Microinmunoterapia: cómo afrontar la enfermedad ayudando al sistema inmune

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A pesar de ser poco conocida la Microinmunoterapia lleva aplicándose en el mundo 35 años con excelentes resultados. Su historia comenzaría cuando en 1967 el Dr. Maurice Jenaer comprobó que al administrar ADN y ARN altamente diluido y dinamizado a pacientes con cáncer se estimulaba su sistema inmune. A partir de ahí numerosas investigaciones y trabajos posteriores darían lugar a todo un sistema terapéutico que permite hoy tratar eficazmente cualquier patología colaborando simplemente con el sistema inmunitario. Hoy las fórmulas de Microinmunoterapia desarrolladas y fabricadas por Labo’Life se distribuyen por toda Europa habiéndose creado un centro –el Instituto 3IDI– que agrupa a científicos de distintas especialidades para su seguimiento. 

En el complejo mundo de la Medicina -donde a pesar del intento de imponer visiones monolíticas existen múltiples enfoques de la salud y la enfermedad- hay quienes tienden puentes y quienes sólo piensan en destruirlos. Pues bien, el doctor belga Maurice Jenaer propuso tras 40 años de trabajo e investigación una nueva disciplina que denominaría Microinmunoterapia y que no es sino una síntesis de la investigación convencional en el área de la Inmunología y de las posibilidades que la técnica homeopática ofrece para obtener recursos terapéuticos eficaces carentes de efectos secundarios.

Definida de manera breve podríamos decir que la Microinmunoterapia es una terapia de última generación que utiliza en dosis infinitesimales -de acuerdo con el proceso homeopático de dilución-dinamización- moléculas normalmente sintetizadas por el organismo y específicas de las reacciones inmunitarias para provocar la reacción en cascada de los mecanismos del sistema inmune de forma gradual y sin efectos secundarios.

Los medicamentos homeopáticos funcionan a través de las frecuencias de onda emitidas por el propio fármaco ya que la sustancia activa contenida en él es de millonésimas de gramo y por tanto su efecto bioquímico es nulo. Frecuencias –cada medicamento tiene las suyas, propias y características- que se potencian al dinamizarlo”, nos diría José María Cardesín, experto en el uso de la Microinmunoterapiaademás de osteópata, naturópata y especialista en Medicina Tradicional China y Homeopatía.

Pues bien, en 1967 -cuando aún no habían comenzado a realizarse los grandes descubrimientos sobre el sistema inmune que hoy sostienen la Inmunoterapia y todavía no se sabía prácticamente nada sobre el papel de las citoquinas, mediadores imprescindibles en la respuesta defensiva de nuestro organismo- Jenaer ya había demostrado que con la administración de ácidos nucleicos -ARN y ADN- preparados y administrados según el proceso homeopático se conseguían resultados significativos en el tratamiento de las hepatitis crónicas y las neoplasias (tejidos tumorales). “La idea de prescribir remedios en diluciones infinitesimales –escribe Jenaer- choca instintivamente contra la mentalidad cartesiana general. Esa podría ser la razón del escaso material publicado sobre el tema junto con el hecho de que los comités de lectura suelen ejercer de barreras infranqueables para la publicación de este tipo de información. Y sin embargo la realidad es que el concepto de acción fisiológica a dosis infinitesimales es evidente para aquellos profesionales que tienen a diario constancia de su funcionamiento”.

LAS CITOQUINAS

El siguiente paso de Jenaer fue aprovechar los descubrimientos que se iban realizando en Inmunología para utilizar las citoquinas en dosis homeopáticas. A partir de la década de los 70 del pasado siglo XX comenzaría a saberse cada vez más del papel de este grupo de proteínas de bajo peso molecular que actúan como mediadoras en la respuesta inmune. Hoy sabemos que  intervienen en la diferenciación y maduración de distintas células del sistema inmune, en la comunicación entre células de dicho sistema y, en algunos casos, de manera directa. Las principales citoquinas conocidas en la actualidad -con papeles diferentes- son las interleuquinas (clasificadas de la IL-1 a la IL-23), los interferones (IFN alfa, beta y gamma), los factores de crecimiento de colonias (CSF y TGF beta) y los factores de necrosis tumoral (TNF alfa y beta).

Y pronto se comprobó que podían fabricarse en el laboratorio pasando así a convertirse en una de las principales esperanzas de la ciencia para combatir el cáncer. Sin embargo la experiencia clínica ha demostrado que dada la fragilidad de nuestro sistema inmune su uso en las formulaciones utilizadas habitualmente por la medicina alopática provoca importantes efectos secundarios. Los interferones y las interleuquinas pueden causar, fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos y pérdida del apetito. La fatiga es otro efecto secundario común así como las alteraciones en la presión sanguínea. Los efectos secundarios de la interleuquina IL–2 pueden además ser graves –ocurre con demasiada frecuencia- dependiendo de la dosis que se dé. En cuanto a los posibles efectos secundarios de los factores de crecimientos de colonias (CSF) se citan dolor de huesos, fatiga, fiebre y pérdida del apetito. Por eso todos los grupos de citoquinas tienen unos límites claros para su empleo terapéutico.

Bueno, pues mientras los oncólogos y demás médicos tratan de sortear el grave inconveniente de esos efectos secundarios Jenaer afirma haber encontrado la solución al tratar las citoquinas con las técnicas homeopáticas. Su preparación en dosis infinitesimales diluidas y dinamizadas no sólo reproduce su funcionamiento orgánico -las citoquinas actúan en nuestro organismo a nivel infinitesimal- sino que mediante su presentación en forma homeopática se eliminan los efectos secundarios de su aplicación, su toxicidad. Y todo ello sin perder la información vibracional que, transmitida al sistema inmune, pondrá en marcha la reacción deseada.

El mensaje de la citoquina –afirma Jenaer- llega a la célula presentadora del antígeno (CPA) en la forma y a la concentración ideal para que el mensaje sea constatado, captado y enviado hasta la conexión linfoide más cercana desde donde será transmitido a un linfocito T. Una vez allí la información será transmitida y posteriormente traducida en estrategia inmunitaria en función de la naturaleza de la citoquina y también en función del grado de desconcentración de ésta. Por la dinámica propia del sistema inmunitario esta estrategia se difundirá por todo el organismo”.

Y es que la presentación de las citoquinas al organismo en forma homeopática permite además en cada caso modular la respuesta inmune necesaria en virtud del grado de dilución escogido. De acuerdo con las leyes utilizadas en la farmacología clásica de Arndt-Schultzy la ley de los estados de Kosetschau los efectos constatados de una sustancia (fuerza o energía) dependen de la cantidad administrada lo que significa que dosis elevadas destruyen, dosis medias inhiben y dosis pequeñas estimulan. Aplicados estos principios a las diluciones homeopáticas significa que para estimular el efecto de una citoquina se utilizan diluciones bajas, para modular su efecto diluciones medias y para frenar su efecto diluciones altas.

Bajo estos principios Jenaer había ya conseguido a finales de los años 80 elaborar diversas fórmulas específicamente adaptadas a diferentes patologías.

LOS ÁCIDOS NUCLEICOS ESPECÍFICOS (SNA)

En cualquier caso la Microinmunoterapia tal y como la conocemos hoy aún estaba incompleta porque además de las citoquinas las fórmulas de Microinmunoterapia contienen otro tipo de mensajeros que se utilizan frecuentemente en diluciones más altas: los Ácidos Nucleicos Específicos (SNA). En 1994 el doctor Bernard Marichal -yerno de Jenaer, con quien colaboraba- dio un paso más en las investigaciones y encontró la forma de impedir la síntesis de proteínas víricas mediante un ácido nucleico correspondiente a un fragmento del genoma viral, preparado una vez más según el proceso de fabricación de los remedios homeopáticos. Los Ácidos Nucleicos Específicos son pues una mínima porción de un único gen de un organismo que se obtiene por síntesis química pura en laboratorio.
Tal y como refleja Jenaer en su obra Microinmunothérapie au secours de la gériatrieexisten dos tipos de Ácidos Nucleicos Específicos:

-Los destinados a un genoma ajeno.

Hablamos de Ácidos Nucleicos Específicos sintetizados en laboratorio a partir del genoma del microorganismo infeccioso. Su prescripción se indica principalmente en el caso de microorganismos víricos y ocasionalmente en parásitos. Actúan tanto a nivel de un gen indispensable para eliminar el potencial infeccioso del agente patógeno como a nivel de un gen necesario para asegurar la capacidad reproductiva del microorganismo o su supervivencia.

– Los destinados al genoma del propio organismo.

a) Ácidos Nucleicos Específicos dirigidos a un gen humano implicado en una función inmunitaria. Son utilizados por ejemplo para corregir estados de Hiperactividad Inmunitaria o de Inmunodeficiencia Inmunitaria.
b) Ácidos Nucleicos Específicos dirigidos a un gen humano no implicado en una función inmunitaria. En este grupo se hallan los genes causantes de deficiencias fisiológicas. Esta categoría es especialmente interesante al ocuparse de patologías originadas por un desajuste en la expresión de determinados genes.

El mérito de la Microinmunoterapia –nos resume en este punto Cardesín- es que utiliza los Ácidos Nucleicos Específicos propios de los agentes causales con lo que la medicación está hecha a la medida del virus o bacteria considerado. Viene a ser una vacuna pero homeopática. Y es muy eficaz”.

PRESENTACIÓN DE LAS FÓRMULAS DE LA MICROINMUNOTERAPIA

El tratamiento con Microinmunoterapia pretende respetar la secuencia de actuación de las reacciones inmunes en el organismo humano las cuales se producen en ritmos y plazos diferentes en función del tipo de agresión y de la naturaleza del agresor. Desde la respuesta del sistema innato a la posterior del denominado sistema adquirido y finalmente la resolución del problema los distintos mediadores que se van poniendo en marcha lo hacen siguiendo una pauta perfectamente definida que es reproducida a lo largo del tratamiento con cápsulas en que consiste la Microinmunoterapia.

Pero las cápsulas no deben ser tragadas. Tienen que ser abiertas y su contenido -pequeños glóbulos característicos de las presentaciones homeopáticas- depositado bajo la lengua donde se funden lentamente. De esta manera la información distribuida en la tintura homeopática sobre la superficie de los glóbulos pasa a través de la mucosa de la boca para desde allí ser distribuida por todo el cuerpo. “La administración de las citoquinas por esta vía –explica Jenaer- no es sólo sencilla y bien tolerada por el paciente sino que además tiene la ventaja de su proximidad inmediata a las uniones linfoides particularmente numerosas en esta región: el anillo de Waldeyer, los ganglios, las amígdalas, las vegetaciones adenoides y otras asegurando la abundancia en esta zona de células inmunocompetentes efectoras. Si la información es transmitida por una citoquina administrada por vía sublingual el mensaje será claro para la célula de Langerhans cuya función es captar a su paso toda la información y, si es necesario, movilizarse para transmitirla a las uniones linfoides. A partir de ahí será la propia dinámica del sistema inmunitario la que establecerá las direcciones de acción en todo el organismo”.

Los glóbulos están colocados en cápsulas perfectamente diferenciadas -las cápsulas se numeran y se presentan con varios colores- para seguir la secuencia correcta de la cascada inmunológica. En cada cápsula hay exactamente la misma medicación variando solamente de una cápsula a la siguiente la dilución y, por tanto, su capacidad de estímulo. Deben tomarse siguiendo la pauta establecida por el terapeuta a fin de que dichos estímulos sean progresivos y no aleatorios.
Para hacernos una idea la fórmula denominada EID -una de las privilegiadas de la Microinmunoterapia y que se utiliza como apoyo general al sistema inmunitario en todos los casos de inmunodeficiencia y tratamiento preventivo de infecciones respiratorias- aporta:

-En dilución baja. Y por tanto para estimular la acción de las citoquinas: Interleuquina 1 (IL-1); Interleuquina 2 (IL-2); Interleuquina 5 (IL-5); Interleuquina 6 (IL-6); Interferón gamma (IFN-Gamma) yCaquectina (TNF-alfa).

-En dilución media. Y por tanto para equilibrar la acción de las citoquinas: Äcido Desoxirribonucleico (ADN) y Ácido Ribonucleico (ARN).

-En dilución alta. Y por tanto para frenar la acción de las citoquinas: Factores de Crecimiento (TGF-beta); Ácido Nucleico específico SNA-HLA I; Ácido Nucleico específico SNA-HLA II yÁcido Nucleico específico SNA-EID.

ACCIÓN TERAPÉUTICA DE LA MICROINMUNOTERAPIA

Los investigadores reunidos en torno al Instituto 3IDIInstituto de Microinmunoterapia fundado en 1995 y con presencia hoy en Alemania, Austria, Bélgica, España, Francia y Reino Unido- sostienen que con la Microinmunoterapia pueden tratarse todas las patologías en las que el sistema inmune presente alteraciones.

Tratándose sobre todo patologías tumorales y leucemias, hepatitis, herpes simple (I e II), herpes Zoster, virus de Epstein Barr, citomegalovirus, virus del papiloma (infecciones de HPV, verrugas), infecciones bacterianas, infecciones de Clamydia, enfermedades autoinmunes -artritis, esclerosis múltiple, espondilitis, etc.-, enfermedad de Crohn, Parkinson, patologías del tiroide (Hashimoto) y SIDA. También es útil en el síndrome de fatiga crónica, las alergias, la rinitis alérgica, la neurodermatitis y la psoriasis.

Para el ya mencionado José María Cardesín -ex presidente de la Asociación Española de Homeópatas y que lleva 10 años trabajando con Microinmunoterapia- “su acción es realmente sorprendente. Se nota por los efectos conseguidos que los productos están bien estudiados y diseñados. Los primeros resultados realmente inesperados y satisfactorios los tuvimos en el tratamiento de todo tipo de tumores con la gama de productos deMicroinmunoterapia 2LC – 1 y 2. Animados por su eficacia probamos luego -con idénticos resultados- la gama 2LH-A,B,C y D. A partir de ese momento laMicroinmunoterapia se convirtió en nuestra aliada y la prescribimos en casos de fibromialgia e infecciones por los diversos agentes patógenos que cubre laMicroinmunoterapia. Siendo los resultados siempre extremadamente favorables”.

Cabe añadir que existen estudios sobre la capacidad de la Microinmunoterapia para contribuir a la mejora de los pacientes de cáncer. En el estudio Primeros resultados de un tratamiento complementario con Inmunoterapia a dosis induc­toras perifisiológicas de quinonas y ascorbato de potasio en pacientes afectos de tumores malignos en estadio avanzado -publicado en Medicina Biológica en septiembre de 1999- C. Mor y C. Santi constataron “una supervivencia a 2 años del 70% de los enfermos -afectados todos ellos por tu­mores malignos en estadio avan­zado- y una disminución parcial de la masa cancerosa en un 40% de los casos así como una mejora de la calidad de vida en el 71 % de los pacientes”.

Y en el 2003 ambos investigadores publicaban en el Journal of Tumor Marker Oncology el trabajo  Utiliza­ción de la Microinmunoterapia como tratamiento antineoplásico adyuvante en pacientes afectos de cáncer metastático. En él podía leerse: “Una vez comprobado que el medicamento 2LC1 de Labo'Life no es tóxico los investigadores adminis­traron el producto a 99 pacientes con cáncer metastático a razón de un comprimido diario asociado a la quimioterapia y la radioterapia. Después de tres meses con este tra­tamiento se observó una mejoría del estado general (Índice de Kar­nofsky) en el 61% de los pacientes mientras que en el 24% de los casos se observó sólo una respuesta par­cial. El índice de supervivencia al año fue del 69% y a los dos años del 44%. Por otra parte, los pacientes toleraron mejor la quimioterapia. Cuatro pacientes que previamente habían tenido que suspender la quimioterapia por presentar toxici­dad de grado III y IVpudieron re­emprenderla. Independientemente de los límites de este estudio, propios de una in­vestigación basada en la observa­ción, los resultados obtenidos nos permiten afirmar que este fármaco tiene efectos positivos sobre la cali­dad de vida de los pacientes”.

Ambos estudios -y otros en marcha- parecen demostrar que la presentación homeopática de citoquinasinterferones, interleuquinas y otras moléculas- son capaces de mantener a dosis infinitesimales las propiedades que la Oncología oficial ha comprobado… pero sin sus importantes efectos secundarios. La Food and Drug Administration (FDA) tiene aprobado el uso del interferón alfa para el tratamiento de ciertos tipos de cáncer, inclusive la leucemia de células pilosas, el melanoma, la leucemia mieloide crónica y el sarcoma de Kaposi relacionado con el SIDA. Y la interleuquina IL–2 para el tratamiento de cáncer metastático de riñón y de melanoma metastático. Lo mismo podría decirse de los Factores de Crecimiento de Colonias, reconocidos sobre todo como reforzadores del sistema inmune en los tratamientos con quimioterapia.

En un momento de nuestras investigaciones –recuerda Cardesín- tratamos a dos pacientes de cáncer que no estaban experimentando una evolución favorable. Teniendo en cuenta que nosotros consideramos que la función hepato-renal es definitiva para la mejoría del enfermo y la involución del tumor (lea en nuestra web-www.dsalud.com-la entrevista que le hicimos al respecto en el nº 78)buscamos presencia o secuelas de hepatitis. Y para nuestra sorpresa el test de la hepatitis C y D dio positivo. Comenzamos entonces el tratamiento con Microinmunoterapia 2LHC y 2LHD, y en las siguientes pruebas no sólo el test dio negativo sino que además los marcadores tumorales descendieron hasta la normalidad permitiendo la recuperación del hígado y, con ello, la mejoría de la respuesta a la medicación que hasta ese momento era prácticamente nula”.

La experiencia clínica está demostrando también los buenos resultados de la Microinmunoterapia en el tratamiento de enfermedades víricas. Precisamente un estudio dirigido por el propio Jenaer –Evaluación del 2LHERP en la prevención de recidivas del herpes genital (British Homeopathic Journal 2000)- concluía que “el 82% de los pacientes tratados por herpes genital recidivante se han visto beneficiados por el tratamiento”. Un estudio posterior sobre el papilomavirus o HPV -presunto responsable del 90% de los cánceres del cuello del útero- confirmó que en 38 pacientes de 48 que presentaban un HPV positivo se observó la negativización del virus que continuaba en 23 de los casos más de un año después.

De momento los laboratorios Labo’Life han puesto en el mercado -entre otras- la fórmula ARTH para procesos inflamatorios agudos (lesiones articulares, de tendones, músculos o ligamentos) y para accesos agudos de inflamación de tipo crónico articular (artrosis), la fórmula PAPI en el caso del virus papiloma, la fórmula HERP para infecciones recurrentes por el virus herpes I y II, la fórmula MISSEN para personas avanzadas que ingieren continuamente medicamentos, las fórmulas C1 y C2 para casos de cáncer, la fórmula S1 para la infección por HIV (Sida) y algunas más contra distintos tipos de virus.
La Microinmunoterapia puede completarse con el tipaje linfocitario para determinar el estado inmunitario del paciente -en el caso de las enfermedades autoinmunes está en hipoactividad- y las serologías para determinar la reactivación vírica. Y, por supuesto, la existencia de agentes patógenos que originan patologías crónicas.

A la vista de los resultados ya obtenidos y de los avances que se siguen logrando en el campo de la Inmunología la Microinmunoterapia puede convertirse no sólo en una herramienta terapéutica de primer orden -ya lo es- sino en el puente que de una manera definitiva una la medicina convencional y la homeopática, la investigación básica y la memoria energética de las sustancias. “Estoy convencido –finalizaría diciéndonos José María Cardesín-de que la medicina del futuro se basará en la Física Quántica y de que se aplicarán todas las técnicas energéticas que son capaces de manejar las microseñales que todos los seres vivos emitimos a nivel de celular, tisular y orgánico. El que un virus microscópico sea capaz de provocarnos efectos graves nos indica que el organismo responde a microseñales, procedan de una bacteria, de un fármaco infinitesimal o de una fuente de ondas imperceptibles. La medicina del futuro manejará esos conceptos y la historia de las macrodosis con efectos yatrogénicos pasará a la historia”.

 

Antonio F. Muro

 


 

La experiencia con Microinmunoterapia del Dr. Diego Jacques

Doctor en Medicina por la Facultad de Medicina de la Universidad de Lovaina y especialista en Ginecología y Obstetricia por la misma universidad el doctor Diego Jacques –miembro del Consejo Asesor de Discovery DSALUD– es uno de los mayores expertos en Microinmunoterapia a nivel europeo. De hecho dirigió en España -desde 1996 al 2000- el Instituto Internacional de Inmunoterapia 3IDI donde se centralizan los principales avances en Microinmunoterapia por lo que su conocimiento sobre esta rama de la Homeopatía -disciplina de la que es profesor en España y Francia desde hace muchos años- es privilegiado.

-Desde su perspectiva de médico alópata y homeópata, ¿podemos hablar de la Microinmunoterapia como un puente entre ambas que facilite el acercamiento de los médicos convencionales a la Homeopatía?

-Soy optimista a ese respecto porque cada vez hay mayor número de especialistas que se interesan por la Homeopatía, cada vez más médicos acuden a los cursos que imparto sobre esta disciplina. Las distancias se van cubriendo. Debo decir que incluso hay escuelas de Homeopatía que rechazan la pertenencia de la Microinmunoterapia a la Homeopatía pero a mí me da igual porque lo que realmente importa es que sigue el proceso homeopático de dilución infinitesimal y dinamización, un procedimiento que hace que los productos que se elaboran así carezcan de efectos secundarios y que consigue una comunicación con el sistema inmune cuya mejoría puede comprobarse. Lo que me parece importante es que cada vez más profesionales conozcan todas las posibilidades de la Microinmunoterapia.

-Usted tiene amplia experiencia clínica con ella. Díganos pues, ¿cuánto se tarda en constatar los resultados de un tratamiento de Microinmunoterapia?

-Lo primero que hay que señalar es que la Microinmunoterapia no es la panacea pero sí una herramienta muy útil, casi imprescindible diría yo, para todo aquel médico que desee ayudar a sus pacientes más allá de los tratamientos convencionales. Los resultados, como es lógico, dependerán ya de las patologías y del estado general del enfermo. Sobre todo cuando se trata de enfermedades realmente serias como el cáncer, las patologías víricas, las enfermedades crónicas o las dolencias con graves problemas inmunitarios. Pero después de muchos años de experiencia con la Microinmunoterapia puedo decir que la respuesta, especialmente en lo que respecta a la calidad de vida de los pacientes, es bastante rápida. Alguien que tenga síndrome de fatiga crónica o padezca una inmunodeficiencia -no estoy hablando del sida sino de inmunodeficiencia causada por alguna enfermedad, por ejemplo, una mononucleosis- se siente ya mejor a los dos meses de tratamiento. Se mejora claramente la respuesta inmune en sólo dos o tres meses. Puedo decirle que hay mucha gente que está tratándose con quimioterapia y que al hacerlo simultáneamente con Microinmunoterapia no sólo tolera mejor la quimio sino que además no sufre las depresiones inmunológicas tan comunes en un tratamiento tan agresivo.

-Buenos resultados… supongo que no exentos de sorpresas.

-Cuando se recupera el sistema inmune podemos esperarlo todo. Recientemente he tratado una hepatitis B crónica que no respondía a ningún tratamiento. Pues bien, utilicé la Microinmunoterapia junto con un cambio nutricional y ahora los análisis dan negativos. Y no es un caso único. En mi condición de ginecólogo tengo muchos casos de papilomavirus tratados con Microinmunoterapia para neutralizar la virulencia de replicación viral y tengo recopilados 25 casos de papiloma virus positivos sobre todo de tipos 16 y 18. Con cuatro meses de tratamiento hemos conseguido neutralizarlos. Lo que no significa, claro está, que el virus haya desaparecido sino que no se replica. No faltarán ginecólogos y virólogos que sostengan que en el caso de los papilomavirus existen períodos de latencia y después de replicación, y es cierto que muchos virus tienen un comportamiento así pero además de que ello no es exactamente así en el tipo 16. Puedo comentar el caso de una paciente tratada durante un año con Microinmunoterapia a la que hemos hecho varios controles y sigue dando negativo. Y hablamos del papilomavirus pero también podríamos hacerlo del herpes simple, del herpes zoster y de otras muchas patologías.

-Ya que hablamos de respuesta a enfermedades víricas o infecciosas, ¿existe alguna posibilidad de contagio o efectos secundarios en la Microinmunoterapia como las existentes en las vacunas convencionales?

-Ninguna. En Microinmunoterapia los productos son sintetizados en laboratorio. No hay ningún elemento de contagio posible. Por si los lectores no lo saben existen bancos de datos para los investigadores a los que se puede acceder -tras un sustancioso desembolso económico- donde están recogidos todos los datos genómicos de infinidad de virus y bacterias. Pues bien, las secuencias elegidas son las que sintetizadas posteriormente y sometidas a los tradicionales procesos homeopáticos nos funcionan como auténticas vacunas sin efectos secundarios.

-¿Sería más fácil la aceptación de la Microinmunoterapia si no fuera acompañada del término Homeopatía?

-Para mi la Microinmunoterapia es parte de la Homeopatía en su sentido más amplio porque utilizamos dosis infinitesimales -que por tanto no provocan efectos secundarios- y además podemos modular los efectos fisiológicos. Y añadiré que a mis cursos han asistido expertos en inmunología –incluso catedráticos- que no tienen ningún problema en aceptar su utilización precisamente porque son productos homeopáticos. Es cierto que a la Medicina le está costando seguir los pasos de la Física más avanzada pero estamos muy cerca de entender que si un microorganismo tan pequeño como un virus es capaz con sus microseñales de perturbar todo un sistema la curación puede llegar por la misma vía. Porque no es con macromoléculas como mejor se logra eso sino más bien con emisiones semejantes. Y en esa senda la Homeopatía ha demostrado en los últimos 200 años cómo las diluciones infinitesimales pueden provocar respuestas fisiológicas. Con la Microinmunoterapia podemos, por ejemplo, modular con citoquinas y otros factores de comunicación intercelular la población linfocitaria.

En cualquier caso hay que entender que la Microinmunoterapia es una parte más del proceso de curación. Yo la utilizo pero también la Homeopatía convencional, la Osteopatía, la Nutrición y el ámbito emocional, entre otras cosas. En suma, trabajo con distintas vías para conseguir que sea el enfermo quién recupere su salud.

 

A. F. Muro

 

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Marzo 2006
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