El sulforafano, mucho más que un potente anticancerígeno

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Centenares de estudios avalan las propiedades anticancerígenas del sulforafano, molécula que deriva de la hidrólisis del glucosinolato presente de forma abundante en el brécol  o brócoli y, en menor medida, en otras crucíferas. Es eficaz incluso en mortíferos tipos de cáncer como el colorrectal, el de próstata, el de mama y el de pulmón; destacando en este último caso que sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes no solo son quimiopreventivas sino reparadoras y protectoras en estadios previos como la EPOC o la bronquitis crónica. Y sus beneficios van más allá pues está constatado que además de propiedades antibióticas, antivíricas y antifúngicas es útil para regenerar células del tejido óseo y de los sistemas cardiovascular y nervioso.

Sumarios:

La investigación sobre las propiedades del sulforafano se ha centrado principalmente en el cáncer de pulmón -tanto a nivel preventivo como curativo- constatando no solo su eficacia anticancerígena sino que además mejora sensiblemente el tejido pulmonar dañado.

El sulforafano es eficaz incluso en mortíferos tipos de cáncer como el colorrectal, el de próstata, el de mama y el de pulmón; destacando en este último caso que sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes no solo son quimiopreventivas sino reparadoras y protectoras en estadios previos como la EPOC o la bronquitis crónica

El sulforafano estimula la producción de las enzimas de la fase II de detoxificación del metabolismo ayudando a evitar que las células pulmonares cargadas de toxinas se transformen en cancerosas y activa la vía de señalización del Nrf2 que potencia la actividad antioxidante protegiendo a las células pulmonares del estrés oxidativo causado por diversas sustancias carcinogénicas.

El sulforafano ayuda a producir péptidos que permiten reparar proteínas celulares dañadas de vital importancia, induce la producción de las enzimas que controlan la apoptosis de las células degeneradas -y, por ende,  precancerosas-, inhibe la producción de citoquinas de efecto inflamatorio y dificulta el desarrollo de los tumores al ser antiangiogénica.

La glucorafanina –la molécula precursora del sulforafano- sólo se encuentra en cantidades significativas en las coles -incluidas las coles de bruselas y las lombardas- pero muy especialmente en el brécol.

Los doctores R. H. Dashwood y Emily Ho -del Linus Pauling Institute de la Universidad de Oregón (EEUU)- comprobaron que la simple ingesta de 68 gramos de germinados de brécol inhibe la actividad del HDAC en células mononucleares de la sangre en apenas 5 horas.

El sulforafano inhibe las HDACs induciendo la apoptosis de las células tumorales sin afectar a las sanas así como el crecimiento tumoral al alterar la angiogénesis y paralizar la reproducción celular.

Un equipo de investigación de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul en Porto Alegre (Brasil) publicó en 2012 un trabajo en Journal of Medicinal Food según el cual el sulforafano es eficaz en  caso de diabetes.

Según un trabajo publicado en 2013 en Thrombosis and Haemostasis el sulforafano inhibe la agregación plaquetaria -por su acción agonista sobre varios receptores celulares que bloquean la señal pro-agregatoria de las plaquetas- evitando así la formación de trombos.

Si se está enfermo y no se quiere correr el riesgo de que la cantidad ingerida de crucíferas sea insuficiente es mejor tomar un concentrado de sulforafano.

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165
Noviembre 2013
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