El origen emocional del cáncer y La Nueva Medicina

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Sumarios:


En los dos artículos precedentes hemos explicado brevemente que el cáncer puede aparecer y desarrollarse en el organismo por causas externas a la persona –algo que sucede en aproximadamente una quinta parte de los casos- o por causas endógenas –motivo de al menos el 80% de los cánceres-. Entre las causas externas  se habló tanto de la posible predisposición genética como de los agentes potencialmente cancerígenos admitidos por los oncólogos, lista a la que se añadieron otros cuyo reconocimiento no se hace por las implicaciones económicas y políticas que ello tendría para distintas multinacionales y gobiernos. En cuanto a las causas endógenas, nos limitamos a explicar que la mayoría de los cánceres se deben en realidad a conflictos biológicos originados por shocks emocionales traumáticos inesperados que se viven en soledad. Y adelantamos que así lo había demostrado Ryke Geerd Hamer.

Sumarios:

La gran mayoría de los casos de cáncer se deben a shocks traumáticos inesperados que se viven en soledad y aislamiento. Shocks que mientras en unos casos provocan la desarmonización energética del organismo de forma casi fulminante, en otros lo hace de forma más lenta y paulatina.

Quienes afirman que los postulados de Hamer sobre el cáncer no tienen fundamento científico alguno no utilizan precisamente argumentos científicos para desacreditarle sino exabruptos y descalificaciones. Es más, han intentado hacerle pasar por un desequilibrado para que se le encerrara en un psiquiátrico.

A Hamer se le metió en 1997 en la cárcel merced a una conspiración orquestada por gente sin escrúpulos que, carentes de ética, de vergüenza y de argumentos científicos que oponer, utilizaron argucias jurídicas para quitarlo de la circulación. No en vano el negocio del cáncer mueve billones de pesetas.

Ryke Geerd Hamer lleva años inhabilitado para ejercer la Medicina por no abjurar de sus postulados sobre el cáncer y no abrazar la fe de la explicación oficial sobre el mismo y apoyar sus métodos “curativos”. Una exigencia más propia de la época de la Inquisición que del siglo XXI.

También en España hay médicos que han sufrido persecución por compartir los planteamientos de Hamer. Aquellos que se atrevieron a decir que tenía razón o, simplemente, que lo que planteaba tenía sentido y había que investigarlo. Hoy, conscientes de que el sistema los aplastaría si insisten en decir lo que piensan en público, trabajan en silencio.

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Marzo 2002
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