Los profesionales de la salud, disgustados con la Ley del Medicamento

 

La nueva Ley del Medicamento –cuya tramitación se encuentra ya en el Senado tras ser aprobada por el Congreso de los Diputados- está siendo duramente criticada tanto por las principales sociedades científicas de médicos de atención primaria como por los representantes de las principales asociaciones que agrupan a los profesionales no convencionales de la salud. Y es que la ley sólo favorece los intereses –una vez más- de las grandes multinacionales farmacéuticas y limita los derechos de los ciudadanos a la salud. Nuestros representantes políticos han sido incapaces de nuevo de estar a la altura que cabía esperar de ellos.

La nueva Ley del Medicamento no ha terminado aún su recorrido legislativo y antes de que lo haga los médicos de atención primaria han querido dejar clara su opinión sobre lo que consideran “presiones intolerables” que podrían acabar afectando el bien primario que la Ley debiera proteger: la salud de la población. Para ello, en un hecho sin precedentes, se dieron cita en la Organización Médica Colegial representantes de las sociedades científicas que agrupan a la mayoría de los médicos de atención primaria: la Sociedad Española de Medicina General (SEMG), la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN), la Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria (AEPAP) y la Plataforma 10 Minutos (Pt10m). Junto a ellos la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) y un representante de la propia Organización Médica Colegial.

Juntos ofrecieron una rueda de prensa que derivó en mesa redonda en la que los médicos realizaron su propio diagnóstico de los problemas que la ley debe de afrontar. Imposible recoger todo lo que allí se dijo así que resumiremos las ideas comunes en algunas de las intervenciones más significativas. Obviamente todos coincidieron en la necesidad e importancia de la ley porque de ella –afirmaron unánimemente- “puede depender la sobrevivencia del sistema sanitario”. Un sentir que Javier González Medel, representante de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) resumiría así:La sostenibilidad del sistema está en peligro. Si no se cambian las reglas del juego, si no se introducen cambios estructurales, si no se cambia la forma de gestionar el uso del medicamento el sistema va a sufrir muchísimo y se precisará hacer cambios radicales en el sentido de copagos u otras fuentes de financiación”. Añadiendo tajantemente:”No podemos permitirnos el lujo de que casi uno de cada tres euros que gastamos en Sanidad vaya directamente al bolsillo de la industria y de la farmacia, algo que no sucede en los países de nuestro entorno. Para nosotros esta es pues una ley clave para permitir la sostenibilidad del sistema”.

LIMITACIÓN DE LA PRESCRIPCIÓN

A partir de aquí el primero de los grandes problemas señalados por todos los presentes como clave para el uso racional de los medicamentos fue el papel de la industria, las farmacias y los farmacéuticos, considerados como colaboradores imprescindibles que han acabado por tener un protagonismo poco adecuado. Por eso los médicos de atención primaria esperan que el texto que ha salido del Congreso en el que “se atribuye al médico en exclusiva la facultad de prescribir medicamentos” se mantenga en la redacción final de la ley. Tal y como recoge el anteproyecto “el farmacéutico no podrá dispensar sin receta ni prescribir por sí mismo un medicamento que precise de receta médica”. Hasta el momento, sin embargo -en opinión de los médicos de atención primaria- se han consentido situaciones que en nada han beneficiado a los pacientes y que más parecen sostenidas por la búsqueda de beneficios económicos. Y directamente relacionados con el tema de la prescripción están las bonificaciones y los descuentos. De momento el artículo destinado a recoger las garantías de independencia recoge en su apartado sexto: “A efectos de garantizar la independencia de las decisiones relacionadas con la prescripción, dispensación y administración de medicamentos respecto de intereses comerciales se prohíbe el ofrecimiento de cualquier tipo de incentivo, bonificaciones, descuentos, primas u obsequios por parte de quien tenga intereses directos o indirectos en la producción, fabricación y comercialización de medicamentos a los profesionales implicados en el ciclo de prescripción, dispensación y administración de medicamentos o a sus parientes y personas de su convivencia. Esta prohibición será asimismo de aplicación cuando el ofrecimiento se realice a profesionales sanitarios que prescriban productos sanitarios”. En opinión de los médicos de atención primaria el sistema de bonificaciones y descuentos -la ley termina aprobando descuentos por pronto pago o volumen de compras que deben quedar reflejados en la factura- y la posibilidad de prescripción al margen de los médicos deben ser eliminados definitivamente del sistema.

Ana Isabel Díaz Cirujano, representante de la Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria (AEPAP), manifestaría por su parte:Esta ley es muy importante. Tiene que rellenar una serie de vacíos y errores como la libre dispensación de antibióticos en las oficinas de farmacia. Es un error impresionante que nos ha llevado a ser el país con más resistencias antibióticas entre las naciones de nuestro entorno. Esta situación se debe a la dispensación absolutamente libre de los mismos, sin recetas médicas y sin la supervisión de un facultativo, único responsable de la prescripción.

En la misma línea se manifestó Francisco Toquero, vicesecretario de la Organización Médica Colegial (OMC):No son ni más ni menos que beneficios económicos encubiertos para las oficinas de farmacia que hoy por hoy es el único negocio liberal sustentado por el sistema público. Para que se entienda -y lo digo con conocimiento de causa porque antes de ser médico trabajé en la industria farmacéutica- se hacen descuentos en factura y bonificaciones en productos que no pasan ni siquiera por el circuito de Hacienda. ‘Usted compra diez y nosotros le regalamos otros diez”, ofrecen algunas farmacéuticas. Y los diez que regalan se venden luego al precio de venta al público. Tales prácticas no confesables son las que la ley pretende atajar. Porque la ley lo dejaba taxativamente claro: no se admiten bonificaciones ni descuentos. Solo que, ahora, con las alegaciones se han admitido descuentos por las presiones que ha habido. Es más, es impensable que después de leer la ley tal y como salió del Consejo de Ministros se unieran intereses tan contrapuestos como los políticos con la industria farmacéutica y con los farmacéuticos. Yo he mandado un antiarrítmico a un paciente porque creía que lo debía de tomar y en la farmacia se lo han cambiado por otra sustancia. Si yo mando leche me da igual que le den una u otra… pero no que le den zumo”.

Sobre este mismo problema y de forma clara y contundente el ya mencionado Javier González Medel apuntillaría: Es incomprensible que el que un médico prescriba por inducción económica sea un delito y no lo sea que en una farmacia se sustituya el producto recetado por el médico”.

EL CONTROL A TRAVÉS DE LA INVESTIGACIÓN

Los problemas de la prescripción encubierta y las bonificaciones no son por supuesto los únicos que preocupan al colectivo de médicos de atención primaria. Son también conscientes de las limitaciones que tienen que afrontar a causa de la falta de inversión pública en la formación continuada de los profesionales y en investigación propia.

Un problema que José Manuel Solla, representante de la Sociedad Española de Medicina General (SEMG), resumía así: “En cuanto a la investigación y la formación es cierto que ha habido iniciativas por parte de distintas autonomías pero también debo decir que ha sido de manera desgajada de las sociedades científicas. Y hoy los profesionales percibimos claramente que las informaciones farmacoterapéuticas no son objetivas sino interesadas. Consideramos pues importante contar con las sociedades científicas porque actualmente el 90% de la formación médica continuada en España está a cargo de la industria farmacéutica. Otra cosa es que luego, en ese juego de “esponsorización”, las sociedades sean capaces de mantener la independencia. No, esto no debería seguir así. Debería ser el Estado el que financiara de forma adecuada y suficiente la formación médica continuada para no estar en manos de la industria”.

A lo que Rafael De Pablorepresentante de la Plataforma 10 Minutos (Pt10m), añadió:Es cierto. Se puede estar condicionando a los médicos porque la formación continuada está patrocinada en su mayoría por la industria farmacéutica y eso puede inducir a perversiones. Es así de claro. Por tanto, ¿qué hace el sistema público de salud que no da la formación adecuada a sus médicos? Porque lógicamente la industria tiende a barrer hacia su lado. Y los médicos debemos defender nuestra independencia”.

En suma, la presión que las compañías farmacéuticas han venido manteniendo desde el sistema es algo que ya se percibe como algo profundamente negativo por los médicos. Un buen ejemplo de ello, como José Manuel Solla señala, es la publicidad permanente de productos farmacéuticos: Si queremos afrontar el uso racional del medicamento lo primero que tenemos que hacer es preguntarnos por qué existe tal cantidad de anuncios sobre fármacos a diario y en todas las cadenas. Nosotros no tenemos capacidad económica ni para poner un solo anuncio de un día. Campañas de cientos de millones de euros por parte de las farmacéuticas que, además de incitar al consumo de medicamentos, incitan a la gente a confiar en el farmacéutico cuando en la prescripción sanitaria en quien se debería confiar es en el médico”.Agregando: “Es además evidente que se está potenciando el consumo de fármacos que no necesitan receta porque ello interesa a mucha gente. Le interesa al Gobierno porque son productos que no paga directamente el Estado sino el consumidor. Y le interesa al farmacéutico y a la industria porque es una parte sustancial  de negocio no controlado directamente por la Administración. Hay pues intereses en juego muy poderosos. Cuando los médicos empezamos hace 20 años a recetar el Omeoprazol, por ejemplo, se decía que no se podría utilizar sin hacer previamente una endoscopia. Ahora hay amoxicilinas en la calle que están diseñadas para que las compre la gente directamente. En suma, se ha ido abriendo el abanico de fármacos que no precisan receta y potenciando el proceso de atención farmacéutica desde un punto de vista muy interesado. Es verdad que hoy se consumen muchos fármacos por motivos baladíes pero estas cosas nunca son casuales y la inversión que hace la industria y la farmacia es impresionante. De hecho ha terminado por incrementar notablemente el consumo de medicamentos OTC –sin receta-, desde cremas solares hasta aspirinas, analgésicos o antiinflamatorios. Un abanico que los médicos de cabecera hemos visto cómo se ha ido ampliando de manera importantísima”.

Grave problema éste sobre el que los legisladores han decidido pasar de largo.

RECETAS Y OTRAS SUGERENCIAS

Obviamente detrás de todo esto hay un asunto central: la necesidad de reformar en profundidad el actual sistema de recetas.

“Estamos hartos de reivindicar el tema de las recetas –afirmaría sin tapujos José Manuel Solla– La nuestra es la única entidad del país que para solicitar cinco envases tiene que cubrir cinco veces los datos que encabezan la solicitud: los datos de paciente, los datos del registro, etc. Y eso es demoledor. Es un esquema que obedece al siglo pasado. Tecnológicamente existen ya criterios para que esto estuviera más que superado”.

Carmen Moliner, representante de laSociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), añadiría al respecto:Los profesionales de asistencia primaria tenemos claro que tiene que cambiar el modelo de receta. El actual nos hace perder mucho tiempo. Hay que cambiar el modelo por uno de multiprescripción y en formato tecnológico”.

Queremos que acabe de una vez el actual desorden general –agregaríaRafael De Pablo. Actualmente dedicamos el 30% de nuestro tiempo a labores de secretariado y facturación. Y ahora se pretende que hagamos además un seguimiento de las enfermedades crónicas. De acuerdo pero entonces que se nos libere de la carga burocrática. Así tendremos tiempo para ello y para informar, educar y atender mejor al paciente”.

En suma, las necesidades ineludibles que a juicio de los médicos de atención primaria debe garantizar el texto definitivo de la nueva Ley del Medicamento son el uso racional de los fármacos, la participación de los ciudadanos en el cuidado de su salud, las necesidades en investigación, la información adecuada, profesional y objetiva sobre los medicamentos, la implicación de los profesionales en su adecuada utilización y la reforma del modelo de receta médica de manera que preserve la independencia profesional y la intimidad de los datos del paciente.

En resumen, y como manifestó Paloma Casado en representación de la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN):El problema de la Sanidad no es sólo el medicamento, es todo un puzzle y, o atacamos todas las piezas a la vez y cuadramos el puzzle, o se nos queda la mesa coja. Lo primordial es la salud de los ciudadanos y el médico de atención primaria es el agente que el ciudadano tiene, su puerta de entrada y salida al sistema. Necesitamos pues tiempo para hacer bien y con dignidad nuestro trabajo. Ese el punto clave. Además, si se invirtiese más en atención primaria los resultados serían sin duda mejores porque tenemos buena capacidad resolutiva -como hemos demostrado- y encima somos más baratos. Uso racional del medicamento… y uso racional de los médicos. Tiene que ser todo a la vez”.

PLANTAS Y HOMEOPATÍA

Debemos agregar que, en lo que a las plantas y productos homeopáticos se refiere -ámbito en el que los médicos de atención primaria no entraron-, la nueva Ley del Medicamento deja pendiente las normas para su comercialización para un futuro próximo si bien se establece ya que “podrán venderse libremente al público las plantas tradicionalmente consideradas como medicinales que se ofrezcan sin referencia a propiedades terapéuticas, diagnósticas o preventivas quedando prohibida su venta ambulante”. Es decir, los legisladores se empeñan estúpidamente -una vez más- en reservar para los medicamentos las “propiedades terapéuticas” y en negar lo evidente: que hay plantas y alimentos con propiedades terapéuticas innegables comprobadas científicamente. De hecho la ley define como medicamento de uso humano “toda sustancia que se presente como poseedora de propiedades para el tratamiento o prevención de enfermedades en seres humanos o que pueda usarse en seres humanos o administrarse a seres humanos con el fin de restaurar, corregir o modificar las funciones fisiológicas ejerciendo una acción farmacológica, inmunológica o metabólica, o de establecer un diagnóstico médico”. Con lo que de acuerdo con tan amplia definición todo alimento, planta, vitamina, mineral, oligoelemento, enzima, proteína, aminoácido o sustancia nutricional… puede ser considerado por la Administración “medicamento” si el fabricante alega para qué sirve. Y para asegurarse de ello se explicita: “En caso de duda, cuando un producto pueda responder a la definición de medicamento se le aplicará esta ley, incluso si a dicho producto se le pudiera aplicar la definición contemplada en otra norma”.

El atropello que para la libertad supone esta ley no ha producido aún sin embargo reacciones significativas en el sector afectado. Sólola Fundación Salud y Naturaleza –creada por iniciativa de Antonio Esteban Villalobos, presidente de Soria Natural- trató de aportar propuestas que permitan la supervivencia del sector evitando debates estériles y esperando ser tenidos en cuenta en las disposiciones posteriores que desarrollen la ley. Su postura, sin embargo, no contó con el apoyo de ningún grupo parlamentario. Nadie defendió sus propuestas en el Congreso.

En cuanto al ámbito de la Homeopatía sí se produce en cambio un reconocimiento indirecto de los medicamentos homeopáticos y de la posibilidad de que éstos incluyan “varios principios activos”. Incluso, disipando los temores iniciales de los laboratorios homeopáticos, se dice que “la Agencia del Medicamento podrá cursar la correspondiente autorización a medicamentos que contengan algún componente de los denominados ‘nosodes’”… aunque todo quede -una vez más- pendiente del posterior desarrollo reglamentario que indique lo que el legislador entiende por “garantías” ya que el texto señala que la citada autorización se concederá “siempre que el titular del producto acredite, de manera suficiente, que la relación beneficio-riesgo de tales preparaciones resulta favorable”.

En definitiva, la “nueva” Ley del Medicamento aprobada en su primer paso por el Congreso de los Diputados sigue reflejando muchos de los postulados de la todopoderosa industria farmacéutica, aunque está ha manifestado su descontento con el texto inicial. Bien haría en desmarcarse de ellos la ministra Elena Salgado en la recta final del trámite parlamentario si no quiere que su gestión acabe pareciéndose en este área a la de su predecesora Ana Pastor.

 

Antonio F. Muro 

 


 

Fundación Salud y Naturaleza

La creación en diciembre pasado de la Fundación Salud y Naturaleza ha sido excelentemente acogida en el sector porque era una necesidad. Y en este caso con mayor motivo porque la iniciativa la impulsó una persona del prestigio de Antonio Esteban Villalobos, presidente de la conocida empresa Soria Natural. Una fundación que tiene como objetivo, entre otros, generar confianza y profundizar en un mejor conocimiento de las plantas medicinales, de la agricultura ecológica y de una alimentación que incremente la vitalidad de nuestro organismo.

Salud y Naturaleza –afirmaría Antonio Esteban durante el acto de inauguración- son conceptos que debemos unir de forma mucho más intensa a como lo hacemos actualmente. Nuestros hábitos de vida y consumo influyen en nuestra salud lo mismo que nuestras actitudes inciden sobre la naturaleza y equilibrio”.

Fundación Salud y Naturalezabusca asimismo hacerse eco de la preocupación de herbolarios, naturópatas y consumidores de productos naturales ante el vacío legal en el que se mueve el sector. Por eso considera imprescindible un marco normativo preciso que contemple las directivas europeas y que al mismo tiempo garantice la seguridad de los usuarios basándose en la profesionalidad del sector. En esta dirección la Fundación ha elaborado siete propuestas de enmiendas al proyecto de Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos centradas en tres aspectos importantes: el régimen de los productos elaborados con plantas medicinales y de los establecimientos de venta libre de los mismos, el control de la promoción de los mismos y la fijación por parte de la Administración de los términos en que se pueda mover la publicidad de sus productos y, por último, el tratamiento legal de los productos homeopáticos. La Fundación cuenta para ello con el apoyo de algunas de las asociaciones más importantes del sector: FENADHER, AEDHER, AFEPADI, la Mesa para la unidad de la Naturopatía y la Asociación de Consumidores y Usuarios de productos naturales (ACUPRONA).

A su juicio la nueva Ley del Medicamento contiene demasiadas sombras. Porque si bien contempla la venta libre de plantas tradicionalmente medicinales en herboristerías, herbolarios y tiendas especializadas en productos naturales… no se podrán poder hacer alegaciones terapéuticas. Y es que estamos hablando de un sector que sólo en plantas medicinales factura en España en torno a los 350 millones de euros, el 15% a través de farmacias y el 85% restante en los establecimientos citados.

La prioridad de la fundación en estos momentos es intentar reformar la Ley mientras se tramita en el Senado. Quieren que se clarifique al menos el marco legal en el que se mueven, lograr que se declaren “establecimientos sanitarios” los herbolarios y se califique como “personal sanitario” a los profesionales del sector.
El Patronato de la Fundación Salud y Naturaleza está presidido por el prestigioso jurista Miguel Ángel Abadalejo siendo vicepresidente Rafael Esteban y vocal Augusto de Castañeda, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Madrid. Cuenta también con un Patronato de honor integrado por el empresario y promotor de la Fundación Foro 21 Amalio de Marichalar, el ex ministro Jesús Posada, el ex presidente de laComunidad de Madrid Joaquín Leguina, el presidente de la Caja Rural de Soria Carlos Martínez y el mejor atleta español de todos los tiempos: Fermín Cacho.
 

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83
Mayo 2006
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