Javier Herráez: “No se justifica que la quimio y la radioterapia sean aún los tratamientos de referencia en cáncer”

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Cada vez más oncólogos entienden que en la actualidad no se justifica que la quimio y la radioterapia sean los tratamientos de referencia en el abordaje del cáncer aunque la mayoría no se atreva a decirlo públicamente por la presión de sus colegas y el miedo a perder el empleo. No es sin embargo el caso del doctor Javier Herráez quien tras varios años ejerciendo como oncólogo en la isla canaria de Lanzarote y ver los pobres resultados que se obtienen con los fármacos y la radiación decidió un día afrontar esta enfermedad ayudando a los enfermos a superarla cambiando su estilo de vida, hábitos y costumbres –sobre todo las alimenticias- mientras paralelamente afrontan sus problemas -emocionales y físicos- con sentido común y haciendo que sea el propio organismo el que reaccione mejorando sus defensas.

Sumarios:

Es vergonzoso que a un enfermo de cáncer se le diga que lo suyo no tiene cura y va a morir sin remedio para que se agarre a un clavo ardiendo y acepte hacer de cobaya a fin de experimentar con él nuevos fármacos.

Hay laboratorios que pagan hasta 6.000 euros por cada enfermo que los oncólogos reclutan para experimentar con ellos nuevos productos y eso hace que demasiado a menudo la ética se deje a un lado.

El actual uso masivo de la quimioterapia no se justifica en absoluto. Lo máximo que se suele conseguir con ella es prolongar la vida unas semanas o unos meses y con una calidad de vida mucho peor.

A la mayoría de los enfermos desesperados a los que se ofrece formar parte del protocolo de un producto nuevo no se les dice que puede tocarles estar en el grupo al que se va a dar el placebo y, por consiguiente, se les va a dejar morir sin darles nada para saber si el producto funciona o no.

Una cosa es la reducción de la masa tumoral y otra el aumento de la supervivencia. No está demostrado ni científica ni médicamente que una cosa se correlacione con la otra.

Es indignante que a un enfermo de cáncer se le pronostique cuánto le queda de vida. Ningún médico sabe eso y no puede ampararse en las estadísticas para hacer un pronóstico de ese tipo.

La presión de los laboratorios farmacéuticos sobre los oncólogos para utilizar a sus enfermos como cobayas es ya tan vergonzosa que cada vez más se plantean abandonar la Oncología.

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Julio - Agosto 2008
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