Sodi Pallarés: “En Cardiología se está haciendo terrorismo molecular”

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La contundente afirmación de este título no es nuestra sino del prestigioso cardiólogo Demetrio Sodi Pallarés quien no duda en añadir que “hay gente que se está muriendo porque recibe tratamientos inadecuados por parte de sus cardiólogos que, por ignorancia, lo único que hacen a veces es agravar la dolencia del enfermo”. Sodi Pallarés nos ha contado además los espectaculares casos de curación de cardiopatías severas que se consiguen con la aplicación de su Tratamiento Metabólico. Hablamos con él durante su última visita a nuestro país y lo que nos dijo no tiene desperdicio. Se lo contamos.

El prestigioso cardiólogo Demetrio Sodi Pallarés que en junio pasado cumplió 89 años y acaba de recibir un nuevo doctorado Honoris Causa -esta vez de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares-, sigue trabajando y viajando para dar a conocer a la comunidad científica internacional –muchos de cuyos miembros padecen “sordera”- las enormes posibilidades terapéuticas de su Tratamiento Metabólico, método orientado a la producción masiva de moléculas ATP y con el que se han logrado excelentes resultados en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, degenerativas, autoinmunes, reumáticas e, incluso, cáncer.

LA “MOLÉCULA DE LA VIDA”

La terapia creada por Sodi Pallarés hace ya sesenta años –concretamente en 1942 para tratar la cardiopatía de su propia madre- se basa en la importancia de la Adenosina Trifosfato o ATP. “El ATP es, como sin duda usted sabe –me dice-, el transportador universal de energía de nuestro cuerpo. Se produce en las mitocondrias durante la respiración celular y no sólo es necesaria para la mayoría de las funciones de los seres vivos sino imprescindible para todo proceso de curación. Sin ella, sencillamente, la vida no sería posible. Por eso me gusta llamarla la molécula de la vida”.

Sirva como ejemplo que el ADN necesita para sintetizarse 72.000 moléculas de ATP por segundo lo que demuestra que hasta los genes dependen de ella.

“Pues bien, con el Tratamiento Metabólico –añadiría con rotundidad- se logran resultados espectaculares en los enfermos de corazón. Puedo citar más de una docena de casos en los que incluso se logró evitar el trasplante, presuntamente el único medio para que sobreviviera el paciente. Y es un tratamiento sencillo, muy alejado de lo que está haciendo la Medicina convencional. Es más, le aseguro que los cardiólogos están aplicando hoy tratamientos que van en contra de los principios más elementales de la medicina”.

¿QUÉ ES EL “TRATAMIENTO METABÓLICO”?

El Tratamiento Metabólico de Sodi Pallarés -que, entre otros centros, se aplica hoy en el Departamento de Cardiología de la Universidad de Houston (EE.UU.)- consta de tres elementos o fases. El primer elemento de esa triada es seguir una dieta baja en sodio y rica en potasio. Sodi es contundente a la hora de justificar la necesidad de eliminar el ión sodio del interior de las células, algo para lo que es preciso suprimir no sólo la sal de mesa sino todo alimento que lo contenga en abundancia. “Sólo así –dice- podrá eliminarse el sodio intracelular y aumentar el potasio imprescindible para que la célula pueda sintetizar el ATP que precisa todo proceso curativo. En toda lesión, sea del tipo que sea, se rompe la membrana celular, se introduce el sodio en las células, se pierde el potasio, aumenta el ácido láctico y, como consecuencia, disminuye la formación de ATP. Sin embargo, con el Tratamiento Metabólico se corrigen todos esos trastornos básicos y es posible la curación. Por tanto, la clave está en la relación sodio-potasio”.

En segundo lugar, durante el tratamiento se suministra al paciente -por vía intravenosa- soluciones polarizantes de insulina, glucosa y potasio. La glucosa y la insulina evitan la formación de la placa de ateroma y combaten la inflamación. Además, la glucosa genera ATP de forma inmediata para situaciones puntuales (por ejemplo mientras se está haciendo un esfuerzo físico considerable, caso de los atletas). “Incluimos la glucosa en el Tratamiento Metabólico –nos aclararía Sodi- porque si no lo hacemos así se produce hipoglucemia. Baja el azúcar y la persona enferma. Hay que estar pues atento a que no haya hipoglucemia ya que si es así se pierde potasio”.

La tercera fase consiste en someter al paciente a la acción de campos magnéticos pulsantes (no constantes como los generados por imanes). Estos campos llegan a las membranas celulares donde los iones sodio y potasio mantienen el equilibrio de la membrana. El potasio permanece en alta concentración en el interior de la célula mientras el sodio se encuentra en la parte exterior de la membrana lo que genera una diferencia de potencial que permite que la célula emita y reciba información. El campo magnético pulsante atraviesa el cuerpo llevando energía a cada célula y logrando un aumento de la permeabilidad de la membrana lo que facilita el intercambio de potasio y sodio, y mejora la absorción del oxígeno y los nutrientes.

RESULTADOS ESPECTACULARES

Durante todos estos años de trabajo a Sodi Pallarés le han llegado los casos más dispares de cardiopatías siendo precisamente en ésta -su área de especialización- donde ha obtenido los resultados más espectaculares. “Verá -nos aclararía-, en el corazón hay dos tipos de lesiones (necrosis). En primer lugar, cuando se obstruye un vaso coronario, al no llegar riego sanguíneo al corazón se produce una lesión que genera una dilatación o, más bien, un abombamiento, y el corazón adquiere forma de saco; es lo que se conoce como una necrosis blanda. Pero hay otro tipo de lesión que ha sido demasiado tiempo ignorada por los cardiólogos: la necrosis dura” (Sodi habla de una lesión descubierta por Hans Selye al estudiar el estrés que provoca el aumento de catecolaminas, hormonas que introducen el sodio dentro de las células provocando su muerte).

“Bueno –continuaría explicándonos-, pues le aseguro que esa necrosis desaparece simplemente siguiendo una dieta baja en sodio y rica en potasio. Y lo sé porque he tratado casos de necrosis dura, en concreto necrosis llamadas ‘miocitolisis coagulativa’, algo que mis compañeros cardiólogos parecen desconocer a juzgar por los tratamientos que aplican. Incluso llegan a hacer by-pass y angioplastias… aunque, claro, al poco tiempo vuelve el dolor anginoso. Es entonces cuando los pacientes llegan a nosotros, les damos la dieta y ellos mismos se asombran de que en una sola semana les desaparezca el dolor”.

Sodi afirma rotundo que el Tratamiento Metabólico es incluso eficaz en el caso de los enfermos a los que sus cardiólogos les han dicho que la única solución es el trasplante. Y lo asevera porque ya ha salvado la vida a varias personas para las que el único diagnóstico oficial había sido precisamente ese. “En tales casos –asevera-los resultados son sencillamente extraordinarios. Ya hemos tratado con éxito a 13 personas que, gracias al tratamiento, no han precisado someterse a un trasplante de corazón”.

Es el caso, por ejemplo, de A. S. C., un ejecutivo de 57 años y fumador compulsivo a quien el estrés le había provocado una lesión coronaria que estaba siendo tratada con diuréticos. Tras consultar en la prestigiosa Clínica Puerta de Hierro de Madrid, el diagnóstico fue claro: “Precisa un trasplante cardiaco”. A. S. C. acudiría entonces a la Universidad de Navarra para tener una segunda opinión pero ese segundo diagnóstico se limitaría a ratificar el primero. Sería entonces, de regreso a Madrid, cuando no contento con la idea se pondría en contacto con el también cardiólogo José de la Hoz y Fabra, amigo y colaborador de Sodi desde hace años, presente durante esta entrevista. En primer lugar, suspendió el tratamiento con diuréticos que A. S. C. estaba tomando y en sólo 24 horas éste le aseguró que sólo por eso ya se sentía mejor. Después empezaría con el Tratamiento Metabólico mandándole de la Hoz y Fabra que siguiera a rajatabla una dieta baja en sodio y rica en potasio, inyectándole una solución polarizante diaria y aplicándole campos magnéticos pulsantes. Sólo 4 días después el paciente aseguraba que hacía tiempo que no descansaba y dormía tan bien. Una placa demostraría que el corazón, en tan poco tiempo, se había reducido de manera notable. Su evolución posterior fue tan favorable que no fue necesario el trasplante.

¿Por qué los cardiólogos no escuchan evidencias tan contundentes?

EL “TRATAMIENTO METABÓLICO” Y EL CÁNCER

Debo añadir que los resultados positivos obtenidos con el Tratamiento Metabólico no se limitan a la cardiología. Sodi Pallarés dispone de pruebas radiológicas que certifican “sin la menor duda” –como él mismo afirma- la paralización de procesos tumorales cancerosos. Y ello combinando sólo el poder de los campos magnéticos pulsantes con el reequilibrio de la bomba sodio-potasio mediante la dieta. Sodi no afirma que cure los tumores pero sí que ha conseguido “alargar la vida de los pacientes así tratados de forma indefinida”. Que no es precisamente poco.
En todo caso, debo decir que Sodi ha observado que los resultados más espectaculares con su Tratamiento Metabólico se obtienen a la hora de tratar problemas óseos. De hecho, asegura que basta seguir la dieta y aplicar campos magnéticos pulsantes a 80 gauss durante 4 horas diarias para constatar en muy poco tiempo una evidente mejoría. “El sodio –dice-es enemigo del metabolismo del hueso mientras que el potasio, combinado con magnesio, lo favorece”.

”EN CARDIOLOGÍA SE ESTÁ HACIENDO HOY TERRORISMO”

Sodi Pallarés, cuya lucidez mental es envidiable a sus 89 años a pesar de que lleva décadas predicando en el desierto, nos diría que, en cualquier caso, lo más que le indigna es que los tratamientos habitualmente utilizados por los cardiólogos con sus pacientes “no sólo son inútiles sino altamente tóxicos. A veces –añadiría- incluso contribuyen de forma importante a empeorar el estado del enfermo y a que luego precise un trasplante.”

Y de forma serena, mirándome fijamente a los ojos, apuntillaría: “Podría decirse que se está cometiendo terrorismo molecular en Cardiología. Porque, por ignorancia, se están administrando tratamientos que no sólo no son eficaces sino que pueden estar acabando con la vida de muchas personas”.

Y ante mi expresión de sorpresa por la dureza de sus palabras, agregaría: “Mire, lo que está haciendo actualmente la mayor parte de los cardiólogos va en contra de lo más elemental en Medicina. Por ejemplo, los diuréticos hacen que se almacene en el cuerpo el sodio y se pierda el potasio alterando el metabolismo del paciente. Y eso hace que éste no aguante y acabe muriendo. En cambio, nuestro tratamiento se limita a producir ATP, la molécula básica para la sanación, vital para la vida. Algo mucho más sencillo y efectivo. Pero no quieren escuchar. Son incapaces de reconocer las mejorías de los enfermos tratados con cualquier técnica o método que desconocen”.

Según Sodi, los diuréticos -los fármacos más usados para tratar las cardiopatías- debilitan el músculo cardiaco, ya de por sí enfermo, porque su uso prolongado produce una alteración de la estructura de la actina -una de las miofibrillas que forman la musculatura del corazón- provocando su debilitamiento progresivo. Colaborando de esa manera al agravamiento del enfermo hasta el punto de que, en el mejor de los casos, tenga que necesitar un trasplante. Y decimos en el mejor de los casos porque en otros muchos el paciente muere antes. Pues bien, por increíble que parezca esos diuréticos se siguen prescribiendo por norma. Como se receta otra sustancia llamada digoxina que, según Sodi, produce igualmente una lesión subendocárdica.

“Llega un momento en que nosotros ya ni planteamos que no se use pero pedimos que al menos se haga siguiendo una dieta baja en sodio y rica en potasio y no, como actualmente se hace, con una dieta baja en colesterol. Es absurdo. El colesterol, tanto el “bueno” como el malo, es absolutamente necesario para el correcto funcionamiento del organismo en general y de las membranas celulares, en particular. Ese es otro mito.”

Sodi nos comentaría que cuando se sigue una dieta baja en colesterol el organismo se defiende produciendo más porque éste es necesario para el trabajo celular. Y entonces, para evitarlo, los médicos recetan fármacos que inhiben una de las enzimas del hígado, la reductasa, a fin de que éste produzca menos colesterol. A su juicio –y al mío, como explico en mi libro “La Dieta Definitiva”- un craso error.

“El colesterol, tanto el bueno como el malo, insisto, es necesario para renovar las membranas celulares. El colesterol malo tiene unas proteínas llamadas LDL que entran en la célula y se rompen dentro de ella. El ácido graso que llevan esas proteínas renueva las membranas celulares. Pero si no entra en la célula, entonces no se activa ésta y se despolariza”.

“Nosotros, en cambio, permitimos la yema de huevo y prohibimos la clara –añade-. ¿Por qué? Pues porque la clara tiene mucho sodio y la yema muy poco. Y ya ve, aunque la persona tome la yema y la grasa baja su nivel de triglicéridos en sangre porque el colesterol está cumpliendo su función.Hablando claro: las dietas bajas en colesterol que recomiendan los cardiólogos no sirven de nada. Y para corroborar su ineficacia basta constatar que se llevan prescribiendo setenta años y, sin embargo, las enfermedades de corazón siguen siendo la primera causa de mortalidad en nuestra sociedad. ¿En qué han ayudado pues? Insisto en que están muriendo más personas en el mundo por la ignorancia de los cardiólogos que por la violencia. Por eso hablo de terrorismo”.

RETO A LA COMUNIDAD CIENTÍFICA

Resumiendo, lo que Sodi Pallarés postula es simple: si el ATP es la molécula de la vida e interviene en toda curación lo mejor que podemos para ayudar a una persona enferma es procurar que su organismo produzca el mayor número posible de moléculas de ATP. Y eso está demostrado que se consigue mediante su Tratamiento Metabólico. Por qué la comunidad científica hace oídos sordos a lo que este eminente cardiólogo ha demostrado y viene explicando desde hace varias décadas es para mí incomprensible y denunciable. El propio Sodi Pallarés lanzaría el reto cuando finalizamos nuestra charla: “Yo ya he cumplido. Ahora lo que afirmo corresponde investigarlo y asumirlo a los grandes hospitales y centros de investigación. Y no digo que todo esté hecho. No. Por eso animo a que se investigue y se vea si tengo o no razón. Ahora, lo que sí digo es que he comprobado que el Tratamiento Metabólico está indicado en cualquier dolencia, bien como tratamiento principal, bien como coadyuvante. Es más, creo que no se debería desperdiciar como opción terapéutica en cualquier paciente que presente enfermedades de difícil tratamiento.”

José Antonio Campoy
 

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Septiembre 2002
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