Granex: una crema española demuestra su eficacia en casos de acné

Un producto natural español elaborado básicamente con ácido glicirrínico –principio activo presente en la planta del regaliz- puede ser la solución natural al acné. Se comercializa con el nombre de Granex y según un estudio multicéntrico llevado a cabo en 11 centros de Chequia y Eslovaquia por distintos especialistas que ha dirigido la Dra. Hana Zelenková tiene una eficacia del 93% en los casos de 0 al 4 –en una escala donde la máxima gravedad es 8-, los más comunes entre los jóvenes. Sin efectos secundarios. “Es tal la eficacia del producto –afirma la Dra. Zelenková– que en septiembre lo presentaré en el congreso internacional de El Cairo, después ante la Academia Europea de Dermatología en Rodas y en diciembre en el Congreso Mundial de Dermatología Estética de Melbourne”.

El acné se produce por una alteración de las glándulas sebáceas que se manifiesta principalmente en frente, nariz, mejillas, mentón, pecho y espalda. Su aparición es tan habitual en la adolescencia que decenas de productos cosméticos y farmacéuticos entran periódicamente en el mercado acompañados de grandes campañas de publicidad aunque en la mayoría de los casos no sólo no solucionan nada sino que encima provocan efectos secundarios, en ocasiones muy serios. Para la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) se trata de “una enfermedad inflamatoria crónica” de “carácter multifactorial”, definición con la que pretende justificarse el tratamiento farmacológico. Y, sin embargo, ni es una enfermedad, ni una patología inflamatoria, ni es necesario en absoluto el uso de fármacos… salvo en casos puntuales como ya se explicó en esta misma sección en el nº 81 de la revista (léalo en www.dsalud.com).
Como ya se dio a conocer entonces el acné se produce al obturarse los poros de los folículos -pequeños conductos formados por glándulas sebáceas y, en la mayoría de los casos, por glándulas sudoríparas y pelo- que llegan hasta la superficie de la piel cuando durante la pubertad se incrementa la producción de andrógenos –hormonas sexuales masculinas- tanto en los varones como en las mujeres. Hormonas que hacen que las glándulas sebáceas secreten una cantidad excesiva de sebo -sustancia compuesta por triglicéridos, ésteres de cera, escualeno y esterolesteres- que el organismo intenta eliminar. Y a veces –no siempre- esas mismas hormonas hacen aumentar el grosor de la queratina que se encuentra en las paredes del folículo y entonces el sebo tiene dificultades para salir al estrecharse el conducto. Es decir, se forma un tapón que obstruye el paso del sebo hacia el exterior. En tales casos el poro –la salida del folículo- se oscurece siendo eso lo que conocemos como espinilla o comedón.
El hecho no es problemático… salvo que por falta de higiene la espinilla se infecte. Bien porque el “tapón” se rompe, bien porque se hace a propósito sin las debidas precauciones para intentar sacar el sebo acumulado. Se han encontrado tres bacterias –la propionebacterium acnes, la staphylococcus epidermidis y la pityriosporum ovale- que aprovechan ese momento para acceder al conducto del folículo provocando inflamación y dando lugar a lo que conocemos como pápula. Se habla entonces de acné papuloso. Si luego la pápula se llena de pus, escuece y duele estaremos ante una pústula y el denominado acné pustuloso (que puede dejar cicatrices). Si la infección avanza aún más aparecen ya en la piel nódulos dolorosos que afectan al conjunto del folículo polisebáceo convirtiéndose en quistes y dando lugar al llamado acné quístico (si son pequeñosacné microquístico). En suma, la gravedad de las lesiones hace que el acné se califique como leve, moderado o severo y se trate según su virulencia.
Ante todo, una vez manifestado el acné lo adecuado es mantener una higiene adecuada y usar sólo productos neutros a los que no se haya añadido productos químicos, beber al menos dos litros de agua al día, evitar las grasas saturadas, azúcares, leche, productos lácteos e hidratos de carbono refinados aumentando en cambio el consumo de frutas y verduras. Tampoco deben ingerirse alimentos fritos o que contengan grasas hidrogenadas y hay que evitar los alimentos en conserva por su contenido en conservantes, colorantes, saborizantes, apelmazantes, aromatizantes, endulzantes, etc. además de evitar el consumo de fármacos, especialmente los que contienen corticoides.

DESCUBRIMIENTO ESPAÑOL

En cuanto al tratamiento el acné se aborda actualmente con un método u otro dependiendo de su gravedad. En el recuadro adjunto el lector encontrará un resumen de todas las posibilidades existentes hoy día que ya dimos a conocer hace varios meses. Ahora bien, acabamos de tener conocimiento de la existencia de un nuevo tratamiento cuya notable eficacia –a diferencia de otros muchos- ha sido científicamente testada. Un producto natural que actúa rápidamente, carece de efectos secundarios y tiene un 93% de eficacia en las variantes leves y moderadas (del 0 al 4 en la denominada tabla de Cook), las más habituales entre los jóvenes (se considera grado 4 cuando la mitad de la cara al menos tiene ya espinillas y pápulas). Hablamos de Granex, un producto español recientemente desarrollado por Laboratorios Catalysis.
Estoy tan convencida de su eficacia –nos diría a los pocos minutos de estar conversando con ella la doctora Hana Zelenková, directora del estudio científico recientemente realizado sobre el producto- que en septiembre lo presentaré en el Congreso Internacional de El Cairo en Egipto, después ante la Academia Europea de Dermatología en Rodas y en diciembre en el Congreso Mundial de Dermatología Estética en Melbourne”.
Zelenková resumía así los resultados del estudio que ha dirigido en once centros diferentes de Chequia y Eslovaquia con el título Estudio internacional, prospectivo, controlado y multicéntrico para probar la eficacia y tolerabilidad de un preparado a base de ácido glicirricinico en pacientes con acné vulgaris – Grados de severidad en la escala de Cook del 1 al 4.
Hana Zelenková dirige un centro de referencia internacional para el ensayo de nuevos productos dermatológicos en Sidnik (Eslovaquia) y trabaja en el campo de la dermato-venerología desde 1973. Por eso Catalysis -como hacen muchos otros laboratorios de medio mundo- decidió acudir a ella a fin de que dirigiera el estudio que certificara que realmente se trata de un producto natural, eficaz y sin efectos secundarios.
Zelenková -presidenta de la Slovak Society for Cosmetic and Aesthetic Dermatology, organizadora y presidenta del encuentro anual internacional de dermatólogos Dermaparty y miembro del Comité científico del Congreso Mundial de Dermatología que se celebrará en Melbourne a finales de este año- realizaría un primer estudio entre el 1 de febrero y el 30 de mayo del 2005 para probar la eficacia y tolerancia del producto. Y hay que decir que los resultados fueron mejores de lo esperado: un 77’7% de eficacia en los 18 pacientes del grupo y ningún problema de tolerancia. Obviamente, ante tan esperanzadores datos el laboratorio decidiría financiar un estudio multicéntrico mucho mayor entre enero y abril de 2006 que contó además con la participación de algunos de los especialistas más importantes en acné de los dos países en que se llevó a cabo. “Estudiamos el producto –explica Zelenková- en distintos lugares de Chequia y Eslovaquia, en distintos centros sanitarios y distintos ambientes porque cada uno puede tener su influencia particular. Queríamos una respuesta lo más completa posible y por eso utilizamos once laboratorios. Y les entregamos el producto sin que supieran nada del laboratorio fabricante para que sólo se preocuparan de utilizarlo. Les dimos pues las instrucciones, tablas y croquis… y no volvimos a tener contacto alguno con ellos hasta el momento de recoger los resultados. Y en todos los casos fue igual: un 93% de eficacia. Por tanto es un producto que recomiendo sin la menor duda

LOS RESULTADOS DEL ESTUDIO

El principal componente activo de Granex es un extracto acuoso de ácido glicirrínico (0’1% en 100 g de soporte) y un 5% de aloe vera. Y carece -como ha quedado demostrado tanto en este estudio como en otros precedentes- de efectos secundarios reseñables. “En el mercado mundial hay gran número de productos antiacné –nos diría Zelenková- que se usan sin tener en cuenta que pueden provocar efectos secundarios. Y hay mucha información publicitaria en televisión de productos que afirman conseguir grandes resultados que en realidad no obtienen. Ese es el problema. En cambio, Granexha obtenido un 93% de efectividad en nuestros estudios. En el 75% de esos casos el resultado ha sido sobresaliente y en los casos restantes muy bueno. No se puede afirmar nunca que el acné está completamente curado pero sí que evita los problemas más importantes derivados del mismo y que la situación se optimiza muy rápidamente. La piel es un órgano vivo y durante la vida de un ser humano se producen distintos ácidos grasos que varían dependiendo de la edad; hasta los diez años primero, después de diez a veinte y finalmente en la etapa adulta”.
El estudio, como decimos, se realizó sobre 110 pacientes distribuidos en 11 clínicas de Chequia y Eslovaquia. Comenzó aplicándose el tratamiento tres veces diarias durante diez días para pasar después a dos aplicaciones diarias hasta la resolución de los síntomas, una mejora evidente de las lesiones inflamatorias y una reducción de los comedones. Los pacientes no utilizaron durante el estudio ningún otro tratamiento físico ni químico.
El número de lesiones no inflamatorias en un 68,18 % de los pacientes se había reducido ya en un 75 % a las dos semanas y el número de lesiones inflamatorias se redujo en dos tercios en tan sólo ocho días. En un 72,48% de los pacientes al final del período de control se había producido ya una limpieza completa de todas las manifestaciones inflamatorias. Y en un 22% la mejoría era muy evidente. En algún caso aislado se produjo alguna reacción pero no fue necesario interrumpir el tratamiento.
En el apartado referido a la satisfacción de los pacientes se señala que el 87,16 % se mostró muy satisfecho debido a sus rápidos efectos y a la facilidad de aplicación del producto. Lo que los pacientes más valoraron fue la calidad y las propiedades de aplicación del spray el cual, según sus propias palabras,“es el único producto en el mercado que no seca, ni irrita la piel y además la deja suave
Y algo importante y significativo: puede administrarse sin problemas –según se afirma en el estudio- a las mujeres embarazadas, grupo de pacientes que tiene especialmente restringido el uso de otros productos y medicamentos precisamente por los potenciales daños que pudieran causar al feto.
En conclusión, “el estudio ha probado la eficacia terapéutica y tolerabilidad del preparado Granexempleado de forma tópica en los casos de leves a moderados de acné vulgaris (…) Tomando en cuenta el número de pacientes así como el hecho de que hayan intervenido once centros nosotros estimamos que la eficacia de la terapia, tasada en un 93%, debe de ser considerada extraordinariamente satisfactoria”. Según se señala también en el caso de los casos más severos es recomendable en combinación con tratamientos sistémicos para mejorar más rápidamente la condición del paciente.
Uno de los descubrimientos más importantes que han acompañado a este estudio es la viabilidad del producto para tratar la dermatitis atópica. “Durante nuestras investigaciones –nos confesó Zelenková- hemos descubierto que sirve perfectamente para curar los problemas de dermatitis atópica. Valdría por tanto la pena investigar también ese camino”. La dermatitis atópica es en la actualidad, según tiene escrito el doctor Eduardo Fonseca, del Servicio de Dermatología del Hospital Juan Canalejo de La Coruña y autor de El niño con dermatitis atópica: una visión global, “la enfermedad dermatológica infantil más importante en España, tanto por su prevalencia como por el deterioro de la calidad de vida que ocasiona a los niños y a sus familiares y por el gasto sanitario que origina”. Pues bien, el estudio realizado en Chequia y Eslovaquia concluye a este respecto: “Se han observado excelentes efectos en pacientes con constitución atópica. Sería beneficioso tener en cuenta esta observación en el futuro, especialmente con vistas a su posible uso de preparados conteniendo ácido glicirrínico y aloe vera en la terapia de la dermatitis atópica

LA PLANTA DEL REGALIZ

Debemos agregar que el secreto de la eficacia de este producto está, por una parte, en la planta del regaliz en tanto base del producto y, por otra, en el proceso de elaboración de la fórmula. “Hace ya más de diez años – nos indicó Zelenková- que conozco el ácido glicirrínico porque forma parte de la Medicina Tradicional China. Ahora bien, hasta hoy todo el mundo conocía la eficacia endógena del ácido glicirrínico pero nadie sabía que se podía utilizar como tratamiento local. Esa es, a mi juicio, la gran aportación de Catálysis” .
La Glycyrrhiza glabra, conocida también como “raíz dulce”, es una planta antiquísima. De hecho es una de las drogas más antiguas del mundo. Fue mencionada ya en los papiros egipcios -varios siglos antes de Cristo- como droga adecuada para el tratamiento de las vías respiratorias. Y ha sido utilizada en la Medicina Tradicional China durante largo tiempo por sus propiedades antiinflamatorias.
La Glycyrrhiza glabra tiene dos grupos principales de principios activos: los flavonoides -como el liquiritósido que confiere acción espasmolítica, digestiva, carminativa y antibacteriana además de contribuir a la acción antiulcerosa- y los saponósidos -entre los que se cuenta la glicirricina-. Y a lo largo de los últimos años diversos trabajos científicos han demostrado que el ácido glicirrínico contiene un grupo antiviral activo y exhibe una notable actividad antiinflamatoria y antiulcérica. En un trabajo realizado el año 2000 por investigadores mexicanos -dirigido por Rodolfo Vick Fragoso, Jefe del Servicio de Infectología del Hospital General. Dr. Manuel Gea González– sobre la eficacia del ácido glicirrínico aplicado al caso del herpes genital puede leerse: “El ácido glicirrínico es uno de los componentes del extracto acuoso de la raíz de Glycyrrhiza glabra, usada en medicina tradicional por sus propiedades antiinflamatorias y mejor conocida como regaliz u orozus. Una molécula de ácido glicirrínico y 2 moléculas de ácido glucurónico forman la glicirricina, una saponina que también se encuentra en el extracto acuoso de Glycyrrhiza glabra. Las acciones biológicas de ambos compuestos, ácido glicirrínico y glicirricina, han sido ampliamente estudiadas y se han informado efectos antiinflamatorios, antiulcerosos, de inducción de interferón y antivirales. Pompei y col. demostraron que el ácido glicirrínico inhibe la replicación viral y la citopatología producida en cultivos celulares por los virus vaccinia (VV), herpes simplex tipo 1 (VHS-1) y los de la enfermedad de Newcastle (VND) y estomatitis vesicular (VEV) sin tener efecto alguno sobre poliovirus 1 (PV). Observaron además que el ácido glicirrínico inactiva las partículas de virus herpes simplex de manera irreversible. Otros investigadores han demostrado actividad antiviral in vitro del ácido glicirrínico contra los virus de varicela zoster (VVZ), inmunodeficiencia humana (VIH-1) y hepatitis B entre otros”.
En el caso del acné específicamente el ácido glicirrínico funciona como agente activo con marcado carácter antiviral, antiinflamatorio, antiprurítico, interferonogénico de efectos inmunomoduladores y bactericida. “Sólo era pues cuestión de tiempo –señala Zelenková- que alguna empresa, como la española, descubriera su alta efectividad. Pero es que, además, con su proceso de activación biocatalítico han conseguido aumentar su eficacia.” Y es que ese es el “gran secreto” del preparado. Porque si bien los efectos del ácido glicirrínico son bien conocidos por muchos científicos lo que hace diferente a este producto -como al resto de productos naturales del mismo laboratorio- es su procedimiento de elaboración, un proceso bajo secreto industrial que básicamente consiste en activar cualquier sustancia logrando que aumenten sus potenciales biológicos y se multipliquen sus propiedades al hacer pasar una corriente eléctrica bajo determinados parámetros físicos y químicos. Los componentes se escogen en base a la bibliografía existente, las investigaciones del propio laboratorio -acciones siempre probadas-, la capacidad antioxidante de cada componente y las sinergias químicas -capacidad de ceder o adquirir electrones- entre los elementos. Trabajando sobre la carga electrónica de las moléculas para dotarlas de un mayor número de electrones y, por tanto, de un mayor poder antioxidante. “Una vez que se tiene la formulación –nos explicarían desde el laboratorio- se aplican los tiempos y parámetros físico-químicos que van a participar en la activación y al final del proceso se obtiene una capacidad antioxidante para la fórmula que permite a veces ser multiplicada por diez o más veces. El proceso permite también que componentes de la fórmula que originalmente no tenían capacidades biológicamente activas queden activados. Y no sólo referidos a la capacidad de bloquear radicales libres producto del estrés oxidativo sino también a otras acciones biológicas que aparentemente no tenían; por ejemplo, acciones antivirales que no estaban descritas para algunos componentes y que después de la activación pasan a tener, acciones antibacterianas, antimicoplasmaicas. Ello da como consecuencia capacidades antioxidantes diferentes de lo que pudiera ser la misma fórmula sin activación y que hace que no sean copiables. La misma fórmula, sin activación, no funciona en la mayoría de los casos”.
En la composición del producto también se incluye Aloe Vera, nutriente muy conocido en cosmética que contiene vitaminas B1, B2, B3, B6, C, colina y 18 aminoácidos entre otras sustancias que ven también reforzadas sus capacidades biológicas en el proceso de activación. Cabe añadir que Granex se presenta en forma de loción limpiadora y como spray que deben combinarse durante el tratamiento.

Helena Santos

Recuadro:


Tratamientos actualmente más usados

Como ya explicamos en el nº 81 de la revista para tratar el acné se usan en la actualidad diferentes opciones además de la que proponemos este mes en el articulo central de esta sección. Son éstas:

-Tratamientos tópicos. Hablamos de cremas, geles, lociones, etc., recomendadas para los tipos de acné más leves. Afirman poseer acción queratolítica -inhibirían la formación de espinillas-, antiséptica y antibacteriana. La verdad es que obtienen escasos resultados y provocan descamación e irritación de la piel. Suelen llevar retinoides tópicos (moléculas derivadas de la vitamina A), peróxido de benzoilo, ácido azelaico y antibióticos de uso tópico como la clindamicina o la eritromicina.
En cambio, también de uso tópico pero de origen natural –y sin efectos secundarios indeseables- son el aloe vera, el alga roja marina y el aceite del árbol del té. Con estos tres productos se han conseguido muy buenos resultados en el tratamiento del acné leve o moderado gracias a sus propiedades bactericidas y purificadoras de la piel.

-Tratamientos sistémicos. Si a pesar del tratamiento tópico el acné persiste o se agrava los dermatólogos suelen prescribir antibióticos de amplio espectro. Los más utilizados son las tetraciclinas, la minociclina y los mencionados anteriormente pero en su presentación sistémica. Debe saber que pueden provocar importantes efectos secundarios -especialmente en mujeres embarazadas- por lo que sólo se justifica su toma bajo estricto control médico. Y lo mismo puede decirse de los antiandrógenos y anticonceptivos que algunos médicos prescriben para reducir la producción de sebo. Para casos severos –como el acné quístico, por ejemplo- hoy se receta isotretinoina, un retinoide sintético cuyo principal efecto es reducir la secreción sebácea produciendo una atrofia temporal pero completa de dichas glándulas. Su efecto secundario más frecuente es la sequedad de piel y de mucosas pero el mayor riesgo potencial es que puede producir defectos en el feto por lo que las mujeres que lo estén tomando deben evitar el embarazo durante el tratamiento.

-Tratamiento Ortomolecular. Según esta disciplina lo más conveniente en caso de acné es incluir en nuestra dieta fruta por su conocida actividad depurativa. En concreto, el limón es además antibiótico y alcalinizante, y su zumo se puede usar de forma tópica. También se debe comer soja (porque sus fitoestrógenos promueven el equilibrio hormonal), cereales integrales (su contenido en fibra mejora los estados acnéicos), hortalizas (porque son depurativas y fuente de vitamina A que reduce la secreción de sebo), germen de trigo, frutos secos, aguacates y levadura de cerveza -porque contienen vitamina E que actúa de forma muy eficaz junto a la A para el tratamiento del acné-. Además la dieta debe complementarse con vitaminas A, B6, E, selenio, zinc, cromo y ácidos grasos esenciales. Y se ha de evitar la ingesta de grasa animal, de leche y derivados o aceites hidrogenados, alimentos fritos y bebidas azucaradas..

-Limpieza “quirúrgica”. El doctor Luis García Cremades aplica en el madrileño Centro Médico Keron 10 un tratamiento llamado limpieza “quirúrgica” en casos de acné microquístico. Consiste en eliminar los microquistes o pequeñas bolsas de grasa que se ven bajo la piel y que no tiene ninguna forma de salir al exterior. Cuando esas bolsas se infectan -por efecto de algún microorganismo presente en la piel- la única forma de eliminarlas es pinchándolas con un bisturí. Después, una vez extraído el contenido de los microquistes se aplica sobre la zona donde se ha hecho la microscópica incisión (para la que no se requiere ningún tipo de anestesia porque la piel que recubre el microquiste es prácticamente insensible) una sustancia desinfectante que destruye los gérmenes y, al mismo tiempo, cauteriza la piel de modo que la herida cicatriza sin marcas. A esta limpieza se une un tónico facial que regula el exceso de grasa. En cuanto a los acnés más rebeldes usa el tratamiento con frecuencias propuesto por la doctora Hulda Clark utilizando la corriente eléctrica como terapia antibacteriana y antiparasitaria.

-Peelings químicos. Consiste en aplicar sobre la piel acnéica sustancias que producen una microdermoabrasión. Los peelings más superficiales –unos utilizan ácido glicólico y otros alfa hidroxiácidos- están indicados para mejorar el acné mientras los más profundos –que se componen de fenol- pueden aplicarse para tratar las cicatrices. En todo caso se trata de exfoliar la capa más superficial de la piel para eliminar las células muertas, regular el trabajo de las glándulas sebáceas y mejorar la distribución del colágeno en la dermis. Los resultados y su duración dependerán de la sustancia utilizada para provocar la quemadura.

-Láser para tratar y láser para reparar. Por lo que respecta al láser algunos se emplean para tratar el acné y otros únicamente para paliar las cicatrices que puede dejar sobre el rostro. En el primer caso el láser –uno de los más utilizados es el sistema Smooth Beam– se emplea para destruir las bacterias responsables de acné pero, al mismo tiempo, la energía emitida consigue atrofiar la glándula sebácea con lo que se tiende a la normalización de la piel del paciente. El número de sesiones dependerá del estado de la piel y de la gravedad de las lesiones pero lo normal es que oscilen entre las 6 y las 20 a razón de una por semana. En cuanto a la utilidad del láser como técnica reparadora existen varias posibilidades que dependen del tipo de secuelas que haya dejado el acné.

Este reportaje aparece en
86
Septiembre 2006
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