Propiedades terapéuticas del cobre coloidal

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Aunque el cobre se encuentra en nuestro organismo a nivel de trazas no por ello deja de ser vital para la salud pues desempeña un papel clave en la síntesis de la hemoglobina -la molécula que lleva el oxígeno a los tejidos- y es indispensable en la fabricación de numerosas enzimas que controlan el metabolismo. Además hay varias investigaciones que destacan su importante papel en las funciones cardiovasculares, tanto para el buen funcionamiento del corazón como de las arterias. Y eso no es todo: juega un papel igualmente destacado en la prevención de la osteoporosis y, sobre todo, protege la mielina, la sustancia que protege las neuronas de procesos degenerativos como el alzheimer o la esclerosis múltiple. Y por si fuera poco se trata además de un potente y eficaz antibiótico y antiviral. Se lo contamos.

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El bioquímico francés André Voisin fue el primero en preguntarse hace ya varias décadas si el cáncer y muchas otras patologías no se deberán a un déficit de cobre.

El cobre está presente en la mayoría de las 75.000 enzimas que regulan el metabolismo y basta que un terreno tenga carencia del mismo para que los vegetales no absorban el suficiente y éste no llegue a los humanos que -entre otras cosas- veríamos por ello mermada nuestra capacidad para sintetizar los aminoácidos, los carbohidratos y las grasas.

Para el bioquímico francés André Voisin la mayoría de las patologías probablemente se deben al actual déficit de cobre en las plantas y los animales y, por ende, en nosotros. 

El cobre es fundamental en la síntesis de glóbulos rojos y en la fijación del hierro en la hemoglobina; de hecho la carencia de cobre provoca anemia ¡incluso si el organismo dispone de suficiente hierro!

El cobre es un cofactor clave para el funcionamiento del citocromo-C-oxidasa en la mitocondria así como para la activación de la síntesis de la superóxido dismutasa (SOD), enzima vital para la eliminación de radicales libres en el citosol celular.

El doctor T. R. Halfdanarson y sus colegas del Mayo Clinic College of Medicine observaron que el déficit de cobre puede dar lugar a Mieloneuropatía, patología cuyos síntomas se confunden con la esclerosis múltiple y otras neuropatías periféricas.

El cobre cumple una función fundamental en el mantenimiento del sistema óseo, tanto a nivel general como especialmente en la prevención de la osteoporosis.

Tanto la Enfermedad de Wilson como la Enfermedad de Menkes parecen deberse a un déficit de cobre siendo ello lo que da lugar a fallos neurológicos (falta de coordinación, temblores, convulsiones, etc.), un sistema inmune débil, anemia, osteoporosis y complicaciones cardiovasculares.

El doctor M. Mold y sus colegas de la Keele University (Reino Unido) han encontrado evidencias de que la presencia de cobre en el cerebro podría impedir la formación de placas de beta-amiloide y, por tanto, quizás pudiera prevenir la patología.

Una dieta pobre en cobre impide la síntesis de diaminooxidasa y aumenta el número de poliaminas potenciando la proliferación celular. No olvidemos que la diaminooxidasa, al ser un antihistamínico natural, reduce la inflamación y, por ende, la multiplicación de las células tumorales.

Altas dosis de cobre inhiben la presencia de catalasa y ello permite que haya en el organismo más cantidad de peróxido de hidrógeno. Y éste no solo destruye parásitos y microbios patógenos sino que además es antitumoral.

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Enero 2014
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