La importancia del colágeno en la salud

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El colágeno -que representa aproximadamente la cuarta parte de las proteínas del organismo siendo el principal componente del tejido conectivo- viene ser como el cemento que une las células para formar los distintos tejidos y órganos. Y se asegura que su producción empieza a disminuir a partir de los 25 años y de ahí que envejezcamos. Por eso numerosas empresas comercializan hoy colágeno en cápsulas, polvo o líquido que al ingerir se supone retrasan ese proceso y cremas que aplicadas en la piel recuperan su elasticidad y firmeza. Ahora bien, ¿es realmente así? ¿Necesitamos ingerir colágeno porque ello retrasa el envejecimiento o quienes tal cosa afirman exageran y en realidad no es necesario ni se consigue lo que se nos promete? Lo explicamos.

Si tecleamos la palabra colágeno en un buscador de internet nos aparecerán algo más de 700.000 referencias, número impresionante pero despreciable si lo comparamos con los 61 millones que resultan de escribir collagen en inglés. Y es que detrás de esta palabra se esconde un claro motivo comercial: en el mercado compiten numerosas empresas de cosmética y alimentación “natural” con centenares de nombres (el producto es siempre el mismo con tenues variantes) que ofrecen colágeno como solución al envejecimiento y otros problemas de salud.

Según los informes de las propias firmas comercializadoras de colágeno esta proteína constituye el 30% de todo el material proteico humano y es el principal componente del “tejido conectivo”, es decir, algo así como el “pegamento” que mantiene las células unidas formando los distintos tejidos y órganos. Destacando en su publicidad casi siempre dos cosas: que la producción de colágeno por el organismo comienza a decrecer a partir de los 25 años y que se trata de una sustancia especialmente importante para la piel y las articulaciones. Rotundas afirmaciones tras las cuales es fácil convencer a cualquiera de que la clave para no envejecer está en restablecer el colágeno perdido remarcando que de lo contrario se pierde firmeza e hidratación y aparecen arrugas, manchas, flacidez, sequedad, proceso de degradación coincidente con la aparición de achaques óseo-articulares que se van agravando con la edad

En suma, se asusta a la gente y se le plantea que para afrontar el problema hay que ingerir colágeno puro que puede adquirir en cápsulas, polvo o líquido. O de forma tópica incluyéndolo en cremas, lociones y geles para proteger y rejuvenecer la piel.

Sin embargo el colágeno no es más que una sucesión de aminoácidos encadenados que producen nuestras células y de poco servirá alimentarnos con él ya que al ingerirlo el sistema digestivo vuelve a transformarlo en aminoácidos libres. Los mismos a los que  da lugar la ingesta de un filete, un huevo, una nuez o una manzana y luego las células utilizan para fabricar colágeno.

En pocas palabras: si ingerimos suficientes proteínas con la dieta habitual tomar colágeno no ayuda en nada. Y además no es necesario atiborrarse de proteínas porque el 82% de los aminoácidos que conforman el colágeno lo sintetizan las células. Luego la ingesta de colágeno como complemento alimentario no se justifica… salvo que no ingiramos proteínas y eso no es muy corriente.

En cuanto a su uso tópico la mayoría de los expertos duda de su efectividad porque se trata de una molécula muy grande -puede alcanzar 0,3 micras de longitud- incapaz de atravesar la capa córnea de la piel y llegar al sustrato intradérmico en el que se encuentran los fibroblastos fabricantes de colágeno.

¿Y QUÉ ES EL COLÁGENO?

Debe entenderse que el colágeno es una proteína presente en todo organismo animal, desde el más sencillo, primitivo y pequeño -como un insecto o un gusano- hasta las ballenas y elefantes. Y se encuentra en todo el organismo -desde las membranas celulares hasta las escamas de piel que perdemos diariamente- aunque quizás sea en los huesos donde constituye un factor esencial ya que nuestra estructura ósea es el soporte principal del cuerpo. No tiene pues mucho sentido enumerar en que órganos y tejidos abunda más pues se encuentra en todos cumpliendo funciones fundamentales si bien no está de más destacar su importancia en la piel -el 70% de  la misma es colágeno- y en los cartílagos óseos -un 65% (algo menos en los discos intervertebrales)-. En cambio hay dos órganos con un contenido de colágeno muy escaso: el hígado (4%) y el pulmón (10%).

En suma, al igual que todas las proteínas el colágeno está formado por cadenas de aminoácidos que constituyen fibras con una compleja estructura interna de hélices alargadas formadas por la alternancia de cuatro aminoácidos principales que representan algo más del 60%: glicina, prolina, hidroxiprolina y ácido glutámico. Habiendo en menor porcentaje otros cuatro aminoácidos -arginina, alanina, acido aspártico y serina- y en una cantidad aún menor otros tres -eso sí, esenciales-: lisina, leucina y valina.

Conviene aclarar además que si bien se habla en general de colágeno en realidad hay 28 tipos distintos que difieren entre sí tanto por las secuencias de aminoácidos como por la estructura de las fibras y que “fabrican” o codifican diferentes genes.

En suma, prácticamente todas las células del tejido conjuntivo del cuerpo humano producen colágeno siguiendo el mismo mecanismo aunque no siempre fabrican el mismo tipo. Tomemos como ejemplo las células de los tendones. En algunos de los haces de ADN de estas células se activan los genes COL1A1 y COL1A2 para fabricar unidades de mARN que migran fuera del núcleo celular hasta unirse en el citoplasma con determinadas unidades ribosómicas y elaborar dentro del retículo endoplasmático las fibras de un péptido inicial: el pre-procolágeno. Hablamos de un pro-péptido que luego migra hasta el aparato de Golgi en el que actúan dos enzimas que transforman los aminoácidos lisina y prolina en hidroxiprolina e hidrolisina conformándose la estructura definitiva en hélice (un proceso que para que pueda efectuarse exige la presencia de vitamina C).

Posteriormente se produce la glicosilación, es decir la adición a la fibra proteica en hélice de determinadas moléculas de glucosa o galactosa,  proceso en el que -como en los siguientes pasos- juega un papel importante como coenzima la vitamina A. Y posteriormente se agregan otros polisacáridos que son los que permiten conformar el pro-colágeno o proto-colágeno que sale ya de la célula permitiendo entonces actuar a nuevas enzimas que darán lugar al tropo-colágeno. Actuando entonces nuevas enzimas que transforman ya éste en fibras de colágeno.

Pues bien, hay 34 genes involucrados en la síntesis del colágeno, cada uno de ellos codificando una secuencia especifica de mARN. Los genes COL1A1 y COL1A2 ya citados antes fabrican el colágeno tipo I que además de en los tendones se encuentra en los huesos, el tejido cicatricial, la piel, las paredes arteriales, los dientes y la córnea. Tales genes son los responsables de ese tipo de colágeno concreto pero es que hay 27 tipos más. Información técnica que no daremos en este texto por ser innecesaria y no aportar nada al objetivo que buscamos.

En resumen, a partir de ahora hablaremos solo de “colágeno” pero entiéndase que en realidad existen 28 tipos distintos y que las células productoras más importantes del mismo son los fibroblastos, presentes en todo el cuerpo pero especialmente en la piel, los osteoblastos del hueso y los condrocitos del cartílago. Y que como hemos visto en el proceso de fabricación participan otras proteínas; especialmente enzimas  como las vitaminas A y C y varias glucoproteínas (moléculas complejas formadas por la unión de determinados aminoácidos con los azúcares glucosa o galactosa). Es decir, para la generación de colágeno son necesarios genes, aminoácidos libres, glucoproteínas y dos vitaminas que actúan como enzimas: la A y la C (la falta total de ésta lleva de hecho a lo que daría en llamarse escorbuto que no es sino una degradación total del tejido conectivo que lleva al colapso de células, tejidos y  órganos al no poder el organismo sintetizar colágeno).

Queda por agregar que el colágeno fabricado tiene “fecha de caducidad” -normalmente un año- y por eso el organismo está constantemente fabricando y reciclando colágeno; reutilizando incluso los aminoácidos liberados durante el proceso de destrucción, algo de lo que curiosamente se encargan las propias células fabricantes de colágeno. Es el caso de los fibroblastos, los osteoclastos, los macrófagos y la hormona cortisol (de ahí por cierto los problemas que provoca el uso y abuso de corticoides).

EL PROCESO DEL ENVEJECIMIENTO

Bien, supongamos ahora que es cierto que a medida que cumplimos años disminuye la cantidad de colágeno en nuestro tejido conectivo y por eso la piel se arruga y deshidrata, los huesos sufren osteoporosis y las articulaciones se desgastan por falta de cartílago debido a que el ritmo de producción de nuevo colágeno es inferior al de destrucción. ¿A qué se debería? Pues probablemente a la carencia de algunos de los agentes necesarios para su producción. Es decir, básicamente de las vitaminas A y C ya que no es normal que haya carencia de aminoácidos libres y glucoproteínas.

Pero también puede deberse a una destrucción demasiado rápida del colágeno por cuatro factores:

a) Por un exceso de cortisol debido a situaciones de estrés continuado.

b) Por determinadas bacterias que lo destruyen. Es el caso de la Staphyolococcus aureus, resistente a los antibióticos.

c) Por su destrucción con neutrófilos y macrófagos -en un ataque autoinmune- lo que hacen al segregar unas enzimas denominadas colagenasas y metaloproteasas (el  mismo mecanismo con el que destruyen virus y bacterias). Así ocurre al menos cuando se sufre lupus  y artritis.

d) Por su destrucción cuando se tiene cáncer ya que algunas células tumorales también segregan potentes metaloproteasas (especialmente la MMP-8) a fin de destruir el tejido conectivo y poder expandirse.

UTILIDAD DE ALGUNOS VEGETALES Y SUPLEMENTOS

Lo que sí podemos hacer es actuar para que el organismo produzca más colágeno y para evitar su destrucción.

1. Para aumentar la síntesis de colágeno incrementando significativamente la ingesta…

…de frutas y verduras ricas en vitamina C: cítricos, kiwis, pimientos, coles, etc. Salvo si se sufre una enfermedad osteoarticular o un evidente envejecimiento prematuro de la piel pues entonces es mejor ingerir directamente suplementos de ascorbato potásico (un gramo diario), una de las formas alcalinas de esa vitamina.

…de hígado animal, aceite de pescado y/o grasa láctea -vitamina A en forma de retinol- o bien de zanahorias, perejil, diente de león, espinacas, brécol, lechuga y frutas de color amarillo -vitamina A en forma de caroteno-. Siendo en todo caso mejor el consumo de aceite de hígado de bacalao cuando se está enfermo.

…de jalea real. Lo constató  un equipo de la Kyung Hee University de Corea dirigido por el Dr. Hye Min Park en un trabajo publicado en 2012 en Journal of Medicinal Food. Al menos así ocurrió con ratonas ovarictemizadas a las que se agregó un gramo diario a su dieta habitual comprobando que aumentaban los fibroblastos de la piel y la densidad del colágeno; y ello sin variación alguna en el contenido de metaloproteasas.

…de bromo. Hablamos de un mineral del que apenas se conocen sus funciones en el organismo pero un equipo de la Vanderbilt University School of Medicine de Nashville (EEUU) coordinado por el Dr. A. Scott McCall constató que es un elemento traza esencial en la síntesis de colágeno. Según explicaron a mediados de 2014 en Cell es vital para la formación del colágeno tipo IV y, por tanto, para la constitución de la membrana basal, a lente de los ojos, los capilares sanguíneos y los glomérulos de la nefrona renal.

2. Para reducir la degradación del colágeno evitando el estrés y el consumo de antiinflamatorios esteroideos. Los efectos destructivos de éstos sobre el colágeno -tanto en ensayos “in vitro” como “in vivo” con ratones- se publicaron en distintas revistas médicas entre 1950 y 1974 destacando uno publicado en 1968 en Biochemical Pharmacology por un equipo dirigido por el Dr. J. C. Houck -de la George Washington University School of Medicine- que constató cómo a las cuatro horas de suministrar cortisol y otros corticoides antiinflamatorios a un grupo de ratones se desataba en ellos una intensa actividad proteolítica que dañaba el colágeno de su piel.

Unos años después -en 1974- se publicaría en Annals of the Rheumatic Diseases un trabajo efectuado por un equipo coordinado por el Dr. W. Harvey -del Guy’s Hospital Medical School de Londres (Inglaterra)- que relacionaría los tratamientos prolongados con glucocorticoides -en especial con prednisolona y cortisol- con daños en los fibroblastos al bloquear la síntesis y segregación de colágeno.

Lo singular es que a partir de ese momento las investigaciones sobre el tema se vuelven excepcionales y se limitan a  reafirman lo ya sabido cuando se trata de un problema muy serio dado el aumento de patologías que afectan al sistema osteoarticular (en especial el incremento de casos de osteoporosis).

Ya en 2005 el Dr. S. Shuster -del Norfolk and Norwich Hospital del Reino Unido- publicaría en Medical Hypotheses un interesante artículo de síntesis según el cual el consumo de antiinflamatorios esteroideos se relaciona claramente con la pérdida de colágeno en la piel y el desarrollo de osteoporosis. Añadiendo que también destruye el colágeno un exceso de homocisteina, algo que se debe a al déficit de vitaminas del grupo B (especialmente de folatos y B12).

En cuanto a la degradación del colágeno por el propio organismo se debe a las situaciones estresantes ya que las mismas dan lugar a una continua secreción de cortisol por las suprarrenales. Hay pues que reducir el nivel de estrés, algo a lo que pueden ayudar plantas adaptógenas como el ginseng y el eleuterococo ya que inhiben en buena medida la actividad de las suprarrenales. Y dos setas recomendadas por la Medicina Tradicional China desde tiempos inmemoriales: la Reishi y la Cordyceps sinensis, adaptógenas y de efectos antiinflamatorios e inmunorreguladores. Es asimismo el caso de las hierbas adaptógenas Rhodiola y Schizandra que reducen el cortisol en sangre mejor aun que el eleuterococo y el ginseng según un trabajo con conejos publicado en 2007 en Drug Target Insights por un equipo del Swedish Herbal Institute dirigido por el Dr. A. Panossian.

Cabe agregar un dato importante: el cobre y flavonoides como la luteína inhiben las metaloproteasas que destruyen el colágeno; lo explica en un artículo publicado en 2011 en Enzyme Research un equipo de la Fairleigh Dickinson University de New Jersey (EEUU) coordinando por la Dra. Neena Philips.

Obviamente puede también neutralizarse el estrés con ejercicio físico diario y meditación. Y acariciándose, besándose o haciendo al amor porque ello estimula la producción de oxitocina lo que lleva a una disminución de la tensión arterial -es antagonista de la vasopresina- y a la interrupción de la producción por las suprarrenales de las hormonas del estrés -en especial del cortisol- y de la hormona adenocorticotropa por parte de la hipófisis. Lo dimos a conocer de forma amplia en el artículo que con el título Oxitocina: el antiestresante ideal publicamos en el nº 136 y puede consultar en nuestra web: www.dsalud.com

¿ES NECESARIO TOMAR SUPLEMENTOS DE COLÁGENO?

En suma, ¿merece o no la pena tomar suplementos de colágeno? Pues la verdad es que no hay consenso. Sin embargo en 2006 un equipo de veterinarios japoneses de la Rakuno Gakuen University de Hokkaido (Japón) dirigido por el Dr. N. Matsuda publicó en Journal of Nutritional Sciences and Vitaminology los resultados de una serie de ensayos con cerdos explicando que a los 62 días de alimentar a un grupo con colágeno hidrolizado la densidad de sus fibroblastos y fibras de colágeno en la dermis era mayor que la del grupo de control.

Y varios trabajos de investigación realizados en centros de estudios relacionados con la industria alimentaria japonesa han demostrado que tras la ingesta tanto de gelatina como de colágeno hidrolizado se han encontrado luego en la sangre aminoácidos característicos del colágeno como la hidroxiprolina; entre ellos el publicado en 2014 en Journal of Agricultural and Food Chemistry por un equipo del Nippi Research Institute of Biomatrix de Ibaraki (Japón) dirigido por el Dr. Y. Taga.

Respecto a la osteoporosis destaca el trabajo del equipo del Dr. Y. Nomura -de la Tokio University of Agriculture and Technology– publicado en 2005 en Nutrition que informa del suministro a ratas ovarictemizadas (menopáusicas) de colágeno hidrolizado proveniente de piel de tiburón y cómo aumentó su densidad ósea.

En cuanto a  las investigaciones y ensayos clínicos con seres humanos citaremos el trabajo de síntesis publicado en 2006 en Current Medical Research and Opinion por los doctores A. E. Bello y S. Oesser -de la University of Illinois College of Medicine (EEUU)- en el que se analizan varias decenas de experiencias clínicas sobre el efecto de tomar suplementos de colágeno en caso de artrosis y otros problemas articulares llegando a la conclusión de que aumenta de forma estadísticamente significativa la síntesis de colágeno mejorando el dolor y la movilidad de los pacientes.

Bien, pues a pesar de ello muchos investigadores siguen sin estar convencidos de la bondad de ingerir gelatina. La propia Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria manifestó en su panel sobre Productos Dietéticos del 2011 que “no hay evidencia de relación causa-efecto entre el consumo de colágeno y el mantenimiento de las articulaciones”. Decisión que se fundamenta en una serie de estudios que llegan a conclusiones diametralmente opuestas a las antes citadas.

¿GELATINA O COLÁGENO HIDROLIZADO?

En el mercado mundial hay cerca de un millar de suplementos alimenticios a base de colágeno. Un centenar de ellos en España; en polvo, cápsulas y bebidas. E infinidad de cremas y geles de uso tópico. Colágeno que comercialmente se presenta con distintos calificativos: colágeno hidrolizado, colágeno vegetal, péptidos de colágeno, gelatina, gelatina hidrolizada, colágeno animal, colágeno de peces y otros términos similares. Lo singular es que el colágeno vegetal no existe pues el colágeno es una proteína exclusivamente animal; el llamado “colágeno vegetal” son carbohidratos y no proteínas. Obviamente como el colágeno es fabricado por nuestras células -especialmente por los fibroblastos- a partir de los aminoácidos que consumimos con la dieta éstos podrían ser de origen vegetal pero una cosa es que los aminoácidos sean de origen vegetal y otra que exista colágeno vegetal.

En cuanto a la gelatina es un producto antiquísimo. Casi todas las civilizaciones aprendieron -desde hace más de 4.000 años- que hirviendo pieles o huesos en agua durante varios días se obtiene una masa gelatinosa que una vez separada y desecada se transforma en polvo, gránulos o escamas de gelatina. Sustancia que si se vuelve a calentar -con o sin agua- se transforma en un líquido espeso muy similar a la clara de huevo que puede utilizarse como adhesivo, película protectora e incluso como conservante alimentario además de ser en sí mismo comestible. Es decir, estaban hidrolizando el colágeno sin saberlo.

De hecho la única diferencia entre el colágeno y la gelatina es que uno está formado por largas cadenas de aminoácidos presentes en los tejidos de los animales vivos y la gelatina es el resultado de romper parcialmente esas cadenas por la acción del agua. En suma, la gelatina es colágeno hidrolizado. Gelatina que como en un supermercado cuesta el paquete de 50 gramos  un euro se ha dado en llamarla  “colágeno hidrolizado” para poder venderla mucho más cara en un herbolario aunque se trate del mismo producto sometido solo a cierto grado de purificación; algo que no implica que sea más eficaz.

CONCLUSIONES

En definitiva, si es usted de los que piensa que ingerir colágeno hidrolizado va a incrementar la cantidad en sus huesos, articulaciones y dermis ¡coma gelatina! Es lo mismo pero más barato. Además no hace falta ir al herbolario ya que puede suministrar a su organismo de toda la gama de aminoácidos necesarios para que éste fabrique su propio colágeno haciendo una buena sopa con patas y huesos de pollo, cerdo o vaca. Hágalos hervir al menos 12 horas -tras el primer hervor basta mantener la mezcla a fuego lento para que esté a 60-70º C- agregando  2 o 3 cucharadas de vinagre de manzana ya que ello facilitará la disolución de minerales y una cascara de limón o naranja que dote a la sopa de vitamina C y equilibre el exceso de sodio con algo de potasio. De esta manera obtendrá no solo una rica fuente de aminoácidos (gelatina) sino de minerales, vitaminas y algunos factores de crecimiento.

Terminamos ofreciendo unos breves apuntes:

-La vitamina C es la clave de la síntesis del colágeno; sin ella o con carencias de la misma se destruirá más colágeno del que el organismo sintetiza.

-No está demostrado que ingerir gelatina sea más beneficioso que ingerir proteínas comiendo carne, legumbres, frutas o frutos secos.

-Tanto las vitaminas A y C  como las del complejo B (en especial la B6 y la B12) así como el cobre, los bioflavonoides (en especial la luteína), el bromo y la jalea real estimulan la producción de colágeno; tanto por parte de los fibroblastos como por otras células productoras de colágeno, desde el hueso hasta las arterias.

-Hay evidencias -pero insuficientes- de que la ingesta de gelatina puede incrementar la síntesis de neo-colágeno en lugares claves del organismo, especialmente en casos de osteoporosis y problemas osteoarticulares; pero muy pocas probabilidades de que ayude a “rejuvenecer” la piel y menos aun de que sirva como “antiarrugas”.

-No hay evidencia alguna de que las fibras de péptidos de la gelatina puedan penetrar bajo la capa dérmica superficial escamosa y alcanzar la dermis profunda donde se encuentra el colágeno y los fibroblastos productores del mismo.

-El colágeno pueden destruirlo virus y bacterias. Téngalo en cuenta si sufre una enfermedad osteoarticular grave.

-Muchos problemas osteoarticulares derivan de un ataque autoinmune al colágeno así que le sugerimos que si padece el problema prescinda de los cereales y de los lácteos. Y luego consulte con un especialista sobre una posible disbiosis intestinal o un síndrome de intestino permeable. La gelatina contiene normalmente un 10% de ácido glutámico, aminoácido importante para mantener sano el epitelio intestinal y sus mucosas.

-Si padece una enfermedad osteoarticular no relacionada con un problema autoinmune ni con sepsis microbiana adopte una dieta sana con abundantes frutas y verduras crudas junto con alimentos proteicos de calidad; desde huevos de gallinas camperas criadas sobre suelo vegetal al aire libre y en libertad hasta carnes de ganado alimentado con pastos naturales. Y tome complementos de vitamina C e incluya en su dieta hígado animal para garantizar los requerimientos mínimos de vitamina A.

Terminamos recordando que el colágeno es una sustancia importantísima para todo el organismo. No solo en relación a la salud osteoarticular sino, por ejemplo, en relación a los accidentes cardiovasculares ya que no solo forma parte de las válvulas del corazón sino de la estructura de sostén de los vasos sanguíneos; de hecho una de las enfermedades más “asesinas” y difíciles de controlar del sistema circulatorio son los aneurismas que precisamente se producen por fallos en el tejido conectivo arterial. Conservar nuestro colágeno en buen estado es pues una garantía de salud.

Paula M. Mirre

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Abril 2015
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