Cómo saber si nuestra casa u oficina está contaminada y qué hacer en tal caso

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Cada vez más personas se dirigen a nuestra redacción mostrando su preocupación por saber si sus problemas de salud pueden o no deberse a la brutal contaminación electromagnética que sufre nuestra sociedad dada la inconcebible desidia de nuestras autoridades. Porque hoy estamos sometidos a radiaciones procedentes tanto del subsuelo y del cosmos –en este caso debido a la pérdida de la capa de ozono- como de numerosos dispositivos artificiales creados por el hombre: torres de alta tensión, transformadores, antenas de telefonía, sistemas WiFi, móviles, inalámbricos, radares, etc. Ahora bien, ¿cómo saber si es así? Y, sobre todo, ¿qué podemos hacer para evitarlo? Actualizamos y ampliamos la información que ya hemos dado anteriormente.

La sobreexposición a radiaciones -naturales o artificiales- suele dar lugar normalmente a pequeños trastornos –malestar, dolor de cabeza, insomnio…- pero si ésta se prolonga en el tiempo puede terminar provocando graves problemas de salud. Lo demuestran las numerosas investigaciones efectuadas a las que niegan gratuitamente valor quienes están al servicio de los intereses de las compañías eléctricas y de telefonía repitiendo una y otra vez que no hay “pruebas científicas” de su peligrosidad y que “el estado de la ciencia actual” no permite asegurar tal cosa. Pero basta escuchar al presidente de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo, el profesor español José Luis Bardasano, para que tales afirmaciones queden en entredicho: “Contrariamente a lo que se dice de forma interesada la inmensa mayoría de los miembros de la comunidad científica que se dedica a investigar los efectos de las radiaciones electromagnéticas está persuadida de su potencial peligrosidad. Es pues inexplicable que las autoridades políticas no hayan potenciado su investigación y adoptado las medidas preventivas y normativas necesarias”. Más claro, agua.

Pues bien, con el fin de orientar a nuestros lectores sobre qué puede hacerse para conocer los problemas medioambientales que en general nos pueden estar afectando –y son muchos- en nuestros hogares u oficinas –que es donde pasamos casi todo el día-, qué puede hacerse para evitarlo y cuánto costaría prevenirlos o evitarlos hemos hablado con Fernando Pérez, Vicepresidente de la Fundación para la Salud Geoambiental que además es presidente de una empresa constituida hace unos meses ex profeso para ello, Geosanix, de cuya presentación nos hicimos eco en su día. Y fuimos directos al grano:

-Díganos, ¿por qué cree usted que la gente en general sigue aún tan poco concienciada de la potencial peligrosidad de las radiaciones?

-Probablemente porque se silencian las voces que advierten de esa peligrosidad y porque no son percibidas por los sentidos. No se pueden tocar, no se ven, no huelen, normalmente no se sienten y la gente no percibe por ello peligro. Y es que la gente ignora u olvida que las radiaciones naturales también nos afectan. Las cósmicas y las que proceden de la actividad geofísica en la corteza terrestre. El problema es que a ellas se suman ahora las artificiales provenientes de las torres de alta tensión, los trasformadores, las antenas y aparatos de telefonía móvil, los dispositivos inalámbricos de tipo WIFI, los radares, el sistema eléctrico, los transformadores de los electrodomésticos y aparatos, el alumbrado y cableado urbano, etc.

-Centrémonos pues en ello: ¿qué hace un experto cuando alguien le llama para saber el estado geoambiental del lugar en el que vive o trabaja?

-Valorar de forma exhaustiva varios parámetros: posibles radiaciones naturales y artificiales, la electrostática y magnetostática del lugar, los niveles de gas radón, el nivel de ruido, el estado eléctrico del sitio, la iluminación… Mediciones que se realizan con aparatos específicos para cada rango de frecuencias o magnitud física; todos ellos homologados y calibrados por laboratorios independientes del fabricante.

-¿Y qué validez a nivel “oficial” tienen los informes que realizan empresas privadas como la suya?

-Hasta hace poco las mediciones de campos electromagnéticos realizadas para usos oficiales -como informes de antenas en colegios, centros geriátricos, hospitales, etc.- o para presentar ante los órganos de la Administración necesitaban estar verificadas por un ingeniero de telecomunicaciones y ser visados por el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones. Sin embargo a partir del 1 de octubre de este año ese requisito ha dejado de ser imperativo según el Real Decreto 1000/2010 de 5 de agosto sobre visado colegial obligatorio que en su artículo 2 establece qué trabajos profesionales están obligados a visado colegial dejando fuera este tipo de mediciones. No obstante, ante una discusión o pleito el documento mejor avalado siempre será el mejor valorado ante la justicia u organismos de carácter oficial por lo que en estas situaciones es siempre adecuado visar el informe técnico de la medición en el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones. En suma, hacemos las mediciones y si encontramos que los niveles exceden los límites recomendados proponemos soluciones.

-¿Qué “niveles”? Porque ése es el meollo actual de la cuestión ya que no hay precisamente unanimidad al respecto entre los científicos y las autoridades políticas han optado por hacer caso a los “expertos” que se hallan al servicio de las grandes empresas. De hecho casi todas las comisiones internacionales y nacionales de expertos donde se deciden los valores de referencia se designan “a dedo” y no se elige entre sus componentes precisamente a quienes han investigado más a fondo el tema…

-Por eso en Geosanix nos guiamos por los niveles sugeridos por los grupos de científicos independientes de mayor prestigio internacional y no en los oficiales. Básicamente utilizamos como referencia los márgenes de precaución establecidos por la Convención de Salzburgo del año 2000, por lo apuntado en el Informe Bioinitiative del 2007 y por el Estándar SBM (Standard der Baubiologischen Messtechnik) acordado en el 2008 en Alemania.

-¿Aparte de medir esos niveles tienen forma de saber si las personas que habitan un lugar están ya afectadas por radiaciones u otro tipo de contaminación medioambiental?

-Sí. Es posible saberlo mediante un análisis de biorresonancia con el sistema Mora que nos merece alta credibilidad. Con él podemos saber qué tipo de radiación o campo está incidiendo en la persona afectada y en qué grado. Y luego, mediante un tratamiento que también se aplica con una de las funciones de este sistema de biorresonancia, mitigar los efectos producidos por la exposición a las radiaciones ambientales. Tanto naturales como artificiales (lea el lector en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que sobre las posibilidades de este dispositivo publicamos en los números 68 –La recuperación de la salud con Moraterapia-, 81 –El Mora Super Plus permite corregir los bloqueos energéticos– y 119: La utilidad del MORA en casos de cáncer).  Ahora bien, si no localizamos la fuente de contaminación geoambiental y la eliminamos los efectos del tratamiento quedan sobrepasados por la acumulación de exposición al campo o radiación que provocan el problema.

-¿Qué tiempo lleva valorar la situación completa de un piso, oficina o chalet?

-Depende del tamaño y de otras circunstancias pero un trabajo de prospección en profundidad puede llevar una jornada completa. Aunque a veces, cuando se detectan valores de riesgo altos, es necesario repetir la visita para analizar algunos factores con mayor profundidad. En Geosanix hemos implantado un protocolo propio, detallado y meticuloso para garantizar que todas las variables que pueden intervenir en la salud geoambiental de un inmueble serán analizadas.

-¿Puede explicar de forma más extensa qué protocolo siguen?

-Bueno, una vez hecha una inspección visual de la zona el técnico comienza por detectar las radiaciones naturales del inmueble mediante radiestesia, kinesiología ayudado por unas varillas acodadas y un geomagnetómetro. Se trata de buscar posibles alteraciones geopatógenas producidas por flujos de agua subterránea, microfallas o fracturas del terreno, áreas de contacto entre diferentes tipos de materiales, cuevas y vetas minerales o metalíferas. Aunque lo que importa no es el elemento geológico concreto presente en un lugar sino los efectos que provoca en la actividad del campo en superficie, actividad geomagnética, conductividad del aire, ionización, campo gravitatorio, etc. Especialmente relevantes son las con conocidas redes geomagnéticas Curry y Hartmann puesto que producen una importante alteración de las constantes geofísicas en sus zonas de influencia. Así que el analista va marcando todos esos factores con acetatos de colores a fin de mostrar luego de un modo didáctico las áreas con variaciones de campo y su naturaleza así como facilitar la tomas de datos para levantar a posteriori un plano que se entregará con el informe. Y en el supuesto de que se detecten radiaciones o campos naturales que afecten a zonas sensibles o de alta permanencia -es decir, en las zonas de la casa u oficina donde se pasan más horas, principalmente la cama o el lugar de trabajo- se recomienda un cambio de la ubicación del mobiliario para situarlo en un “área limpia”, fuera de la zona de influencia geopatógena.

-Eso en el caso de las zonas geopatógenas naturales. ¿Y en el de las artificiales?
Una vez examinadas las radiaciones naturales se procede a buscar posible campos electromagnéticos de alta frecuencia. Hablamos de los campos originados por emisiones de telefonía móvil, telefonía fija sin hilos, trasmisión de datos, WiFi, radares, etc. El límite de seguridad lo situamos en 1.000 µW/m2 (microvatios por metro cuadrado). Para ello se pasa el medidor por las paredes y ventanas del domicilio a fin de comprobar si hay o no inmisiones -es decir, campos electromagnéticos procedentes de fuentes exteriores- y posteriormente los valores procedentes de las posibles fuentes del interior de la vivienda con especial hincapié en el teléfono inalámbrico y el WiFi si los hubiera.

-Bueno, supongamos que detectan radiaciones procedentes del exterior. ¿Qué hacen?

-Proponer las soluciones de apantallamiento más adecuadas en función de cada caso. Porque el problema puede estar en un solo habitáculo, en varios o en todo el lugar estudiado. Para lo cual podemos usar pinturas de grafito y visillos que incorporan en su tejido un microhilo metálico que en la mayoría de los casos consiguen reducir las radiaciones hasta un 95%; entre otras opciones. Depende del problema encontrado y de la magnitud del mismo. Siendo especialmente cuidadosos con la cama y con el lugar concreto donde se trabaja de forma habitual.

A nosotros nos sorprende comprobar que aún hay gente que ignora por ejemplo el peligro que implica tener radio-despertadores, teléfonos inalámbricos o cargadores de móvil en la mesita de noche. O dormir con el móvil encendido debajo de la almohada o cerca del cuerpo como hacen muchos niños. O tener el WiFi encendido mientras no se está usando, especialmente cuando se duerme y el cuerpo no está en contacto con tierra. De hecho el WiFi debería eliminarse de las casas u oficinas y usarse sólo cable.

-¿Y los campos electromagnéticos de baja frecuencia?

-Es el siguiente paso. Hay que medir las emisiones que tienen su origen en la instalación eléctrica revisando cables, tomas de enchufe, cableados en paredes, suelos y techos técnicos, líneas de alta y media tensión aéreas, electrodomésticos, aparatos de radio y televisión…. En este caso los valores máximos recomendados son de menos de 100 nT (nanoteslas) para la densidad del flujo magnético y de menos de 20 V/m (voltios/metro) para la intensidad del campo eléctrico. Asegurándose en caso de encontrar algún valor susceptible de riesgo de desconectar la instalación eléctrica para discriminar si la fuente es externa o de la propia instalación o equipamiento. En esta fase el técnico debe detenerse especialmente en la cocina puesto que es la habitación donde hay más electrodomésticos conectados y donde más campos de este tipo puede haber; especialmente porque pueden estar afectando a un dormitorio situado en la habitación contigua. Por eso hay que evitar colocar lavadoras, microondas, hornos, calderas o vitrocerámicas en la pared contigua a la cabecera de una cama ya que las radiaciones que emiten esos aparatos atraviesan los muros sin merma alguna. Además se deben comprobar lámparas y transformadores así como el estado de la conexión a tierra de la instalación eléctrica pues puede influir en el aumento de la intensidad del campo eléctrico procedente de la instalación. Y si ésta no se encuentra en condiciones óptimas aconsejar una correcta instalación de la misma. Y cuando eso no sea posible instalar un desconector automático de fase.

Es importante además saber que las camas eléctricas articuladas generan campos electromagnéticos muy intensos; son pues peligrosas.

-¿Cuál es el siguiente paso?

Medir posibles campos electrostáticos. La electrostática se genera por la fricción entre materiales sintéticos como plásticos, moquetas, cortinas, textiles, papeles pintados, etc. Y en el caso de que se detecten valores que sobrepasan los recomendados -más de 2.000 voltios de tensión superficial- habrá que aconsejar la sustitución de los materiales o tejidos empleados en la decoración o mobiliario de la vivienda u oficina que estén generando el problema o, cuando baste, utilizar un detergente antiestático para lavar el suelo y un spray antiestático para rociar tejidos y tapizados. Como norma general es recomendable utilizar materiales naturales tanto para las grandes superficies de la vivienda (suelos y paredes) como para los elementos de mobiliario (sillas y mesas). Se aconseja además emplear materiales tradicionales, orgánicos y naturales evitando resinas, esmaltes y superficies sintéticas porque pueden generar problemas de electrostática en el ambiente.

-¿Y a qué se refiere cuando habla de magnetostática?

-Es un término que se refiere a los campos magnéticos continuos que originan las piezas metálicas utilizadas en camas y colchones, las estructuras ferromagnéticas empleadas en la construcción -como vigas o mallazos- y las instalaciones eléctricas de corriente continua, entre otros elementos. El analista debe detectar posibles alteraciones en los valores medios del campo magnético terrestre con una brújula y un geomagnetómetro. Y si encuentra variaciones mayores de 20 µT (microteslas) sobre los niveles del lugar o variaciones en una brújula de entre 10o y 100o sobre el colchón de una cama aconsejar la sustitución de los materiales metálicos empleados por otros que no provoquen alteraciones o deformaciones del campo geomagnético terrestre. Los constructores deberían evitar al máximo en la edificación las estructuras y los mallazos metálicos porque pueden provocar distorsiones importantes en el flujo magnético terrestre. Por ese mismo motivo recomendamos no usar nunca colchones de muelles o dormir en camas con estructura metálica.

-Y también miden los niveles de gas radón, muy presente muy cierto en la sierra norte madrileña…

-Cierto, valoramos toda fuente de radiactividad ambiental que se origine por la descomposición radiactiva natural de algunos de los elementos que componen suelos y rocas con un contador geiger. Como el uranio o el torio que, por cierto, también se encuentran en la composición de algunos materiales de construcción y decoración como cerámicas, cementos, algunos tipos de gres empleados en suelos y paredes, etc. Siendo especialmente importante, es verdad, comprobar el volumen de gas radón procedente de la descomposición radiactiva del uranio y del torio contenido en los suelos y rocas del lugar o en los mencionados materiales de construcción. Porque puede filtrarse entre los poros del terreno hasta alcanzar la superficie y diluirse en la atmósfera… o penetrar en el interior de los edificios si éstos no se encuentran debidamente protegidos. Si ese gas penetra en un espacio cerrado y se acumula su inhalación puede provocar cáncer de pulmón. Así lo han confirmado ya tanto la Organización Mundial de la Salud como la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos que lo tienen clasificado como altamente cancerígeno.

Si los valores de gas radón sobrepasan los 200 Bq/m3 (bequerelios/metro cúbico) lo aconsejable es pues colocar una barrera combinada con una buena ventilación del espacio interior. Y para niveles muy elevados instalar un sistema de extracción que fuerce la renovación interior del aire.  Queda indicar que a veces es necesario sustituir el gres o el granito de suelos o paredes.

-¿Y también valoran el nivel acústico del lugar y su iluminación…

Sí, con un sonómetro. Porque es aconsejable mantener siempre un nivel de ruido en la vivienda y en la oficina inferior a 50 decibelios. Lo que a veces requiere insonorizar el inmueble. Con elementos de apantallamiento acústico, vidrios insonorizados o paneles absorbentes del ruido como vidrios y mamparas.

En cuanto a la iluminación la verdad es que deberíamos vivir y trabajar con luz natural. Sin embargo hemos visto que es habitual que en muchos sitios se esté por debajo de 300 lux… incluso en días soleados. La medición se hace con un fotómetro y prestamos especial atención a ello porque un déficit de radiación solar hace que la glándula pineal tenga un funcionamiento inferior a lo normal durante el día y eso afecta a nuestros ritmos vitales pudiendo tener consecuencias para nuestra salud. En tales casos se recomienda instalar una iluminación artificial lo más parecida posible a la luz del sol: o sea, lámparas con el espectro de color más amplio y mayor continuidad de la emisión evitando las fluorescencias y luminarias que parpadeen o tengan un espectro reducido.

-¿Cuánto tardan en entregar el informe?

-Cuatro o cinco días.

-¿Y qué cuesta un análisis completo?

-Depende de muchas variables. No es lo mismo valorar un chalet que un piso o una oficina. Algo grande que algo pequeño. Un sitio que está alejado y en el campo que si está en la ciudad… Hay que hacer un presupuesto pero para que la gente se haga una idea el precio de un análisis geoambiental completo es de unos ocho euros por metro cuadrado; y si sólo se quiere hacer una medición de campos electromagnéticos seis.

-¿Y en el caso de que alguien quisiera sólo medir el nivel de gas radón de su casa?

-Unos 150 euros.

-No parece excesivo pero, ¿y las soluciones a los problemas? Por ejemplo, ¿cuánto puede costar apantallar una casa u oficina?

-Eso es tan variable que resulta difícil dar siquiera una idea aproximada. Exige presupuestos muy concretos para cada situación.

-Bueno, los lectores querrán hacerse una idea. ¿No puede dar alguna pista?

-Bueno, puedo decir que los visillos apantallantes con microhilo de cobre plateado y algodón ecológico están en torno a los 37 euros el metro cuadrado. Y pintar una habitación con pintura de grafito apantallante unos 40 euros/m2; en cuanto a la conexión a tierra de esa pintura –que lo requiere- unos 30 euros por punto.

-Bueno, eso ya permite hacerse una idea. Le agradecemos que haya sido tan franco y diáfano. Creemos que lo apuntado servirá de orientación a nuestros lectores.

-Ha sido un placer.

Jorge Carlos Palafox

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Diciembre 2010
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