La utilidad de una dieta cetogénica en el tratamiento del cáncer

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La doctora Melanie Schmidt y la bióloga Ulrike Kämmerer realizaron en el Hospital de la Universidad de Würzburg de Alemania un ensayo con pacientes de cáncer en fase terminal con un “medicamento” inesperado: una dieta cetogénica rica en grasas y baja en carbohidratos. Las dos investigadoras basaron su tratamiento en la aplicación terapéutica del llamado Principio Warburg: como las células cancerígenas se alimentan básicamente de glucosa privar de ésta al organismo impedirá -o al menos dificultará- que puedan alimentarse y crecer. Los resultados son prometedores.

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Como para crecer y extenderse los tumores malignos precisan mucha glucosa ya que las células cancerosas se desarrollan sólo en ambientes ácidos y pobres en oxígeno parece lógico colegir que restringir la ingesta de alimentos ricos en glucosa y/o alto índice glucémico impedirá y/o retrasará el crecimiento tumoral.

Las modernas técnicas diagnósticas de imagen no dejan lugar a dudas sobre el alto consumo de glucosa de las células tumorales. Por tanto, se empieza a pensar que intervenir sobre el metabolismo de la glucosa puede ser una solución beneficiosa para los pacientes.

Las dietas cetogénicas, inicialmente planteadas para perder peso, empiezan a demostrar su utilidad para tratar además problemas cardiovasculares y neurodegenerativos, incluyendo la epilepsia, el alzheimer, el parkinson y la esclerosis lateral amiotrófica .

Las células cancerosas son anaeróbicas –es decir, viven sin oxígeno- y ello  las obliga a obtener energía de otra forma para sobrevivir: la vía de la fermentación.

Para Otto Warburg la cancerización de las células sanas la provoca la alteración de los mecanismos de obtención de energía de las mitocondrias. Según él mientras las células sanas generan energía mediante la ruptura oxidativa de la glucosa en el interior de la mitocondria o quemando grasas los tumores y células cancerosas la obtienen mediante un proceso de fermentación de tipo anaeróbico –es decir, sin oxígeno- llamado glicolisis

Según Otto Warburg las células cancerosas obtienen su energía mediante fermentación de la glucosa solo que así se obtiene casi 20 veces menos ATP y ello obliga al cuerpo a que éstas trabajen constantemente debilitándose. Con lo que para sobrevivir provoca un crecimiento celular masivo que es lo que llamamos tumor.

El método de obtención de energía por fermentación da lugar a una alta producción de monóxido de carbono y ácido láctico con lo que en torno al tumor se genera acidez. Acidez que se agrava cuando se sigue una alimentación rica en productos ácidos y/o tóxicos lo que, paralelamente, provoca hipoxia al impedir la adecuada oxigenación de la célula.

Otto Warburg comprendió que las grasas juegan un destacado papel en la disponibilidad de oxígeno celular gracias a una enzima, la citocroma oxidasa. Y observó que al añadir aceites grasos omega a huevos de erizos de mar aumentaba en ellos el consumo de oxígeno ¡un 2.200%! así que intentó reproducir el proceso en enfermos de cáncer. Sin éxito pero porque usó ácido butírico en lugar de ácidos grasos poliinsaturados.

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Marzo 2009
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