Nueva y absurda campaña de vacunación contra la gripe

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Las autoridades sanitarias españolas han puesto en marcha la nueva campaña de vacunación contra la gripe optando esta vez por una vacuna trivalente que incluye la cepa H1N1 de la tan famosa como inexistente gripe A. Solo que esta vez se quiere añadir en los denominados “grupos de riesgo” ¡a las embarazadas y a las personas con obesidad mórbida! Y, como siempre, las autoridades vuelven a afirmar que se trata de una vacuna segura cuando en Estados Unidos la National Coalition of Organized Women (NCOW) ya ha denunciado que representa un grave peligro, especialmente ¡para las embarazadas! Además los informes de reacciones adversas de la pasada campaña arrojan claras sospechas de la relación entre la vacuna y trastornos neurológicos como el Síndrome de Guillain Barré. Ciertamente es inconcebible que haya personas dispuestas a vacunarse –y vacunar a sus hijos- arriesgándose a sufrir graves patologías sólo para disminuir la posibilidad de padecer una gripe que, como mucho, puede tenerle cuatro o cinco días con un malestar pasajero.

Nuestras 18 administraciones con competencias sanitarias –la estatal y las 17 autonómicas- han decidido volver de nuevo a la carga y quieren que todos los españoles nos vacunemos para prevenir las peligrosísimas gripes –en plural ya- que nos acechan a la vuelta de cada esquina. Y para asegurarse de que se vende un número mínimo de vacunas -¿están al servicio de los ciudadanos o de la gran industria farmacéutica?- piden que al menos se las inoculen los llamados “grupos de riesgo”, grupos por supuesto inexistentes ya que los estados de salud de los ciudadanos no son agrupables por edades, situaciones de salud o profesiones sino por las condiciones particulares de sus sistemas inmunes. Y eso es incontrolable.

En suma, esta vez han elegido entre las numerosas cepas del virus de la gripe común la del H3N2 -a ver si cae la breva y es la que este otoño empieza a circular-, un virus de la llamada gripe B –tranquilos que hasta la Z quedan muchas letras para seguir asustándonos- y la del internacionalmente conocido H1N1, presunto responsable de la inexistente pandemia de gripe A que posibilitó una de las mayores estafas sanitarias de la historia y uno de los mayores “negocios” farmacéuticos perpetrados hasta hoy. Y eso que la OMS ha dicho hace escasas semanas que el peligro ha pasado levantando la alerta, luego, ¿a cuento de qué vacunarse contra la gripe A? ¿Qué sentido tiene? Además apenas han pasado unas semanas desde que la propia OMS reconocía que en el Comité de Emergencia que asesoró sobre la necesidad de instaurar el estado de pandemia había varios investigadores que mantenían relaciones con los mismos laboratorios a los que se encargó el desarrollo de las vacunas. Todo un papelón que ha sumido a esa organización en el descrédito internacional.

Pues bien, la principal estrategia de este año en España para aumentar el número de vacunados es ampliar los llamados –gratuitamente- “grupos de riesgo”. Según las recomendaciones de la Organización Médica Colegial se debe promover la vacunaentre todos los grupos poblacionales” pero especialmente entre los “grupos de riesgo” en los que están incluidos adultos, niños con enfermedad crónica cardiorrespiratoria, enfermos crónicos residentes en instituciones cerradas y grupos de riesgo moderado como los mayores de 59 años y los niños sometidos a tratamientos con salicilatos. Y como novedad para este año, ¡las embarazadas y los pacientes con obesidad mórbida! Además, claro está, del “personal sanitario” al que vuelve a presionarse para que sus miembros se vacunen a pesar del rotundo fracaso de todas las campañas anteriores (y no sólo la de la gripe A).

No nos detendremos en esta ocasión a repetir lo que ya dijimos en el nº 120 -que dedicamos de forma casi monográfica al montaje de la gripe A (léalo íntegro en nuestra web: www.dsalud.com)- y en los siguientes pero no está de más recordar una vez más que no es cierto que exista coincidencia científica sobre la necesidad y eficacia de la vacuna estacional contra la gripe común. De hecho según los metaanálisis –revisiones globales de estudios sobre un mismo tema- realizados sobre las vacunas estacionales contra la gripe -la mayor parte efectuados por Cochrane Collaboration, organización de prestigio internacional, independiente y sin ánimo de lucro- la vacunación contra la gripe estacional no parece ser eficaz en bebés, no parece ser eficaz en niños con asma y no parece ser eficaz en adultos sanos aunque sea aparentemente útil -con muchos reparos- en el caso de personas mayores que viven en residencias (no entre quienes viven en sus casas). Agregando que no es aconsejable en el caso de las embarazadas porque no existen suficientes datos que avalen la ausencia de riesgos para la madre y/o el feto.

Bueno, pues a pesar de ello las embarazadas –“grupo de población” donde la experimentación no es viable- han sido incluidas en España como “colectivo” entre los denominados “grupos de riesgo” y las autoridades sanitarias las recomiendan vacunarse (“autoridades” cuyo conocimiento sobre éste y otros muchos temas del departamento que dirigen deja mucho que desear).

Aunque lo especialmente sangrante es que el comienzo de la campaña de vacunación en España haya coincidido en el tiempo con la alarmante denuncia realizada por la National Coalition of Organized Women (NCOW) ante las autoridades sanitarias norteamericanas. Porque la NCOW considera que la vacuna contra la gripe A ha sido responsable de un importante incremento de abortos y mortinatos (concepto que pretende designar a quienes mueren en el seno materno, sin haber nacido) en Estados Unidos, muy por encima de las cifras habituales. “Por decirlo de forma sencilla, basándonos en los resultados de nuestro análisis –afirman-no vacunar habría sido hasta cerca de 1.875 veces más seguro para el feto que la vacunación con la vacuna contra la gripe A-H1N1-2009”. En vista de lo cual la NCOW -que no ha dudado en presentar sus datos ante la Comisión Consultiva sobre Vacunas en la Niñez (ACCV) de Estados Unidos- considera que las autoridades sanitarias deberían “cesar y desistir de recomendar que las mujeres embarazadas se vacunen contra la gripe con vacunas que contiene un componente de la gripe viral A-H1N1-2009 (con o sin timerosal) durante su embarazo”. Y es que allí existen organismos donde la sociedad civil puede realizar este tipo de denuncias

UN INFORME IMPACTANTE

Pero centrémonos en los datos: el informe de la National Coalition of Organized Women (NCWO) -realizado a partir de los datos obtenidos del Sistema de Información sobre Eventos Adversos de las Vacunas (VAERS) y de una encuesta propia- indica que la vacuna contra la gripe A-H1N1-2009 contribuyó a una cifra estimada de 1.588 abortos involuntarios y mortinatos. Y no se trata de una organización sin experiencia: ha desarrollado campañas contra el mercurio en las vacunas, la modificación genética de los alimentos o los test de detección mental de patologías en niños para ser posteriormente medicados. Pues bien, en este caso la NCOW ha señalado que los informes de abortos involuntarios y mortinatos al VAERS, asociados a la vacuna A-H1N1-2009 se multiplicaron ¡por 20! respecto a los últimos años. En total 178 frente a los 7 casos de abortos involuntarios y muerte fetal asociados a la gripe y su vacuna estacional informados al VAERS en cada una de las temporadas de gripe 2007-2008 y 2008-2009. Alguno tenderá a pensar que tratándose de una campaña nacional no es una cifra muy alta pero dejando al margen que una vida es una vida y no se justifica arriesgarla para evitar sufrir una simple y benigna gripe los propios Centros para el Control de las Enfermedades estadounidenses han reconocido que los incidentes registrados suelen estar en torno al 10% de los casos reales. Por lo que la suma de los datos obtenidos en el VAERS más aquellos otros casos diferentes constatados a través de sus propias encuestas (64 muertes) lleva a la organización de mujeres a considerar que la cifra podría elevarse hasta los 3.587 casos.

Eileen Dannemann, presidenta de NCOW, presentó los resultados ante la doctora Marie McCormick, presidenta del Grupo de Trabajo sobre Evaluación y Riesgo de las Vacunas durante la reunión de la Comisión Consultiva sobre Vacunas en Niñez (ACCV) celebrada el pasado 3 de septiembre. Dándose la circunstancia de que justo antes de la presentación de Dannemann la doctora McCormick había afirmado que no se había producido ningún evento adverso relacionado con la vacuna A-H1N1 entre mujeres embarazadas durante la campaña de vacunación contra la gripe A contradiciendo directamente las pruebas que están a disposición del público en el VAERS.

La evaluación infundada y falaz realizada por el grupo de evaluación del CDC -denuncia Dannemann– ha servido para dar luz verde a la Comisión de Prácticas de Inmunización (ACIP)del CDC para continuar con su recomendación de vacunar contra la gripe 2010/11 a todas las personas, incluyendo a las mujeres embarazadas. Cuando la vacuna contra la próxima gripe 2010/11 contiene los mismos elementos que estuvieron implicados en la muerte de estos fetos: el componente H1N1 del virus y la neurotoxina mercurio (timerosal). Además contiene otras dos cepas de virus, una inyección 3 en 1 para todas las personas“.

Bueno, pues a la semana siguiente -el 14 de septiembre-, en el XIV Comité Consultor del Comité Nacional Asesor sobre Vacunas (NVAC), a pesar de conocer ya de los datos VAERS,McCormick volvió a insistir en que no había habido efectos adversos en mujeres embarazadas. Así que al término de la reunión, durante el turno de preguntas y respuestas, Dannemann presentó nuevamente los datos relativos al número de abortos y mortinatos preguntando después en voz alta: “¿Por qué no ha mirado la doctora McCormick en la base de datos VAERS? Miró hacia donde sabía que no encontraría nada, un pensamiento inquietante”.

En el informe hecho público la NCOW califica de “infame” la campaña dirigida a convencer a las mujeres embarazadas de que se vacunaran contra la gripe A mediante el uso de todo tipo de recursos sugiriéndolas que estaban poniendo su vida y la de sus bebés en peligro de muerte si no se vacunaban. Advertencias que se basaron en su mayoría en informes nunca confirmados que atribuyeron a la gripe A algunas muertes de madres embarazadas o de sus fetos en el inicio de la expansión de la gripe. “¿Por qué –se preguntan- el Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS) y los CDC no revelaron claramente que las 56 muertes maternas relacionadas con el virus de la ‘H1N1’ de la gripe no habían sido muertes confirmadas por el -A-H1N1-2009, y que quizás no todas fueron muertes relacionadas con la gripe? ¿No será que no les importa a las autoridades federales arriesgarse a otra temporada de gripe en la que potencialmente cientos de mujeres embarazadas puedan sufrir un aborto o tener un hijo muerto poco después de recibir la vacuna trivalente inactivada contra la gripe 2010-2011 preservada con Timerosal que contendrá un componente inactivado de la gripe A-2009 porque el EE.UU. National Vaccine Injury Compensation Program promulgado en 1986 protege por lo general a estos burócratas, a los fabricantes de vacunas y a los proveedores de atención médica de ser responsables de los daños causados a las mujeres embarazadas que abortan después de una vacuna contra la gripe?”

Y si dura es la acusación sugerida en la pregunta aún hay más. La NCOW entiende que el problema de las vacunas no puede limitarse además a los cerca de cuatro mil abortos involuntarios y mortinatos (según las peores estimaciones) que pueden producirse porque en Estados Unidos recibieron la vacuna ¡cerca de un millón de m mujeres! Y de ahí que pregunten: “¿Cuántos de los 996.000 fetos supervivientes sufren como consecuencia de la vacuna niveles menores de daños menos lesivos que afectarán a su desarrollo neurológico, cardiovascular, digestivo, hormonal y/o de comportamiento propiciando enfermedades crónicas infantiles como el asma infantil, la EPOC, la enfermedad de Cröhn, la diabetes, el IDCM, la esclerosis múltiple y la leucemia por citar sólo unas pocas?”

Todo ello les lleva a calificar la recomendación de las autoridades sanitarias de vacunar también este año a las mujeres embarazadas como “algo más que una negligencia grave; es más bien un acto deliberado de mala conducta”.
Teniendo en cuenta estos hallazgos –concluye diciendo el informe- los funcionarios de salud pública deberían:

1) Dejar de recomendar que las mujeres embarazadas se vacunen contra la gripe con vacunas que contiene un componente 2009-A-H1N1 de la gripe viral (con o sin timerosal) durante su embarazo; y

2) Identificar el elemento común en las vacunas inactivadas de gripe A-H1N1-2009 que causó este aumento de abortos involuntarios y mortinatos, que parece ser el virus inactivado de la gripe A-H1N1-2009 o más probablemente el timerosal, nombre comercial en Estados Unidos del Ethylmercurithiosalicylate utilizado como esterilizante y conservante en el proceso de fabricación de las vacunas inactivadas de gripe A-H1N1-2009 disponibles para las mujeres embarazadas y eliminarlo de todas las vacunas inactivadas contra la gripe que pueden ser aplicadas a las mujeres embarazadas”.

LAS VACUNAS PARA ESTE AÑO

Afortunadamente ninguna de las vacunas recomendadas para este año en España contiene timerosal pero ello implica que se ha eliminado uno de los factores de riesgo, no que hayan desaparecido todos. Tres son las vacunas indicadas en nuestro país para la nueva campaña de vacunación: Chiromas para las personas mayores y Levrison e Inflexal para el resto.

Respecto a Chiromas diremos que contiene escualeno, sustancia de origen natural presente en plantas, animales y seres humanos (se elabora en el hígado). Pues bien, la industria lo añade a numerosos fármacos y vacunas en forma de aceite de hígado de tiburón (purificado). Solo que si bien se trata de una sustancia digerible inyectada puede producir graves problemas de salud. Edda West, directora de Vaccine Risk Awareness Network, cuenta en un artículo titulado Una mirada en el pavoroso mundo de los adyuvantes de las vacunas lo siguiente: “Los adyuvantes más eficaces se formulan con aceites pero han sido durante mucho tiempo considerados demasiado reactivos para su uso en seres humanos. Los inmunólogos han sabido durante décadas que una dosis microscópica -incluso unas pocas moléculas de adyuvante inyectadas en el cuerpo- causan perturbaciones en el sistema inmune. Y se sabe desde la década de 1930 que los adyuvantes a base de aceite son especialmente peligrosos por lo que su uso se ha restringido a los experimentos con animales”. En otras palabras, que una vacuna inyectable lleve escualeno es arriesgarse a que el sistema inmune lo ataque y luego haga lo mismo con el escualeno natural que genera el organismo como elemento fundamental del sistema nervioso dando lugar a la posible aparición de patologías autoinmunes crónicas. Solo que a veces tales reacciones aparecen meses o años después de recibir la vacuna –por ejemplo, contra la gripe común- y luego nadie asocia esas patologías a ella.

Chiromases la vacuna recomendada a los mayores de 65 años. Lo llamativo es que en su ficha técnica, en el apartado de Incompatibilidades, puede leerse: “En ausencia de estudios de compatibilidad esta vacuna no debe mezclarse con otros medicamentos”. Por lo que cuesta entender que se recomiende precisamente a las personas mayores cuando éstas suelen estar hoy hipermedicadas.

Por lo que respecta a las embarazadas se las desaconseja Chiromas pero no las otras dos a pesar de que ambas hablan en sus fichas técnicas de que los datos que se tienen en esos casos son “limitados” y por eso se recomienda su uso sólo entre las gestantes que presenten “condiciones médicas previas que puedan ser agravadas por la gripe”. Es decir, que el propio laboratorio fabricante no contempla su uso con carácter general como pretender hacer creer las autoridades sanitarias que se han limitado a incluir a todas las  embarazadas como “grupo de riesgo”.

Así que si algo hay que reconocerles a los laboratorios fabricantes es que, curándose en salud, no engañan más que a quien se deja. Porque sus datos están negro sobre blanco en las fichas técnicas. Por eso a la hora de hablar de la seguridad de sus vacunas -argumento que suelen manejar con increíble ligereza los políticos y algunos médicos afirmando sin más que son seguras- no dudan en dejar claro que son escasísimos los estudios realizados. “La seguridad de las vacunas antigripales inactivadas trivalentes –reflejan en sus fichas- se evalúa en ensayos clínicos abiertos no controlados que se llevan a cabo como un requerimiento de la actualización anual incluyendo al menos 50 adultos de edades comprendidas entre 18 y 60 años y al menos 50 ancianos de edad igual o superior a 61 años. La evaluación de la seguridad se realiza durante los 3 primeros días después de la vacunación” (la negrita y subrayados con nuestros).

Eso es todo lo que han tenido que presentar a los reguladores para certificar su seguridad: ensayos no controlados con pocas personas y cortísima duración. Y encima se aprueban para su uso en niños sin que ni siquiera se haya inoculado a una sola persona de menos de 18 años. ¿Y qué decir del tiempo que se controlan? Porque cualquier inmunólogo sabe que una vacuna puede provocar reacciones hasta treinta días después de la vacunación.

Por otra parte poco puede saberse de su impacto en la salud si no se estudian las propiedades farmacocinéticas de sus ingredientes. Porque la absorción corporal, distribución, metabolismo y excreción de los ingredientes de la vacuna ¡no se conocen! Ni siquiera se ha considerado en las evaluaciones de seguridad. “No procede” señalan los prospectos de las tres vacunas cuando la farmacocinética es uno de los elementos críticos para definir el potencial de toxicidad de cualquier vacuna. En los tres casos -a la vista de los datos de las fichas técnicas- se han limitado a buscar sólo el aumento de anticuerpos posterior a la vacunación.

Claro que siempre quedan -podría argumentarse- los estudios postcomercialización, los que recogen posibles efectos adversos más graves. Y de nuevo ¡sorpresa!: todas ellas recogen como reacciones adversas notificadas en el seguimiento de la post-comercialización trastornos de la sangre y del sistema linfático, trastornos del sistema inmunológico, trastornos de la piel y del tejido subcutáneo, trastornos del sistema nervioso: neuralgia, parestesia, convulsiones febriles. Y, lo que es mucho más grave,trastornos neurológicos tales como encefalomielitis, neuritis y síndrome de Guillain-Barré. Cabe añadir que de las tres vacunas sólo Chiromas aporta datos y presenta estas reacciones como “muy raras” (menos de 1 caso por cada 10.000).

LA VACUNA DE LA GRIPE ¡NO SE JUSTIFICA!

La gripe, según la define el doctor Juan Gervás, profesor de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, “es una enfermedad viral que se suele padecer durante el invierno en forma de epidemia (epidemia estacional) que afecta a gran parte de la población. Y como bien dice el refrán, ‘dura siete días con tratamiento y una semana sin él’. La gripe es enfermedad leve, con fiebre y síntomas varios como dolor de cabeza y muscular, náusea, diarrea y malestar general que obliga a guardar un par de días de reposo. No conviene bajar la fiebre (ni en niños siquiera) y el tratamiento es para el dolor y el malestar”.

¿Y siendo así le merece la pena a alguien arriesgarse a sufrir una enfermedad tan destructiva como el Síndrome de Guillain-Barré? Porque hablamos de un trastorno en el que el sistema inmune ataca al sistema nervioso periférico. Los primeros síntomas incluyen distintos grados de debilidad o sensaciones de cosquilleo en las piernas que en muchos casos se propagan a brazos y torso pudiendo aumentar en intensidad hasta que los músculos no pueden utilizarse en absoluto y el paciente queda casi paralizado. Luego la simple relación riesgo-beneficio no justifica vacunarse jamás.

Y que nadie se sorprenda además tras vacunarse -por aquellas casualidades o coincidencias de la vida- si tiene que realizarse un análisis sanguíneo y su médico le dice que es seropositivo (vamos, que tiene el VIH, presunto responsable del SIDA). Tranquilícele explicándole que será cosa de la vacuna contra la gripe. Así lo advierten las fichas técnicas de Levrison e Inflexal: “Se han observado resultados falsos positivos tras la vacunación con vacuna antigripal en ensayos serológicos que utilizan el método ELISA para detectar anticuerpos frente a HIV1 -(un subtipo del HIV)-,Hepatitis C y, especialmente, HTLV1 (considerado un virus precursor de cáncer), La técnica Western Blot refuta los resultados falsos positivos del método ELISA. Los resultados falsos positivos transitorios pueden ser debidos a la respuesta IgM que produce la vacuna” (Las anotaciones entre paréntesis son nuestras).

Eso sí, imagínese cómo se le va a quedar el cuerpo hasta que llegue el contraanálisis.

INFORME DE LA AGENCIA ESPAÑOLA DEL MEDICAMENTO

Llegados a este punto usted se preguntará cómo la Agencia Española de Medicamentos afirmó entonces el pasado 16 de agosto que las vacunas de la gripe pandémica A-H1N1 se habían mostrado “seguras” y la mayoría de las reacciones adversas habían sido “leves”. Pues bien, suponiendo que sus cifras sean exactas -lo que es mucho suponer teniendo en cuenta que los médicos suelen tender a no identificar como reacción a la vacuna aquello que escapa a su conocimiento… y es mucho- la agencia no tiene porqué felicitarse.

Porque entre las posibles reacciones adversas sometidas a especial vigilancia la propia agenciaseñala precisamente al Síndrome Guillain-Barré (SGB) del que hablábamos anteriormente. Se han notificado siete casos –puede leerse en su informe-. En dos de los casos se pudo descartar claramente su asociación con la vacuna. Con la información existente en España y el resto de Europa no se puede establecer ni descartar una asociación entre las vacunas pandémicas y esta enfermedad aunque, en cualquier caso, los datos apuntan a que el riesgo de SGB con las vacunas pandémicas no es distinto al que se ha descrito con las vacunas para la gripe estacional puesto que las cifras de incidencia con una y otra vacuna son muy similares”.

De nuevo la ambigüedad culpable. Primero con una frase que podría ser admisible en cualquier ámbito pero no en el de la salud: “No se puede establecer ni descartar una asociación” afirman. Lo que no es nada consolador ante una enfermedad como ésta. Si no se puede descartar no parece razonable que sin la adecuada información a las familias -¡que no se les da!- se someta a tal riesgo a gran parte de la población.

Y después, rizando el rizo, la agencia quiere hacer buenas las cifras comparándolas con las derivadas habitualmente de la vacunación de la gripe estacional. Como si padecer Síndrome Guillain-Barré a consecuencia de una vacuna contra la gripe estacional fuera distinto de padecerlo por haberse puesto la vacuna contra la gripe A. No estará de más recordar que el Síndrome Guillain-Barré es uno de los trastornos más comunes asociados a Gardasil -la presunta vacuna del virus del papiloma humano- por quienes -tanto en España como en otros países-la consideran además de inútil peligrosa. Y en este sentido, ¿fueron avisados de lo que podía ocurrirles por ponerse la vacuna quienes hoy viven en sus casas el drama de esta enfermedad?

Pues debieran saber al menos que recientemente el Tribunal Supremo condenó a la Consejería de Sanidad de Castilla La-Mancha a indemnizar con 800.000 euros a una joven que sufrió la amputación de los pies a consecuencia de una meningitis por considerar que la información de la campaña de vacunación del año 2000 no fue suficiente ni adecuada.El tribunal admitió así el recurso de la joven -vacunada en 1997- en una sentencia en la que concluye que durante la campaña del 2000, dirigida sólo a menores de 6 años, la administración privó a los padres de los mayores de esa edad de la posibilidad de obtener una información “suficiente, comprensible y adecuada” sobre la vacuna que les permitiera adoptar medidas oportunas para su protección. Según recoge la sentencia la Consejería de Sanidad no podía desconocer los datos de contagios de meningitis en niños vacunados contra la meningitis C en 1997 ya que constan en la relación de casos de enfermedad meningocócica de Castilla La-Mancha 1997-2003, periodo en el que hubo un incremento notable de la enfermedad en la franja de 10 a 14 años, suficiente según los magistrados para justificar la revacunación. “Lo que es evidente –afirma la sentencia- es que nadie se revacuna de una enfermedad como la meningitis C si no tiene noticia de la insuficiencia de la vacuna anterior; y es aquí, en la falta de información que provoca la pérdida de la oportunidad de proteger a los menores excluidos de la campaña, donde radica la dejación de funciones de la Administración”.

No vamos a valorar la creencia de los jueces de que las vacunas funcionan pero sí un aspecto fundamental de la sentencia. Y es que -con independencia de que el hecho mismo de sufrir la meningitis después de haber sido vacunada, al igual que muchos otros niños, pudiera ser una pista sobre si la misma vacuna debiera considerarse o no un factor de riesgo- el Tribunal Supremo entiende que es necesario que se proporcione siempre a los posibles vacunados “información suficiente, comprensible y adecuada para decidir si vacunarse o no”. Lo que abre jurídicamente una puerta que muy bien podrían aprovechar quienes decidan reclamar por los daños sufridos si con antelación no hubieran sido suficientemente informados de los riesgos.

De hecho,  ¿alguien recibe hoy cuando se le anima a vacunarse una información “suficiente, comprensible y adecuada” sobre los riesgos? O lo que es lo mismo: a usted, cuando le invitaron a vacunarse en su centro de salud “contra la gripe”, ¿le hablaron del riesgo de padecer el Síndrome de Guillaine Barré por ejemplo?

No entraremos a valorar los siete casos de abortos mencionados por la Agencia Española del Medicamento relacionados con la vacuna  para todos los cuales encuentra explicación o justificación en un intento de descartar que la vacuna hubiera podido actuar como desencadenante a pesar de que no existían situaciones previas que pudieran explicarlos pero sí agregaremos que el propio organismo añade: “Además se han notificado algunos casos de otros síntomas sometidos a especial vigilancia como parálisis facial y trastornos convulsivos sin que se pueda establecer una vinculación causal directa con la vacuna”.

Pues bien, quien esto escribe vivió de cerca un caso de parálisis facial en una mujer mayor de sesenta años que apareció 24 horas después de vacunarse. Acudió al servicio de Urgencias de un hospital y en él se limitaron a decirle que la causa era desconocida e igual podía durarle unas horas… que toda la vida. ¡Y se trataba de una de las posibles causas reconocidas por las autoridades para la vacuna de la gripe A! Así que cabe preguntarse cuántas personas con todo tipo de problemas habrán acudido enfermas tras ponerse una vacuna a explicar lo que les pasaba a sus médicos y éstos les habrán respondido que la misma no podía tener nada que ver ¡simplemente porque no estaba entre los efectos secundarios previstos!

Así se escribe la historia. Desde luego nosotros le aconsejamos que antes de vacunarse de la gripe común -o de cualquier otra cosa- procure que la información que recibe sea suficiente, comprensible y adecuada como para valorar los riesgos de los que le hemos hablado.

Antonio F. Muro

Recuadro:


Xavier Uriarte: “La vacuna de la gripe es inútil”   

Ante la nueva campaña de vacunación contra la gripe orquestada por las innumerables autoridades sanitarias españolas hemos querido dar a conocer a los lectores la opinión sobre ella de Xavier Uriarte, presidente de la Liga para la Libertad de Vacunaciones. Así que fuimos concisos y directos en nuestras preguntas:

-Díganos, ¿a su juicio se justifica vacunarse para prevenir la gripe común?

-En primer lugar convendría aclarar que la gripe es un proceso inflamatorio que puede complicarse en algunas personas. Aparece sencillamente con los cambios de temperatura que produce el paso del verano al otoño en los hemisferios Norte y Sur –no ocurre así en la zona ecuatorial-, algo que hace que el organismo produzca más mucosidad y pueda aparecer fiebre. No se trata pues de un proceso infeccioso como se afirma.

En segundo lugar, la gente debería saber que desde que se empezó a vacunar masivamente contra la gripe ¡ésta se ha multiplicado por cuatro!

En tercer lugar, la vacuna siempre ha sido inútil porque aún en el caso de que se tratara de un proceso de origen viral su composición sería insuficiente para los 40 o 50 virus que pueden estar presentes en el proceso inflamatorio gripal.

Y en cuarto lugar, jamás ha habido pandemia gripal; tampoco en el 2009. Por tanto no hay ninguna razón para vacunarse contra la gripe.

-¿Y qué piensa en concreto de la composición de la vacuna de esta temporada?

-Ante todo reitero que la vacuna de la gripe es una inutilidad. Pero añadirle encima la fracción viral H1N1 me parece un acto repudiable que sólo cabe en mentalidades fascistoides. Actualmente mucha gente de ciencia presente en gobiernos y farmacéuticas encubre una mentalidad no democrática. Las universidades, los gobiernos y la industria deberían vaciarse de tanta gente impresentable en una sociedad plural.

-¿Cuáles pueden ser los efectos reales de la vacuna?

-Teniendo en cuenta la composición compleja de la vacuna gripal -virus modificados, etilmercurio (5 microgramos), neomicina, gentamicina, polimixina, ovoalbúmina, bromuro, formaldehído, olisorbato, escualeno, cloruros, fosfatos, magnesio, calcio, propiolactona y tritón X-100- puede presentar desde el inicio efectos adversos graves como parálisis, mielitis, accidentes cerebrovasculares, meningitis, insuficiencia renal, reacciones alérgicas asmáticas, fatiga crónica y alteraciones musculares y muerte súbita.

-Tras lo ocurrido el año pasado, ¿cuál es su balance sobre el comportamiento de las autoridades sanitarias?

-Nunca se había visto tan clara la relación entre las farmacéuticas y los gobiernos en el negocio de las vacunas como en esta ocasión a colación de la gripe.

-Una última pregunta: ¿qué futuro le ve a las vacunas y a los antivirales?

-La producción continuará al mismo ritmo, las vacunas y los antivirales se venderán a los ciudadanos del primer mundo y luego se ofertarán “caritativamente” a los denominados países subdesarrollados.

 

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Noviembre 2010
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