Cuentan
los vecinos de la madrileña localidad de Majadahonda que cuando se acercan las
elecciones municipales casi todo el mundo sabe que están a la vuelta de la esquina
porque dos meses antes los operarios del Consistorio se ponen a asfaltar las principales
calles. Una y otra vez, cada elección; a veces las mismas calles. En otros municipios
-y sobre todo en otros países- las empresas adjudicatarias se encuentran obligadas
a hacer esas obras de forma que el asfalto dure al menos cincuenta años y, si
se deteriora antes, deben repararlo a su costa. Pero es que en España en demasiadas
ocasiones constructores y políticos van de la mano como todo el mundo sabe. Y
como el próximo mes de mayo hay elecciones el alcalde de la que muchos denominan
La milla de oro madrileña, Narciso de Foxá, -fue, por cierto, presidente
de la
Empresa Municipal del Suelo- decidió convocar a los medios de comunicación
y a sus convecinos para comunicarles que había llegado a un "acuerdo" con
Iberdrola
y el fiscal de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid,
Emilio Valerio,
a fin de trasladar el polémico centro de transformación ubicado en el centro del
pueblo. Evidentemente la medida llega tarde para las decenas de vecinos ya fallecidos
pero representa un enorme alivio para quienes hoy viven cerca del centro de transformación.
"Más de sesenta personas en esa zona viven actualmente amargadas", nos
reconocería el primer edil cuando nos atendió con motivo de la preparación de
este reportaje.
Como nuestros lectores saben en la revista hemos informado
ampliamente de este caso porque epidemiológicamente es muy significativo y relevante
ante un tribunal. De ahí que decidiéramos saber más sobre el "acuerdo" anunciado.
Y resulta que no está plasmado por escrito; se trata de un acuerdo "verbal". Y
se limita sólo al centro de transformación que hay en el centro del pueblo. De
hecho, en la rueda de prensa convocada al efecto el alcalde fue interrogado varias
veces públicamente por nuestro director,
José Antonio Campoy, quien le
preguntó primero qué iba a pasar con el resto de los muchos centros de transformación
alegales que existen en el municipio, gran parte de ellos literalmente pegados
a las viviendas habitadas por otros convecinos. A lo que el alcalde no dudó en
responder que
"si salía elegido" en las próximas elecciones se ocuparía
de ellos pero añadiendo que a su juicio
"no hay evidencia alguna de que sean
peligrosos para la salud". Una contradicción con el objeto de la rueda de
prensa convocada a pesar de lo cual el alcalde manifestó aquello. Cuando semanas
después yo mismo le pregunté cuántos centros de trasformación hay en el municipio
reconoció ignorarlo.
"El Ayuntamiento -me dijo-
no sabe actualmente
ni su número ni la localización exacta de los mismos". Le pregunté entonces
sobre el número de antenas de telefonía existentes en el municipio pues es obvio
que han proliferado como setas y reconoció carecer igualmente de ese dato... cuando
es el Ayuntamiento el que concede las licencias para su instalación.
En la
famosa rueda de prensa nuestro director le preguntó también si el "acuerdo" anunciado
tenía algo que ver con el informe que Emilio Valerio había encargado sobre el
caso al profesor de la
Universidad de Alcalá de Henares José Luis Bardasano
pero ninguno de los dos quiso responder alegando el alcalde, crispado y nervioso,
que no había evidencias científicas de la peligrosidad de las radiaciones electromagnéticas
a los límites autorizados si bien reconocía que los expertos están hoy divididos
al respecto. Campoy solicitó entonces que se entregara a los periodistas presentes
copia del informe elaborado por el profesor Bardasano ya que se había pagado con
dinero público y los vecinos tenían derecho a conocerlo manifestando que no entendía
que se hubiera ocultado su existencia. Insistiría en ello varias veces. El alcalde,
ante el inexplicable silencio del Fiscal de Medio Ambiente, se limitaría a responder
de nuevo que no había evidencias científicas de la peligrosidad de las radiaciones
electromagnéticas a los niveles autorizados. Entonces, mostrando la revista
nº 89 de
Discovery DSALUD -correspondiente al mes de Diciembre
pasado- Campoy le recordó que
Darío Acuña Castroviejo, catedrático de Fisiología
de la
Universidad de Granada, acababa de finalizar un trabajo con el título
Informe científico sobre los efectos de los campos electromagnéticos en el
sistema endocrino humano y patologías asociadas que demostraba esa relación
(vea el recuadro adjunto). Agregando que más de un centenar de científicos
de alto nivel alertaron hace ya años a la sociedad del riesgo en un manifiesto
titulado
Declaración de Alcalá que la clase política ha preferido ignorar.
El Fiscal de Medio Ambiente agregaría en ese momento que eran preferibles acuerdos
de este tipo porque la "solución" es más rápida y no hay que esperar la decisión
judicial. Añadiendo que precisamente porque la comunidad científica está hoy dividida
en cuanto a la peligrosidad de las radiaciones electromagnéticas es preferible,
a su juicio, prevenir.
Recordemos, llegados a este punto, que el alcalde tomó
la decisión de retirar el centro de transformación a causa de la denuncia efectuada
en su día por un grupo de vecinos explicando que a menos de 30 metros del mismo
y de una antena de
Telefónica se han producido en los últimos años ¡más
de 45 muertes!, 26 de ellas por cáncer y 14 por accidentes cardiovasculares además
de la enfermedad de otras 8 personas con cáncer y 9 más con problemas cardiacos.
Y ello sin contar los numerosos casos de depresión, insomnio, cansancio crónico,
debilidad, problemas circulatorios y cardiovasculares, dolores de cabeza, dolores
musculares y abdominales, pérdida de memoria, problemas hormonales y alteraciones
de la visión denunciados. Porque resulta que ese centro de
Iberdrola no
cumple la actual legislación sobre centros de transformación y ha estado durante
décadas en funcionamiento sin los pertinentes permisos legales ya que las autoridades
municipales decidieron hacer la vista gorda. Como ocurre aún con los demás centros
de transformación existentes en este municipio, la inmensa mayoría en situación
irregular por no decir ilegal.
En suma, cuando algunas semanas después de
la rueda de prensa logré hablar de nuevo con el alcalde para saber si realmente
está dispuesto a eliminar los demás transformadores cercanos a las viviendas si
sale elegido me respondió con un tono sorprendentemente conciliador:
"Bueno,
no se pueden quitar de golpe los muchos que hay en Majadahonda pero como veo que
amargan la vida a los vecinos los quitaré poco a poco. Comenzaremos por los más
antiguos, los que están en las viviendas". ¿Una promesa... electoral?
Resumiendo, el acuerdo verbal al que el alcalde llegó con el Fiscal de Medio Ambiente
es, según sus propias palabras, el de
resolver el asunto fuera de los tribunales.
"Me llamó Emilio Valerio para ver si podíamos solucionar este problema fuera
del ámbito judicial y me pareció bien, algo sin precedentes e histórico. Así que
hablé con Iberdrola
, les presioné y finalmente se mostraron favorables
a llevar a otra parte la instalación. De hecho ya han pedido los permisos para
la operación de traslado". ¿En qué consiste pues realmente tan "histórico"
acuerdo? Pues en que el Ayuntamiento cederá
gratuitamente a
Iberdrola
dos terrenos para que ponga en ellos sus instalaciones y además se hará cargo
de
todos los gastos, tasados por el propio alcalde en la rueda de prensa
en unos 100.000 euros. Sin comentarios.
Lo que no se explicó es a qué se había
comprometido Emilio Valerio, cuál era su compromiso. ¿Quizás a no continuar tramitando
la denuncia que interpusieron contra
Iberdrola los vecinos? Resultaba impensable
que osara hacerlo sin contar con ellos.
Diego Robado, uno de los denunciantes,
no lo creía posible.
"A mí la Fiscalía no me ha comunicado que nuestra denuncia
no siga adelante -nos respondería cuando le preguntamos-
y supongo que
si en el acuerdo entre las tres partes -Alcaldía, Fiscalía e Iberdrola- se hubiera
incluido el cierre del caso me hubieran informado". Pues bien, para saberlo
nos pusimos en contacto con Emilio Valerio y nos diría que su presencia en el
acto era más bien testimonial y pretendía ser una respuesta a la negativa para
afrontar este problema por parte de los dos grandes partidos políticos -PP y PSOE-
así como una forma de mostrar su apoyo a toda iniciativa que permita avanzar en
su solución. Aislado por la voluntad política de los partidos de no hacer nada
que moleste a las grandes compañías y ante la falta de sensibilidad de jueces
y fiscales ante estos temas Emilio Valerio trata pues de jugar la carta de los
acuerdos personales para proteger los intereses y la salud de los ciudadanos.
Con su presencia, nos diría, lo que quiso es dejar claro ante la ciudadanía que
hay que concienciar a nuestros representantes para que los centros de transformación,
torres de alta tensión y antenas de telefonía salgan de los centros urbanos, estén
en ayuntamientos de derechas o de izquierdas. Emilio Valerio nos manifestaría
que la salud no entiende de ideas políticas y está dispuesto a acudir a cualquier
ayuntamiento que decida limpiar electromagnéticamente su entorno.
Pero, ¿y
Iberdrola? ¿A qué se ha comprometido la empresa eléctrica? Pues a
recibir
terrenos gratis del Ayuntamiento, a que
la paguen los gastos del traslado
del centro de transformación y
a beneficiarse de la posible retirada de
la denuncia y quitarse de encima las posibles responsabilidades administrativas,
civiles y penales en que hubiera podido incurrir.
¿EXISTE
REALMENTE OPOSICIÓN EN MAJADAHONDA? El 27 de febrero, poco después
de la rueda de prensa conjunta ofrecida por Valerio y De Foxá, se celebró un pleno
en el Ayuntamiento de Majadahonda. Y en él los portavoces de la oposición -compuesta
por PSOE, IU y CDS- preguntaron al primer edil por los detalles de la operación
y, de paso, qué ocurrió con la comisión creada en el 2005 con objeto de realizar
un mapa que recogiera los focos de emisión de radiaciones electromagnéticas -torres
y líneas de alta tensión, centros de transformación y antenas de telefonía móvil-
existentes en el municipio. La respuesta del alcalde fue... el silencio.
La
comisión a la que los concejales de la oposición se referían se aprobó precisamente
días después de que
Discovery DSALUD denunciara en portada en el
nº 75 -correspondiente a septiembre de 2005- el alto número de muertos
habidos alrededor del centro de transformación que nos ocupa. Ante la alarma creada
por la denuncia periodística apenas unos días después -el 20 de octubre- tendría
lugar una reunión de la Comisión de Planeamiento Urbanístico en la que se acordó
crear un grupo de trabajo con ese fin. Siendo elegida presidenta de la misma
María
del Carmen Menéndez Rodríguez -del
Partido Popular- y como vocales
cuatro concejales más de ese mismo partido -
Luis Gimeno Nogaledo,
Juan
Lantero Bastos,
Juan Carlos Díaz Rodríguez y
Paulino Gala Bustillo,
dos más por parte del
PSOE -
Manuel Fort Hernández y
Francisco
Javier Díaz Martín-, uno del
CDS -
Mercedes Pedreira de Vivero-
y otro de
Izquierda Unida:
Dolores Dolz Romero.
Bien, pues tras
un amplio debate los asistentes se plantearon la necesidad de saber qué cantidad
de focos de emisión de radiaciones electromagnéticas potencialmente perjudiciales
para la salud había en Majadahonda aprobándose varias propuestas por unanimidad.
Una de ellas muy concreta: enviar a las compañías de telefonía y electricidad
que operan en el municipio escritos pidiendo información sobre las actividades
que desarrollaban en el municipio. Asimismo se decidió que los servicios técnicos
municipales hicieran un inventario de todas las instalaciones de telefonía y centros
de transformación indicando las características generales de cada uno de ellos.
"Queríamos hacer -nos diría la concejala de
Izquierda Unida Dolores
Dolz-
una especie de mapa del electromagnetismo de la localidad y conocer incluso
qué potencia tiene cada antena o cada centro de transformación". Igualmente
se aprobó solicitar al Secretario General de la Corporación
"un informe sobre
las competencias del Ayuntamiento en las licencias que se han de otorgar para
la instalación y funcionamiento de este tipo de actividades". El último
punto aprobado fue convocar para el 26 de diciembre una nueva reunión a fin de
tratar el asunto de manera monográfica. Firmó el acta la presidenta Menéndez Rodríguez....
y hasta hoy. ¡Nunca más se reunió la susodicha comisión!
"No recuerdo qué
sucedió ese 26 de diciembre para que no nos reuniéramos -nos confesaría Dolores
Dolz-.
Supongo que alguno de esos acontecimientos que en ocasiones obligan
a suspender las reuniones pero lo cierto es que nunca más se volvería a reunir
el grupo de trabajo y, por tanto, el proyecto de hacer ese inventario municipal
de focos de contaminación electromagnética se abandonó. Yo creo que, a día de
hoy, los servicios técnicos no conocen con exactitud cuántas antenas, cables y
torres de alta tensión o centros de transformación hay en nuestra localidad ni
la potencia de sus emisiones electromagnéticas". Para
José Luis Peñas,
entonces concejal del
Partido Popular y responsable de Planificación Urbana
en el Ayuntamiento, la razón es clara:
"La comisión no se reunió más porque
no le interesaba al Gobierno local. Ese tipo de comisiones se crean en periodos
de alarma social por problemas puntuales, como era el caso de tantas muertes en
la Travesía de San Joaquín, a fin de hacer creer a la opinión pública y a la oposición
que se está haciendo algo. Pero en realidad sólo se utilizan para tapar huecos".
Conviene recordar que Peñas fue expulsado del
Partido Popular ese mismo
año junto a su compañero
Juan José Moreno siendo alcalde
Guillermo Ortega
tras denunciar ambos a éste por presunta corrupción urbanística. Algo que finalmente
llevaría a la dimisión de Ortega y al ascenso a la alcaldía de Narciso de Foxá.
Quisimos pues que el propio alcalde nos diera su versión y tras recordarle
lo antedicho le preguntamos por qué si realmente le preocupa la salud de los vecinos
no ordenaba hacer de una vez un inventario actualizado de las fuentes de radiación
electromagnética en el municipio. A lo que nos respondió escuetamente:
"Voy
a retomar ese proyecto porque me parece interesante". ¿Otra promesa más en
este periodo electoral?
Lo cierto es que los últimos datos sobre los lugares
majariegos con emisiones electromagnéticas son del 2001, cuando el uso del teléfono
móvil no estaba tan extendido. Y entonces las antenas que tenían licencia eran
sólo cuatro: dos instaladas en los números 5 y 9 de la calle Iglesia -junto a
las que hay ¡un colegio público!-, una más en la estación de RENFE y otra en la
Carretera de Boadilla-Canal de Isabel II. El informe añadía que se habían detectado
otras siete pero no constaba que hubieran solicitado las licencias: una de
Telefónica
en la calle San Isidro esquina a la Travesía de San Joaquín (es decir, al
lado del centro de transformación del que hablamos en este texto) y otras seis
ubicadas en el nº 17 de la calle Doctor Marañón; en el polígono 2, parcela 17;
en el parque
Planeta Welby; al lado de la depuradora de aguas residuales
del Canal de Isabel II sita en la Carretera de Villanueva del Pardillo; en el
polígono 12, parcela 25; y en el nº 17 de la calle de la Flor. Asimismo había
tres antenas cuyo expediente estaba aún en tramitación para instalarse en el centro
emisor de Radio Nacional de España, en el cruce de las vías M-509 y M-50 y, por
último, en la calle Poseidón s/n. El informe concluía explicando que se había
solicitado licencia para instalar otra antena en la subestación eléctrica de la
Carretera de Boadilla del Monte pero se había denegado.
Evidentemente el panorama
ha cambiado mucho. Al punto de que la situación es ya calificada por algunos expertos
de
"aberrante". Y es que Majadahonda, cuya población es actualmente de
cerca de 70.000 personas, se encuentra en un promontorio, en un lugar elevado,
lo que la convierte en lugar idóneo para la instalación de antenas de telefonía.
De hecho, basta subirse a la terraza de cualquier edificio de cierta altura para
comprobar que las empresas de telefonía han aprovechado a conciencia esa circunstancia.
LOS NEGOCIOS DE IBERDROLA EN MAJADAHONDA
En suma, en Majadahonda hay antenas de telefonía por doquier, numerosos centros
de transformación pegados a las viviendas, torres de alta tensión y muchos cables
enterrados ¡que siguen generando campos electromagnéticos perjudiciales porque
no han sido convenientemente aislados! Y es que
Iberdrola campa a sus anchas
en Majadahonda. ¿Y no será, nos preguntamos, que en realidad hay algo más detrás
de esta operación de maquillaje montada por el alcalde? Ricardo Núñez, portavoz
de grupo socialista de Majadahonda, nos daría la pista al decirnos que Narciso
De Foxá estaba
"a punto de hacer público un convenio firmado con Iberdrola
por el que se recalifican los terrenos que la empresa tiene en el sector denominado
Saltos del Sil... en el que iba a incluirse el acuerdo del traslado del centro
de transformación de la Travesía de San Joaquín". ¿Y en qué consiste ese
acuerdo? Muy sencillo: en lo que muchos califican ya de un nuevo "pelotazo urbanístico".
Resulta que en Saltos del Sil
Iberdrola tiene en un terreno de 96.028 m2
una subestación eléctrica vieja que se compromete a "enterrar" eliminando además
todos los centros de transformación del interior de la localidad si el Ayuntamiento,
a cambio, recalifica el terreno y lo hace ¡urbanizable! Es decir,
Iberdrola
construiría bajo tierra en el mismo terreno otra subestación más moderna y pequeña
-de sólo 8.100 m2- en un extremo de la parcela... si le dejan construir viviendas
en el resto. En concreto, que la edificabilidad sea de 59.537 m2. Un acuerdo que,
según nos reconocería José Luis Peñas, gestionó él mismo como responsable entonces
de Urbanismo dejándolo listo para su aprobación y que contaba con el visto bueno
de la Comunidad de Madrid. Acuerdo que, por cierto, se fraguó ya en 1988 según
Peñas y lo propuso
Iberdrola. El coste del blindaje que se muestra en dicho
documento es de 27.957.000 euros.
"Antes de dejar el cargo -nos diría
Peñas-
recomendé que no se firmara el acuerdo con Iberdrola si el Consistorio
no recibía al menos 40 millones de euros por la operación. A fin de cuentas el
aprovechamiento urbanístico era de sólo un 0,9% -que no está nada mal- y la empresa
eléctrica se comprometía a solucionar el problema de los centros de transformación
del centro de la localidad, todos los que están en la misma situación del de la
Travesía de San Joaquín". Tanto el PSOE como Izquierda Unida aseguran haber
pedido al alcalde varias veces en las reuniones del pleno que explique los términos
del convenio y diga cuándo se prevé firmar pero éste siempre responde que
"cuando
lo tenga firmado lo enseñará".
Nosotros no dudamos de la buena intención
de quienes han promovido ese acuerdo pero lo cierto es que el metro cuadrado urbanizable
de solar en esa zona está hoy a no menos de 2.700 euros y hablamos de casi 60.000
metros de solar para viviendas. Echen ustedes mismos las cuentas. Porque el convenio
especifica que la plusvalía de la revalorización se repartirá de forma que el
Ayuntamiento de Majadahonda se quedará un 10%, la Comunidad de Madrid el 18% e
Iberdrola el resto, es decir, un 72%. Es evidente que la capacidad de algunos
para hacer negocios es increíble.
Aunque lo más sangrante es que enterrar
una subestación eléctrica no garantiza su inocuidad y el borrador del convenio
firmado con
Iberdrola -que obra en nuestro poder- no especifica cómo va
a blindarse. Por lo que los posibles vecinos de las viviendas que se construyeran
a su vera podrían estar en riesgo. Es más, en Majadahonda se han enterrado numerosas
líneas de alta tensión en los últimos años. Y la única manera de garantizar que
en tal caso son inocuas es blindar los tubos con plomo. Lo que los expertos nos
aseguran que no se ha hecho porque es muy costoso. Así que los vecinos lo ignoran
pero todo indica que siguen sometidos a sus radiaciones electromagnéticas. Para
muchos expertos la estrategia es repugnante porque lo que se está haciendo es
quitar de la vista las torres y líneas de alta tensión enterrándolas para que
los vecinos crean que el peligro ha desaparecido cuando no es así.
Miguel
Jara
El peligro de las radiaciones
electromagnéticas está constatado El alcalde de Majadahonda,
Narciso
de Foxá, duda del potencial peligro de las radiaciones electromagnéticas en
la salud a los límites actualmente aprobados. No está de más recordarle pues -de
nuevo- estudios como el realizado por
Darío Acuña Castroviejo, catedrático
de Fisiología de la Universidad de Granada, quien hace poco dio a conocer un trabajo
titulado
Informe científico sobre los efectos de los campos electromagnéticos
en el sistema endocrino humano y patologías asociadas. Porque las conclusiones
a las que llega en él son tremendas. De hecho, en la página 8, bajo el título
Campos electromagnéticos y patologías, se afirma textualmente lo siguiente:
"Las ondas electromagnéticas generadas por las corrientes eléctricas y por
las microondas (telefonía, telefonía móvil, radiofrecuencias, telefrecuencias,
radares civiles y militares, etc.) interfieren y distorsionan el funcionamiento
normal del organismo humano. Aunque en la bibliografía científica hay cierta
controversia se han publicado con suficiente rigor metodológico diversos efectos
nocivos en las personas expuestas. Los principales efectos perjudiciales
de la exposición a campos electromagnéticos son los siguientes:
a)
Trastornos neurológicos como irritabilidad, cefalea, astenia, hipotonía,
síndrome de hiperexcitabilidad, somnolencia, alteraciones sensoriales, temblores
y mareos.
b) Trastornos mentales: alteraciones del humor y del carácter,
depresiones y tendencias suicidas.
c) Trastornos cardiopulmonares:
alteraciones de la frecuencia cardiaca, modificaciones de la tensión arterial
y alteraciones vasculares periféricas.
d) Trastornos reproductivos:
alteraciones del ciclo menstrual, abortos, infertilidad y disminución de la libido
sexual.
e) Incremento del riesgo de algunos tipos de cáncer como las
leucemias agudas y los tumores del sistema nervioso central en la infancia.
f) Trastornos dermatológicos: dermatitis inespecíficas y alergias cutáneas.
g) Trastornos hormonales: alteraciones en el ritmo y niveles de melatonina,
substancias neurosecretoras y hormonas sexuales.
h) Trastornos inmunológicos:
alteraciones del sistema de inmunovigilancia antiinfecciosa y antitumoral". Solo
cabe agregar que los destacados en negrita son nuestros. También conviene recordar,
en cualquier caso, que hace ya unos años más de cien científicos de primera línea
firmaron la denominada
Declaración de Alcalá en la que se alerta de los
graves efectos que las radiaciones electromagnéticas pueden tener sobre la salud.
Pero las autoridades y las empresas de electricidad y telefonía lo silencian.
Según
expertos de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares
El uso del
teléfono móvil altera la actividad cerebral El doctor
José Luis
Bardasano -profesor de
Histología y Anatomía Patológica en la madrileña
Universidad de Alcalá de Henares y Presidente de la
Fundación Europea
de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud además de miembro del Consejo
Asesor de
Discovery DSALUD- y
Juan Álvarez Udé -profesor de Física
y especialista en Biomagnetismo y Ciencias Biomédicas de la misma universidad-
han codirigido una tesis doctoral que en breve defenderá el doctor
Ramón Goya
sobre la influencia del uso de la telefonía móvil en el cerebro humano que es
fruto de más de dos años de investigación. Pues bien, a falta de conocer los detalles
del estudio -del que en su momento daremos cuenta en estas páginas- se nos ha
adelantado que la tesis concluye afirmando que
"el uso del teléfono móvil produce
alteraciones en el funcionamiento cerebral que consisten en un desplazamiento
de las ondas cerebrales naturales". En otras palabras, que la intensidad y
distribución de esas ondas cerebrales -particularmente de las ondas beta- se ven
modificadas por la radiación que producen dichos aparatos.
Además se ha observado
que la activación de la corteza auditiva del cerebro no depende exclusivamente
del sonido que produce el teléfono móvil sino que es
"un efecto exclusivamente
electromagnético, en particular en las mencionadas ondas beta", según nos
explicó el propio profesor Álvarez.
Tales alteraciones se han medido mediante
electroencefalograma y determinados procedimientos matemáticos de última generación
tanto en instrumentación como en capacidad de análisis de la señal electromagnética.
En cuanto a sus efectos sobre la salud el profesor Álvarez reconoce que la respuesta
a esas alteraciones depende de cada persona y que pronto se pondrán en marcha
nuevos estudios para conocer sus posibles repercusiones en la salud.
Laura
Jimeno