La
Colitis Ulcerosa y la
Enfermedad de Crohn forman parte de las nuevas
enfermedades surgidas en el seno de las sociedades desarrolladas. La
Colitis
Ulcerosa se considera una enfermedad inflamatoria crónica del colon mientras
la
Enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier parte del tracto digestivo,
desde la boca hasta el ano. Ambas se agrupan bajo el nombre de
Enfermedad Inflamatoria
Intestinal y afectan sobre todo a jóvenes de ambos sexos. Evolucionan en brotes
caprichosos en intensidad y duración. No son mortales pero pueden acabar derivando
en cáncer de colon -lo que ocurre en una minoría de casos- y son dolencias muy
molestas. Afectan enormemente a la calidad de vida de quienes padecen no sólo
sus síntomas físicos sino también los profundos cambios emocionales que suele
llevar aparejadas. Ambas patologías acaban provocando múltiples problemas sociales
y laborales.
Como de la gran mayoría de las
enfermedades que hoy padecemos
se desconoce su origen y, por tanto, cómo curarlas. Todo lo que uno puede leer
sobre ellas son hipótesis. Quizás tenga una raíz genética, quizás tenga que ver
con bacterias, quizás se trate de una enfermedad autoinmune, quizás -y esto lo
dicen con la boca pequeña ante el cúmulo de evidencias- haya también factores
emocionales como ansiedad, nervios, depresión, sobrecarga de trabajo, etc. desencadenantes
de las crisis. Quizás, quizás, quizás… Los médicos, en definitiva, no saben nada
sobre sus causas. Así que tampoco tienen cura para ellas y así se lo hacen saber
a sus pacientes. Sólo alcanzan a tratar los síntomas con medicamentos buscando
alivio y que pase el mayor tiempo posible entre episodio y episodio.
En el
caso concreto de la
Colitis Ulcerosa los síntomas más frecuentes son diarreas
con moco y sangre, fiebre, dolor de vientre, pérdida de peso, debilidad acompañada
de anemia, nerviosismo, depresión y, a veces, estreñimiento. También pueden darse
dolores articulares, piedras en el riñón o vesícula, manchas en la piel, inflamación
del hígado e inflamación en los ojos.
En España hay más de 70.000 personas
diagnosticadas de
Enfermedad Inflamatoria Intestinal -con mayor prevalencia
de la
Colitis Ulcerosa-, cifra que podría duplicarse en los próximos diez
años. Es decir, un número cada vez mayor de enfermos crónicos se verán condenados
a convivir con su enfermedad durante muchos años, con múltiples hospitalizaciones,
bajas y revisiones médicas a no ser que se encuentre una vía terapéutica que permita
curar la enfermedad.
Una recaída grave puede llegar a provocar la ulceración
o inflamación del colon y desembocar en una perforación o una hemorragia grave.
La cirugía es entonces la solución a la que se recurre en esos momentos. En último
extremo puede ser necesario retirar todo el intestino grueso mediante una cirugía
mutiladora y complicada que hace necesaria el uso de una "bolsa" artificial o
la formación de un depósito, una especie de recto artificial, usando el final
del intestino delgado que se une con el ano para poder defecar.
No está de
más señalar que el riesgo de padecer cáncer de colon aumenta en los pacientes
que padecen
Colitis Ulcerosa.
TRATAMIENTOS HABITUALES
Como decimos, en la actualidad los médicos sólo dan a los pacientes fármacos que
alivien sus síntomas... con el deterioro que eso supone -a medio y largo plazo-
debido a los efectos secundarios. Estando entre las "herramientas terapéuticas"
habitualmente utilizadas -exclusivamente para el alivio de los síntomas- las siguientes:
-Las medicinas conocidas como
5-ASA (5-aminosalicilato). Son la base del
tratamiento en cualquiera de sus formas (
Salazoprina, Mesalazina, etc.).
Suelen aplicarse en brotes suaves o moderados y como tratamiento de mantenimiento
entre brotes. Algunas personas necesitan cambiar la medicación a esteroides si
el 5-ASA no les funciona o si el brote es considerado severo.
-Los
esteroides
(corticoesteroides). Por ejemplo, la
Prednisona. Utilizados sobre todo
en los brotes severos. Debido a los graves efectos secundarios de los esteroides
si se toman durante mucho tiempo (varios meses o más) las altas dosis iniciales
se reducen gradualmente hasta su suspensión una vez los síntomas van remitiendo.
-Pueden ser utilizados también
medicamentos inmunosupresores -que deprimen
el sistema inmune-, sobre todo la
Azatioprina o la
Mercaptopurina
si los síntomas persisten a pesar de los tratamientos anteriores. Su indicación
más importante es la corticodependencia y la corticorresistencia.
En suma,
todas ellas soluciones parciales y transitorias para una enfermedad que está a
la espera de que surjan nuevas líneas de investigación que aseguren una cura o
remisión total. Solo que quizás la respuesta no llegue desde el campo de la medicina
farmacológica sino de la mano de médicos que contemplen al ser humano de forma
holística como el doctor
Santiago de la Rosa cuya mentalidad abierta le
ha llevado a la búsqueda de lo que funciona en territorios rechazados hasta ahora
por muchos de sus colegas.
Cabe agregar que un cambio de dieta suele servir
para mejorar notablemente las intolerancias y alergias que tienen su base en la
comida. De hecho el médico francés
Jean Seignalet, autor de
La alimentación,
la 3ª Medicina, llega a afirmar en sus trabajos que siguiendo lo que él define
como
Dieta Ancestral se pueden llegar a curar todas las
enfermedades
inflamatorias intestinales. Que básicamente consiste en descartar los carbohidratos
refinados, la leche y sus derivados, los alimentos cocinados a altas temperaturas
y los aceites refinados, y apostar por los vegetales, las frutas y los alimentos
crudos
(lea en nuestra web -www.dsalud.com- los reportajes publicados al respecto
en los números 78 y 79).
UN CASO ÚNICO… POR EL MOMENTO María
Jesús, de 55 años, padeció durante dieciséis
Colitis Ulcerosa. El primer
brote severo le llevó al hospital donde se le diagnosticaría la
enfermedad.
A diario tomaba
Mesalazina y durante los brotes
Prednisona cuya
dosis disminuía una vez pasado el brote hasta suspenderla. Tras la muerte de su
marido, meses antes de consultar al doctor De la Rosa, su situación empeoró. Harta
de digestiones pesadas, meteorismo y los habituales síntomas de la
Colitis
Ulcerosa -como ir a menudo al baño y la eliminación de moco y sangrado en
las deposiciones- buscó una alternativa al tratamiento convencional u ortodoxo.
"Un día, escuchando al doctor De la Rosa en la radio -nos contaría-
decidí
que tenía que ir a Madrid a verle. Tenía que tratar de terminar con el calvario
de una enfermedad que para mí duraba ya mucho tiempo. Y eso que lo primero que
me dijo mi médico en el hospital cuando le dije que iba a intentarlo fue que no
me iba a servir de nada, que era una pérdida de tiempo y dinero". Y como
en tantas otras ocasiones los guardianes de la ortodoxia se equivocaron.
"Desde
hace casi dos años -nos explicaría-
no he vuelto a tener brotes como los
que tenía. Me encuentro muy bien. Tuve un ligero desajuste con pérdida de mucosidad
que se me pasó enseguida porque reconozco que me encontraba tan bien que había
ya suspendido el tratamiento que el doctor me había indicado seguir al menos año
y medio".
Los resultados sólo cinco meses después de empezar el tratamiento
no pudieron ser mejores. Y la constatación de los mismos mediante una colonoscopia
virtual llevaría al Dr. Santiago De la Rosa a escribir en
Esculapio -revista
de los médicos acupuntores, homeópatas y naturistas del Colegio Oficial de Médicos
de Asturias- un artículo con el título
Homeopatía y Biorresonancia en un caso
de Colitis Ulcerosa.
"Al notar que la paciente estaba cada vez mejor -explica-
la aconsejamos hacerse una colonoscopia. La paciente no quiso hacerse una tradicional
pero sí aceptó una colonoscopia virtual. Y como podemos ver en las imágenes, tras
el tratamiento el recto estaba cicatrizado. Apreciándose que existieron ulceraciones
(pared rectal con granulaciones) pero ya no pérdida de discontinuidad mucosa.
Y no sufre sangrado alguno, ni en recto, ni en sigma". De momento se trata
de un caso único aunque documentado con pruebas de diagnóstico. Claro que no es
fácil desde una consulta privada hacer el seguimiento de los pacientes porque,
como nos reconoció la propia María Jesús, en cuanto un enfermo se encuentra mejor
suspende el tratamiento para ahorrarse el coste de unas medicinas y tratamientos
que nadie les ayuda a mantener.
"Yo ya conocía los buenos resultados de la
Homeopatía -nos comentaría María Jesús-
porque mi madre siempre ha sido
muy favorable a ella y muy poco de medicamentos. Y cuando me conectó al ordenador
para lo de la Biorresonancia pues simplemente me dejé hacer. Tenía confianza en
el doctor. Ahora estoy bien. Algunos dicen que los brotes volverán pero lo cierto
es que nunca había estado tanto tiempo sin sufrirlos y sin tener que recurrir
a la medicación. Espero estar ya curada aunque, claro, sólo el tiempo lo dirá".
El tratamiento tuvo dos partes. La primera, tras eliminarle los alimentos
a los que manifestó intolerancia o alergia, fue a base de
Homeopatía Espagírica
concretamente una triada -3 productos- desintoxicante espagírica y un producto
para las mucosas. La triada desintoxicante espagírica sirve para drenar el hígado,
el espacio extracelular y el sistema renal, para abrir las vías de eliminación
de toxinas. Después se le añadió
Natrium Sulfuricum, un drenador que actua
a nivel intracelular y depurativo. Para las mucosas le fue prescrito un remedio
homeopático espagírico de mucosas y
Cellfood, un conocido oxigenador celular
que contiene 78 oligoelementos, 35 enzimas y 16 aminoácidos.
Tras la primera
revisión, a los dos meses de comenzar el tratamiento y después de confirmar que
la paciente no había vuelto a sangrar, se suspendió el kit depurativo y se mantuvo
el tratamiento homeopático. Un mes después se comenzó con la biorresonancia, sesiones
que se repetirían cada dos meses. Siete meses después de la primera visita la
pesadilla terminó con la confirmación de la curación de las lesiones a través
de la colonoscopia virtual.
"Dado que se trata de una enfermedad definida como
incurable que produce un serio deterioro de la calidad de vida -nos comentaría
el doctor De la Rosa-
decidí publicar el caso en la revista Esculapio (www.asturmed.org/esculapio/1_11.pdf
) que dirige mi compañero y amigo el Dr. Francisco Fdz. Guisasola. No sólo
por ser el primer caso de Colitis Ulcerosa que había tratado positivamente en
mi vida como médico sino para darlo a conocer a mis compañeros y que supiesen
que puede existir otra manera de abordar estas enfermedades inflamatorias crónicas
del intestino como son la Colitis Ulcerosa,
la Enfermedad de Crohn,
el Colon Irritable
y el Síndrome de Permeabilidad Intestinal.
Cuando
salió el artículo lo publiqué en mi web, www.ropaz.net,
y a partir de ese
momento -en muchos casos a petición de los propios enfermos- comencé a tratarlos
de manera no convencional". NUEVA VÍA TERAPÉUTICA
PARA LAS ENFERMEDADES INFLAMATORIAS DEL INTESTINO-Doctor De la Rosa,
sabemos que usted comenzó por realizar a su paciente una prueba de bajo coste
y alta eficacia que muy bien podría estar incorporada en la Sanidad pública como
es el chequeo biológico. ¿En qué consiste? -Un chequeo biológico es una
manera sencilla de conocer el estado del paciente. Partimos de la base, como tantas
veces habéis contado en la revista, de que todos los seres vivos están compuestos
por campos electromagnéticos y que todo proceso bioquímico está precedido por
vibraciones y partículas subatómicas que dictan la conducta fisiológica individual.
Consiste en ponerle a un paciente unos electrodos en las manos, los pies y la
frente. El sistema hace pasar una corriente totalmente inocua -el paciente ni
siquiera la nota- para que el aparato receptor, llamado
Mattech, mida parámetros
como el estrés psíquico o fisiológico, la capacidad inmunitaria, el ph parametrizado,
el índice de alergia o de intolerancia, o si el organismo está limpio o sucio,
los bloqueos eléctricos, las irritaciones, etc.
Y con otro aparato, como el
Quantum Scio, podemos saber su voltaje, amperaje, resistencia, hidratación,
oxigenación, grado de estrés, vitalidad celular y como está eléctricamente la
célula. Todo ello mediante corrientes de milivoltios. Después comparo los dos
tets para tener una idea mejor de por dónde movernos.
-A pesar de su evidente
importancia los tests de intolerancia alimentaria son aún ignorados en las consultas
médicas. ¿No le parece inconcebible que en el caso de las enfermedades inflamatorias
intestinales no sean absolutamente imprescindibles? -Así es. El test de
sensibilidad alimentaria nos permite conocer aquellos alimentos que a su paso
por el lumen intestinal sufren un trasvase al sistema circulatorio. Lo explico
rápidamente: si las células del intestino llamadas enterocitos están deterioradas
pierden cohesión y entonces las moléculas de ciertos alimentos pasan sin digerir
al torrente sanguíneo provocando una respuesta inmune, lo que conocemos como reacciones
de intolerancia. Y si esa situación se mantiene durante mucho tiempo podemos estar
provocando condiciones autoinmunes. A ese proceso se le conoce con el nombre de
Síndrome del Intestino Agujereado. La bibliografía nos relata que es
un proceso asociado también con otros trastornos del sistema gastrointestinal
como el
Síndrome Celíaco, la
Enfermedad de Crohn, el
Eczema Atópico,
la
Giardiasis Crónica y la
Candidiasis Intestinal. Y también
con otros trastornos como cefaleas, migrañas, insomnio o astenia. Además se encuentra
asociado a edemas e inflamación abdominal -presente en alergias-, asma -como factor
agravante- y síndrome de hiperactividad. Actualmente se asocia también con las
enfermedades autoinmunes. Una permeabilidad aumentada es un factor importante
también en la patogenia de la
Espondilitis Anquilosante y la
Artritis
Reumatoide. Por eso al paciente le hacemos un test de intolerancia y alergia
alimentarias. Y mejoramos notablemente su cuadro con algo tan sencillo como retirarle
los alimentos a los que es alérgico o intolerante.
-¿Qué aportó en el tratamiento
la Homeopatía Espagírica?
-La Homeopatía Espagírica es la homeopatía de
Paracelso (1493-1541) y es pues muy anterior a la de
Samuel Hahnneman
(1755-1843). Paracelso fue un médico que se dedicó toda su vida a las plantas,
a mezclarlas y hacer todo tipo de pruebas para aliviar a sus enfermos. Y desarrolló
un método llamado
spagyrico que consiste en mezclar homeopáticamente unos
remedios para luego exponerlos a la irradiación del sol y la luna durante cierto
tiempo a fin de que adquieran mayor potencia curativa. Decidí hacer la primera
parte del tratamiento con Homeopatía Espagírica porque no solo era más fácil para
el enfermo llevar este tipo de medicación homeopática sino también para poder
desarrollar un protocolo médico que me sirviera con todos los enfermos, cosa que
no ocurre con la homeopatía unicista de Hahneman para el que cada enfermo es un
mundo y un remedio.
Mediante la Homeopatía Espagírica buscaba modular el órgano
y las vísceras de la digestión, el drenaje y la revitalización de las mucosas.
Después añadí la biorresonancia para equilibrar más profundamente el organismo
de la enferma con las frecuencias energéticas adecuadas del sistema
Quantum-SCIO.
Y a los dos meses ya no sangraba y se encontraba notablemente mejor. En cada
revisión hacíamos una sesión de biorresonancia. Finalmente decidimos realizar
una colonoscopia virtual y fue ya cuando confirmamos que no existían ulceras en
el tramo enfermo. Como médico sé que un caso clínico no vale para que un protocolo
se implante, es necesario tratar a más pacientes y estamos en ello. Pero en los
pacientes que estamos tratando ahora podemos ya decir que la mejoría es notoria,
tanto subjetiva como objetiva. En Medicina nunca se deben tocar las campanas porque
tenemos la obligación de ser muy precavidos y no se deben levantar falsas expectativas
hasta que no tengamos un amplio número de pacientes tratados, pero los resultados
obtenidos son realmente esperanzadores.
-Sabemos que la Biorresonancia
es cuestionada por los médicos ortodoxos que no la conocen. ¿Qué le permite detectar
y tratar a usted?
-Pues vosotros mismos habéis escrito ampliamente en
la revista sobre las posibilidades de la Biorresonancia y de los distintos dispositivos
que existen. Yo utilizo el
Quantum-SCIO. Resumiendo, puede decirse que
los exámenes de Biorresonancia son una herramienta que nos mide el voltaje, amperaje,
resistencia, hidratación, oxigenación, vitalidad celular, estrés, protones y electrones
del organismo, entre otros parámetros. El
voltaje refleja la función de
las glándulas suprarrenales, los aminoácidos, la tirosina y hasta la fuerza de
voluntad; el
amperaje refleja la función cerebral, la fuerza de la vida,
la serotonina y el amor; la
resistencia refleja la salud total, el estado
del sistema inmunitario, la inflamación, la degeneración de la energía, el disbalance
hormonal, las cicatrices en el cuerpo, los metales pesados, etc. Éste, por cierto,
es un parámetro que casi todos tenemos bajo por la diversidad de cosas que mide.
La
hidratación refleja la absorción del agua por la célula y la
oxigenación
lo mismo a nivel celular. Luego, como cada persona es un mundo tenemos que intentar
equilibrar al enfermo con las frecuencias que aporta el sistema. Con ellas regulamos
los campos electromagnéticos de un ser vivo, sus enzimas, hormonas, minerales,
tejidos, etc. Comenzamos con una sesión semanal, luego pasamos a una cada diez,
quince o veinte días y luego una vez al mes. Y lo completamos con el
biofeedback
con el que retroalimentamos o estimulamos la frecuencias que tienen que estar
a un nivel normal pero no lo están por las causas que sean.
-¿En el caso
de las enfermedades inflamatorias intestinales va a seguir con el mismo protocolo
o tiene pensado modificarlo en algún aspecto? -A raíz de ir tratando nuevos
pacientes noté que debía de hacer algo más que el tratamiento homeopático espagírico,
el equilibrio de la flora intestinal y las intolerancias alimentarias, así que
añadí al protocolo aloe vera. Pero un aloe vera especial. Y es que sus componentes
ayudan notablemente al buen funcionamiento de la mucosa intestinal. Es el caso
de la
Aloemodina -que mejora las úlceras duodenales y estomacales-, la
Aloetina -que neutraliza los microbios intraluminales- y la
Carricina
-que refuerza el sistema inmune y las defensas-, entre otros. Todo encaminado
a ayudar a disminuir la medicación sintética. El problema es el miedo de los enfermos
a reducir su medicación. Actualmente también podemos añadir al tratamiento los
pulsos magnéticos del Papimi por su efecto antiinflamatorio.
-¿Y en qué
otras patologías está aplicando la Biorresonancia y el Quantum-SCIO en su consulta?
-Como bien sabe la consulta la llevamos dos médicos, la doctora
Esther De la
Paz y yo. Ambos trabajamos desde hace tiempo con el
Quantum-SCIO y
las patologías que más tratamos y en las que hemos obtenido mejores resultados
son alergias, disbiosis intestinal, fatiga crónica, complemento en tratamientos
de obesidad, complemento en los tratamientos de infertilidad, dolores puntuales
de tejidos blandos, catarros crónicos, etc.
En todos nuestros tratamientos
buscamos potenciar el sistema inmune (para otros sería el
Qi, la capacidad
vital, el tono vital, etc). Siguiendo siempre dos premisas fundamentales:
Primum
non Nocere (En primer lugar, no hacer daño) y
Vis Natura Medicatrix (Seguir
el camino de la Naturaleza). Terminamos. Sin duda lo aquí explicado es
sólo un primer paso en el tratamiento de las enfermedades inflamatorias intestinales
pero qué duda cabe de que se trata de un paso esperanzador para miles de pacientes
que hoy se ven condenados a vivir una enfermedad crónica con muy pobre calidad
de vida. Claro que para recorrer el camino emprendido por el doctor De la Rosa
los demás médicos tendrían que revisar muchos de sus postulados actuales. Ojalá
lo hagan aunque sólo sea porque al final al paciente lo que le importa es lo que
funciona.
Sonia Barahona