Nuevas víctimas de la vacuna contra el virus del papiloma humano

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La Indiaha suspendido la vacunación contra el virus del papiloma humano. Y es que en el gigante asiático se habían producido ya en el momento de cerrar este número de la revista seis muertes y unos 120 casos de graves efectos adversos. Entre tanto la Asociaciónde Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP) –que integran ya una veintena de familias españolas- ha decidido unirse a un grupo internacional de afectadas denominado Truth about Gardasil, organización que se ha reunido con representantes de la FDA –la agencia de medicamentos estadounidense- para buscar soluciones a los problemas que la vacuna ha causado a noventa jóvenes de países varios países, entre ellos de España, Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda.

El Gobierno hindú decidió el pasado mes abril suspender la inoculación en todo el país de Gardasil -la vacuna de Sanofi Pasteur Merck contra el Virus del Papiloma Humano (VPH)- tras haberse producido seis muertes inexplicables y más de 120 casos de reacciones adversas entre las niñas vacunadas -todas ellas de entre 10 y 14 años- en el marco de un estudio de dos años que tenía por objeto constatar su seguridad y eficacia. Las jóvenes víctimas se quejaron de dolores de cabeza, trastornos estomacales, cambios de humor, cuadros de epilepsia y a muchas se les adelantó la regla teniendo sangrado abundante y cólicos menstruales. A las niñas fallecidas se les administraron tres dosis: en julio y octubre de 2009 y en febrero de 2010.

Obviamente la noticia no sorprende a los padres y madres de las numerosas jóvenes de todo el mundo que llevan años denunciando sus efectos secundarios ni a la World Associationfor Cancer Research (WACR) que preside el director de esta revista, José Antonio Campoy, que en los últimos meses presentó en varios juzgados de distintas comunidades autónomas los correspondientes escritos exigiendo que en España se aplique una moratoria sobre la vacuna dada su “peligrosidad e ineficacia”. El tiempo vuelve a darle la razón.

De hecho en el Vaccine Adverse Event Reporting System -el sistema estadounidense de reporte de posibles efectos adversos provocados por vacunas en ese país, más conocido por sus siglas en inglésVAERS- se han notificado ya unas 18.000 reacciones adversas y 71 muertes.

Según publica el Deccan Herald las seis niñas fallecidas tras recibir Gardasil estaban sanas antes de ser vacunadas. Cuatro murieron enAndhra Pradesh -donde se inoculó la vacuna a 14.091 niñas- y dos en Gujarat -donde se vacunó a 10.686- y residían en albergues para niños indígenas administrados por el Gobierno cuyos residentes fueron incluidos en el experimento clínico que con la vacuna había decidido realizar el laboratorio ya citado en cooperación con el Gobierno de Andhra Pradesh y el visto bueno del Consejo Indio de Investigación Médica.

Una vez trascendió lo acaecido varias organizaciones civiles que trabajan en la zona denunciarían el secretismo con el que los ensayos clínicos se habían llevado a cabo, la publicidad engañosa sobre la capacidad de protección contra el cáncer de cérvix que puede ofrecer la vacuna y el “encubrimiento” de los efectos adversos sufridos por un gran número de las niñas y posterior muerte de seis de ellas.“No hay ninguna duda: es el peor caso posible de violación de derechos humanos –manifestaría el representante de una de ellas ante la prensa-.Jóvenes sanas han muerto por participar en un experimento respaldado por el estado e impulsado por el ánimo de lucro de una compañía privada”.

El Director General del Consejo Indio de Investigación Médica, el Dr. Katoch, se defendería alegando que las niñas murieron “por causas ajenas a la vacuna” y que se habían “suspendido” los ensayos solo como “medida de precaución”.El Gobierno de Andhra Pradesh, por su parte, negó igualmente que las muertes se debieran a la vacuna llegando a tener la desfachatez de decir, tras hacérseles las autopsias,que las niñas ¡se habían suicidado! Ante lo que los padres reaccionarían airados negando en redondo que sus hijas tuvieran problemas que hubieran podido llevarlas a pensar en esa posibilidad.

El Dr. Rukmini Rao, médico que ha estado trabajando entre las tribus de Nalgonda y Khammam durante más de una década, confirmaría por su parte que al menos 120 niñas habían sufrido las reacciones adversas que antes describimos. Es más, revelaría que“una de las niñas que murió había sufrido convulsiones previamente y otra tuvo un ataque epiléptico”. Curiosas maneras de “suicidarse”.

Lo innegable es que la vacuna se estaba probando en niñas con padres pobres y en su mayor parte analfabetos para los que es difícil entender que el “consentimiento informado” que firmaron implicaba en realidad que daban su permiso para que se experimentara con sus hijas liberando de responsabilidad a los experimentadores si pasaba algo. En suma, que iban a hacer de cobayas humanas. Por eso este tipo de experimentos no suele desarrollarse en las escuelas de élite de las zonas urbanas; allí no es tan sencillo engañar a los padres.

Otro aspecto llamativo de este caso es que según el diario The Hindu el ensayo clínico fue firmado por el gobierno regional de Andhra Pradesh con PATH Internacional en febrero de 2007 -a quien se lo habría asignado la Fundación Billy Melinda Gates– siendo las multinacionales Merck y GlaxoSmithKline las encargadas de proporcionar la vacuna y el Consejo Indio de Investigación Médica (ICMR) quien debía supervisar el protocolo y elaborar las directrices éticas.

LOS PADRES DE LAS NIÑAS AFECTADAS SE ASOCIAN 

Y es que en la India no debían tener conocimiento de lo que ya había pasado en otros países. Como en Españadonde catorce familias cuyas hijas sufrieron las consecuencias de Gardasil constituyeron el pasado 9 de julio la Asociaciónde Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP) aunque el motivo alegado para hacerlo fuera la inadecuada atención y asistencia sanitaria que las niñas recibieron. De hecho los médicos no sabían cómo tratarlas y qué tratamientos pautarles porque no aceptaban que la causa de lo que les pasaba fuera la vacuna.

Una asociación que a día de hoy se ha dirigido ya a Presidencia de Gobierno, al Ministerio de Sanidad y Política Social, a la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana y a Farmacovigilancia en varias ocasiones solicitándoles que investiguen sobre los posibles daños que pueda estar provocando la vacuna y reconozcan además los que causó a sus hijas. Asimismo han solicitado a las autoridades prudencia, seriedad y rigor en la vigilancia y alerta sanitaria y farmacológica con la vacuna y que en sus decisiones no influyan intereses mediáticos, económicos y otros de cualquier naturaleza que no resulten en propio beneficio de la salud de todas y cada una de las vacunadas.

También presentaron en la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana una petición de moratoria sobre la propuesta de vacunar a todas las niñas españolas de entre 11 y 14 años y que se anulase la decisión de incluirla en el calendario vacunal. Algo para lo cual presentaron también 9.521 firmas en el Ministerio de Sanidad y Política Social a finales de diciembre del 2009; obviamente muchos de los firmantes lo hicieron en solidaridad con las niñas afectadas y para mostrar su indignación por el nulo apoyo recibido por parte de las “autoridades sanitarias”.

Pues bien, en el momento de cerrar este número la asociación sólo había tenido respuesta de Farmacovigilancia que en diciembre pasado les notificó que a 15 de septiembre de 2009 en el Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano (SEFV-H) había ya registradas 508 notificaciones de posibles reacciones adversas.

FEDERACIÓN INTERNACIONAL 

La asociación colabora hoy además con la organización internacional Truth About Gardasil (La verdad sobre Gardasil) constituida para denunciar lo que está ocurriendo con la vacuna y que reúne actualmente a unas noventa familias de niñas afectadas de varios países, entre ellos Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda además de España. Precisamente el pasado mes de marzo seis representantes de la misma presentaron toda la información relativa -tanto de las niñas como de la organización- a las autoridades de la agencia estadounidense del medicamento, la conocida FDA. Un informe con gráficas representativas de los síntomas que sufren las niñas en todos los países y que llama poderosamente la atención por la similitud de los efectos que todas ellas padecen desde que se pusieron la vacuna. La documentación presentada incluye información sobre las niñas que perdieron la vida tras recibir la vacuna.

La Asociaciónde Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP) ha hecho por su parte algo similar pero sólo con las hijas de quienes constituyen su asociación y resulta que el 100% sufrió dolores articulares, cansancio y pérdida de fuerza. Y un 92% dolores de cabeza, mareos, vértigos, debilidad en las piernas, problemas de concentración e incapacitación para hacer ejercicio físico. Además el 75% tuvo que ser ingresada en algún hospital y prácticamente todas tuvieron que pasar en varias ocasiones por algún servicio de Urgencias.

abe agregar que al parecer las autoridades sanitarias estadounidenses se han tomado bastante interés por la información facilitada pero aún no han respondido. En el Reino Unido -también el pasado mes de marzo- una madre perteneciente a dicho grupo pudo entrevistarse con la Ministra de Sanidad británica y entregarle la documentación (en ese país la vacuna que se inocula es Cervarix de GlaxoSmithKline en lugar de Gardasil deSanofi Pasteur Merck).

Una de las singularidades que las familias españolas denuncian, por cierto, es el hecho de que la ficha técnica de Gardasil en Estados Unidos mencione posibles efectos adversos que efectivamente se han dado tras su comercialización; por ejemplo, síncopes asociados a movimientos tónico-clónicos. Claro que el propio Conseller de Sanidad de la Comunidad Valenciana, Manuel Cervera, en una carta oficial que dirigió a las niñas valencianas en edad de vacunación, menciona que las “vacunas, como cualquier otro medicamento, pueden en algunos casos presentar reacciones locales leves como dolor en el punto de inyección o desmayo (en ocasiones acompañados de movimientos tónico-clónicos que pueden aparentar convulsiones)”. El subrayado y la negrita son nuestras. Porque la carta que remitió a las familias de las niñas que se vacunaron en la primera campaña (la correspondiente al curso 2008-2009) no mencionaba ese extremo. En aquel escrito se limitaba a decir que en algunos casos “se pueden observar reacciones locales leves como dolor en el punto de inyección”.

En suma, en el Vaccine Adverse Event Reporting System (VAERS)-el sistema estadounidense de reporte de posibles efectos adversos provocados por las vacunas- se han notificado ya como antes adelantamos unas 18.000 reacciones adversas y 71 muertes y aún se sigue diciendo oficialmente que “los beneficios superan los riesgos” cuando LA EFICACIA DE LA VACUNA NI SIQUIERA SE HA DEMOSTRADO AÚN CIENTÍFICAMENTE.

Discovery DSALUD –que lleva mucho tiempo denunciando todo esto- decidió entrevistar a Alicia Capilla –vicepresidenta de la asociación española de familias integradas en la AAVP y madre de una de las niñas valencianas afectadas por la vacuna- para conocer su opinión y saber cómo valora el hecho de que vaya a vacunarse en nuestro país a más niñas próximamente. Fue clara y contundente: “La vacuna contra el virus del papiloma humano–nos diría- no reúne las condiciones para implantarse en un calendario vacunal ya que ni es segura, ni efectiva ni necesaria”.

-Ante todo quisiéramos preguntarle por la salud de su hija y la de su compañera valenciana que hace ahora año y medio sufrieron efectos adversos graves teniendo que ser ingresadas hospitalariamente tras recibir Gardasil.

-Mi hija Raquel está mejor pero aún sigue con tratamiento neurológico y una dieta especial con la que ha mejorado bastante. Sin embargo el proceso ha sido largo y muy difícil pues cuando en mayo del 2009 salió del hospital en ambulancia no podía siquiera estar sentada en una silla. Y hasta agosto estuvo sin poder andar, postrada en silla de ruedas. Comenzó con un programa de rehabilitación llevado a cabo por una gran profesional que duró desde finales de mayo hasta finales de julio. En septiembre, cuando ya parecía recuperada, el neurólogo pautó disminuir la medicación anticonvulsiva lentamente pero entonces tuvo otra recaída. En esa ocasión una crisis convulsiva precedida de síncope por lo que fue trasladada al hospital donde estuvo en observación. Por suerte ese mismo día nos mandaron a casa pero al siguiente mi hija no podía andar. Luego, a finales de noviembre, tuvo otra crisis convulsiva más agravando de nuevo su dificultad para caminar. Y de nuevo tuvo que estar postrada en una silla de ruedas hasta el 18 de enero. Sin poder ir al colegio. Tuvo que seguir un programa de rehabilitación. En cuanto a la otra niña valenciana, Karla, que estuvo ingresada, está prácticamente recuperada.

-¿Cuántas familias pertenecen ya a la asociación?

-Ahora mismo dieciocho pero tenemos contactos con muchas más, algunas de las cuales ya nos han manifestado su interés en asociarse.

-Los casos de Raquel y Karla son conocidos porque han aparecido en muchos medios de comunicación, pero ¿qué puede decirnos de las otras niñas afectadas? ¿Cómo se encuentran?

-Prácticamente todas han padecido -o padecen aún- dolores articulares, cansancio, pérdida de fuerza, mareos, vértigos, problemas de concentración, dolores de cabeza, visión borrosa, angustia, irregularidades menstruales, imposibilidad para andar, síncopes y convulsiones. De las 18 sólo dos se han recuperado totalmente; el resto aún no está del todo bien. Es más, hay algunos casos que nos preocupan mucho. Es por ejemplo el de una niña sevillana que lleva desde el pasado mes de octubre sin poder andar, en silla de ruedas, pues ha perdido fuerza y sensibilidad. Comenzó con problemas de oído y parálisis hasta llegar al extremo en el que se encuentra hoy día. Actualmente tiene aún que acudir al colegio –cuando puede- en ambulancia.

Otras niñas sufren aún crisis convulsivas. Y van ya casi dos años. Algunas precedidas de síncope. No pueden hacer vida normal. Ni acudir con asiduidad al colegio. Una de ellas sufre además dolores de cabezas incapacitantes. Otras tienen problemas de visión y a algunas se les ha diagnosticado neuritis óptica. De hecho recientemente se publicó en una revista científica el estudio de una niña que había sufrido esta dolencia… después de ser vacunada.

-¿Cómo valoran la actitud del Gobierno español y de las administraciones autonómicas con respecto a los casos de sus hijas?

-El Gobierno español ha decidido ignorar por completo nuestras peticiones de ayuda. Al principio nos dirigimos al Ministerio de Sanidad y a la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana pero cuando varias de las niñas empeoraron enviamos también dos escritos a Presidencia de Gobierno. Los padres sentimos desesperación e impotencia. Estamos muy decepcionados por lo que está pasando. Queremos simplemente que se nos oiga y se investigue lo que les pasa a nuestras hijas. Las autoridades sanitarias conocen la situación y tendrían ya que haber tomado cartas en el asunto pero se limitan a decir que se trata de “casualidades. Mire, la postura del Gobierno y del Ministerio de Sanidad no es propia de quienes aseguran ser socialistas. Pero tampoco las administraciones regionales están haciendo nada por ayudarnos. Todo indica que los intereses económicos priman sobre la salud de las niñas. Es lamentable, patético, tener que ver a las niñas ir de médico en médico, de hospital en hospital, y nadie sepa qué les está ocurriendo. Lo que está pasando es muy grave: niñas que antes de ser vacunadas estaban sanas llevan casi dos años sin poder hacer siquiera vida normal. ¡Por una vacuna simplemente preventiva!

-¿Creen ustedes que las administraciones actúan presionadas por los laboratorios?

-Sabemos que un alto cargo socialista que intentó ayudarnos recibió amenazas del lobby farmacéutico. Y yo me pregunto cómo puede estar ocurriendo algo así en un estado democrático. ¡Siento vergüenza de mi propio país! Se trataba de un diputado que intentó concertar una entrevista en el Ministerio de Sanidad pero parece que siempre llega un momento en el que hay una barrera imposible de salvar. Lo que es evidente es que la industria farmacéutica tiene un enorme poder; no sólo en nuestro país sino en todo el mundo. Quieren justificar todos los efectos adversos de la vacuna como meras casualidades sin darse cuenta de que hoy día existe Internet y la ciudadanía puede acceder a información de todo el mundo. Y eso es lo que está ocurriendo en este caso. Sinceramente, no podemos entender cómo los productores de las vacunas se empeñan en intentar convencer a la ciudadanía de que todos los casos de reacciones adversas que se han producido y se están produciendo en el mundo no se deben a ellas. Cuando algunos de esos efectos que las niñas están padeciendo están registrados en los ensayos clínicos ¡y en la propia ficha técnica del producto! Luego, ¿por qué ese empeño en negarlo? Es una clara contradicción que va en contra de su producto e incluso de la ciencia. Mire, tanto las farmacéuticas como las autoridades sanitarias han perdido ya credibilidad ante los ciudadanos.

-¿Han recibido ustedes algún tipo de presión, velada o directa?

-Yo misma fui amenazada el 26 de mayo del año pasado cuando una persona que se identificó como miembro del Alto Consejo Consultivo de la Comunidad Valenciana, tras finalizar una conferencia del Dr. Xavier Bosch sobre lo buenísima y segura que resulta la vacuna, se dirigió a dos madres de niñas afectadas y a mí preguntándonos si no teníamos miedo de seguir por este camino, preguntándonos por los patrocinadores económicos que supuestamente respaldaban nuestra labor y diciéndonos que debíamos abandonar la asociación que acabábamos de constituir por nuestro propio bien.

-¿Y cómo ha reaccionado la clase médica ante sus casos? ¿Han recibido apoyo?

-La mayoría de los médicos implicados en estos casos se empecinaron desde el principio en desvincular la vacuna de los efectos que provoca. Quisieron culpabilizar a las niñas de sus propias dolencias. Hay un porcentaje muy pequeño que sí está haciendo lo posible por averiguar qué es lo que está ocurriendo pero no han logrado nada. Es más, hemos vivido la ingrata experiencia de comprobar cómo muchos médicos aseguran estar seguros de que lo que le ocurre a nuestras hijas se debe a las vacunas pero luego son reacios a ponerlo por escrito. Parece ser un tema tabú.

-¿Tienen ustedes la sensación de que sus hijas han sido cobayas de los intereses privados que imperan en el sector farmacéutico?

-Efectivamente, tenemos la convicción de que nuestras hijas han sido conejillos de indias. Porque sabemos que se trata de una vacuna que no está suficientemente experimentada y por tanto no cumple los requisitos que una vacuna debe tener para implantarse en un calendario vacunal. No se ha demostrado que sea segura, ni efectiva, ni necesaria. Ni siquiera se ha informado a los padres de los riesgos que sus hijas corren al vacunarse. A nosotros lo único que se nos dijo es que era una vacuna eficaz que prevenía el cáncer de útero. Lo cual evidentemente es una falacia ya que ni es eficaz, ni previene el cáncer de útero. A lo sumo previene la infección de dos a cuatro tipos de virus del papiloma y no del desarrollo del cáncer de cérvix. Pongo como ejemplo a la Dra. Diane Harper que llevó a cabo los ensayos clínicos para Gardasil antes de su comercialización y ha pedido prudencia ante la vacuna porque según ella misma no se conocen los efectos adversos a largo plazo y vacunar a una niña de once o doce años es como permitir realizar un experimento público masivo sobre salud. Por tanto tenemos razones para pensar que nuestras hijas están siendo conejillos de indias.

-¿Qué les diría a los padres que puedan estar en su misma situación y no relacionen el caso de sus hijas con la vacuna? ¿Y a los padres que estén pensando en vacunar a sus hijas?

-A los padres que están en nuestra misma situación les diría que la única manera de intentar que se investigue lo que está ocurriendo es estar unidos. La unión hace la fuerza y quien resiste vence. A los padres que estén pensando en vacunar a sus hijas les diría que no se dejen influir por esas campañas publicitarias que sólo pretenden meter miedo y se informen bien de los riesgos y ¿beneficios? de la vacuna. Les explicaría que no sólo su eficacia no está probada sino que se está ocultando que en estos dos últimos años se han comunicado miles de casos de niñas que han sufrido efectos secundarios, algunos de los cuales son tan graves como para haber dejado inválidas de por vida a quienes la recibieron. A otras, simplemente, las han matado. Y no somos nosotros solos quienes aseguran que esta vacuna no es eficaz. También lo piensan los 9.336 profesionales sanitarios que firmaron un escrito pidiendo una moratoria para la vacuna. Además hay estudios que indican que para que la vacunación tenga un fuerte impacto en la carga de la enfermedad y poder prescindir del cribado se necesitarían nuevas vacunas con propiedades mejoradas. Y de igual modo hay muchos expertos que opinan que hay que ser cautos y que la decisión de vacunar o no a niñas menores de edad deben tomarla los padres y no los médicos o las autoridades sanitarias.

Para no extenderme más me gustaría concluir con una advertencia reciente de la antes mencionada Diane Harper: esta vacuna puede provocar más enfermedades y muertes de las que podría evitar.

Miguel Jara

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Junio 2010
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