En escasas semanas la revista Current Alzheimer Research
publicará un artículo titulado Factores de crecimiento, el pH y el intercambiador
Na+/H+ en las enfermedades neurodegenerativas y el cáncer que debería contribuir
a cambiar la visión que en la actualidad se tiene sobre ambos grupos de patologías
y, en consecuencia, propiciar nuevos abordajes terapéuticos.
"Recientes
descubrimientos en investigación y tratamiento -se afirma en ese artículo,
firmado por Salvador Harguindey, Eduardo Anitua, Stephan J. Reshkin,
Gorka Orive y José Luis Arranz- muestran que el fracaso para inducir
apoptosis celular selectiva en procesos hiperproliferativos -como las enfermedades
neoplásicas- y el fracaso para prevenir la muerte celular espontánea en las enfermedades
neurodegenerativas -como la enfermedad de Alzheimer, la esclerosis en placas,
la esclerosis lateral amiotrófica, la enfermedad de Hungtinton y la retinitis
pigmentosa- pueden interpretarse como problemas provenientes de los mismos mecanismos
básicos pero actuando en direcciones diametralmente opuestas".
El trabajo
profundiza a continuación en tales mecanismos bioquímicos de ambos grupos de enfermedades
aparentemente inconexas -las neurodegenerativas con el Alzheimer a la cabeza y
el cáncer en sus múltiples expresiones- pero que giran en torno al fenómeno de
la apoptosis. En palabras de Salvador Harguindey "se trata de utilizar lo que
sabemos de los mecanismos de muerte neuronal espontánea para inducirlos en cáncer
y, por el contrario, utilizar lo que sabemos de cómo mueren las células en las
enfermedades neurodegenerativas para inducir esos mecanismos en el tratamiento
del cáncer. Una dialéctica de contrarios entre procesos degenerativos opuestos".
Pues bien, el eje central de esta nueva aproximación -que incorpora el
uso de factores tróficos y de crecimiento como posibles opciones terapéuticas
de control en las patologías neurodegenerativas- es la relación entre el proceso
natural de la apoptosis -o suicidio celular- y el pH intracelular.
"En ese contexto, y relacionado con estas situaciones opuestas -nos explicaría
el oncólogo Salvador Harguindey-, proponemos el control de la alcalinidad-acidificación
intracelular como base de una teoría unificada de la maquinaria apoptosis-antiapoptosis".
ALGO MÁS SOBRE EL pH
En resumen, si
estos investigadores tienen razón dos grupos de enfermedades aparentemente inconexas
guardan relación con el pH intracelular y su desviación en una dirección u otra.
Por tanto, recordemos brevemente algunas cosas sobre este importante factor fisiológico.
El pH es un índice numérico que señala la acidez o alcalinidad relativa de una
sustancia en una escala de 0 a 14 con el punto de neutralidad en 7. Indica pues
el grado de concentración de iones de hidrógeno. Por ejemplo, el pH normal de
la sangre de una persona sana oscila entre 7,35 y 7,45. Así pues, cuanto más se
supera la cifra de 7,4 se considera que más alcalino es el pH. Y, por el contrario,
cuanto más baja sea la cifra, cuanto más baje de 7,4, más ácido es el pH.
Dicho esto hay que explicar que el que una célula tenga un pH más o menos alcalino
o ácido depende del intercambio de iones de hidrógeno que tiene lugar entre el
interior (citoplasma) de la célula y el exterior a través de la membrana celular.
Pues bien, lo que este grupo de investigadores postula es que la ruptura de ese
equilibrio -hacia la alcalinidad o hacia la acidez- propicia la aparición o el
desarrollo de unas u otras patologías.
Cabe agregar que el intercambio de
iones a través de la membrana depende principalmente de un mecanismo conocido
como intercambiador Sodio-Hidrógeno (Na+-H+) cuya función es llevar protones hacia
el exterior de la célula e introducir a cambio iones de sodio en el interior,
en el citoplasma. De hecho en condiciones normales es el principal regulador de
la homeostasis ácido-base celular aunque hay otras bombas de protones secundarias.
Y su actividad es estimulada no sólo por un pH intracelular ácido sino también
por un elevado Na+ extracelular así como por una gran variedad de hormonas, factores
de crecimiento y otras sustancias.
Bueno, pues cuantos menos iones de hidrógeno
hay en el interior de la célula -debido a un funcionamiento excesivo del intercambiador-
más alto es el pH de esa célula y, por tanto, más alcalino es el pH intracelular.
Y se sabe que este mecanismo está sobreestimulado en toda célula cancerosa y leucémica,
no importa su estirpe.
APOPTOSIS, CÁNCER Y pH
"Los hallazgos más sobresalientes prueban que la visión reduccionista actual
de las enfermedades neoplásicas -afirman Harguindey y Reshkin- constituye
un error básico y conceptual. Y de esa limitación de enfoque y paradigma deriva
gran parte de los fracasos terapéuticos" Recordemos al respecto que Reshkin
fue uno de los primeros científicos que logró transformar células normales en
neoplásicas simplemente alcalinizando sus citoplasmas, es decir, aumentando el
pH intracelular por métodos de biología molecular e ingeniería genética (Revista
FASEB J, 14: 2185-2197, 2000).
La importancia de este planteamiento está
no sólo en que modifica los enfoques actuales de la Oncología y permite adoptar
nuevas líneas de investigación inéditas sino que además aporta nueva luz sobre
los mecanismos del desarrollo tumoral y permite utilizar los actuales medicamentos
quimioterápicos de otra manera. "Para que se hagan una idea -nos explicaría
Salvador Harguindey- les diré que con un pH intracelular de 7 sólo se necesita
un miligramo de doxorrubicina (adriamicina) para matar una célula cancerosa de
cáncer de pulmón. Sin embargo con un pH intracelular más alcalino -de 7,4 a 7,5
o aún más alto- que, por cierto, es el pH de casi todas las células cancerosas
-independientemente de su estirpe celular- se necesita entre mil y diez mil veces
más cantidad para lograr el mismo efecto letal. Una enorme diferencia para tan
escasa diferencia de alcalinidad ".
Debemos decir que la relación entre
el pH, los mecanismos de apoptosis y la aparición y desarrollo de neoplasias había
sido ya puesta de manifiesto en otros trabajos anteriores realizados por Harguindey
en colaboración con otros investigadores. De sus artículos publicados en las revistas
Medical Hypotheses y Oncología del año 2002 nos ocupamos ya en el nº 56
de nuestra revista. Y sus estudios posteriores no han hecho sino confirmar la
validez de esta propuesta. Así, en el artículo El papel de la dinámica del
pH y el antiportador Na+/H+ en la etiopatogénesis y tratamiento del cáncer. Dos
caras de la misma moneda -publicado en el 2005 por Harguindey, Orive, Reshkin,
Pedraz y Paradiso en Biochemical Biophysical Acta Reviews on
Cancer- puede leerse: "Hay un corpus creciente de evidencias de que todos
los fenotipos neoplásicos importantes se producen por una alcalinización celular,
proceso que parece específico de las células transformadas dado que la misma alcalinización
no tiene efecto en las células que no se han transformado. Visto bajo esta perspectiva,
diferentes campos de investigación sobre el cáncer -desde la etiopatogénesis,
el metabolismo celular y la neovascularización a la resistencia multidrogas (MDR),
la apoptosis selectiva, la moderna quimioterapia y la regresión espontánea del
cáncer (SRC)- parecen tener en común una característica sobre la cual giran: la
regulación aberrante de la dinámica del ión de hidrógeno. Las células cancerosas
tienen una perturbación ácido-base que es completamente diferente a la observada
en los tejidos normales y eso se incrementa en correspondencia con el estado neoplásico
creciente: un microambiente intersticial ácido unido a una alcalosis intracelular".
En suma, cuanta más alcalinización intracelular existe en las células y
tejidos cancerosos mayor es la acidificación extracelular y/o intersticial intratumoral.
O, en otras palabras, cuanto más alcalinidad hay dentro de la célula mayor acidez
hay fuera. Hecho clave y fundamental en la migración e invasión tumorales.
Investigaciones posteriores no harían sino confirmar en la práctica las expectativas
de este grupo de investigadores en lo que se refiere a la importancia de acidificar
intracelularmente la célula cancerosa para provocar la aparición de apoptosis.
"Dado que la apoptosis, al menos la apoptosis celular maligna, tiene normalmente
lugar bajo condiciones de acidificación intracelular -puede leerse en el artículo
que próximamente va a publicarse en Current Alzheimer Research- es muy importante
enfatizar observaciones recientemente publicadas sobre el mecanismo molecular
final responsable de la pérdida de la función protectora del gen p53 y la carcinogénesis
subsiguiente. Esto está relacionado directamente con un aumento inducido en el
pH intracelular mientras que, al contrario, un pH intracelular ácido parece ser
una condición sine qua non para facilitar la apoptosis inducida por el p53 y quizás
también la apoptosis mediante caspasas. Estos resultados llevan a un concepto
fundamental: que el normalmente herméticamente controlado equilibrio ácido-base
de la célula parece ser un factor homeostático esencial tanto en las enfermedades
neurodegenerativas como en el cáncer, aunque en sentidos opuestos. Un mecanismo
molecular específico que siempre debe tenerse en cuenta como un problema de alta
prioridad en el estudio e investigación de cualquiera enfermedad en la que medie
apoptosis, neoplásica o neurodegenerativa".
DOSIS
MÁS BAJAS DE QUIMIOTERÁPICOS
La primera aplicación práctica de todo
esto es sencilla: bajando el nivel de alcalinidad intracelular de los tumores
-es decir, acidificándolo- puede conseguirse una eficacia terapéutica mucho mayor
de los productos quimioterápicos. Serían muchísimo más eficaces a dosis notablemente
más bajas.
Es más, a juicio de Harguindey y sus colaboradores son por ello
enormemente útiles los inhibidores específicos del antiportador Na+/H+ de la serie
amiloride (fármaco bloqueador de la permeabilidad del sodio y acidificante celular
aparte de inhibidor específico del proceso metastático) y otros compuestos en
la misma línea terapéutica (endostatina, angiostatina, esqualamina, 2-metoxiestradiol,
anticuerpos anti- VEGF, etc.) así como el captopril -medicamento habitualmente
usado en hipertensión arterial con el que se han publicado remisiones completas
en sarcoma de Kaposi en seres humanos.
El profesor Jim Zhang -que trabaja
en el desarrollo de fármacos anticancerígenos en el Albany Research Laboratorios
de Nueva York- ha respaldado recientemente la validez de esta línea de trabajo.
"Cada vez más y más investigadores -afirma Zhang- están interesados
en una misma idea que, potencialmente, parece la mejor manera de curar el cáncer
hasta ahora. El resto de mecanismos anticancerígenos sólo resultan eficaces para
detenerlo pero son incapaces de eliminarlo completamente. Especialmente considerando
que los fármacos de la quimioterapia tradicional, por bien que funcionen, también
matan las células sanas. Además, examinando otros estudios sobre mecanismos anticancerígenos
he encontrado que los fármacos anticancerígenos tradicionales matan las células
provocando la acidificación intracelular con peróxido de hidrógeno".
ANTIAPOPTOSIS, ENFERMEDADES DEGENERATIVAS Y pH
En cuanto a las enfermedades
neurodegenerativas la gran innovación del estudio presentado es que también este
grupo de patologías están relacionadas con el desequilibrio del pH intracelular,
sólo que en estos casos por su acidificación. Para los investigadores citados
evitar que el interior de las neuronas se acidifique contribuye en los enfermos
de Alzheimer y demás enfermedades neurodegenerativas "a prevenir la muerte
celular espontánea, patológica, apoptótica o parapoptótica". Agregando: "A
todos los efectos, esta perspectiva abre una nueva línea de posibilidades en el
tratamiento preventivo y/o terapéutico de las enfermedades neurodegenerativas
e introduce la consideración como terapia de cualquier fármaco o compuesto biológico,
solo o en combinación (imidazol, cloroquina, factores de crecimiento, oncogenes,
proteínas celulares, transfusiones de plaquetas, etc.) que active el intercambiador
NHE, sosteniendo el pH intracelular dentro de los límites fisiológicos normalizando
así la homeostasis ácido-base intracelular y previniendo de esa forma su derrumbamiento
metabólico".
En el artículo se exponen luego las posibles vías de muerte
celular espontánea y se analiza su relación con la caída del pH celular como punto
clave. Asimismo se describen los procesos bioquímicos a través de los que se producen
estas respuestas -demasiado técnicas para los fines divulgativos de este artículo-
y también algunos otros trabajos como el de Vincent y otros (Journal
of Neurology 40: 171-184, 1999) que ya han demostrado cómo un descenso del
pH intracelular de 7,36 a 7,09/7,00 -logrado por medio de ácido nítrico- produce
en efecto la muerte neuronal. Y lo hace a través de la activación de tres endonucleasas
capaces de poner en marcha el sistema de apoptosis neuronal programada y la fragmentación
del ADN.
"(...) Desde el punto de vista del tratamiento -se puede leer
en el artículo de Harguindey y sus colaboradores- moléculas como Bcl-2, PMA, monensina,
cloroquina e imidazol así como factores tróficos diferentes como G-CSF o IL3 elevan
el pH intracelular e impiden así a las células sufrir apoptosis tanto en células
malignas como en no malignas. El pH intracelular mantenido a un nivel fisiológico
también previene la lesión neuronal haciendo pensar en un papel crítico para el
pH en la muerte celular programada y un posible papel para la alcalinización celular
terapéutica en la prevención y tratamiento de la degeneración neuronal. En la
misma vía antiapoptótica la molécula Bcl-2 ha mostrado ser capaz de prevenir la
acidificación celular directamente y así la lesión celular. Finalmente, la utilización
de ciertos factores de crecimiento abre nuevas posibilidades en el tratamiento
de las enfermedades neurodegenerativas porque la retirada de los factores tróficos
puede inducir apoptosis mediante acidificación, un rasgo de importancia patogénica
en las enfermedades neurodegenerativas".
En otras palabras, lo que este
equipo de investigadores postula es que contrarrestar la tendencia a la acidificación
intracelular de las neuronas evita su muerte o apoptosis y, por tanto, ese hecho
permitiría eventualmente detener el avance de algunas patologías neurodegenerativas.
LA APLICACIÓN DE FACTORES DE CRECIMIENTO EN LAS ENFERMEDADES
NEURODEGENERATIVAS
Los investigadores ya citados destacan finalmente el papel significativo que los
factores de crecimiento y su interacción con los receptores celulares pueden jugar
en el trofismo neuronal del cerebro y el resto del sistema nervioso central -tanto
en su protección como en su reparación- así como en el tratamiento de algunos
desórdenes neurodegenerativos. No sólo por ser activadores del antiportador Na+//H+
sino por su capacidad de regeneración.
Desde una perspectiva terapéutica la
utilización de factores de crecimiento en una amplia variedad de patologías empieza
a ser ya procedimiento habitual en la práctica clínica con la ventaja de que su
aplicación puede efectuarse localmente o mediante administración sistémica -como
bien explicó el doctor Eduardo Anitua tanto en el nº 83 de esta revista
como en el I Congreso Internacional sobre Medicina de Vanguardia recientemente
celebrado en Madrid- obteniéndose logros hasta hace poco insospechados en la regeneración
de tejidos así como en la nueva formación de los mismos en distintos contextos
médicos y quirúrgicos. Y precisamente la posibilidad de reemplazar tejidos en
cualquier situación clínica es una de las principales razones que permite suponer
su utilidad en las patologías degenerativas donde el estímulo para un nuevo crecimiento
es necesario.
"Las preparaciones de plasma concentrado rico en factores
crecimiento -señalan los autores del estudio- contienen altas concentraciones
de factores mitogénicos y angiogénicos como el factor de crecimiento derivado
de plaquetas (PDGF), el factor de crecimiento de transformación-ß (TGF-ß1), el
factor de crecimiento epidérmico (EGF), el factor de crecimiento vasoendotelial
(VEGF), el factor de crecimiento endotelial derivado de plaquetas (PDEGF), el
factor de crecimiento insulínico (IGF-1) y el factor de crecimiento del hepatocito
(HGF) así como las citoquinas PF4 y CD40L además de otros factores a concentraciones
más bajas como el b-FGF. Algunos de estos factores muestran un efecto estimulante
potente en el crecimiento celular, la proliferación y la viabilidad, en muchas
ocasiones debido a sus efectos positivos en la angiogénesis. La nueva formación
de vasos inducida en estos experimentos es de gran importancia lográndose una
reparación rápida de tejidos diferentes. Los resultados preliminares aconsejan
la realización de amplios protocolos experimentales preclínicos y clínicos con
células de origen neural".
FACTORES DE CRECIMIENTO
Y CÁNCER
En palabras menos técnicas, todo indica que podría utilizase
plasma autólogo rico en de factores de crecimiento para recuperar tejido neuronal
dañado en las enfermedades neurodegenerativas.
Una posibilidad que, sin embargo,
ha planteado la duda de si ello no podría acelerar simultáneamente el crecimiento
y diseminación de tumores o leucemias; o, incluso, inducir nuevos tumores. Los
autores del trabajo señalan a ese respecto que la posibilidad de que eso pudiera
suceder "puede ser considerada bastante remota. Primero, porque el periodo
de estimulación de los factores de crecimiento exógenos y/o autólogos humanos
es relativamente corto; y segundo, porque la aplicación local extravascular de
los factores de crecimiento contenidos en las preparaciones de plaquetas concentradas
no tiene ningún efecto en el aumento a niveles sistémicos de esos factores de
crecimiento. De todas las consideraciones anteriores puede concluirse que incluso
la presencia de una historia de malignidad en áreas del organismo lejos del área
tratada (músculos, articulaciones, cirugía maxilo-facial, úlceras diabéticas...)
podría excluirse a priori como una contraindicación terapéutica. Una inmensa experiencia
clínica de varios años y centenares de pacientes tratados con plasma rico en plaquetas
con concentraciones altas de factores de crecimiento no ha mostrado un solo caso
de tumores malignos que hayan sido inducidos por estos procedimientos".
El doctor Anitua resaltaría luego las enormes posibilidades que tiene también
la investigación de los factores de crecimiento como proteínas de señalización
en el campo de las enfermedades degenerativas e, incluso, en el propio desarrollo
del cáncer. "Hay que tener en cuenta -nos diría- que lo mismo que podemos
estimular la proliferación podemos estimular la modulación. Lo que es evidente
es que las proteínas de señalización son las encargadas del lenguaje intracelular
e intercelular, las que envían las órdenes a las células. Y lo mismo que mandan
la orden de que proliferen pueden mandar la de inhibir la proliferación o la de
que entren en apoptosis. Cuando consigamos pues seleccionar y adecuar ese grupo
de proteínas -porque no es una sola- daremos pasos de gigante tanto en la terapia
regenerativa como en el tratamiento de las enfermedades degenerativas"
Los investigadores mencionados destacan pues entre sus conclusiones:
a)
La necesidad de prevenir la acidificación intracelular en las enfermedades
neurodegenerativas para así evitar la apoptosis celular.
b)
La necesidad de evitar la alcalinización intracelular ya que ésta suprime la apoptosis
en casos de cáncer.
c) La necesidad de emprender estudios
clínicos para descubrir la presencia, disminución o ausencia de factores de crecimiento
y otras sustancias antiapoptóticas a nivel sistémico y celular -en las plaquetas,
por ejemplo- sobre todo en el caso de las enfermedades neurodegenerativos.
Terminamos
explicando que según el doctor Salvador Harguindey el pH intracelular no tiene
relación con el pH en sangre de los análisis clínicos corrientes. Es decir, que
la acidez o alcalinidad de la sangre no está necesariamente relacionada con el
pH intracelular siendo este dato hoy muy difícil de conocer "in vivo" ya que la
prueba es compleja y muy costosa. Por otra parte, aseguraría que en su opinión
las dietas alimenticias no sirven para corregir el desequilibrio ácido-base a
nivel intracelular. "Sería tanto como admitir -nos diría- que se puede
regar todo el desierto del Sahara con un vaso de agua".
Terminamos señalando
que si lo postulado por este equipo investigador es correcto -y todo parece indicar
que así es- la investigación sobre el pH intracelular y las proteínas de señalización
pueden resultar fundamentales para el conocimiento, prevención y tratamiento tanto
del cáncer como de las enfermedades neurodegenerativas.
Antonio F. Muro
PD: la esencia de estos trabajos será
presentada por el doctor Salvador Harguindey en la reunión anual de la Sociedad
Italiana de Oncología que va a celebrarse en Bari (Italia) del 1 al 4 de octubre
de este año.