La importancia de la alimentación en el tratamiento del asma

Un reciente estudio dirigido por el Dr. Allen Liang que acaba de publicarse en Journal of Asthma and Allerg ha constatado que el aceite que se obtiene del mejillón de labio verde de Nueva Zelanday que en la Unión Europea ya se comercializa con el nombre de Lyprinol como tratamiento alimenticio para las molestias inflamatorias reumáticas de las articulaciones mejora además notablemente el asma moderada en niños. Explicamos los resultados obtenidos y nuestra visión sobre esta patología recordando la importancia del problema ya que la última generación de medicamentos para tratarla -los llamados inhibidores de los leucotrienos- pueden causaragitación, ansiedad, trastornos del sueño, alucinaciones, depresión, insomnio, irritabilidad, inquietud, agresividad y pensamientos suicidas. Lo que hace inexplicable que los padres permitan que se los den a sus hijos.

La idea de que el aceite que se obtienedel Perna Canaliculus o mejillón de labio verde de Nueva Zelandapudiera quizás ayudar en casos de asma se planteó por el laboratorio fabricante porqueesta patología cursa con inflamación del sistema respiratorio y suextracto -comercializado como Lyprinol– es muy rico en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega y carotenoides que han demostrado ser útiles en los procesos inflamatorios crónicos. De ahí que hoy muchos médicos lo recomienden ya para tratar el dolor y la inflamación en casos de osteoartritis, artrosis, artritis reumatoide y otras dolencias que implican respuestas inflamatorias excesivas pues hay estudios que indican que su capacidad antiinflamatoria es entre 100 y 200 veces superior a la del aceite corriente de pescado y otras sustancias naturales. Y sin los efectos negativos de los analgésicos y antiinflamatorios farmacológicos. De hecho así lo dimos a conocer en un extenso reportaje que apareció en esta misma sección en el nº 103 y puede leer en nuestra web: www.dsalud.com.Dicho esto conviene recordar que en Europa se estima en unos32 millones el número de personas que padece asma, seis de ellos de forma intensa.
Pues bien, este nuevo estudio -diseñado por el Dr. Allen Liang, especialista en alergia infantil- ha constatado que su consumomejora de forma significativa el estado de los niños que padecen asma moderado. Así lo corroboraron tras proporcionarles el aceite durante cuatro meses y ver que la mayoría de ellos tenía pocas o ninguna molestia y que la frecuencia e intensidad de los ataques disminuía de media un 50%.
Los resultados -publicados también en Asma New Zeland- indican que el 63% de los niños -con edades comprendidas entre 6 y 13 años- que ingirieron durante 16 semanas el producto -y que fue comparado con un grupo que consumió un placebo- experimentaron una mejora significativa. Al punto de que en el 15% de éstos el asma casi desapareció. Y además necesitaron una menor medicación de rescate con corticoides inhalados.“Lyprinol mejoró de forma significativa el porcentaje de niños que presentaban pocas o ninguna molestia en su asma a los tres meses del tratamiento” aseguran los investigadores en su informe añadiendo que como es un complemento seguro recomiendan estudios controlados más extensos para que se plantee por la comunidad médica su futuro uso en el tratamiento convencional del asma tanto de niños como de adultos.

¿Y QUÉ ES EL ASMA? 

Conceptualmente se llama asma a la dificultad de respirar cuando las vías aéreas están inflamadas. Hablándose de crisis asmática cuando esa dificultad es extrema. El problema es que si es muy severa puede hacer que los órganos vitales no reciban suficiente oxígeno y llevar en casos extremos a la muerte. Sintomáticamente suele pues sentirse falta de aire -los médicos lo llaman disnea-, opresión en el pecho, respiración sibilante, secreciones mucosas y tos seca improductiva, especialmente de noche o temprano en la mañana. Y se parte de la base de que las vías aéreas se obstruyen porque se contrae la musculatura lisa o por ensanchamiento de la mucosa al inflamarse. Obviamente si la inflamación de las vías aéreas se vuelve crónica puede causar fibrosis, engrosamiento o hipertrofia del músculo liso bronquial o de las glándulas dando lugar a una obstrucción irreversible.
Tal es la razón de que el calor excesivo y la sequedad afecten negativamente a quienes sufren el problema al igual que cualquier esfuerzo físico (éste puede producir vasoconstricción). Lo mismo que toda infección respiratoria (en los niños es frecuente que ésta aparezca o se agudice tras un catarro o una gripe).
Asimismo está comprobado que provocan ataques de asma las sustancias a las que la persona es alérgica. Desde el polen, la lana, el polvo -por los ácaros-, el moho o el humo del tabaco -está constatado que hay más asmáticos entre los fumadores- y los hidrocarburos del ambiente hasta algunos alimentos, especialmente los transgénicos y los que llevan conservantes, colorantes, aromatizantes, espesantes, acidulantes, edulcorantes, potenciadores del sabor y demás sustancias no naturales añadidas a la comida preparada. Sepa que entre los alergenos más comunes productores de asma están las cucarachas, los mariscos, los frutos secos, los hidratos de carbono refinados –especialmente el pan blanco-, el tabaco, los aditivos alimentarios –sobre todo conservantes como la Tartrazina (E-102), el glutamato monosódico, los nitratos (en el estómago se transforman en nitritos) y el cloro- y, ¡cómo no!, la leche de vaca y sus derivados. Los asmáticos deberían especialmente eliminar de su dieta la comida envasada y preparada así como los lácteos y observar si ir a la piscina les afecta. Y obviamente usar tejidos naturales en lugar de sintéticos y beber agua mineral o destilada pero nunca de grifo. Porque aunque algunos médicos creen que la causa puede haberse heredado, ser genética, tal cosa no se ha demostrado. Lo que sí está perfectamente constatado es que pueden provocar asma muchos fármacos -desde el ibuprofeno hasta los antibióticos-, las vacunas -sobre todo por las sustancias adyuvantes y conservantes que contiene-, la ropa sintética y los productos de higiene personal y de limpieza del hogar. También puede ser la causa o agravar el problema la ansiedad, el estrés y la contaminación electromagnética del entorno por lo que los asmáticos deberían abstenerse de usar los móviles, el WiFi y los ratones o teclados de ordenador inalámbricos asegurándose además de no tener radiodespertadores en la mesilla de noche ni antenas de telefonía, torres de alta tensión o centros de transformación cerca.
Agregaremos que a vecesel asma es habitual entre las personas nacidas por cesárea y cuando tal es el caso una terapia anatheorética sea probablemente la mejor solución.
¿Y hay algo que mejore el asma mientras se busca y elimina su causa? Sí. Entre otras cosas, altas dosis de vitamina C (mejor en forma de ascorbato cálcico), cebolla -por su contenido en quercetina-, ajo -por ser rico en alicina-, aceite de pescado, ácidos grasos omega 3, Cellfood -por ser un potente oxigenador celular-, algunas plantas adaptógenas -Reishi, Astrágalus, Schizandra, Mate, Ginseng siberiano, Ginkgo Biloba y Acerola-, café, infusiones de melisa y valeriana, manzanas, silicio orgánico y selenio. Y, como acaba de explicarse antes, productos como el Lyprinol ya que éste contiene diez tipos de esteroles marinos, una treintena de ácidos grasos saturados y monoinsaturados –entre ellos EPA y DHA- y seis ácidos grasos poliinsaturados omega-3 eicosatetraenoicos (ETA) -cuatro de los cuales son muy raros en la naturaleza- de potente actividad antiinflamatoria. Recordemos que como ya explicamos en el nº 103 su consumo inhibe las dos vías metabólicas responsables de la inflamación -la LOX (lipooxigenasa) y la COX (ciclooxigenasa)- que son las que el organismo pone en marcha tras una agresión a partir de un ácido omega-6: el ácido araquidónico. Y sin provocar efectos secundarios.
También se ha mostrado eficaz la Autohemoterapia con ozono -que consiste en extraer sangre al paciente, ozonizarla en el interior de una bolsa de sangre y volvérsela luego a transfundir- y la Neuralterapia (léase en nuestra web –www.dsalud.com– la entrevista que publicamos en el nº 67 con el médico colombiano Jaime Arango Hurtado -miembro del Consejo Asesor de la revista- quien trata el asma y otras enfermedades respiratorias con notable éxito y sin efectos indeseables mediante el uso tópico en la nariz de dos anestésicos: procaína y lidocaína).
Resta añadir que se han obtenido igualmente buenos resultados con el Papimi, aparato del que ya hemos hablado en la revista (lea en nuestra web –www.dsalud.com- el artículo que con el título Las sorprendentes posibilidades curativas del PAPIMI apareció en el nº 70).
Terminamos indicando que según el Dr. Isaac Goiz el asma auténtico lo provoca la Pseudonomaaureoginosa y por tanto si ese fuera el problema podría resolverse con dos simples imanes de 1.000 gauss o más. En cualquier caso puede haber otros pares afectados –así lo afirma también- y un buen terapeuta puede detectarlos y corregirlos.
Ahora bien, a nuestro juicio en casos de asma además de buscar y eliminar posible alérgenos hay ante todo que desintoxicarse para desacidificar el organismo. Es fundamental. Al igual que alimentarse sobre todo con alimentos crudos de origen orgánico (frutas y verduras). Y, por supuesto, dejar de ingerir fármacos.
Debe entenderse, en suma, que la inflamación de las vías respiratorias que da lugar al asma puede aparecer por distintas causas y de ahí que la solución pase siempre por encontrarlas y eliminarlas ya que los antiinflamatorios –naturales o sintéticos- sólo ayudan a paliar el problema mejorando la sintomatología.

José Antonio Campoy

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Mayo 2010
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