Marco Ruggiero: “Se puede tener SIDA sin estar infectado por el VIH”

El Dr. Marco Ruggiero, considerado una autoridad en el ámbito del SIDA y participante en los congresos internacionales que sobre esta enfermedad se celebran cada año difiere notablemente de la visión ortodoxa que sobre este síndrome se ha impuesto en todo el mundo. Y es que si bien acepta que el VIH puede existir no duda en afirmar cosas como que se puede tener SIDA sin tener el VIH. Es más, recuerda que según el Departamento de Salud del Gobierno estadounidense el AZT, los antirretrovirales y los cócteles hechos con éstos ni previenen la infección por VIH, ni reducen el riesgo de contagio, ni curan el SIDA. Denuncia asimismo que los médicos receten a los seropositivos peligrosos fármacos iatrogénicos cuando está demostrado que se obtienen los mismos o mejores resultados potenciando simplemente el sistema inmune como ha reconocido el propio Premio Nobel Luc Montagnier. Invitamos al lector a leer una entrevista esclarecedora que no tiene desperdicio.

Médico, doctor en Biología Molecular, experto en Radiología Diagnóstica y profesor en la actualidad del Departamento de Patología y Oncología Experimental de la Universidad de Florencia (Italia) el Dr. Marco Ruggiero trabajó en el Laboratorio de Biología Celular y Molecular del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos -tanto en Bethesda (Maryland, EEUU) como en Berkeley (California, EEUU)- siendo miembro del Consejo Editorial de Kidney International –órgano de la Sociedad Internacional de Nefrología– aunque es internacionalmente conocido sobre todo por su posición sobre el SIDA. De hecho aunque ha participado y dirigido numerosos trabajos científicos -como El papel de la proteína quinasa C en la proliferación de las células cancerosas, El papel de la heparina endógena en la angiogénesis del cáncer, Estudio sobre la administración transdérmica de heparina oEstudio de la transducción de señales en el control de la apoptosis, entre otros muchos-el que más impacto tuvo es uno titulado El VIH no es la única causa del SIDA financiado por el Ministerio de Universidad e Investigación italiano que se publicó en 2009. Es asimismo autor de un curso titulado Las bases químicas del SIDA habiendo participado como ponente en las conferencias internacionales que sobre ello se organizan periódicamente en el mundo. Motivo más que suficiente para entrevistarle habiendo accedido amablemente a ello a pesar de que su posición crítica le está causando últimamente muchos y serios problemas.

-Ha pasado ya más de un cuarto de siglo y la controversia sobre el VIH y el SIDA continúa. ¿Por qué?

Es cierto. La controversia sigue sin cerrarse 27 años después. Sin embargo se trata de algo común en el ámbito científico. No se da sólo en el caso del SIDA o de la Medicina sino en Ciencia en general. Cuando la gente dice “todo el mundo sabe” -y enfatizo lo de “todo el mundo” ya que utilizado en un contexto como éste puede llegar a desorientar–que los dinosaurios se extinguieron por causa de un meteorito… no habla con propiedad. Lo correcto sería decir que la mayoría de los científicos así lo cree pero que existe una minoría que cree en cambio que pudo deberse a erupciones volcánicas masivas o a otros cambios biológicos y/o climáticos. Y es que prácticamente toda teoría científica es controvertida o tiene puntos controvertidos.

Lo que generalmente existe en todos los ámbitos de la ciencia es una posición predominante que en muchas ocasiones está más cerca del dogma que de la ciencia “per se” pero a menudo hay otra posición, minoritaria o disidente. Y el caso del SIDA no es una excepción. El pensamiento predominante es que el SIDA lo causa un virus llamado VIH y que la infección por VIH lleva inevitablemente al SIDA a no ser que ésta sea ralentizada con medicación antirretroviral. Tal es la opinión mayoritaria y muchos médicos buenos y honestos así lo creen pero, por supuesto, no es más que una simple creencia. Es verdad que la misma se apoya en “evidencia documentada” pero es que en ciencia una misma evidencia puede ser interpretada de manera muy distinta. Si la relación entre infección por VIH y SIDA no fuera de causa-efecto sino la contraria, de efecto-causa, todo lo apuntado por Luc Montagnier podría reinterpretarse. En esa visión sería la inmunodepresión la que permitiría la infección por VIH.

-Sin embargo a quienes difieren de la tesis oficial dominante se les agrede gratuitamente acusándoles hasta de homófobos. A pesar de que muchos son científicos importantes y de prestigio como Peter Duesberg o Henri Bauer.

Ambos son amigos míos y, por supuesto, es injusto lo que se está diciendo de ellos. Mire, yo mismo he sido acusado tanto de comunista radical como de fascista reaccionario. Lo singular es que se trata de gente que no conoce nada del tema pero disfruta acusando a los demás -por razones de distinta índole- de homofobia, comunismo o fascismo. A mí lo que me importa es que mi trabajo es respetado incluso por los científicos que están en desacuerdo con mis teorías; de hecho nunca he sido criticado por la calidad de mi trabajo. Es más, me ha sido concedido recientemente un importante fondo de investigación por el Ministerio de Universidad e Investigación italiano del que seré coordinador a nivel nacional.

Mire, en la conferencia que sobre retrovirus y SIDA se celebró en Florencia en marzo de 2011 auspiciada entre otros organismos por la Sociedad Internacional del SIDA (AIS) pudieron finalmente hablar tras años de ostracismo impuesto quienes disienten de las tesis oficiales, científicos hasta entonces vetados como Peter Duesberg y Henri Bauer –citados por usted- pero también Fiala, Kohenlein, Rasnick, Pacini, Nicholson, Morucci, Galletti, Branca, Punzi y Mandrioli. Todos ellos científicos y médicos que cuestionan el papel del VIH en la etiología y patogénesis del SIDA.En ella, por primera vez, pudieron oírse afirmaciones como “el VIH no puede por sí solo ser la causa del SIDA”, “no existe un estándar de oro para los test del VIH” o “los antirretrovirales -como el AZT- no previenen la infección por VIH ni el SIDA”. Son pues ya hipótesis científicas razonables que han podido ser presentadas para ser discutidas en una conferencia, insisto, patrocinada por la propia Sociedad Internacional del SIDA. Obviamente ya que los “disidentes” de la línea oficial estamos en posición minoritaria los medios de comunicación, las autoridades y los médicos en general atienden más a lo que postula la otra parte.

-En estos tiempos en los que en Internet cualquiera puede hacer afirmaciones sin contrastar o sin fundamento no es fácil diferenciar entre información de calidad e información desorientadora. Hay incluso webs como aidstruth.com en las que se insulta –literalmente- a quienes difieren de las tesis oficiales. ¿Qué opina de ello?

En un mundo libre todo el mundo tiene derecho a expresarse; lo que no me parece admisible es el insulto y la descalificación gratuita. La verdad es que no he entrado en esa web pero tengo entendido que tras ella no hay científicos ni médicos. Y yo, como médico y biólogo, como científico, lo que sé es que sucede lo mismo en una gran variedad de enfermedades. Tomemos como ejemplo una patología dermatológica como la psoriasis, enfermedad muy común; bien, pues pregunte hoy a cualquier dermatólogo qué la causa y probablemente le responderá que no se sabe, que quizás se trate de una enfermedad autoinmune o que se deba a un proceso vírico. Y claro, ello lleva a que los tratamientos varíen de manera notoria pues dependen del médico que la trate. Habrá médicos que recomienden no hacer nada y esperar, otros que prescriban ciertos tipos de jabón o ungüentos y algunos más que hasta propongan tratarla con quimioterapia. Porque existe suficiente y documentada “evidencia científica” que justifica todos esos enfoques o tratamientos. Sin embargo no por eso hay un psoriasistruth.com en la que se insulte y veje a quienes no opten por la línea mayoritaria. Lo que sí es cierto es que el paciente puede terminar confundido al ver que un médico le recomienda un tratamiento severo mientras otro le dice que no hay cura y por tanto no le queda más remedio que vivir con su psoriasis. Pero es que ¡ambos médicos actúan de buena fe!

Bueno, pues lo mismo ocurre con el VIH y el SIDA; o dicho con más exactitud, con el VIH más que con el SIDA. Porque el SIDA existe: se trata de un síndrome de inmunodeficiencia que deber ser tratado. Así que una vez diagnosticado la pregunta que surge es cuál es la mejor cura o, al menos, la mejor forma de tratarlo. Interrogante común en cualquier enfermedad ya que no hay una única cura para ninguna patología en concreto. Algo que es especialmente cierto cuando hablamos de condiciones como la psoriasis o el SIDA, ambas con etiologías poco claras o múltiples.

Verá, en verano de 2011 asistí a las dos conferencias sobre SIDA que se celebraron en Viena, la oficial y la disidente; y mucha gente ignora que en la oficial muchas presentaciones acabaron con las siguientes palabras: “Existen dudas sobre la patogénesis del VIH”. Es decir, que hasta los científicos de la línea “oficial” tienen dudas y reconocen que aún hay algo que descubrir sobre la causa del SIDA. Lo insólito es que si es Peter Duesberg quien hace esa afirmación se le trata como a un hereje pero si el que lo dice es un científico de la línea “oficial” se considera alguien que “está contribuyendo positivamente con un nuevo enfoque”.

-Luc Montagnier reconoce ahora que para que alguien padezca SIDA no basta infectarse con el VIH, que hacen falta otros factores. Y además ha asumido –lo publicó hace tiempo Discovery DSALUD– que un organismo con un buen sistema inmunitario puede desembarazarse sin más de ese virus en unas pocas semanas. ¿Qué opina?

Que lo que dice es absolutamente obvio. Es de sobra conocido que la infección por VIH no lleva al SIDA de manera inmediata. La inmunodepresión puede tardar años en aparecer o no hacerlo nunca. Es más, existen personas que dan positivo a los test del VIH que nunca desarrollan SIDA; son los llamados oficialmente NPLD o No Progresores de Larga Duración. Y aún hoy se intenta comprender por qué hay seropositivos que desarrollan SIDA en un espacio de tiempo relativamente corto mientras otros nunca enferman. Algo que carece de respuesta desde hace al menos 20 años. Obviamente si uno tiene un buen sistema inmunitario la probabilidad de desarrollar SIDA disminuye en gran medida; y, por el contrario, si alguien tiene un sistema inmune deficiente -por cualquier razón: abuso de drogas, alcohol o cualquier otra- la probabilidad de desarrollar SIDA es mucho mayor.

Por tanto lo que Luc Montagnier viene a decir es que independientemente de cuál sea la causa del SIDA si se refuerza el sistema inmunitario la probabilidad de enfermar disminuye. Bueno, va incluso más lejos ya que afirma que si se tiene un sistema inmune en buenas condiciones el organismo puede deshacerse sin más del virus. Y de hecho está constatado que si en vez de administrar antirretrovirales a un paciente de SIDA se le dan factores que estimulen su sistema inmunitario el virus desaparece de sus cuerpos. A pesar de lo cual el enfoque más extendido hoy es que la erradicación del VIH pasa por la medicación antirretroviral.

-¿Qué entiende usted por “erradicación del virus VIH”? Porque el virus en sí no se detecta con ninguna prueba. Los test Elisa y Western Blot, cuya fiabilidad está además ampliamente cuestionada, se supone que indican si uno es o no seropositivo, si está “infectado”, pero los propios expertos ortodoxos dicen que se puede tener el VIH y dar negativo en ellos… 

-Oficialmente eso se determina con la técnica PCR (reacción en cadena de la polimerasa) que mide la “carga viral”; en otras palabras, la cantidad de virus que circulan por la sangre. Si alguien toma antirretrovirales y es sensible a esos medicamentos la llamada carga viral baja a cero. Y eso es lo que oficialmente se considera “erradicación del virus vía medicación antirretroviral”. Porque de otro modo, y siempre según la teoría ortodoxa, el virus se multiplicará y permanecerá en el organismo.

Lo cierto sin embargo es que si en lugar de medicación antirretroviral el paciente toma estimuladores del sistema inmune sin relación con el VIH -como por ejemplo el GcMAF que es un estimulador genérico de los macrófagos- la carga viral también baja a 0. Y ello indica que es el sistema inmunitario el que se deshace del virus y no el medicamento en sí. Luego lo afirmado por Luc Montagnier es cierto: si se tiene un buen sistema inmunitario el cuerpo se deshace sin más del virus.

El problema pues es que si un médico cree firmemente que el VIH por sí solo es la causa del SIDA administrará al enfermo sólo antirretrovirales en lugar de terapias que estimulen el sistema inmunitario. En pocas palabras: la teoría ortodoxa afirma que el VIH destruye el sistema inmune, es la única causa del SIDA y por tanto aunque se refuerce el sistema inmune si no se mata al VIH éste seguirá atacándole. Así que si uno se adhiere estrictamente a la teoría ortodoxa sólo hay una opción: matar al virus. En cambio si uno no comulga estrictamente con la línea ortodoxa podría considerar que virus e inmunodeficiencia tienen cierta conexión pero sin relación de causa-efecto. De hecho puede inferir lo contrario, que en realidad es el problema de inmunodeficiencia el que permite al virus sobrevivir. Con lo que uno puede permitirse abordar el problema desde otro ángulo, dejar de concentrarse en el virus para concentrarse en reforzar el sistema inmune a fin de que sea éste el que se encargue de neutralizar el virus. Y de hecho varios experimentos ya han demostrado que funciona. Claro que para actuar así antes es necesario superar el dogma instaurado.

-Bueno, en Discovery DSALUD se ha denunciado varias veces que Kary Mullis, inventor de la PCR, ha afirmado públicamente que es imposible que su técnica sirva para poder decirle a alguien que es portador del VIH asegurando que habría renunciado al Premio Nobel de haber sabido el uso que se iba a dar a su invención. Por eso en el prólogo de un libro de Peter Duesberg él mismo dice: “Ni Duesberg ni yo podemos entender cómo ha surgido esta locura (…) Sabemos que errar es humano pero la hipótesis VIH/SIDA es un error diabólico”. Pero volvamos a su discurso: en España se habla ahora de vacunas terapéuticas para el SIDA basadas en células dendríticas. Y eso resuena ya más a terapia inmune que a fármaco antirretroviral así que quizás estemos ante un cambio profundo en el abordaje del binomio VIH-SIDA. ¿Piensa que es así?

. Claro que uno puede hacer ese tipo de propuesta mientras no se llame Peter Duesberg. Es más, la gente a la que usted alude es lo suficientemente inteligente como para no parecer “disidentes”; se limitan a sugerir que sólo se trata de un “enfoque” diferente…

-En cualquier caso es síntoma evidente de que algo está cambiando…

Así es. Aunque debemos decir, en honor a la verdad, que si no hubiese sido por Peter Duesberg que ha luchado casi en solitario por hacerse oír durante más de 25 años todos estos “nuevos enfoques” no habrían aparecido; al menos habrían tardado mucho más tiempo. Es pues de esperar que pronto se pueda utilizar no solo la medicación antirretroviral sino métodos destinados a estimular el sistema inmunitario. Aunque ello demostraría que el VIH no es la causa del SIDA; al menos no siempre. En fin, lo más importante es que muchos pacientes podrán liberarse pronto de la medicación antirretroviral que, no se olvide, provoca graves efectos secundarios.

-El doctor Montagnier reconoce ahora que para desarrollar SIDA hacen falta otros “cofactores” además del VIH. ¿Cómo interpreta usted sus palabras?

Bueno, el profesor Montagnier es un científico inteligente que sabe muy bien que un cofactor puede tener una importancia del 99,9% o del 0,01%… y aún así seguir siendo un cofactor. Dicho lo cual agregaré que nadie sabe exactamente cuáles son esos “cofactores”…

Permítame que le ponga el ejemplo del cáncer ya que estamos en un departamento de Oncología experimental. Si usted pregunta a una persona de la calle cuál es la causa del cáncer de pulmón, ¿qué cree que respondería?

-¿El tabaco?

Fumar tabaco, por supuesto. En Italia -e imagino que en España las cifras serán similares- mueren cada año de cáncer de pulmón unas 26.000 personas. Bueno, pues de ellas unas 4.000 nunca fumaron ni pertenecieron a grupos de fumadores pasivos, ni vivían en áreas industriales muy contaminadas. Y nadie sabe por qué desarrollaron cáncer de pulmón. Toscana, por ejemplo, tiene una población de cuatro millones de habitantes y la mortalidad por SIDA diagnosticado es de aproximadamente 2 personas al año; lo que en términos estadísticos representa por cierto prácticamente cero. En suma, en Toscana hay cada año 2 muertes por SIDA y en Italia 4.000 por cáncer de pulmón en personas no fumadoras o fumadoras pasivas. Y no sabemos qué otros “factores” pueden llevar a eso con nuestro actual estado de conocimiento. Los llamados “cofactores” son pues muy difíciles de evaluar. Como científico teórico estoy interesado tanto en la causa del cáncer como en la del SIDA pero como médico estoy más interesado en curar la enfermedad importándome algo menos la causa. Y en este sentido si el enfoque de la inmunoterapia toma cuerpo cada vez más médicos se interesarán por las nuevas opciones a la hora de tratar el SIDA.

Ahora bien, su éxito demostrará de alguna manera que el VIH no es la causa del SIDA. O, dicho de manera políticamente más correcta, que el VIH no siempre es la causa del SIDA de la misma manera que fumar no es siempre la única causa del cáncer de pulmón.

-Luego que el VIH es siempre la causa del SIDA y no el SIDA lo que permite la infección por VIH está sin demostrar…

-En efecto. Retomemos de nuevo el ejemplo del cáncer porque creo que es un buen símil que he tenido ocasión de estudiar durante muchos años. Se sabe que sólo 250 de cada 1.000 grandes fumadores morirá de cáncer de pulmón. ¿Conclusión? Que la mayoría de los grandes fumadores no muere de cáncer de pulmón. Ésa es la verdad. ¿Contradice ello la afirmación de que fumar causa cáncer de pulmón? Eso depende de usted. En resumen, tenemos tres afirmaciones y las tres son ciertas. Primera, fumar causa cáncer de pulmón. Segunda, 4.000 personas mueren cada año de cáncer de pulmón sin ser fumadores ni pertenecer a ningún grupo de riesgo. Tercera, de cada 1.000 grandes fumadores sólo 250 morirán de cáncer de pulmón. Las tres afirmaciones son ciertas y están documentadas.

Bueno, pues la misma lógica se puede aplicar al VIH y al SIDA. La mayoría de las veces el SIDA está asociado -pero no siempre- al VIH; pero a partir de ahí todo depende de cómo definamos el SIDA. Si usted lo llama SIDA sólo cuando está asociado al VIH entonces evidentemente la conexión es del 100%. Pero es un hecho que se puede tener SIDA en ausencia de VIH. La ley italiana contempla tal posibilidad; fue promulgada en 1994 y se actualiza regularmente.

Sin embargo para que se considere que alguien tiene SIDA debe haberse constatado que está infectado por el VIH y además tiene una enfermedad “oportunista”. Si no es así la bajada de defensas del sistema inmune se deberá a otra causa: a una tuberculosis, a una neumonía, etc. No puede hablarse de SIDA. Por otra parte, es un hecho constatado que la mayoría de las personas a las que se declara seropositivas -es decir, infectadas por el VIH- no desarrolla SIDA. Bueno, pues las dos cosas son ciertas; al igual que cuando hablamos antes del cáncer de pulmón. No existe contradicción.

Así que si uno acepta la explicación ortodoxa podrá decir que de los infectados por VIH sólo una minoría desarrollará SIDA porque eso depende de ciertos “cofactores” u otras razones o podrá alegar simplemente que unos tardan más tiempo que otros en desarrollar SIDA. Si en cambio se disiente de la explicación ortodoxa sepodrá decir que como está constatado que la mayoría de las personas infectadas por el VIH no desarrollan SIDA ello indica que el VIH no es la causa del SIDA; agregando si quiere que son otros factores los que actúan como catalizador para desarrollar SIDA y, consecuentemente, hay que averiguar cuáles son. El VIH sería pues para los ortodoxos un cofactor con un peso del 99,9% en el desarrollo del SIDA mientras que para los disidentes influiría mucho menos. Claro que si uno es ortodoxo no puede considerar otras opciones ya que asume sin más que el VIH es la única causa del SIDA.

-De ahí que se centren sólo en matar al supuesto virus en lugar de reforzar el sistema inmunitario y dejar que éste se ocupe de los microbios patógenos…

Eso es. Es como si un oncólogo se centrase en el cigarrillo en lugar de en el tumor. Su dogmatismo les impide centrarse en el origen real del problema que es el de la inmunodeficiencia del paciente. Porque aunque el sistema inmune es muy complejo se puede restaurar, bien mediante la activación de los macrófagos, bien con interleucinas, bien con “vacunas terapéuticas” dendríticas, bien con otros enfoques similares…

-Si la mayoría de los seropositivos -es decir, de las personas a las que se ha diagnostica como portadoras del VIH- no desarrolla SIDA, ¿cómo se explica la muerte de tantas personas diagnosticadas de seropositivas en las décadas de los 80 y 90 del pasado siglo XX en Europa, Norteamérica y África? Bueno, infiero que África es un caso aparte pero lo cierto es que la mayoría de los fallecimientos de americanos y europeos eran efectivamente homosexuales y personas que se inyectaban drogas.

Es difícil documentar aquello pero es fácil colegir que se debió probablemente al abuso de drogas. Las drogas son inmunosupresores potentes; y mucho más las de la calle que suelen estar adulteradas. Y por lo que se refiere a los homosexuales es verdad que algunas prácticas regulares realizadas por algunos de sus miembros son potencialmente muy dañinas pero debemos matizar: los homosexuales con un tipo de vida sano no constituyeron un grupo de riesgo. Solo estuvieron en riesgo los homosexuales que consumían múltiples drogas -como los nitratos o poppers- y los que tenían un número de contactos sexuales extraordinariamente alto y usaban además otras drogas asociadas a la actividad sexual. La homosexualidad no fue pues el problema sino el abuso de drogas. Ahora bien, es importante señalar que en esa época se abusó de otras sustancias en la comunidad homosexual, legales pero que pueden resultar muy dañinas; es el caso de los antibióticos que se ingerían en esa época en grandes cantidades para evitar y/o tratar las enfermedades de transmisión sexual.

Y es que el consumo de grandes cantidades de antibióticos destruye la flora bacteriana y es de sobra conocido que ésta es clave para el buen funcionamiento del sistema inmunitario. Cada día se acumulan más evidencias que sostienen esta idea. Si alguien toma antibióticos regularmente durante años irá paulatinamente destruyendo su flora bacteriana por lo que no se puede esperar que su sistema inmune funcione correctamente.

Otro hábito extendido entre los homosexuales y que puede ser potencialmente muy peligroso cuando se practica con regularidad es el enema -la popular lavativa- ya que también destruye los microbios beneficiosos del intestino. Hay abundante literatura médica sobre este tema. El profesor Bauer publicó al respecto en su web- a mediados de 2011- un post en el que básicamente explicaba que los aspectos fundamentales de la teoría de la disbiosis intestinal han sido confirmados.

Le resumo esa tesis lo más brevemente posible. El SIDA se manifestó originariamente junto a tres enfermedades: la Candidiasis -infección por hongos-, la Neumonía por Pneumocystis carinii (PCP) y el Sarcoma de Kaposi. Está comprobado que muchos pacientes con Sarcoma de Kaposi son VIH negativos y es un hecho de sobra conocido hoy por la propia ortodoxia del VIH /SIDA que el Sarcoma de Kaposi no está causado por el VIH sino que se halla ligado a otros factores; entre ellos al uso de los nitratos o poppers. Asimismo es bien sabido que el Sarcoma de Kaposi es extremadamente raro fuera de la comunidad gay. En cuanto a la neumonía diré que al principio no se reconoció que, al igual que la candidiasis, es una infección fúngica. Por eso la PCP ha sido re-nominada como Neumocistis jiroveci aunque yo seguiré ahora utilizando el término “PCP” ya que esa denominación está aún muy extendida y, por tanto, reconocida.

Así que una explicación plausible para la aparición del SIDA a principios de la década de los ochenta es la rápida y desgastadora manera de vivir de una pequeña proporción de varones homosexuales tras el movimiento de liberación gay de los años setenta. Aquel grupo de homosexuales acudía a innumerables fiestas, dormían poco y eran muy promiscuos algo que dio lugar a la inevitable diseminación de enfermedades comunes de transmisión sexual que luego eran tratadas de manera continua con antibióticos. Es más, se usaron erróneamente como tratamiento preventivo.

Alguien podrá alegar que si fue así cómo se explica que lo que aparecieran no fueran patologías bacterianas sino fúngicas -causadas por hongos- como la candidiasis y la Neumocistis jiroveci. Pues bien, investigadores como Tony Lance explican que la microflora intestinal constituye la primera línea de defensa del sistema inmune y es absolutamente esencial para mantener a raya a los organismos fúngicos que, como se sabe, son ubicuos, están por todas partes. Sin una flora bacteriana en buen estado las infecciones por hongos son más factibles.

-¿Y por qué aún hoy día hay tantos homosexuales que dan positivo al test del VIH cuando su comportamiento vital no es ya el mismo, no son tan promiscuos, no toman drogas, no trasnochan constantemente sin apenas descansar, se alimentan bien… Porque no esto no explica salvo que los resultados de los test no sean fiables.

-A nivel ortodoxo no hay respuesta a eso. Lance sugiere que el daño inicialmente infligido a la microflora intestinal permite la traslación de una numerosa variedad de sustancias desde el intestino hasta la sangre que causarían reacciones que se podrían manifestar respondiendo positivamente a los llamados test del VIH. Y su sugerencia ha sido confirmada en los últimos años.

-En tal caso lo que los test detectarían serían los antígenos inespecíficos del virus…

-Podría ser. En todo caso existe un sinfín de artículos científicos ortodoxos que demuestran la importancia del papel que juega la microflora intestinal en el sistema inmune, que el daño causado a la mucosa permite esa traslación y, consecuentemente, una “activación constante del sistema inmune”; expresión ésta que en última instancia sustituiría a la del “mecanismo específico por el cual el VIH supuestamente causa daño”.

Lo importante en cualquier caso a mi juicio es que restablecer la microflora intestinal puede llevar a vencer -al menos así lo parece- la infección por VIH. Hoy se tiene constancia de que un tratamiento probiótico que ayude a restablecer la microflora intestinal conlleva un aumento -a veces impresionante- de los niveles de CD4 y ello consigue disminuir la “constante activación inmunitaria”. En otras palabras, los probióticos permiten controlar la “infección por VIH” sin necesidad de fármacos antirretrovirales.

-La disbiosis intestinal podría relacionarse con un cierto tipo de sexo anal, luego ¿hasta que punto el sexo anal es en sí mismo un problema?

El sexo anal en sí mismo no es en absoluto el problema. El problema está en que los homosexuales suelen limpiarse a fondo el recto y el colon utilizando enemas y éstos, cuando se usan a menudo, pueden terminar destruyendo las bacterias intestinales benéficas. Si además se consumen regularmente drogas y se toman muchos antibióticos uno no puede esperar que su sistema inmunitario funcione correctamente; se sea o no seropositivo.

The Lancet publicó en 2006 un texto según el cual la combinación de varios antirretrovirales, lo que se conoce como Terapia Antirretroviral de Gran Actividad o TARGA, ha mejorado a lo largo de los años el tratamiento pero reconociendo que ello no se ha traducido en un descenso de la mortalidad…

En efecto; solo que The Lancet no es la única publicación de prestigio que manifiesta dudas sobre la eficacia de lo que se conoce como TARGA, es decir, sobre la terapia conjunta de varios antirretrovirales. Basta entrar en la web del propio Departamento de Salud de Estados Unidos para encontrar la siguiente frase al final de la descripción de cada fármaco antirretroviral actualmente en el mercado: Este medicamento no cura el SIDA ni previene la infección por VIH y no reduce el riesgo de contagio del virus a otra persona(la negrita y el subrayados son nuestros). Una declaración que es además válida para todas las combinaciones de antrirretrovirales.

Se podría llegar a decir que tal declaración es la aceptación oficial de que Peter Duesberg tiene razón y de que el VIH no es la causa del SIDA pero es que la cosa va incluso más allá pues en la misma web del Departamento de Salud estadounidense -y es importante señalar que ésta se dirige a gente normal de la calle- se asevera: “El AZT es un inhibidor nucleótido de la transcriptasa inversa. Es un tipo de medicamento llamado nucleótido que bloquea la transcriptasa inversa y la proteína que el VIH necesita para hacer copias de sí mismo”.Es decir, se dice que el AZT -y cualquier otro medicamento antirretroviral- bloquea la replicación del VIH pero la web agrega:El AZT no cura el SIDA ni previene la infección por VIH (de nuevo la negrita y el subrayados son nuestros).De lo que puede deducirse que si el AZT impide la replicación del VIH pero ni previene ni cura el SIDA es que el VIH no es la causa del SIDA.

¿Y qué pasa con los medicamentos más modernos? Pues algo parecido. El Nevirapine por ejemplo se define comoun inhibidor no nucleótido de la transcriptasa inversa que bloquea la proteína que el VIH necesita para hacer copias de sí mismoEs decir, hace lo mismo que el AZT pero a través de un mecanismo distinto; lo que es importante porque resulta que según eso hay dos moléculas distintas que pueden bloquear la replicación del VIH mediante mecanismos distintos. Solo que eso es así en todos los medicamentos antirretrovirales, ya sean nucleótidos o no nucleótidos. Bien, ¿y qué dice sobre este fármaco el Departamento de Salud de Estados Unidos? Lo mismo: “Este medicamento no cura el SIDA ni previene la infección por VIH y no reduce el riesgo de contagio del virus a otra persona”.

En suma, el propio Gobierno de Estados Unidos, a través del organismo encargado de la salud en el país, reconoce que los antirretrovirales ni previenen la infección por VIH ni curan el SIDA. ¿Cómo se explica entonces que se recomienden?

-Hay quienes piensan que el Gobierno estadounidense ha hecho esas declaraciones para protegerse de posibles demandas…

Puede ser pero la pregunta que procede hacer en todo caso es por qué permite que se prescriban esos medicamentos. Claro que alegarán que ellos no recetan nada, que eso lo hacen los médicos…

-Vamos, que se sacuden de encima toda responsabilidad…

Sí, solo que el asunto es mucho más alarmante. La web del estado de California afirma por ejemplo en su Proposition 65 lo siguiente: “El AZT es reconocido en el estado de California como causa de cáncer y ha sido añadido a la lista de sustancias que lo provocan”. Con lo que nos encontramos ante un medicamento que se prescribe habitualmente a pesar de que el Departamento de Salud estadounidense afirma que ni previene la infección por VIH ni cura el SIDA y además ¡causa cáncer!

-Al menos, afortunadamente, el AZT ha sido sustituido ya por los antirretrovirales modernos…

-Es un error común creerlo así.El AZT está presente ¡en casi todas las combinaciones de antirretrovirales disponibles actualmente! No en todas pero en casi todas; eso sí, en cantidades mucho menores que en el pasado por lo que mata menos rápidamente. Y por si alguien lo duda que sepa que cualquiera puede comprobar los ingredientes de los medicamentos en las web del Gobierno estadounidense www.usgov.comyhttp://aidsinfo.nih.gov/drugs.

-¿A su juicio son fiables los test Elisa y Wester Blott? ¿Es útil medir la carga viral o los niveles de CD4, linfocitos y demás sustancias del sistema inmune?

 –Esos test son tan precisos -o imprecisos- como cualquier otro utilizado en Medicina y Bioquímica: pueden dar falsos positivos. En realidad uno puede dar positivo y otro negativo. E incluso el mismo test dar positivo y más tarde negativo. Le sugiero que eche un vistazo en Youtube a la presentación del Dr. Daniele Mandroli; en ella se demuestra cómo la sangre de un mismo paciente analizada con el Western Blott en diferentes laboratorios de Estados Unidos ¡da resultados distintos! Es asimismo instructivo el documental The House of Numbers en el que un periodista que se encuentra en la frontera entre Canadá y Estados Unidos explica que una persona puede ser considerada enferma de SIDA en Canadá y sana en Estados Unidos simplemente porque tienen criterios distintos respecto a lo que se considera un diagnóstico de VIH positivo.

Lo que desde luego no detecta ninguno de ellos en cualquier caso es la presencia de virus sino de los anticuerpos que el organismo activa contra ellos. Además existen muchas causas que pueden provocar lo que se denominan “reacciones cruzadas”; y eso significa que ¡un test puede dar positivo sin que la persona haya estado nunca en contacto con el virus! Simplemente por reacción cruzada con otra proteína. Es más, puede tratarse de proteínas propias o que provengan de otros virus.

-Por lo que llevamos hablado veo que puede estar en entredicho hasta la existencia del propio VIH…

-Hay científicos y médicos –como los del Grupo de Perth creado en 1981 por la biofísica Eleni Papadopulos-Eleopulos, el doctor Valendar F. Turner y el patólogo John M. Papadimitriou, investigadores del Real Hospital de Perth (Australia) a los que luego se unieron muchos otros investigadores de distintos países- que sostienen en efecto que el VIH nunca ha sido aislado. Y hay quien ha ido ya más allá intentando demostrar que nuestro genoma contiene una secuencia idéntica a la del VIH. El genoma humano ha sido secuenciado desde la primera hasta la última base y el VIH también luego debería ser fácil comparar ambos pero yo no estoy al corriente de ningún estudio que haya demostrado que el genoma humano contenga secuencias del VIH. Por tanto en mi opinión el VIH debería ser considerado simplemente uno más de los miles de retrovirus que existen.

-Entendemos que usted asume pues que el VIH existe aunque haya científicos que nieguen que tal virus haya sido aislado y secuenciado. ¿Y cómo interpreta la conexión entre VIH y SIDA?

Como científico no puedo negar el nexo entre el VIH -o los signos de infección por VIH ya que los test no detectan el virus- y el SIDA. De la misma manera que existe conexión entre el tabaco y el cáncer de pulmón. Ahora bien, ¿qué tipo de conexión? ¿Es es de causa-efecto? ¿Es siempre el VIH la causa del SIDA tal como se tiene establecido? Y mi respuesta es no. Deberíamos pues preguntarnos si el VIH puede ser un mero síntoma de inmunodeficiencia preexistente que es lo que hoy postula el mismísimo profesor Luc Montagnier. Creo que a priori no se debería descartar esta idea. A fin de cuentas uno puede aplicar esta lógica al VIH y al SIDA por la sencilla razón de que si se tiene un sistema inmunitario deficiente uno no puede deshacerse de patógenos de ningún tipo. Si una persona sufre inmunodeficiencia porque ha sido tratado con cortisona su cuerpo deja de luchar contra las enfermedades causadas por microbios. Se trata de un hecho sobradamente conocido con el que nadie está en desacuerdo. Por tanto, teóricamente al menos, se debería considerar la posibilidad de que alguien con inmunodeficiencia no pueda deshacerse o neutralizar el microbio llamado VIH. El profesor Montagnier lo expresa de la siguiente manera: “Si se tiene un buen sistema inmunitario el cuerpo se deshace del virus en unas pocas semanas. Pero si no se tiene un sistema inmunitario que funciona correctamente -por alguna o muchas razones- la infección crónica por VIH permanecerá”.

-¿Cree usted que los antirretrovirales pueden ayudar en algunas ocasiones?

Los antirretrovirales no curan el SIDA pero pueden ayudar a quienes tienen infecciones fúngicas o bacterianas porque se trata de antimicrobianos muy potentes e inespecíficos; pueden incluso ayudar temporalmente en casos de cáncer. Hasta Peter Duesberg ha declarado:“No negamos que los fármacos antirretrovirales, a pesar de y debido a su gran toxicidad, puedan ser beneficiosos para ciertas enfermedades oportunistas pero sólo si son prescritos durante periodos de tiempo limitados”.

-¿Y cuáles son los criterios a la hora de dar antirretrovirales a los pacientes?

Sencillamente, inexistentes. Aún se está estudiando el asunto pero todo apunta a que deberían ser prescritos no cuanto antes sino lo más tarde posible. En la conferencia oficial sobre VIH –SIDA de Viena de 2010 el Instituto Nacional de Salud italiano, la Universidad de Módena, el Hospital de Enfermedades Infecciosas de Reggio Emilia y un importante hospital de Turín presentaron un estudio conjunto diseñado para determinar cuándo era mejor empezar un tratamiento antirretroviral cuya conclusión fue ésa y que no debería darse antirretrovirales a los pacientes con CD4 estables. Un concepto clave porque no se habla de CD4 altos o bajos sino “estables”. En pocas palabras, científicos ortodoxos de la corriente dominante sugieren a los médicos aplazar al máximo la terapia con antirretrovirales. Y, por cierto, ese estudio también cuestiona el papel del VIH.
Agregaré que otro estudio publicado recientemente por un equipo español del Servicio de Enfermedades Infecciosas del madrileño Hospital Ramón y Cajal ha constatado que independientemente del comienzo temprano o tardío del tratamiento con antirretrovirales no hay ninguna diferencia en el resultado final ni en el restablecimiento de los CD4.

-¿Por qué los virólogos dan tanta importancia al nivel de CD4?

Porque según el protocolo oficial si está por encima de 200 no se considera inmunodeficiencia pero si está por debajo se considera SIDA. Solo que esta definición se usa a menudo con el único objetivo de vender fármacos. En las conferencias sobre SIDA se puede leer en muchos stands el eslogan de “Hágase el test y empiece el tratamiento de inmediato”.

-Médicos ortodoxos de España y Canadá están probando actualmente con terapias para subir las defensas del sistema inmune así como a dejar pasar algún tiempo entre tratamiento y tratamiento con los cócteles antirretrovirales. ¿Qué opina al respecto?

La discontinuación de la TARGA y la inmunoterapia se está extendiendo por todo el mundo. En Montreal se llevó a cabo un ensayo muy importante por parte de investigadores del Departamento de Inmunodeficiencia de la Universidad Mc Gill y otras instituciones similares que consistió en suspender el tratamiento con antirretrovirales de pacientes VIH positivo y sustituirlos por inmunoterapia vía estimulación de las células dendríticas y la calidad de vida de todos los pacientes mejoró notablemente.

-¿Y eso no pone en entredicho la teoría predominante de que una vez se comienza el tratamiento con antirretrovirales el paciente debe seguirlo de por vida?

Así es. Sin embargo esos investigadores, ortodoxos, han llegado a la conclusión contraria.

-Por cierto, ¿es verdad que las trabajadoras del sexo no desarrollan SIDA?

Es aún más perturbador: es raro que den positivo a las pruebas de VIH. En teoría debería ser el grupo que lidere la infección pero no es así. Un estudio español concluyó que la prevalencia de VIH es más alta entre las mujeres no trabajadoras del sexo que entre ellas.

-Volvamos al recuento de los CD4: ¿por qué no se suele pedir ese dato en los análisis corrientes? ¿Hay acaso miedo a encontrarse con una avalancha de personas con los CD4 bajos? Dicho de otra forma: ¿es solo patrimonio de los VIH positivos tener recuentos bajos de CD4?

Tiene usted razón: es muy raro que se pida ese dato salvo que uno sea VIH positivo. En todo caso es importante apuntar que los niveles de CD4 varían a lo largo del día y dependen mucho del nivel de estrés. El ya mencionado profesor Bauer llevó a cabo varios estudios sobre los CD4 y descubrió que suben y bajan… independientemente de la infección por VIH. Lo que tiene sentido puesto que el VIH no es el único patógeno que tiene como diana el sistema inmunitario. Situaciones endógenas o condiciones como la falta de sueño o una mala nutrición también juegan un papel importante. Mire, hace algún tiempo tuve una gripe moderada con dolor de garganta y algo de fiebre y mi recuento de CD4 resultó mucho más bajo de lo normal: 372/ul. Bastante más bajo que el de muchos VIH positivos.

-¿Es cierto que los niveles de CD4 pueden variar de 250/ul a 500/ul de la noche a la mañana?

Sí. Puede variar en espacios de tiempo muy cortos de manera notable aunque al final lo importante es el nivel en el que quedan y si éste es estable. Por eso el estudio italiano enfatiza en que es mejor no empezar tratamiento antirretroviral alguno mientras el recuento permanezca estable aunque la cifra sea baja.

-¿Qué cifra se debe considerar como normal al hablar de los CD4?

Según la ley italiana un nivel normal de CD4 es cualquier cifra por encima de 200. Si está por encima la literatura científica oficial dice que no hacer nada no comporta riesgo. Y lo mismo cabe decir de recuentos por debajo de 200 mientras el nivel sea estable. Luego, llegados a ese punto, la cosa depende ya del médico pues cada caso es distinto. Al final es una cuestión de protocolo, un problema (re) conocido. Durante la preparación de la conferencia sobre SIDA de julio de 2011 en Roma el Ministro de Sanidad italiano abordó el asunto de los “agujeros negros” en nuestros conocimientos y uno de ellos es precisamente el de cuándo empezar la terapia. Porque no es un asunto científico sino de práctica médica diaria.

-Por cierto, ¿cuál es el efecto psicológico de ser diagnosticado seropositivo?

Eso ha sido objeto de muchos estudios. Se llama efecto nocebo -porque es lo opuesto al efecto placebo- y puede tener un impacto muy severo en el sistema inmune; sin embargo el daño es difícil de cuantificar.

-¿Se acabará adoptando con los antirretrovirales la misma decisión que se ha tomado ya con los antibióticos, usarlos sólo en los casos para en los que sea realmente necesario y durante periodos de tiempo limitados?

Sin la menor duda. Se trata de antimicrobianos y eso significa que no actúan sólo contra los virus sino contra muchos otros microorganismos patógenos. De hecho se ha propuesto usarlos como tratamiento para la malaria y otras enfermedades causadas por parásitos.

-¿Es verdad que los médicos se sienten obligados a ejecutar el protocolo que está en vigor en cada momento a fin de protegerse de posibles demandas y sanciones?

Sí. Solo que si los médicos se leyesen lo que se dice de los antirretrovirales en la web del Departamento de Salud del Gobierno estadounidense se darían cuenta de que haciendo eso no se protegen en absoluto.

-Hay médicos y pacientes que piensan que los antirretrovirales funcionan en SIDA porque la carga viral disminuye a veces hasta niveles indetectables y el nivel de CD4 aumenta de manera importante.

Ese hecho es relativamente fácil de entender; no es necesario ser inmunólogo para entender la razón. Si un fármaco elimina todos los microbios y agentes patógenos las células inmunes ya no tienen que ocuparse del trabajo y es más fácil para los linfocitos proliferar en la sangre periférica.

-¿Y cómo definiría la inmunodeficiencia basada en recuentos y ratios linfocitarios?

Un recuento bajo de células CD4 se considera un estado de inmunodeficiencia porque son las que ayudan al sistema inmune mientras las CD8 lo deprimen; por eso a éstas se las llama “supresoras”. Así sucede en todo tipo de infecciones crónicas independientemente de la naturaleza del agente infeccioso. Y sin embargo que en sangre haya un número bajo de células CD4 puede deberse a diferentes motivos sin conexión alguna con el VIH. Unas simples anginas pueden bajar de manera drástica su nivel. Y aclaro que los CD4 y CD8 no siempre se mueven de manera inversa. No olvidemos además lo que dije antes: puede haber diferencias importantes si el nivel se mide varias veces el mismo día. En suma, y hablando en términos generales, un nivel de CD4 muy bajo, por debajo de 100, y uno de CD8 muy alto indican inmunodeficiencia. Lo que puede ocurrir se esté o no infectado por el VIH.

-En todo caso muchas personas con un nivel bajo de CD4 mantienen una buena salud. ¿Quizás porque hay otros agentes del sistema inmune actuando?

Seguramente. Las células asesinas naturales y los macrófagos por ejemplo pueden jugar un papel muy importante pero que aún no se entiende del todo.

-Lo que no se entiende teniendo en cuenta lo que nos ha contado y ha reconocido ya Luc Montagnier es que los médicos prefieran optar por dar antirretrovirales a los seropositivos en lugar de por potenciar el sistema inmune. ¿Cuál cree que es la razón?

Creo que hay dos razones: una, la presión de las compañías farmacéuticas. Venden muchos fármacos alegando que matan el VIH a pesar de que el Gobierno estadounidense afirma que ni previenen la infección por VIH ni curan el SIDA. Y la segunda es que a la mayoría de los médicos les resulta más sencillo y cómodo aplicar los protocolos -en muchos casos impuestos por ley- que imponer su sentido común o incluso hacer su propia investigación. Piénsese que la mayoría son médicos con mucho trabajo y poco tiempo, no científicos que investigan, y no se pueden permitir el lujo de cuestionar nada. Así que a todo seropositivo que tratan les dicen simplemente que ingiera los medicamentos recomendados en el protocolo para evitarse problemas.

-¿Cómo ve usted evolucionar el paradigma VIH–SIDA en los próximos años?

Esa pregunta me hace recordar uno de mis libros de texto cuando estudiaba Medicina; hace ya muchos años porque me gradué en 1980. Uno de los capítulos más largos estaba dedicado a las úlceras gástricas, enfermedad cuyas causas eran entonces desconocidas. Hasta que se descubrió que la provocaba una bacteria, la Helicobater pylori, que hasta el antibiótico más económico mata. ¿El resultado? Se retiró ese extenso capítulo de los libros de texto. Cien páginas menos que estudiar y problema resuelto. Bueno, pues lo mismo puede ocurrir con el VIH y el SIDA. Y puede que pronto…

-Una cuestión más: tenemos entendido que ustedes postulan un método sencillo de subir las defensas útil no sólo en SIDA sino en cáncer. ¿Es así?

-En efecto. Y se trata de un sencillo yogur que cualquiera puede preparar en casa siguiendo un procedimiento especial.

-Bueno, sabemos que usted ha estudiado los trabajos del profesor Yamamoto con pacientes VIH asintomáticos a los que se suministró el factor activador de los macrófagos bautizado como GcMAF. ¿Es su yogur más potente?

Ya en la 6ª conferencia IAS2011 de Roma sobre patogénesis, tratamiento y prevención de VIH demostramos que estimular el sistema inmune con yogur probiótico aumenta el recuento de los CD4 y el de las células asesinas naturales (NK) a la vez que desciende el recuento de CD8 normalizando así la función inmunitaria. Estos resultados se obtuvieron después de 3 semanas y fueron mucho más significativos que los resultados medios que se suelen esperar de los antirretrovirales. Hoy puedo añadir que el yogur que preparamos es mucho más potente. Y tiene la ventaja de que es natural y no requiere receta médica. Es más, puede ser preparado por el paciente en la cocina de su propia casa. Para nosotros pues el uso del GcMAF, que no deja de ser una proteína extraña al organismo que se inyecta, es ya historia.

-¿En qué se diferencia de otros?

-Mire, que la ingesta de yogures probióticos así como el kéfir aumentan el número de linfocitos CD4 en las personas diagnosticadas seropositivas o enfermas de SIDA se sabe desde hace tiempo. Pues bien, la idea es que el yogur desencadene además el factor de activación de la proteína de los macrófagos ligada a la vitamina D –principio conocido como DBP-MAF- porque ello no sólo eleva las defensas del sistema inmune sino que inhibe la proliferación de las células cancerosas.

Lo que hacemos es introducir determinadas enzimas de varias cepas de microorganismos que maximicen la producción natural de DBP-MAF pues ello activa el Tejido Linfoide Asociado a la Mucosa (MALT por sus siglas en inglés). Verá, las mucosas de los tractos digestivo, respiratorio y urogenital –cuya superficie es de unos 400 m2– constituyen posibles sitios de entrada de numerosos patógenos por lo que la evolución ha desarrollado para ellos defensas inmunitarias especializadas. Desde el punto de vista histológico éstas consisten en tejidos que van desde acúmulos dispersos de linfocitos hasta estructuras organizadas pero nunca rodeadas de cápsula y de ahí que reciban el nombre de Tejido Linfoide Asociado a Mucosas (no encapsulado). Conjunto de tejidos que reviste una gran importancia habida cuenta de la gran superficie potencial que ha de defender frente a la entrada de patógenos. Da idea de su importancia el hecho de que las células plasmáticas de los tejidos MALT son más numerosas que la suma de las células plasmáticas de bazo, ganglios y médula ósea.

-¿Y han testado su eficacia?

-Hicimos unos análisis a algunos miembros de mi equipo dos semanas antes de que empezaran a ingerir el yogur y luego lo consumieron durante 3 semanas. Unos 125 ml al día. Y tres semanas después de la ingesta repetimos la analítica. ¿El resultado? Se había incrementado notablemente el nivel de los CD4. Es más, entre quienes tenían un nivel muy bajo de CD4 y CD8 el crecimiento fue espectacular.

-¿La idea es comercializarlo?

-No. Vamos a enseñar a la gente a hacerlo en su casa en cuanto tengamos todas las respuestas que buscamos.De hecho el pasado verano estuvimos en Estados Unidos impartiendo unas clases para enseñar a prepararlo con bastante éxito y éstas están siendo replicadas ya allí así que nos estamos planteando impartir clases similares en Europa. Es un producto totalmente natural y muy fácil de preparar.

-Una última pregunta: tenemos entendido que le han acusado de “conducta científica indebida” a fin de desprestigiar su trabajo y sus puntos de vista sobre la cuestión VIH-SIDA, solo que quienes lo intentan lo hacen como cualquier cobarde sin ética: desde el anonimato. ¿Es así?

-Sí. De hecho el Rector de la universidad abrió una investigación porque se estaban recibiendo cartas anónimas atacando mi trabajo y mi ética. Sin embargo la reacción ha sido fulminante: en los últimos días lo que está recibiendo son cartas de personas que sí se identifican en las que le piden que apoye y proteja tanto mi investigación como mi actividad docente. Cartas que han sido enviadas por científicos, médicos, estudiantes de la propia universidad, pacientes y agrupaciones de pacientes así como asociaciones culturales. Todas ellas firmadas por personas que no tienen miedo a identificarse y que aseveran proteger y defender la libertad de enseñanza y la libertad en ciencia. De hecho un compatriota suyo de Málaga ha abierto una petición en internet dirigida al Rector de mi universidad en mi apoyo y de la libertad científica que ya ha recolectado más de 400 firmas.

En suma, quienes me atacaron anónimamente y pusieron en marcha una campaña infamante se han encontrando con un inesperado efecto rebote. Y ello demuestra que hay infinidad de personas que no están satisfechas con las opiniones convertidas en dogma sobre la cuestión VIH/SIDA y quieren saber más. Así que a partir de ahora nadie podrá decir que los llamados “disidentes” son sólo un puñado de locos excéntricos. Porque entre las personas que han mandado cartas apoyándome hay profesores de prestigio, entre ellas el director de un famoso instituto de investigación. Es más, recibo continuamente llamadas de médicos convencionales que trabajan en departamentos de enfermedades infecciosas y me dicen que debaten mis opiniones con sus pacientes. Debates que están siendo ciertamente enriquecedores y demuestran que muchos colegas míos disienten de las explicaciones oficiales sobre el VIH-SIDA de forma aún más contundente que yo. Está siendo una maravillosa experiencia y espero que los pacientes se beneficien de ella.

Jacques Fernández de Santos

Este reportaje aparece en
149
Mayo 2012
Ver número