La vitamina C, enormemente eficaz en el tratamiento del cáncer

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Sumarios:

La aplicación intravenosa de vitamina C a altas dosis mediante goteo destruye las células cancerosas en cualquier lugar del organismo sin producir efectos secundarios. Así lo indican trabajos de investigación perfectamente documentados. Eso sí, su aplicación debe hacerse a través de goteo y nunca inyectarla en vena o intramuscularmente. Y debe hacerse de forma progresiva para no producir reacciones adversas. La dosis inicial recomendada es de 15 gramos diarios. Al parecer la vitamina C actúa contra las células cancerosas al provocar la producción de peróxido de hidrógeno siendo éste el que se ocupa de destruirlas mediante la generación de radicales libres. Claro que ni el producto ni la terapia son patentables y el método es demasiado barato. Y a ningún gran laboratorio le interesa por tanto que se sepa. Se lo contamos en detalle.

Sumarios:

La aplicación intravenosa de vitamina C a altas dosis destruye las células cancerosas en cualquier lugar del organismo sin producir efectos secundarios.

Un estudio realizado en el Centro Médico de la Universidad de Nebraska (EEUU) demostró que la aplicación intravenosa de vitamina C a altas dosis mediante goteo –hasta de 50 gramos diarios- no produce toxicidad.

La aplicación intravenosa de vitamina C debe hacerse a través de goteo y nunca inyectada de golpe en vena o intramuscularmente. Debe hacerse de forma progresiva para no producir reacciones adversas. La dosis inicial recomendada es de 15 gramos diarios.

La vitamina C actúa contra las células cancerosas al provocar la producción de peróxido de hidrógeno siendo éste el que se ocupa de destruirlas mediante la generación de radicales libres.

Otto Warburg, Premio Nobel de Medicina en 1931, fue quien con sus trabajos sobre el oxígeno y el cáncer sentó la base para la utilización del peróxido de hidrógeno –que es lo que produce la vitamina C al ser infundida intravenosamente- contra las células cancerosas.

Tanto la penicilina como el interferón deben gran parte de su eficacia al hecho de que estimulan la producción de peróxido de hidrógeno. Lo mismo que hace la vitamina C.

Linus Pauling -Premio Nobel de Medicina- afirmó tajantemente sobre la ingesta de vitamina C: “Las investigaciones demuestran que no hay riesgo de toxicidad ni reacciones adversas peligrosas. Multitud de personas toman hasta 100 gramos diarios sin mayores consecuencias”.

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Noviembre 2005
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