Cómo tratar el dolor vertebral crónico

El dolor vertebral crónico puede aliviarse eficazmente –e, incluso, a veces eliminarse por completo- con un tratamiento que conjugue la Técnica Neuromuscular, la Osteopatía, la Biorresonancia y el uso terapéutico de un cañón de fotones. La Técnica Neuromuscular descontractura y da elasticidad a los tejidos, la manipulación osteopática sobre las estructuras vertebrales neutraliza los pinzamientos, elimina el bloqueo articular y desprograma el círculo vicioso de la patología, la Biorresonancia permite utilizar la propia información patológica del paciente para invertirla mediante un aparato de biofeedback y devolver así el equilibrio al organismo y, por último, la emisión de impulsos lumínicos sobre las estructuras afectadas actúa como antiinflamatorio, analgésico y repolarizante. Julio Alonso, director del madrileño Centro Itaka, nos lo explica en detalle.

El dolor de espalda se está convirtiendo en un problema de gran magnitud. Según datos de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE) -agrupación de investigadores y centros de toda España entre los que se cuentan la Fundación Kovacs, el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, el Servicio de Traumatología del Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona, el Instituto de Biomecánica de Valencia y muchos otros- ocho de cada diez españoles sufre dolor lumbar en algún momento de su vida y de ellos el 20% acaban convirtiéndose en enfermos crónicos. El dolor de espalda es, de hecho, la primera causa de consulta en las unidades de dolor de los hospitales españoles, provoca en torno al 30% de las bajas laborales, constituye el primer motivo de invalidez en las personas mayores de 40 años y hasta el 25% del total de incapacidades laborales definitivas. A pesar de lo cual no se ofrecen soluciones y cada vez más personas se ven obligadas a convivir con él. Y es que la respuesta de la Medicina convencional -que entiende que las únicas causas están en nervios, músculos y huesos- se centra sólo en la rehabilitación -fisioterapia, calor, ultrasonidos, electroterapia y muy raramente hidroterapia-, los analgésicos, los antiinflamatorios y, en último término, la cirugía.

¡Y para qué hablar del tiempo que hay que esperar para ser ser atendidos por fisioterapeutas y rehabilitadotes! Desde luego mucho más de los catorce días que algunos especialistas sitúan como frontera a partir de la cual se puede hablar de dolor de espalda crónico. Tiempo durante el cual uno se tiene que aguantar a base de antiinflimatorios y analgésicos que es la única “solución” que ofrece el traumatólogo. Total, que mientras los días pasan, los dolores siguen, la espalda nos inmoviliza y las cifras de afectados siguen aumentando.
Es evidente, en suma, que ha llegado la hora de cambiar esa visión simplificadora que atribuye todas las patologías lumbares a problemas músculo-esqueléticos. Sencillamente porque tal aserto no se sostiene. Y por eso cada vez más terapeutas se plantean el abordaje del dolor de espalda y sus posibles causas desde una óptica más holística.

Es el caso de Julio Alonso -director del Centro Itaka de Madrid- que afronta los problemas de espalda desde una visión mucho más global del funcionamiento de nuestro organismo y con un tratamiento que conjuga la Técnica Neuromuscular, la Osteopatía, la Biorresonancia y el uso terapéutico de un cañón de fotones. “El dolor de espalda no es un problema puramente local –comenzaría diciéndonos cuando quedamos con él-. Debe ser diagnosticado atendiendo a la persona globalmente, desde un punto de vista psicobiológico. Es decir, considerando que detrás siempre hay un problema psicosomático agravando una lesión biológica. La parte espiritual, emocional, incide en la columna; la forma de vivir las cosas repercute en la columna; los órganos repercuten en la columna; pero a su vez la columna repercute en los órganos. Una buena parte de los dolores de espalda, por ejemplo, proceden del hígado o del riñón que cuando están afectados envían impulsos al ganglio simpático y éste se contrae, cierra, fija todos los músculos que tienen que ver con ese vínculo terminando por afectar a nuestra espalda ya que el cuerpo es un sistema complejo y global”.

Miembro del Consejo Asesor de Discovery DSALUD Julio Alonso obtuvo su título de Osteopatía en Alemania siendo además especialista en Medicina Sintergética con cuyo fundador, el Dr. Jorge Carvajal, colabora estrechamente. Miembro de la Sociedad Española de Medicina Biológica es también Profesor Delegado en España de Naturopatía Aplicada a la Osteopatía del British School of Naturopathy and Osteopathy Tal fue la charla que mantuvimos con él:

-Sabemos que usted defiende la necesidad de afrontar de forma holística no ya los problemas lumbares sino en general todos los problemas de salud. ¿Por qué cree, en lo que se refiere a los problemas de espalda, que en la medicina convencional se ha perdido la visión de la evidente interacción existente entre el estado psíquico y emocional, los órganos y la columna?

-Sencillamente porque los médicos no se han parado a reflexionar. La unidad entre el órgano, el ganglio simpático y la metamerase estudia durante la carrera en primero de Medicina. El médico lo sabe pero a medida que se especializa pierde la noción de globalidad.

Dejando al margen las deformaciones congénitas de la columna vertebral y los traumatismos, ¿cuál es a su juicio la principal causa del dolor de espalda, un problema cada vez más extendido hoy?

-La verdad es que el dolor de espalda está cada vez más cerca de convertirse en una enfermedad crónica. Y la principal razón es, sin lugar a dudas, el sedentarismo excesivo. Hoy las máquinas realizan el 80% del esfuerzo físico de tal manera que esa inacción además de producir problemas de espalda genera el denominado síndrome hipocinético relacionado con el aumento de los factores de riesgo cardiovasculares y otras afecciones metabólicas. Nuestro cuerpo es una máquina perfecta diseñada para el movimiento y la realidad es que no nos movemos adecuadamente: la mayoría trabajamos muchas horas sentados o de pie para después llegar a casa y volver a sentarnos delante de la televisión a descansar. Y claro, esa falta de movimiento adecuado a lo largo de semanas, meses y años acaba por generar graves daños en todo el sistema músculo-esquelético que, como consecuencia, repercute en el sistema inmune, en el sistema digestivo y, en suma, en todo el organismo. Nuestra espalda puede estar en realidad reflejando problemas en otros órganos que no solemos relacionar con el dolor que sentimos en ella; y, sin embargo, es preciso solucionarlos antes para poder aliviarlo.

Llama poderosamente la atención la relación que usted establece entre los problemas de columna y el funcionamiento del sistema inmune porque supone que además de padecer los dolores lumbares las personas que los padecen pueden ser más proclives a enfermar.

-Así es. Cuando movemos nuestro cuerpo trabajan los músculos, se produce una mejor combustión de todos los elementos que contribuyen a la creación de la energía necesaria en el organismo, se produce una eliminación más adecuada de los residuos metabólicos, el sistema linfático -íntimamente ligado al sistema inmune- drena mejor las toxinas y, como consecuencia, se produce un menor envenenamiento de todo el sistema con las toxinas metabólicas. En cambio, cuando las toxinas no se eliminan adecuadamente el sistema inmune queda sometido a un exceso de trabajo que puede derivar en un mal funcionamiento del mismo. Por otro lado, el movimiento mejora la digestión que, junto a la asimilación, se lleva a cabo en el aparato digestivo. Aparato que a su vez está íntimamente conectado con el sistema inmune ya que a través de sus paredes –y muy especialmente del intestino delgado- tiene lugar la mayor producción-absorción de neurotransmisores del cuerpo con claros efectos sobre el sistema nervioso y el sistema inmune. En el caso del sistema inmune el estado de las placas de Seyer -órgano linfoide secundario en el que se producen diferentes respuestas inmunitarias- situadas en el intestino delgado tiene que ver directamente con la manera en que manejamos los alimentos. Y, por tanto, ello está íntimamente ligado con la cantidad y calidad del movimiento que tenemos en nuestra vida.

-Y además de no movernos encima solemos sentarnos mal.

-Las malas posiciones serían infinitamente menos importantes si al menos nos moviéramos suficiente y adecuadamente. Una persona que adopta malas posturas al sentarse pero hace suficiente ejercicio físico -dos, tres, cuatro veces a la semana por ejemplo, según los casos- nota mucho menos los negativos efectos de una mala postura.

-El núcleo de su terapéutica sobre las patologías lumbares aunque no se limita a una sola técnica es la Osteopatía. Hablamos de una técnica manual que no se limita a neutralizar pinzamientos, eliminar bloqueos articulares o aliviar contracturas sino que realiza una búsqueda más profunda, de fuera a dentro.

-Efectivamente, nosotros siempre trabajamos con una conjunción de métodos. La suma de técnicas nos permite obtener mejores resultados. Todos ellos son complementarios entre sí, como lo son también de la fisioterapia o la cirugía. A la hora de abordar las patologías lumbares para nosotros es fundamental la Osteopatía. Es una forma de medicina manual, una forma de tratamiento de todo tipo de enfermedades a través de la estructura del cuerpo. En Osteopatía decimos que la estructura determina la función. Cuando una función va mal intentamos normalizar esa estructura. Con Osteopatía puede tratarse un dolor de espalda pero también las migrañas, un problema ocular, la tensión en un pie, una tendencia a la bronquitis o un problema de hígado o de estómago. Mientras que la Fisioterapia se centra en la rehabilitación de una serie de problemas músculo-esqueléticos o en la recuperación de los mismos después de algunas intervenciones quirúrgicas la Osteopatía va directamente a hacer medicina con las manos. El límite de la Osteopatía es el territorio del daño causado por la lesión. La Osteopatía normaliza la función pero no puede hacer reversible el daño. Es como si dos piezas mecánicas están gastadas, viejas y rozan. No podemos conseguir que esas piezas se vuelvan nuevas pero sí podemos hacer que rocen menos y se dañen menos, y de esa manera reducir el dolor, la contractura, el espasmo muscular.

-¿Qué tipo de dolencias que la medicina convencional no relaciona con el aparato músculo-esquelético es posible abordar con Osteopatía?

-Muchos dolores de cabeza, muchas cefaleas se tratan osteopáticamente con buenos resultados. Y algunas sinusitis. O problemas crónicos de la vejiga; por ejemplo, la cistitis de repetición ya que tiene que ver con un problema de posición de la vejiga y a veces basta con volver a posicionarla para que esa persona pueda dejar de tomar antibióticos. Hay una gran cantidad de dolencias que pueden tratarse con Osteopatía. O con algún otro de sus métodos satélites después de haberse tratado normalmente con la medicina convencional sin resultados. Desde un simple esguince, un dolor de espalda crónico o una hernia fiscal hasta una alergia o un problema de asma bronquial. La Osteopatía tiene un abanico de posibilidades tan amplio que siempre hay algún tipo de técnica que se puede aplicar para mejorar a los enfermos, incluso a los más graves: catéxicos, cancerosos y otros con problemas importantes.

-La segunda técnica que suele utilizar para el abordaje de las dolencias de espalda y los dolores crónicos es la Terapia Neuromuscular. La aparente simplicidad de la misma no revela desde luego el alcance que ustedes proponen.

-Partimos otra vez del organismo como un todo del que podemos saber cómo están las cosas dentro sabiendo buscar fuera. La Terapia Neuromuscular es un método muy específico en el que normalmente se usa el pulgar para “abrir” el tejido y luego trabajar en él. Sirve como diagnóstico y como terapia a la vez. Es una técnica diagnóstica porque según en qué parte estén las zonas alteradas que vamos encontrando, los músculos qué están perturbados, el tipo, calidad y cantidad de la perturbación sabemos qué órganos están afectados. Pero también es una técnica terapéutica porque mientras abres, aflojas, aligeras, sueltas, liberas, elastificas y separas las fibras actúas de fuera a dentro sobre músculos, ligamentos, fascias, raíces nerviosas, articulaciones interiores, la columna misma, las vértebras y desde ahí, a través de los ganglios neurovegetativos, logramos actuar sobre los órganos. Se trata pues de una especie de reflexoterapia vertebral. También podemos practicar la Técnica Neuromuscular con el paciente tumbado boca arriba y actuando directamente sobre el vientre; y en ese caso los efectos sobre los órganos y su funcionamiento son directos.

Y es que de manera directa o indirecta todo tipo de patología músculo-esquelético, cualquier problema de espalda puede aliviarse o mejorar con la Técnica Neuromuscular. Nosotros la consideramos, en cualquier caso, una terapia auxiliar de la Osteopatía. Lo singular es que a pesar de ello en la práctica resulta que a veces puede llegar a resolver muchas más patologías y dolores que cualquier otra técnica. Desde luego, para tratar los tejidos blandos, los tejidos conjuntivos y los músculos la Técnica Neuromuscular es la reina. Entre otras razones porque se puede aplicar a todo el mundo incluso en situaciones agudas o crónicas.
-Hemos hablado de órganos y de funciones pero tenemos entendido que en las patologías de espalda también juegan un papel muy importante los factores emocionales y el estrés.

-Primero hay que entender que cuando trabajamos con la Técnica Neuromuscular todo el cuerpo se inunda de neurotransmisores. Aumenta la serotonina, mejora el manejo de la dopamina y se producen una gran cantidad de mediadores químicos que tienen un efecto poderoso sobre el psiquismo. Se produce un estado de relajación profunda. Dicho esto hay que señalar que cuando detectamos un conflicto o un problema psicógeno principal nos planteamos si el paciente requiere Psicoterapia o alguna otra terapia: meditación, ejercicios de relajación u otros métodos que le ayuden a manejar el estrés. También podemos utilizar Homeopatía, Fitoterapia o Nutrición Ortomolecular para ayudar a que un paciente se equilibre a nivel psicofísico. La Técnica Neuromuscular permite lograr un desbloqueo físico y una mejora analgésica y funcional pero después es preciso recomendar al paciente aquellas otras terapias que le permitan una mejor adaptación a sus circunstancias, a su terreno.

-Además de las técnicas manuales también confían ustedes en las técnicas energéticas para mejorar la calidad de vida.

-En el caso de las dolencias de espalda utilizamos la Biorresonancia como técnica complementaria ya que nos permite obtener una mejor respuesta, una mayor cantidad de tiempo libre de dolores. Mejoramos en definitiva los resultados conseguidos con las otras técnicas. La Biorresonancia se basa en el principio de captar, modificar y emitir las frecuencias electromagnéticas del cuerpo. Su principio básico es la anulación de la bioinformación patológica acumulada en el organismo. Un ordenador lee mediante una sonda la información bionergética, vibracional, del organismo del paciente separando la información patológica, invirtiéndola y devolviéndosela como terapia acompañada de un paquete de pequeñas ondas electromagnéticas de baja intensidad parecidas a las que el cuerpo utiliza o emite en sus procesos fisiológicos. Por decirlo de forma muy sencilla, si el ordenador define el grado de perturbación energética como (+5), lo convierte en (-5) y lo devuelve como un paquete de ondas electromagnéticas al organismo. Ese (-5) se encuentra con tu (+5) y el resultado es (0). Ese cero es igual al campo de energía normal del organismo cuando está en orden, cuando está sano. En la terapia de Biorresonancia se maneja también la información frecuencial de remedios homeopáticos, piedras, colores, música, etc. Y sobre todo nos puede resultar útil cuando el dolor de espalda está ligado a una simpaticoganglionitis, es decir, a una irritación visceral oculta. Entonces además de tratar esa irritación visceral oculta con algún masaje profundo a nivel abdominal tratamos de cambiar la bioinformación negativa mediante Biorresonancia.

-Indolora, cómoda y sin efectos secundarios. Desde luego parece un medio ideal de tratamiento sobre todo para niños.

-En Pediatría pueden conseguirse resultados muy notables, incluso en niños muy medicados y con su sistema inmune debilitado. La Biorresonancia es espectacular en los niños que tienen problemas crónicos pulmonares y bronquiales y, en general, en toda patología de la esfera de la Otorrinolaringología (ORL) que son muy pesadas, muy repetitivas. Muchos niños que tienen problemas crónicos de ese tipo se recuperan totalmente con una, dos o tres sesiones de biorresonancia. También las alergias responden de manera espectacular. Además permite mejorar la calidad de vida de las personas sobrecargadas de medicamentos en las enfermedades crónico-degenerativas. Son muchas las posibilidades de la Biorresonancia y de hecho sé que ya habéis hablado de ella en diversas ocasiones en la revista.

Podríamos hablar de otras muchas técnicas o terapias para atender los problemas lumbares: estiramientos, magnetoterapia, electroterapia, diatermia, corrientes interferenciales, corrientes diadinámicas, ultrasonidos, alta frecuencia capacitiva, bloqueos anestésicos en los ganglios nerviosos, auriculoterapia con grapas permanentes o semipermanentes en la oreja, ventosas o, incluso, sanguijuelas. Pero hablemos de algo que suena a ciencia ficción, eso sí, sanitaria: el cañón de fotones.

-La emisión de fotones -partículas energéticas de la luz- no es un láser porque no es luz coherente sino caótica. La técnica es –aparentemente- sencilla: diferentes fuentes de luz -algunas de ellas invisibles al ojo humano- se van encendiendo y apagando emitiendo así fototes en una longitud de onda entre 480 y 800 nanómetros. Fuentes de luz que se aplican generalmente en la zona local del dolor pero también en la de la nuca para aumentar la secreción de encefalinas y endorfinas así como para normalizar el sistema hormonal de la persona. Bastan 15 o 20 minutos en la nuca y otros tantos en la zona del dolor. A veces lo aplicamos también en las zonas reflejas de las manos, de los pies o de las orejas para activar la capacidad de repuesta del individuo. La terapia de fotones penetra en el interior del sistema y lo activa consiguiendo un efecto analgésico y antiinflamatorio muy potente. Dolores agudos y muy agudos pueden responder claramente.

En cualquier caso le diré que la acción más inmediata y espectacular del cañón de fotones se observa en los problemas infecciosos. A veces tratas un forúnculo con fotones y en dos o tres sesiones ves ya que se reduce considerablemente su tamaño. También hemos visto cómo se secan las vesículas del herpes activo tras sólo dos sesiones. Y lo que para nosotros es muy importante: se puede llegar a reducir hasta diez veces el uso de antiinflamatorios en patologías como artritis, artrosis, poliartritis, artritis reumatoidea, espondilitis anquilosante, poliartritis crónica evolutiva o síndrome de Reiter. En fin, es eficaz en todas las enfermedades articulares. Pueden beneficiarse muchísimo de ella quienes padecen colagenosis, lupus y toda patología con alteración del colágeno.

-¿Podrían terminarse con esta combinación de técnicas los padecimientos crónicos de espalda?

-Si no acabar de manera definitiva con ellos sí ponerlos bajo control y ayudar a mucha gente. A veces de manera muy rápida y en pocas sesiones. En otras ocasiones -depende del daño producido- se necesitarán sin embargo muchas más sesiones, tiempo y paciencia.

Seguramente el 80% de las patologías se podrían prevenir dedicando un poco más de tiempo al enfermo y eligiendo bien los medios más adecuados para cada uno. Incluso en patologías claramente quirúrgicas como la estenosis –estrechamiento- del canal medular a veces la mejoría con estos métodos es espectacular.

Si la anatomía de la columna lo permite con las técnicas adecuadas y una dieta desintoxicante y regeneradora conseguimos resultados de recuperación entre el 80 y el 90% de los casos. Además la gran ventaja de esta metodología es que no convierte al hígado en un colector de basuras.

-¿Existen técnicas que puedan aplicarse fuera de los centros de terapia y puedan ayudar en casa a aliviar los dolores crónicos de espalda?

-Nosotros enseñamos técnicas de masaje vertebral para que la gente que tiene familiares con dolor crónico de espalda aprenda algunos movimientos vertebrales muy eficaces que pueden hacerse en casa unos a otros para aliviarlo. Ya que no hay muchos terapeutas que hagan un masaje vertebral profundo tratamos de que la gente aprenda a hacerlo ella misma. Son técnicas sencillas que se aprenden en un fin de semana. Es una derivación y simplificación de la Técnica Neuromuscular.

Sonia Barahona

Este reportaje aparece en
78
Diciembre 2005
Ver número