La gran importancia del yodo en la salud

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El yodo es un mineral vital en el desarrollo neuronal del feto cuya carencia puede dar lugar a bocio simple, hipotiroidismo, piel y cabellos secos, sensibilidad al frío, palpitaciones cardíacas, baja actividad metabólica, obesidad y cretinismo además de poner a las mujeres en riesgo de desarrollar cáncer de mama. A fin de cuentas participa en la formación de hormonas tiroideas, está presente en la producción de energía corporal, participa en la síntesis del colesterol, mejora la agilidad mental, facilita la absorción de hidratos de carbono, ayuda a que el organismo queme el exceso de grasa y mantiene en buen estado las uñas, la piel, el pelo y los dientes. Conviene pues asegurarse de que no tenemos déficit del mismo… especialmente tras lo ocurrido con la central nuclear de Fukushima; pero tenga cuidado porque en exceso es negativo.

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El yodo es esencial para el correcto funcionamiento de las glándulas mamarias y su déficit puede poner a las mujeres en riesgo de desarrollar cáncer de mama

El yodo es tan fundamental para la vida que se encuentra prácticamente en todos los seres vivos, desde las células más simples del fitoplancton marino hasta los organismos más complejos.

Cuando lea en una tabla la cantidad de yodo presente en un pescado entienda que se refiere al animal entero y que básicamente éste está concentrado en su glándula tiroides; es decir, en la cabeza. Por tanto si no la ingiere comer pescado no le aportará la cantidad que indica la tabla.

Mientras el yodo elemental se absorbe por vía digestiva y luego se difunde a través de la sangre los yoduros son difundidos directamente merced a unas proteínas que se encuentran principalmente en la mucosa gástrica y se conocen como NIS o “transportadoras de sodio-yodo”.

En caso de carencia de yodo conviene plantearse la ingesta de la llamada Solución de Lugol, una bebida hidro-alcohólica que contiene un 5% de diyodo y un 10% de yoduro de potasio.

El abandono de la Solución de Lugol en el tratamiento de las patologías tiroideas y su progresivo reemplazo por extractos de tiroides y hormonas sintéticas menos eficaces y más peligrosas sólo se entiende por la presión de los laboratorios farmacéuticos sobre los médicos.

Oficialmente se recomienda ingerir 0,15 miligramos de yodo al día -la cantidad que hay en 5 gramos de sal yodada- pero eso es sólo lo necesario para no sufrir bocio y tumefacción de la tiroides al igual que en el caso de la vitamina C los 60 mg diarios recomendados es la cantidad necesaria para no contraer escorbuto. En ambos casos el aporte debe ser notablemente mayor.

El bocio simple, el hipotiroidismo y el cretinismo así como una baja actividad metabólica y la obesidad pueden deberse a un déficit de yodo y en tales casos la Solución de Lugol puede ser eficaz.  

No se conocen casos de intoxicación por un consumo excesivo de yodo cuando procede de fuentes naturales pero no sucede lo mismo con el yodo preparado como fármaco; en tal caso una dosis excesiva puede tener consecuencias muy serias.

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Junio 2011
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