El cáncer de colon achacado a la carne parece deberse a una flora intestinal dañada

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Cuando uno come carne lo que llega al intestino grueso tras pasar por el estómago, el duodeno y el intestino delgado -entre 4 y 6 horas después según lo que ingiramos- es una mezcla de sustancias y bacterias; no puede pues decirse que sea “carne” lo que provoca cáncer en colon y recto. Y si lo provocan los conservantes que se le agregan y las sustancias carcinógenas que aparecen al cocinarla a altas temperaturas, ¿por qué hay solo un cáncer de intestino delgado por cada quinces colorrectales? ¿No se deberá en realidad la cancerización de esa zona en la que el bolo alimenticio permanece 24 horas de media –más se si se sufre de estreñimiento- a una flora intestinal alterada por el consumo de alimentos en mal estado o inadecuados -o directamente a la ingesta de antibióticos y antiácidos- siendo ello lo que impide a las bacterias beneficiosas cumplir su cometido?

Sumarios:

¿No se deberá la cancerización de la zona colorrectal a una flora intestinal alterada por el consumo de alimentos en mal estado o inadecuados o, directamente, a la ingesta de antibióticos y antiácidos?

Lo que de verdad sugieren los estudios en los que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer se basó para declarar como posibles o probables o carcinógenos las carnes procesadas y rojas es más bien lo contrario.

La carnosina, proteína que solo se encuentra en la carne, es antioxidante, quelante y antienvejecimiento y tiene especial valor terapéutico frente a las enfermedades neurodegenerativas, la ateroesclerosis y el cáncer.

La producción bacteriana de butiratos a partir de prebióticos (fibra soluble) reduce el riesgo de contraer cáncer colorrectal porque activa los mecanismos de apoptosis de las células dañadas del epitelio.

Una dieta alta en proteínas y pobre en fibra prebiótica da lugar a una excesiva producción de radicales amonio (amoniaco) que puede dañar las células epiteliales desnutridas si las bacterias no pueden equilibrar ese exceso produciendo suficientes butiratos; de ahí que la carne debiera ser siempre ingerida con fibra prebiótica.

Mantener una flora bacteriana sana -lo que implica seguir una dieta adecuada rica en fibra soluble (prebióticos) y consumir habitualmente probióticos- garantiza un epitelio biológicamente activo y la reparación de los daños provocados por los agentes carcinógenos ingeridos con los alimentos.

Los agentes carcinógenos solo pueden causar cáncer colorrectal cuando la flora intestinal está desequilibrada y no puede neutralizarlos o eliminarlos. Por tanto la mejor manera de evitar un cáncer de colon no es tanto dejar de comer carne como mantener una óptima salud intestinal.
 

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Enero 2016
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