Almudena Ramón Cueto: “Es posible recuperar funcionalmente a quienes padecen lesiones medulares graves”

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El equipo médico del Centro de Innovación Médica en Regeneración Medular (CIMERM) cuya directora científica es la doctora Almudena Ramón Cueto ha desarrollado un sorprendente y eficaz tratamiento no invasivo específicamente diseñado para tratar a personas con la médula espinal dañada -incluidos tetrapléjicos con años de insensibilidad e inmovilidad- que ha bautizado como Terapia de Activación Medular. Y ha demostrado más allá de toda duda que funciona dando a conocer el pasado 8 de octubre en Valladolid los casos de tres tetrapléjicos -de distinto grado y cronicidad- que con apenas unos meses de trabajo han recuperado sensibilidad y movilidad, mejoría impensable hasta ahora en situaciones como las suyas. Puede de hecho afirmarse que constituye un hito en el ámbito de la Medicina a nivel mundial. Y hay más: la Dra. Ramón Cueto asegura que aplicando luego la Técnica de Regeneración Medular ¡podrá hasta lograrse una recuperación aún mayor de parapléjicos y tetrapléjicos.

Parece un milagro pero Miguel Ángel Pérez, tetrapléjico, tiene actualmente actividad motora voluntaria en caderas y muslos, levanta su pierna izquierda contra resistencia y mueve el dedo gordo tras ¡12 años sin mover sus extremidades inferiores! Carmen Laguna, también tetrapléjica, no solo puede hoy cerrar las manos y arrugar y estirar papeles sino colocarse “a cuatro patas” e incluso mantenerse en pie tras apenas cinco meses de terapia Y el pequeño Enaiz Arce, el caso más serio, un tetrapléjico C2 que necesitaba para respirar el soporte de una máquina y no era capaz de controlar ni la cabeza ni el tronco, puede hoy estar nueve horas sin respiración asistida, controla cabeza y tronco, mueve los hombros y tiene actividad muscular voluntaria en bíceps y tríceps tras apenas 10 meses de terapia.

Y tan extraordinarios resultados son solo el principio de lo que el equipo de la doctora Almudena Ramón Cueto espera obtener porque la Terapia de Activación Medular no es sino la primera fase -la no invasiva- de la Terapia Regenerativa Medular que lo que hace es activar las rutas nerviosas que aún están conectadas pero silentes como consecuencia del daño medular. De hecho la segunda fase consiste en someter a los pacientes a un trasplante autólogo de células de la glía envolvente del bulbo olfatorio a fin de regenerar las fibras nerviosas que quedaron seccionadas en el accidente, sorprendente posibilidad de la que hablamos ampliamente en la revista hace ya más de 4 años como el lector no habitual puede comprobar leyendo en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Afirman que los nervios dañados de la médula espinal ¡pueden regenerarse! se publicaron en el números 139.

Posteriormente, efectuado el trasplante, se pondrá en marcha la tercera fase que se centrará en la estabilización de los axones regenerados para conseguir la máxima recuperación de las funciones motoras y sensitivas.

Como en su día explicamos Almudena Ramón Cueto trabajó durante años en el Instituto de Biomedicina de Valencia -perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas– donde dirigió el Laboratorio de Regeneración Neural hasta que dejó de apoyarse su investigación, razón por la que en 2012 decidió solicitar la excedencia a fin de poner en marcha un grupo multidisciplinar en el ámbito privado que le permitiera llevar adelante su investigación y desarrollar la terapia para personas con lesión medular. De todo ello dimos cuenta en detalle como puede comprobarse leyendo en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo titulado ¿Quieren bloquear la investigación sobre la regeneración de la médula espinal? que se publicó en el nº 140.

En fin, el caso es que finalmente se pondría en marcha en el hospital IMED de Elche el Centro de Innovación Médica en Regeneración Medular (CIMERM) en el que actualmente trabaja un equipo de expertos en distintas disciplinas -Neurocirugía, Neurofisiología, Radiodiagnóstico, Rehabilitación dinámica, Fisioterapia integral y Psicoterapia- junto a otros profesionales sanitarios llevando a la práctica el conocimiento adquirido desde que en 1998 y 2000 Almudena Ramón publicara en Journal of Neuroscience y Neuron los artículos científicos en los que describió -por primera vez en el mundo- cómo restaurar la funcionalidad de la médula espinal usando células adultas de la glía envolvente del bulbo olfatorio, cultivándolas y trasplantándolas luego para regenerar y volver a unir los axones seccionados de la médula espinal. Lo que demostraría que es posible en experimentos con animales, incluido un mono. De hecho el neurólogo británico Geoffrey Raisman se basaría en su trabajo de 1998 para conseguir a finales de 2014 que Darek Fidyka, bombero polaco de 40 años cuya médula espinal resultó seccionada dejándole paralizado de cintura para abajo, pudiera ponerse en pie y volviera a caminar con ayuda de un andador. Lo que asimismo dimos a conocer en el artículo que publicamos en el nº 177 con el título ¡Una persona con lesión medular completa logra andar!

Pues bien, a pesar de trabajar en silencio médicos que progresan a la sombra del Hospital de Parapléjicos de Toledo han intentado desprestigiar su trabajo mediante críticas tan indignas como falsas, algo que ha puesto en evidencia la reciente presentación efectuada en Valladolid -ciudad natal de Almudena Ramón- ante médicos, asociaciones de lesionados medulares, aseguradoras y medios de comunicación. Veamos pues más en detalle los tres casos antes esbozados y que son el resultado del primer año de trabajo del CIMERM

EL CASO DE ENAIZ

Enaiz Arce es tetrapléjico debido a un accidente de tráfico sufrido cuando tenía dos años y medio que le lesionó las vértebras cervicales 2 y 3 provocándole pérdida total de sensibilidad así como de la función motora. Se quedó sin movimiento voluntario alguno de cuello hacia abajo y sin control respiratorio autónomo por lo que desde entonces depende de un aparato para respirar del que su madre debía estar todo el día pendiente para asegurarse de que no se parara. Es más, tampoco controlaba la cabeza ni el tronco por lo que no podía mantenerse sentado. Ni siquiera controlaba los esfínteres. Pues bien, Enaiz fue llevado al CIMERM el 4 de noviembre de 2014 -a los cuatro años y medio de la lesión medular y de haber recibido tratamiento en varios centros especializados sin experimentar mejoría alguna- y apenas nueve meses después había recuperado la capacidad de respirar autónomamente durante nueve horas seguidas -también de noche- sin necesidad del respirador. Y puede mover ya de forma voluntaria el cuello así como la cabeza (hacia adelante y hacia atrás). Hasta soporta el tronco pudiendo realizar algunos movimientos. También se ha conseguido que tenga movimiento voluntario de los hombros y parte de las extremidades superiores. Es más, tras colocarle electrodos en los bíceps y tríceps se le ha detectado ya actividad muscular voluntaria. En suma, controla a voluntad tronco, hombros y extremidades superiores; incluso en posturas que solo pueden realizarse con el control de los brazos. Además comienza a tener la sensación de que su vejiga está llena -sensibilidad de la que carecen los lesionados medulares- y ya pide orinar. “Es la primera vez en el mundo –explicaría la doctora Almudena Ramón Cueto- que una persona de sus características tiene posibilidad de recuperación. Y sigue evolucionando porque ha comenzado a mover los dedos pulgar e índice aunque esa función no está aún estabilizada”. En el CIMERM se trabaja ahora -nos dirían- para que en las próximas navidades “Enaiz pueda rasgar ya con sus dedos el papel que envuelva sus regalos”.

EL CASO DE CARMEN

Carmen Laguna llegó al CIMERM -también a consecuencia de un accidente de tráfico sufrido a los 43 años- tras diez meses de lesión medular completa -motora y sensitiva- siendo clasificada como C6 lo que quiere decir que podía mover mínimamente los hombros pero no tenía movilidad ni en manos ni dedos, no era capaz de hacer la pinza ni de cerrar la mano, no presentaba actividad muscular por debajo de los hombros, ni estabilidad del tronco, ni sensibilidad, ni control de esfínteres. Estaba paralizada de cintura hacia abajo. Además en el hospital de origen no se le diagnosticó una afectación completa de los nervios periféricos -una polineuropatía-, afección asimismo muy común entre los pacientes críticos que pasan mucho tiempo en cama.

Pues bien, nada más llegar se le diseñó un protocolo específico para actuar primero sobre los nervios periféricos curándose en tan sólo dos meses de la polineuropatía según recoge el informe neurofisiológico. Y han bastado cinco meses con la terapia de activación medular para recuperar el movimiento voluntario de las manos, el tronco, las caderas y los muslos. Carmen es hoy capaz de estrujar una hoja de papel con la mano -abriendo y cerrándola- y después extenderla de nuevo con las dos manos. También ha recuperado la estabilidad del tronco y la capacidad de estar de pie, algo impensable en una persona tetrapléjica. “Esto marca un antes y un después –asevera la doctora Almudena Ramón-. Hasta la fecha nadie ha conseguido nada parecido. En ningún centro del mundo. Ni con tratamiento rehabilitador, ni con trasplante, ni con nada. Hasta hoy estas personas estaban condenadas a no mover nada de su cuerpo tras una lesión medular”.

Cabe añadir que Carmen pela patatas cuando hasta hace poco ni siquiera era capaz de abrir y cerrar las manos. Y ha pasado de depender de tres personas en casa a necesitar solo una.

EL CASO DE MIGUEL ÁNGEL

El caso de Miguel Angel Pérez es quizás, por sus características, el más llamativo; y es que cuando llegó al CIMERM llevaba ya 12 años con una lesión medular C6-C7. Era pues un tetrapléjico de larga duración. Y él mismo contaría su caso ya que estuvo presente durante la charla de presentación de resultados. “Tenía 30 años, una hija de dos y medio, una situación sociolaboral perfecta pues era Director Comercial de una empresa importante en Valencia y un día de agosto mis jefes me invitaron a su chalet. Fui, me tiré a la piscina y me golpeé en la frente notando como una corriente eléctrica por todo el cuerpo. Quedé boca abajo en el agua viendo los cuadritos del fondo de la piscina. Empecé a tragar agua y a escuchar a ni hija decir “papá, papá” pero sabía que la gente estaba sentada en la barbacoa a 50 metros y nadie se había dado cuenta. Finalmente entré en parada cardiorrespiratoria. Cuando abrí los ojos moví la cabeza pero no podía mover nada más. Entonces oí decir ‘lesión medular’ y automáticamente asocié esas palabras con José Carreras, por su batalla por el trasplante de médula, así que me dije: “Ya está; me voy a Houston, me pongo una médula nueva y arreando”. Pero no fue así. No movía las piernas. Y necesitaba pañales. Lo perdí todo en un segundo. Fue una fase muy dura y complicada. Fui a los mejores centros de España, estuve ingresado ocho meses y medio y recorrí toda la geografía europea y mundial buscando no ya la cura sino al menos poder mover algo de mi cuerpo. Investigué en China, en Rusia, en Francia, en Portugal, en Estados Unidos… y resulta que la respuesta estaba aquí en España, en manos de la doctora Ramón”.

Cuando Miguel Angel llegó al CIMERM llevaba pues 12 años con una lesión medular C6-C7; lo que quiere decir que tenía algo de movilidad en los brazos pero no en las piernas y tampoco tenía estabilidad ni control del tronco, ni actividad voluntaria por debajo de los hombros. Sí tenía sensibilidad parcial y fue por eso clasificado como ASIA-C. Carecía en cambio del control de sus esfínteres. En suma, había que ayudarle a tumbarse e incorporarse y no podía estar sentado solo ya que se caía hacia los lados.

Pues bien, en apenas cinco meses de tratamiento ha conseguido tener control del tronco y actividad voluntaria de los músculos de ambos muslos y caderas; algunos incluso hasta de normalidad. Y aunque parezca increíble no sólo mueve ya el dedo gordo del pie izquierdo sino que puede levantar la pierna izquierda de manera voluntaria y venciendo la resistencia de una goma atada a su tobillo y sujeta a la camilla. Los asistentes a la presentación quedamos atónitos viendo en un video grabado cómo hacía eso cuando la fisioterapeuta le daba la orden con una palmada. Y es que impresiona ver a un hombre que es tetrapléjico desde hace doce años y estaba condenado a una silla de ruedas porque carecía de movilidad alguna en sus piernas levantar la izquierda despacio hasta casi estirarla por completo y después bajarla de forma controlada. Ejercicio que a continuación volvería a repetir.

Para muchos mover el dedo gordo de un pie quizás no signifique nada –nos diría Miguel Angel- pero para mí haberlo conseguido es una barbaridad. Y mover una pierna hacia arriba y hacia abajo es para mi una auténtica ¡bar-ba-ri-dad! Así que bromas las justas. Llevo doce años en una silla de ruedas y nunca he movido una pierna así que levantarla y encima con una resistencia es para mí algo tremendo. Y para los tetrapléjicos como yo, histórico. Y todo se lo debo al grandísimo trabajo de los profesionales del CIMERM con la doctora Ramón a la cabeza”.

Interrogado sobre qué opina de los neurólogos que en los denominados “centros de referencia” siguen discutiendo la validez del trabajo de la doctora Ramón su respuesta fue clara, concisa y directa: “¡Que vengan y me vean! Tan sencillo como eso. Yo no voy a discutir sobre planteamientos clínicos porque no soy médico; sólo les digo que ¡muevo la pierna y llevaba doce años sin poder hacerlo! Que vengan pues y me digan si ellos, con otras técnicas, pueden conseguir el mismo resultado o mejorarlo. Y demostrármelo a mí y a los demás pacientes medulares”.

Miguel Angel añadiría que su próximo reto es conseguir permanecer de pie y que cuando lo consiga su novia le esperará al pie del altar. Y se muestra tan optimista y confiado que espera que eso suceda ¡el año que viene!

UN ÉXITO INIGUALABLE

Nos hallamos en suma ante un indiscutible hito de la medicina. Los resultados conseguidos en tan pocos meses -10 en el caso de Enaiz y 5 en los de Carmen y Miguel Angel- son sencillamente espectaculares. El problema es que en una sociedad como la nuestra en la que hay tantos egos e intereses económicos en juego la inmediata puesta en marcha a nivel nacional de esta terapia podría paralizarse para salvaguardarlos. Por eso nuestra primera pregunta a la doctora Almudena Ramón Cueto, que lo sabe bien, fue directa y concisa:

¿Y ahora? ¿Van a poner en marcha la segunda fase y trasplantar a ésos pacientes células de la glía envolvente del bulbo olfatorio según la técnica que usted descubrió?

-De momento queremos que se reconozcan y avalen los excelentes resultados obtenidos con la terapia que hemos desarrollado y presentado. Son innegables y extraordinarios. Es a nuestro juicio una terapia que debe aplicarse antes de efectuar la intervención que usted menciona, un paso previo importante pues antes de pensar en regenerar fibras con un trasplante hay primero que activar las que están ya conectadas, las que no se han roto pero están silentes. No tiene mucho sentido inyectar células regeneradoras en una vía que no lo necesita porque ya está conectada En los tres casos iremos tan lejos como nos sea posible con la Terapia de Activación Medular y solo cuando veamos que ya no avanzamos más nos plantearemos el trasplante de células de glía del bulbo olfatorio a fin de que los axones que realmente están cortados se regeneren. Como en su día les expliqué se trata de un trasplante autólogo que no genera rechazo ni problema médico alguno ya que al no ser células madre sino células adultas con actividad definida no tienen capacidad para transformarse en otro tejido. Su eficacia ha sido contrastada en experimentos con animales y más recientemente por Geoffrey Raisman quien ha conseguido, siguiendo la técnica que nosotros publicamos hace años, que un lesionado medular paralizado de cintura para abajo camine. Hecho el trasplante la tercera fase será la de reinervación y estabilización funcional porque una vez los axones cortados se regeneran deben ser guiados para reconectarse y volver a ser funcionales.

-Han acabado ustedes con el paradigma de que una médula espinal seccionada no puede regenerarse. Es realmente un hito en el ámbito de la Medicina.

-Sí. Hemos acabado con una creencia firmemente establecida y lo sorprendente es que ni siquiera los médicos han valorado en su justa medida lo conseguido. Ya podemos decir que la lesión medular tiene tratamiento y se puede recuperar funcionalmente a muchas personas, incluidas las tetrapléjicas. En el CIMERM llevamos trabajando apenas un año pero en tan poco tiempo hemos tratado ya a tres personas tetrapléjicas -cada una con una tetraplejia diferente- y en los tres casos hemos conseguido, de forma no invasiva, la recuperación de la función motora voluntaria. Y eso quiere decir que nuestra terapia de activación medular es una posibilidad real de recuperación tanto para pacientes con lesión medular subaguda y crónica temprana como crónica tardía. Lo que es un hito internacional de gran importancia que sienta las bases para el futuro del tratamiento terapéutico de las lesiones medulares.

-¿Pero cómo lo han conseguido? ¿Cuál es la clave de lo que ustedes llaman Terapia de Activación Medular?

-La clave ha estado en entender que una lesión medular completa no implica que todos los “cables” -por llamar así a los axones que transportan los impulsos nerviosos por el canal medular- estén cortados. Los médicos hablan de lesión medular completa cuando una persona no tiene sensibilidad ni puede moverse por debajo de la zona afectada o seccionada pero la verdad es que eso no implica necesariamente que todos los axones y fibras nerviosas se hayan destruido. Y siendo así algunas funciones pueden recuperarse. Se descubrió en 2004 haciéndose eco de ello la revista Nature en 2006. A partir de ese momento comenzamos a trabajar en esta idea en paralelo con nuestra investigación sobre la glía envolvente del bulbo olfatorio y de hecho establecimos con la universidad norteamericana de UCLA un convenio que financió el Gobierno estadounidense para combinar las maniobras de activación de la médula espinal con el trasplante. Y ya en su momento publicamos los primeros resultados obtenidos… con éxito.

¿Pero cómo se consigue la reactivación de los axones silentes no dañados?

-Mediante otros dos procesos que también surgen en los mismos años: la reeducación del sistema nervioso y la plasticidad periférica y central. La reeducación consiste en conseguir que algunos grupos de neuronas cumplan las funciones de las fibras inutilizadas en la lesión. Hace ya tiempo se efectuó un experimento en el que se quitó a algunos animales un trozo de la corteza motora que activa uno de sus miembros superiores y pudo verse cómo el área cerebral correspondiente al miembro superior del otro lado asumía la función. Es lo que se llama plasticidad local. En suma, se trata de conseguir que unas neuronas que están haciendo una función realicen las que efectuaban las dañadas. A eso se llama reeducación del sistema nervioso. Y lo conseguimos activando aquellas fibras silentes que si bien están aún conectadas no tienen capacidad suficiente para generar movimiento a fin de que las que están cerca aprendan y les ayuden.

-¿Y eso cómo se hace en la práctica?

-Lo primero que hay que hacer es conocer exactamente qué “cables” han quedado cortados y cuáles no, cuáles se pueden activar y cuáles no, para saber qué rutas nerviosas hay que activar. Porque cada ruta tiene neurotransmisores, mensajeros y señalizaciones específicas; y las neuronas manejan sustancias químicas diferentes que hacen posible el impulso eléctrico. Así que hay que identificar las rutas neurales para activar las neuronas implicadas en ellas. Ahora bien, para que el cableado neuronal transmita impulsos eléctricos de forma eficaz también se necesita que haya equilibrio entre el espacio extracelular e intracelular. A fin de cuentas la transmisión del impulso eléctrico se produce por un intercambio de potencial entre el interior y el exterior de la célula y eso requiere una homeostasis perfecta en el entorno de la neurona. Homeostasis que se puede controlar con micronutrientes y principios activos que remodelen la matriz extracelular de la forma adecuada. Además para que las neuronas tengan plasticidad se necesitan, entre otras cosas, fosfolípidos, ácidos grasos y otros micronutrientes. Y lo mismo pasa con los receptores, que son proteínas. Es igualmente esencial que los neurotransmisores se sinteticen adecuadamente y que el intercambio iónico se realice bien.

En otras palabras, hay que hacer llegar hasta las neuronas todos los nutrientes y principios activos que se necesitan; y una vez se ha logrado eso someter a ejercicios físicos cada zona del cuerpo que queramos activar.

UNA TERAPIA INTEGRAL

-Un protocolo integral que va a sorprender a pacientes acostumbrados a tratamientos casi exclusivamente mecánicos…

-Sí. Porque además de lo que le acabo de explicar nosotros estudiamos a fondo el estado del paciente. Averiguamos sus carencias nutricionales, la actividad metabólica, el estado de todos sus sistemas -dando especial importancia al digestivo, al metabólico y al vascular-, parámetros indirectos que nos permiten conocer su pH, el nivel oxidativo, el nivel oxidativo, el nivel energético, el estado de su espacio intersticial… Es muy importante ya que de todo ello depende que los principios activos lleguen de forma adecuada al sistema nervioso.

Piénsese que cuando se produce una lesión medular se dañan los axones pero a menudo también los vasos sanguíneos y eso puede dar lugar a isquemias o necrosis que impidan activar fibras intactas que permanecen conectadas pero no activas sino silentes.

Obviamente cada caso es un mundo y lo más importante pues es saber cómo está cada paciente y qué necesita. Planteamos terapias integrales e individualizadas ya que no hay dos lesiones medulares iguales.

-¿Cada grupo de neuronas precisa una nutrición diferente?

-Sí. Mucha gente lo ignora pero hay neuronas dopaminérgicas, glutamanérgicas, gabaérgicas, colinérgicas y serotoninérgicas. Y los neurotransmisores que utiliza cada grupo pueden ser diferentes. En el parkinson por ejemplo las neuronas que degeneran son las dopaminérgicas y si al paciente se le dan principios que activen rutas distintas a las que las mismas utilizan no se consigue nada. Lo mismo que si trasplantamos precursores neurales no dopaminérgicos en un entorno dopaminérgico; no se integran. Luego hay que dar a cada grupo de neuronas los principios activos y micronutrientes específicos que necesitan.

De hecho suele olvidarse que cada lesión medular se da en un contexto biológico diferente, el propio de cada persona. Y que sus necesidades son pues diferentes. No se afronta igual una lesión medular en un joven deportista que en una persona de cierta edad y obesa; ni en un diabético que en alguien sin alteración hormonal alguna.

-Y ustedes valoran antes de empezar a tratar a alguien todos esos parámetros en lugar de seguir un cómodo protocolo estandarizado…

-En efecto. Primero hacemos un diagnóstico multisistema integral con diecisiete valoraciones o estudios independientes y luego cruzamos todos los datos para obtener el perfil del paciente que siempre es único. Y en base a ese perfil diseñamos su terapia de activación medular pues entonces ya sabremos qué rutas hay que activar, si hay fibras que cruzan o no la lesión, si hay alteraciones vasculares, si tiene daño oxidativo, si tiene quistes, qué zonas del cerebro activa el paciente cuando va a realizar o quiere realizar un movimiento, cómo ha reorganizado el paciente su cerebro después de haberse adaptado a la lesión… Téngase en cuenta que el sistema nervioso de una persona que lleva doce años tetrapléjica ha buscado sin duda la forma de responder a esa desconexión. Por ejemplo reorganizando las estructuras que antes daban las órdenes a los músculos y ahora están paralizados. El organismo siempre busca una manera de activarse y ello puede hacer que incluso cambie las áreas de activación cerebral para intentar así realizar los movimientos que ahora no efectúa o para tener sensibilidad. Por eso hay personas que experimentan dolor neuropático; indica que hay una reorganización del sistema nervioso. Como hay fenómenos de plasticidad que generan una sensibilidad aberrante que no debería de existir. El sistema nervioso no es algo estático, es adaptativo, plástico. Se adapta al contexto de cada paciente; y como cada contexto es diferente la adaptación del paciente también y eso nosotros tenemos que tenerlo en cuenta.

-¿Y este tipo de estudios no se hacen habitualmente con los lesionados medulares?

-No. Que sepamos el nuestro es el único centro del mundo que hace un diagnóstico tan completo y proporciona una terapia tan integral a las personas con lesión medular.

-¿Tratan también los aspectos psicoemocionales?

-Evidentemente. La cuestión psicoemocional es muy importante. Al fin y al cabo las emociones llevan aparejadas una liberación de neurotransmisores y hormonas que fluyen y no se quedan en el cerebro sino que pasan al torrente sanguíneo y terminan bañando todas las células del organismo. Con lo que células muy distantes están a menudo expuestas a neuroquímicos que en teoría no deberían estar en el torrente sanguíneo. Cuando los niveles de serotonina o adrenalina aumentan -o bajan- ello no afecta sólo a determinadas zonas sino a todo el cuerpo. Hay neurotransmisores y hormonas que se producen debido a estados emocionales intensos cuyo exceso puede acabar dañando a muchas células. En suma, sabemos que las emociones son importantes y por eso trabajamos con psicólogos.

-¿Y hacen rehabilitación?

-No hacemos rehabilitación al uso. Proponemos también aquí un cambio de concepto. Hacemos una fisioterapia de activación medular dirigida a activar las zonas que el paciente necesita. Es una terapia combinada en la que aportamos una serie de principios activos por vía oral e incluso por la piel a la vez que activamos con fisioterapia las zonas necesitadas de activación.

UN NUEVO FUTURO PARA EL LESIONADO MEDULAR

-¿Esperaba usted conseguir tan buenos resultados en esta primera fase?

-Sinceramente, sí; aunque quizás no tan rápidos y no en pacientes con tanto tiempo en estado tetrapléjico. Ahora bien, en estos casos cualquier mejora, por pequeña que nos parezca a nosotros, es importantísima para el paciente. Algunos vienen a nuestra consulta y lo primero que nos dicen es: “Mire, con que me quite el dolor neuropático me vale; no me importa quedarme como estoy pero quítenme este dolor que tengo día y noche aunque no tenga sensibilidad”. Otros pacientes te dicen que se conformarían con controlar los esfínteres porque no les parece digno no poder controlar ni las heces ni la orina. Y algunos hombres dicen que se conformarían con recuperar la actividad sexual porque para ellos es algo muy importante. En fin, al igual que en la lesión medular cada paciente es un mundo y nosotros estamos dispuestos a trabajar con cada uno de ellos hasta llegar al límite de sus posibilidades.

-Tras los resultados que ustedes han conseguido es de esperar que los protocolos de atención de los enfermos medulares se modifiquen de inmediato….

-Así debería hacerse a nuestro juicio pero esa decisión no depende de nosotros.

-Pues por lo que nos ha contado la primera atención que recibe un paciente con lesión medular es absolutamente fundamental…

-Importantísima y crucial. La columna es un protector óseo, como un cajetín rígido en cuyo interior se encuentran los “cables”; es decir, los axones. Y un golpe severo puede dar lugar a esquirlas, a restos óseos que se incrusten dentro del canal medular que es por el que pasan las fibras nerviosas. Así que si éstas se quedan ahí comprimidas también van a sufrir daños los vasos que hay junto a los haces nerviosos. Cuando es muy importante que la vascularización llegue a las células de la médula para evitar la muerte por necrosis. Hemos visto casos de pacientes en los que por desgracia, tras el accidente, una vértebra cabalgó sobre otra, ello comprimió la médula y el neurocirujano, en lugar de descomprimirla, la bloqueó luxando la columna. Cuando tras un accidente que afecte a la columna es vital dejar la médula espinal en la mejor de las condiciones posibles. Pero aun así, aunque no haya quedado la médula en condiciones deseables, es posible en ese primer momento actuar. Porque aún cuando la medula esté comprimida y la sangre no llegue a los segmentos cercanos no todo está muerto. Si se descomprime a tiempo se pueden liberar los “cables” que han quedado dañados pero no cortados y entonces los tratamientos que aplicamos tendrán mucha más eficacia.

-Permítanos una última pregunta. Somos muy conscientes de que su trabajo molesta mucho a algunas personas que se han dedicado a intentar desprestigiar su trabajo. Y no se entienden bien las razones que arguyen cuando los resultados que usted ha obtenido son constatable e innegables. ¿Cree que la presentación de estos tres casos les hará cambiar de opinión? ¿Piensa que las autoridades sanitarias terminarán apoyándoles?

-Lo ignoro. Yo solo puedo decir que lo que hemos conseguido es fruto de 20 años de trabajo e investigación y son numerosas las publicaciones científicas a las que ha dado ya lugar. Para nosotros es evidente que hay un antes y un después en el tratamiento de las lesiones medulares. Se trata de un avance importantísimo porque hasta ahora no existía posibilidad de recuperar a personas con lesiones medulares tan graves. Así que deseo y espero que nuestro tratamiento se reconozca y aplique en todo el mundo por el bien de los enfermos.

Antonio Muro

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Noviembre 2015
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