Café: bueno tomado con moderación, muy malo en exceso o con leche

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El café es la bebida aromática más consumida del mundo y la segunda materia más comercializada tras el petróleo. Y se han escrito sobre él toneladas de páginas y realizado centenares de estudios que aún hoy alimentan una polémica: ¿es adecuado o no su consumo? La respuesta más consensuada por los científicos es que tomado en cantidades moderadas –es decir, dos o tres tazas al día- encaja en un estilo de vida sano. En cambio, en exceso es perjudicial. Lo mismo que cuando se toma con leche porque esa mezcla produce aminas biógenas que, mezcladas con los nitratos y nitritos presentes en muchos alimentos, puede dar lugar a nitrosaminas, sustancias claramente cancerígenas.

Tradicionalmente se ha considerado el cafeto –con cuyos frutos y semillas se elabora la infusión conocida como café- un arbusto originario de Etiopía pues está documentado que desde tiempos inmemoriales las tribus de esa zona molían sus granos y elaboraban una pasta con la que alimentaban a los animales y a los guerreros al creer que así aumentaban sus fuerzas. Posteriormente su cultivo se extendió a la vecina Arabia y desde Yemen se propagó al resto del mundo árabe. A Europa llegó en torno al año 1600 gracias a los mercaderes venecianos y rápidamente cruzó el Atlántico donde por las idóneas condiciones climáticas no tardaron en establecerse grandes explotaciones cafeteras. De hecho Brasil y Colombia siguen siendo las principales regiones productoras de café junto con Vietnam, Kenia y Costa de Marfil.
El caso es que en la actualidad es la bebida aromática más consumida del mundo y una de las más sociales. Frases como “quedamos para tomar un café” o “lo hablamos con un café” forman parte de la cotidianeidad. Es más, muchas personas no conciben terminar una comida sin tomar una taza de café y para otras muchas es un aliado necesario para sentirse estimulados y con energía.
En cuanto a las variedades y elaboraciones del café las hay para todos los gustos. Con más o menos aroma, con más o menos cafeína, más suave o más amargo, capuchino, expreso, americano, solo, cortado, con leche, con crema, con cacao, descafeinado, soluble, etc. Siendo la cafeína y sus conocidos efectos negativos sobre la salud los que han provocado la polémica entre científicos de los últimos años. Y es que detractores y defensores del consumo de café se han dedicado a publicar estudios en los que se demostraba la peligrosidad o inocuidad del producto. Eso sí, cabe decir que en el caso de los primeros –de los estudios que encontraban motivos de alarma en la ingesta de café- se comprobaban reacciones adversas pero con consumos diarios de ¡casi litro y medio! Y si bien es cierto que la presencia de cafeína confiere al café una cierta capacidad adictiva también lo es que las cantidades que llegan a la infusión de los granos del cafeto es mínima –en torno al 1,3% del total de las sustancias que componen una taza- y es excepcional que una persona ingiera tal cantidad.
En todo caso, el sentido común dicta que –como todo en la vida- su consumo –como el de cualquier otra sustancia- debe hacerse con moderación. Según los expertos el café puede ser perfectamente consumido por personas sanas siempre que no tomen más de tres tazas al día. En algunos casos el consumo de café puede incluso resultar conveniente.

AROMÁTICO, DELICIOSO… PERO POCO NUTRITIVO

El grano verde contiene más de 1.200 componentes químicos distintos que contribuyen a dar al café ese sabor y aroma característicos que resultan tan agradables a millones de personas en todo el mundo. Entre esos componentes se encuentran agua, materias grasas, proteínas, minerales y vitaminas además de ácidos orgánicos y alcaloides como los ácidos cafeilquínicos y clorogénicos, trigonelina y cafeína. Ahora bien, muchas de esas sustancias se pierden en el proceso de tueste y elaboración y por eso no se considera al café interesante desde el punto de vista nutritivo. Además hay que tener en cuenta que basta una mínima cantidad para producir varias tazas por lo que sus componentes quedan bastante diluidos.
Aun así diremos que el café contiene potasio –que favorece las contracciones musculares, incluyendo la cardiaca-, magnesio –que juega un papel importante en el equilibrio nervioso-, calcio –indispensable para huesos y dientes- y cromo y manganeso –que actúan sobre el mecanismo de los carbohidratos y la actividad enzimática celular-. Asimismo contiene vitaminas E –de conocidos propiedades antioxidantes- y B3 -que actúa sobre la conformación de los tejidos, la piel y el sistema nervioso e interviene en el funcionamiento del aparato digestivo.
En cuanto al más controvertido de sus componentes, la cafeína, diremos que se trata de un alcaloide producido por las hojas, las semillas o los frutos no solo del cafeto (que tiene un 2%) sino de unas 60 plantas de todo el mundo. Y como publicáramos en el número anterior de nuestra revista al hablar de las bebidas con gas y sus componentes (véalo en www.dsalud.com) se trata de una de las sustancias psicoestimulantes más poderosas y adictivas. La diferencia es que el café la contiene en pequeñas cantidades y de forma natural mientras que a las bebidas de cola se les añaden cantidades considerables y, de acuerdo con algunos informes científicos, se agrega únicamente para provocar la adicción de los consumidores ya que no es necesaria ni para dar sabor, ni para conservar el producto, ni para ninguna otra función que justifique su presencia.
De la cafeína se sabe que estimula el sistema nervioso central, aumenta el estado de vigilia y la capacidad para realizar esfuerzos físicos, acelera el ritmo cardiaco, produce vasodilatación periférica y vasoconstricción craneal, estimula la respiración y aumenta la secreción gástrica y la diuresis. Por eso se admite que una cantidad de cafeína inferior a 300 miligramos –es decir, el equivalente a dos o tres tazas de café al día- tonifica el organismo, ayuda a perder peso, alivia la fatiga, retrasa el cansancio y favorece las funciones intelectuales y la digestión. Además posee un efecto vasoconstrictor a nivel cerebral lo que explica su presencia en algunos medicamentos indicados para la migraña. Asimismo, dos de las sustancias que contienen los granos del cafeto –el cafesterol y el kahweol-, que como ocurre con la propia cafeína son destruidos en buena medida durante el proceso de torrefacción de los granos, tienen la capacidad de inducir en el hígado la acción de la enzima Glutation-S-Transferasa oGST que es la encargada de activar el sistema de desintoxicación del organismo por lo que, tomado en cantidades moderadas, ayuda a eliminar del cuerpo las sustancias que lo contaminan y le hacen perder la salud.
Ahora bien, no es menos cierto que el excesivo consumo de café se ha relacionado con multitud de disfunciones orgánicas como bien explica José Antonio Campoy en su obra La Dieta Definitiva donde afirma que, “entre otros problemas, puede provocar taquicardia, cambios en el diámetro de los vasos sanguíneos, irregularidad en la circulación sanguínea, tensión alta, diabetes, fallos renales, cistitis, irritaciones gastrointestinales, diarreas, úlceras gástricas, colitis ulcerosas, zumbidos en los oídos, temblores musculares, inquietud e insomnio”. Agregando que también “puede alterar el nivel de azúcar en la sangre ya que su ingesta obliga al páncreas a segregar insulina”, “ser causa de la acumulación de ácido úrico y, por ende, de los ataques de gota” y que “los taninos presentes en el café pueden interferir en la digestión de las proteínas”. Es más, Campoy recuerda que el “café puede crear hábito y provocar dependencia tanto física como psicológica y por eso aparece con frecuencia el síndrome de abstinencia cuando se abandona su consumo”. “Y por si todo esto fuese poco –termina diciendo Campoy– sepa también que los riñones necesitan nada menos que 24 horas para filtrar las toxinas de una sola taza de café”.
Otros autores añaden que su excesivo consumo puede provocar también irritabilidad, acidez estomacal, náuseas, vómitos y jaquecas además de suprimir el apetito y poder interferir en el desarrollo del feto.
Tantos efectos adversos potenciales hacen pues poco recomendable un consumo elevado y, por tanto, no conviene ingerir a diario más de tres tazas de café expreso. Pasa con él como con el vino: en su justa cantidad es beneficioso, en demasía perjudicial. Por otra parte, se puede optar por tomar café descafeinado pues en ese proceso se pierde entre el 85 y el 90% de la cafeína. Eso sí, esta bebida ya no tendrá los positivos efectos que en cantidades moderadas se le reconocen a dicho alcaloide.
Lo que también se ha observado es que el consumo frecuente pero moderado de café lleva a quien deja bruscamente de ingerirlo a experimentar temporalmente cansancio, irritabilidad, falta de concentración o dolor de cabeza. La ventaja es que la vida activa de la cafeína en el organismo es relativamente corta pues se metaboliza en el hígado y se elimina por la orina entre 3 y 7 horas después de su consumo, tiempo que se prolonga hasta las 6-10 horas en el caso de las embarazadas y de las mujeres que toman anticonceptivos.
Debemos agregar, por último, que la advertencia más clara sobre los potenciales efectos negativos del café viene de la arraigada costumbre de tomarlo mezclado con leche. Según José Ramón Llorente, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular, cuando se mezclan ambos líquidos se originan dos tipos de precipitados: el tanato de fibrina y el tanato de caseína, sustancias especialmente indigestas para el organismo que además pueden degenerar en aminas biógenas. Y la unión de esas aminas con los nitratos que habitualmente ingerimos hoy a través de las frutas, verduras y hortalizas –la mayoría cultivadas en campos abonados con nitrógeno-, con los nitritos que se añaden a los alimentos como conservantes e, incluso, con los nitritos que se forman en nuestra boca cuando la saliva entra en contacto con nitratos… forman nitrosaminas, sustancias claramente ¡cancerígenas! Téngalo en cuenta.

CAFÉ: ¿SÍ O NO?

En suma, las virtudes del café son obvias… siempre que no se consuman más de 3 tazas al día. “Hoy ya no puede afirmarse –dice Thomas Hofmann, director del Instituto de Química de los Alimentos de la Universidad de Munich (Alemania)- que el café sea perjudicial para la salud. Además se ha comprobado que se produjeron fallos metodológicos en buena parte de los estudios que aseguraban que esta bebida poseía cualidades nocivas ya que se atribuyeron características negativas específicas de las sustancias presentes en el grano de café a la bebida en sí, algo que no es científicamente correcto ya que muchas de esas sustancias potencialmente peligrosas o no llegan a la taza o no lo hacen en cantidades que puedan dañar la salud”. A pesar de lo cual incluso los defensores de la inocuidad del café tomado en dosis moderadas reconocen la necesidad de seguir estudiándolo para acabar con las dudas y determinar mejor sus propiedades. A día de hoy se le reconocen al café los siguientes beneficios:

-Es energetizante. La cafeína estimula el sistema nervioso incrementando la energía, la resistencia y la rapidez y disminuye el cansancio y la fatiga.

-Ayuda a estar alerta y a concentrarse. Estudios recientes llevados a cabo por la Universidad de Vanderbitt (EEUU) han demostrado que el café incrementa la capacidad de alerta y concentración, y estimula la actividad cerebral y la memoria además de agudizar la percepción. En estudios con resonancia magnética los pacientes que habían tomado café presentaban un mayor rendimiento de memoria, indicados en la actividad elevada de áreas cerebrales relacionadas con la memoria temporal, entre otras el lóbulo frontal. Y aunque al aumentar la actividad mental algunas personas tengan dificultades para conciliar el sueño a otras –adaptadas a la dosis de cafeína– les provoca incluso somnolencia.

-Reduce el dolor de cabeza. Tomar una taza de café puede aliviar o eliminar el dolor de cabeza. Ello se debe a que el café tiene efecto vasoconstrictor a nivel cerebral. De ahí que aumente la eficacia de los analgésicos -especialmente la de los medicamentos que actúan contra el dolor de cabeza- y por ello alivia las migrañas y jaquecas de algunas personas. Pero, ¡ojo!, porque si la dosis de café consumido es muy elevada la constricción de los vasos sanguíneos puede ocasionar a su vez fuertes dolores de cabeza.

-Evita coágulos sanguíneos. Al parecer el café se hamostrado tan eficaz a este respecto que se prevé emplear fórmulas con cafeína en la elaboración de medicamentos para evitar coágulos sanguíneos, causante de ataques cardíacos y embolias cerebrales. En cuanto a su potencial efecto negativo para la salud cardiovascular cabe decir que hay otros estudios que dejan entrever posibles beneficios coronarios cuando la ingesta es moderada. Así, un estudio publicado recientemente pero realizado durante 12 años en Finlandia -país que tiene el récord de consumo de café con una media de nueve tazas al día por adulto- por el Instituto Nacional de Salud Pública de Helsinki sobre 14.600 adultos de 35 a 64 años sin antecedentes de enfermedades cardiovasculares acaba de ofrecer asombrosas conclusiones ya que según el mismo –y según muchos otros, hemos de añadir- el café reduce la incidencia de cardiopatías aunque se desconoce aún si eso es así porque libra a la sangre del exceso de grasa o si es debido a su efecto estimulante.

Otro estudio, esta vez de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) realizado durante 20 años sobre 128.000 personas y publicado en 2006, concluía que “no hay pruebas que apoyen la idea de que el consumo de café aumente el riesgo de síndrome coronario agudo”. El estudio, en cambio, sí mostró una correlación entre grandes consumos de café y altos grados de exposición a otros factores de riesgos coronarios como el fumar, la ingesta excesiva de alcohol y la falta de ejercicio físico.
También se dispone de estudios norteamericanos en los que se muestra que las mujeres que toman pequeñas pero habituales cantidades de café sufren menos episodios de enfermedades cardiovasculares y tienen menos probabilidades de padecer cáncer que la población general.
Y hay más estudios. Uno publicado en 2004 en The American Journal of Clinical Nutrition concluyó que el consumo de café –más de cuatro tazas al día, lo que se considera una dosis alta- está asociado a aumentos significativos en marcadores bioquímicos de la inflamación. Éste sería un efecto perjudicial del café para el sistema cardiovascular y explicaría que el café tiene tanto efectos beneficiosos como perjudiciales para la salud del corazón y que todo depende de la dosis que se ingiera. La conclusión de este trabajo es que el café favorece la salud cardiovascular cuando se toman menos de cuatro tazas al día.
Otras investigaciones han demostrado que el cafestol -una sustancia que está presente en el café hervido y del que se sabe que aumenta los niveles de colesterol- sólo aparece en forma de trazas cuando el café es filtrado. Es decir, que los supuestos efectos perjudiciales del café para el corazón se reducen de forma importante no sólo tomando dosis moderadas sino además ingiriendo café previamente filtrado.
Por otra parte, consumir café de forma moderada no sólo no aumentaría el riesgo de padecer un ataque al corazón sino que hasta podría brindar alguna protección cardiaca. Al menos eso es lo que concluye un estudio realizado durante varios años por el equipo de la doctora Sarah A. Rosner -de la Escuela de Salud Pública delaUniversidad de Harvard (Boston, EEUU)- sobre 32.650 mujeres suecas de entre 40 y 74 años con el que se pretendía examinar el efecto del consumo de café en el riesgo de ataque cardiaco y que ha sido publicado en el número de febrero de este año del American Journal of Epidemiology. El equipo observó que las mujeres que bebían cinco o más tazas de café por semana tenían un 32% menos de riesgo relativo de sufrir un infarto que las que consumían menos de esa cantidad. “Existen -explicaría la doctora Rosner- varios mecanismos biológicos posibles por los que el café reduciría el riesgo de ataque cardiaco. Por ejemplo, contiene compuestos fenólicos, conocidos antioxidantes, que disminuirían el estrés oxidativo”.
También en Boston se ha llevado a cabo un estudio poblacional sobre 155.000 mujeres que durante más de 12 años ha estado evaluando si existe relación entre el café y las bebidas con cafeína y las elevadas cifras de hipertensión arterial en féminas. Pues bien, según las conclusiones de esta investigación la cafeína proveniente del café no es la causante de la elevación de la tensión arterial entre las mujeres pero no se puede decir lo mismo de la que se añade a los refrescos de cola. Los investigadores observaron que no existen diferencias estadísticamente significativas entre las mujeres que desarrollaron hipertensión arterial que consumen café y aquellas que no lo hacen concluyendo que su ingesta habitual no es un factor de riesgo para la aparición de esta dolencia. Sin embargo, los resultados del trabajo han demostrado que el consumo habitual de bebidas de cola aumenta el riesgo de sufrirla.
-Reduce el riesgo de sufrir Parkinson. Un estudio reciente –llevado a cabo durante ¡30 años! sobre casi 10.000 personas- ha señalado al café como una sustancia protectora que puede reducir el riesgo de padecer Parkinson ya que según parece estimula la producción de dopamina. El estudio –publicado en Neurology– encontró que la disminución del riesgo es entre 3 y 6 veces menor entre los consumidores de una o dos tazas de café al día. En la misma línea se ha mostrado el neurólogo Leigh Bains de la Universidad de Boston (Estados Unidos) quien afirma que los efectos beneficiosos del café sobre el Parkinson sólo son tales si se toman menos de tres tazas de café al día. Los que consumen más no gozan de esta protección.
Por otro lado, varios estudios llevados a cabo en diferentes países han mostrado que el café parece presentar los mismos efectos protectores sobre el Alzheimer. O, al menos, podría retardar la aparición de este mal.

-Mejora el asma y las alergias. La cafeína dilata los bronquios combatiendo las crisis de asma y otras alergias. Estos efectos beneficiosos se conocen desde hace más de un siglo y muchas investigaciones lo han confirmado. En un estudio realizado en Italia con más de 72.000 personas se observó que la incidencia del asma descendía un 28% cuando se bebían tres o cuatro tazas del café al día. De ahí que sea uno de los principales componentes de muchos medicamentos para problemas respiratorios.

-Previene la formación de cálculos.Varios estudios han comprobado que tomar una taza diaria de café ayuda a prevenir la formación de cálculos renales y biliares. Esto puede deberse a que el café tiene un potente efecto diurético y los minerales que podrían llegar a acumularse se eliminan mediante el incremento de la orina. La revista médica Journal of the American Association revela los resultados de un estudio realizado en más de 46.000 hombres durante un período de 10 años según el cual el consumo de tres o más tazas diarias de café se asocia a un riesgo 40% menor de presentar cálculos de la vesícula biliar. A este respecto, el café parece ser más efectivo en hombres que en mujeres aunque todavía no se conocen exactamente las razones de la diferencia.

-Es un excelente digestivo. Ayuda al trabajo del estómago ya que favorece la producción de jugos salivares y gástricos y contribuye positivamente a la secreción biliar y al trabajo intestinal. De ahí que tomar café tras la comida facilite una buena digestión. Además, al ser un potente estimulante del peristaltismo contribuye a evitar el estreñimiento. Eso sí, quienes padezcan úlceras deberán prestar especial cuidado para no consumir más de tres tazas al día ya que si bien el café no produce úlceras (éstas se deben normalmente a la bacteria helicobacter pylori) la producción extra de jugos gástricos que provoca su consumo puede agravar las ya existentes. Por tanto, al igual que ocurre con otros alimentos irritantes no se recomienda su consumo si se padecen úlceras u otros problemas gastrointestinales.

-Disminuye el riesgo de desarrollar cáncer. En muchas ocasiones se ha relacionado el riesgo de desarrollar cáncer de colon o de recto con el consumo de café. Pues bien, un estudio epidemiológico llevado a cabo sobre más de 100.000 personas durante diez años revela que el riesgo de desarrollar estos cánceres no aumenta por el consumo de café. Antes bien, hay estudios científicos que reportan que consumir más de dos tazas diarias de café previene varios tipos de cáncer como el de vejiga, el de intestino, el de mama o, incluso, el de colon. Esto se debe a que el café contiene más de 300 sustancias antioxidantes y, por tanto, beneficiosas para la prevención del cáncer. En algunos casos los resultados de los estudios hechos al respecto son sorprendentes. Así, por ejemplo, científicos canadienses afirman que el consumo de seis tazas al día reduce el riesgo de cáncer de mama en un 70%. Asimismo, estudios realizados en Estados Unidos hace algo más de un año demuestran que el café puede reducir el riesgo de padecer cáncer de hígado (se probó con una de sus variedades, el carcionoma hepatocelular). Y a esa misma conclusión llegarían los expertos de la Universidad de Tohoku (Japón) dirigidos por el doctor Ichiro Tsuji quienes observaron que es el ácido clorogénico que contienen los granos de café la sustancia que previene la aparición de este cáncer (al menos en animales de laboratorio).

-No perjudica durante el embarazo. En la actualidad se ha demostrado que el consumo diario de dos tazas de café no afecta la reproducción ni genera ninguna consecuencia negativa en mujeres embarazadas. Así al menos lo afirma, entre otros, el doctor Sven Cnattinguius del Instituto Karolinska (Suecia). Eso sí, existen estudios en los que se ha demostrado que puede haber riesgos para el feto (principalmente, bajo peso al nacer) o de aborto cuando la madre ingiere 8 o más tazas de café al día durante los tres primeros meses de embarazo. Claro que ese nivel de ingesta supone tomar litro y medio diario de café, algo que es de suponer no hacen muchas personas, estén o no embarazadas. Eso sí, hay que tener en cuenta que durante el embarazo el metabolismo de la cafeína se prolonga hasta 11 horas lo que hace aumentar la posibilidad de un almacenamiento excesivo en el cuerpo que deberá controlarse y evitarse.

-Disminuye la depresión y la incidencia de suicidios. Estudios publicados por centros de investigación con reconocimiento mundial descubrieron que el consumo moderado de café -no más de cuatro tazas diarias- ayuda a sobrellevar la depresión pues es un estimulante natural que brinda energía.

-Reduce el riesgo de desarrollar diabetes.Según recientes investigaciones de la Universidad de Rotterdam (Holanda) publicadas en la revista The Lancet beber entre tres y cuatro tazas de café al día puede reducir hasta un 30% el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo II, dolencia que afecta a 130 millones de personas en el mundo. Eso es así porque, según los expertos, el magnesio, el potasio y otros micronutrientes que contiene el café favorecen la metabolización del azúcar en sangre. Por otro lado, investigadores también holandeses pero en este caso de la Universidad de Vrije reconocen esos efectos positivos del café –incluso los cifran en un 50% de reducción del riesgo de diabetes según han observado sobre casi 20.000 consumidores de esta bebida- pero confiesan no conocer sus mecanismos de actuación en ese sentido. Asimismo afirman que serán necesarias más investigaciones ya que se da la paradoja de que la cafeína que contiene el café reduce la sensibilidad del ser humano a la insulina por lo que van a estudiar si el café descafeinado podría tener las mismas propiedades protectoras pero sin los efectos de dicho alcaloide.

-Útil en el tratamiento del alcoholismo. Actualmente el control del alcoholismo se realiza con medicinas que tienen propiedades antagónicas opiáceas, propiedades que también presenta el ácido clorogénico que contiene el café. Por tanto, algunos expertos recomiendan su uso durante el tratamiento de esta adicción. Por otro lado, investigadores japoneses han observado que pacientes que consumían más de 5 tazas de café al día lograban suprimir la elevación de ciertas enzimas hepáticas, en especial aquellas que regularmente se elevan por el consumo del alcohol por lo que, según afirman, el café podría prevenir enfermedades del hígado, en especial las producidas por el sobrepeso y por el consumo excesivo de alcohol. Además, según varios estudios hechos públicos en marzo de 2006 los bebedores de alcohol que consumen cuatro o más tazas de café al día tienen un riesgo de cirrosis cinco veces menor que aquellos bebedores que no toman café mientras que el riesgo de muerte por cirrosis se reduce en un 30% en aquellos pacientes que consumen mucho café.

-Mejora la fertilidad.Una investigación realizada en la Universidad de Sao Paolo (Brasil) ha demostrado que el café podría mejorar la movilidad y el vigor de los espermatozoides y, por tanto, aumentar la posibilidades de que alcancen el óvulo.

CUIDE LAS DOSIS

En resumen, los efectos del café serán positivos o negativos en función de la cantidad que se consuma. Quede claro que el cuerpo no necesita café –como decimos su valor nutritivo es escaso- pero si quiere tomarlo sepa que se ha consensuado que entre dos y tres tazas de café filtrado al día no sólo no perjudican sino que ayudan positivamente al organismo en numerosas funciones. De ahí que si es usted muy aficionado al sabor del café y quiere consumir una cantidad mayor lo más recomendable es que tome descafeinado o que elija variedades que de por sí contengan cantidades menores de cafeína como es el caso del tipo arábica -producido en Colombia y Brasil- cuyo contenido en este alcaloide es bajo. Lo que no le sugerimos es tomarlo con leche.

L.J.

Recuadro:


Acción terapéutica

Se sabe que el café provoca en el organismo numerosos efectos, positivos o negativos en función de la dosis. Éstos son los principales:

Efectos beneficiosos (con un consumo adecuado)

-Estimula el sistema nervioso central.
-Aumenta el estado de vigilia.
-Refuerza la memoria, la atención y la concentración.
-Incrementa la capacidad de realizar esfuerzo físico.
-Produce vasodilatación periférica y vasoconstricción a nivel craneal.
-Puede aliviar las migrañas y jaquecas.
-Combate el estreñimiento.
-Estimula la musculatura esquelética y el centro de la respiración.
-Aumenta la secreción ácida gástrica.
-Favorece la diuresis.
-Reduce la incidencia de padecer diabetes tipo II, Parkinson, depresión o cirrosis.
-Puede prevenir algunos tipos de cáncer (colon, mama, intestino, vejiga e hígado).
-Favorece la fertilidad.

Efectos negativos (por una ingesta excesiva)

-Taquicardia.
-Cambios en el diámetro de los vasos sanguíneos.
-Irregularidad en la circulación sanguínea.
-Tensión alta.
-Diabetes (al alterar el nivel de azúcar en sangre).
-Fallos renales.
-Cistitis.
-Irritaciones gastrointestinales.
-Úlceras gástricas.
-Mala digestión de las proteínas.
-Acidez estomacal.
-Diarreas.
-Colitis ulcerosas.
-Náuseas.
-Vómitos.
-Zumbidos en los oídos.
-Temblores musculares.
-Inquietud.
-Insomnio.
-Acumulación de ácido úrico y ataques de gota.
-Dependencia física y/o psicológica.
-Irritabilidad.
-Jaquecas.
-Interferir en el desarrollo del feto.
-Cáncer (si se combina con leche).


Contraindicaciones del café

El café no deben tomarlo:
-Pacientes con alteraciones cardiovasculares graves: insuficiencia cardiaca o coronaria o arritmias.
-Quienes sufran úlceras gastroduodenales o gastritis.
-Los enfermos de epilepsia.
-Las personas insomnes.
-Las mujeres embarazadas o que estén dando de mamar a sus hijos.
-Los niños.

Este reportaje aparece en
95
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Junio 2007
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