Más víctimas de la llamada vacuna contra el virus del papiloma humano

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Mientras las administraciones sanitarias españolas dilapidan en plena crisis el erario público subvencionando la gratuitamente llamada Vacuna contra el Virus del Papiloma Humano e instando a los padres a que se la pongan a sus hijas –aun cuando es “voluntaria” y jamás ha demostrado su eficacia- el número de niñas que ya ha sufrido graves efectos secundarios e incluso muertes que se achacan a la vacuna aumenta. En Estados Unidos han fallecido ya 18 niñas tras ser vacunadas y más de 8.000 han sufrido “eventos adversos”. Razón por la que ya se han presentado ante los tribunales las primeras demandas contra Merck, fabricante de Gardasil. Obviamente tanto la multinacional como la FDA niegan que exista relación de causa-efecto.

Para que nadie se llame a engaño: ningún organismo internacional, ni los laboratorios fabricantes, ni la FDA, ni los CDC estadounidenses, ni la Agencia Europea del Medicamento, ni por supuesto la Agencia Española del Medicamento consideran que “a día de hoy” exista relación entre los casos de muertes y efectos secundarios graves que contamos en este reportaje y la gratuitamente llamada vacuna del Virus del Papiloma Humano. Dicho lo cual y teniendo en cuenta experiencias anteriores en las que se tardó en reaccionar no años sino décadas, no ya con el amianto o el tabaco –con cientos de millones de muertos y enfermos- sino con medicamentos como el Vioxx o algunos otros recomendados a las mujeres de triste recuerdo como la Talidomida, el DES o dietilstilbestrol -estrógeno sintético que fue prescrito a mujeres embarazadas desde los años 40 hasta los 70 del pasado siglo XX para prevenir pérdidas y que resultó cancerígeno-, el Dalkon Shield -dispositivo intrauterino causante de abortos sépticos- o el Depo-Provera -un anticonceptivo inyectable relacionado con gran cantidad de efectos secundarios- creemos que los datos y testimonios que damos aquí a conocer deberían ser tenidos muy en cuenta por los padres que, normalmente desinformados, estén dispuestos a vacunar a sus hijas.

UNA LOCA CARRERA INJUSTIFICADA

Guiados por la fiebre de lo políticamente útil las consejerías españolas de Sanidad de las distintas comunidades autónomas han comenzado septiembre inmersos en una loca carrera por ver quién administra más y mejor la denominada Vacuna contra el Virus del Papiloma Humano. Y eso que ya en el nombre comienza el engaño porque si le dicen que es una vacuna contra el virus del papiloma humano le están mintiendo. Recordemos para empezar -tiene más información en los números 99 y 107 de nuestra web: www.dsalud.com- que la vacuna no combate el virus en las personas ya infectadas, sólo previene –y está por ver realmente en qué grado- la infección de sólo cuatro de las cien cepas del virus a las que se considera responsables del 70% de los cánceres de cuello uterino. Así pues, sólo sirve para prevenir el contagio de algunos virus del papiloma en 7 de cada diez casos pero no garantiza a nadie que dentro de unos años la vacunada no sufra a pesar de todo un cáncer de útero. Y, por supuesto, si la niña ya estuviera infectada no sirve para nada. Como no sirve en absoluto para curar el cáncer de útero.

Pues bien, para nuestra sorpresa el nuevo Director General de Salud Pública, Ildefonso Pérez, que antes de llegar a su actual puesto se mostró abierta y rotundamente contrario a la vacuna, ha denegado pronunciarse a petición nuestra sobre lo que está ocurriendo. “No hay ninguna prisa objetiva en adoptar la decisión de vacunar a todas las niñas españolas de 10 a 14 años –afirmaba Ildefonso Pérez en Agosto del 2007 con motivo de un encuentro científico sobre la vacuna en la Universidad Menéndez Pelayo-. A no ser que las autoridades sanitarias hagan suyos intereses empresariales secundarios, en este caso, a los intereses colectivos. En primer lugar, por las innegables lagunas e imprecisiones en la información disponible. Y, no menos importante, porque hay otras prioridades de salud de la mujer que no son prevenir unos pocos casos de cáncer de cuello uterino dentro de 30 o 50 años, si finalmente se demuestra la efectividad y los perjuicios no superan los beneficios”.

Pero si malo es que se ceda “a intereses empresariales” o que los médicos ignoren –pregúntenles- cuánto tiempo previene la vacuna de la infección, cuándo tendrá que ponerle a su hija una vacuna “de refuerzo” -que a lo mejor esa vez sí tiene que pagar usted- o porqué la vacuna no sirve cuando la niña ya está infectada o simplemente ha mantenido relaciones sexuales mucho peor es que la gente desconozca que existen potencialmente efectos secundarios que pueden llevar a las niñas vacunadas incluso a la muerte. Porque mientras aquí nuestros Consejeros de Salud se pelean para estar entre quienes logran poner más vacunas a nuestras hijas en Estados Unidos medios de comunicación audiovisuales de la importancia de la CNN y de la Fox así como de la prensa escrita comienzan a plantearse -aunque aún tímidamente- si la vacuna denominada Gardasil -la primera autorizada tanto a nivel internacional como en nuestro país- puede tener o no que ver con la aparición de graves efectos secundarios en adolescentes tras la administración de alguna de sus dosis. Y que todo apunta a ello lo indica que las primeras reclamaciones han llegado ya a los tribunales. Así lo explicaba el New York Post en su edición del 6 de Julio: “Los abogados –decía la noticia- presentaron el mes pasado las dos primeras reclamaciones en nombre de niñas con enfermedades atribuidas a Gardasilen el marco de un programa federal destinado a indemnizar a las víctimas de enfermedades causadas por las vacunas, según pudo saber el Post. Ambas chicas recibieron la vacuna en sus escuelas. Una de ellas, Jesalee Parsons, de 15 años, de Oklahoma, comenzó con vómitos el día en que recibió la dosis de Gardasily desarrolló pancreatitis. ‘Me pone enferma oírles decir lo buena que es la vacuna. Nunca mencionan el número de personas que han sido dañadas por ella’, declaró Jesalee al Post. (…) La otra reclamación fue presentada por Jessica Vega de Nevada, de 14 años, que padece el Síndrome de Guillain-Barré, un desorden del sistema inmunológico cuyos síntomas aparecieron una semana después de recibir la segunda dosis de Gardasil. Otras treinta personas han informado de ese síndrome tras la vacunación. La madre de Jessica, Rhonda Vega, afirma que tanto la parte inferior de las piernas como los brazos de la niña se paralizaron y que ha tenido que aprender a caminar de nuevo”.

EL VAERS

Según la organización no gubernamental estadounidense Judicial Watch -dedicada a examinar las acciones del Gobierno- las autoridades federales habían registrado hasta mediados de junio“8.864 efectos adversos experimentados después de recibir la vacuna Gardasil. Los informes VAERS (Sistema para Reportar Reacciones Adversas a las Vacunas) indican que al menos dieciocho personas han muerto después de recibir Gardasil. Lo singular es que la documentación con esos datos le fue facilitada a esa organización por la propia FDA -la agencia reguladora norteamericana en materia de medicamentos- el 15 de mayo de 2007, el 13 de septiembre de 2007, el 27 de febrero de 2008 y el 10 de junio de 2008 tras invocar Judicial Watch la Ley de Libertad de Información. Y la obtuvo gracias al VAERS, un programa federal establecido para vigilar la seguridad de las vacunas tras su aprobación y cuyos datos son facilitados por los médicos, las enfermeras e, incluso, los propios afectados o sus familiares. Se trata de un programa supervisado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Medicinas y Alimentos (FDA). Obviamente el VAERS se limita recoger los datos que se le facilitan pero no confirma -no puede hacerlo- que una vacuna o un fármaco sea o no la causa de un problema. De hecho muchos de los problemas de los que se informa al VAERS no son causados por vacunas sino por otro tipo de circunstancias.

Por eso en el caso que nos ocupa, como ha denunciado Thomas Fitton, presidente de Judicial Watch-, Merck y los funcionarios de la FDAdescartan muchos de los informes alegando que son meras coincidencias y que esos casos no se relacionan con la vacuna. Sin embargo, lo cierto es que los profesionales de la Medicina y los pacientes así como los miembros de sus familias sí piensan que existía la suficiente conexión como para presentar los informes”.

La FDA, por su parte, entiende que aunque exista correlación temporal de momento no se desprende del análisis de los informes que exista relación causa-efecto entre los daños denunciados -incluidas las muertes- y la vacuna. Y lo mismo piensan en el Centro de Control de Enfermedades (CDC) y en la Agencia Europea del Medicamento (ésta informó el pasado mes de enero en un comunicado de que dos personas habían muerto tras ponerse la vacuna… a la vez que descartaba que la misma fuera la causa “directa”).

“Las críticas a la presentación del anterior informe deJudicial Watch 2007 –explica Fitton en el informe del 2008- suelen tergiversar los esfuerzos de la organización por obtener documentos de la Administración pública y señalan queJudicial Watch no puede demostrar la causalidad de los informes VAERS.’ Judicial Watch no lo ha hecho y no está interesada en demostrar la causalidad. Sólo la ciencia puede hacer eso. Y es por eso que hemos pedido más investigación de los informes VAERS para garantizar que no hay causalidad entre Gardasil y las graves reacciones adversas. Lo que buscamos es la transparencia en el funcionamiento de la Administración a fin de que los ciudadanos puedan tomar decisiones informadas”.

REACCIONES ADVERSAS

Hasta el momento se calcula que han sido vacunadas más de ocho millones de niñas en Estados Unidos y cerca de dos millones en Europa. Por tanto, la cifra de 8.864 efectos adversos y 18 muertes entre las vacunadas, mientras no sea descartada la vacuna como causa, debería ser tenida muy en cuenta –al menos a nuestro juicio- por quienes se planteen ponérsela a sus hijas.

Kelley Dougherty, portavoz de Merck, declaró al New York Post que la compañía “vigila activamente” los informes que se hacen sobre efectos adversos pero que la mera comunicación de un evento adverso no “demuestra” la relación causal con la vacuna sino “sólo que se produjo después de la vacunación”. Es decir, que si usted si se toma un vaso de leche en ayunas y a los pocos segundos -o minutos- vomita violentamente no está claro que la causa haya sido la leche. Sólo se habrá constatado que el vómito tuvo lugar después de tomársela. Y si otra persona toma luego la misma leche y vomita, tampoco. Para constatar científicamente que ha sido la leche hay que estudiarla a fondo. Y si en el análisis apareciera que estaba contaminada habrá que ver si se transportó hasta el laboratorio en un recipiente hermético porque si no se pudo infectar por el camino. Y si se hizo en un recipiente hermético habrá que estudiar si iba a la temperatura adecuada. Y si no estaría el recipiente agujereado. O contaminado previamente. O si se contaminó la leche en el laboratorio. Igual la probeta estaba sucia. O las manos del que operó con ella. O había algún microbio patógeno en el aire. O si… Y pueden ustedes poner un centenar más de “razones” o “argumentos”. La verdad, sin embargo, es que todos los efectos adversos mencionados aparecieron al poco tiempo de ser vacunadas las niñas y los médicos no encontraron otra posible causa para su estado porque si así fuera lo habrían mencionado. Y de hecho en varios casos la muerte sucedió tan cerca del momento de la vacunación que fue inevitable que los servicios médicos y/o los familiares infirieran la relación causal. Pero hoy, como se explica con el ejemplo de la leche, que una niña completamente sana se muera o tenga problemas graves de salud a poco de vacunarse no demuestra que la causa haya sido la vacuna.

Y eso que de las dieciocho muertes seis se produjeron antes de que transcurrieran tres días desde que recibieron la vacuna y otras en menos de una semana. Aunque las “causas” variaran. La más identificada –en cuatro casos- fue la formación de coágulos en la sangre. También se informó de una muerte acaecida con posterioridad a la administración de la vacuna debida a miocarditis (inflamación del corazón) que se produjo seis días -aunque en ese caso había ya una “condición pre-existente”– así como de una muerte por arritmia y una muerte por meningitis que se produjeron meses después de recibir la vacuna. Otra de las muertes fue a causa de un shock anafiláctico producido con posterioridad a la vacunación. El resto de los fallecimientos registrados en el VAERS tienen causas desconocidas.

Frías cifras, sí, pero tras ellas hay en todos los casos historias dramáticas. El New York Post contaba el pasado 20 de julio la historia de Jessie, una adolescente de 17 años. Había recibido su primera inyección en julio del 2007 y una segunda dosis en septiembre. A partir de entonces -según declaró su madre al diario- se quejó de dolores en la parte posterior de la cabeza, fatiga y dolor en las articulaciones. El 20 de febrero, mientras disfrutaba las vacaciones de invierno, se le administró su tercera y última dosis. “La noche siguiente –contaría la madre- me dijo que la parte de atrás de su cabeza estaba molestándola de nuevo”. Y agrega el periódico: “A la mañana siguiente, 22 de febrero (…), cuando su madre llegó a casa a las 3,20 de la tarde se encontró con Jessie tumbada sobre su espalda en el piso del cuarto de baño, con manchas de sangre en la cabeza donde se había golpeado con una maceta. ‘Estaba esencialmente muerta en el momento en que se golpeó el suelo. Cualquiera que fuera la causa fue instantánea’, declaró Samuel Livingstone, médico del Jefferson County Medical Examiner. Su autopsia no encontró ninguna razón objetiva para la muerte. Se especula con que sufrió una arritmia cardiaca. Lisa Ericzon, su madre, afirma que su hija sirvió de ‘conejillo de indias’

Como señala el informe de Judicial Watchquizás todas estas muertes sean sólo una coincidencia pero dado el desconocimiento acerca de Gardasil y su seguridad general son demasiado importantes como para pasarlas simplemente por alto”.

Palabras que nos hacen recordar que una de las voces más críticas sobre la comercialización masiva de la vacuna ha sido -y es la- doctora Diane Harper a pesar de que intervino decisivamente en su desarrollo. “La vacuna –declaró Harper a CBS News el 7 de mayo de 2008- no lleva el tiempo suficiente para tener una vigilancia de postcomercialización que permita comprender realmente todos sus posibles efectos secundarios”.

EL SÍNDROME GUILLAIN-BARRE Y OTRAS REACCIONES ADVERSAS

Además de las muertes lo más preocupante que se desprende de los informes VAERS es la posible asociación entre la vacuna y el llamado Síndrome Guillain-Barre (GBS) una enfermedad devastadora que ataca el sistema nervioso y puede provocar parálisis. Según el National Institute for Neurological Disorders and Stroke de Estados Unidos se trata de un grave trastorno en el cual el sistema inmune del cuerpo ataca parte del sistema nervioso periférico. Síntomas que pueden ir aumentando en intensidad hasta que los músculos quedan inutilizados y el paciente casi totalmente paralizado. “Normalmente –señala la web del National Institute for Neurological Disordersaparecen pocos días o semanas después de que el paciente haya tenido síntomas de una infección viral gastrointestinal o respiratoria. Ocasionalmente la cirugía o las vacunaciones pueden activar el síndrome(la negrita y el subrayado son nuestros). Bueno, pues de los 8.864 informes adversos registrados 38 documentan un diagnóstico posterior de Síndrome Guillain-Barre en niñas que recibieron la vacuna Gardasil.

El CDC se limitaría a decir sobre ello que“tras un cuidadoso examen de los informes VAERS recibidos sobre GBS muchos parecen tener suficientes datos clínicos. Dado que el GBS se produce en una tasa de 1-2/100.000 personas/año durante la segunda década de vida es probable que algunos casos se produjeran después de la vacunación pero no sería debido a la vacunación”. Y se quedaron tan anchos. Es decir, resalta la correlación pero exculpa a la vacuna. Una vez más el sí pero no de los organismos oficiales. Y, sin embargo, aun considerando los casos como “coincidencias” los informes VAERS muestran una correlación temporal que acentúa la sospecha. “El promedio de fecha de inicio del Síndrome Guillain-Barre –señala Judicial Watchen casos relacionados con Gardasiles de sólo 18 días tras recibir la vacuna. Veintinueve de los treinta y ocho casos tienen fechas de inicio de dos semanas o menos y diez mujeres desarrollaron el Síndrome Guillain-Barre en un plazo de veinticuatro horas”.

Por su parte, la National Vaccine Information -organización para la prevención de lesiones y muertes como consecuencia de las vacunas y sin duda la más beligerante contra la comercialización masiva de la llamadaVacuna contra el Virus del Papiloma Humano- resaltaba en un informe del pasado año titulado Análisis del VAERS. Reacciones Adversas. Preocupaciones e implicaciones la existencia de efectos neurológicos. Y es que una cuarta parte de los informes presentados al VAERS durante el primer año de vacunación fueron eventos adversos de ese tipo, incluyendo pérdida de conciencia, síncopes y convulsiones. Y cita en su informe algunos ejemplos. “La niña de 14 años de edad del distrito de Columbia que se mencionó anteriormente experimentó un episodio sincopal combinado con ambliopía (mala visión en un ojo), alteraciones del habla, vómitos y dolor de cabeza. También tuvo problemas de visión. Una joven de 17 años de Nueva York informó de sensación de mareo y su visión fue ‘negra durante unos segundos’, su aspecto empalideció, sus labios se pusieron morados y también tuvo fiebre y escalofríos. Al igual que la niña del DC, el 18 de julio, inmediatamente después de haber sido vacunada, una joven de 22 años de edad de Kentucky experimentó trastornos del habla acompañados de palidez y shock“.

Cabe agregar que entre los efectos adversos achacados a la vacuna se encuentran también la discinesia (dificultad o distorsión en la realización de movimientos voluntarios) y la hipocinesia (lentitud o disminución en el movimiento de la musculatura corporal), ambas con implicaciones neurológicas.

VERRUGAS GENITALES

Y avisamos a aquellos padres que piensen que también las jóvenes con edades superiores a las recomendadas deberían vacunarse -aunque sea pagándolo de su propio bolsillo- que en el caso de que hayan sido infectadas en alguna relación previa -y no lo sepan- la vacuna no sólo no les servirá de nada sino que incluso puede provocar reacciones opuestas.

“Las mujeres que ya tienen el virus sin saberlo–explica el informe de Judicial Watchpodrían sufrir brotes masivos de verrugas genitales anormales o lesiones precancerosas que requieren, en ambos casos, un tratamiento amplio. Bueno, pues aunque Gardasil se comercializa como una vacuna preventiva Mercksigue sugiriendo a las mujeres que han estado expuestas a una o más cepas de VPH que se vacunen avivando en ellas la esperanza de que así se protegerán del resto de las cepas. Sin embargo, en los informes obtenidos por Judicial Watch en el VAERS hay 78 casos separados donde, después de recibir la vacuna, los pacientes experimentaron brotes de verrugas”.

Brotes que no se limitan a las verrugas genitales. Algunos de los informes hablan de brotes en cara, manos y pies. Y en todos los casos las verrugas las causaron cepas del virus del papiloma.

Es más, la propia doctora Harper ha explicado que la vacuna funciona solamente si quien la recibe no es portadora de un tipo de virus de los incluidos en la vacuna en el momento de la inoculación. Es decir, que la vacuna sólo tendría éxito si la muchacha no tiene los tipos 6, 11, 16 o 18 del Virus del Papiloma Humano que son los que Gardasil aplica cuando se recibe la primera dosis de la vacuna. Si se diera el caso de que en el momento de la vacunación fueran positivas a alguno de esos tipos la vacuna no les serviría para nada salvo para quedar expuestas a posibles efectos secundarios o, en el peor de los casos, ver aumentadas sus posibilidades de generar lesiones precancerosas.

Un documento del Vaccines and Related Biological Products Advisory Committee de la FDA de mayo del 2006 ya señalaba los posibles riesgos en caso de personas ya infectadas por las cepas de la vacuna: “Los resultados preliminares de los análisis de subgrupos para el estudio 013 sugieren un dato preocupante: los sujetos que eran seropositivos y PCR positivos para los tipos pertinentes de la vacuna de VPH tuvieron un mayor número de CIN 2 / 3 (neoplasias cervicales intraepiteliales- cambios anormales de células en fase moderada) o casos peores (…) La otra preocupación es la observación de CIN 2 / 3 (neoplasias cervicales intraepiteliales, cambios anormales de células en fase moderada) o casos peores debido a tipos de VPH no contenidos en la vacuna. Estos casos de enfermedades debidas a otros tipos de VPH tienen el potencial de contrarrestar los resultados de eficacia de los tipos contenidos en la vacuna Gardasilpara el VPH. En el subgrupo de sujetos que no tuvieron exposición previa a tipos de VPH relevantes y tuvieron pruebas normales Papanicolau parece haber una modesta eficacia de aproximadamente el 20% en contra de CIN 2 / 3 o peores debido a cualquier tipo de VPH”.

Y no olvidemos que puede haber también problemas si la vacuna se administra conjuntamente con otras vacunas. Los ensayos realizados con Gardasil sólo incluyeron pruebas con la vacuna de la hepatitis B cuando son numerosas las vacunas administradas a las adolescentes, incluyendo vacunas de refuerzo para el sarampión, las paperas, la rubéola, la hepatitis A y la Menactra (una vacuna para prevenir la meningitis con la que específicamente ha demostrado reaccionar mal). Obviamente tampoco en estos casos ha sido posible definir el grado de responsabilidad de la vacuna. “A veces es difícil determinar si los eventos adversos están directamente vinculados a las vacunaciones –señala el informe de Judicial Watchpero en el caso de las lesiones causadas por desmayos directamente ocurridos después de recibir Gardasil la relación es bastante evidente. Si el desmayo fue causado por Menactra, Gardasilo una combinación merece un estudio más a fondo”.

GRANDES INCÓGNITAS

Muchas otras dudas aparecen tras examinar el informe realizado por Judicial Watch a partir de la documentación de la FDA. La primera gran incógnita que permanece sin contestar concluyentemente es el por qué de tanta prisa a la hora de decidir poner en el mercado la vacuna. La FDA autorizó la comercialización de Gardasil el 8 de junio del 2006 tras un período de apenas seis meses de revisión mediante el procedimiento de “aprobación por la vía rápida”fast-track en inglés- que sólo suele concederse cuando parece que el nuevo medicamento va a cubrir necesidades médicas que no están atendidas. Por eso suele utilizarse esta vía para los medicamentos anticancerígenos. Se supone que la urgencia por buscar soluciones que salven vidas precisa actuar con rapidez aunque ciertos aspectos sobre la seguridad se aparquen. Sin embargo, no parece que Gardasil responda a esos parámetros porque las 10 primeras causas de muerte de mujeres en Estados Unidos son –y por este orden- las enfermedades del corazón, los accidentes cerebrovasculares, el cáncer de pulmón, las enfermedades respiratorias, el Alzheimer, el cáncer de mama, la diabetes, accidentes varios, la gripe/neumonía y el cáncer de colon. Bueno, pues aún así se aprobó por la vía rápida. ¿Por qué? A fin de cuentas no hay una epidemia. Ni siquiera un aumento de los casos. Todo lo contrario: continúan disminuyendo. Tiene menos explicación por todo ello que se haya llegado a una desenfrenada carrera –también en nuestro país- por vacunar a las niñas y, a través de ellas, abrir para los laboratorios un mercado mucho más amplio de jóvenes no cubiertas por la vacuna subvencionada con dinero público. Para muchos padres desinformados es lógico pensar que si las autoridades pagan la vacuna a las niñas de entre 10 y 14 años deber ser buena también para sus hijas de 15, 16, 17 o más aunque tengan que abonarlas ellos. En suma, un mero negocio para los laboratorios al que inexplicable e injustificadamente contribuyen en España las administraciones públicas.

Lo que se ignoraba hasta ahora -al menos a nivel público- es que la FDA aplicó la vía rápida a Gardasil pero entre las condiciones que puso al laboratorio para su aprobación estaba la de presentar a finales del 2009 un estudio concluyente sobre su seguridad.

“Ustedes se comprometieron–se dice en la comunicación de la FDA a Merck que el lector puede leer en www.FDA.gov/CbER/approvltr/hpvmer060806L.htma realizar un estudio a corto plazo de vigilancia sobre seguridad bajo las directrices de la Managed Care Organization (MCO). El estudio incluirá aproximadamente 44.000 sujetos vacunados que serán seguidos durante 60 días para la evaluación general sobre seguridad a corto plazo (es decir, visitas a salas de urgencia, hospitalizaciones y muertes). Los sujetos también serán seguidos durante los 6 meses posteriores a la vacunación para detectar nuevos trastornos autoinmunes, condiciones reumatológicas o tiroiditis. Además un número suficiente de niñas de 11-12 años de edad serán estudiadas para permitir un análisis de los resultados sobre seguridad. El protocolo final del estudio se presentará el 31 de diciembre del 2006. Los ejercicios con los pacientes se completarán el 31 de diciembre de 2008. El estudio se concluirá el 30 de junio de 2009. El informe final del estudio se presentará el 30 de septiembre del 2009”.

En suma, si se está haciendo un estudio completo sobre la seguridad de la vacuna que estará listo en sólo un año, ¿puede alguien explicar a qué intereses obedecen las prisas de nuestras autoridades y asociaciones profesionales por vacunar cuanto antes al mayor número posible de niñas en España? ¿O es que ese estudio sobre seguridad se está haciendo en nuestro país con las niñas a las que las administraciones sanitarias ofrecen las vacunas gratis? ¿Es eso así? ¿Están siendo las niñas españolas usadas como cobayas sin que lo sepan ni ellas ni sus padres? Porque si no es así, ¿a qué vienen las prisas en vacunar? ¿Y a qué viene que las vacunas sean gratuitas cuando no son obligatorias? ¿Qué hay detrás de todo lo que está sucediendo? Exigimos respuestas.

Agregaremos que otro de los datos del informe de Judicial Watch revelado ahora al gran público resulta también significativo y desconcertante. “Un informe adicional –señala el escrito- muestra que Merck testó Gardasil contra un placebo que contenía aluminio. Mientras la mayoría de los placebos tienen base salina la FDApermitió a Merckusar un placebo con una cantidad de aluminio en el mismo. La propia Gardasilcontiene 225 mcg de aluminio. Cuando el aluminio puede causar muchos problemas graves, entre ellos daños temporales y permanentes en los nervios. El uso de un placebo reactivo que contiene aluminio en lugar de una base de solución salina no-reactiva puede hacer aparecer a la vacuna más segura de lo que en realidad puede ser. Aunque Merck ha declarado reiteradamente que la tasa de seguridad de Gardasiles comparable a la tasa de seguridad con placebo si éste es de por sí responsable de efectos adversos es más difícil determinar la seguridad de la vacuna. Es cierto que las tasas de reacciones adversas son comparables en la mayoría de las pruebas pero dado que la vacuna se está probando contra un reactivo, sustancia potencialmente dañina, los números quizás sobreexageren la seguridad de la vacuna y subestimen sus efectos secundarios adversos”.

Y de la misma opinión es el National Vaccine Information Center (NVIC) que ya en un comunicado del 26 de junio del 2007 (véalo en http://909shot.com/PRESSRELEASES/pr62706Gardasil.htm) titulado No se ha probado la seguridad de la vacuna Gardasil de Merck para las niñas afirmaba: “Gardasil contiene 225 microgramos de aluminio y a pesar de que los adyuvantes con aluminio han sido utilizados en las vacunas durante décadas nunca fueron utilizados para comprobar la seguridad en los ensayos clínicos”.

Es más, en el informe de la Agencia Canadiense de Salud titulado Literature review on HPV 6, 11, 16 and 18: Disease and Vaccine Characteristics” (www.phac-aspc.gc.ca/naci-ccni/lr-sl_2-eng.php) se comparan las dos vacunas actualmente en el mercado: Gardasil y Cervarix. Y en la página 13 aparece una tabla comparativa de los protocolos de ambas vacunas – Comparison of trial protocols for the Merck Frosst Canada Ltd and the GlaxoSmithKline Inc products– en los ensayos Fase II y Fase III. Bueno, pues en el apartado correspondiente al placebo utilizado en el caso de Cervarix se dice que fueron 500 microgramos de hidróxido de aluminio; y en el de Gardasil 225 o 450 microgramos de sulfato hidroxifosfato de aluminio.

Sin embargo, sólo hay una tabla en la documentación aportada por la FDA en el que se compara la vacuna Gardasil con el placebo-aluminio y con otro placebo cuya base es una solución salina. Y en ella se aprecian diferencias significativas. “Este cuadro –dice el informe- sólo recoge experiencias adversas en el lugar de la inyección y, por tanto, no arroja mucha luz sobre la seguridad global y la eficacia de la vacuna. Sin embargo, existen profundas diferencias entre el número de efectos adversos con Gardasily el placebo salino. Una vez más, uno puede ver que los números son similares entre la vacuna y el placebo-aluminio pero el placebo basado en solución salina tiene un número mucho menor de efectos adversos. El gráfico muestra que si bien el 83,9% de los pacientes experimentó dolor después de la inyección con Gardasily el 75,4% después de recibir el placebo a base de aluminio sólo el 48,6% de pacientes experimentó dolor al recibir placebo a base de la solución salina. El gráfico muestra que un 25,4% de personas experimentaron hinchazón después de recibir Gardasily el 15,8% lo hizo después de recibir el placebo con aluminio. Y sólo el 7,3% de los pacientes que recibieron el placebo solución salina experimentó la hinchazón”.

Parece pues lógico pensar que en cualquier otra comparación referida a la seguridad o efectos secundarios las diferencias entre el placebo-salino y la vacuna hubieran sido mucho mayores que las obtenidas entre la vacuna y el placebo-aluminio. ¿Qué se pretendía? ¿Intentar minimizar los datos estadísticos sobre los efectos secundarios?

MÁS PREGUNTAS SIN RESPUESTA

Demasiadas preguntas sin respuesta sobre la vacuna. Y no son todas. Hay más. Por ejemplo, ¿es potencialmente tóxica? ¿Y carcinogénica? Porque en un informe sobre los protocolos de los ensayos presentados a la FDA los científicos de Merck, reconocieron que “el potencial de Gardasilpara causar genotoxicidad o carcinogenicidad no ha sido evaluado”. Increíble. ¿Y puede afectar la vacuna a la fecundidad de las niñas vacunadas? Tampoco está claro. Porque las pruebas se realizaron sólo en ratones.

“Existen varios problemas con esta prueba–señala el informe de Judicial Watch-. En primer lugar no arroja luz sobre posibles efectos secundarios a largo plazo dado que las ratas fueron controladas sólo a través de un único ciclo de fertilidad. En segundo lugar, y quizás más importante, Gardasilesta diseñada y confeccionada a partir del Virus del Papiloma Humano. Y aunque hay otras cepas del virus del papiloma que afectan a los animales sólo los seres humanos pueden llevar cepas humanas. Dado que la vacuna Gardasil fue diseñada para reaccionar sólo con ciertas cepas del Virus del Papiloma Humanolos ensayos con ratas no son concluyentes”.

¿Y servirá al menos la vacuna para ahorrar dinero? Pues tampoco ya que todos los científicos independientes –en este caso hasta los que defienden la vacunación- están de acuerdo en que ninguna mujer, vacunada o no, debe dejar de realizarse los exámenes ginecológicos periódicos. De hecho en la propia web de Merck puede leerse: No previene todos los tipos de cáncer de cuello uterino por lo que es importante seguir la rutina de exámenes para el cáncer cervical. Gardasil no protege contra las enfermedades causadas por otros tipos de VPH”.

En suma, no puede afirmarse tampoco que previene el cáncer. Y, por supuesto, tampoco lo combate ya que no tiene actividad antitumoral alguna. La vacuna sólo ha “demostrado” en sus ensayos prevenir lesiones “precancerosas”. Lo que no se dice es que en la gran mayoría de tales casos esas lesiones precancerosas se curan sin problemas con otros tratamientos sencillos.

En pocas palabras, el lector debe entender que para saber si la vacuna realmente puede prevenir el cáncer de cuello uterino presuntamente causado por el Virus del Papiloma Humano tendrán que pasar al menos 20 o 30 años. Como mínimo. Todo lo que le digan hoy sobre esa posibilidad es pura fantasía. De momento nos quedamos pues con la declaración que la doctora Diane Harper -investigadora principal en el desarrollo clínico de la vacuna tanto para Merck como para GlaxoSmithKline– hizo a Medscape Oncology “Los efectos secundarios que se han notificado son reales y no pueden ignorarse”.

Helena Santos

 

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Octubre 2008
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