La clinoptilolita permite al organismo deshacerse de toxinas y metales pesados

ntermedia_189_05

Las zeolitas naturales son minerales microporosos que poseen interesantes propiedades físicas y químicas de intercambio iónico y absorción que han sido por ello muy utilizadas en la industria y la agricultura así como en la preservación del medio ambiente para el tratamiento de residuos. Pues bien, la estabilidad, inocuidad y mínimo riesgo biológico de una de ellas, la clinoptilolita, la está convirtiendo en un producto natural terapéutico de amplias posibilidades en el mundo de la salud. De hecho existen ya varios trabajos sobre su uso, especialmente para ayudar al organismo a deshacerse de toxinas y metales pesados. Es más, hay trabajos que demuestran su utilidad en casos de varias patologías -entre ellas la diabetes- y se está valorando desde hace tiempo su eficacia en cáncer.

La zeolita es un aluminosilicato microporoso que destaca inicialmente por su capacidad de hidratarse y deshidratarse a pesar de ser inorgánico y se forma tanto en rocas sedimentarias como volcánicas y metamórficas. Y se han identificado unas 40 naturales aunque hay ya más de 200 de origen sintético. En cuanto a su nombre se lo debemos al famoso mineralogista sueco descubridor del níquel Axel Fredrik Cronstedt 1722-1765) quien al calentar un día rápidamente un mineral conocido como estilbita -tectosilicato perteneciente al grupo de las zeolitas- vio que salía de él vapor de agua -lo que indicaba que la había absorbido y retenido- decidiendo catalogar este tipo de mineral como zeolita, apócope de las palabras griegas zeo (hervir) y litos (piedra); viene a significar pues “roca que hierve”.

Las zeolitas naturales tienen una inusual estructura cristalina en forma de panal en cuyo interior hay una gran cantidad de canales de muy pequeño diámetro -entre 0’5 y 0’7 nm, un poco más grandes pues que una molécula de agua- que es lo que confiere su microporosidad característica y permite que se depositen en ellos otros iones. De hecho su principal propiedad es su capacidad para el intercambio iónico ya que le permite atraer minerales cargados positivamente -como el calcio, el magnesio, el potasio, el sodio y el hierro-, metales pesados -como el cadmio, el mercurio, el níquel, el plomo y el arsénico- e incluso sustancias radiactivas. De ahí que alguien propusiera un día ingerirlas -no se metabolizan ya que son inorgánicas- a fin de que atrapen en el interior del organismo todas las moléculas patógenas antes citadas y poder eliminarlas por las vías de excreción naturales.

Pues bien, esta posibilidad es real y así lo explican en un artículo publicado en 2011 en Revista Cubana de Angiología y Cirugía Vascular los médicos Andrés Samuel Fleitas y Gerardo Rodríguez en un trabajo titulado Zeolitas naturales de utilidad en la práctica médica en el que afirman: “El enrejado tridimensional de las zeolitas está compuesto por tetraedros de SiO2 y Al2O3 enlazados entre sí de tal modo que comparten sus oxígenos. Como resultado de las diferencias entre las cargas del silicio (Si: 4+) y el aluminio (Al: 3+) se genera por cada átomo de aluminio una carga negativa en exceso que es neutralizada por los cationes de compensación para mantener la neutralidad eléctrica de la red cristalina. Este tipo de estructura microporosa hace que las zeolitas presenten una superficie interna extremadamente grande en relación con la superficie externa de sus cristales; y esa estructura se puede llenar físicamente de gases y agua confiriéndole la propiedad adsorbente a las zeolitas. El agua puede ser eliminada, en principio, sin que la red cristalina se destruya. Sin embargo, a diferencia del agua, los cationes no tienen la libertad de abandonar los cristales a menos que se les sustituya por su equivalente electroquímico ya que es necesario neutralizar la carga aniónica de la red; a esto se debe la propiedad de intercambio iónico de las zeolitas”.

Es pues su capacidad de absorción e intercambio iónico lo que convirtió a las zeolitas en uno de los minerales más utilizados hoy en la industria; principalmente en acuicultura -sirven para depurar y filtrar agua potable, agua residual, piscinas, lagos, estanques, fuentes y acuarios-, acondicionamiento de suelos -para purificar suelos contaminados y mejorar su estructura en horticultura y campos de fútbol y golf- y purificación de ambientes contaminados ya que absorben los gases tóxicos y malolientes (se usan por ejemplo en las cestas para gatos y en los establos para reducir el olor). Incluso se ponen en los filtros de algunos cigarrillos para reducir la nicotina y el alquitrán. Además se utilizan en la alimentación animal para reducir la producción de amoniaco e incrementar sus efectos nutritivos.

Y hay más: la NASA está investigando el desarrollo de un tanque de cristales de zeolita para vehículos basados en combustible de hidrógeno que permita retener las moléculas de éste en estado casi líquido. Y asimismo estudia cómo utilizarlas para poder cultivar en suelos diferentes al de nuestro planeta aprovechando que su estructura permite encapsular los nutrientes básicos que necesita un vegetal; de hecho ya desarrolló con zeolitas un sustrato llamado zeoponic que utilizó por primera vez en la estación espacial MIR -en 1990- para cultivar rábanos y trigo.

Aunque lo que más ha llamado la atención de los investigadores del ámbito de la salud es su poder descontaminante. Según el doctor alemán Karl Hecht -profesor emérito de Patofisiología Experimental y Clínica en la Universidad Humboldt de Berlín (Charité) y autor de libros como Mineral de silicio y salud: la zeolita clinoptilolita, Minerales naturales, regulación, salud y Sugerencias para un nuevo pensamiento sobre la filosofía y tratamiento del cáncer las zeolitas se utilizaron en Japón para paliar los efectos radiactivos de las bombas atómicas que destrozaron en 1945 Hiroshima y Nagasaki y para descontaminar a quienes estuvieron expuestos en la ciudad ucraniana de Chernóbil a sustancias radiactivas como el cesio y el cadmio. De ahí que nada más producirse el accidente nuclear de la central japonesa de Fukushima propusiera públicamente utilizarlas en un artículo titulado Zeolita clinoptilolita natural contra la radiación del reactor nuclear que publicó apenas un mes después del desastre: en abril de 2011. Texto en el que decía: “Cuanto antes se utilice la zeolita clinoptilolita natural para tratar a los irradiados mayor será el efecto terapéutico. Así se desprende de los conocimientos acumulados por los expertos rusos que utilizaron la clinoptilolita en el desastre nuclear de Chernóbil. La clinoptilolita natural se puede utilizar además de forma preventiva. En lugar de este mineral natural en Japón hay disponible yodo pero éste no cubre el espectro de la zeolita y no resulta tan útil. En Chernóbil se liberó sobre todo cesio-137 y estroncio-90; lo mismo que en Fukushima donde según los informes también se liberó plutonio. Gracias a su potencial de intercambio iónico la clinoptilolita posee gran capacidad de absorción siendo capaz de enlazar esos radionucleidos para luego eliminarlos del cuerpo”.

LA CLINOPTILOLITA

Ahora bien, entre las zeolitas hay una que destaca por sus propiedades terapéuticas: la clinoptilolita. Hablamos de una zeolita cuya estructura presenta una proporción silicio/aluminio de 4 a 1, es la de mayor capacidad de absorción e intercambio iónico y además tiene una importante ventaja: es estable incluso en un medio tan ácido como el del estómago cuando la mayoría de ellas se descompone en ambientes con un pH demasiado bajo. Es pues la más eficaz y, por tanto, la más utilizada.

Hablamos en suma de un producto natural, inocuo y, por tanto, no patentable. Por eso lo comercializan en Estados Unidos empresas de productos naturales una vez la FDA autorizó su uso como complemento dietético tras incluirla en su lista GRAS (Generally Recognized as Safe) de productos reconocidos como seguros. En la Unión Europea, sin embargo, las zeolitas no pueden comercializarse como complementos nutricionales al  haber quedado fuera de la lista de vitaminas y minerales aprobados como suplementos alimenticios.

Lo que sí han hecho algunos laboratorios -al igual que otras industrias- es fabricar zeolitas sintéticas sobre las que cargar moléculas farmacológicas -como la doxorrubicina, la sulfamida o el ibuprofeno- a fin de liberar esos principios activos en el organismo de forma controlada y así poder patentarlos.

En cuanto a las posibilidades terapéuticas de la clinoptilolita diremos que Carmen Laurino y Beniamino Palmieri -investigadores del Departamento de Cirugía, Medicina y Odontología de la Universidad de Modenna y Reggio Emilia (Italia)- las resumieron en un artículo que publicaron en 2015 en el nº 2 de la revista Nutrición Hospitalaria con el título Zeolita, la piedra mágica: principales campos nutricionales, ambientales, experimentales y clínicos de aplicación. Y, desde luego, sorprenden sus posibilidades porque en ese texto se asevera que las propiedades terapéuticas de la clinoptilolita -no de otras zeolitas-, constatadas y publicadas en la literatura científica, son éstas:

-Neutraliza o elimina las sustancias nocivas (toxinas, metales pesados, amonio y nitrosaminas).

-Equilibra el pH.

-Mejora el estado general de salud.

-Refuerza el sistema inmune.

-Reduce los radicales libres.

-Mejora la oxigenación de los tejidos.

-Estimula la regeneración de heridas.

-Ayuda en el tratamiento de ronchas, enrojecimiento de la piel, acné y psoriasis.

-Posee acción antihemorrágica.

-Coadyuva en el tratamiento de muy diferentes patologías, cáncer incluido. Y,

-Reduce los efectos colaterales de la quimioterapia y la radioterapia.

Evidentemente si las propiedades citadas por los investigadores italianos son importantes analizadas de forma individual al hacerlo en conjunto esta zeolita parece especialmente útil en las enfermedades degenerativas y crónicas. De hecho cuando en 1997 comenzaron los estudios sobre la aplicación biomédica de la clinoptilolita en la Facultad de Tecnología de Los Alimentos, la Facultad de Biotecnología, el Instituto Ruðer Boškovic y la Facultad de Minería y Geología de Zagreb uno de los primeros objetivos fue conocer su posible papel frente al cáncer.

Viendo ese mismo año la luz el primer trabajo importante publicado al respecto con el título Antioxidative and immunostimulatory effect of natural clinoptilolite in vivo (Efecto antioxidante e inmunoestimulante de la clinoptilolita natural en vivo efectuado por Kresimir Pavelić, investigador de la División de Medicina Molecular del Rudjer Boskovic Institute de Zagreb (Croacia). Un trabajo según el cual se administró a ratas clinoptilolita micronizada mediante intubación gástrica y si bien no protegió las células tumorales del estrés oxidativo que les causó la doxorrubicina -quimioterápico muy utilizado- sí protegió el estroma y redujo significativamente el número de metástasis de melanoma. Además aumentó el número de macrófagos peritoneales así como su producción de aniones de óxido. Sin efectos secundarios negativos según demostraron los estudios toxicológicos. De ahí que la investigación concluyera aseverando que “la zeolita clinoptilolita micronizada tiene efectos anticancerígenos, antioxidantes e inmunoestimulantes”.

ZEOLITAS Y CÁNCER

Cuatro años después -en 2001- el propio Pavelić publicaría en Journal of Molecular Medicine uno de los trabajos más interesantes sobre la eficacia de la clinoptilolita en el tratamiento del cáncer: apareció con el título Natural zeolite clinoptilolite: new adjuvant in anticancer therapy (La zeolita natural clinoptilolita: nuevo adyuvante en el tratamiento del cáncer y en él los investigadores utilizaron clinoptilolita micronizada para tratar muy distintos tipos de tumores en ratones y perros; tanto tumores inducidos como algunos espontáneos que habían desarrollado 22 perros de entre 5 y 14 años de ambos sexos y diferentes razas que pesaban entre 3 y 42 kg. Pues bien, 14 de esos 22 perros mejoraron de manera notable reduciéndose en unos casos los tumores y desapareciendo por completo en otros.

¿Y a qué se debe? Pues según cultivos in vitro de tejidos tumorales a que la clinoptilolita molida inhibe la proteína quinasa B involucrada en los procesos apoptóticos, induce la expresión de la proteína supresora de tumores p27 y bloquea el crecimiento en varias líneas celulares de cáncer. “Nuestros datos –concluía diciendo el estudio- indican que el tratamiento con clinoptilolita podría inhibir el crecimiento tumoral al atenuar las señales de supervivencia e inducir genes supresores de tumores en las células tratadas”.

Apenas un año después -en 2002- Pavelić publicaría en Journal of Cancer Research and Clinical Oncology un nuevo trabajo titulado Immunostimulatory effect of natural clinoptilolite as a possible mechanism of its antimetastatic ability (Efecto inmunoestimulante de la clinoptilolita natural como posible mecanismo de su capacidad antimetastásica) y en 2003 otro en Anticancer Research titulado Anticancer and antioxidative effects of micronized zeolite clinoptilolite (Efectos antioxidantes y anticancerígenos de la zeolita clinoptilolita micronizada). Y en ambos se confirmó el efecto antimetastásico e inmunoestimulante de la clinoptilolita micronizada a la vez que se daba cuenta de sus mecanismos biológicos de actuación.

Otro de los estudios destacables realizados en la última década es el titulado A clinoptilolite effect on cell media and the consequent effects on tumor cells in vitro (Efecto de la clinoptilolita en medios celulares y los consiguientes efectos sobre las células tumorales in vitro) que publicó 2006 en Frontiers in Bioscience M. Katic, también investigador del Instituto Rudjer Boskovic de Zagreb. Sirvió para demostrar una vez más la capacidad apoptótica de la clinoptilolita a través de mecanismos que dependen de la absorción y del intercambio iónico que afecta a los niveles de calcio y otras rutas de señalización dependientes del mismo.

POCOS ENSAYOS EN HUMANOS

Ahora bien, a pesar de tan prometedores resultados en animales no existen grandes ensayos clínicos en humanos registrados en la literatura científica aunque hay algunos que merecen ser muy tenidos en cuenta.

En la decimosegunda reunión general bienal de la Society for Free Radical Research, International -celebrada en París en julio de 2002los doctores Slavko Ivkovic y Damir Žabcic dieron cuenta del tratamiento que con clinoptilolita micronizada aplicaron en dos clínicas croatas -la Clínica Svecnjak de Zagreb y la Clínica Vita Nova de Umag- a 114 pacientes 21 de los cuales padecían tumores cerebrales terminales, 53 tumores del tracto gastrointestinal -todos ellos pacientes caquécticos en fase terminal- y 40 pacientes con tumores pulmonares primarios, igualmente en fase terminal.

Pues bien, la salud de los 21 pacientes terminales con tumores cerebrales -la mayoría ya inmóviles y que sólo recibían cuidados paliativos (antidepresivos y medicamentos para el dolor)- mejoró a las 3-4 semanas de forma tan significativa que dejaron de sufrir ataques epilépticos, recuperaron algo de movilidad y algunos hasta recuperaron la capacidad de leer, lavarse y comunicarse normalmente. Mostrando 14 de ellos una clara mejoría a los cinco meses.

Por lo que a los enfermos con cáncer de pulmón se refiere también mejoraron significativamente a las 3-4 semanas de comenzar el tratamiento; tiempo en el que sólo uno de ellos, en estado extremadamente caquéctico, falleció.

Cabe añadir que en el grupo de cánceres gastrointestinales el efecto positivo llevó algo más de tiempo -entre 5 y 7 semanas- falleciendo cuatro de ellos en la fase inicial. El resto de los pacientes mejoró o se recuperó. Cinco meses después sólo unos pocos mostraban aun huellas de sus antiguos síntomas.

Ya en 2005 Ivkovic publicaría en Nanotech un artículo sobre nanopartículas de zeolita tribomecánicamente activada (TMAZ por sus siglas en inglés) procedentes de clinoptilolita micronizada con un TMA que permite cambiar el tamaño de las partículas, su superficie activa y la carga electroestática a fin de mejorar su capacidad de intercambio iónico. Titulado TMAZ Nanoparticles as Potential Drugs Influencing the Cellular Signal Transduction Pathways (Nanopartículas de TMAZ, potenciales fármacos capaces de influir en las estructuras de transducción de las señales celulares) en él se asevera que este derivado zeolítico permite bloquear el crecimiento maligno de varias líneas celulares de cáncer. Algo que constató en humanos: “Las observaciones clínicas –se dice en el texto- sugieren que TMAZ puede ser particularmente prometedor en el tratamiento de tumores conocidos por responder al tratamiento inmunológico con interferones e interleuquinas; como melanoma, cáncer de células renales, cáncer de pulmón y astrocitoma en grados II y III. Tras un tratamiento de 4 semanas se consiguieron mejoras significativas del índice de Karnofsky en 40 pacientes con cáncer de pulmón y en 21 casos de glioblastoma usando entre 12 y 16 gramos diarios de TMAZ. Algunos pacientes con melanomas en fases III y IV y cáncer de pulmón sobrevivieron sin recaídas durante cinco y seis años respectivamente merced a un tratamiento a largo plazo con dosis altas de TMAZ”.

Con curaciones incluidas como el antes citado Karl Hecht asegura igualmente haber logrado si bien matizando las posibilidades: “Yo mismo he curado a algunos pacientes con cáncer –afirma- pero nunca clasificaría esta zeolita como una panacea. Ningún recurso de este tipo tiene éxito en el 100% de los casos. La clinoptilolita debe pues ser utilizada inicialmente por profesionales de la salud, es decir, médicos, naturópatas y otros terapeutas. A fin de cuentas la clinoptilolita es algo nuevo, un antirreumático natural sin efectos secundarios que sirve para apoyar los efectos de otras terapias”.

OTROS USOS TERAPÉUTICOS

Y es que la clinoptilolita no sólo está siendo estudiada como potencial tratamiento oncológico. Los médicos cubanos antes mencionados -Fleitas y Rodríguez- dan cuenta por ejemplo en su trabajo Zeolitas naturales de utilidad en la práctica médica del caso de Enterex, fármaco antidiarreico para uso humano registrado en Cuba que utiliza como principio activo clinoptilolita natural y fue desarrollado en el Laboratorio de Ingeniería de Zeolitas del Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales (IMRE) de la Universidad de La Habana en colaboración con algunas instituciones médico-farmacéuticas del país. Los estudios microbiológicos, farmacológicos y clínicos demostraron su eficacia en el tratamiento de enfermedades diarreicas agudas de diferentes etiologías a dosis relativamente bajas. Y cuatro estudios clínicos confirmaron su utilidad en el tratamiento de diarreas de muy diversa etiología.

Los médicos cubanos agregan que la capacidad de modificar por diversos métodos el entorno iónico de la clinoptilolita permite la incorporación al mineral de distintos iones siendo ello lo que ha permitido elaborar además tres antiácidos; uno que solo contiene clinoptilolita natural, un segundo obtenido a partir de la transformación hidrotérmica de la misma con una solución de sulfato de magnesio y un tercero en el que la clinoptilolita natural ha sido tratada con una solución de carbonato de sodio. Todos ellos útiles aunque especialmente interesantes resultan los datos obtenidos con clinoptilolita natural más zinc: “Los resultados del estudio experimental, prospectivo, de corte longitudinal, realizado utilizando la crema compuesta por zeolita y zinc al 10% en la cura local de 47 pacientes escogidos al azar que presentaron quemaduras dérmicas e hipodérmicas con menos de 24 horas de evolución y un pronóstico de vida entre leve y menos grave -cuentan- demostraron que todas las lesiones dérmicas de tipo A lograron la cicatrización antes de los 10 días y en las dérmicas de tipo AB cicatrizaron 22 de los 24 pacientes antes de los 15 días. Se observó que se logró la formación precoz de un tejido de granulación útil en todas las quemaduras hipodérmicas y no se apreciaron signos clínicos de infección local ni reacciones adversas en los casos tratados. Esta recuperación de pacientes con quemaduras reprodujo los resultados alcanzados antes en el tratamiento de 22 pacientes con pie diabético neuroinfeccioso quienes sanaron sus úlceras y se recuperaron totalmente sin necesidad de un tratamiento quirúrgico”.

Y se está probando ya su potencialidad terapéutica en el tratamiento de la diabetes con una clinoptilolita modificada mediante transformación hidrotermal con disoluciones ácidas de sulfato de hierro (FeSO4), producto denominado Fe2-Clinoptilolita o FZ que según afirman los médicos cubanos posee la propiedad de disminuir selectivamente la concentración de glucosa en una solución. “La Fe2-Clinoptilolita –dicen- pudiera tener gran importancia en el control metabólico del paciente diabético debido a su preferencia específica por la glucosa lo que contribuiría a evitar las complicaciones vasculares que se producen a largo plazo en estos enfermos. El principio activo de la Fe2-Clinoptilolita pudiera emplearse como un agente anti-hiperglucemiante, útil en el tratamiento de pacientes con diabetes mellitus y disglucémicos”.

Aseveraciones que apoyan el trabajo que el Dr. Ivkovic presentó en 2010 a través de la empresa Regiopharma en la 2nd International Conference on Drug Discovery and Therapy celebrada en Dubai con el título An innovative New Natural Anti-diabetic Agent with Intracellular Mechanism of Action (Un nuevo e innovador agente antidiabético natural con mecanismo intracelular de acción). Se trata de un estudio que constató la eficacia antidiabética de una sustancia natural, la ADD7, elaborada con clinoptilolita micronizada y otras seis sustancias fito-farmacológicamente activas que fue probada en tres ensayos clínicos controlados y multicéntricos. Sin efectos tóxicos en los órganos. Es más, se constató igualmente que posee actividad antioxidante y protege las células beta-pancreáticas. “El ADD7 –señala el estudio- estimula vías intracelulares en cascada y por tanto aumenta el transporte de glucosa a través de la membrana celular teniendo efecto directo sobre la proteína PKB/akt, especialmente involucrada en señalizar las vías responsables del efecto metabólico de la insulina”.

En definitiva, las propiedades ya testadas de la clinoptilolita son realmente llamativas y apenas están empezando a estudiarse. El propio Kresimir Pavelić confirmaría a Discovery DSALUD que el departamento de Biotecnología de la Universidad de Rijeka trabaja en la actualidad junto a la empresa austriaca Panaceo International Active Mineral Production GmbH en el uso de diferentes zeolitas -naturales y sintéticas- para proteger y regenerar el hígado, en su utilización combinada con citostáticos convencionales en cáncer y en sus efectos sobre la osteoporosis -tanto en animales como en humanos- esperando publicar sus primeros resultados a comienzos de 2016; por lo que nos dijo, con resultados muy buenos.

En suma, existen ya investigaciones científicas rigurosas sobre algunas zeolitas efectuadas no solo a nivel básico sino en ratones y perros así como estudios observacionales en humanos. ¿Estamos pues ante uno de los productos naturales más prometedores de la historia? Porque si la clinoptilolita realmente es capaz de neutralizar o eliminar las sustancias más nocivas y tóxicas del interior de nuestro cuerpo -metales pesados y radioactivos incluidos-, equilibrar el pH, contrarrestar los radicales libres, mejorar la oxigenación de los tejidos, reforzar el sistema inmune, estimular la regeneración de heridas y ayudar a superar patologías como la diabetes y el cáncer estamos ente uno de los productos terapéuticamente más valiosos jamás conocidos.

Francisco San Martin

Este reportaje aparece en
189
189
Enero 2016
Ver número