¿Dejaría
usted que le arreglara los frenos de su coche un mecánico que llevara trabajando
32 horas seguidas? ¿Montaría en un avión sabiendo que el piloto lleva 32 horas
sin dormir? ¿Subiría usted a su hijo en el autobús escolar para que fuera de excursión
si supiera que el conductor lleva 32 horas sin descansar? No hay que ser ningún
genio para saber que la respuesta a todo sería NO. Ni montaría en un taxi, ni
iría al dentista, ni al podólogo, ni desde luego dejaría manejar herramientas
de precisión a quien no estuviera suficientemente descansado. Sin embargo, en
este país se ha venido consintiendo durante décadas de silencio culpable que como
conejillos de indias fuéramos atendidos en los hospitales por
médicos internos
residentes (MIR) que llevaban sin dormir 32 horas y que en algunos casos tenían
la responsabilidad de operar ya que, como consta en su programa formativo, en
su último año y en función de la patología, pueden realizar intervenciones como
primer cirujano. O nos han atendido médicos que después de 32 horas seguidas trabajando
y con tan sólo unas pocas horas de descanso volvían a comenzar su turno de trabajo.
Todos han callado durante años: los médicos residentes por no desagradar y sumar
méritos para ganarse la plaza; los médicos especialistas con la peregrina argumentación
de que es la mejor forma de aprender y, de paso, porque así otros hacían lo que
quizás les hubiera correspondido hacer a ellos; la gerencia de los hospitales
porque no es fácil disponer de mano de obra sumisa, barata y silenciosa; y las
autoridades sanitarias porque el euro es el euro y presumir de una gran Sanidad
a bajo coste es la máxima ambición de todo político en una España con un sistema
sanitario fragmentado y puesto a subasta en cada comunidad autónoma.
Los MIR
esperaban que el Real Decreto del pasado mes de octubre solucionara la situación
pero su ambigüedad a la hora de abordar los problemas importantes los puso en
pie de guerra.
SOLUCIÓN PACTADA Testimonios
denunciando la situación no faltan.
"Soy residente de cirugía general -puede
leerse en uno de los muchos foros de MIR-. En nuestro hospital hacemos un horario
de 8:00 a 17:00 y en nuestro servicio tenemos que realizar de 6 a 7 guardias (24
h) al mes y al día siguiente la mayoría de las veces tenemos quirófano, consultas,
etc., no estando realmente en condiciones ni físicas ni psíquicas la mayoría de
las veces para realizar tales actividades; y no estando reconocida la libranza
de guardias para los residentes". No menos expresivo es este otro testimonio.
"La médico interno residente (MIR) que estuvo ayer de guardia conmigo ha cumplido
su hora de trabajo semanal número 100 esta misma mañana a las ocho, tras lo que
se quedará siete horas más (31 horas seguidas desde ayer y 55 horas de trabajo
en total desde el viernes a las ocho de la mañana ), sin haber dormido una hora
completa durante esta pasada noche por causa de un accidente de motocicleta, para
volver mañana a las ocho de la mañana al tajo con una sonrisa a la consulta. Y
le puedo asegurar que un porcentaje altísimo de los que hoy sustentamos el Sistema
Nacional de Salud, o el de sus Autonomías tras las transferencias, nos hemos visto
en la tesitura de las 100 horas alguna semana durante nuestra formación como médicos
especialistas". Y así los que se quieran.
"Creo que todo esto lo
que trasluce -nos dice
Iñigo Espert, representante de los MIR en la
negociación con el Ministerio-
es una especie de desprecio del sistema. Que
un texto legal vea lógico que un médico trabaje 32 horas seguidas me parece un
desprecio a lo que hace. La importancia de nuestro trabajo creo que se merece
que se descanse todos los días para poder hacerlo. Lo que es aplicable a todos
los trabajadores es aplicable a los médicos. No somos superhombres ni estamos
por encima del bien y del mal. Una persona, para rendir, tiene que dormir ocho
horas al día; si no su actividad cerebral empeora. Y eso es aplicable también
a los médicos. No podemos trabajar sin haber dormido. Y para un médico saber que
no puede hacer bien las cosas, que está cansado y que no las hace bien le crea
sentimientos negativos y, a la postre, rechazo y el síndrome del quemado". Dispuestos
a acabar con el actual estado de cosas -jornadas laborales de 70-80 horas semanales,
en algunos casos más-, sueldo base de 800 euros mensuales, jornadas de 32 horas
sin derecho a descansar a continuación 24 horas como mínimo y algunos otros problemas
relacionados con su formación- y bajo el lema
Llevo 32 horas sin dormir. ¿Te
opero? se unieron pues asociaciones de MIR de 14 comunidades, de la
Asociación
Española de MIR (AEMIR), del
Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina
(CEEM), de sociedades científicas de múltiples especialidades, de muchos colegios
médicos, de la
Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), de
Comisiones
Obreras (CCOO) y, en el ámbito europeo, del
Permanent Working Group of
European Junior Doctors que representa a los médicos residentes de 25 países
europeos. Dispuestos a llegar hasta Bruselas con su denuncia, igual -como manifestaron
en sus notas de prensa- hubieran podido cambiar el eslogan que tanto asustó al
Ministerio por otros similares. Algo así como
Cuídanos para que podamos cuidarte.
Llevo 30 horas sin dormir. ¿Quieres que trate tu infarto de miocardio, o tu hemorragia
cerebral, o tu neumonía, o tu insuficiencia renal, o tu fractura de cadera, o
tu aneurisma de aorta, o tu depresión, o tu accidente de moto, o tu pancreatitis…?
Incluso podían haber añadido
"Mi jefe lleva sin dormir casi el mismo tiempo
que yo porque ayer también tuvo guardia ¿Qué hacemos…?". "Escondía
un órdago, por supuesto -nos confesaría Espert-,
pero detrás hay una perversión
permitida por inconsciencia de los propios médicos durante 20-25 años. En las
décadas de los ochenta y noventa hubo abundancia de médicos y, como consecuencia,
una situación laboral abusiva. Se han vivido abusos de todo tipo con las horas,
con los contratos de guardias, con las guardias, con las bajas por maternidad...
Claro, lo normal era verte obligado a hacer méritos, que tus jefes te vieran...
Había que pelear para estar ahí. Se ha abusado porque los médicos tenían que demostrar
que se esforzaban y trabajaban mucho para que se les contratase. Y eso es perjudicial
para la salud de los trabajadores pero, sobre todo, para los enfermos".
Afortunadamente la ministra de Sanidad y Consumo,
Elena Salgado, aunque
está muy ocupada remodelando la
Agencia Española del Medicamento para situar
en ella a personas afines a
Farmaindustria -según denunciaba con dureza
hace poco
Elconfidencial.com- o aprendiendo árabe -según publicó el diario
El Mundo- a fin de prepararse el futuro bajo el paraguas de la OMS -y quién
sabe si de la Alianza de Civilizaciones- tuvo tiempo para taponar esta nueva vía
de agua que amenazaba con acabar definitivamente con el escaso crédito que parece
quedarle al frente de la Sanidad española. Las amenazas del Ministerio de llevar
la campaña de los MIR ante los
Comités Deontológicos fueron sustituidas
por un sorprendente y amable encuentro que finalizó con la firma de un comunicado
suscrito por el Director General de Recursos Humanos del Ministerio,
José Antonio
Benedicto, e Iñigo Espert como presidente de la
Asociación de Médicos Internos
Residentes de la Comunidad de Madrid (Amircan) y representante también para
la ocasión de
AEMIR -la asociación española que los agrupa- en el que se
recogía el compromiso de la ministra para que los MIR no trabajen más de veinticuatro
horas y libren después de cada guardia 12 horas
"salvo en caso de emergencias
asistenciales imprevisibles". Un acuerdo formal que tendrá su respaldo escrito
en el próximo Real Decreto sobre aspectos formativos que verá la luz en los próximos
meses y que por el momento depende de que la ministra continúe al frente del Ministerio.
CANSANCIO = MERMA DE FACULTADES = ERRORES
Las administraciones sanitarias de los dos grandes partidos que han gobernado
el país en los últimos años han sabido siempre cuál era la situación -o era su
obligación saberlo- pero prefirieron mantenerlo todo en silencio cuando no se
trataba sólo de una cuestión laboral. Porque, ¿y los pacientes? A ningún enfermo
se le informa de cuántas horas lleva trabajando el doctor que le atiende ni se
le dice cuándo ha habido un error en el diagnóstico o en el tratamiento por culpa
de la fatiga del médico. Y los errores por esa causa se producen. Y los errores
se producen. Hace no mucho tiempo un grupo de investigadores, a instancias de
Nutrition Institute of America -una organización no lucrativa norteamericana-,
se propuso conocer el alcance del problema de los errores médicos en Estados Unidos.
Pues bien, el estudio -desarrollado por
Fary Null,
Carolyn Dean,
Martin Feldman,
Debora Rasio y
Dorothy Smit- sería publicado
a finales del 2004 bajo el título
Death by Medicine (vea en nuestra web lo
publicado en el nº 65)
concluyó que
el número total de muertes causadas por el mal funcionamiento
del sistema en Estados Unidos en
sólo un año era de
783.936 personas.
A la vista de sus propios datos los autores llegan a afirmar:
"Es evidente
que el sistema médico americano es la causa principal de muerte y lesión en Estados
Unidos. En el 2001 la mortalidad anual por enfermedades del corazón fue de 699.697
personas mientras la mortalidad por cáncer alcanzó las 553.251 personas".Bueno,
pues muchos consideraron esas cifras exageradas a pesar del rigor del estudio
pero ni siquiera quienes así lo hacen niegan que el problema de los errores médicos
en los sistemas sanitarios sea real e importante. En nuestro país faltan estudios
con lo cual ignoramos el alcance real de los efectos adversos -sean leves o graves-
y el papel que en ellos puede jugar el estado físico de los médicos después de
sus maratonianas jornadas laborales pero existen datos suficientes que señalan
a la fatiga como una de las causas más importantes.
Y no hacía falta saber
inglés para ser conscientes de lo que estaba y está ocurriendo en muchos centros
hospitalarios. No hacía falta irse a los múltiples estudios publicados en las
más diversas revistas médicas internacionales. Para conocer la situación de nuestros
MIR al equipo de Elena Salgado -y a los de sus antecesoras- le hubiera bastado
con leer el estudio
Efecto subjetivo de las guardias sobre la salud, calidad
de vida y calidad asistencial de los médicos residentes de España publicado
en diciembre del 2005 por tres médicos españoles:
Menéndez-González -del
Servicio de Neurología del Hospital Universitario Central de Asturias-,
Ryan Murúa -del Servicio de
Medicina Interna del Hospital Gregorio Marañón
de Madrid- y
García Salaverri -del
Servicio de Traumatología del Hospital
Princesa Sofía de León.
Sólo con leer la Introducción del trabajo la ministra
Elena Salgado -o cualquiera de sus subordinados de haber mostrado algo de preocupación
por la salud de la población- hubiera debido llamar a arrebato en el Ministerio
para acabar con la situación descrita:
"La mayor parte de los residentes encuestados
-resumen los autores-
hace entre 5 y 6 guardias al mes, duerme menos de 4 horas
durante la guardia, preferirían hacer menos guardias, se sienten mucho más cansados
de lo habitual tras hacer una guardia, reconocen haber usado fármacos para inducir
o evitar el sueño, creen que durante su labor asistencial han cometido errores
graves el día siguiente a la guardia, atienden las llamadas del busca fuera del
horario de guardia propiamente dicho, creen haber sufrido alguna enfermedad o
trastorno físico causado por el trabajo, han tenido algún conflicto o discusión
serio con algún otro médico o enfermera por causa de las guardias o durante las
mismas, creen que su estado de ánimo ha empeorado por falta de horas de sueño
y creen que las guardias han influido de forma negativa sobre su calidad de vida.
Más de un tercio de los residentes ha padecido accidentes de tráfico como consecuencia
de la falta de sueño por el trabajo nocturno durante las guardias. Sólo el 27,4
% de los médicos residentes están supervisados durante toda la guardia. El 37,9%
de los informes de alta están firmados por un médico residente porque no hay médico
adjunto. Uno de cada ocho encuestados reconoce haberse visto involucrado en denuncias
o reclamaciones derivadas de actuaciones realizadas durante la guardia. Conclusiones:
la realización de guardias, especialmente cuando no se libran, influye negativamente
sobre diversos aspectos de la calidad de vida, asistencial y salud de los médicos
residentes". Y todo ello sin tener en cuenta las 32 horas de trabajo seguidas.
¿Hicieron algo nuestras autoridades para cambiar la situación, para proteger al
paciente, para mejorar la labor del médico? NO. Durante años estudios de todo
el mundo han venido incidiendo en lo mismo y cada nuevo estudio insiste en la
importancia del problema. En diciembre del pasado año médicos del
Departamento
del Sueño en el Hospital de Mujeres de Boston decidieron estudiar si los turnos
de larga duración trabajados por internos están asociados con errores médicos
significativos, eventos adversos y fracasos en la atención a la población.
"Nuestros resultados -afirman en su trabajo-
revelan que la práctica de
fijar turnos de trabajo de 24 horas o mayores puede suponer un significativo incremento
de riesgo en la seguridad de los pacientes, contribuye a que ocurran errores médicos
que son atribuibles a la fatiga o la falta de sueño, tienen como consecuencia
evitable eventos adversos fatales y no fatales, y también puede interferir en
el propósito educativo primario de aprendizaje durante el período de residencia".
En la misma línea se expresaba
Mariana Szklo-Coxe del
Departamento de
Salud Pública de la Universidad de Wisconsin (EEUU) en su trabajo del pasado
año
Are Residents Extended Shifts Associated With Adverse Events? (
¿Están
los amplios turnos de los residentes asociados con los eventos adversos? En
él señala:
"Los eventos adversos son un importante problema de salud pública
y cualquier solución requerirá un acercamiento multidisciplinar que considere
factores conductuales y probablemente medioambientales. Por ejemplo, los estudios
han mostrado que hacer la siesta mejora la memoria de los residentes mientras
que cambios a turnos de 14 horas y similares, destinados a minimizar las horas
de trabajo continuado, disminuyen los errores y mantienen la seguridad".
Elementos todos explicables a la vista de los datos recogidos en el estudio español.
"Así, por ejemplo -señalan los investigadores españoles-
mediante monitorización
continua tipo Holter de la frecuencia cardiaca durante las guardias se demostró
una absoluta dominancia del sistema nervioso simpático en relación con el estrés
de la propia guardia y del incremento de la actividad física, y los análisis de
sangre y orina demostraron que tras una jornada de guardia la mayor parte de los
residentes estaban deshidratados. Otros estudios en laboratorios de sueño muestran
que tras la jornada de guardia los niveles de somnolencia diurna en médicos residentes
son similares o incluso superiores a los de pacientes con narcolepsia o apnea
del sueño y que padecen privación crónica parcial de sueño. También se ha visto
que el trabajo de los residentes favorece el desarrollo de arritmias. Por otro
lado, se sabe que el estado de ánimo y humor se ve empeorado de forma inequívoca
con la fatiga como demuestran los numerosos estudios que mediante índices psicológicos
y emocionales miden depresión, ansiedad y confusión en personas con privación
de sueño como médicos residentes". Y por si no fuera suficiente para ponerse
en la piel de los médicos que tienen que atendernos o atender a uno de nuestros
familiares tras una maratoniana jornada laboral a continuación nos enteramos por
el estudio citado de que la privación de sueño -habitual entre los médicos de
hospital- produce efectos similares a los de una intoxicación alcohólica pues
realizar una tarea tras 24 horas de vigilia equivale a realizarla con una concentración
de alcohol en sangre de 0,10% descendiendo la capacidad de atención visual, la
velocidad de reacción, la memoria y el pensamiento creativo.
"Por ejemplo
-añaden los autores del estudio-,
se ha demostrado que los errores en la administración
de anestesia epidural dependen de forma significativa e independiente de la hora
de actuación; de forma tal que si se realiza tras privación de sueño los errores
son más frecuentes. O que cuando un residente era sometido a tareas de monitorización
anestésica tras una jornada de guardia cometían muchos más errores que cuando
habían descansado normalmente. O que la habilidad de reconocer arritmias en un
electrocardiograma se reducía considerablemente después de una guardia. También
se ha demostrado que la privación del sueño afecta a la coordinación mano-ojo
de los cirujanos que realizan cirugía laparoscópica o que aquellos que se habían
sometido a privación de sueño tardaban más tiempo en realizar intervenciones quirúrgicas
que los que habían descansado. Además, en otros estudios subjetivos, aquellos
médicos residentes que padecen el síndrome conocido como 'burn-out' (síndrome
del quemado) reconocen que su labor asistencial es subóptima en relación con la
de sus compañeros que no padecen dicho síndrome. Cuando el médico residente se
encuentra cansado desarrolla una estrategia para rentabilizar el tiempo e intentar,
equívocamente, maximizar la eficacia: evita realizar actividades en las que se
pierda mucho tiempo como por ejemplo una anamnesis o exploración física extensa,
con lo cual también se afecta la empatía médico-paciente y se aumentan los errores".
Así pues, según la opinión de los propios médicos residentes la realización de
las guardias con amplios turnos influye negativamente sobre la calidad asistencial
y su propia salud
"favoreciendo la comisión de errores graves y el desarrollo
de enfermedades, accidentes y conflictos con compañeros".
Y a pesar de
la evidencia nada se hizo.
PLAN DE FORMACIÓN
Algunos otros problemas significativos reivindicados por los MIR sí parece que
pueden quedar solucionados con el
Real Decreto sobre Formación que incluirá
el compromiso de la ministra sobre los turnos de trabajo y descanso.
Los MIR
quieren que la Administración les asegure
"una supervisión física y directa
-según el documento de reivindicaciones básicas-
en los actos médicos de
los residentes de primer año a cargo de personal médico especializado; una supervisión
de presencia física, o de supervisión directa si así se solicitase, para consultar
y decidir los actos médicos de los residentes de segundo año. En los residentes
de años posteriores no será necesaria la presencia física de los especialistas
pero sí su implicación en la toma de decisiones del residente así como la posibilidad
de localizarlos y reclamar su presencia física si así lo exigiese la situación".
Cuando se reclama es porque no está ocurriendo así en la realidad y eso también
es grave de cara al paciente. La reclamación parece lógica si tenemos en cuenta
los datos reflejados en el estudio español sobre las guardias y la calidad asistencial.
"Evidentemente -señala Espert a este respecto-
ocurre con carácter general.
Y ocurre porque la formación no está reglada, no está valorada, no se supervisa
a los formadores ni a los que se forman. El sistema MIR es un sistema que se basa
en la buena voluntad de todos. En el caso de los tutores supone una actividad
extra a desarrollar sobre su trabajo que no le depara ningún beneficio ni académico,
ni monetario, ni en horas libres, y que supone hacerse cargo de cuatro o cinco
residentes a los que tiene que supervisar. Es algo completamente altruista y todo
no puede depender del altruismo". Para incentivar y facilitar la labor
del tutor los MIR exigen que el primero cobre un complemento de tutorización por
cada residente a su cargo y pueda reducir su tiempo de actividad asistencial en
un 33% a fin de garantizar un tiempo de dedicación mínimo a la tutorización. Otros
problemas, como la obligación de hacer guardias de los médicos residentes, las
rotaciones o la posibilidad de ampliar formación al margen del plan de residencia
están a la espera del nuevo Real Decreto de Formación.
Los MIR han suspendido
pues momentáneamente sus campañas una vez que la ministra Elena Salgado se comprometió
a llevar el acuerdo a las comunidades autónomas. Sin embargo, no es menos cierto
que el recelo ante una posible politización en el Consejo Interterritorial con
una Sanidad dividida en 17 voluntades distintas, en un permanente tira y afloja
de intereses políticos que pasa por el inevitable desgaste al Gobierno a falta
de un año para un nuevo proceso electoral, impide dar por cerrada la cuestión.
"La gestión dividida en 17 comunidades autónomas nos perjudica a todos
-afirma Espert durante nuestra conversación-.
Es un absurdo que la burocracia
se multiplique de esa forma y que haya 17 sistemas sanitarios diferentes que van
a enfrentarse entre sí en cuanto se necesiten médicos y éstos se marchen a donde
mejor les paguen y mejores condiciones les den. Van a faltar médicos en España
y se va a crear una guerra de sanidades. Y el problema es que va a empezar ya
desde los residentes que van a elegir su plaza MIR donde mejor se les forme o
mejor se les pague. Con lo que las comunidades más pobres o que menos puedan ofrecer
en esta subasta van a quedar relegadas a tener una Sanidad de segunda. Es una
perversión del sistema que exige una dosis tremenda de generosidad por parte de
los gobernantes. Y es que la Sanidad es hoy una baza electoral tremenda. Los políticos
juegan a prometer cosas. Como atraer a los mejores médicos. Pero a mi juicio hay
falta de solidaridad". En suma, la trascendencia pública que ha tenido
la campaña
Llevo 32 horas sin dormir. ¿Te opero? ha hecho que mejore ya
la situación en muchos centros hospitalarios y llevará antes o después a acabar
con los turnos de 32 horas seguidas y a aumentar las horas de libranza tras los
mismos pero hasta que el compromiso adquirido no se plasme en el
Boletín Oficial
del Estado habrá que esperar. Hasta entonces, cuando nos atienda un residente,
todos deberíamos preguntarle:
Perdone, pero, ¿cuántas horas lleva usted sin
dormir?.
Elena Santos