Bio-Bac, el descubrimiento más importante de las últimas décadas

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Las bases científicas del Bio-Bac -FR 91 en su nomenclatura científica- son tan revolucionarias a pesar de haber sido establecidas hace más de cuarenta años que aún hoy les resultan increíbles a muchos. Y es que Fernando Chacón descubrió en 1960, hace ya 45 años, que había proteínas –concretamente unas enzimas- que a pesar de carecer de ADN ¡eran capaces de autorreproducirse! Proteínas a las que llamó pribios. Por supuesto, nadie le hizo caso. Su afirmación chocaba con uno de los dogmas más firmemente establecidos de la Biología: sin ADN no hay posible replicación. Sin embargo, 22 años después –en 1982- un científico norteamericano llamado Stanley B. Prusiner comunicó a la comunidad científica que había descubierto los agentes causantes de la la enfermedad de Creutzfeltd-Jakob -más conocida por “el mal de las vacas locas” – declarando que se trataba de unas proteínas capaces de reproducirse sin ADN a las que había llamado priones. Durante algunos años sus colegas también se mofarían de él.  Luego le dieron el Premio Nobel por su descubrimiento.  Hoy Prusiner dedica sus esfuerzos a saber cómo bloquear esas proteínas… algo que Fernando Chacón también descubrió ya hace muchos años.  De hecho, eso es lo que es capaz de hacer el famoso Bio-Bac. Pero nuestras autoridades se niegan a reconocerlo. Una verdadera vergüenza.

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Fernando Chacón descubrió ¡hace ya 45 años! que había proteínas que a pesar de carecer de ADN ¡eran capaces de autorreproducirse! Nadie le creyó porque su afirmación chocaba con uno de los dogmas más firmemente establecidos de la Biología: sin ADN no hay posible replicación. Sin embargo, 22 años después a Stanley B. Prusiner le dieron el Premio Nobel por ese “descubrimiento”.

Al constatar Fernando Chacón que en todos los tumores malignos hay aminoácidos dextrógiros y éstos no los sintetiza nuestro organismo infirió que el cáncer lo causaban los agentes donde esas proteínas existían. Y los encontró en ciertos hongos y bacterias.

Fernando Chacón decidió bloquear los pribios o enzimas que presuntamente causan el cáncer obteniendo las enzimas de dos hongos -los Streptomyces y los Actomyces- y de bacilos aerobios esporulados para fabricar una vacuna.

Fernando Chacón descubrió que cuando los pribios procedentes de bacilos aerobios esporulados están juntos tienden a asociarse con sus complementarios pasando a un nivel superior de actividad. ¿Su destino? ¡Acabar reconstruyendo la misma bacteria de la que proceden!

Fernando Chacón comprendería que más que una reacción vacuna-antígeno lo que se produce tiene más que ver con el resultado del encuentro de una toxina frente a su antitoxina específica en el que queda destruida la toxicidad y absorbida la antitoxina. Y ello implicaba algo importante: el posible tratamiento se convertía en dosis-dependiente.

Para Fernando Chacón el crecimiento celular desordenado –es decir, el cáncer- comienza cuando un pribio -proteína sin ADN procedente de un bacilo aerobio esporulado- penetra en el núcleo de una célula alterando su código genético y provocando su replicación continua.

Fernando Chacón colegiría que los pribios no sólo son los responsables del cáncer sino también de las enfermedades crónicas degenerativas si bien en estos casos al bloquear algunos de los procesos metabólicos de las células.

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Julio - Agosto 2005
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