En España se siguen consumiendo importantes cantidades de transgénicos

Hace ahora casi dos años nos hicimos eco de un informe elaborado por Greenpeace con la lista de las empresas del sector de la alimentación que utilizan -o la organización sospecha que pueden utilizar- transgénicos en sus productos. Pues bien, se acaba de publicar la 4ª edición de la Guía roja y verde de alimentos transgénicos y en ella se advierte de que seguimos consumiendo numerosos productos que contienen organismos genéticamente modificados a pesar de los riesgos que conlleva. Hemos decidido por ello dar a conocer la lista de esos productos elaborada por la citada organización ecologista.

En el número 83 de Discovery DSALUD -correspondiente a mayo del 2006 y cuyo contenido puede consultar íntegramente en nuestra web: www.dsalud.com– publicábamos un reportaje titulado El 60% de los alimentos elaborados que consumimos en España ¡contiene transgénicos! en el que recogíamos los datos aportados por Greenpeace en la tercera edición de su Guía roja y verde de los alimentos transgénicos -publicada en marzo de 2005 y actualizada en septiembre de ese mismo año-, vigente hasta el pasado 28 de febrero cuando la organización publicó la versión digital de la cuarta edición que tiene como propósito “facilitar que el consumidor esté informado para que pueda elegir libremente, algo que ni las propias normativas europeas le permiten por atender a otros intereses” y de dar a conocer “la evolución de la política de las empresas en materia de transgénicos”.

Pues bien, en el momento de escribir estas líneas -15 de abril- ha pasado ya más de un mes desde su publicación, tiempo suficiente para que las empresas que hubieran sido incluidas de forma preliminar en la Lista Roja hicieran sus alegaciones, exigieran rectificaciones o presentaran la documentación que solicita Greenpeace. Y de hecho nos consta que así lo hicieron algunas empresas que de inmediato pasaron a la Lista Verde tras demostrar que sus productos no contienen transgénicos. Obviamente ignoramos por qué no han hecho lo mismo las demás pero habiendo transcurrido ya un tiempo prudencial entendemos oportuno volver a recoger en nuestras páginas los datos que publica Greenpeace (puede consultar la Guía completa en www.greenpeace.org) ya que nuestra intención, como la de dicha organización, es también “facilitar que el consumidor esté informado para que pueda elegir libremente”.

ORGANISMOS GENÉTICAMENTE MODIFICADOS

Decíamos en estas mismas páginas hace casi dos años que más del 60% de los alimentos elaborados que consumimos en España contienen ya organismos genéticamente modificados, lo que coloquialmente se conoce como transgénicos. Y así lo vienen denunciando desde hace años tanto Greenpeace como la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción y la Sociedad Española de Agricultura Ecológica además de sindicatos y distintas asociaciones de ciudadanos y consumidores que vienen alertando de los riesgos que pueden suponer tanto para el medio ambiente y la agricultura como para nuestra salud… a pesar de lo cual la inmensa mayoría de la gente sigue sin saber que está consumiendo transgénicos.

De ahí que de nuevo, por si algún lector no sabe exactamente qué es un transgénico, recordemos brevemente que se trata de un Organismo Modificado Genéticamente (OMG), es decir, un organismo vivo creado mediante la manipulación artificial de sus genes. Por tanto, es un ser que no existiría en la Naturaleza si no fuera por la intervención del hombre. Algo que se logra utilizando técnicas de ingeniería genética para aislar segmentos del material genético de un ser vivo –ya sea de un virus, una bacteria, un vegetal, un animal o incluso un humano- para luego implantarlos en el material genético de otro ser vivo y modificar así su estructura con un fin preciso.

Así, por ejemplo, el maíz transgénico que se cultiva en España desde 1998 –y que en esta materia nos hace lamentablemente “líderes” a nivel europeo por la gran cantidad de hectáreas que se dedican aquí al cultivo de este producto- lleva incorporados genes de bacterias que le permiten producir una sustancia insecticida con la que la propia planta transgénica combate posibles plagas. Pero también hay patatas más dulces, tomates que tardan más en estropearse, café con mayor aroma y menos cafeína, trigo sin gluten, uvas sin pepitas, arroz con vitamina A o leches enriquecidas con fármacos… por citar sólo algunos de los más de 70 productos modificados que pronto podrían llegar a nuestros mercados si la Unión Europea cede a las presiones de la industria.

Y como en todas las cuestiones –pero más en ésta en la que la intervención del hombre genera alimentos que de otra forma no existirían- las técnicas de manipulación genética tienen interesados defensores y fieros detractores. Los primeros –la mayoría al servicio de las empresas que desarrollan los transgénicos- alegan que esa manipulación hace a las plantas más resistentes a las plagas, que los cultivos son más productivos, que es una solución para el hambre en el mundo y que no hay riesgo ni de contaminación ambiental ni para la salud de los consumidores. Los detractores, por su parte, responden afirmando que las modificaciones introducidas en una planta transgénica pueden transmitirse a otras provocando una situación genética que al afectar a seres vivos capaces de reproducirse puede convertirse en imparable, irreversible e imposible de “limpiar” del ecosistema afectando por completo a la cadena trófica y a la biodiversidad.

La propia COAG ha documentado ya varios casos que han hecho que explotaciones contaminadas perdieran por ese motivo su calificación de ecológicas.

En suma, para los detractores de estos organismos los transgénicos son “una de las mayores amenazas para el medio ambiente” ya que sus daños no pueden ser controlados ni revertidos. Además aducen -con datos- que no sólo es incierto que los cultivos transgénicos sean más productivos sino que son un 10% menos productivos en el caso del maíz y un 7% en el caso de la soja, los dos únicos cultivos transgénicos que de momento están autorizados en la Unión Europea para consumo humano. Y arguyen igualmente que tampoco son una solución para el hambre. Es más, a nadie se le escapa que el hambre no es en realidad un problema de producción (en el mundo se produce un 50% más de los alimentos necesarios para alimentar a toda la Humanidad) sino meramente político.

En cuanto a la afirmación de que no afectan a la salud de los consumidores cabe decir que hoy está constatada la aparición de alergias –en algunos casos graves- al maíz y a la soja transgénicos. Alergias que según los expertos se multiplicarán si se introducen en el mercado nuevos productos modificados genéticamente. De hecho en pruebas de laboratorio se ha comprobado que el maíz Mon 863 de la multinacional Monsanto provocó daños orgánicos y cambios en la composición sanguínea de los ratones a los que se les dio como alimento (precisamente la oportuna publicación de esos resultados evitó que la Comisión Europea consintiera su cultivo para consumo humano).

Sin olvidar que hay voces que advierten de que los transgénicos podrían transferir a las bacterias humanas la capacidad de resistir a los antibióticos betalactámicos –los más utilizados en la práctica clínica- con el consiguiente peligro sanitario que ello implicaría.

Bien, pues ante este incierto panorama las organizaciones denunciantes sugieren que se deje de comprar cualquier alimento envasado que contenga maíz o soja –o sus harinas y aceites- y no se especifique en el etiquetado que no son transgénicas. Claro que esto se torna harto difícil si tenemos en cuenta dos cosas, por un lado, que estos productos se encuentran en ¡más del 65% de los alimentos elaborados! que se consumen en España porque cada año importamos millón y medio de toneladas de soja transgénica y cultivamos más de 75.000 hectáreas de maíz transgénico.

La propia Unión Europea da una cifra preocupante y escandalosa: cada año 20 millones de toneladas de organismos modificados genéticamente entran en la cadena alimentaria de los ciudadanos europeos.

Escapar de los transgénicos es además complicado porque el etiquetado de los productos que los contienen no es tan claro como debiera y existen evidentes lagunas legales en las que los productores se amparan para no reconocer que los utilizan. Y ello a pesar de que existe desde abril del 2004 una ley europea sobre etiquetado de alimentos modificados genéticamente que obliga a etiquetar los alimentos que contengan más de un 0,9% de OMG o derivados. La ley exige pues que en la etiqueta conste la mención “Modificado genéticamente” o “Producido a partir de –nombre del ingrediente- modificado genéticamente”.
La ley, en cambio, no obliga a etiquetar los productos derivados de animales alimentados con transgénicos ni los productos elaborados con enzimas, fermentos u otras sustancias modificadas genéticamente empleadas en el proceso de fabricación de los alimentos. Algo absolutamente intolerable. ¿Alguien puede entender que cuatro años después de su publicación y a pesar de las quejas de numerosos colectivos ciudadanos no se haya incluido una cláusula que corrija tamaño dislate?

Tal es una de las razones por las que en Discovery DSALUD hemos apostado por hacernos eco de la Guía de Greenpeace, ciertamente útil para los consumidores ya que las autoridades sanitarias no se preocupan por mantenernos adecuadamente informados de lo que consumimos.

EMPRESAS ROJAS Y EMPRESAS VERDES

La Guía, como antes explicamos, apareció a finales de febrero pasado en la web de Greenpeace y consta, en palabras de sus editores, de “una lista verde en la que se incluyen aquellos productos cuyos fabricantes han garantizado a Greenpeace que no utilizan transgénicos ni sus derivados en sus ingredientes o aditivos” y de “una lista roja que incluye aquellos productos que Greenpeace no puede garantizar que no contengan transgénicos. Se trata de productos cuyos fabricantes no garantizan a Greenpeace ausencia de transgénicos –o sus derivados- en sus ingredientes o aditivos; productos para los cuales nuestros análisis de laboratorio han detectado transgénicos o productos en cuya etiqueta figura que contienen transgénicos o derivados”.

Pues bien, debemos decir que tras su publicación y en apenas unos días varias empresas que aparecían en la zona roja pasaron a la verde. Es el caso de empresas como Santiveri, El Corte Inglés, elGrupo Frías, Siro y los Laboratorios Vendrell que, como reconoce la propia Greenpeace, “han entregado a la organización la documentación necesaria que garantiza que no emplean ingredientes transgénicos en sus productos y por ello pasan a la Lista Verde.

En cambio otras continúan “bajo sospecha” y figuran -una y otra vez- en la Lista Roja de las distintas ediciones. Son, por ejemplo, los casos de Nestlé, Migasa oIndustrias Rodríguez. Y eso que la organización está abierta a actualizar y corregir la Guía en el momento mismo en que una empresa demuestre que no utiliza transgénicos. De hecho por ese motivo no se ha editado esta vez en papel sino que se ha colgado en su web a fin de que sea más sencillo y rápido hacer rectificaciones. Algo que haremos nosotros también cuando este texto pase a estar en nuestra web una vez retirada la revista de la venta.

PRODUCTOS QUE PODRÍAN CONTENER TRANSGÉNICOS

Dicho esto debemos decir que en el momento de redactar este texto la Lista Roja de Greenpeace –la de los productos que podrían contener transgénicos- seguía integrada por:

-Marcas propias.

MIQUEL ALIMENTACIÓ.

-Aceites, grasas y margarinas.

MIGASA (Fenómeno, La Masía), UNILEVER (Flora, Ligeresa y Tulipán), BORGES (todos los productos), LABORATORIOS YNSADIET (Hijas del sol) y VAN DIJK FOOD PRODUCTS (Holland). Además las marcas La Loma y Pulido de las empresas ACEITES ALBERT y ACEITES CARRIÓN indican en su etiquetado que contienen transgénicos o sus derivados. Y lo mismo ocurre con la marca Andante que comercializa la empresa ACESUR-ACEITES DEL SUR (propietaria también de las marcas La Española, Coosur, Guillén, Hacienda Guzmán, Coosol, Soy Plus, La Andaluza, Altivoléico, Milolivas, Orosol, Al-Amir, Mistress, Altivoliva y Guillensol que figuran en la lista roja) y con las marcas RACSA, Tindana, Tecen y Dacil propiedad de la empresa SOS CUÉTARA, que también comercializa las marcas Carbonell, Koipe y Koipesol incluidas en la lista roja.

-Productos de alimentación infantil.

HERO (todos los productos), NESTLÉ (todos los productos) y DANONE (Nutricia, Milupa, Dumex, Mellin, Cow&Gate y Bledina).

-Productos de alimentación para animales domésticos.

ROYAL CANIN (todos los productos) y NESTLÉ (Nido, Friskies, Vital, Félix, Balance, Elite Nutrición, Beneful, Gourmet y Tonus).

-Alimentos preparados y conservas.

NUTREXPA (La Piara), SOS CUÉTARA (Carbonell y Sos), UNILEVER (Knorr, Calvé y Maizena), HERO (todos los productos); GALLINA BLANCA (Avecrem, Gallina Blanca, Ideas al Plato, Mis Sofritos y Sopinstant), EL CHOCLO (El Cloclo indica en su etiquetado que contiene transgénicos o derivados de éstos), NESTLÉ (Maggi, Buitoni, Litoral, Solís, Nestlé y La Cocinera), LABORATORIOS YNSADIET (Hijas del Sol) y BORGES (todos los productos).

-Bebidas.

UNILEVER (Lipton y Flora), NUTREXPA (Okey, Paladín y Cola-Cao), ZAHOR (todos los productos), HERO (todos los productos), LABORATORIOS YNSADIET (Hijas del Sol), NESTLÉ (Nesquik, Nescafé, Nestlé, Bonka, Eko y Ricore), MERCK FARMA Y QUÍMICA (Bimanán, antes Biomanán) y VALOR (todos los productos).

-Bollería.

NUTREXPA (Phoskitos), BIMBO (Bimbo, Martínez, Madame Brioche y Bony), QUESERA SAN JUAN (Colmaíz; en la etiqueta de sus buñuelos se indica que contienen OMG o derivados) y DULCERÍA CANDE (La abuelita de Canarias; la etiqueta de su bizcochón reconoce que está elaborado con transgénicos o sus derivados).

-Cereales para desayuno.

LABORATORIOS YNSADIET (Hijas del Sol), NUTREXPA (Cola-Cao), NESTLÉ (Chocapic, Fitness, Fibre1, Estrellitas, Golden Grahams, Crunch y Cheerios).

-Productos congelados.

NESTLÉ (Buitoni y La Cocinera).

Chocolates y golosinas.

JOYCO (Solano, Trex, Orbit, BigRed, Spearmint, Freedent, Doublemint, Juicy Fruti, Hubba Bubba, Creme Savers, Extra y Life Savers), NESTLÉ (Nestlé, Milkybar, Crunch, After Eight, Kit Kat, Nesquik, Blues y Dolca), VALOR (todos los productos), NUTREXPA (Paladín y Granja San Francisco), ZAHOR (Zahor y Hurry up), CEMOI-CANTALOU (Cemoi y Cantalou), INDUSTRIAS RODRÍGUEZ (Virginias), DELAVIUDA (todos los productos), MERCK FARMA Y QUÍMICA (Bimanán, antes Biomanán) y LACASA (Lacasa, Lacasitos, Conguitos, Shocobolas y Divinos).

-Alimentos dietéticos.

SALUD E IMAGINACIÓN (Int-Salim), DIPLAN (Lecitina de soja), LABORATORIOS YNSADIET (Hijas del Sol, El Clérigo y Natur Tierra), MERCK FARMA Y QUÍMICA (Bimanán, antes Biomanán), COMEZTIER (Comeztier), MARTÍNEZ NIETO (Marny’s), MASÍA SANTA CLARA (Masía Santa Clara), LABORATORIOS PINISAN (Pinisan) y PLAMECA-AJARA (PlamecaAjara) reconocen en sus etiquetas que contienen transgénicos o derivados (en la mayoría de los casos lecitina de soja transgénica). Además en los casos de GULLÓN y de LABORATORIOS YNSADIET los análisis de laboratorio llevados a cabo por Greenpeace revelan, según la organización, que algunos de sus productos contienen transgénicos o derivados de éstos; son concretamente Fibra Active Soja de Diet Nature (una marca de la empresa GULLÓN) y la proteína de soja del producto Hijas del Sol de LABORATORIOS YNSADIET. También están incluidos en esta lista roja todos los productos dietéticos de la empresa BESLAN-SOTYA.

-Galletas.

INDUSTRIAS RODRÍGUEZ (Virginias), UNILEVER (Flora), BIMBO (todos los productos), LABORATORIOS YNSADIET (Hijas del Sol), GULLÓN (Gullón, Diet Nature), SOS CUÉTARA (Cuétara) y MERCK FARMA Y QUÍMICA (Bimanán, antes Biomanán).

Se da además la circunstancia especial de que los análisis llevados a cabo por Greenpeace revelan que las Galletas Marie Lu de KRAFT FOODS (que además, comercializa Príncipe, Oreo, Chips Ahoy, Mikado, Pim’s, Yayitas, Fontaneda, Pétit Ecolier, Tuc, Ritz, Osito Lulú y bajo la denominación KRAFT FOODS/ÁRTIACH pone en el mercado Chiquilín, Filipinos, Artinata, Artichoco, Artiavellana, Artilimón, Artiturrón, Digesta, Princesa, Mini Princesa, Surtidos Selección y Tentaciones, Fontaneda Marbú Dorada y Lu Dinosaurios, todas ellas incluidas en la lista roja) contienen transgénicos o derivados aunque la propia organización aclara que “aunque la empresa Kraftha garantizado la ausencia de transgénicos en sus productos el hallazgo de un resultado positivo en el análisis de una de sus galletas nos lleva a colocar las marcas de galletas de esta empresa en la lista roja hasta que la empresa demuestre que se ha tratado de un caso aislado de contaminación”. 

-Helados.

ROYNE (todos los productos), NESTLÉ (La Lechera, Maxibon, Nestlé, Extreme) y UNILEVER (Frigo, Ben&Jerry’s).

-Pan y pastas.

BIMBO (Semilla de Oro, Bimbo, Silueta, Ortiz), GALLINA BLANCA (El Pavo) y LABORATORIOS YNSADIET (Hijas del Sol).

-Patatas fritas y snacks.

CRECS (Crecs), FACUNDO BLANCO (Facundo), MERCK FARMA Y QUÍMICA (Bimanán, antes Biomanán; en este caso la etiqueta indica que contiene transgénicos o sus derivados), PEPSICO (Matutano, Lay’s, Doritos, Bits, Cheetos, Santa Ana, Ruffles, etc.), PROCTER & GAMBLE (Pringles), CELIGÜETA (Celigüeta: los análisis de laboratorio de Greenpeace detectaron transgénicos en este producto); HERO (todos los productos) y BORGES (todos los productos).

-Postres, mermeladas y cremas.

UNILEVER (Ligeresa), ZAHOR (todos los productos), HERO (todos los productos), NUTREXPA (Nocilla), LACASA (todos los productos), LABORATORIOS YNSADIET (Hijas del Sol) y DELAVIUDA (todos los productos).

-Salsas.

CHOVÍ (Choví), SOS CUÉTARA (Asua, Koipesol, Louit y Procer), GALLINA BLANCA (Avecrem), UNILEVER (Hellmann’s, Knorr, Calvé y Ligeresa), HERO (todos los productos), LABORATORIOS YNSADIET (Hijas del Sol), OFISTRADE (Amora), BORGES (todos los productos) y VELDIS (Hunt’s). Además otras dos empresas reconocen –y lo publican en sus etiquetas- que algunos de sus productos contienen transgénicos o sus derivados. Son ACEITES Y SALSAS MUELA (Fuensol y Vegé) y MIQUEL ALIMENTACIÓ (Gourmet).

POR SU SEGURIDAD, EVITE LOS TRANSGÉNICOS

Para terminar, una noticia mala y otra buena. La mala es que tres nuevas variedades de maíz transgénico y un nuevo tipo de azúcar de remolacha modificada genéticamente llegarán a nuestros organismos ya que aunque ninguno de ellos puede cultivarse en Europa estarán presentes en algunos de los productos que la Comisión Europea permite importar. Concretamente la Comisión ha autorizado su importación y comercialización para uso en procesado, pienso y alimentación a pesar de la oposición de muchos países miembros, inquietos porque además el cultivo de transgénicos en la Unión Europea ha crecido un 77% respecto al 2006 (lea en nuestra web –www.dsalud.com-la noticia completa aparecida en el número 101). La buena noticia –que esperamos deje un buen sabor de boca al consumidor concienciado- es que el pasado mes de enero el Gobierno francés suspendió el cultivo del maíz transgénico Mon 810 -el que más se cultiva en nuestro país, por cierto- ya que “según los últimos estudios este maíz –alega el comité científico nombrado por Nicolás Sarkozy para evaluar sobre esta materia- tiene efectos no deseados sobre el medio ambiente y necesita nuevos estudios sobre su impacto en la salud humana”. Francia se une así al listado de países y regiones europeas que se declaran en contra de los transgénicos y que están restringiendo o eliminando estos cultivos. En ese listado ya están Austria, Grecia, Italia y Polonia. En España sólo el País Vasco, el Principado de Asturias y Canarias han sido declaradas Zona Libre de Transgénicos y Cataluña está a punto de conseguirlo. Esperamos que cunda el ejemplo en otras regiones. Y si no es así, al menos el lector –ahora sí debidamente informado- que tome sus propias decisiones sobre si le compensa seguir consumiendo transgénicos o no. Es su salud y la de su familia la que está en juego.

L. J.

Este reportaje aparece en
105
Mayo 2008
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