|
|


| ¿ES
EL AZÚCAR PELIGROSO PARA LA SALUD? ¿Y LOS EDULCORANTES? |
¿Es el azúcar una
sustancia nutritiva, inocua, saludable e imprescindible
para la vida humana o, por el contrario, se
trata de un auténtico "veneno" sin otro valor
que el de satisfacer el paladar y debería
ser desterrado para siempre de la alimentación?
Porque ambas posturas podemos actualmente
verlas defendidas por los más diversos expertos
en medio mundo. ¿Cuál es, pues, la verdad?
Hemos querido acercar la polémica a nuestros
lectores. Y este es el resultado.
La Guerra del azúcar cobró su máxima
intensidad con la aparición de los edulcorantes
artificiales. Fue en ese momento cuando comenzaron
a proliferar informes contradictorios que
ora hablaban de las bondades de uno u otro
producto, ora reflejaban sus tremendos aspectos
negativos. Informes que proliferan aún en
nuestros días e invaden las páginas de Internet.
¿Cómo saber, pues, entre tal maremagnun
de "informaciones", las que se atienen
a la realidad y las que sólo esconden datos
falsos o manipulados que responden básicamente
a los intereses económicos y comerciales de
las grandes empresas? ¿Cómo saber cuándo tales
informaciones son tendenciosas o sesgadas?
Analicemos la situación hablando de los dos
tipos de productos. Y empecemos por el más
popular y extendido: el azúcar.
EL AZÚCAR
La caña de azúcar
es originaria de Nueva Guinea y en un principio
era utilizada fundamentalmente como planta
ornamental de jardín hasta que, descubiertas
sus propiedades endulzantes, pasó a ser cultivable
varios siglos antes de la Era Cristiana. Sin
embargo, sería en Persia en el siglo V cuando
se dio a conocer en su forma cristalizada
y su comercio se extendió.
En 1492, con el descubrimiento de América,
este continente pasó a ser el principal abastecedor
de caña de azúcar de las refinerías europeas
no siendo en cualquier caso hasta el siglo
XVIII cuando se desarrollaron los procesos
de refinado y se incorporó la cocción al vacío
y la decoloración. Posteriormente, en 1811,
como consecuencia del bloqueo continental,
Napoleón impulsaría la producción de
remolacha para la extracción del azúcar. Y
desde entonces ambos productos -la caña de
azúcar y la remolacha- se convirtieron en
las principales fuentes de endulzantes naturales.
Hasta aquí, de forma muy sucinta, la historia
del producto. Pero lo importante es saber
que en el proceso para obtener azúcar refinado
tanto de la caña de azúcar como de la remolacha
-largo y laborioso-, el azúcar pierde todas
las sales minerales, fibra y vitaminas debido
a los procedimientos de cocción a altas temperaturas
así como al uso de productos químicos. De
ahí que en los últimos años la industria azucarera
haya estado ensayando nuevos métodos de procesamiento
en frío para intentar no destruir las vitaminas
durante la cocción y conseguir unos sistemas
de filtrado más perfectos. Lo cierto, sin
embargo, es que los cambios en las instalaciones
y en la fabricación serían tan grandes que
nadie -al menos, que sepamos nosotros- los
ha puesto aún en marcha.
¿QUÉ ES EL AZÚCAR?
Se trata de ese
producto sólido, cristalizado y de color blanco
en estado puro que se obtiene mediante un
proceso industrial aislándolo químicamente
a partir de los vegetales que lo contienen
(caña de azúcar, remolacha, etc.). Soluble
en agua y en alcohol, es de sabor muy dulce
y recibe también el nombre de sacarosa (C12H22O11).
Y aunque puede consumirse solo, está presente
en gran cantidad de productos alimenticios
(pastelería, confitería, chocolates, licores,
conservas, confituras, mermeladas, etc.).
También se usa en procesos de fermentación
para la producción de alcohol siendo materia
prima muy apreciada por la industria conservera
y en muchos procesos industriales (obtención
de ácido cítrico, glicerinas, plastificantes,
adhesivos, etc.). Del azúcar se obtienen,
además, subproductos como la melaza,
utilizada para la fabricación de alcohol y
la alimentación del ganado. Otros subproductos
que se obtienen son el bagazo -que
se emplea como combustible-, la celulosa,
el rayón, productos plásticos, pasta de papel,
pienso -la pulpa de remolacha sobre todo-,
etc.
No es de extrañar, pues, que la industria
azucarera haya sido una de las que más ha
crecido a lo largo del siglo XX. Una gran
industria que controlan a nivel mundial Estados
Unidos, Rusia, Brasil, Cuba, México, India,
China, Filipinas, Hawai y Australia.
¿SE CONSUME DEMASIADO
AZÚCAR?
La pregunta que
nos hicimos a continuación es si, independientemente
de su valor nutritivo, la cantidad de azúcar
actual que consume de media una persona es
o no la adecuada. Así que decidimos consultárselo
a un experto y recurrimos a la conocida doctora
Elena Corrales, bióloga y responsable
del Centro de Medicina Biológica que
lleva su nombre, en Navarra. Su respuesta
al respecto fue contundente:
-El consumo de azúcar refinado o sacarosa
es exagerado hoy día ya que representa en
la alimentación actual de muchas personas
más del 25% de las calorías que ingieren.
De hecho, estudios recientes indican que en
las últimas décadas su consumo se ha multiplicado
por quince, bien por ingesta directa, bien
como aditivo de multitud de productos alimenticios
de uso común como los refrescos, el pan, la
pastelería, los helados, la confitería, las
conservas, etc.
-Las compañías azucareras alegan que el
azúcar es absolutamente imprescindible para
el ser humano.
¿Es verdad? -Lo que necesita el ser humano
es glucosa. Como combustible, como moneda
energética. Pero se tergiversan los términos
cuando se afirma que esa glucosa debe proceder
del azúcar blanco. No debemos confundir glucosa,
azúcar, almidón e hidratos de carbono.
En suma, lo que es imprescindible para el
ser humano son los hidratos de carbono porque
son los principales suministradores de energía
de los procesos vitales orgánicos. Y aunque
hay algunos autores que identifican azúcares
e hidratos de carbono lo cierto es que éstos
tienen propiedades totalmente diferentes.
Sobre todo, si hablamos de carbohidratos completos
o cereales integrales. Estos alimentos, al
tener intactos los minerales, vitaminas y
oligoelementos que necesitamos son metabolizados
por nuestro organismo convirtiéndolos en glucosa.
No es el caso del azúcar ya que en el proceso
de refinado ésta pierde las vitaminas y minerales
y sólo aporta lo que se ha dado en llamar
"calorías vacías". En definitiva, puede afirmarse
que el consumo de azúcar no sólo no es imprescindible
sino que es perjudicial. Y lo es tanto si
se consume azúcar blanco como azúcar moreno
porque, como demuestra el estudio hecho por
el Instituto Nacional de Higiene de París,
sus diferencias son mínimas. Ambos son igualmente
nocivos.
-¿Nocivo el azúcar?
-Sí, porque su consumo provoca distintos problemas.
Por ejemplo, para ser metabolizado el azúcar
precisa de las vitaminas del grupo B, en especial
de la B1. Y como quiera que se trata de una
vitamina cuya ingesta se realiza habitualmente
en poca cantidad, si el organismo debe dedicar
la que tiene a la metabolización del azúcar
que ingerimos nos encontraremos un fuerte
déficit. Mayor cuanto mayor es nuestro consumo
de azúcar.
Y está fehacientemente demostrado que la deficiencia
de vitaminas B -sobre todo las B1, B2 y B3-
favorece la aparición de problemas psicológicos
-especialmente depresiones- y trastornos en
el sistema nervioso.
Asimismo, se sabe que el consumo de azúcar
está relacionado con las enfermedades cardiovasculares
ya que su ingesta excesiva provoca el exceso
de grasa y la obesidad, lo que puede llevar
al bloqueo de las arterias y los capilares
con el consiguiente riesgo de infartos cardiacos
y cerebrales. Asimismo, provoca el desarrollo
de la diabetes cuando hay predisposición genética.
Y no sólo eso: también coadyuva en el desarrollo
de las úlceras de estómago. Sin olvidar su
efecto desmineralizante y la influencia en
las caries, especialmente en niños.
-Son muchos los expertos que niegan la
relación azúcar-caries. De hecho, en un estudio
publicado en el Boletín de Información Dental
(nº 6, octubre 1998) que edita el Consejo
General de Odontólogos y Estomatólogos de
España se asegura que el azúcar no es responsable
de la caries sino que ésta se debe a las bacterias
que se desarrollan en la boca por falta de
las medidas higiénicas adecuadas.
-Pues, respetuosamente, discrepo. Las
investigaciones científicas actuales son tan
parciales que pueden llevar a resultados erróneos.
Sin duda que ahí están las bacterias. Lo que
tenemos que ver es el cambio de los parámetros
bioelectrónicos de la saliva cuando se consume
azúcar, lo cual crea el terreno favorable
para el desarrollo bacteriano tanto en la
boca como en el estómago. Está demostrado
que las comidas dulces a base de azúcar poseen
una elevada capacidad de adherencia y fijación
en el esmalte dental, lo que no ocurre con
los hidratos de carbono de los alimentos naturales.
Y eso hace que los restos adheridos, como
consecuencia de las modificaciones químicas
que tienen lugar debido a las acción de los
microorganismos existentes en la cavidad bucal,
sean los principales responsables de la aparición
de las caries.
¿O cree alguien que es casualidad que en los
países más industrializados el 97% de los
niños menores de 10 años padezca caries?
-Lo que sí hemos leído, hablando de niños,
es que el excesivo consumo de dulces, problema
de caries aparte, les provoca debilidad. ¿Tiene
fundamento esa afirmación?
-Efectivamente. Con la sustracción de vitaminas
del grupo B aparecen problemas de irritabilidad,
falta de concentración e hipercinesis. Y con
el déficit mineral que conlleva su consumo
nos encontramos con un crecimiento de los
huesos en longitud pero con menos densidad
ósea. Así nos hallamos con una generación
de adolescentes "tipo espárrago".
Hay otros aspectos importantes, como la capacidad
de fagocitosis de las bacterias, función llevada
a cabo por los glóbulos blancos, que está
en proporción inversa al consumo de azúcar.
El Instituto Patológico de la Academia de
Medicina de Osaka, en Japón, investigó durante
10 años con conejos jóvenes a los que añadió
en su alimentación una cierta cantidad de
azúcar. Pues bien, al cabo de 146 días observaron
que su sistema óseo se veía afectado por fracturas
espontáneas y los huesos se doblaban, estando
tan débiles que podían cortarse con un simple
cuchillo. Pudo constatar así que había una
pérdida considerable de calcio y que eran
mucho más alargados. Pues bien, extrapolando,
puede afirmarse que con sólo 6 gramos de azúcar
diarios dados a un niño de 5 o 6 años y unos
20 kg. de peso, se podrían observar ya alteraciones
óseas. Los padres deberían ser conscientes
de esto y controlar el consumo de dulces,
caramelos, chicles, helados, pasteles y demás
productos azucarados de sus hijos.
Y aún hay más: el Dr. Sandler -conocido
autor del libro "Alimentación especial
para prevenir la parálisis infantil"-
afirma que en sus experimentos quedó suficientemente
de manifiesto que los niños que consumen habitualmente
azúcar tienen mayor propensión a verse afectados
de contagios víricos.
-Dijo antes que el azúcar puede provocar
también problemas psicológicos...
-Sí. El excesivo consumo de azúcar también
afecta a nuestro comportamiento. Algunos de
los síntomas constatados de una ingesta excesiva
son falta de memoria, sueño prolongado, fatiga
repentina, pasividad, actitud negativa, emociones
incontroladas, miedo, pesimismo, propensión
a accidentes, nerviosismo, introversión, indecisión,
falta de concentración, etc.
Se ha comprobado que las personas con alteraciones
mentales o desórdenes nerviosos tienen carencia
de vitaminas del grupo B, sobre todo B2 y
B3. Y ya hemos explicado que el consumo de
azúcar provoca una disminución de estas vitaminas
en el organismo.
Y en cuanto a la vitamina B1, citaré como
ejemplo el trabajo hecho por el Dr. Wilder,
especialista en nutrición, quien tras experimentar
con 1.500 enfermos a los que se les administró
una dieta completa excepto de esta vitamina,
comprobó que a las pocas semanas aparecían
en sus pacientes trastornos psíquicos. Trastornos
que remitieron cuando recibieron las dosis
necesarias de vitamina B1. Su informe fue
claro respecto de los peligros de una dieta
rica en azúcares y cereales refinados.
-¿Y cuál es la relación del azúcar con
la úlcera de estómago? Porque hoy se sabe
que está provocada por una bacteria.
-Además del efecto irritante, el azúcar crea
un medio que favorece el crecimiento bacteriano,
como hemos comentado antes. Tanto la sacarosa
como la glucosa poseen una acción irritante
sobre las mucosas del estómago. Y existe un
estudio publicado en la prestigiosa revista
científica Lancet que demuestra que
los pacientes aquejados de úlcera de estómago
consumían más dulces y azúcares que las personas
del grupo de control.
-En la revista hemos explicado ya que
ingerir simultáneamente azúcares y grasas
lleva al organismo a almacenar éstas; y que,
consecuentemente, si se abusa o no se queman
las calorías ingeridas lleva a la obesidad.
Pero, ¿provoca la ingesta de azúcar sola ese
mismo problema?
-Sí, porque el consumo de los azúcares de
absorción rápida provoca un aporte exagerado
de calorías que, al no poder ser metabolizadas,
se almacenan como grasas.
-En ese caso, también el hígado se vería
afectado...
-Efectivamente. Los experimentos de C.
H. Best con ratas mostraron que cuando
se las alimentaba con disoluciones de azúcar
o de alcohol etílico el hígado presentaba
mayor cantidad de grasa. El profesor John
Yudkin, director médico del Instituto
Científico para la Nutrición de la Universidad
de Londres, escribió en "Swet and Dangerous"
que "el azúcar produce un ensanchamiento
del hígado y los riñones en animales de experimentación,
no sólo haciendo que las células se hinchen
un poco sino aumentando el número de células
en esos órganos. En algunas personas aumenta
el nivel de insulina y el de hormonas corticoadrenales".
Es decir, el azúcar tiene un efecto expansivo
y acidificante en las células y estructuras
del organismo, lo que es obviamente peligroso.
Este aspecto expansivo se puede entender sólo
cuando se analizan los alimentos desde el
punto de vista energético de la MTCH.
El azúcar tiene un fuerte efecto expansivo
yin, es decir, 100 calorías procedentes del
azúcar "engordan" más que 100 calorías procedentes
del arroz integral. No es pues verdad eso
de que "una caloría es una caloría venga de
donde venga".
-¿Y cuál es la relación del azúcar con
la arterioesclerosis?
-El ya mencionado profesor Yudkin
investigó en varones de 45-46 años y observó
que la propensión a la arterioesclerosis y
al infarto de miocardio no estaba tanto en
el excesivo consumo de ácidos grasos saturados
de origen animal sino en el consumo inmoderado
de azúcar. Por otra parte, el Dr. Dam,
premio Nobel de Medicina, consiguió producir
cálculos de colesterina en la vesícula biliar
de hamsters alimentándoles con harinas refinadas
y azúcar. Este sedimento es el mismo que se
da en las arterias del aparato circulatorio.
Aunque no hace falta remitirnos a trabajos
de experimentación animal. En la observación
de los pacientes de nuestra práctica diaria
ya comprobamos estos aspectos.
-En suma, para usted está claro que el
azúcar es negativo para la salud.
-Sin duda alguna. El azúcar es una sustancia
acidificante y oxidada, carente de elementos
vitales y, por tanto, no necesaria para nuestra
salud. Podemos permitirnos un consumo ocasional
si nuestra condición es buena pero debemos
ser muy prudentes si nuestro estado no es
óptimo. Porque nuestro organismo no está capacitado
para metabolizarlo de forma constante y periódica.
Por consiguiente, ingerir azúcar diariamente
es un factor de riesgo evidente para la salud.
LA VERDAD SOBRE
LOS EDULCORANTES
Hasta aquí nuestra
conversación con Elena Corrales sobre el azúcar.
Esperamos que ello, junto con los recuadros
anexos, sirvan de orientación a los lectores
a la hora de formarse una mejor opinión, Pero,
¿y los edulcorantes? Pues -como su propio
nombre indica- se trata de sustancias que
se utilizan para dar sabor dulce a alimentos
y bebidas. Ahora bien, ¿quién no ha sido advertido
alguna vez del presunto peligro de los mismos?
¿Quién no ha oído decir, por ejemplo, que
la sacarina es cancerígena? Hablemos de ello.
La seguridad de la sacarina se cuestionó cuando,
en un experimento canadiense realizado con
ratas en 1977 a las que se administró este
producto, se encontraron tumores en sus vejigas.
Lo que no se aclaró entonces suficientemente
es que las dosis administradas fueron altísimas:
el equivalente a una consumición humana de
aproximadamente 750 latas de bebidas carbónicas
o 10.000 comprimidos de sacarina DIARIOS durante
toda la vida.
En cualquier caso, eso llevó en 1977 a la
FDA a colocar a la sacarina en la "lista negra"
y a proponer su prohibición, algo que no terminó
de hacerse gracias a una serie de moratorias
aprobadas en el Congreso norteamericano. La
FDA, finalmente, retiró su propuesta de prohibición
en 1991. Los más de 20 estudios de investigación
posteriores realizados -que demostraron además
que ese efecto sólo se producía en las ratas
macho y no en las hembras a pesar de dosis
tan extremadamente elevadas- habían confirmado
que la sacarina no produce cáncer, avalando
su consumo por los humanos a dosis razonables.
Hoy día está aprobada en más de 90 países
de todo el mundo. En Europa, por el Comité
Conjunto de Expertos en Aditivos Alimentarios
(JECFA) de la FAO/OMS y por el Comité Científico
para la Alimentación (SCF) de la Comisión
Europea.
Algo similar ocurre hoy con el aspartamo.
Actualmente circula por Internet una alarmante
información titulada "Carta de la Nancy
Markle" en la que se asegura que el consumo
de este edulcorante -útilizado en sus bebidas
tanto por Coca-Cola como por Pepsi-Cola desde
hace algún tiempo en lugar del azúcar- puede
provocar síntomas como espasmos, dolores agudos,
adormecimiento de las piernas, calambres,
vértigo, mareos, migrañas, sarpullidos, taquicardia,
insomnio, pérdida auditiva, irritabilidad,
espasmos musculares, dificultades respiratorias,
ataques de ansiedad, problemas al hablar,
conducta agresiva, depresión, desorientación,
hiperactividad, excitabilidad y bruscos cambios
de humor ocasionando fuerte degeneración neurológica,
alteración del nivel de dopamina en el cerebro,
visión borrosa, pérdida de memoria, disfunción
hepática, linfomas, lupus sistémico, fibromialgia,
esclerosis múltiple, obesidad, epilepsia,
Síndrome de Fatiga Crónica, Parkinson, Alzheimer,
retraso mental, diabetes y defectos de nacimiento.
Es más, se afirma que puede llevar al coma
y a la muerte. Breve lista de síntomas y enfermedades
que, por su propia densidad, se descalifica
por sí sola. El aspartamo, si uno hace caso
a los defensores a ultranza del azúcar que
difunden estos mensajes, sería peor que el
cianuro.
En cuanto a los ciclamatos, permitidos en
España y otros muchos países pero aún no autorizado
su consumo en algunos más, también son acusados
de provocar ciertos efectos secundarios y
de ahí que en ellos se exijan más investigaciones.
No deja de ser también atacado el sorbitol,
al que se acusa de producir problemas digestivos
y efectos laxantes si se toma en dosis altas.
Obviamente, estos no son los únicos ataques
que reciben los edulcorantes. Pero creemos
que son suficientemente significativos para
dar una idea al lector de la situación.
Quisimos, pues, que fuera alguien de las propias
compañías fabricantes quien se explicara ante
la opinión pública. Y nos pusimos en contacto
para ello con la bióloga Ana Llorente,
actual directora de Investigación y Desarrollo
de PRODUCTOS ADITIVOS S.A. Publicamos en texto
aparte el artículo que con el título ¿Son
seguros los edulcorantes? nos ha enviado
al respecto y donde, como era de esperar por
otra parte, alaba sus bondades y su absoluta
inocuidad. Algo con lo que nuestra interlocutora,
Elena Corrales, no estaba de acuerdo.
-Los edulcorantes? -nos diría cuando le pedimos
su opinión- son productos químicos de síntesis
y, por tanto, no biocompatibles con nuestro
medio interno.
Las sustancias que ingerimos, además de tener
unas constantes bioeléctricas (pH, rH2 -potencial
redox- y r-resistividad-) compatibles con
la vida deben desviar la luz polarizada; de
lo contrario, son sustancias muertas. E incluyo
en este grupo de sustancias ajenas a la salud
no sólo a los edulcorantes sino a todo tipo
de aditivos que pretenden engañar a nuestros
sentidos a costa de perjudicar a nuestro organismo.
Algo que no se explica cuando, además, hay
alternativas naturales.
-¿Cuáles?
-Las frutas frescas o secas, la miel de
las abejas y, menos conocidas sin duda, las
mieles de cereales que se obtienen por fermentación
de los granos integrales. En el mercado se
pueden conseguir hoy mieles de arroz de trigo,
cebada y maíz. Contienen todos los nutrientes
del grano integral de partida más el enriquecimiento
que produce la fermentación. Son alimentos
vivos de carácter reductor. Es más, su efecto
de engorde es nulo comparado con el del azúcar
y contienen todos los elementos necesarios
para su metabolismo ya que no se produce ningún
tipo de refinado en su elaboración.
-Luego, en definitiva, usted tampoco es partidaria
de los edulcorantes artificiales. -En
absoluto.
NUESTRA OPINIÓN
La polémica, obviamente,
sigue abierta. Porque si bien ambas expertas
coinciden en que el azúcar no es bueno para
la salud difieren en cuanto a la inocuidad
y bondad de los edulcorantes artificiales.
Por nuestra parte, recabada la información
de ambas expertas y consultadas diversas publicaciones,
tenemos claro que la ingesta moderada de azúcar
no va a provocar problemas a nadie; pero también
tenemos igualmente claro que su abuso es,
en efecto, un peligro real para la salud.
Muy especialmente durante la infancia. Los
productos azucarados -y son muchos- deben
evitarse o tomarse con mucha moderación. Entre
otras cosas, porque engordan. Tanto si se
ingieren solos como acompañados de alimentos
grasos. Y, además, es verdad que pueden provocar
falta de vitaminas del complejo B con todo
lo que ello supone.
Y esta advertencia debería ser tomada
en consideración por los padres que
tienen la costumbre de permitir que sus hijos
tomen periódicamente caramelos, dulces,
pasteles, chocolate azucarado y todo tipo
de productos sintéticos últimamente
inventados y de vivos colores porque están
perjudicando seriamente su salud. Ningún
padre responsable debería dar azúcar
blanco a sus hijos, especialmente en los primeros
años de vida.
En cuanto a los edulcorantes, es verdad que
son artificiales y que es mucho más sano consumir
la glucosa de la fruta y de la miel como propone
la doctora Corrales. Pero, a nuestro juicio,
su ingesta moderada -especialmente cuando
se uno decide hacer dieta- no causa problema
alguno de salud salvo el aspartamo en el caso
de los fenilcetonúricos. Los síntomas y enfermedades
que se les achacan se deben a experimentos
donde la ingesta inducida -en animales por
lo general- es infinitamente mayor que la
que toma una persona normal. En ese sentido,
el número máximo de comprimidos diarios de
cualquier edulcorante que puede consumirse
sin riesgo es de 10-12. A partir de ahí es
verdad que podrían provocar algún problema.
A fin de cuentas, el abuso -en todo- siempre
es malo. Y con los edulcorantes pasa como
con el vino y la cerveza: un par de vasos
sientan bien; un par de botellas pueden llevarte
al hospital.
¿SON
SEGUROS LOS EDULCORANTES?
Los edulcorantes,
al igual que el resto de aditivos alimentarios,
sufren un examen muy estricto antes de ser
aprobados. En él, una serie muy completa de
datos químicos, físicos, biológicos y toxicológicos
son examinados en profundidad por un comité
de expertos independientes de reconocido prestigio
y de nivel internacional (Scientific Committee
for Food) que son quienes dictaminan la
conveniencia o no de incluir el nuevo aditivo
en las listas positivas. De esta manera se
asegura que todos los aditivos aprobados en
la legislación de la Unión Europea sean absolutamente
inocuos y se puedan utilizar sin que exista
el más mínimo riesgo para la salud. Las noticias
que a veces se han publicado en sentido contrario
obedecen más a intereses comerciales que a
la realidad científica del uso de los edulcorantes.
Para poder utilizar un edulcorante, éste tiene
que estar contenido en una lista positiva
que define el Gobierno de cada país. En el
caso de España la normativa se elabora a nivel
de la Unión Europea, quien publicó la Directiva
94/35/CE con la lista positiva de edulcorantes
que se pueden utilizar, los productos en los
que se pueden utilizar y las dosis máximas
que se admiten. Posteriormente, cada uno de
los países miembros ratifica esa normativa
en su legislación. En España se publicó el
Real Decreto 2002/1995, con idéntica
información, a modo de ratificación. Se han
publicado también los criterios de pureza
que debe cumplir cada uno de los edulcorantes,
de la misma manera: la Directiva 95/31/CE
define los criterios de pureza y el Real
Decreto 2106/1996 los ratifica.
¿CÓMO SE DESCUBRIERON?
Hasta finales
del siglo XIX, el azúcar común o sacarosa
fue prácticamente la única sustancia pura
que aportaba dulzor a los alimentos. En 1878,
los químicos Remsen y Fahlberg
descubrieron casualmente el sabor intensamente
dulce de la sustancia con la que estaban trabajando
y que fue inmediatamente patentada con el
nombre de sacarina. Se iniciaba
de esta manera la era de los edulcorantes
intensivos ya que se vio que el sabor dulce
no estaba necesariamente ligado al azúcar.
En 1937 se descubrió un nuevo edulcorante:
el ciclamato. Después llegaron
el aspartamo en 1965, y el
acesulfam K en 1967, todos ellos identificados
de forma casual. En la actualidad, el más
utilizado en el mundo es la sacarina, seguido
del ciclamato y el aspartamo.
Posteriormente han surgido otros edulcorantes,
algunos de origen natural (esteviósido)
y otros tras modificar moléculas presentes
en la naturaleza (neohesperidina DC),
pero su volumen de consumo es claramente inferior
a los tres citados anteriormente.
Por otro lado, se ha investigado también en
sustancias parecidas a los azúcares y que
están presentes en la naturaleza en cantidades
que no permitían apreciar su sabor. Así, se
comprobó que la familia de los polioles o
azúcares alcoholes tenían también esta característica
y que se podían producir a partir de azúcares
naturales. De esta manera se empezaron a usar
el sorbitol, el manitol,
el xilitol y el resto de polioles.
Por último, las tendencias más recientes del
mercado apuntan hacia el uso de mezclas de
edulcorantes, que presentan en su mayoría
un efecto sinérgico o potenciador del sabor;
es decir, que utilizados conjuntamente aportan
un grado de dulzor mucho más elevado que el
que aportan por separado.
¿POR QUÉ SON ÚTILES?
Los edulcorantes
han ampliado las aplicaciones del dulzor gracias
a sus características, diferentes de las del
azúcar. Las más importantes son:
1) No tienen contenido calórico
o éste es insignificante, por lo que no
engordan. Son idóneos, pro tanto, para
quienes desean una alimentación baja en calorías.
2) No son fermentados por microorganismos,
por lo que las bacterias de la cavidad bucal
no proliferan y no producen caries.
Y,
3) Los puede consumir todo el mundo,
incluidos los diabéticos, excepto en el caso
del aspartamo, que está contraindicado
en el caso de los fenilcetonúricos.
¿QUÉ TIPOS HAY?
Los edulcorantes
se agrupan en dos grandes familias:
1) Los edulcorantes de volumen: de
dulzor similar o ligeramente inferior al del
azúcar.
2) Los edulcorantes intensos: de potencia
muy superior al del azúcar.
Los edulcorantes de volumen son productos
con un grado de dulzor comparable al del azúcar
aunque normalmente inferior: oscilan entre
el 50% y el 120%. Están presentes en los vegetales
aunque en cantidades muy pequeñas que hacen
imposible su extracción directa para aprovechamiento
industrial. Su naturaleza química deriva de
los azúcares, con una ligera variación, por
lo que tienen un comportamiento similar en
la estructura de los alimentos, y como espesantes
o aportando rigidez a la masa de bizcochos
y pasteles. Al disolverse absorben calor,
por lo que causan un efecto refrescante real
cuando se ingieren en forma sólida ya que
la temperatura de la boca baja realmente:
este efecto es muy apreciado en caramelos
de menta y refrescantes.
En la Unión Europea se les asigna un contenido
calórico de unas 2 Kcal/g es decir, la mitad
que el del azúcar, debido a que su absorción
intestinal -cuando existe- es más lenta y
la asimilación mayoritaria es la que se realiza
por fermentación de la flora intestinal que
únicamente aprovecha la mitad de la energía
disponible. Por este motivo se recomienda
un consumo diario que no sobrepase los 20
g Ya que pueden originar trastornos intestinales
-diarrea o flatulencia- por un exceso de actividad
de la microflora.
Las propiedades de todos los edulcorantes
de volumen son muy parecidas, con ligeras
variaciones en la intensidad del dulzor, el
efecto refrescante, la absorción de agua en
forma sólida, etc. Los edulcorantes de volumen
permitidos en la Unión Europea, junto con
su poder edulcorante y su número de autorización
(número E) son los siguientes:
| Edulcorante |
Grado
de dulzor |
Nº
de la UE |
Sorbitol
Manitol
Isolmalt
Maltitol
Lactitol
Xilitol |
0.6
0.5
0.5
0.9
0.3
1.2
|
E-420
E-421
E-953
E-965
E-966
E-967 |
Los edulcorantes intensivos,
por el contrario, tienen unas características
muy diferentes de las de los polioles y también
entre ellos, ya que su naturaleza química
es completamente distinta. Para empezar, su
poder edulcorante varía dentro de una gama
muy amplia pero siempre es muy superior al
del azúcar: de 40 a 2.000 veces o más. La
mayoría son productos que no existen en la
naturaleza, de estructura muy variada, aunque
también se utiliza alguna proteína de origen
vegetal.
El uso de los edulcorantes intensos está permitido
por la legislación en una lista de productos
de bajo contenido calórico o sin azúcares
añadidos, como son las bebidas refrescantes
"light", los edulcorantes de mesa, sangrías,
postres, helados, cremas de untar, caramelos,
chicles y golosinas, confituras y mermeladas,
productos de pastelería y bollería, productos
dietéticos y complementos alimenticios, etc.
Debido a la diferencia de naturaleza de todos
ellos cada edulcorante intensivo tiene unas
características particulares que revisaremos
a continuación.
TIPOS DE EDULCORANTES
INTENSIVOS
-El ciclamato
El ciclamato (E-952) tiene un sabor dulce
limpio, muy agradable, unas 40 veces más intenso
que el azúcar. Es muy estable tanto a la temperatura
como al pH por lo que se puede utilizar en
cualquier tipo de productos, incluidos los
horneados. Está en el mercado desde hace más
de 40 años y se ha utilizado abundantemente
en muchos países del mundo. El ciclamato se
puede utilizar mezclado con sacarina, aspartamo
o acesulfam K ya que es sinérgico con todos
ellos. Es más, mejora el sabor de la sacarina
y del acesulfam K así como la estabilidad
del aspartamo.
-La sacarina
La sacarina (E-954) es el edulcorante
intenso más utilizado en el mundo y también
uno de los más dulces: unas 450 veces el azúcar.
Tiene un ligero regusto metálico. Muy estable,
es apto para aplicaciones a cualquier temperatura.
La mezcla sinérgica sacarina-ciclamato se
utiliza abundantemente por sus cualidades
de sabor, estabilidad e intensidad de dulzor.
La sacarina se mezcla también con aspartamo
para mejorar la estabilidad de este último,
pero no con acesulfam K ya que no presentan
sinergia.
-El aspartamo
El aspartamo (E-951) tiene un sabor dulce
agradable, sin regustos, aproximadamente la
mitad de intenso que la sacarina (180 veces
el azúcar). Empero, no resiste bien la temperatura
y se descompone. Es sinérgico con el ciclamato,
la sacarina y el acesulfam K. Su consumo está
contraindicado para el colectivo de los fenilcetonúricos.
-El acesulfam K
El acesulfam K (E-950) es un edulcorante de
estructura muy parecida a la sacarina aunque
aproximadamente la mitad de dulce: unas 200
veces el azúcar. Tiene un regusto amargo pronunciado.
Presenta una buena estabilidad tanto a la
temperatura como al pH.
-La neohesperidina
La Neohesperidina (E-959) es un producto
derivado de una molécula presente en la corteza
de los cítricos y, en particular, de las naranjas
amargas. Tiene un dulzor muy intenso, de unas
600 veces a la cantidad de uso, aunque con
marcado regusto a regaliz que se nota incluso
a concentraciones no muy elevadas. A pequeñas
concentraciones presenta el efecto de potenciar
el aroma de los alimentos y bebidas.
-La taumatina
La taumatina (E-957) es una proteína
natural que se extrae del fruto del árbol
africano Thaumatococcus danielii en
cantidades muy pequeñas. Es intensamente dulce:
unas 2.500 veces el azúcar, aunque su origen
natural hace que la producción sea muy limitada.
Está autorizada en muchos menos productos
que el resto de los edulcorantes intensos:
únicamente en chicles, caramelos, helados
y algún complemento alimenticio. Al igual
que la neohesperidina, la taumatina se utiliza
principalmente como potenciador de aromas.
CONCLUSIONES
· Los edulcorantes
son productos totalmente inocuos y seguros
ya que para poderse utilizar han tenido
que pasar controles muy estrictos por parte
de expertos y autoridades sanitarias.
· Los edulcorantes son muy útiles en
caso de no querer añadir calorías extra a
la dieta.
· Son también útiles para algunos colectivos
con necesidades especiales, como los diabéticos.
· Los edulcorantes respetan la salud dental
porque no favorecen la aparición de caries.
En suma, los edulcorantes son una opción muy
interesante cuando se desea añadir dulzor
a alimentos y bebidas.
Ana Llorente
ARGUMENTOS ESGRIMIDOS
POR LOS DEFENSORES DEL AZÚCAR
· El azúcar pertenece
al grupo de los hidratos de carbono, los compuestos
orgánicos más abundantes en la naturaleza y
que constituyen la mayor fuente de energía vital
y de más fácil asimilación del ser humano.
· Para que una dieta sea equilibrada y las necesidades
de nuestro organismo queden cubiertas es necesario
consumir entre un 55% y un 60% de hidratos de
carbono del total de calorías. De esa cantidad,
entre el 10 y el 20% debe provenir del consumo
de hidratos de carbono simples: monosacáridos
(como la glucosa, fructosa y lactosa) y disacáridos
(como el azúcar).
· El azúcar proporciona unas 4 calorías por
gramo mientras la grasa aporta más del doble:
9 por gramo.
· La principal función del azúcar es proporcionar
la energía que nuestro organismo necesita para
el funcionamiento de los diferentes órganos,
como el cerebro y los músculos. Sólo el cerebro
es responsable del 20% del consumo de energía
procedente de la glucosa aunque también es necesaria
como fuente de energía para todos los tejidos
del organismo. Si ésta desciende, el organismo
empieza a sufrir ciertos trastornos: debilidad,
temblores, torpeza mental e, incluso, desmayos
(hipoglucemia).
· Uno de los errores más habituales en materia
de alimentación consiste en saltarse el desayuno
cuando en realidad se trata de la comida más
importante del día. El desayuno debe aportar
la energía necesaria para iniciar nuestra actividad
diaria ya que en ese momento nuestro nivel de
azúcar es más bajo. Expertos en nutrición de
todo el mundo señalan que en el desayuno se
debe tomar la cuarta parte de la energía y nutrientes
del día. Por eso se debe incluir azúcar a los
alimentos que se consuman, no sólo por su aporte
energético sino también porque endulza y da
a estos un toque sabroso.
· El consumo de azúcar durante la infancia tiene
un papel fundamental puesto que las necesidades
de energía de los niños en edad de desarrollo
son muy grandes y este alimento ofrece el aporte
fundamental para su actividad diaria.
· El consumo de azúcar en el desarrollo de la
adolescencia y juventud, época de crecimiento
y gran actividad física y mental, es esencial
para mantener una dieta equilibrada que incluya
los hidratos de carbono, las proteínas y las
grasas necesarias para contar con la energía
suficiente. El consumo de azúcar es particularmente
importante porque permite incrementar y reponer
los depósitos de glucógeno, tanto en el músculo
como en el hígado.
· En las mujeres adultas es muy habitual seguir
algún tipo de régimen hipocalórico. En este
caso, es muy importante conocer el beneficio
que el consumo de azúcar implica para el buen
desarrollo de la dieta. Su alto índice de palatabilidad
contribuye al éxito de cualquier régimen de
adelgazamiento al favorecer el consumo de alimentos
claves en cualquier dieta equilibrada.
· La mayoría de las dietas de adelgazamiento,
por ejemplo, por muy bien programadas que estén
desde el punto de vista nutricional, fracasan
al poco tiempo de haberlas empezado porque no
son apetecibles y se omite la importancia de
uno de los sentidos principales: el gusto. Cualquier
dieta de adelgazamiento que pretenda ser efectiva
debe cumplir, entre otros muchos requisitos,
el de ser palatable y produzca placer al comerla.
· El azúcar tiene un efecto altamente saciante
ya que, al absorberse con facilidad, produce
un aumento rápido de los niveles circulantes
de glucosa. La sensación de saciedad llega eficazmente
al cerebro, lo que posibilita eliminar comidas
entre horas y la sensación de vacío en el estómago.
· El azúcar posee un importante efecto antidepresivo
al activar un mecanismo fisiológico que aumenta
la concentración de neurotransmisores cerebrales
que ayudan a superar ese estado.
CONTRAARGUMENTOS ESGRIMIDOS
POR LOS DETRACTORES DEL AZÚCAR
· El azúcar no tiene
ni los minerales ni las vitaminas de los hidratos
de carbono naturales porque en el proceso de
elaboración se pierden. Al estar refinado no
es una buena fuente de energía, sólo nos proporciona
calorías vacías. Y no es igual de fácil de asimilar
que los hidratos de carbono naturales porque
requiere grandes cantidades de vitaminas B1,
B2 y B3 que debe extraer para ello del cuerpo,
que se queda sin tan importante complejo.
· Es verdad que una dieta equilibrada requiere
hidratos de carbono. Pero es rotundamente falso
que sea necesario que entre un 10% y un 20%
deba ser azúcar. La glucosa debe provenir básicamente
de hidratos de carbono complejos (almidones).
Podemos prescindir completamente de la ingesta
de azúcares rápidos.
· Es verdad que un gramo de azúcar tiene menos
calorías que un gramo de grasa. Pero un gramo
de grasa, ingerida sola, no engorda. Un gramo
de azúcar, ingerida sola, sí. Y si el azúcar
se ingiere con la grasa, engorda aún más.
· El organismo -y, muy especialmente, el cerebro-
necesita energía. Y precisa de glucosa. Pero
ésta puede obtenerse de la metabolización de
los hidratos de carbono. La necesidad de consumir
necesariamente azúcar es una falacia.
· Es verdad que, incluso en las dietas de adelgazamiento,
saltarse el desayuno -y cualquier comida- es
un error. Como es verdad que el desayuno debería
ser una de las comidas más energéticas del día.
Pero eso no implica, en absoluto, que deba ingerirse
azúcar. Es asombroso que solamente concibamos
un desayuno dulce. Esa es una costumbre relativamente
moderna. Aunque resulte chocante, uno puede
desayunar una sopa de pan, por ejemplo. El argumento
añadido de que da un toque sabroso a los platos,
además de endulzarlos, es tan cierto como demagógico.
Podría responderse entonces con el dicho popular
de "unos segundos en el paladar y toda la
vida en las caderas".
· El consumo de azúcar en la infancia no es,
en modo alguno, imprescindible. Ni siquiera
necesario. Los niños requieren comida más energética
porque por su constante actividad física gastan
mucha más energía (y no todos). Pero pueden
prescindir del azúcar sin problemas. Es más,
si no la consumen tendrán mejor salud.
· Lo dicho para los niños vale para los jóvenes
y adolescentes. El glucógeno que precisan tanto
el músculo como el hígado los obtiene el organismo
de los nutrientes básicos de una dieta equilibrada.
Pretender que es poco menos que obligatoria
la ingesta de azúcar es falso. Por mucho deporte
que hagan. Fruta, verdura, pasta, cereales y
legumbres son más que suficientes.
· Pretender que tomar azúcar con un régimen
bajo en calorías implica incluso un buen desarrollo
de la dieta porque alegra el paladar es el colmo
de la demagogia.
· Es verdad que la mayor parte de la dietas
se terminan abandonando porque aburren o no
adelgazan. Pero pretender que eso se debe a
que son poco apetecibles porque les falta el
riquísimo azúcar y no produce placer el hecho
de comer es, de nuevo, demagógico y falso.
· El azúcar no tiene un efecto saciante. Todo
lo contrario. Cuanto más azúcar se consume,
más reclama el organismo. Se produce una continua
estimulación del páncreas con la consiguiente
producción de insulina. De este modo se produce
una hipoglucemia y la consiguiente necesidad
de azúcar otra vez. Por tanto, lo de que posibilita
eliminar comidas entre horas es rotundamente
falso.
Es sabido que los alimentos dulces -y no el
azúcar necesariamente- son utilizados como sustancias
gratificantes que elevan el ánimo alicaído.
Pero nada más. Si el azúcar tuviese algún efecto
antidepresivo lo usarían como "psicofármaco"
los psiquiatras.
|
|
|
|
© 2006 DSALUD.COM Ediciones MK3
S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9, 28220 Majadahonda,
Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
|
|
.
|
|