Factores de transferencia para afrontar el cáncer

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La respuesta al cáncer está probablemente en el propio sistema inmune, entrenado desde hace millones de años para afrontar cualquier enfermedad. Una capacidad que se transmite a través de los denominados factores de transferencia presentes en el calostro de la leche materna y que son los que permiten al recién nacido afrontar un entorno adverso precisamente cuando es más débil. Pues bien, dos corrientes científicas están trabajando con ellos como herramienta en el tratamiento del cáncer y otras patologías. La más consolidada científicamente es la que los obtiene de los glóbulos blancos de la sangre y cuenta ya con experiencia clínica positiva en pacientes de cáncer. A ella se une la prometedora investigación de ciertos laboratorios nutricionales que apuestan por obtener los factores de transferencia del calostro de la leche de vaca.

Sumarios:

Los factores de transferencia pueden obtenerse de los glóbulos blancos de la sangre o del calostro de la leche.

Los factores de transferencia son cadenas peptídicas compuestas de decenas de aminoácidos que parecen almacenar toda la experiencia del sistema inmune.

Los factores de transferencia no transfieren anticuerpos ni los crean directamente sino que su función es la de educar, enseñar a las células del sistema inmune a reconocer antígenos específicos que pudieran pasarles inadvertidos.

Los factores de transferencia han demostrado su eficacia en el tratamiento de las enfermedades causadas por bacterias, virus, levaduras y hongos.

Los factores de transferencia son útiles en el tratamiento de enfermedades tan distintas como el asma, la dermatitis atópica, la rinitis, la artritis reumatoide, la psoriasis, la esclerosis múltiple o la tuberculosis, entre muchas otras.

Con los factores de transferencia se han obtenido excelentes resultados en casos de cáncer de riñón y próstata así como en  melanomas y linfomas.”

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Octubre 2005
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