¡La OMS insiste en que se regulen las medicinas tradicionales y alternativas!

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar un documento en el que tras poner de manifiesto una vez más la importancia que en todo el mundo están adquiriendo las medicinas tradicionales –como el Ayurveda, la Medicina Tradicional China o la Medicina Tradicional árabe- y las complementarias -entre las que cita expresamente la Homeopatía, la Naturopatía, la Acupuntura y terapias manuales como la Quiropráctica, la Osteopatía y otras- insiste en la necesidad no solo de que su ejercicio sea regulado por todos los gobiernos sino de que se incorporen a los sistemas públicos de salud. Algo que una vez más deja en ridículo a quienes dicen que estas terapias no tienen eficacia probada y sus resultados se deben al efecto placebo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de dar un puñetazo en la mesa de la polémica sobre la eficacia de las medicinas tradicionales y complementarias con la publicación de sus directrices, recogidas en el documento Estrategia de la OMS sobre Medicina Tradicional 2014-2023.  En él se evalúa el periodo 2002-2005 y se sugiere directamente a las naciones miembros que incorporen a sus sistemas públicos de salud las medicinas tradicionales y complementarias en el próximo decenio. Una “patata caliente” para España donde en las últimas décadas todos los gobiernos -de uno y otro signo- se han negado a regularlas a pesar de haberse comprometido a hacerlo cuando estaban en la oposición. Sin duda porque tanto los dirigentes conservadores como progresistas, en cuanto llegan al poder, se muestran complacientes con una industria -la farmacéutica- a la que evidentemente deben tanto. Como la Organización Médica Colegial que por eso reniega siempre de todo tratamiento no farmacológico.

Recordemos que el máximo organismo internacional sobre salud distingue entre medicinas tradicionales y medicinas complementarias definiendo la OMS la medicina tradicional como “la suma total de los conocimientos, capacidades y prácticas basados en las teorías, creencias y experiencias propias de diferentes culturas, sean explicables o no, utilizadas para mantener la salud y prevenir, diagnosticar, mejorar o tratar enfermedades físicas y mentales”, y la medicina complementaria o alternativa como “el conjunto de prácticas de atención de salud que no forman parte de la tradición ni de la medicina convencional de un país dado ni están totalmente integradas en el sistema de salud predominante”. Añadiendo: “En algunos países estos términos se utilizan también para referirse a la medicina tradicional”.

En suma, habla de las terapias no farmacológicas algunas de las cuales cita expresamente: Fitoterapia, Nutrición, Naturopatía, Acupuntura, Quiropráctica, Osteopatía, Qi Gong, Tai-chi, Yoga, Medicina Termal… y muchas otras terapias; físicas, mentales, espirituales y psicofísicas. Disciplinas de las que la mayoría de los médicos ni ha oído hablar porque en las facultades de Medicina españolas se ignoran despreciando las recomendaciones de la propia OMS. Y se desprecian alegando que no están “científicamente constatadas” aunque en realidad esa expresión quiere decir que no se han evaluado clínicamente ¡con estadísticas! Porque la llamada “medicina científica” es una disciplina que se basa ante todo en eso, en meras estadísticas; luego su validez es más que discutible. Pero es que además la propia OMS explica en la página 39 de su escrito: “Si bien los ensayos clínicos controlados pueden ofrecer numerosas enseñanzas hay otros métodos de evaluación igualmente valiosos. Entre  ellos los estudios de sus resultados y eficacia así como la investigación comparativa sobre la eficacia, los patrones de utilización y otros métodos cualitativos. Y es que es posible proponer y aprovechar experimentos en el mundo real con diferentes modelos y métodos de investigación significativos, valiosos y aplicables. El National Institute for Health and Care Excellence y otros agentes destacan de hecho la necesidad de adoptar modelos y métodos de investigación complementarios que den lugar a una amplia base de datos probatoria que permita orientar los procesos nacionales normativos y decisorios” (las negritas y subrayados son nuestros).

En suma, no tiene sentido apostar por una sola forma de afrontar la enfermedad… salvo que se tema la comparación. La propia Directora General de la OMS, Margaret Chan, diría durante el Congreso que la OMS celebró en 2008 en Pekín lo siguiente: “No tiene por qué haber conflicto entre la medicina tradicional y la occidental. En el ámbito de la Atención Primaria ambas pueden combinarse de forma armoniosa y beneficiosa de forma que el sistema aproveche lo mejor de ambas y una compense  las deficiencias de la otra. Obviamente eso no va a acaecer espontáneamente: hay que tomar deliberadamente decisiones normativas. Y es posible hacerlo”. De ahí que la OMS se refiera ya a ambas alternativas de forma conjunta y hable de Medicina Tradicional y Complementaria (MTC).

AUMENTA EL INTERÉS

Y que su auge es evidente se reconoce en la página 19 del documento de la OMS reseñado: “El aumento del interés por la Medicina Tradicional y Complementaria exige ya su integración en los sistemas de salud“. Bueno, pues los médicos no formados en ellas no solo las rechazan sino que desprecian a sus propios colegas cuando éstos las estudian y ejercen. Y es que el ser humano ignorante suele despreciar lo que no conoce porque le hace sentirse inseguro. De hecho hasta desconocen esta clara aseveración del documento de la OMS: “La Medicina Tradicional y Complementaria es una parte importante de la atención de salud que con frecuencia se subestima pero se practica ya en casi todos los países del mundo; y la demanda va en aumento”.

Para muchos millones de personas -recordaría Margaret Chan durante la Conferencia Internacional sobre Medicina Tradicional para los Países de Asia Sudoriental celebrada en febrero de 2013- los remedios a base de plantas, los tratamientos tradicionales y los practicantes de las medicinas tradicionales representan la principal fuente de atención sanitaria y, a veces, la única. Esta forma de atención está próxima a los hogares y es accesible y asequible. Además es culturalmente aceptada y confían en ella muchísimas personas. Es más, la asequibilidad de la mayor parte de las medicinas tradicionales las hace más atractivas en el actual contexto de vertiginoso encarecimiento en la atención de la salud y austeridad casi universal. La medicina tradicional destaca además como medio para afrontar el incesante aumento de enfermedades crónicas no transmisibles”.

Y no crea el lector que los enfermos recurren a la medicina no convencional por “esnobismo” sino porque cada vez encuentran menos soluciones en la convencional que además de menos eficaz es en general más cara. El propio documento de la OMS lo reconoce: “Algunos estudios revelan que la gente recurre a la Medicina Tradicional y Complementaria (MTC) por diversos motivos: por una mayor demanda de todos los servicios de salud, por el deseo de tener más información y mayor conocimiento de las opciones disponibles, por la creciente insatisfacción con los servicios de atención de salud actuales, por el renovado interés de recibir una atención integral y con el fin de prevenir enfermedades, aspectos frecuentemente asociados a la Medicina Tradicional y Complementaria. Sin olvidar que ésta reconoce la necesidad de hacer hincapié en la calidad de vida cuando la curación no es posible”.

Obviamente la medicina tradicional más extendida es la china, país donde sus fundamentos son milenarios y su eficacia está ampliamente constatada. Incluso en nuestra sociedad moderna. Q.Zhang publicó en 2011 en Universitas Forum un trabajo titulado The Importance of Traditional Chinese Medicine. Services in Health Care Provision in China (Importancia de la Medicina Tradicional China. Sus servicios en la prestación sanitaria de China) en el que explica que las cinco principales enfermedades que llevaron a la gente en 2008 a los hospitales en los que ésta se ejerce fueron los accidentes cerebrovasculares, las hernias discales, las hemorroides, la cardiopatía isquémica y la hipertensión esencial. Y en la República de Corea, nación donde su medicina tradicional goza de gran prestigio, las principales patologías que motivaron en 2011 ingresos en los hospitales que la practican fueron los trastornos del sistema articular y muscular, la dispepsia, la artrosis de rodilla y los trastornos del nervio facial. Es decir, no precisamente problemas “menores”.

De ahí que la OMS explique en su documento que hoy existe en todo el mundo una demanda cada vez mayor de este tipo de profesionales. En Europa por ejemplo -según datos del Centro de Información Europeo sobre Medicina Complementaria y Alternativa- más de 100 millones de europeos las utilizan; 20 millones de ellos regularmente. Y a un porcentaje similar le gustaría que la atención sanitaria pública las incluyera ya entre sus servicios. Explicando luego que en el viejo continente las terapias más utilizadas son la Homeopatía, la Fitoterapia, la Medicina Antroposófica, la Naturopatía, la Medicina Tradicional China -sobre todo la Acupuntura-, la Osteopatía y la Quiropráctica.

El mayor número de usuarios de la Medicina Tradicional y Complementaria se da en cualquier caso en África y Asia pero la demanda -según datos de la OMS- va en aumento en los demás continentes, especialmente en Norteamérica y Australia. En este último país por ejemplo el número de visitas a naturópatas, acupuntores y quiroprácticos aumentó más de un 30% entre 1995 y 2005, año éste en el que se registraron 750.000 visitas en un lapso de apenas dos semanas. Así lo recoge al menos el trabajo Australian social trends 2008: complementary therapies (Tendencias sociales en Australia 2008: terapias complementarias) hecho por el Australian Bureau of Statistics. Y según otro estudio realizado por la Administración Estatal de Medicina Tradicional China titulado Informe de una encuesta sobre la situación básica de la Medicina Tradicional y Complementaria (MTC) en 2009 que se publicó en 2011 los expertos en Medicina Tradicional China atendieron en 2009 nada menos que ¡907 millones de consultas!

¿Y qué decir de la Acupuntura? Porque la propia OMS reconoce que hoy se ejerce ¡en más de 100 países!

IMPACTO ECONÓMICO

Es importante asimismo señalar que la expansión de la Medicina Complementaria y Alternativa puede tener importante repercusión en el ámbito económico ya que implica un considerable ahorro en gastos sanitarios. Buena prueba de ello es el estudio Patients whose GP knows complementary medicine tend to have lower costs and live longer (Los pacientes cuyo médico de cabecera saben medicina complementaria tienden a tener menores costos y a vivir más tiempo) que publicó en 2012 en European Journal of Health Economics el epidemiólogo de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Leiden (Holanda) Erik Baaras. Un trabajo cuyos resultados son especialmente significativos ya que indican que los pacientes cuyos médicos se formaron en alguna o algunas de las llamadas medicinas complementarias gastan menos en atención sanitaria y, sobre todo, hay entre ellos menor mortalidad. “Los pacientes cuyo médico de cabecera tiene entrenamiento adicional en medicinas alternativas y complementarias –se afirma en el estudio– gastan hasta un 30% menos en asistencia sanitaria y su tasa de mortalidad es menor (depende de los grupos de edad y el tipo de medicina utilizada). Costos más bajos que son el resultado de un número de hospitalizaciones más bajo y de un menor número de medicamentos recetados”.

Y no es el único trabajo citado por la OMS. Otro ejemplo de ahorro es el estudio de Korthals-de Bos titulado Cost effectiveness of physiotherapy, manual therapy, and general practitioner care for neck pain (Coste -efectividad de la Fisioterapia, las terapias manuales y la asistencia médica general para el dolor de cuello) y publicado en 2003 en el British Medical Journal que evaluó económicamente distintos tratamientos llegando a la conclusión de que el grupo de terapias manuales conseguía mejorías más rápidamente que la Fisioterapia y la atención médica general. Agregando que el coste medio de la terapia manual es de 447 euros lo que supone un tercio de lo que cuesta la Fisioterapia (1.297 euros) y la atención médica general (1.379 euros). Luego según ese estudio la terapia manual es más eficaz y menos costosa para tratar por ejemplo el dolor cervical que la Fisioterapia o la atención dispensada por un médico generalista.

Y los beneficios económicos de la Medicina Complementaria y Alternativa no derivan sólo del ahorro sanitario: ¡es una actividad productiva en expansión! Según los propios datos del informe de la OMS los productos usados por los expertos en Medicina Tradicional China supusieron en 2012 en ese país un volumen de negocio de 83.100 millones de dólares; un 20% más que en 2011. En la República de Corea, que había movido 4.400 millones de dólares en 2004, el volumen de negocio llegó en 2009 a los 7.400 millones. Y en Estados Unidos, según el estudio publicado en 2012 con el título Costs of Complementary and Alternative Medicine (CAM) and Frequency of Visits to CAM Practitioners: United States, 2007 (Costes de la medicina complementaria y alternativa (CAM) y frecuencia de visitas a estos terapeutas en 2007) los estadounidenses se gastaron ese año de su bolsillo 33.900 millones; de ellos 22.000 millones en productos de cuidado personal, 14.800 en productos naturales no minerales -como aceite de pescado, glucosamina o equinácea- y 11.900 en consultas a profesionales (acupuntores, quiroprácticos, masajistas, etc).

NECESIDAD DE INTEGRARLAS YA EN EL SISTEMA SANITARIO

Lo singular es que la OMS aboga por integrar cuanto antes la Medicina Complementaria y Alternativa en el sistema sanitario porque prevé que el número de enfermos aumente en todo el mundo en los próximos años. “Aunque existen numerosas cuestiones sociales y económicas apremiantes que propician la utilización de la Medicina Complementaria y Alternativa -puede leerse en el documento que estamos comentando- el aumento previsto de la carga mundial de morbilidad debida a enfermedades crónicas es el motivo más urgente para desarrollar y fortalecer la colaboración entre los sectores de la medicina convencional y la Medicina Complementaria y Alternativa”.

Un problema porque su regulación sigue siendo caótica. Según un reciente trabajo sobre su situación en Europa -citado por la OMS- las 39 naciones estudiadas se diferencian mucho en lo que a su reglamentación se refiere. “Los pacientes que cruzan las fronteras en busca de tratamientos de medicina complementaria y alternativa –explica la OMS- pueden encontrar sustanciales diferencias entre profesionales aparentemente iguales y estar sujetos a sistemas de reembolso totalmente diferentes. Complicada situación que influye en su derecho a acceder a esas terapias y en la seguridad. Hay pues que abordar el reto de adoptar una nueva directiva armonizada en el ámbito nacional y europeo sobre los derechos de los pacientes en el contexto de la atención sanitaria transfronteriza”. Razón por la que invita a los estados europeos a unificar de una vez sus normativas: “Los estados de regiones culturalmente similares deberían valorar la posibilidad de armonizar sus legislaciones y reglamentos sobre la Medicina Complementaria y Alternativa a fin de evitar una reglamentación excesiva o insuficiente en el ámbito nacional ya que no existen motivos para ello”.

En Francia por ejemplo los tratamientos de Acupuntura y Homeopatía los reembolsa el estado si quienes los prescriben y ejercen son médicos. Y en Bélgica la Mutualité Socialiste Tournai-Ath reembolsa parcialmente desde 1997 algunos tratamientos complementarios y alternativos; entre otros, los productos homeopáticos. También en Finlandia la Acupuntura y otros tratamientos no convencionales están cubiertos por el Seguro Social (Kela) si los dispensa un médico. Y en Alemania hay ya compañías de seguros que ofrecen en su cobertura algunos tratamientos complementarios.

En todo caso el primer país europeo en integrar la Medicina Complementaria y Alternativa (MTC) en su sistema de salud ha sido Suiza. Y es que en 2009 más del 67% de los votantes apoyó introducir un nuevo artículo en la Constitución que reconoce el derecho de los suizos a que la Homeopatía, la Fitoterapia, la Medicina Antroposófica, la Medicina Tradicional China -y por tanto la Acupuntura- y la Terapia Neural se incluyesen en el programa básico del seguro médico. Aunque el país donde es mayor la integración entre la Medicina convencional y la tradicional es China. Allí ambas se practican paralelamente en los servicios de salud y los planes de seguro -públicos y privados- incluyen prestaciones de ambos tipos de medicina. En el país asiático hay de hecho unas 440.700 instituciones que prestan servicios de Medicina Tradicional China con un total de 520.600 camas, incluidos todos los hospitales de medicina tradicional y los dispensarios y centros de salud de las zonas urbanas y rurales. Contando el 90% de los hospitales generales con su propio departamento de Medicina Tradicional China que atiende tanto a pacientes hospitalizados como externos. Y todas las instituciones se rigen por la misma legislación nacional. Es más, los seguros -públicos y privados- cubren incluso los tratamientos de las medicinas tradicionales tibetana, mongol, uygur y dai. Aunque lo mejor es que los pacientes pueden elegir libremente entre los servicios de un tipo de medicina u otra.

Otro país modelo de integración es la República de Corea del Sur; en él los médicos que practican la Medicina Tradicional Coreana pueden ejercerla tanto en hospitales como en dispensarios públicos o privados y un programa nacional de seguro médico incluye servicios de Medicina Tradicional Coreana desde 1987. Incluso hay un seguro privado que ofrece el mismo servicio.

Agregaremos que en Vietnam los profesionales de la medicina tradicional pueden practicarla tanto en hospitales y dispensarios públicos como privados y que el seguro público cubre totalmente los servicios de la medicina tradicional pero también los de Acupuntura y los tratamientos a base de plantas.

CUALIFICACIONES

Otro problema a resolver es la diversidad de cualificaciones exigidas para el ejercicio profesional. Hoy los profesionales de la salud pueden ser médicos, practicantes de otras ramas sanitarias y terapeutas de medicina tradicional o complementaria. En muchos países de Europa y Norteamérica los quiroprácticos, naturópatas, fitoterapeutas y osteópatas están obligados para poder ejercer a recibir formación en el marco de programas de nivel universitario pero en China, Corea, la India o Vietnam quienes practican determinados tipos de Medicina Complementaria y Alternativa (MTC) deben ser necesariamente graduados universitarios. Y por lo que se refiere a la medicina tradicional algunos países han incorporado su estudio en el seno de los estudios de Medicina y Farmacia; es el caso de diversas universidades europeas así como de África Occidental, República Democrática del Congo, Tanzania y Sudáfrica.

Cabe agregar que según las conclusiones del estudio Complementary and Alternative Medicine Provision in Europe. First Results Approaching Reality in an Unclear Field of Practices (Práctica de la medicina alternativa y complementaria en Europa: primeros resultados de aproximación en un campo de prácticas poco clarificadas) coordinado por K. Von Ammon y publicado en 2012 en Forschende Komplementärmedizin en la Unión Europea ejercen la Medicina Complementaria y Alternativa (MTC) 145.000 médicos y 160.000 terapeutas no médicos. Siendo la Acupuntura el método terapéutico más utilizado con 96.380 profesionales -unos 80.000 médicos y 16.380 terapeutas no médicos- seguido de la Homeopatía con 50.800 profesionales: 45.000 médicos y 5.800 terapeutas no médicos.

En la India, sin embargo, como la Medicina Ayurvédica es tan oficial como la convencional todo está mucho más regulado. De hecho en ese país se imparte formación institucionalizada -aparte de la convencional- de los seis sistemas tradicionales de Medicina reconocidos oficialmente: Ayurveda, Homeopatía, Yoga, Naturopatía, Unani y Siddha. La India cuenta por ello con 508 facultades con una capacidad de admisión de 25.586 estudiantes al año, 117 de las cuales admiten a 2.493 estudiantes de postgrado. Facultades que solo se pueden establecer con autorización del Gobierno central que es el que aprueba sus programas de enseñanza y planes de estudio.

Terminamos indicando que son ya 39 los estados miembros de la OMS que disponen hoy de programas de capacitación superior en Medicina Complementaria y Alternativa (MTC) (incluidas licenciaturas, maestrías y doctorados de nivel universitario) y 73 los que cuentan con institutos nacionales de investigación sobre estas disciplinas (especialmente sobre plantas) cuando en 1999 eran solo 19.

EL FUTURO

Por lo que se refiere al futuro el informe de la OMS dice: “El análisis de los progresos realizados desde la adopción de la primera estrategia mundial de la OMS sobre medicina tradicional revela claramente que la demanda de la Medicina Complementaria y Alternativa (MTC) es constante en todo el mundo. No solo se utiliza para tratar enfermedades -especialmente enfermedades crónicas- sino también para prevenirlas, mejorar la salud y mantenerla. Habiendo demostrado tener para varios gobiernos una buena relación coste-eficacia”. El voluminoso y detallado informe de la OMS lleva por ello a sus autores a pedir que su estudio y ejercicio se implemente en todos los países miembros para aprovechar su potencial contribución a la salud y el bienestar y promover una utilización segura y eficaz; tanto reglamentando su estudio y práctica  como  su investigación y la incorporación de sus productos y técnicas en los sistemas de salud. Porque solo ello impedirá que la ejerzan personas no cualificadas, de lugar a diagnósticos equivocados o tardíos, se usen productos y dispositivos de mala calidad que produzcan eventos adversos directos -sean efectos secundarios iatrogénicos o interacciones terapéuticas no deseadas- y se ofrezca información engañosa o falsa.

En definitiva, la OMS apuesta por “el fomento de la cobertura sanitaria universal a través de la integración de la medicina tradicional y complementaria en la prestación de servicios de salud aprovechando sus posibilidades para contribuir a mejorar los servicios y los resultados sanitarios y asegurando que los usuarios puedan tomar decisiones con conocimiento de causa en lo que concierne al cuidado de su propia salud”.

¿Tomarán nota los responsables de las múltiples administraciones sanitarias españolas y los colegios de médicos o habrá que esperar a una nueva generación de profesionales mejor formados y menos retrógados que sustituya a la actual?

Francisco Sanmartín

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Abril 2014
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