El hipérico o hierba de San Juan, mejor para la depresión que los fármacos

Utilizada desde tiempos inmemoriales, la hierba de San Juan o Hipérico es al menos tan eficaz en el tratamiento de la depresión como los modernos fármacos. Lo que unido a la ausencia de efectos secundarios significativos y a su bajo coste de producción han convertido a esta planta milenaria en el gran redescubrimiento de la fitoterapia y Medicina actuales. Así lo acaba de confirmar un nuevo estudio clínico abriendo un nuevo campo de esperanza para decenas de miles de personas.

En los últimos años la utilización de plantas medicinales ha pasado del uso popular, sustentado en creencias ancestrales y experiencias próximas, a una valoración clínica seria, objeto de análisis e investigación. Prueba de ello es el hipérico, uno de los remedios contra la depresión más empleados desde la antigüedad y que de nuevo ha despertado el interés de la comunidad científica debido a sus demostradas propiedades terapéuticas.

El último estudio ha sido realizado por el Instituto Imerem de Investigación Médica de Nüremberg (Alemania) y acaba de ver la luz en el British Medical Journal. Según el mismo, la hierba actúa de forma similar a los fármacos más utilizados para combatir la depresión impidiendo que el cerebro reabsorba la serotonina.

Los resultados indican que los pacientes que tomaron dosis de 350 gramos de hipérico tuvieron una respuesta tres veces mejor que los pacientes que recibieron imipramina, otro de los medicamentos prescritos para la depresión. Además, sólo una quinta parte de los pacientes tratados con la hierba llamada “corazoncillo” padecieron efectos secundarios, la mitad de los que hubieran tenido con los fármacos.

Estudios anteriores ya habían demostrado la eficacia de esta hierba y en Alemania y Gran Bretaña se está prescribiendo hoy como primera opción y el doble de veces que el popular Prozac.

“CORAZONCILLO” O “HIERBA DE SAN JUAN” 

Conocido también como “corazoncillo” o “hierba de San Juan”, el hipérico crece en muchos lugares, principalmente en Europa y Estados Unidos. Normalmente se encuentra en lugares secos, suelos arenosos, tierras de labor y zonas soleadas. Se trata de una mata de hoja perenne cuyas flores presentan un color amarillo intenso. Pertenece a la familia de las Hipericaceae, de la que se conocen más de 400 especies, aunque la más utilizada en medicina es el Hypericum perforatum L. que se caracteriza por la presencia de pequeñas manchas en los pétalos de sus flores.

El uso de esta planta cuenta con una larga historia en la tradición popular. Tanto Dioscórides -principal médico de la antigua Grecia- como Plinio e Hipócrates éste último, considerado”padre de la Medicina” administraban hipérico ya en su época para la cura de muchas enfermedades. Su nombre latino –Hypericum perforatum- deriva precisamente del griego -significa “huye, aparición”- y hace referencia a la creencia de que el aroma de esta planta alejaba a los malos espíritus. Leyenda que persistió también durante la Edad Media y de ahí que uno de los nombres más populares del hipérico haya sido el de fuga demonum (“azote del diablo”).

Las creencias y mitos que desde siempre han girado en torno a esta planta son innumerables, dotándola de poderes casi sobrenaturales que han hecho de ella durante siglos uno de los grandes misterios de la naturaleza. La denominación de “hierba de San Juan” procede también de la cultura popular, en la que encontramos diversas explicaciones al origen de este nombre. Había quien aseguraba que en el aniversario de la decapitación del santo aparecían sobre las hojas de la planta unas manchas rojas que simbolizaban su sangre. Otros confiaban en que si dormían con un trozo de hipérico bajo la almohada la víspera de San Juan, éste se les aparecería para bendecirles e impediría su muerte durante el año siguiente.

Lo cierto es que si bien esas presuntas propiedades eran desproporcionadas, nuestros antepasados no estaban del todo equivocados como recientes estudios han puesto de manifiesto. Por ejemplo, en Europa se ha venido utilizando como remedio en el tratamiento de heridas y trastornos renales o pulmonares. Aunque el campo donde más interés está despertando el hipérico es precisamente en el de la depresión, enfermedad ampliamente extendida y por la que pasan muchas personas en algún momento de su vida. Ahora bien, conviene distinguir entre un estado depresivo pasajero y la enfermedad propiamente dicha que requiere ya de tratamiento médico concreto.

LA DEPRESIÓN AUMENTA 

Se calcula que aproximadamente veintiocho millones de estadounidenses toman fármacos antidepresivos o ansiolíticos cada año y que, de ellos, sólo diecisiete millones padecen de depresión verdadera. Algunos lo califican ya como “el mal de moda”. Y es que las cifras reflejan un espectacular aumento de esta enfermedad en los últimos años. Según la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud), alrededor del 19% de los europeos están afectados de depresión.

No existe una única causa desencadenante de este trastorno y aunque popularmente se achaca a factores externos que nos afectan psicológicamente existen numerosas razones de índole físico que pueden dar origen a una depresión: el déficit o exceso de nutrientes, drogas (de prescripción, sustancias ilícitas, alcohol, cafeína, nicotina, etc.), hipoglucemia, trastornos hormonales, alergia, factores ambientales y factores microbianos.

Cualquiera de estos hechos puede provocar una disminución de nuestro nivel de serotonina que es lo que en realidad generará el cuadro depresivo. La serotonina es uno de los neurotransmisores más importantes del cerebro; se encarga de transportar la información desde una célula nerviosa hasta otra y de ella dependen nuestro estado de ánimo y tranquilidad. Por supuesto, existen otros neurotransmisores -como la dopamina y el ácido GABA-. Pues bien, la moderna psiquiatría se centra principalmente en corregir los niveles de estas sustancias en nuestro cuerpo como fórmula general para curar la depresión siendo los fármacos más utilizados precisamente los que actúan elevando los efectos de la serotonina. Son los casos del Prozac, el Zoloft o el Paxil, comúnmente recetados a los pacientes que sufren depresión. Sin embargo, éstos son raramente informados de los efectos secundarios que se han detectado tras su administración. A ello hay que añadir que las personas que recurren a este tipo de fármacos de síntesis tienden a depender de ellos durante el resto de su vida.

Además de los inhibidores de la serotonina existen también otros medicamentos destinados a combatir la ansiedad y la depresión. Son los tricíclicos y el 5-hidroxitriptófano (5-HTP). Sin embargo, tampoco ellos están exentos de efectos colaterales. De hecho, eso es lo que indujo a investigadores y farmacólogos de todo el mundo a la búsqueda de tratamientos alternativos, en particular, de origen vegetal. Y fue así como surgió el interés por el hipérico.

SUS VIRTUDES 

El hipérico se emplea actualmente para combatir síntomas de ansiedad, apatía, insomnio e hipersomnio, anorexia, retraso psicomotor, depresión y sentimiento de inutilidad. El resultado terapéutico, como ya hemos comentado, es similar al de los antidepresivos farmacológicos pero cuenta con la significativa ventaja de la casi ausencia de efectos secundarios.

La acción del hipérico se basa en la  capacidad que tienen algunos de sus componentes, principalmente la hipericina, para inhibir los tipos A y B de la mono amino oxidasa (MAO). La consecuencia de esta inhibición se traduce en una elevación del nivel de serotonina manteniendo el estado de ánimo y la estabilidad emocional dentro de la normalidad.

En ocasiones, su ingesta puede provocar una leve irritación estomacal e incluso tener un efecto fotosensible. Sin embargo, se trata de casos aislados y ligados a una administración excesiva. Además, estas consecuencias son casi inapreciables si las comparamos con las que producen los fármacos convencionales y es fácil evitarlas mediante una serie de precauciones: tomar el hipérico con las comidas, evitar alimentos que contengan tiramina (quesos, cerveza, vino, arenques salados, levadura, etc.) y no combinarlo con otros antidepresivos, como L-dopa y 5-HTP. En el caso de la fotosensibilidad basta que aquellas personas cuya piel sea especialmente sensible se abstengan de una exposición prolongada a la luz del sol. Por otro lado, quienes se someten a tratamientos inhibidores de serotonina también deben prescindir de cualquier producto que posea tiramina. De esta forma, el hipérico se presenta como la alternativa idónea a los criticados medicamentos de síntesis.

Y, ADEMÁS, MÁS BARATO 

A la eficacia y ausencia de efectos secundarios se une una tercera ventaja: su bajo coste de producción. Ello repercute en un precio más bajo que hace del extracto de hipérico un producto asequible para la mayoría de la población, algo impensable en los antidepresivos de nueva generación, tan costosos que no pueden ser utilizados por la parte más pobre de la población y se reservan al tratamiento de los casos de mayor gravedad. Es más, su éxito ha sido tal que en países como Alemania la cuota de mercado de productos antidepresivos a base de hipérico supera ya el 50%.

PREPARADOS Y FORMAS DE USO 

Para conseguir una mayor eficacia de las plantas hay que tener en cuenta el período de recolección, qué parte contiene más principios activos y la forma en que ésta debe administrarse. En el caso del hipérico, diversos estudios clínicos coinciden en que la fórmula más eficaz es la del extracto seco. En ella, el porcentaje de hipericina ronda el 0’3%, un nivel muy superior al que encontramos en otros preparados del tipo de infusiones o decocciones. Es precisamente con el extracto seco con el que suelen elaborarse las cápsulas y comprimidos estandarizados de venta en farmacias y herboristerías.

Pero además del extracto seco existen otras formas de aplicación; por ejemplo, en aceite, recomendado para picaduras, cardenales, hemorroides, lesiones por herpes, quemaduras, arañazos, úlceras y urticaria. También se emplea en infusión para hacer lavados bucales y gárgaras o se aplica a mordeduras, hematomas, heridas e hinchazones a través de compresas. Asimismo, la acción hidratante del hipérico ha llevado a la industria a la elaboración de geles y cremas de uso diario.

Más desconocidas son las posibilidades terapéuticas que algunos científicos creen advertir en el hipérico como tratamiento para diversas infecciones víricas, incluido el Sida. Pero lo cierto es que habrán de realizarse muchos estudios para verificar tal hipótesis.

 Raquel González Arias

Este reportaje aparece en
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Febrero 2000
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