la depresión y el deterioro cognoscitivo".
Ante todo esto Agrawal sostiene que es necesario realizar cuanto
antes un gran ensayo que clarifique la utilidad de la LDN tanto
a los médicos como a los pacientes.
"Dos médicos -recuerda
Agrawal-,
uno en Estados Unidos, el Dr. Bihari, y otro en el
Reino Unido, el Dr. Lawrence, han visto que la LDN funciona en sus
pacientes. De hecho el propio Dr. Lawrence tiene esclerosis múltiple
y toma LDN. Y dado que el medicamento ya está aprobado por la FDA
y la experiencia clínica de los doctores. Bihari y Lawrence lo apoyan
el ensayo clínico es el siguiente paso lógico".
Ensayo que debería certificar la validez de su hipótesis y, por
tanto, que los altos niveles de radicales libres y glutamato disminuyen
mediante un tratamiento con LDN al tiempo que las betaendorfinas
aumentan. Y demostrar además no sólo que proporciona alivio sintomático
sino que previene las recaídas y detiene la progresión de la enfermedad.
Cabe añadir por cierto sobre este punto que otro trabajo apunta
en la misma dirección: el del profesor
B. Liu y su equipo
de la Sección de Neurofarmacología del
Laboratory of Pharmacology
and Chemistry en el National
Institute of Environmental Health
Sciences de los
Institutos Nacionales de la Salud (EEUU).
Porque en su trabajo
Role of nitric oxide in inflammation-mediated
neurodegeneration señalan que han aumentado las evidencias que
sugieren que la inflamación en el cerebro está íntimamente asociada
con la patogénesis de algunos desórdenes neurológicos degenerativos
entre los que se encuentran la enfermedad de Parkinson, el Alzheimer,
la esclerosis múltiple y la esclerosis amiotrófica lateral.
"La
causa de la inflamación del cerebro es la activación de células
gliales -sobre todo de microglías- que producen una variedad de
factores proinflamatorios y neurotóxicos incluyendo citoquinas,
metabolitos de ácidos grasos y radicales libres como el óxido nítrico
y superóxido. La producción excesiva de óxido nítrico como consecuencia
de la inducción de las oxido nítrico sintasas en la glia activada
se considera que participan en la neurodegeneración". En el
mismo artículo los investigadores describen sus resultados con algunos
agentes opioides en la neuroprotección refiriéndose entre ellos
a la
naloxona, medicamento similar a la
Naltrexona. "Entre
estos agentes -dicen- el antagonista opiáceo naloxona promete tener
un valor terapéutico potencial para el tratamiento de las enfermedades
relacionadas con la inflamación"
OTRAS APLICACIONES DE LA NALTREXONA
Terminamos explicando que la
Naltrexona en bajas dosis parece
ser útil en otras dolencias.
Jill Smith, profesor de Gastroenterología
en el
Hershey Medical Center de la
Pennsylvania State
University, describió dos ensayos con personas que parecen demostrar
también su utilidad en la enfermedad de
Crohn. Uno realizado
por la doctora
Jacquelyn McCandless -psiquiatra y neuróloga
vinculada a los problemas de autismo en la niñez desde que hace
10 años su nieta fuera diagnosticada con ese desorden- resaltó el
papel de la LDN señalando que el 75% de los padres de niños afectados
que lo habían utilizado quedaron impresionados de las mejoras significativas
en la cognición y estatificación de sus hijos. Por su parte, el
ya citado doctor Boyle mostró los buenos resultados obtenidos con
LDN -a su juicio inequívocos- en la práctica clínica de patologías
como la endometriosis, el síndrome de ovarios policísticos y ciertos
desórdenes premenstruales.
En cualquier caso uno de los resultados más espectaculares -por
su trascendencia- lo constituye el recogido en el artículo
The
long-term survival of a patient with pancreatic cancer with metastases
to the liver after treatment with the intravenous alpha-lipoic acid/low-dose
naltrexone protocol. Fue publicado por
Berkson,
Rubin
y
Berkson -del
Integrative Medical Center de la Universidad
Estatal de Nuevo México (EEUU)- en marzo de este año y en el resumen
inicial del mismo puede leerse:
"Los autores describen la supervivencia
a largo plazo de un paciente con cáncer de páncreas sin efecto adverso
alguno. El régimen de tratamiento incluye el protocolo ácido alfa-lipoico
y Naltrexona en baja dosis -protocolo ALA-N - y un programa de estilo
de vida saludable. Al paciente le comunicaron en un reputado centro
universitario de Oncología en octubre de 2002 que tenía pocas esperanzas
de vida. Sin embargo hoy, en enero del 2006, está trabajando, libre
de síntomas y sin progresión apreciable de su enfermedad. El protocolo
integral descrito en este artículo puede tener la posibilidad de
prolongar la vida de un paciente que normalmente habría sido considerado
terminal. Los autores creen que los científicos actuales desarrollarán
un día una cura para el cáncer pancreático metastático, quizás vía
terapia genética u otra plataforma biológica. Pero hasta que dichos
protocolos lleguen al mercado el protocolo ALA-N debería ser estudiado
y considerado dada su ausencia de toxicidad a los niveles descritos.
Varios pacientes más están recibiendo este tratamiento y parecen
progresar en estos momentos".
En suma, las expectativas que parece ofrecer la
Naltrexona en
baja dosis (LDN) son muy buenas. Con la ventaja de que la posibilidad
de efectos secundarios dañinos se considera mínima. Porque como
bien señala Lawrence
"incluso después de años de uso continuado
no se han encontrado efectos tóxicos en los pacientes que han estado
tomando LDN". Lo que no obsta para que no pueda excluirse la
aparición de algún efecto adverso molesto al comienzo del tratamiento.
Sólo nos resta decir que en la actualidad existen diversos foros
-nacionales e internacionales- donde cualquier persona interesada
puede seguir profundizando en el uso de la LDN. En España el más
importante está en
http://miarroba.com/foros/ver.php?id=197831
donde existe un subforo dedicado específicamente a ello.
Es todo. Eso sí, no espere que su neurólogo le apoye si se anima
a probar este tratamiento. Esa es al menos la experiencia negativa
mayoritaria de quienes lo han intentado.
Antonio F. Muro