Productos naturales recomendables

A pesar de la extendida creencia popular –incluso entre los profesionales de la salud- de que las disfunciones que las personas padecemos a veces –y que conocemos como enfermedades– pueden resolverse en la mayoría de los casos con fármacos no es en así en absoluto. En realidad salvo en el caso de las enfermedades infecciosas el resto de los fármacos son sólo paliativos, sintomáticos. Es decir, alivian los síntomas pero no curan nada. Y por si eso fuera poco la mayoría provocan efectos negativos que pueden ir de leves a muy graves hasta el punto de llevar en ocasiones directamente a la muerte a los enfermos. Y, sin embargo, existen productos naturales –la mayor parte inocuos, es decir, sin peligro- que sí curan y/o alivian en tales casos. Igual o mejor que la gran mayoría de los fármacos. A lo largo de estos años nos hemos hecho eco de muchos de ellos. Hacemos pues un breve resumen –que se completa con lo dicho en otros apartados de este mismo ejemplar- de los principales. Estamos seguros de que las propiedades de algunos le sorprenderán. 

El  

“El té es una medicina milagrosa para el mantenimiento de la salud. Tiene el extraordinario poder de prolongar la vida”.Así de rotundo se expresa un monje budista en un manuscrito que data del año 1211. Claro que mucho antes de esa fecha el té ya era utilizado como planta medicinal por chinos e indios. Y hoy es ya la segunda bebida más consumida del mundo después del agua. En Occidente empieza además a ser valorado por sus propiedades terapéuticas, realmente únicas en el reino vegetal. Los más consumidos a este lado del mundo son el té rojo o Pu-Erh –conocido como “el té de los embajadores”- y el té verde. Del primero –al que la Medicina Tradicional China considera “la bebida de la salud”- se sabe que es diurético y antibiótico, ayuda a regular el tránsito intestinal, activa el metabolismo del hígado y reduce los niveles del llamado colesterol “malo” y de ácido úrico. En cuanto al té verde tiene propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas -por su riqueza en catequinas, sustancias que inhiben la uroquinasa, una enzima fundamental para el crecimiento tumoral- además de prevenir problemas cardiovasculares y otros trastornos menores. El té es, pues, mucho más que una bebida ritual y milenaria.
(Más información en los números 5 y 13 –té rojo- y 25 -té verde-.).

El Hipérico

El uso de esta planta con fines terapéuticos cuenta con una larga historia en la tradición popular. Tanto Dioscórides -principal médico de la antigua Grecia- como Plinio e Hipócrates éste último, considerado”padre de la Medicina” administraban hipérico ya en su época para la cura de muchas enfermedades. Su nombre latino –Hypericum perforatum- deriva precisamente del griego -significa “huye, aparición”- y hace referencia a la creencia de que el aroma de esta planta alejaba a los malos espíritus. Leyenda que persistió también durante la Edad Media y de ahí que uno de los nombres más populares del hipérico haya sido el de fuga demonum (“azote del diablo”). Hoy, el hipérico o Hierba de San Juan se emplea para combatir síntomas de ansiedad, apatía, insomnio, anorexia, retraso psicomotor, depresión y sentimiento de inutilidad. Y todo ellos sin los peligrosos efectos secundarios de los modernos ansiolíticos y antidepresivos. Su acción terapéutica se basa en la capacidad que tienen algunos de sus componentes – principalmente la hipericina– para inhibir los tipos A y B de la mono amino oxidasa (MAO). La consecuencia de esta inhibición se traduce en una elevación del nivel de serotonina manteniendo el estado de ánimo y la estabilidad emocional dentro de la normalidad.
(Más información en el número 13).

El Aloe Vera

De todas las especies vegetales conocidas pocas reúnen las propiedades curativas del aloe vera. Ésa es, al menos, una de las conclusiones a las que la comunidad científica ha llegado tras años de investigaciones. La otra es que el aloe vera es una asombrosa mezcla de acción analgésica, antibiótica, antiinflamatoria, antimicrobiana, antiséptica, antiviral, fungicida, desinfectante, astringente, bactericida, coagulante, energética, laxante, tranquilizante, antiasmática, antirreumática, tónica, reconstituyente, inhibidora del dolor y estimulante del crecimiento de los tejidos. Todo eso en una sola planta que posee más de 200 componentes fundamentales para el organismo humano y se ha contrastado que favorece la función hepática, aumenta las defensas, neutraliza los efectos de las toxinas microbianas, revitaliza la piel, acelera los procesos de reproducción de células nuevas, cicatrización y eliminación de células muertas y resulta muy útil para tratar quemaduras de todo tipo, erupciones, cicatrices, llagas y afecciones como la psoriasis, las varices, las alergias, el asma, la anemia, la fatiga crónica, la diabetes o los dolores de muelas. Por eso el aloe vera se ha ganado de forma más que justa apelativos como los de “planta milagrosa” o “planta de primeros auxilios”.
(Más información en los números 15 y 29 y en la sección de Salud y Bellezadel número 52).

El Ginseng

Aunque la primera referencia escrita de esta planta es de tiempos de la dinastía Han (200 a.C) se utiliza al parecer desde hace más de 5.000 años. Su nombre latino –Panax Ginseng– denota ya por sí mismo la excelente consideración que de ella tenían los romanos –al igual que los griegos- al considerarla una auténtica panacea o, lo que es lo mismo, “remedio para todas las enfermedades”. De esta planta se usan básicamente las raíces que son ricas en vitaminas B1, B2 y C así como en hierro, manganeso y mucílago. El ginseng, en tanto estimulante del sistema nervioso central, es un magnífico reconstituyente en los casos de fatiga física y mental y durante la convalecencia por enfermedad. Asimismo es útil en los casos de depresiones, estrés, neurosis, atonía nerviosa, disminución de la libido e impotencia. También se considera que normaliza la tensión arterial, atenúa los dolores propios de las gastritis crónicas, reduce el colesterol “malo”, mejora la hipoacidez, refuerza el sistema inmune y, sobre todo, mejora la concentración mental. Además ha demostrado su capacidad para hidratar el cuero cabelludo, mejorar la microcirculación arteriocapilar, dar elasticidad al pelo, hidratar la piel y reducir el espesor de las arrugas.
(Más información en el número 20).

El Noni

En forma de zumo o de extracto seco esta “planta sagrada” -así llaman al noni los kahunas o médicos tradicionales de la Polinesia francesa- se ha empezado a comercializar en Occidente con casi dos mil años de retraso y tras ser sometida a rigurosos estudios científicos que avalaran sus usos terapéuticos tradicionales. Hoy, tras décadas de investigaciones para conocer los secretos de esta planta casi desconocida para la ciencia occidental, se considera que sus propiedades terapéuticas son simplemente espectaculares. Así, además de analgésico, antiinflamatorio, antibacteriano y antiséptico se ha demostrado que el noni refuerza el sistema inmune al activar la producción de macrófagos y linfocitos, regula la función celular y regenera las células dañadas. Dolores musculares y articulares, artritis, tendinitis, fatiga crónica, infecciones, hipertensión, desórdenes renales, problemas digestivos y migrañas son sólo algunas de las afecciones que pueden tratarse con él. Asimismo científicos de laUniversidad de Keio y del Instituto de Ciencias Biomédicas de Japón declaran haber aislado en el noni una molécula llamada damnacanthal capaz de convertir las células cancerosas en células normales, sanas y funcionales. Pero además de por sus propiedades este “regalo de los mares del sur” es también cada vez más apreciado por los médicos occidentales ya que contiene unas 100 sustancias nutritivas.
(Más información en los números 32 y 73).

El Aceite de Oliva Virgen

El aceite de oliva virgen es uno de los alimentos con mayores propiedades preventivas y curativas que existe en la naturaleza. Son numerosos los estudios científicos que lo prueban. De hecho se sabe que previene el envejecimiento de los tejidos -al combatir los radicales libres merced a su alto contenido en antioxidantes- y contribuye a evitar la agregación de plaquetas en las paredes arteriales que da lugar a la arterosclerosis y, por ende, a las enfermedades cardiovasculares –infartos cardiacos y cerebrales, anginas de pecho, trombosis, flebitis, etc.-; por tanto, previene también la hipertensión arterial. Asimismo protege el estómago de úlceras y gastritis -al reducir la acidez gástrica-, estimula el tránsito intestinal -previniendo el estreñimiento crónico-y mejora el funcionamiento del páncreas y el hígado coadyuvando además a prevenir la formación de cálculos renales y el cáncer –si su consumo es regular (especialmente los de mama, endometrio, ovario y colon)-, reducir el nivel de glucosa en sangre, proteger de la radiactividad y evitar la artritis reumatoide. Es más, aumenta el colesterol “bueno”, favorece la absorción de calcio y la mineralización de los huesos, coadyuva en la regeneración de las cicatrices de la piel y mejora la circulación capilar, venosa y arterial. Y por si fuera poco favorece el desarrollo normal del cerebro y el sistema nervioso del bebé durante el embarazo así como el del niño en la infancia.
(Más información en los números 9, 16 y 33 así como en la sección de Alimentacióndel número 72). 

El Rooibos

Hablamos de una bebida de origen sudafricano cuya apariencia recuerda a la del té rojo aunque, a diferencia de éste, no contiene cafeína ni inhibe la absorción de hierro. El Rooibos -que en idioma afrikaans significa arbusto rojo- es aún poco consumido en España pero reúne dos virtudes difíciles de agrupar: un sabor agradable y unas cualidades terapéuticas superiores a las de cualquier otra infusión. No en vano contiene más de 200 principios activos y es muy rica en minerales. Así, una taza de Rooibos contiene hierro, flúor, cobre, sodio, potasio, calcio, magnesio, manganeso y zinc. En cuanto a sus propiedades se considera un potente antioxidante que combate eficazmente los radicales libres merced a su gran cantidad de flavonoides. Es asimismo antihistamínico, antiinflamatorio y muy útil en las afecciones estomacales e intestinales. Y activa la producción de insulina por lo que es beneficioso para los diabéticos. Su ingesta también resulta un alivio en casos de aftas, alergias, caries, cólicos del lactante, depresión leve, dermatitis del pañal, diabetes, diarrea, eczemas, gastritis, gingivitis, infecciones de garganta, quemaduras solares, urticaria, etc.
(Más información en el número 35).

El Recuperat-ion

Recuperat-iones el nombre con el que se puede encontrar en farmacias un preparado elaborado con una mezcla de citrato sódico, cloruro potásico, carbonato de magnesio y fosfato cálcico que contiene pues los iones de sodio, potasio, calcio y magnesio que existen -en su proporción exacta- en toda célula sana. Y resulta muy efectivo en el tratamiento de la Fibromialgia, en buena parte de los casos de Fatiga Crónica y en cualquier otra patología muscular. Ello se debe al hecho constatado de que la mayor parte de las molestias musculares son provocadas por los desequilibrios que se producen en las células a causa de la pérdida de determinados metales alcalinos y alcalinotérreos y, por ende, al desequilibrio que tiene lugar en las células cuando pierden algunos iones, especialmente los de sodio, potasio, calcio y magnesio. Minerales fundamentales para su correcto funcionamiento. De ahí que muchas veces baste corregir ese desequilibrio para recuperar la salud. ¿Y qué origina tal desequilibrio? Pues las causas pueden ser varias. Desde un mero proceso infeccioso (gripe, cándida, etc.) pasando por un sobreesfuerzo físico continuado (incluidos los trabajos físicos agotadores o los que ejercen algunos deportistas) hasta el estrés provocado por hechos traumáticos inesperados. Todos ellos pueden llevar al organismo al desequilibrio y, entre otras cosas, a la pérdida de los iones mencionados en las células. Sin olvidar que muchos se pierden en el proceso de manipulado y elaboración de los alimentos, en la preparación de los mismos -cocción, fritura, etc.- y al entrar en contacto con los conservantes, colorantes, aromatizantes, estabilizantes, insecticidas, etc., que se utilizan hoy masivamente.
(Más información en el número 35).

El Pain Away 

Hablamos de un analgésico natural muy potente que además actúa con rapidez. Basta aplicar apenas unas pocas gotas del producto en la zona dolorida (cuello, hombros, brazos, cadera, manos, pies…) y masajearla con la punta de los dedos. Por ejemplo, bastan 2 o 3 gotas de Pain Away para tratar una rodilla y 5 o 6 para toda la parte baja de la espalda. Lo que hace este producto es bloquear el nervio que transmite al cerebro la señal de dolor. Para ello los principios activos del analgésico disminuyen la presencia de los bioquímicos del dolor, bloquean las fibras nerviosas del dolor (conocidas como fibras C) y reducen la cantidad de Sustancia P (de pain, dolor en inglés), un péptido compuesto por once aminoácidos que actúa como neurotransmisor y que hipersensibiliza las fibras C en el organismo. Así, la sensación de dolor se reduce e, incluso, desaparece de forma permanente aun en casos de dolores crónicos. ¿Y qué contiene este producto para ser tan efectivo? Pues productos naturales conocidos como el hipérico, la caléndula, la árnica, la cayena, el mentol, el aceite mahanaryan, el jengibre, el limoneno y el aceite wintergreen. Huelga decir que no produce ni las reacciones adversas ni los efectos secundarios de los analgésicos sintéticos.
(Más información en el número 38).

La Espirulina

La espirulina es una primitiva alga unicelular cuya historia se remonta a unos 3.500 millones de años -por lo que es una de las plantas más antiguas del mundo- pero además se trata de uno de los alimentos sobre los que más se ha investigado en los últimos cincuenta años. Estas investigaciones han concluido que este alga no sólo es segura para el consumo humano sino que además es muy recomendable porque en ella se encuentra una concentración de nutrientes muy superior a la observada en otras especies vegetales lo que le ha valido el calificativo de superalimento. Entre esos nutrientes hay proteínas y aminoácidos (todos los esenciales y no esenciales conocidos), provitamina A (en una concentración 10 veces superior a la de la zanahoria), vitaminas B1, B2 y B12, hierro (es la fuente vegetal más importante), calcio, magnesio, ácidos grasos esenciales omega-6 e hidratos de carbono. Por lo que respecta a sus propiedades se ha comprobado que ayuda a combatir la anemia, protege de infecciones, estimula el sistema inmune, ayuda a corregir las alteraciones de la vista provocadas por carencia de vitamina A, facilita la eliminación de toxinas y reduce el riesgo de desarrollar cáncer. Asimismo multiplica la población de lactobacilo (un microorganismo intestinal que mejora la digestión y la absorción de nutrientes) y facilita la recuperación tras periodos de malnutrición.
(Más información en el número 44).

El Bio-Bac

ElBio-Bac es un producto biológico obtenido a partir de la lisis de biomasa proveniente de cepas bacterianas apatógenas perfectamente caracterizadas y guardadas en bancos celulares. El extracto que constituye su principio activo exhibe múltiples propiedades beneficiosas ya que es inmunoestimulante, inmunomodulador, citotóxico selectivo (antimetastásico) y condroprotector. En lo que se refiere a su eficacia baste señalar que estimula notablemente los linfocitos T (células CD4 y CD8), de vital importancia en el sistema de defensa del organismo. No sólo elevando el recuento de estas células a niveles normales sino manteniendo dicho incremento. Además tiene actividad antimetastásica puesto que ha demostrado ser efectivo en diversos tipos de tumores reduciendo y/o bloqueando procesos de metástasis como se comprobó en ensayos clínicos realizados ya en el década de los 90 del pasado siglo XX (vea lo que se explica sobre él en este mismo número en el apartado sobre tratamientos para el cáncer). Bio-Bac estimula también el crecimiento de sinoviocitos y, por tanto, actúa regenerando la matriz condrocitaria. Por ejemplo, en casos de artrosis, esclerosis, etc., donde los enfermos, al cabo de unos meses, recuperan parcial o totalmente la movilidad mientras los dolores y molestias se aminoran significativamente o desaparecen. De fácil administración está demostrado en ensayos clínicos que se trata además de un producto seguro e inocuo, es decir, sin efectos secundarios.
(Más información en los números 45, 46, 47, 48, 49, 51, 52, 53, 54, 55, 56, 59, 66, 71, 74, 88, 91 y 92).

El Aceite de Lorenzo 

En 1992 se estrenóuna emotiva y esclarecedora película basada en una historia real que dio la vuelta al mundo:El aceite de Lorenzo. Protagonizada por Nick Nolte y Susan Sarandon contaba el drama vivido por unos padres –Augusto y Micaela Odone– que, ante la falta de solución para la terrible enfermedad que padecía su hijo Lorenzo -la Adrenoleucodistrofia, una anomalía genética que hace que quienes la padecen pierdan primero la capacidad de movimiento y después el oído, el habla y, finalmente, la respiración-, decidieron investigar por su cuenta y buscar un remedio que evitara su muerte. Y así, sin conocimientos previos de medicina, a base de tesón y estudio, elaboraron un producto obtenido de la combinación de dos grasas extraídas del aceite de oliva y del aceite de colza que evitó la muerte de su hijo… a pesar de lo cual fue rechazado oficialmente por la clase médica. Pues bien, tras una investigación de diez años de duración las autoridades se vieron obligadas a darles la razón y a reconocer que el Aceite de Lorenzo tiene innegables efectos terapéuticos ya que logra reducir los niveles de las largas cadenas de ácidos grasos presentes en la sangre (una de las características más significativas de esta terrible enfermedad) porque bloquea las enzimas que sintetizan esas cadenas. Aunque en realidad este producto es hoy algo más: simboliza el triunfo de unos padres frente a la ciencia con minúsculas, cicatera y soberbia, aquélla formada por médicos aferrados a conocimientos que consideran inamovibles pero que probablemente quedaron viejos antes de ser escritos en los libros que les sirvieron para aprender.
(Más información en el número 46).

El Aceite de Onagra

El aceite que se elabora con semillas de onagra tiene sorprendentes efectos beneficiosos en el tratamiento de diversas patologías, entre ellas los trastornos del sistema inmune, los problemas circulatorios, el deterioro del metabolismo, la dermatitis atópica y algunas afecciones alérgicas. Además alivia los síntomas premenstruales, reduce notablemente el nivel de colesterol “malo” y la hipertensión arterial, impide que se formen coágulos aumentando la fluidez de la sangre, relaja los vasos y mantiene la elasticidad de los glóbulos rojos, alivia la irritación provocada por distintas afecciones gastrointestinales, regula el peristaltismo intestinal y reduce la secreción de agresivos ácidos gástricos protegiendo así el estómago, entre otras propiedades. El secreto de su éxito está en su riqueza en ácidos grasos esenciales poliinsaturados, en especial el ácido gamma-linolénico que sólo se halla en cantidades apreciables en unas pocas plantas y en la leche materna. Este aceite contiene entre un 9 y un 10% de este ácido pero también un 71% de ácido linoleico a partir del cual y mediante la enzima delta-6-desaturasa el organismo, junto con otros nutrientes esenciales, produce más ácido gamma-linolénico. Una cantidad total pues muy apreciable lo que es importante ya que a partir de ese ácido se sintetizan las llamadas hormonas prostaglandinas u hormonas tisulares que intervienen, directa o indirectamente, en numerosas funciones de las células de todo el organismo.
(Más información en el número 47).

La Soja

La soja es un alimento de origen vegetal de indudables propiedades, tanto nutritivas como terapéuticas. Posee un alto contenido de proteínas (especialmente glicina, caseína y lunasina), lípidos –sobre todo ácidos grasos poliinsaturados-, hidratos de carbono y fibra. Se trata pues de un alimento muy completo que contiene todos los aminoácidos esenciales, apreciables cantidades de vitaminas A, D y E junto a algunas del complejo B y minerales como potasio, fósforo, calcio, magnesio y hierro, entre otros. Pero, sobre todo, contiene isoflavonas –especialmente tres, la genisteína, la daidceína y la gliceteína-, sustancias de acción similar a la de los estrógenos lo que hace de su ingesta un remedio muy eficaz para evitar los sofocos propios de la menopausia. Aunque lo que de verdad hace de la soja un alimento tan sumamente singular es que previene el cáncer y las dolencias cardiovasculares, disminuye el exceso de colesterol en sangre y mejora la osteoporosis y las alteraciones producidas por radiaciones, el cansancio y el estrés además de regular la tasa de azúcar en sangre (de ahí que se sugiera su consumo a los diabéticos). También ha mostrado buenos resultados en el alivio de trastornos del sueño y de pérdida de la libido (inapetencia sexual). El principal problema es que hoy buena parte de los cultivos de soja son transgénicos. Téngalo en cuenta.
(Más información en la sección de Alimentacióndel número 48).

La Coenzima Q-10

Técnicamente es un potente antioxidante liposoluble conocido también como ubiquinona. Se la llama así porque es ubicua -existe en todos los seres vivos y en todas las células del cuerpo humano- y porque es una quinona, es decir, un miembro de este grupo específico de compuestos orgánicos cíclicos. Hace apenas cincuenta años era una completa desconocida. Hoy, en cambio, aunque no es ni vitamina, ni mineral, ni aminoácido se la describe como una sustancia imprescindible que posee las propiedades de una vitamina e, incluso, algunos expertos en nutrición la denominan “la vitamina 10” ya que se trata de un nutriente que el organismo necesita para funcionar a un nivel óptimo. Además se sabe que la Coenzima Q-10 es una pieza clave del metabolismo celular que ayuda a convertir el alimento en energía y es uno de los principales antioxidantes liposolubles. Y por si ello fuera poco posee notables propiedades cardioprotectoras al impedir que el colesterol “malo” obstruya las arterias y, por consiguiente, ayuda en casos de hipertensión arterial, arritmia y colapso de la válvula mitral. Y potencia notablemente el sistema inmune. El problema de su carencia se debe a que se trata de una sustancia que es fácilmente destruida por numerosos fármacos de uso frecuente como los antidiabéticos, los antidepresivos, los ansiolíticos, los antihipertensivos y otros. Y cuando el cuerpo no tiene suficiente Coenzima Q-10 las células reciben una alimentación energética deficiente lo cual daña la función de los órganos vitales, sobre todo, del corazón.
(Más información en el número 49).

El Gingko Biloba

Originario de China y Japón, el Ginkgo es un árbol legendario por las propiedades que desde hace más de 4.000 años se atribuyen a sus hojas lo que lo ha convertido en objeto de numerosas investigaciones para desentrañar el porqué de sus efectos terapéuticos.Sus principales principios activos son los glicósidos flavonoides y los terpenos lactónicos, elementos que reciben el nombre de ginkgólidos, sustancias que no existen en ninguna otra especie vegetal y lo convierten en un potente antioxidante, es decir, en un protector de las células frente a los efectos perjudiciales de la oxidación provocada por los radicales libres que es la causa subyacente de toda degeneración en el organismo incluyendo la pérdida de neuronas y la obstrucción de los vasos sanguíneos en el cerebro, el corazón y las extremidades. Además el Ginkgo Biloba es –lo avalan decenas de ensayos clínicos- el tratamiento natural más adecuado para la pérdida de memoria y de concentración así como para retrasar la demencia senil. Además tiene propiedades antiinflamatorias, mejora la circulación sanguínea, restablece las conexiones interneuronales, ayuda a eliminar coágulos, protege las arterias debilitadas de mayores daños, aumenta el metabolismo de la glucosa en el cerebro, alivia determinados trastornos vasculares, previene los microinfartos cerebrales, mejora la potencia sexual y reduce la fatiga y la ansiedad. Y todo ello sin efectos secundarios.
(Más información en los números 20 y 50).

El BIRM

El BIRM es un potente modulador biológico de larespuesta inmune –y, por tanto útil en numerosas dolencias- obtenido de la variante ecuatoriana de una planta amazónica llamada Dulcámara. Se trata de un producto de sabor agradable que carece de efectos indeseables, se tolera bien incluso en tratamientos de larga duración, no interactúa con otros medicamentos, pueden tomarlo personas de cualquier edad y mantiene su efecto estimulante e inmunomodulador de forma sostenida. Y como quiera que lo que hace es elevar las defensas del organismo su valedor, el médico ecuatoriano Edwin Cevallos -especializado en Oncología y Radioterapia- lo viene utilizando con muy buenos resultados desde hace quince años en el tratamiento de numerosas enfermedades, incluidos el Sida y el cáncer (vea en este mismo número lo que se explica en el apartado dedicado a esta patología) ya que contiene tres sustancias con actividad citotóxica y una con actividad inhibitoria que según investigaciones impulsadas por la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami (EEUU) le confieren su capacidad para “inhibir la proliferación de las células cancerosas” y “provocar su muerte por apoptosis”.
(Más información en el número 53).

El VIUSID

Se trata de un producto capaz de elevar las defensas del organismo y reducir tanto los desastrosos efectos destructivos de los virus como de los radicales libres producidos por el estrés oxidativo al inducir al sistema inmune a resolver él mismo la infección viral. Sólo que no se trata de un mero complejo más que lleva antioxidantes sino que incorpora un conjunto de los antioxidantes específicos que se precisan para combatir una serie de virus concretos –los responsables de las hepatitis B y C, los herpes, la gripe, la fibrosis pulmonar, la gastroenteritis, la mononucleosis, la tuberculosis e, incluso, el Sida- y cuyo poder ha sido aumentado hasta miles de veces mediante un proceso de activación molecular con electricidad. Algo que permite a esos antioxidantes específicos activados actuar como inhibidores oxidativos bloqueando no sólo el estrés oxidativo sino también la degradación del sistema inmune y la replicación viral. Y hay que decir que todos los compuestos que integran su formulación se encuentran de forma natural en el organismo humano y, por tanto, no se han detectado ni efectos secundarios ni toxicidad alguna después de su uso. Uno de esos componentes es el ácido glicirrínico –que se extrae de la raíz del regaliz- siendo el que básicamente dota al producto de su capacidad antivírica. Además el ácido ascórbico, el ácido málico, el sulfato de zinc y los aminoácidos presentes en el producto aportan capacidad antioxidante frente a los radicales libres. De hecho se está utilizando con buenos resultados como coadyuvante en el tratamiento de dicha patología.
(Más información en los números 57, 61 y 73).

Los Prebióticos y Probióticos

El estrés, los malos hábitos alimentarios y el abuso de antibióticos son sólo algunos de los factores que pueden afectar negativamente el necesario equilibrio de nuestra flora intestinal, un complejo conjunto de aproximadamente 400 tipos diferentes de microorganismos que tienen una actividad metabólica global similar a la de un hígado y que trabajan en armonía para el mantenimiento de la salud. Y en tales casos la ingesta de los llamados productos probióticos y prebióticos es una buena alternativa, natural y sin efectos secundarios para mejorar sensiblemente el funcionamiento intestinal y, por extensión, optimizar nuestra salud. Los primeros, los probióticos, son principalmente bacterias acidolácticas -lactobacilos y bifidobacterias- y levaduras que son agregadas como suplemento en la dieta y logran llegar vivas al intestino delgado donde interaccionan con las bacterias de la microflora endógena, colonizan el intestino grueso y estabilizan la flora intestinal al adherirse a la mucosa del intestino para impedir la actividad de los microorganismos dañinos. Por tanto, estas bacterias tienen también propiedades inmunomoduladoras en la medida en que estimulan la producción de anticuerpos y refuerzan el sistema inmune. Por otra parte, los prebióticos son sustancias -mayoritariamente de origen vegetal- que estimulan el crecimiento y la actividad de las especies bacterianas beneficiosas para el organismo. No son digeribles por los jugos gástricos por lo que llegan intactas al intestino grueso donde potencian la absorción de los alimentos probióticos, mejoran las funciones de la flora intestinal, regulan sus funciones y hacen aumentar el número de bifidobacterias útiles. En suma, aliados inestimables para nuestra buena salud.
(Más información en la sección de Alimentacióndel número 57). 

Las Isoflavonas

Las isoflavonas son estrógenos naturales que se encuentran principalmente en la soja y su capacidad terapéutica es mayor que la de que otras sustancias fitoestrogénicas como los lignanos (presentes en lentejas, garbanzos, trigo y lino) o los cumestanos (que forman parte de trébol, alfalfa y col). Destacando entre ellas tres: la genisteína, la daidzeína –las más abundantes e interesantes desde el punto de vista terapéutico- y la gliciteína. Se estima que en 100 gramos de soja se pueden encontrar unos 300 miligramos de estas isoflavonas. En su forma natural son biológicamente inactivas pero tras su ingesta las bacterias de la flora intestinal actúan sobre ellas rompiendo o hidrolizando su estructura. Una vez transformadas por el intestino las isoflavonas se fijan en los receptores hormonales y comienzan su actividad terapéutica, confirmada por numerosos estudios. Así, el consumo habitual de isoflavonas disminuye la intensidad de los síntomas de la menopausia, mejora la estructura ósea con lo que se reduce el riesgo de fracturas y de aparición de osteoporosis, previene la formación de ateromas, aumenta los niveles de colesterol “bueno” y reduce los de colesterol “malo”, previene el desarrollo de cánceres hormonodependientes como los de mama o próstata, impide que los radicales libres deterioren el organismo, refuerza la actividad del sistema inmune, estimula la renovación celular y reduce la degradación de la estructura de los tejidos de sostén, entre otras propiedades.
(Más información en la sección de Alimentacióndel número 58).

El Champiñón del Sol

El Agaricus Blazei Murill es un champiñón de origen brasileño -también conocido como “el champiñón del sol”- que posee amplia actividad inmunomoduladora así como antitumoral y antimutagénica (lea en el apartado dedicado a los tratamientos en casos de cáncer de este mismo número lo que se explica al respecto). Propiedades que se deben -según las investigaciones realizadas durante los últimos 25 años, principalmente en instituciones japonesas- a los polisacáridos que contiene, en cantidad y calidad no conocida en otros hongos. Y más concretamente a su riqueza en betaglucanos Beta (1-3) glucan y Beta (1-6) glucan, sustancias que refuerzan la actividad de los macrófagos. De hecho está constatado que a los 3-4 días de ingerirlo aumenta en sangre ¡un 3.000%! la producción de las llamadas células asesinas del sistema inmune. En suma, otro producto natural y efectivo del que es difícil beneficiarse en nuestro país a pesar de que carece de toxicidad.
(Más información en el número 58).

La Papaya

En Iberoamérica se dice que “una papaya al día mantiene al doctor en la lejanía”. Y es que además de por su agradable sabor esta fruta tropical es especialmente valorada por sus cualidades nutricionales que le confieren notables propiedades terapéuticas. Se sabe, por ejemplo, que es una excelente fuente natural de vitamina C, que aporta algunos de los minerales más necesarios para el organismo, que mejora la digestión, previene accidentes cardiovasculares, alcaliniza el cuerpo -de hecho, es la fruta que más rápido lo hace-, contribuye a que éste produzca más arginina -aminoácido esencial que activa la hormona de crecimiento, importante para el rejuvenecimiento de las células y la reconstrucción de células en el hígado, los músculos y los huesos-, colabora en la quema de grasas y ayuda a paliar los síntomas de algunas enfermedades degenerativas, dolencias mentales e, incluso, cáncer además de ser antiinflamatoria, diurética, antioxidante, analgésica, anticoagulante, hipotensora, activadora de la circulación sanguínea, cicatrizante natural y proteger la piel de los daños producidos por los rayos del sol, entre otras cualidades que explican por qué al papayo –del que se obtiene esta fruta- se le conoce como “el árbol de la buena salud”. Además se ha comprobado que la papaína –sustancia extraída de esta fruta- sólo digiere las proteínas de los tejidos muertos y es inactiva frente a los vivos. De ahí que se le haya dado el título de “bisturí biológico” y que decenas de investigadores de todo el mundo estén estudiando las posibilidades terapéuticas de este singular hallazgo.
(Más información en el número 59 y en la sección de Alimentacióndel número 84).

El Silicio Orgánico de Quinta Generación

El silicio orgánico es un oligoelemento esencial -es decir, indispensable para la salud- pero además el llamado de Quinta Generación -desarrollado por el científico francés recientemente fallecido Loïc Le Ribault– constituye un instrumento terapéutico de gran alcance en distintas ramas de la Medicina. Así, se ha comprobado que resulta especialmente eficaz en la disminución del dolor y en el incremento de la velocidad de recuperación de las lesiones, que juega un papel fundamental en la flexibilidad de las paredes arteriales que constituyen, de hecho, uno de los tejidos con mayor concentración de ese mineral (de ahí su importancia para prevenir las enfermedades cardiovasculares), que actúa en la totalidad del organismo reequilibrando las deficiencias, que fortalece las defensas del sistema inmune, que contribuye a la remineralización y restitución del capital óseo y cartilaginoso -por lo que es muy útil en el tratamiento de la artrosis, la artritis y el reuma-, que reestructura las fibras de elastina y de colágeno, que disminuye los niveles de colesterol “malo” y que actúa eficazmente en la hipertensión y acelera los procesos de cicatrización, entre otras propiedades. Y carece de efectos secundarios nocivos y contraindicaciones, es fácilmente asimilable por el organismo y puede ser ingerido incluso por bebés y mujeres embarazadas.
(Más información en los números 59, 74 y 98).

El Cellfood

El microbiólogo y químicoEverett Lafayette Storey pasó a la historia porque fue uno de los científicos que participó en el Proyecto Manhattan que dio lugar a la fabricación de la bomba H. Sin embargo, también creó una fórmula que bautizó como Cellfood -“alimento de las células” en inglés- que, según sus propias palabras, constituía “la llave para el tratamiento de cualquier enfermedad”. No en vano es un concentrado de 78 minerales iónicos, 34 enzimas, 17 aminoácidos, electrolitos y oxígeno disuelto que se mantienen en una suspensión iónica de sulfato de deuterio (precisamente Storey descubrió que el deuterio es el único isótopo no radiactivo del hidrógeno). Un aspecto muy importante porque cuando se ingiere el producto el deuterio disocia las moléculas de agua (H20) que hay en el cuerpo liberando en el torrente sanguíneo oxígeno (O) e hidrógeno (H) nacientes que llegan a cada célula del cuerpo junto con el resto de nutrientes que contiene la fórmula. Una cascada de oxígeno e hidrógeno que se libera paulatinamente allí donde el cuerpo lo necesita y puede continuar varios días después de su ingesta. En cuanto a su utilidad terapéutica esta fórmula oxigena el cuerpo y elimina los radicales libres, aumenta la biodisponibilidad de los micronutrientes, refuerza la respiración celular, acelera el rendimiento metabólico, estimula el sistema inmune, potencia la energía vital, desintoxica el cuerpo, equilibra el metabolismo, regula el pH y mejora la circulación y la pérdida de memoria, entre otros efectos terapéuticos. Además todos sus componentes son inocuos y están extraídos de sustancias orgánicas naturales. Por tanto, al carecer de toxicidad y no provocar efectos secundarios negativos puede ser usado tanto por adultos como por niños.
(Más información en los números 60 y 66).

El Coralcare

Se trata de un producto elaborado a partir de una especie de coral denominada Sango que crece en las barreras coralinas de las islas Okinawa -al sudeste de Japón- y que es el único tipo de entre las aproximadamente 2.500 especies de coral clasificadas que ha demostrado aportar extraordinarios beneficios terapéuticos. En total contiene 74 minerales –entre ellos, calcio orgánico- y oligoelementos oceánicos esenciales muy similares a los contenidos minerales del cuerpo humano y en proporciones naturales. Además contiene la hormona calcitonina, sustancia cuya presencia permite la absorción, fijación y utilización del calcio de forma tan rápida que se detecta en sangre en apenas diez minutos. De ahí que el coral Sango sea hoy frecuentemente utilizado para efectuar injertos de hueso y dientes, para frenar el desgaste óseo o como preventivo de numerosas enfermedades. Pero también como coadyuvante en el tratamiento de dolencias ya manifestadas como artritis, cáncer, enfermedades del corazón, síndrome de fatiga crónica, hipercolesterolemia, osteoporosis, hipertensión, dolores musculares, articulares o de cabeza, psoriasis, acidez, gota, osteoartritis o reuma, entre otras. Además se sabe que participa en las reacciones químicas de todo el organismo siendo imprescindible para multitud de funciones orgánicas (coagulación de la sangre, transmisión nerviosa, contracción muscular, permeabilidad y resistencia de las membranas celulares, funciones hormonales, etc.), que refuerza el sistema inmune, que retarda el envejecimiento y que incrementa los niveles de oxígeno en sangre.
(Más información en el número 60). 

Las Algas

La mayor parte de los occidentales ingerimos algas a diario… sin saberlo Lo hacemos a veces, por ejemplo, cuando tomamos helados, postres elaborados con leche o zumos de frutas ya que es bastante habitual que en ellos se incorpore algún tipo de alga para ayudar a cuajarlos. En todo caso, además de esa propiedad espesante tan útil para la industria alimentaria “las verduras acuáticas” –de agua salada o dulce- son muy interesantes desde el punto de vista nutricional ya que son ricas en vitaminas (provitamina A, B12 y E, especialmente), minerales (yodo, hierro, magnesio, fósforo, potasio, zinc y silicio), oligoelementos, ácido linoleico y alfalinoleico, fibra, proteínas (contienen todos los aminoácidos esenciales) y el peculiar ácido algénico (que contribuye a la eliminación de metales pesados del cuerpo) además de poseer la capacidad de equilibrar el organismo, nutrirlo y mantenerlo sano al actuar como estimulantes del metabolismo, eliminar la grasa superflua, favorecer el tránsito intestinal e incrementar la actividad de las glándulas endocrinas, la circulación sanguínea y la eliminación de toxinas. Buenas razones para, al menos, probarlas. Las más comercializadas son el alga afa, la espirulina, la chlorella, el nori, el fucus y el agar-agar pero sepa que existen casi medio centenar de algas comestibles que encontrará sin dificultad en herbolarios y tiendas de herbodietética.
(Más información en la sección de Alimentacióndel número 66). 

La N-acetil-carnosina (NAC)

La cirugía ya no es la única solución para las cataratas. De hecho, en miles de casos el problema se ha podido resolver con unas simples gotas elaboradas por el investigador rusoMark Babizhayev -del Instituto Oftalmológico Helmoltz de Moscú- a partir de una molécula: la N-acetil-carnosina (NAC). Según numerosas investigaciones es uno de los productos con más posibilidades en el campo de las enfermedades oftalmológicas. La L-carnosina es un dipéptido natural, una combinación de dos aminoácidos (B-alanil y L-histidina) que se produce principalmente en el cerebro, los músculos, los tejidos (cardiaco, esquelético y otros) y en altas concentraciones en el cristalino del ojo. Pues bien, se sabe que cuanto menor es la concentración de L-carnosina en el ojo más severa es la catarata. Y lo que ha encontrado Babizhayev es un “vehículo” para llevar L-carnosina al interior del ojo enfermo. Ese “transportador” es la N-acetil-carnosina, una molécula que lleva la L-carnosina hasta el interior del ojo, justo hasta donde se necesitan sus propiedades antioxidantes a fin de revertir y prevenir la glucosilación y otros procesos dañinos. Esta molécula protege la lente cristalina del daño inducido por el estrés oxidativo y en muchos casos de cataratas relacionadas con la edad evita la cirugía. Además también es efectiva en casos de glaucoma, sequedad ocular o síndrome de ojo seco, visión borrosa, fatiga ocular o vista cansada, fotofobia, inflamaciones oculares y el síndrome del ordenador.
(Más información en el número 69). 

El Madroño 

De sabor agradable –aunque ligeramente ácido- y más dulces cuanto más maduros los del madroño son frutos ricos en glucósidos –y, de entre ellos, flavonoides y fenólicos-, taninos, pectina y vitamina P. Pero de esta legendaria planta, símbolo -junto al oso- de la capital de España, se conocen también numerosos efectos terapéuticos. Así, se sabe que posee propiedades astringentes, antisépticas, antibacterianas, antioxidantes, antiinflamatorias, analgésicas, hepatoprotectoras, hemostáticas, antimicrobianas, tonificantes, desintoxicantes e hipocolesterolemiantes, entre otras. Además se considera que previene las enfermedades cardiovasculares ya que participa en el mantenimiento del buen funcionamiento cardiaco, fortalece los capilares sanguíneos y la normal circulación de la sangre, mejora las funciones de oxigenación de los tejidos e impide la formación de trombos en los vasos sanguíneos. También se cree que es eficaz en la prevención de enfermedades degenerativas -e, incluso, de cáncer- y en el tratamiento de las infecciones urinarias, los cálculos renales, las hemorroides, las encías sangrantes, la diarrea, la disentería y otras infecciones intestinales así como la alopecia (los nutrientes del madroño suavizan el cuero cabelludo y favorecen la regeneración capilar por lo que refuerzan el cabello y reducen notablemente su caída).
(Más información en la sección deSalud y Bellezadel número 69).

El Colirio de Plasma rico en Factores de Crecimiento

Un novedoso tratamiento desarrollado por la clínica Vissum Instituto Oftalmológico de Alicante a partir de los hallazgos del doctor Eduardo Anitua –miembro de nuestro Consejo Asesor- ha permitido recuperar la visión a personas prácticamente ciegas a causa de úlceras, queratitis, ojo seco y perforaciones corneales graves ¡con un simple colirio elaborado con plasma sanguíneo del propio enfermo! De hecho aseguran haber devuelto la vista a 58 personas en los primeros catorce meses de uso de tal forma que pacientes con un escaso 0,1 de visión han pasado a tener una visión casi normal. El colirio se elabora con Plasma Rico en Factores de Crecimiento o PRGF (por sus siglas en inglés). Los factores de crecimiento son agrupaciones de proteínas, concretamente polipéptidos, que están presentes en el interior de los glánulos α de las plaquetas y favorecen la proliferación, migración y diferenciación celular allá donde se aglutinan aunque sea en concentraciones reducidas. Es decir, cuando está presente en una cantidad adecuada el factor de crecimiento estimula la célula para que entre en un ciclo de crecimiento y división que facilita la autorregeneración y autocuración del tejido enfermo. Pues bien, el colirio se aplica simplemente en la zona que se quiere tratar regenerándola tanto si se trata de una simple conjuntivitis como de una dolencia grave. Para elaborar este colirio basta extraer sangre al paciente y someterla a un proceso de centrifugación, selección y concentración en condiciones de esterilidad. Todo este proceso apenas dura media hora tras la cual el paciente ya se lo puede llevar para aplicárselo en casa. Sencillo y eficaz.
(Más información en el número 71).

El Cartílago de tiburón

Al ser ricas en proteínas, mucopolisacáridos, calcio y fósforo las aletas de tiburón se han empleado en Oriente desde tiempos inmemoriales para elaborar una exquisita sopa. Pero no sólo por eso ya que el cartílago que las compone se ha revelado como un potente antiinflamatorio y analgésico. Además estimula el sistema inmune, inhibe el crecimiento tumoral, facilita la regeneración de los tejidos y la cicatrización de heridas y ayuda a prevenir y tratar diversas patologías, entre otras propiedades. De ahí que se cuenten ya por cientos los estudios que en los últimos treinta años se han llevado a cabo sobre este producto alimenticio -del que no se conocen efectos adversos- cuando se toma como coadyuvante en el tratamiento de patologías como la psoriasis, la retinopatía diabética, el glaucoma neovascular, la osteoartritis, la artritis reumatoide, la enteritis, la degeneración macular de tipo húmedo o exudativo y el cáncer (existen numerosos estudios al respecto de la utilidad de este producto en el tratamiento de tumores cancerígenos). Lo común a estas patologías es que están asociadas a la formación de nuevos vasos sanguíneos. Por eso el cartílago de tiburón, que es antiangiogenésico, es útil en ellas. Su ingesta es bien tolerada por el estómago, carece de efectos secundarios graves y no afecta negativamente a ningún parámetro bioquímico, hematológico o enzimológico.
(Más información en la sección de Alimentacióndel número 74). 

El Ajo

Condimento en la alimentación o remedio natural para el tratamiento de múltiples dolencias el ajo es una de las plantas aromáticas comestibles y medicinales que recomiendan sin excepción los nutricionistas, los naturópatas y cada vez más médicos ya que está considerado -por sobradas razones- una auténtica panacea. Hoy se sabe que se trata de una excepcional fuente de vitaminas A, B1, B2, B3, C y E. Además contiene agua, carbohidratos, proteínas, fibra, potasio, fósforo, calcio, hierro y sodio estando considerada una de las plantas más ricas en selenio y germanio orgánicos. También contiene adenosina, responsable de su capacidad para bloquear la agregación de plaquetas y fluidificar la sangre. Asimismo contiene gran cantidad de pectina, una fibra gelatinosa que terapéuticamente se utiliza para combatir la diarrea, incrementar el torrente del plasma sanguíneo y disminuir el nivel de colesterol “malo” y de triglicéridos. Otro componente del ajo es el ajoeno, eficaz anticoagulante que ha demostrado un gran espectro de acción contra hongos y levaduras nocivas, incluida la cándida albicans. Sin embargo, quizás los compuestos más valiosos del ajo sean sus aminoácidos sulfúreos -entre ellos, la alicina– que tienen un marcado efecto antibacteriano y antivírico, contribuyen a aumentar los leucocitos y los macrófagos, reducen la presión sanguínea, alivian el asma y la bronquitis, mejoran la función cardiaca y la circulación de la sangre y ayudan al cuerpo a eliminar toxinas nocivas. Sin olvidar que el azufre es un elemento imprescindible si queremos librarnos del cáncer y disfrutar de buena salud.
(Más información en el número 11 y en la sección de Alimentacióndel número 75). 

Las Naranjas

De origen asiático aunque habitual en la Dieta Mediterránea -especialmente de octubre a junio- la naranja es uno de los frutos al que más propiedades le han reconocido las diferentes culturas y civilizaciones a lo largo de la historia. No sólo desde el punto de vista nutricional sino también desde el de la prevención y tratamiento de numerosas patologías. Ricas en vitaminas –especialmente la B9 y la C-, betacaroteno y minerales –como el potasio, el magnesio y el calcio- además de fibra y de los ácidos málico, oxálico, tartárico y cítrico estas frutas son un alimento antioxidante, cardioprotector, laxante, diurético, desinfectante, estimulante del sistema inmune y antitumoral. Además favorecen el tránsito intestinal y eliminan la flora microbiana patógena del intestino, estimulan las funciones del hígado, el páncreas y la vejiga, ayudan a disminuir la absorción de grasa y colesterol, mejoran la tolerancia a la glucosa, tienen efecto saciante, favorecen la eliminación del ácido úrico, son depurativas, facilitan la secreción de los jugos gástricos necesarios para digerir los alimentos, previenen el cáncer (especialmente el de colon), estimulan la regeneración de los tejidos, son muy recomendables durante el embarazo –en especial por su riqueza en ácido fólico (vitamina B9) imprescindible en los procesos de división y multiplicación celulares que tienen lugar durante los primeros meses de gestación-, contribuyen a prevenir catarros e infecciones respiratorias propias de los meses fríos y mantienen el tono vital y la buena salud en general.
(Más información en la sección de Alimentacióndel número 76).

La Equinácea

La equinácea es una planta originaria de Estados Unidos que fue ampliamente utilizada por los indios norteamericanos en muy variadas situaciones. Los comanches, por ejemplo, la usaban para aliviar tanto el dolor de garganta como el de muelas. Los sioux, por su parte, la empleaban para combatir la rabia y las mordeduras de serpiente. Otras tribus, en cambio, la usaban para aliviar las encías dolorosas y para tratar los resfriados y la tos así como antiséptico en las heridas infectadas.Tras la llegada de los colonos la información sobre su efectividad -especialmente en el tratamiento de enfermedades de tipo infeccioso y en casos de envenenamiento- llegó hasta Europa donde se siguió utilizando como remedio para las dolencias inflamatorias e infecciosas incluso después de la aparición de los antibióticos. Serían en todo caso médicos alemanes los que profundizaron en el conocimiento de sus propiedades y eso explica que sea en ese país donde se ha llevado a cabo el mayor número de estudios sobre la equinácea. Gracias a esas investigaciones hoy sabemos que esta planta estimula la producción de macrófagos, linfocitos T y células asesinas naturales encargadas de combatir las infecciones -ya sean por hongos, virus, bacterias, parásitos y sustancias químicas tóxicas- entre un 20 y un 30% más que los fármacos diseñados específicamente para ello. Además estimula la producción de interferón, sustancia natural que se encuentra en el organismo y activa los linfocitos estimulándolos para que ataquen los virus

Este reportaje aparece en
100
Diciembre 2007
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