Pierda rápidamente la grasa acumulada en las fiestas navideñas

Estas son las 5 reglas de oro para seguir en las fiestas navideñas:beba dos vasos grandes de agua media hora antes de cada comida, tome a diario alimentos funcionales, mastique despacio cada bocado, coma relajadamente e ingiera antes de cada comida o cena algún producto enzimático y un compuesto de fibra alimentaria.

Son cada vez más las personas a las que no les gusta nada la actual celebración de la Navidad, en gran parte desvirtuada de su sentido original y transformada en un mero periodo de diversión y consumo desaforado -y no sólo en el ámbito alimentario aunque también en éste- tras el que la inmensa mayoría termina ahíta de tanta comida y bebida. Y es que pareciera obligado ingerir determinados alimentos –muchos tan apetitosos como poco sanos- sólo porque son típicos de estas fiestas y no se ingieren en otras épocas del año. No se explica si no que la inmensa mayoría de la gente -en el mundo occidental, por supuesto- abuse de turrones, mazapanes, polvorones, mantecados, yemas, hojaldres, fruta escarchada, tortas, peladillas, confituras, almendras garrapiñadas, piñones, roscones de reyes y un sinfín de productos más que suelen tomarse conjuntamente con dulces, pasteles, tartas, bombones o helados… y todo ello tras haber ingerido de “aperitivo” -como entrada- canapés de todo tipo -frutos secos, aceitunas, quesos, patés, patatas fritas, saladitos, jamón curado, fiambres, lomo, salchichitas, chorizo, longaniza, salchichón, fuet, morcón, cecina, chistorra, sobrasada, butifarra, morcilla, etc.- sin olvidar el “plato fuerte”, generalmente carne, pescado o marisco que acompañamos con suculentas salsas y toda clase de guarniciones. Y todo ello normalmente regado con vino, cerveza, sidra, cava, champán, refrescos –la mayoría azucarados y con gas- y todo tipo de diferentes bebidas alcohólicas que muchos acompañan con un café bien cargado. Sin olvidar el clásico chocolate caliente con churros, porras o bollos para intentar amortiguar la resaca mañanera. Y así durante días y días… ¿Cómo no va uno pues a acumular en ese tiempo grasa en el cuerpo salvo que, como hace buena parte de la juventud, queme todo lo ingerido bailando frenéticamente a última hora del día (más bien de la madrugada)? Porque es evidente que el resto termina completamente abotargado, somnoliento, hinchado y con evidente acumulación de gas, grasa, colesterol y ácido úrico en el organismo al que, encima, hemos llenado de toxinas.
Aunque lo más singular sea el que, salvo muy contadas excepciones, cada año repetimos la locura. Así que, también como cada año, nosotros vamos a darle algunos consejos.

LO MEJOR ES PREVENIR

Evidentemente, lo ideal es prevenir así que nuestro principal consejo es que se modere durante estas fiestas a la hora de comer y beber. Piense que luego le costará más esfuerzo recuperarse de los excesos. En todo caso, he aquí nuestras 5 reglas de oro para las fiestas:

1)  Beba siempre un par de vasos grandes de agua –preferiblemente mineral- media hora antes de cada comida.
2) Tome todos los días alimentos funcionales, especialmente en el desayuno.
3) Mastique despacio saboreando cada bocado y constatará que se sacia antes. Ya que come disfrute del alimento ensalivándolo bien y verá que, además, ello facilita la digestión.
4) Coma relajadamente y procure no discutir mientras lo hace. Perjudica el proceso digestivo. Y,
5) Ingiera diez minutos antes de cada comida o cena algún producto enzimático y un compuesto de fibra alimentaria. Y sobre este punto vamos a ser más explícitos:

a) Las enzimas digestivasson un tipo de proteínas que fundamentalmente se segregan en el páncreas, el hígado, el estómago y el intestino que se caracterizan porque aceleran notablemente los procesos químicos que tienen lugar durante la digestión. Y son básicamente de tres tipos:

-Las proteasas enzimas oproteolíticas, encargadas de descomponer las proteínas en aminoácidos.
-Las amilasas, encargadas de convertir los glúcidos o hidratos de carbono en azúcares simples. Y,
-Las lipasas, responsables de transformar las grasas o lípidos en ácidos grasos y glicerol.

Obviamente tales enzimas las segrega el organismo de forma natural pero cuando la ingesta es excesiva puede no hacerlo en suficiente cantidad, especialmente si existe déficit de vitamina B6 y zinc. Evidentemente garantizará su presencia si toma cada día suficiente fruta (destacan por su riqueza en enzimas la manzana, la piña y la papaya) y vegetales (en especial las coles de todo tipo y los champiñones) así como huevos… pero con el fin de asegurarse de que durante estas fiestas no le falten en el momento más necesario le sugerimos que ingiera algunas pastillas o cápsulas con enzimas. Hay varias marcas en el mercado.

b) La fibra.Hablamos del material no digerible de los alimentos que actúa como lastre facilitando el tránsito intestinal y que se encuentra básicamente en los vegetales, las frutas y las lugumbres. Existen dos tipos de fibra en función de su solubilidad en agua. Por un lado están las fibras solubles –como las pectinas, gomas y mucílagos- que poseen un doble efecto. Primero, forman un gel viscoso en el estómago que prolongan la sensación de saciedad y retrasan la absorción de lípidos, glúcidos y sales biliares. Después, al fermentar en el intestino promueven el correcto funcionamiento de las bacterias del colon, estimulan la regeneración de la mucosa que cubre sus paredes, hacen aumentar el volumen de la masa fecal y facilitan su evacuación. Además los mucílagos poseen una ligera acción laxante por lo que también son útiles en el tratamiento del sobrepeso, la hiperglucemia, la hiperlipemia y el estreñimiento.

Por su parte, las fibras insolubles –básicamente, celulosa, hemicelulosa y lignina- no sólo no se disuelven en agua sino que al contacto con ella se hinchan y retienen parte del líquido. Esta acción aumenta el volumen fecal y reblandece las heces lo que hace disminuir el tiempo de tránsito de los alimentos y de los excrementos a través del aparato digestivo y facilita la actividad del intestino.
Y entiéndalo bien: aunque la fibra no posee poder nutritivo es absolutamente esencial. Comer sin fibra suficiente es un camino seguro hacia muy diversos tipos de dolencias. Sea consciente de ello. Ahora bien, sepa igualmente que –contrariamente a lo que mucha gente cree- el exceso de fibra tampoco es bueno ya que puede inhibir la actividad de las enzimas pancreáticas y dificultar la digestión, disminuir o impedir la absorción de minerales como el calcio, el hierro o el magnesio.

LOS ALIMENTOS FUNCIONALES

Otra posibilidad interesante es consumir –especialmente en el desayuno- los llamados “alimentos funcionales“, como se denomina a los que han sido específicamente enriquecidos. Es el caso de los probióticosy los prebióticos. Se trata de microorganismos que, ingeridos con la alimentación, colonizan el intestino modificando positivamente la flora intestinal y mejorando el funcionamiento del sistema inmune y, por tanto, la salud del organismo. Los probióticosmás utilizados por la industria alimentaria son el streptococus thermóphilus, el lactobacillus bulgáricus, el lactobacillus acidophilus, el lactobacillus casei y lasbifidobacterias. En cuanto a los prebióticosdestacan los contenidos en alimentos como la manzana, el ajo, la cebolla, el puerro, el espárrago, la alcachofa, la raíz de achicoria, la remolacha, el plátano, el trigo, la cebada y el centeno. Cabe Añadir que a los productos que contienen tanto prebióticos como prebióticos se les denomina simbióticos, término que alude a la sinergia que se produce por la unión de ambos y que favorece especialmente al organismo.

RECUPERANDO EL ORGANISMO

En suma, si hace lo que le decimos pasará mucho mejor las fiestas. Pero en caso de no habernos hecho caso sepa también que tiene aún varias alternativas. Una de ellas es ayunar; es decir, no ingerir comida alguna durante unos días –puede en cambio beber el agua y las infusiones que quiera excepto café-. Aunque le sorprenda verá que a las 36-48 horas su hambre casi desaparece.  Otra es hacer un semi-ayuno de al menos una semana tomando sólo zumos de fruta o verduras. Procurando, eso sí, no mezclar las ácidas con las dulces. Es una buena posibilidad que da excelentes resultados. La tercera es hacer una cura ingiriendo exclusivamente uvas. Lo aconsejable es hacerla primero tres días seguidos y luego sólo un día a la semana durante un periodo máximo de tres semanas. Se trata de ingerir únicamente la pulpa, la piel y las semillas de las uvas (de distintos tipos, si se prefiere). La cantidad diaria oscilará entre un kilo y doscientos gramos y dos kilos repartidos en pequeñas tomas cada dos o tres horas. Para potenciar el efecto de la cura se aconseja beber mucha agua y caminar no menos de media hora diaria.
Seguirla tiene la ventaja añadida de que la uva es desinfectante (neutraliza algunas sustancias cancerígenas a través de su acción antioxidante), energética (por sus azúcares simples de fácil asimilación), diurética (aumenta la producción de orina y la expulsión de toxinas) y laxante (por su alto contenido en fibra). Pero además es muy nutritiva porque es rica en vitaminas (A, B1, B3, B9 y C) y minerales (potasio, hierro, magnesio, flúor, fósforo, zinc y calcio).
Y no se preocupe si nota que su orina se vuelve más oscura porque es sólo síntoma inequívoco de que está eliminando toxinas. Lo mismo que si aparecen temporalmente impurezas en la piel, dolores de cabeza, sensación de cansancio o mal aliento.
Cabe añadir que este tratamiento está especialmente indicado para las personas con problemas renales o hepáticos o bien padecen gota, artritis, estreñimiento o trastornos circulatorios. Sin embargo, deberían seguir esta curta depurativa las personas con diabetes, tendencia a la colitis y, en general, aquellas en las que no esté indicada la realización de ayuno.

LA CURA CON SIROPE DE SAVIA Y LIMÓN

La cuarta opción es hacer la llamada “cura con sirope de savia y limón”. Basta seguirla entre siete y diez días, tiempo más que suficiente -en general- para desintoxicarse y eliminar buena parte de las toxinas y de los depósitos de grasa acumulados en el cuerpo. Se trata de ingerir exclusivamente durante ese tiempo un preparado elaborado a base de sirope de savia y palma mezclado con zumo de limón y agua al que se añade un poco de canela y una pizca de cayena picante. Mezcla que será nuestro único alimento durante esos días si bien podemos tomar, paralelamente, algunas infusiones.
La ventaja de este sistema es que la sensación subjetiva de hambre también mengua o desaparece y además se pierde peso (entre 4 y 6 kilos en tan corto tiempo). Y lo más importante: no sólo no se sentirá cansado sino que comprobará que tiene más energía. Incluso se sentirá más ligero y dormirá mejor.La razón es simple: la mezcla contiene la mayor parte de las vitaminas, minerales (potasio, sodio, calcio, magnesio, zinc, manganeso y hierro), enzimas y demás oligoelementos que el organismo necesita. La grasa, obviamente, la sacará de los depósitos acumulados en el cuerpo, quemándolos. Y en cuanto a los hidratos de carbono del sirope de savia -fructosa y glucosa- son naturales porque no contiene azúcar artificial alguno. Por otra parte, el limón -también importante fuente de minerales y vitaminas, especialmente de la C- es un antioxidante natural que ayuda en la eliminación de los depósitos grasos y mejora la actividad del metabolismo. Además de ser un buen diurético. En cuanto a la cayena, además de contrarrestar el fuerte sabor dulzón del sirope de savia es una buena fuente de vitaminas del complejo B, disuelve flemas y regenera la sangre.
Su preparación es simple: basta verter cada día en una botella de litro y medio 14 cucharadas soperas de sirope de savia de palma y arce y palma, el jugo de cuatro limones grandes, una pizca de cayena picante molida (la puntita de una cucharadita de café) y media cucharadita pequeña de canela en polvo. Rellene el resto de la botella con agua -preferentemente mineral-, agite el contenido fuertemente y bébase el contenido a lo largo del día.

PLANTAS “DEPURATIVAS”

La acción detoxificadora de cualquiera de los cuatro métodos comentados puede reforzarse mediante la utilización de algunas plantas depurativas, especialmente las que tienen propiedades diuréticas, fluidificantes de la sangre, estimulantes de la circulación linfática, protectoras y desintoxicantes hepáticas y reductoras del colesterol. Así, son recomendables:

a) Entre las plantasdiuréticas, el té, la lespedeza, el ortosifón, la ulmaria, la cola de caballo, el grosellero negro, el fresno, la vellosita y la rompepiedras.
b) Entre las plantasprotectoras y desintoxicantes del hígado la alcachofera, el cardo mariano, el diente de león, el boldo, la lavanda, la ortiga, el rábano, el olivo, la fumaria y el romero.
c) Entre los vegetales fluidificantes de la sangre el abedul, el sauce blanco, el ajo, la cebolla, la papaya, la piña tropical, el crisantelo, el espino albar, la vincapervinca, el grosellero negro, el arándano, el cerezo, el gingko biloba, el naranjo amargo, la vid roja, el castaño de Indias y el ruscus.
d) Entre las plantas estimulantes de la circulación linfática el meliloto y la albura de tilo. Y,
e) Entre las plantasreductoras del colesterol el llantén, el lino, la ispágula, la zaragatona, el abedul, la malva, el malvavisco, el ananás, la camilina, la onagra, el crisantemo y el harpagofito.

LA DIETA DEFINITIVA

Terminamos este texto recordándole –al igual que en los últimos tres años- que si lo que quiere es no sólo desintoxicarse sino adelgazar y hacerlo además de forma definitiva lo inteligente es seguir La Dieta Definitiva. Porque como en otras oportunidades hemos explicadoes nutritivamente equilibrada –aporta al organismo todas las proteínas, hidratos de carbono, grasas, fibra, líquido, vitaminas, minerales y demás oligoelementos que éste necesita–, es variada, no se pasa hambre, no genera ansiedad, no hay que pesar la comida ni contar calorías, permite comer entre horas, no hay que tomar fármacos, infusiones adelgazantes, diuréticos, laxantes o ansiolíticos, no perjudica la salud sino que potencia y reequilibra el organismo ayudándole a sanar de muy diversas dolencias, no hay que hace deporte ni requiere esfuerzo físico y, encima, funciona con todo el mundo. Y no sólo está fundamentada científicamente –como puede comprobarse leyendo el contenido del libro donde se explica– sino que está escrita en un lenguaje ameno y sencillo al alcance de cualquier persona sin perder por ello rigor. Los millares de personas que ya la han seguido atestiguan su eficacia más allá de toda duda. Y tiene la ventaja de que puede seguirla sin riesgo cualquier persona mayor de siete años, los enfermos de diabetes, las personas con problemas cardiovasculares y hasta quienes se encuentran físicamente imposibilitados en una silla de ruedas o en cama. Lo que no obsta para que le sugiramos que consulte con su médico. Deje que lo lea si lo desea y podrá constatar que lo que se dice en él es correcto.
Y por cierto, es importante que comprenda que adelgazar supone perder grasa, no sólo peso o volumen. Son muchas las dietas que se anuncian con sugerentes anuncios del estilo de “pierda tres kilos en cinco días” o “reduzca rápidamente el volumen de su abdomen y su cintura” pero la verdad es que uno puede perder peso y volumen siguiendo una alimentación que ayude a deshincharse y eliminar líquido… sin perder por ello un gramo de grasa. De hecho, en cuanto vuelve uno a alimentarse normalmente recupera el peso y el volumen. Por tanto, entiéndalo claramente: si usted sigue un régimen pensado para perder peso y volumen, no adelgazará: paradójicamente, si usted hace un régimen como el de La Dieta Definitiva para perder grasa, perderá a la vez peso y volumen. Usted decide.
Recuerde, en cualquier caso, que el uso y abuso por la industria agrícola y alimentaria de pesticidas, conservantes, colorantes, aromatizantes, espesantes, acidulantes, edulcorantes, potenciadores del sabor y otros elementos químicos en los alimentos, su manipulación y manufacturación industrial, la deficiente alimentación animal, la contaminación del aire, frutos y plantas por derivados del petróleo, la mala práctica agrícola y los numerosos elementos sintéticos con los que entramos en contacto está provocando un notable aumento de los casos de intolerancias y alergias alimentarias que, con frecuencia, puede ser causa de la hinchazón de abdomen, la retención de líquidos, la flatulencia, el mal olor corporal, el sobrepeso, la obesidad, la dificultad para adelgazar, los dolores de cabeza y estómago, numerosos problemas gastrointestinales, la diarrea, la sinusitis y otras complicaciones respiratorias, la artritis, los problemas de la piel, la fatiga crónica y el cáncer, entre otras dolencias. Y no sólo eso: puede ser la causa de que no logre adelgazar a pesar de hacer dieta. De ahí que lo aconsejable sea hacerse un test de intolerancia alimentaria antes de ponerse a régimen.

Jorge Palafox

Este reportaje aparece en
68
Enero 2005
Ver número