Numerosas dolencias pueden desaparecer con una simple hidroterapia de colon

Multitud de síntomas –dolores de cabeza, cansancio crónico, falta de vitalidad y de concentración, flatulencia, depresiones, agresividad, reuma, poliartritis, hipertonía, afecciones cutáneas, alergias y otras dolencias- pueden deberse a un mal funcionamiento del intestino. Y es que, tanto una inadecuada alimentación como una digestión deficiente provocan la formación de sustancias tóxicas que se acumulan en él y que envenenan nuestro organismo. Problemas que pueden resolverse con una simple hidroterapia.

Una inadecuada alimentación, la escasez de fibra, la falta de ejercicio, el estrés, los problemas emocionales y las insanas costumbres de nuestra sociedad actual son algunas de las causas que provocan la mayor parte de los desarreglos de nuestro aparato digestivo. Y es que a veces la materia que consumimos y debería ser evacuada permanece en nuestro interior fijándose en las paredes del intestino durante largo tiempo, donde se pudren y fermentan generando multitud de toxinas que terminan siendo absorbidas por el organismo. Con lo que se produce una especie de autointoxicación que va poco a poco minando el bienestar de todo el organismo.

Uno de los primeros síntomas de que algo va mal en nuestro intestino es padecer estreñimiento, problema que al parecer afecta a la mitad de los españoles. Personas que, cuando la situación se prolonga en el tiempo, suelen terminar recurriendo a medicamentos y laxantes cada vez más fuertes sin tener en cuenta que ese hecho puede complicar el problema ya que algunos de tales fármacos ejercen a veces un efecto destructivo de las mucosas del intestino.

Pero no es esa la única señal de alarma que emite nuestro cuerpo cuando algo no funciona. Así nos lo explicaría Julio Alonso, especialista en Medicina Natural y director de Itaka -uno de los pocos centros que aplican esta terapia en España- cuando hablamos con él. Flatulencia, pesadez, falta de regularidad en las deposiciones, estreñimiento seguido de diarrea, heces blandas o bien muy duras y pequeñas, dolor abdominal o ganas inútiles de defecar –nos diría- son algunos de los síntomas indicativos de que nuestro intestino no funciona correctamente o de que es necesario hacerse una hidroterapia de colon. Y, desde luego, si uno sangra al defecar debe ir inmediatamente al médico porque podría ser señal de alguna patología grave.

-Usted habla de síntomas iniciales, pero ¿a qué pueden dar lugar si esa situación se mantiene en el tiempo?

-Pues verá, todos esos problemas ponen de evidencia que el cuerpo se está intoxicando porque no logra evacuar convenientemente las toxinas y desechos que produce. Y esos residuos, cuando no se eliminan, pasan a la sangre y envenenan el organismo. Las consecuencias pueden ser dolores de cabeza o de espalda, cansancio crónico, falta de vitalidad y de concentración, depresiones, agresividad, reuma, poliartritis, hipertonía, afecciones cutáneas y alergias, entre otras dolencias.

-¿Y cómo podemos resolver esas situaciones?

-Pues de una forma sencilla, rápida y efectiva: mediante una hidroterapia de colon. Se trata de efectuar una limpieza exhaustiva del intestino grueso. Porque al eliminar los restos que producen las toxinas se acabará con la constante autointoxicación del cuerpo y mejorarán las defensas del organismo; es decir, mayor será la capacidad de nuestro sistema inmune. Es más, un doctor alemán llamado Mayer afirma -creo que con razón- que “el intestino es la raíz del árbol llamado hombre”. Además, si todo el mundo pone cuidado en mantener limpia su cara o sus dientes, ¿por qué no lavar también el intestino?

EL PORQUÉ DE LA HIDROTERAPIA DE COLON

Un antiguo proverbio de cruda actualidad en nuestra época dice que “la muerte se esconde en el intestino” advirtiéndonos así de su importancia. Y, sin embargo, a causa de la inadecuada alimentación y de los hábitos poco saludables que hoy imperan pocas personas tienen la función intestinal en perfectas condiciones. Además hay que tener en cuenta que en un intestino sano se asientan, en gran medida, las bases de un organismo sano. Y, en ese sentido, hay que reconocer que la hidroterapia de colon es una alternativa rápida, cómoda e higiénica para mantener el intestino limpio y sano y evitar así las dolencias que antes enunciábamos.

¿CÓMO SE EFECTÚA? 

La Hidroterapia de Colon –también llamada Colonterapia- se lleva a cabo en una camilla en la que se tumba el paciente y al que se introduce una cánula de entrada y salida desechable (de 15 centímetros en el caso de los adultos y de 12 en el de los niños). A continuación se abre el grifo y se introduce lentamente en el intestino grueso agua filtrada potable a una temperatura y presión controladas en flujo constante que limpia el interior del intestino arrancando la suciedad que se halla pegada a las paredes, suciedad que va saliendo poco a poco por la misma cánula.

Obviamente, es la temperatura y la presión del agua lo que permiten que se vayan desprendiendo los restos de las heces pegadas a las paredes –generalmente muy endurecidas y encostradas ya- a la vez que se van soltando trozos de la túnica intestinal y mucus cuya flora suele estar trastornada y ser agresiva.

¿QUÉ SE CONSIGUE? 

Los resultados de la Colonterapia no suelen hacerse esperar. Bastan una o dos sesiones de 45 minutos para notar ya una mejoría del estado general: la digestión se hace más ligera, se tienen menos gases, se eliminan mejor los líquidos evitando su retención y tanto los riñones como el hígado mejoran su función desintoxicadora.

Los dolores de espalda y de cabeza -nos aseguraría Julio Alonso- desaparecen muchas veces de forma inmediata. Además, la piel presenta tras el tratamiento mejor aspecto y se pierde volumen corporal. Eso entre otras muchas cosas porque en los 8 años que llevo aplicando este método he comprobado que la hidroterapia de colon también alivia alergias, molestias digestivas, irritaciones pancreáticas, hepatitis, cólicos biliares y problemas de vejiga. Además, y esto nunca se lo había contado a un periodista, la Colonterapia es un excepcional coadyuvante en enfermedades degenerativas crónicas como el cáncer ya que elimina las toxinas y residuos que se almacenan en el cuerpo después de que el paciente se somete a radioterapia o quimioterapia.

Eso sí, por seguridad, esta terapia no se debe aplicar en casos de hipertensión arterial, de fisuras o fístulas anales, de hemorroides protuberantes o en mujeres que se encuentren ya en el tercer mes de gestación. Se trata pues, en suma, de un sistema completamente inocuo y exento de efectos secundarios que sería bueno plantearse como higiene y prevención para mantener una buena salud.

L. J.

 Recuadro:


 

Hidroterapia de colon: ¿dónde, cómo, cada cuánto, para qué?

La Hidroterapia de colon es un método eficaz e indoloro para limpiar el intestino grueso y, de esta forma, prevenir y/o aliviar dolencias que con el tiempo podrían convertirse en patologías a causa de un mal funcionamiento intestinal.

Es útil para cualquier persona y a cualquier edad. Lo ideal es aplicarse 2 o 3 sesiones en una semana. El procedimiento es sencillo: mediante una cánula doble de tamaño variable -según el paciente sea niño o adulto-, el especialista introduce agua filtrada y tibia (entre 80 y 120 litros a una temperatura de entre 21º y 41º C) en el intestino grueso hasta que se advierte que el intestino grueso se ha limpiado completamente porque el agua vuelve a salir del cuerpo limpia. La operación dura 45 minutos y su precio es de unas 15.000 pesetas. Los resultados son inmediatos.

 


 

Un poco de historia

La utilidad de los tratamientos mediante enemas del intestino grueso se conoce desde muy antiguo. Entre los egipcios se creía que el propio dios Osiris había transmitido este método de irrigación a los médicos sacerdotales egipcios e, incluso, se creó la figura del “pastor del intestino del faraón”. Los romanos, por su parte, conocían los beneficios de los enemas y adoraban al dios de las flatulencias al que llamaban Crepitas.

Más recientemente -y como precursor de la hidroterapia de colon-, cabe mencionar el baño intestinal bajo el agua pero en la actualidad es muy difícil encontrar la bañera especial de tratamiento que se utilizaba para este menester. Eso sí, se sabe que el paciente se situaba en ella y, mediante el dispositivo correspondiente, podía él mismo introducirse agua en el intestino grueso para, a continuación, abrir la válvula y liberar el contenido intestinal a un sistema de mangueras. La sustentación en el agua favorecía la liberación del contenido intestinal pero el inconveniente era que el propio paciente se aplicaba el tratamiento, con lo que no siempre podía captar sus zonas problemáticas. Además, el gasto económico era cuantioso.

En todo caso, herederos de aquel sistema son las bolsas para enemas que hoy podemos encontrar en cualquier farmacia y que permiten introducir un par de litros de agua templada –tirando a caliente- en el intestino grueso tras mojar la cánula con un poco de aceite o crema. Es efectivo aunque no tiene las mismas propiedades que la hidroterapia de colon ya que el agua no entra a la misma presión.

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Noviembre 2001
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