Eficacia real de los tratamientos convencionales del cáncer

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Si uno creyera lo que afirman las autoridades sanitarias y los oncólogos más “prestigiosos” de España y del mundo en los últimos años se ha avanzado muchísimo en lo que a la curación del cáncer se refiere. De hecho,no hay semana -desde hace al menos dos décadas- que los principales medios de comunicación de cualquier país no recojan una buena noticia al respecto. Por eso existe la convicción entre la ciudadanía de que el cáncer ha dejado de ser tan mortal como antes, de que la Quimioterapia, la Radioterapia y los nuevos antitumorales han conseguido poner al cáncer “entre las cuerdas”. Bueno, pues no es verdad. Salvo excepciones muy concretas, la única terapia convencional efectiva contra el cáncer sigue siendo la cirugía y eso en los casos en que el tumor está aislado. Ya está bien de mentiras interesadas.

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No se sabe cuántas personas enferman en España de cáncer cada año, ni cuántas mueren en total por esa causa, ni cuántas fallecen antes de haber transcurrido cinco años de ser tratados. En suma, se desconoce la eficacia real de los tratamientos convencionales del cáncer.

El único organismo que tiene datos concretos sobre cáncer en España es el Instituto Nacional de Estadística y se refieren sólo a la morbilidad hospitalaria. Es decir, lo único que de verdad se sabe es cuántas personas mueren en los hospitales a causa de esa “enfermedad”.

Es importante detectar a tiempo un tumor antes de que se extienda porque si se extirpa íntegramente cuando aún está aislado el problema puede atajarse antes de que sea irremediable. El porcentaje de casos en que desaparece para siempre es notable.

La combinación de las tres terapias convencionales para tratar a un enfermo de cáncer, es decir, cirugía-radioterapia, cirugía-quimioterapia, radioterapia-quimioterapia y cirugía-radioterapia-quimioterapia no sirve de gran cosa en la mayoría de los casos.

Los resultados de las actuales investigaciones sobre nuevos antitumorales son una incógnita porque muchas veces las sustancias que dan resultado en animales fracasan en humanos. Además, los fármacos que pudieran salir de estas investigaciones no estarían al alcance de los enfermos antes de varios años.

En el cáncer hay muchísimo dinero en juego. Por eso el control sobre el negocio es férreo. Y ello explica que con tan paupérrimos resultados la Radioterapia y la Quimioterapia sean hoy los tratamientos “oficiales” cuando la cirugía no es viable.

Las asociaciones de oncólogos y las autoridades sanitarias persiguen como charlatanes y estafadores a quienes pretenden tratar a los enfermos de cáncer de manera distinta a la oficialmente aprobada por ellos. Y exigen que se les persiga legalmente impidiéndoles ejercer.

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Mayo 2002
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