El tratamiento de los trastornos mentales según la Dr. Hulda Clark


La conocida doctora Hulda R. Clark llegó a la conclusión al final de su vida de que todos los tipos de cáncer están relacionados con la presencia de patógenos -parásitos, bacterias, virus y hongos- junto a tóxicos que debilitan el sistema inmune y favorecen el terreno para que los mismos actúen pero también que esa misma situación es la causa de numerosas patologías más. Entre ellas trastornos mentales como la esquizofrenia, el alzheimer y las migrañas a pesar de que tienen diferentes sintomatologías. Y propuso para tratarlas un método que aseguraría es eficaz en buena parte de los casos. Se lo explicamos en detalle. 

“No importa lo larga que sea la lista de síntomas que una persona tenga. Desde la fatiga crónica a la infertilidad pasando por los problemas mentales estoy segura de que solo hay dos cosas que realmente enferman: las sustancias tóxicas y los parásitos”.

Dra. Hulda Clark 

La doctora Hulda R. Clark estaba convencida de que hasta en la mayoría de las enfermedades catalogadas como genéticas la etiología real es siempre la misma: parásitos y tóxicos. Y por tanto que alguien puede padecer diabetes, retinitis pigmentaria, distrofia muscular, esquizofrenia o cualquier otra enfermedad y esa misma patología la haya padecido su padre, un hermano o una tía pero la causa no será que comparten unos genes -aunque éstos puedan influir- sino que comparten -o han compartido durante años- la casa donde viven, el colegio, los libros, los alimentos, el agua, el supermercado, el dentista… Porque para ella los genes pueden determinar el color del cabello y su textura pero no su pérdida; determinar el color de los ojos pero no las patologías que éstos puedan un día sufrir; hasta quizás puedan determinar nuestra capacidad mental pero no una patología en el cerebro. Y esta premisa es válida para cualquier “enfermedad”, incluidas las cerebrales. Las migrañas, la depresión, la esquizofrenia o el alzheimer tienen pues para ella una misma causa: parásitos y/o tóxicos. 

PARÁSITOS 

La doctora Clark estaba convencida de que el principal problema de la medicina convencional está en el diagnóstico; es decir, en su incapacidad para saber la causa real que provoca una dolencia. Sencillamente porque sus actuales métodos solo permiten conocer los efectos, el estado en el que se halla un órgano o un sistema pero no lo que ha llevado a la persona a esa situación. Y es que los médicos no buscan prácticamente nunca posibles parasitosis o toxinas en el cuerpo. Sencillamente porque ¡no se les ha enseñado a hacerlo! Y eso hace que, por ejemplo, sea muy común ver sonreír a un neurólogo cuando se le sugiere que la causa de una crisis epiléptica puede estar en la presencia de larvas de áscaris en el cerebro. O que determinados parásitos pueden ser los responsables de muy diversas degeneraciones cerebrales.

Claro que quizás en buena medida se deba a que los parásitos son difíciles de encontrar porque son en general tan blandos como pequeños y no se ven con un escáner. Ni con otros medios de diagnóstico porque con frecuencia suelen recubrirse de mucopolisacáridos -componentes de nuestro propio tejido conectivo- con lo que a menudo ni siquiera el sistema inmune los detecta. Es más, como en las biopsias el tejido se corta en láminas muy finas la lámina del parásito sólo sería reconocible por biólogos especializados que previamente supieran lo que deben buscar. Añádase a esto que nuestro organismo es incapaz de expulsarlos en la mayor parte de los casos porque, vivos o muertos, suelen estar adheridos a los tejidos y no se detecta su presencia en la sangre (lamentablemente la inmensa mayoría de los médicos ignora hoy las posibilidades diagnósticas del Par Biomagnético). Dicho lo cual cabe agregar que la doctora Clark sí logró cómo descubrirlos: ¡detectando sus frecuencias! Porque resulta que cada parásito, virus, hongo y bacteria ¡vibra en una frecuencia diferente!

El Áscaris, por ejemplo, vibra entre 403,85 y 409,7 khz, el Clonorchis sinensis entre 425,7 y 428,75 khz, el Streptococcus pneumoniae entre 366,85 y 370,2 khz, laPseudomonaaerugionosa entre 331,25 y 334,6 khz, el herpes simple 1 entre 291,25 y 293,05 khz, el Epstein Barr entre 372,5 y 382,85 khz, la Gardnerellavaginalis entre 338,0 y 342,55 khz… Y así un larguísimo etcétera (la doctora Clark tiene publicado un amplio listado con las frecuencias que emite cada parásito, bacteria, virus y hongo patógeno conocido).

A esto cabe añadir que los parásitos tienen sus lugares “favoritos” para vivir -por ejemplo el órgano preferido de la dirofilaria (parásito cardíaco del perro) es el corazón humano y el de un áscaris el sistema digestivo- pero en realidad cualquier parásito puede encontrarse en cualquier órgano. Especialmente si éste está contaminado con solventes, metales u otros tóxicos. Y si es frecuente que se introduzcan en el cerebro es porque que la actividad inmunitaria es menor en él que en otros órganos.

El siguiente descubrimiento de la Dra. Clark sería que a través de la saliva se puede detectar la presencia de cualquier patógeno existente en el organismo ¡por las frecuencias que emiten! Incluso saber qué tóxicos lo están contaminando. Basta para ello usar un aparato diseñado por ella misma al que llamaría Sincrómetro.

Ahora bien, ¿son habituales las infecciones parasitarias? La respuesta es sí. Son relativamente fáciles de contraer ya que el contagio puede producirse por vía bucal, respiratoria o transcutánea (es el caso por ejemplo del estrongyloides y el ancyclostomas); hasta en el embarazo algunos parásitos pueden atravesar la placenta y pasar al feto.

De hecho deberíamos ser conscientes de que casi todo el mundo tiene parásitos desde niños y de que éstos pueden ser causantes de patologías leves o graves. A fin de cuentas es corriente que algunos permanezcan “latentes” sin causar sintomatología alguna y que en un momento determinado se activen. Luego, siendo así, ¿por qué hoy los médicos casi nunca valoran esta posibilidad? Porque en la antigüedad sí se hacía. Algunos pueblos de Oriente -como la nación hebrea por ejemplo- prohibieron la ingesta de cerdo porque se dieron cuenta de que los pastores que los cuidaban enfermaban a menudo y sufrían problemas de piel y cuadros de epilepsia. De hecho no es un problema que nos afecte solo a nosotros. También la sufren los animales, incluidos los domésticos; de ahí que los perros y los gatos –al igual que muchos otros animales- se purguen habitualmente con plantas, un conocimiento innato del que nosotros carecemos.

Desidia médica -y política- que es inexplicable porque según la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) el número de personas afectadas por parásitos es a día hoy alarmante. Siendo el más extendido el Toxoplasma ya que se calcula que lo sufre la mitad de la población del mundo. De los demás parásitos se sabe que el número de contagios alcanza ya los…

…1.200 millones de personas por áscaris.
…1.200 millones por oxiuros.
…500 millones por Ancyclostoma duodenale.
…500 millones por Entamoeba Histolytica.
…500 millones por Trichuris trichiura.
…400 millones por Pneumocystis carinii.
…100 millones por Schistosoma haematobium.
…100 millones por Strongyloides.
…80 millones por Tenia.
…80 millones por Trichomonas vaginalis.
…40 millones por Leishmania.
…40 millones por Trichinella spiralis.

Otros tres datos que no se difunden siendo importantes son:

1) Que los parásitos pueden instalarse en cualquier órgano y eso hace que los médicos den nombres de distintas enfermedades a algo que tiene una misma causa.

2) Que cada parásito no es sólo peligroso por sí mismo sino también porque en su interior lleva bacterias, virus y hongos. Y ésa es la razón de que se deba siempre tratar de eliminar primero al parásito portador pero luego hay que testar para saber si los microbios patógenos que contenía están dando problemas.

3) Cuando alguien está siendo tratado con antibióticos, antivíricos o antifúngicos los microbios patógenos atacados se introducen a veces en los parásitos para protegerse. Hoy se sabe por ejemplo que…

…los áscaris suelen portar salmonellas, adenovirus, herpes 1 y 2, mycobacterium aureum, etc.
…el Fasciolopsis buskii contener Bacillus cereus, virus de gripe, MYC (oncovirus), etc.
..el Strongyloides contener citomegalovirus, Epstein bar, SRC (oncovirus), etc.
…el Echinoporphirium recurvatum portar Epstein-Barr, papilomavirus, etc.

En los tratados clásicos de Parasitología vemos siempre cómo se asocia un determinado parásito a uno o varios órganos -descartando pues su posible presencia en otros- y a uno o varios cuadros clínicos pero la doctora Clark comprobó que un mismo parásito puede provocar patologías diferentes dependiendo ello sólo del órgano en el que se instala. Y que por tanto el áscaris puede ser tanto la causa de una psoriasis como de un asma o un cuadro de epilepsia, el Strongyloides de migrañas, tumores o problemas hormonales, la Filaria de problemas cardíacos o de un linfoma Hodkin, el Eurytrema pancreático de una diabetes o de un cáncer, el Onchocerca de venas varicosas, de un linfona no Hodkin o de nódulos duros bajo la piel, el Gastrothylax de un Síndrome de Down, de riñones poliquísticos o de fibrosis quística… 

TÓXICOS 

La doctora Hulda Clark afirmaría por ello que cuanto peor es la salud de una persona mayor presencia de parásitos hay en ella. Luego llegaría a una conclusión importante: que una comida nutritiva unida a la ingesta de agua limpia dificulta que los parásitos se desarrollen en nuestro interior. Es más, llegaría a afirmar que son el agua y los alimentos los que determinan la salud de cualquiera siendo el problema que todo el mundo piensa en una alimentación equilibrada para asegurarse de obtener los diferentes principios activos -vitaminas, minerales, oligoelementos, fibra, etc.- pero no en algo igual de importante: asegurarse de que el agua y los alimentos estén ¡libres de tóxicos!

Y hoy se trata de un auténtico problema porque prácticamente en todas las aguas “potables” del mundo se detectan tóxicos inmunosupresores: polonio, colorantes azoicos, metales pesados, amianto, benceno, cianidas de hierro… Es más, en los cloros normalmente utilizados para desinfectar la Dra. Clark encontró radiación alfa, antimonio, arsénico, amianto, bario, benceno, boro, cadmio, cerio, colorantes azoicos, cromo III y IV, cobalto, cobre, dodecane, disprosio, europio, molibdeno, cianidas del hierro, azul de metileno, níquel, paladio, PCBs, polonio, prometio, rutenio, silicona, gadolinio, holmio, indio, lantano L, estroncio, tantalio, tungsteno y uranio R. Inconcebible.

Sabiendo esto a la doctora Clark no le quedaron dudas de que la mayor parte de las sustancias que actúan como inmunosupresores –es decir, que deprimen nuestro sistema inmune- vienen del agua y, por ende, de los alimentos que consumimos ya que se riegan con esa misma agua contaminada.

Por si fuera poco actualmente las frutas y verduras son habitualmente rociadas con ceras, colorantes, pesticidas (talio), antibrotes y antimoho por lo que tienen gran cantidad de metales pesados, colorantes azoicos y ácido malónico -principal causante de las degeneraciones y fallos renales- y de ahí que antes de ingerirlas recomiende lavarlas bien con agua caliente y además de pelarlas ozonizarlas y zappicarlas antes de consumirlas (más adelante hablaremos de estos procedimientos).

Agregaremos que para la doctora Clark la inmunosupresión que producen las sustancias tóxicas no se refleja en la disminución de la cantidad de glóbulos blancos en sangre sino en el deterioro de su calidad y eso es algo que en un análisis convencional no se detecta.

Es lo que explica por ejemplo que en un alto porcentaje de enfermos de cáncer el recuento de células del sistema inmune esté dentro de los límites normales y, sin embargo, no sean capaces de atacar a los patógenos al estar deterioradas. Y que bastase a menudo desintoxicar los glóbulos blancos ingiriendo selenio, hortensia y escaramujo para que éstos se desprendieran de su carga tóxica y una vez recuperados comenzaran a atacar los microbios patógenos presentes en el organismo.

Ahora bien, debe saberse que son dos los tipos de tóxicos que dan lugar mayormente a las patologías neurológicas: los metales pesados y las micotoxinas. Detengámonos pues en ellos. 

METALES 

Todos y cada uno de nosotros –esté sano o enfermo- acumula metales a lo largo de su vida. Siendo los más peligrosos los más pesados -es decir, el mercurio, el plomo, el cadmio y el talio- así como el berilio o el aluminio. Pero eso no excluye la toxicidad de otros metales como el cobre, el cobalto, el cromo, el vanadio, el oro, el germanio, el molibdeno, el rutenio, el rubidio, el magnesio, el zinc, el hierro, el níquel, el iridio y otros.

Pues bien, hoy parece confirmarse que algunos son causa de síntomas y patologías concretas. El cobre por ejemplo parece ser el responsable de las típicas manchitas marrones que aparecen con la edad, el cobalto produce problemas cardiacos, el vanadio altera la producción de anticuerpos y glóbulos rojos, el óxido de germanio provoca déficit de glóbulos blancos, el cromo trae problemas de regulación del azúcar sanguíneo y dolores, el oro se asocia a enfermedades en ovarios, diabetes y obesidad, el níquel trae consigo infecciones recurrentes, calvicie y alergias… Y así un largo etcétera.
Y es que el lugar natural de los metales está bajo tierra pero nosotros los hemos extraído y lanzado al aire de forma irresponsable; como hace un volcán cuya nube es por eso tóxica. Así que hoy contaminamos el aire que respiramos con el humo de las chimeneas, los tubos de escape de los vehículos, los aviones, los fuegos artificiales –cargados de estroncio-… Es más, nos adornamos con ellos, los usamos para cocinar, los añadimos a las comidas… “Nos rebozamos en metal” diría gráficamente la Dra. Clark.

Claro que, por poner dos ejemplos gráficos, en sus análisis la Dra. Clark encontraría en el agua “potable” hasta veinte diferentes metales y en un chupa-chups ¡cuarenta! Todo ello sin olvidar que también están presentes en nuestras bocas –en las peligrosas amalgamas hechas de mercurio-, en los utensilios de cocina, en las monturas de las gafas, en los relojes, en las joyas, en las tuberías que trasportan el agua y hasta en los productos de higiene personal (jabones, champús, pastas de dientes, etc.).

Pues bien, por lo que se refiere al objeto de este artículo debemos decir que el oro y el níquel detienen el flujo de acetilcolina y epinefrina, precisamente dos de nuestros principales neurotransmisores. Y el aluminio -que se introdujo masivamente en nuestra dieta con la invención de las levaduras industriales (aluminio añadido a un líquido burbujeante) además de estar presente en utensilios de cocina y hasta en antiácidos de uso masivo – está directamente relacionado con los virus del herpes y el Epstein Barr -uno de los causantes de Fatiga Crónica- y, como veremos más adelante, con el alzheimer y las migrañas.

Y aclaremos antes de seguir que metales y minerales son lo mismo pero con diferente forma química. Un mineral puede ser utilizado con provecho por el organismo pero un metal no; y siempre que ese mineral sea orgánico, es decir, asimilado por una planta para, una vez trasformado, pueda ser asimilado por nosotros. Son las plantas las que transforman los minerales inorgánicos –no asimilables por los humanos y animales- en orgánicos –asimilables-. Tal es la razón por ejemplo de que los minerales del agua embotellada -que se encuentran en forma inorgánica- no los asimilemos y las personas que consumen a diario agua mineral sufran a menudo de piedras en el riñón.

Dicho esto añadiremos que los metales –especialmente los más pesados- intoxican los glóbulos blancos e incluso impiden su formación. Y de ahí que expulsándolos de nuestro organismo se eleven nuestras defensas y de paso quitemos armas a las numerosas bacterias y virus que necesitan de su presencia para sobrevivir. Vea el recuadro adjunto para conocer qué metales son los que necesitan algunos de los patógenos más habituales y de los que el organismo debe deshacerse para impedir que les ayuden. 

LAS MICOTOXINAS 

Las micotoxinas son, como su propio nombre indica –mico en griego significa hongo-, sustancias tóxicas presentes en los hongos. De toxicidad elevadísima, sobre todo para el cerebro y el hígado. De hecho en todos los casos de esquizofrenia hay una alta concentración de toxinas en el cerebro siendo las que más influyen directamente las micotoxinas. Micotoxinas que a la vez que se acumulan en el cerebro van destruyendo el hígado, órgano fundamental en la detoxificación, con lo que la toxicidad en el cerebro es cada vez mayor. Un cuadro que se agrava cuando a estos enfermos se les prescribe la medicación convencional ya que ésta es también hepatotóxica.

Asimismo es habitual la presencia de dos bacterias patógenas: la shigella y la micobacterium phlei.

En cuanto a la sintomatología, el que un enfermo de esquizofrenia pase de estados de paranoia a oír voces o a tener comportamientos compulsivos depende según la Dra. Clark de la mayor o menor presencia y de la actuación de una u otra micotoxina. Cabe añadir que la presencia de determinados metales en el cerebro -como el plomo, el cobre y el cadmio- agravan la patología (probablemente por el apoyo que prestan a parásitos, bacterias y hongos).

Las principales micotoxinas encontradas en enfermos de esquizofrenia son:

Alcaloides del ergot (cornezuelo del centeno): el ergot es un pequeño hongo que parasita el centeno, el trigo, la avena y la cebada y que contiene ácido lisérgico, un alcaloide alucinógeno del que se deriva el LSD.

Esterigmatocistina: esta micotoxina la producen mohos comunes y además de producir los síntomas de la esquizofrenia puede provocar la formación de tumores en diferentes órganos. Es frecuente encontrarla en los cacahuetes y en los lácteos.

-Aflatoxinas B: micotoxina de acción carcinogénica a nivel hepático provoca asimismo daños a nivel ocular. Está presente en el maíz y en el arroz.

Citocolasina B: puede encontrarse en casi cualquier alimento.

Tales son las principales micotoxinas encontradas en el cerebro de personas esquizofrénicas pero la verdad es que hay otros patógenos habituales entre los esquizofrénicos. Son éstos:

Strongyloides: se trata de un parásito portador de hongos de fácil contagio pues puede introducirse transcutáneamente, es decir, sin necesidad de que exista una herida abierta (basta una mínima erosión causada por andar descalzo).

Áscaris: portador de bacterias y hongos productores de neurotoxinas.

Ancyclostoma: porta igualmente bacterias y hongos productores de neurotoxinas; también en este caso el contagio puede ser transcutáneo.

Shigella: bacteria productora de toxinas presentes en nervios y cerebro.

Micobacterium phlei: al igual que la anterior esta bacteria es productora de neurotoxinas. 

PASOS FUNDAMENTALES EN LOS ENFERMOS DE ESQUIZOFRENIA 

Dicho esto pasemos ahora a ser pragmáticos. ¿Qué conviene hacer ante un caso de esquizofrenia? Pues según la doctora Hulda Clark esto:

1) Eliminar parásitos, bacterias y hongos del organismo. Para lo cual se debe:

-Seguir el protocolo de limpieza intestinal diseñado por la Dra. Clark (vea el recuadro adjunto) al que se añade en esta patología aceite de orégano, uno de los más potentes antifúngicos conocidos.

-Usar el zapper, aparato que permite eliminar del organismo los principales microbios patógenos -bacterias, virus, hongos etc.- mediante la emisión defrecuencias. Asimismo estimula el sistema inmune al energizar los glóbulos blancos aunque estén intoxicados con agentes inmunosupresores.

Desparasitación de áscaris. Para ello se deben tomar megadosis de coenzima Q10, L-cisteína y aceite de oliva ozonizado.

2) Evitar la ingesta de patógenos. Tan importante como la eliminación de los patógenos es no permitir que entren más en el organismo para que no vuelvan a colonizar el cerebro.Y para ello es fundamental:

-Ozonizar los alimentos. Hay que desinfectar todas las comidas y bebidas con un ozonizador. El ozono mata toda bacteria y virus patógenos, huevos de parásitos y larvas de tenia presentes en nuestros alimentos en sólo 10 minutos. Además al ozonizar los colorantes azoicos, las sustancias fenólicas y los estrógenos presentes en la comida pueden ser también destruidos en 15 minutos. Para ello se introduce simplemente la comida en una bolsa de plástico que se cierra con la manguera del ozonizador insertada. Una vez ozonizado el alimento durante 10 minutos deberemos dejar la bolsa cerrada otros 10 antes de su ingesta para que el ozono actúe.

-Ozonizar nuestro entorno. Es la mejor manera de limpiar nuestra casa, oficina o coche y eliminar los patógenos que pueden infectarlas. Se necesitan 10-15 minutos por habitación. El ozono no deja ningún residuo tóxico y es de rápida acción (es importante que no se encuentren dentro de la habitación mientras se ozoniza ninguna persona ni animal de compañía).

-Zappicar los alimentos. A través de otro aparato de su creación denominado Zappicator la doctora consiguió aplicar 3 tipos diferentes de energía a los alimentos -eléctrica, magnética y física- permitiendo polarizarlos hacia el norte. Cuando un alimento está fresco su polaridad es norte y sin embargo la mayor parte de los que consumimos tienen polaridad sur -incluidas frutas y verduras- ya que pasados 3-4 días de su recolección la polaridad norte original cambia a sur. Además zappicar los alimentos destruye los huevos de los parásitos y sus larvas, las bacterias, los virus y los priones patógenos.

-Lavar bien las frutas y verduras. Si no tiene los aparatos mencionados use para desinfectar las frutas y verduras entre 1 y 3 gotas de Lugol o de ácido hidroclorhídrico al 5% por cada litro de agua con los que vaya a lavarlas.

3) Eliminar las micotoxinas del organismo. Hay determinados nutrientes que son útiles para eliminar micotoxinas.Son éstos:

Vitamina C. Consúmase al menos un gramo en cada comida.

Acido lipoico. Fundamental para la detoxificación y regeneración hepática.

-Vitamina B3 (niacinamida). Elimina toxinas del organismo y los alimentos. Tomarla con cada comida.

-Glutation. Imprescindible en la detoxificación. Ingiérase al menos una vez al día (preferiblemente por la noche).

4) Evitar el microondas y el grill. Con ellos muchos minerales se oxidan pasando a ser metales tóxicos.
5) Consumir sólo agua destilada. Evitará la ingesta de minerales inorgánicos no asimilables que pueden bloquear los riñones. 

EL ALZHEIMER 

Ante todo debemos explicar que en el cerebro de las personas afectadas por alzheimer…
…hay acumulación de metales.
…la síntesis de acetilcolina, adrenalina, dopamina, noradrenalina y serotonina está disminuida.
…las funciones enzimáticas cerebrales se hallan alteradas (entre ellas el metabolismo de la glucosa).
…en la mayoría de los casos hay alteraciones glandulares.
Cabe añadir que si bien es verdad que la inflamación es el primer marcador de daño en el tejido cerebral no lo es menos que se puede encontrar en cerebros de ancianos sanos. Que ello sea preocupante según la doctora Clark depende en realidad de la proliferación y la ubicación de los patógenos en el cerebro. 

IMPLICACIÓN DE PATÓGENOS EN EL ALZHEIMER 

Para la doctora Clark tanto el alzheimer como las demás patologías cerebrales se deben principalmente a una colonización del cerebro por parásitos -que a su vez son portadores de bacterias, virus y hongos- tras conseguir penetrar en él e intoxicarlo.El proceso es conocido: las bacterias segregan una sustancia –la d-tiramina (la “d” significa que sus moléculas tienen giro dextrógiro, es decir, que giran en el sentido de las agujas del reloj) que en combinación con compuestos fenólicos de giro igualmente dextrógiro y aminos asimismo dextrógiros procedentes de la comida poco fresca dan lugar en las neuronas cerebrales a aminos d –es decir, igualmente dextrógiros-. Y recordemos que la forma correcta de los aminos –y de cualquier sustancia natural- es la “l” o levógira (cuyas moléculas giran en el sentido contrario a las agujas del reloj). Lo que da lugar a una inhabilitación de las neuronas postsinápticas.

Pues bien, la mayor presencia de moléculas dextrógiras fomenta la síntesis de prostaglandinas -conjunto de sustancias de carácter lipídico derivadas de los ácidos grasos de 20 carbonos (eicosanoides) que constituyen una familia de mediadores celulares con efectos diversos, a menudo contrapuestos- de tipo 2 (PGE2) que provocan procesos inflamatorios y rupturas en los tejidos. Rupturas que permiten el paso a más parásitos. Un problema que se agrava con la ingesta de alimentos proinflamatorios ya que se sintetizan aún más prostaglandinas de tipo 2 (PGE2) debilitando el cerebro.

Recordemos que cada órgano en el cuerpo tiene uno o varios alérgenos fenólicos -presentes en los alimentos- que provocan inflamación –y por tanto PGE2- y debilitamiento en ese órgano. Bueno, pues en el caso del cerebro ese antígeno fenólico es el ácido cafeico presente en las naranjas, los pomelos, las limas, las fresas, el brócoli, el café y el té. Tales son pues los productos alimenticios que deben evitar las personas con alzheimer y otros problemas cerebrales.

Cabe añadir que el exceso de prostaglandinas de tipo 2 (PGE2) en un órgano hace que las células liberen colagenasa que digiere colágeno con lo cual los tejidos se van soltando y separando dejando así la puerta abierta a una más rápida infección por patógenos.En suma, es fundamental en toda patología cerebral evitar los alimentos con ácido cafeico.

Obviamente una buena detoxificación hepática es por tanto básica en todo trastorno mental ya que si el hígado elimina bien las sustancias fenólicas menor será el daño que las mismas causen en los tejidos.

Además puede evitarse el exceso de aminas y compuestos fenólicos de giro dextrógiro que generan inflamación ozonizando y zappicando los alimentos.

Piénsese además que una vez que en el cerebro se produce ruptura de tejidos, la zona inflamada y dañada, al tener carga negativa (-), atrae el calcio (de carga positiva) a fin de crear una barrera que impida mayor destrucción… ¡pero también a los metales pesados ya que éstos tienen igualmente carga positiva! 

ELIMINACIÓN DE PATÓGENOS EN EL ALZHEIMER 

Al igual que en la esquizofrenia es fundamental una limpieza intestinal (volvemos pues a remitirnos al recuadro adjunto) así comozappicar y ozonizar los alimentos -y nuestro entorno-, eliminar del organismo las micotoxinas, evitar el microondas y el grill y consumir sólo agua destilada. Ahora bien, en el caso del alzheimer hay que incluir tres suplementos más para afrontar la posible existencia de priones que pudieran acabar colonizando los nervios e impedir la neurotransmisión: reishi -2 veces al día-, té de abedul -2 veces al día- y pepsina -con cada comida. 

ELIMINACIÓN DE TÓXICOS EN EL ALZHEIMER 

Como ya hemos indicado es fundamental eliminar los metales pesados del cerebro pero en esta patología es también muy importante eliminar el alto nivel de solventes existente en los tejidos. Y en ese sentido son útiles los siguientes suplementos:

MSM (metil sulfonil metano). Esta forma orgánica del azufre es quelante de metales, principalmente a nivel extracelular.

Ácido lipoico o tiótico. Se trata de un ácido graso saturado que contiene en su estructura dos átomos de azufre. Tiene efecto quelante al igual que el MSM sólo que al tratarse de una molécula liposoluble tiene además acceso a casi todos los tejidos del cuerpo trabajando incluso a nivel celular.

Vitamina B2. Fundamental para la eliminación de xileno y tolueno (presentes en el cerebro de los enfermos de alzheimer).

Glutation. Ayuda a eliminar del organismo todo tipo de solventes.

Vitamina B12. También útil en la eliminación de xileno y tolueno.

Vitamina C. Ayuda al hígado en su función de desintoxicación.

Complejo B. Igualmente ayuda al hígado a la detoxificación.

Vitamina E. Protege el tejido cerebral del aluminio tóxico.

Calcio. El déficit de calcio facilita la absorción de aluminio por nuestro cuerpo

Selenio. Protege del aluminio.

Cisteína y metionina. Estos dos aminoácidos contienen azufre en su estructura química, mineral que hace que los metales pesados puedan ser eliminados por hígado y riñones. 

MIGRAÑA 

Finalmente vamos a hacer referencia a la migraña pues pese a no ser en sí misma una patología comparte con la esquizofrenia y el alzheimer una causa común: patógenos y tóxicos a nivel cerebral. De hecho en los afectados por migrañas se hallan normalmente en el cerebro bacterias patógenas que pueden proceder…

…del interior de aquellos parásitos que han logrado llegar a él: áscaris, strongyloides, fasciolopsis buskii…

…de un colon sucio (más del 70% de la población tiene demasiados residuos en el colon y, por ende, un exceso de bacterias patógenas).

…de un hígado sobrecargado de toxinas y piedras. Es muy habitual hoy día tener los ductos biliares sucios con parásitos y bacterias que impiden la correcta detoxificación; especialmente del vanadio procedente del ambiente que respiramos y que se sabe contribuye a sufrir migrañas.

…de infecciones genitourinarias. Afectan al mal funcionamiento de los riñones, las vías respiratorias y el cerebro.

…de infecciones dentales tras endodoncias o por focos bacterianos existentes bajo empastes.

Agregaremos que son muchas las bacterias que una vez han llegado al cerebro producen espasmos en los vasos sanguíneos -es decir, vasoconstricciones a las que siguen vasodilataciones- y ello causa dolor (migraña). Las más comunes son el Estafilococcus aureus, la E.coli, el Bacillus cereus y distintas variedades de estreptococcus, clostridiuim, salmonella y shigella

LA ALIMENTACIÓN ENLAS MIGRAÑAS 

Cuando se padecen migrañas hay que evitar los alimentos con d-tiramina –es decir, la tiramina con giro dextrógiro ya que no pasa así con la l-tiramina de giro levógiro- porque se trata de un alérgeno fenólico que provoca espasmos en los vasos sanguíneos cerebrales creando dolor. El problema es que la mayoría de los alimentos, si no son muy frescos, contienen d-tiramina por lo que lo suyo es zappicar todos los alimentos antes de ingerirlos.

Ahora bien, si el cerebro está colonizado por determinadas bacterias -como la Bacilluscereus- éstas, convierten la l-tiramina natural en d-tiramina. Y mencionamos específicamente la Bacilluscereus porque está constatado que es la que más comúnmente causa los espasmos en los vasos sanguíneos cerebrales por lo que debe saberse que suele estar presente en la línea negra del interior de los plátanos –de ahí quienes padecen migraña deban evitarlos- y en los lácteos -por la gran parasitación del ganado- además de hallarse en el interior de algunos parásitos.

Es importante asimismo en caso de migraña evitar todos los alimentos que contengan ácido cafeico -presente sobre todo como antes se dijo en las naranjas, los pomelos, las limas, las fresas, el brócoli, el café y el té- y menadiona o vitamina K3 –(alérgeno presente en los cereales con gluten y sus derivados). 

EL PROTOCOLO CLARK PARA MIGRAÑAS 

En suma, en el caso de padecer migrañas es conveniente seguir el protocolo diseñado al respecto por la Dra. Hulda Clark y que es éste:

-Hacer una limpieza renal (3 semanas). Es fundamental limpiar los riñones para que nuestros glóbulos blancos puedan vaciar en ellos su carga tóxica ya que si están colapsados no podrán hacerlo y el sistema inmune funcionará de forma muy ralentizada. Hay que eliminar de ellos los metales pesados, los colorantes, el metil malonato, el amianto, el benceno… Sin olvidar que una limpieza renal hace que el terreno se alcalinice y no puedan proliferar tan fácilmente bacterias y parásitos.

-Proceder a una limpieza intestinal profunda. Es fundamental para evitar la proliferación de patógenos.

-Usar el zapper paraeliminar del organismo los principales microbios patógenos -bacterias, virus, hongos etc.- mediante la emisión defrecuencias.

-Zappicar los alimentos antes de consumirlos.

-Eliminar de la dieta los lácteos por ser la principal fuente de salmonellas y shigellas. Prácticamente todos los lácteos las contienen aunque hayan sido pasteurizados. El único procedimiento que elimina estas bacterias es la cocción y prácticamente ninguna leche se somete hoy a esterilización por cocción.

-Evitar los alimentos ricos en ácido cafeico -como las naranjas, los pomelos, las limas, las fresas, el brócoli, el café y el té- y en menadiona (todos los alimentos con gluten).

Revisarse la dentadura para eliminar caries y posibles focos de infección bajo empastes. Las piezas endodonciadas pueden ser focos de clostridium y otras peligrosas bacterias anaerobias. Asimismo habrá que retirar –en todos los casos- los empastes metálicos –es decir, las amalgamas- y sustituirlas por productos que no contengan metales.

-Realizar 4 o 5 limpiezas hepáticas. Limpiando los ductos hepáticos eliminamos focos de parásitos y bacterias a la vez que aumentamos la capacidad de detoxificación del organismo.

En suma, toda patología mental debe afrontarse mediante una profunda limpieza intestinal, renal y hepática, la retirada de todas las amalgamas dentales, la eliminación de todo posible foco de infección, la retirada de la dieta de los alimentos que afectan negativamente al enfermo, la ingesta preferente de agua destilada, no usar el grill ni el microondas y ozonizar y zappicar los alimentos antes de consumirlos.
 

Ignacio Chamorro
 

Este reportaje aparece en
130
Septiembre 2010
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