Injustificable intoxicación masiva de los niños

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Que en la actualidad estamos todos intoxicados lo hemos explicado en detalle en los capítulos anteriores de esta sección y cómo hoy se sabe que ello causa numerosas patologías, especialmente fibromialgia, fatiga crónica, esclerosis múltiple, hiperactividad, alzheimer, parkinson, autismo, trastorno de estrés postraumático, asma, sensibilidad química múltiple y cáncer. Estando casi siempre desequilibrado el Ciclo NO/ONOO lo que suele dar lugar a procesos inflamatorios, estrés oxidativo, menor producción de energía en las mitocondrias, mutaciones celulares, daños en el ADN de las células y proteínas, excesiva actividad de neurorreceptores NMDA, alteración del nivel de calcio intracelular y desregulación de la proteína NF-kB. Asimismo explicamos que se han identificado los siete grupos de tóxicos responsables de tales patologías así como las maneras que hay de saber si un enfermo está intoxicado y puede ser ésa la causa de sus problemas de salud. Pues bien, en esta ocasión hemos querido hablar con la doctora Pilar Muñoz Calero –presidenta de la Fundación Alborada– sobre un tema más específico pero enormemente preocupante: cómo está afectando tan brutal contaminación a los niños. Algo que lamentablemente no tienen en cuenta la mayoría de los pediatras ya que ellos mismos ignoran la magnitud e importancia del problema por lo que no suelen valorarlo en sus pequeños pacientes. Y sin embargo ningún pediatra debería asumir la responsabilidad de diagnosticar y sugerir tratamiento a un niño sin conocer los riesgos a los que está expuesto cada día ya que las decenas de miles de sustancias tóxicas que hoy nos intoxican les afectan a ellos con mucha mayor virulencia.
-Díganos, doctora, ¿cuántos pediatras son conscientes del daño que las sustancias químicas causan en los niños?
-En España muy pocos. Y eso que en las unidades de Pediatría Ambiental de hospitales de medio mundo se cuida ya especialmente la calidad del aire que los niños respiran, la del agua que beben y la de la comida que ingieren. En España hay una unidad de Pediatría infantil en Murcia que se dedica sobre todo a investigar, informar y educar a los niños y a las familias. Bueno, pues bastaría hacer eso mismo en casa y en las guarderías y colegios para protegerles.
-¿Tratan ustedes a niños intoxicados?
-Sí, en nuestra Unidad de Control Ambiental (UCA). Y nuestra experiencia con ellos es muy positiva. Responden normalmente muy bien al limpiar su cuerpo de tóxicos y recibir los aportes vitamínicos y nutritivos adecuados. Mire, es muy doloroso ver cómo sufren. Son víctimas inocentes que no han podido elegir. Por eso animo a los pediatras a formarse en Pediatría ambiental ya que es enormemente útil
-¿Y a pesar de no haber tenido ocasión de exponerse a muchos tóxicos dada su corta edad son muchos los niños intoxicados?
-Sí. Los tóxicos presentes en la madre pueden alterar la comunicación celular en los momentos más vitales de la formación de los órganos pudiendo éstos quedar afectados. Hoy sabemos que muchos niños no se intoxican tras nacer sino antes, mientras se hallan en el vientre materno. Cada vez es más habitual que la intoxicación de las madres se transmita a sus hijos mientras aún están en la placenta. Incluso afectando a su ADN. Aunque en otras ocasiones el problema aparece porque lo que está ya dañado con tanto tóxico es el ADN de los padres. En todo caso es importante que padres, cuidadores y pediatras comprendan la importancia de crear ambientes limpios y libres de tóxicos en los que los niños puedan crecer con menos riesgo.
-¿Cuáles son las patologías más frecuentes vinculadas directa o indirectamente a los tóxicos en el caso de los niños?
-El asma, la hiperactividad, el autismo y las alergias o intolerancias alimentarias, consideradas hoy casi un problema epidémico por muchos pediatras. Es pues responsabilidad suya conocer los resultados de los miles de estudios que se ya se han hecho para poder cumplir con su tarea de salvaguardar la salud de los más pequeños. Mire, en menos de 15 años la incidencia de asma infantil se ha multiplicado por dos. Probablemente porque la calidad del aire es cada vez peor, especialmente en las ciudades y zonas industrializadas de los pueblos. Y como son más pequeños y bajitos respiran además mucho más tiempo a la altura de los tubos de escape de los automóviles así como los gases ambientales más pesados lo que daña sus pulmones. Debemos exigir que se tomen medidas para controlar la contaminación y participar en la búsqueda de soluciones como crear más zonas verdes, cuidarlas y poner en marcha actividades para que los niños respiren el mejor aire posible durante el máximo tiempo.
También sería importante que los médicos y las asociaciones vecinales participen en el control de las fumigaciones escolares pues aunque se debería cumplir un protocolo estricto de seguridad éste no se respeta en muchas ocasiones. Nosotros recibimos además con frecuencia llamadas de padres que se quejan porque se usan en guarderías, colegios, urbanizaciones y zonas de trabajo pesticidas sin que se cumplan los protocolos establecidos para estos casos. En cierta ocasión comprobamos que se estaba aplicando en una zona verde clorpirifos –un tipo de insecticida- y ese mismo día pudo verse a bebés que luego pasaron la tarde gateando por ella. Para empezar era innecesaria la aplicación de ese insecticida pero es que encima se incumplió la norma que prohíbe entrar en una zona fumigada durante al menos las doce horas siguientes. Y cualquier persona medianamente informada sabe lo que puede suponer una intoxicación por organofosforados en el tierno cuerpecito de un bebé o en el de un niño. Que estas cosas sucedan hoy es, sencillamente, criminal.
Es más, los padres deberían exigir a los responsables de las guarderías y colegios a los que llevan a sus hijos que se les informe de los productos que usan para la limpieza; facilitando incluso las fichas técnicas de los mismos. Y de los que usen en las fumigaciones.
-¿Y los productos de higiene personal expresamente comercializados para ellos también les afectan?
-Sin ninguna duda. Cada vez más padres tienen que pedir en las guarderías que no se les ponga colonia a sus hijos, algo que se hace de forma rutinaria para dar la sensación de que están mejor cuidados. Cuando muchas de ellas contienen, entre otros tóxicos, ftalatos que se han encontrado en tumores de mama lo que indica que se acumulan en el cuerpo y éste los encapsula para defenderse.
Hoy está constatado que los principios activos de muchos de los perfumes y colonias que usamos aparecen a las pocas horas en la orina y eso demuestra que tras ser absorbidos han pasado por distintas zonas vitales del cuerpo dejando en el camino parte de sus componentes más tóxicos. Así que me parece una auténtica barbaridad poner colonia a un niño y mucho más en la cabeza, el cuello, las ingles o las axilas. Deberíamos evitar a nuestros hijos el contacto con todos los tóxicos posibles y la colonia y los perfumes están entre los más fáciles de eliminar. Además no son necesarios para nada pues un niño sano, contento y limpio tiene un olor maravilloso por sí mismo. Lo único que necesitan es agua limpia y un jabón sin aromas, perfumes u otros aditivos.
-¿Cuáles son los tóxicos más frecuentes pero a la vez más posibles de evitar?
-Las fragancias, los colorantes alimenticios, el aspartamo el glutamato monosódico y el bisfenol A presente hasta en plásticos, botellas y latas de conserva. Asimismo hay que tener especial cuidado en evitar la exposición a los pesticidas organofosforados, organoclorados y piretrinas, sobre todo en los casos de niños nerviosos, hiperactivos, disléxicos, con frecuentes catarros o bronquiolitis y con alergias o intolerancias alimentarias.
-¿Por qué insiste tanto en la toxicidad de las fragancias?
-Porque se usan mucho de forma habitual y contienen numerosos tóxicos. Mire, es difícil de entender que se permitan comercializar ya que no se han hecho estudios suficientes que demuestren su inocuidad. Y la realidad es que es cada vez más numeroso el número de personas que ya no las soportan. Unos se dan cuenta porque aún tienen una capacidad olfativa que les alerta pero otros no y sufren por esa causa, muchas veces sin saber que se debe a ello, desde dolor de cabeza hasta náuseas, desvanecimientos y muchos otros síntomas menores. Añadiré que lamentablemente las llamadas fragancias naturales no son una alternativa válida pues para fijar el aroma usan químicos tóxicos que también son muy agresivos.
-¿Pero qué tóxicos se hallan en las colonias, perfumes y fragancias en general?
-En ellas… y en los detergentes, limpiadores, cosméticos ¡y ambientadores! Son muchos pero los principales podemos agruparlos en tres grupos.
El primero es de los ftalatos de los que los principales son el dietil hexil ftalato (DEHP) –claramente relacionado con el asma-, el di-isononil ftalato (DINP), el di-iso-decil ftalato (DIDP) el dimetil ftalato (DMP), el dietil ftalato (DEP) y el dibutil ftalato (DBP). Se utilizan en los plásticos de los vehículos, en los muebles o en los impermeables, por poner ejemplos corrientes, pero están presentes también en los detergentes, en los fijadores de las fragancias y en otros muchos cosméticos. Y ya hay agencias nacionales de salud de diversos países que advierten de que debe evitarse su contacto en el caso de los niños. Muchos padres no saben que su hijo asmático, por ejemplo, puede estar peor a causa de los ftalatos que emanan de la fragancia de la ropa lavada con detergentes o de la colonia, loción o desodorante que usan ¡ellos y no el niño!
El segundo grupo es el de los compuestos orgánicos volátiles. Hablamos de compuestos tóxicos no producidos de forma natural presentes en disolventes, pinturas, pegamentos, muebles de aglomerado y cosméticos en los que se usan como dispersantes. Causan irritabilidad y nerviosismo afectando especialmente a las vías respiratorias. Algunos, como el tolueno, se agregan a esas toallitas perfumadas que se comercializan para limpiar a bebés y niños pero irritan ojos, garganta y mucosas. Y otro de ellos, el formaldehido, suele estar presente en la ropa nueva, en las telas que no necesitan plancha y en los muebles de aglomerado y contrachapado pero también en algunos cosméticos lo que es una barbaridad pues es muy agresivo para el organismo. Actualmente la mayoría de los adultos ya no los tolera pero es aún más peligroso en el caso de los niños. Mi consejo es que los padres eviten los detergentes, suavizantes y cosméticos industriales que contengan químicos, muy especialmente los que usen con sus hijos.
-¿Y dice que los ambientadores que se comercializan para perfumar las casas son también tóxicos?
-La inmensa mayoría, sí. Y no deberíamos permitir que los niños respiren veneno disfrazado de buen olor.
-También huele la ropa que recogemos de la tintorería…
-Cierto. Porque el principal disolvente usado en la limpieza en seco es el tetracloroetileno o percloroetileno. Y puede causar hasta reacciones asmáticas a niños y adultos cuando uno se pone una prenda recién traída de la tintorería. Lo mismo que la ropa que se guarda en armarios hechos de aglomerado porque se impregna de formaldehido. O de otros tóxicos como los presentes en los populares productos antipolillas ya que son igualmente tóxicos. Y los ambientadores. Y…
Mire, los compuestos orgánicos volátiles son igualmente responsables del llamado smog fotoquímico, esa niebla “marrón“ de las ciudades que se produce cuando estos compuestos reaccionan con el óxido de nitrógeno y con la luz creando una atmósfera opaca de color marrón.
-Vayamos al tercer grupo…
-Lo constituyen los parabenes, un grupo de compuestos químicos que se utilizan como bactericidas y fungicidas pero también como conservantes, sobre todo en cosméticos y productos farmacéuticos; es el caso de muchas cremas y lociones. Se consideran estrogénicos y se han encontrado en tumores mamarios.
Debe saberse también que los almizcles sintéticos presentes en perfumes y muchos otros productos con fragancia -como el llamado musk- pueden hacernos más receptivos a otros tóxicos que haya en el ambiente. Y voy a hacer un inciso para decir que es fundamental airear bien las habitaciones de los niños y aquellos lugares en los que pasan mucho tiempo así como evitar humedades a fin de que no haya hongos y, por ende, reacciones alérgicas o problemas respiratorios. Según diferentes estudios publicados en Environmental Health Perspectives el almizcle sintético puede provocar bioacumulación tóxica. Y de hecho hace ya muchos años que en Japón y Alemania se prohibieron algunos almizcles al encontrarlos acumulados en la grasa humana. Es pues más que posible que cuando nos ponemos productos con fragancias que contienen almizcle sintético nos hagamos más receptivos a muchos otros tóxicos. Dos investigadores, Luckenbach y Epel, expusieron a almizcle a un grupo de mejillones y constataron que se inhibían sus defensas naturales contra los tóxicos.
-Pues va a ser difícil convencer a la gente de que deje de usar perfumes, colonias, desodorantes, champús, suavizantes, lacas, fijadores, jabones perfumados, cremas, maquillajes, ambientadores…
-Mire, están llenos de tóxicos que terminarán invadiendo lentamente nuestros tejidos y órganos dañando nuestros organismos. La industria ha engañado a la gente disfrazando químicos agresivos como sustancias sintéticas “parecidas” a las naturales. Y terminamos considerando hasta “bueno” lo que en realidad nos hace daño. Son vendedores de ilusiones que nos han creado un conflicto interior que compromete ya nuestra capacidad de discernir, discriminar y tomar decisiones. Y después eso nos hace sentirnos culpables porque no hemos sido lo suficientemente listos para detectar el engaño, lo suficientemente fuertes para soportar la agresión y lo suficientemente elegantes para soportarla como si nada. Finalmente somos además culpables por débiles ante el engaño. Y ante este juego de abuso y violación sólo podemos responder asumiendo nuestra responsabilidad y no aceptando la culpabilidad.
Insto pues a la gente y sobre todo a los padres a que no permitan que se les siga intoxicando. A veces puede bastar para que muchos niños dejen de sufrir –o disminuya la intensidad el problema- nerviosismo, asma, insomnio, ansiedad, alergias o hiperactividad.
-En tal caso tampoco deberían permitir que sigan tomando productos con edulcorantes, conservantes, colorantes o potenciadores del sabor artificiales y, por consiguiente, las chuches, golosinas y otros alimentos con tóxicos sintéticos.
-Completamente de acuerdo. Mire, a pesar de toda la información que ya se ha dado sobre el peligro de los colorantes alimentarios me encuentro una y otra vez con padres que, con la mejor intención, siguen usando por ejemplo tartrazina (E-102) para amarillear la paella o las patatas. Cuando hay estudios publicados hasta en The Lancet indicando que causa hiperactividad en los niños. Y a pesar de eso hoy se encuentra en numerosas bebidas comercializadas en latas, gaseosas, helados, medicamentos, bollería, dulces… En España muchas familias lo añaden a las paellas o lo usan para hacer las famosas patatas amarillas gallegas. Realmente inconcebible. Lo singular es que muchas de las personas que reaccionan mal a la aspirina reaccionan también mal a la tartrazina ya que suele provocar irritabilidad o reacciones cutáneas con fuertes picores y urticaria.
Pero hay muchos más productos manifiestamente tóxicos. Son los casos del llamado Amarillo Sunset (E110), un tinte utilizado -entre otros productos- en jaleas, zumos de naranja, mermelada de albaricoque y sopas de sobre. También se encuentra en algunos caramelos como los Smarties. Y del Ponceau 4R (E124) de color rojo que se emplea en Europa en frutas enlatadas, gelatinas y salchichones y contienen algunos caramelos, golosinas y pasteles. Y del Carmoisine (E122), colorante también de color rojo que se utiliza en gelatinas, dulces, mazapán, pasteles de queso y tartas de fantasía.
Podría seguir pero no es necesario. Recomiendo sin más a todos los padres que no den a sus hijos comidas que contengan algún colorante como aditivo. Pueden identificarlos porque aparecen en las etiquetas con los códigos que van del E-100 al E-180. Y muy especialmente deben evitar usarlos en sus casas. Los colorantes en las comidas no son necesarios en absoluto y si queremos utilizar algo hay especias que los sustituyen bien y además aportan algo bueno a las comidas. Por ejemplo, en lugar de tartrazina se puede usar azafrán, cúrcuma o curry; si puede ser, de cultivo ecológico.
Es importante saber que varios de ellos pueden producir reacciones alérgicas afectando más negativamente a los niños asmáticos. El E-127 por ejemplo inhibe la función tiroidea. El E-171 o bióxido de titanio que se usa para dar color blanco y está presente en muchos dulces y encapsulados como chicles de superficie endurecida bloquea la respiración celular; de hecho en estos momentos debemos ser especialmente cuidadosos con él porque se está usando incluso en suplementos que dicen ser naturales. Y otro tanto cabe decir del aluminio o E-173 que se usa para el recubrimiento de muchos dulces y se ha vinculado al alzheimer.
La sociedad debería saber asimismo que según un informe publicado en el número de junio de 2004 de Archives of Disease in Childhood los colorantes artificiales y los conservantes a base de benzoato potencian el comportamiento hiperactivo de los niños de edad preescolar. Según los resultados del estudio tras eliminar los alimentos con aditivos de la dieta los padres vieron cómo se reducía el grado de hiperactividad de sus hijos; detectándose un aumento del problema cuando se intentaron reintroducir.
Otros colorantes son azoicos lo cual quiere decir que forman parte de una familia de colorantes químicos orgánicos caracterizados por la presencia de un grupo peculiar que contiene nitrógeno unido a anillos aromáticos. Y el grupo azo puede reducirse dando lugar a aminas aromáticas, algunas de las cuales son potencialmente cancerígenas. Se consideran peligrosas incluso utilizadas en prendas textiles pues pueden entrar en el cuerpo a través del sudor o de la saliva y producirse entonces la reducción formando aminas aromáticas en la microflora intestinal o en las enzimas hepáticas.
Resumiendo, todos deberíamos evitar los colorantes pero muy especialmente los niños con asma, hiperactividad o alergias.
-¿Y qué puede decirnos del aspartamo?
-Que igualmente hay que evitar su consumo. Se identifica con el código E-951 y es un polvo blanco endulzante considerado tóxico y cancerígeno multipotencial que es especialmente agresivo para los ojos. Puede afectar a la química cerebral cambiando el ratio de catecolaminas con indolaminas, producir avidez por los hidratos de carbono y en personas con predisposición aumentar los ataques de pánico, depresión y problemas cognitivos. En el organismo se convierte en etanol y termina por descomponerse en ácido fórmico y formaldehido que son también potencialmente cancerígenos. Durante años estuvo prohibido por la FDA, la agencia norteamericana del medicamento, que ahora dice que es el producto con más estudios de la historia. Sin embargo su aprobación fue muy cuestionada por organismos independientes y la verdad es que todos los estudios que cita la FDA los pagaron las empresas productoras. Mire, cuando tras hacer ejercicio se utilizan bebidas endulzadas con aspartamo para reponer la pérdida de líquidos se puede llegar a exceder hasta 32 veces la cantidad de metanol recomendada para un día. Es una barbaridad porque se trata de un veneno que se acumula. No es pues una buena idea sustituir el azúcar por aspartamo y los padres y pediatras debieran saberlo. Así que mucho cuidado con el consumo de colas y productos light porque una gran parte lleva aspartamo.
-Suponemos que serán ustedes contrarios igualmente al uso en los alimentos del glutamato monosódico…
-Efectivamente. El glutamato monosódico es la sal de sodio del ácido glutámico y se obtiene a través de fermentación microbiana de las melazas que se encuentran en la caña de azúcar y de la remolacha así como en la fécula y la dextrosa del almidón de maíz usando los ácidos clorhídrico y sulfúrico además de sosa cáustica y otros compuestos químicos tóxicos. Otra forma de obtenerlo es por síntesis química utilizando sosa cáustica, metano, amoniaco, ácido sulfúrico, acrilonitrilo –sustancia ésta por cierto que fue utilizada con tretracloro de carbono como pesticida-, etc.; todas ellas sustancias tóxicas.
Su signatura, para que la gente identifique en las etiquetas si lo que va a comprar lo lleva, es E-621; y se conoce también como extracto de levadura autolizada o proteína hidrolizada. Pero puede estar escondido con muchos otros nombres como: Ajinomoto, Vetsin, MSG, Gelatina, Caseinato de Calcio, Realzador del Sabor, Potenciador del Sabor… o en losE-620, 21, 21, 23, 24, 25, 27, 31 y E-635.
Se utiliza como potenciador del aroma o saborizante al estimular las zonas de las papilas que perciben el sabor hasta el punto de que se le ha llegado a llamar el “quinto sabor” o “umami”. Estimula el apetito por lo que se relaciona frecuentemente con la obesidad y muchas personas lo relacionan con el dolor de cabeza, asma y otros síntomas que padecen después de ingerir comida china. Y hay estudios según los cuales puede dar lugar a esquizofrenia y otros problemas cerebrales.
Lamentablemente se encuentra hasta en las comidas para niños y preparados de leche para bebés. Es más, en muchos restaurantes orientales se pone encima de la mesa el bote de glutamato monosódico igual que aquí ponemos la sal. Sin embargo en Alemania es ya obligatorio que en los restaurantes se informe a los comensales de si usan glutamato en algún plato. Y es que se trata de un aminoácido que juega un importante papel como neurotransmisor ya que facilita la transmisión neuronal pero un exceso del mismo puede llegar a causar la muerte de las neuronas por sobreexcitación.
Además el glutamato natural es ácido L-glutámico mientras el sintetizado contiene ácido D-glutámico y suele acompañarse además de ácido piroglutámico, monocloro, dicloro propanol y aminas heterocíclicas cancerígenas para las que nuestro organismo no tiene las enzimas adecuadas.
En suma, produce excitotoxicidad neuronal y es fácil comprender por qué se le llama el “lento veneno”. Y aunque algunas personas tienen la suerte de reaccionar ante él rápidamente y su organismo lo rechaza insisto en que padres y pediatras deben evitar que lo consuman los niños.
-Suponemos que también estarán ustedes en contra el uso del bisfenol A, producto al que al igual que los antes mencionados hemos dedicado amplios reportajes en la revista…
-El bisfenol A o BPA es una sustancia química que pone en riesgo la salud y sin embargo se utiliza en los biberones de plástico, en el recubrimiento de las latas de conserva, en la parte de goma de los potitos y en otros muchos productos. El polvo blanco que sale de las tetinas de los biberones cuando se hierven es de hecho bisfenol A. En Europa se prohibió su uso en biberones apenas un mes después del reportaje que publicaron ustedes y anunciaron en portada. Eso sí, cuando ya llevaba tiempo prohibido en otros países como Canadá. Se trata de un ablandador del plástico que se libera de él con el calor y puede terminar contaminando los alimentos. Y hablamos de una sustancia que afecta a la fertilidad y a las hormonas del desarrollo. Aún más, daña las células pancreáticas, puede ocasionar problemas de conducta y es cancerígeno. Por lo que teniendo en cuenta que se producen miles de toneladas al año sólo si los consumidores nos unimos y exigimos su retirada del mercado podremos frenar esta situación.
-El problema está claro pero la solución no parece sencilla. Los padres vamos a tener que ir a los supermercados con lupas y leer las etiquetas de cada producto que compremos…
-En efecto porque las autoridades no hacen nada para evitar todo esto. Así que mientras no se resuelva lo más recomendable es consumir sólo productos de cultivo ecológico que no utilizan pesticidas ni aditivos sintéticos tóxicos. De hecho ya existen iniciativas en algunas comunidades autónomas españolas para introducir alimentos ecológicos en los comedores escolares. Lo que nos parece una excelente iniciativa. Afortunadamente cada vez hay más establecimientos que los venden e incluso cooperativas que los envían a domicilio a un precio bastante asequible. Agregaré una cosa más para finalizar: el día en que los ciudadanos dejemos de consumir los productos que llevan todos estos innecesarios tóxicos los fabricantes dejarán de usarlos y comercializarlos. Y nuestra salud mejorará.

José Antonio Campoy

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Marzo 2011
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