Rafael Chacón: “Sanidad miente. El Bio-Bac es eficaz”

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Rafael Chacón, responsable de la comercialización del Bio-Bac, ha decidido romper el silencio público que viene voluntariamente manteniendo desde hace meses. Profundamente dolido, este hombre ha soportado calladamente todo tipo de mentiras, calumnias, injurias y difamación contra su persona y el producto que un día descubrió su padre. Sin embargo, entiende que es el momento de abrir su corazón y su mente para contar en detalle lo que hay detrás de la vergonzosa persecución orquestada desde el Ministerio de Sanidad. Ha llegado la hora de la verdad…

Discovery DSALUD pidió varias veces en estos últimos meses a Rafael Chacón que aceptara hablar a fondo de lo que está pasando con el Bio-Bac. Y en todas las ocasiones, de forma cortés pero firme, declinó la invitación. Nos consta que otro tanto ocurrió con compañeros de otros medios. “No es el momento –decía simplemente-. Denme un poco más de tiempo. Entonces contaré lo que ahora no puedo decir”. Pues bien, ese momento ha llegado. Nos adelantó el mes pasado que en mayo ya podría hablar, lo anunciamos y el pasado sábado 17 de mayo, por la mañana, accedió a charlar con nosotros. Y fuimos directos al grano.

-Me va a perdonar que sea la primera pregunta pero, ¿cómo se explica, si es inocente, que haya permanecido en silencio casi cinco meses? Cualquier otra persona en su situación habría gritado a los cuatro vientos la injusticia sufrida…

-En primer lugar, porque me di cuenta enseguida de que los motivos reales de la llamada Operación Brujo no estaban claros. Nadie organiza una operación de detención simultánea a nivel nacional de decenas de personas con la intervención conjunta de centenares de agentes sin causa muy justificada. Es un montaje enorme y complejo que hay que justificar en un Estado de Derecho. Y las excusas oficiales para llevarla a cabo no resisten la más mínima investigación. Necesitaba, en suma, reflexionar sobre lo que había en la trastienda, saber quién estaba detrás de tan gigantesco operativo. Sospeché desde el principio -y hoy con más motivo- que alguien muy poderoso, desde la sombra, había inducido todo. Que alguien había decidido acabar con el Bio-Bac rápidamente y como fuera. Voy a ser claro: lo ocurrido evidenciaba que el trabajo científico que habíamos estado llevando a cabo discretamente había sido descubierto. Durante años habíamos conseguido efectuar de forma sigilosa ensayos clínicos con el Bio-Bac (nombre comercial del producto, científicamente conocido como FR-91) en diversas enfermedades: artrosis, hepatitis C, sida y cáncer. Con un coste de casi dos mil. millones de pesetas y unos resultados excelentes. Y para despistar a la gran industria los hicimos en centros distintos de países también distintos. Todos, eso sí, de reconocido prestigio. Y la mayor parte de los ensayos clínicos fase II y fase III en seres humanos efectuados además con voluntarios europeos. Para mayor credibilidad. Obviamente, cualquier laboratorio que tiene resultados como los que obtuvimos nosotros los da a conocer a bombo y platillo publicándolos inmediatamente en revistas científicas. Es lo normal y lógico. Pero a nosotros eso no nos convenía en absoluto. Y ya que era imposible hacerlo secretamente procuramos hacerlo discretamente. Sabíamos que en cuanto los resultados fueran conocidos se nos echarían encima. La salida al mercado de un producto como Bio-Bac afecta sin duda a las finanzas de numerosos laboratorios. Por eso cuando me detuvieron con un operativo tan espectacular lo tuve claro: habían descubierto los ensayos clínicos. Y no sólo eso: tenían que haber descubierto además que el Bio-Bac iba a registrarse y comercializarse en breve en Ucrania, Rusia y Arabia Saudí. Los acuerdos estaban hechos y los documentos preparados; en algunos casos sólo faltaba la firma.

La verdad es que debí comprenderlo con mayor antelación porque muy pocas semanas antes de la Operación Brujo había recibido una oferta de compra de la patente del producto por parte de la misma multinacional que hace ya 20 años se la quiso comprar a mi padre.

-¿Puede decirnos el nombre de…?

-Más adelante. Permítame que por ahora no diga nombres.

-Bien, continúe.

-La primera prueba de que la verdadera razón del operativo fue esa la tuve ya durante el registro inicial del chalet porque lo primero que buscaron e incautaron fueron los acuerdos internacionales que estaban preparados para firmar. No los ensayos clínicos ni ninguna otra cosa. Lo primero que se llevaron, insisto, fueron los acuerdos internacionales… y no los han mencionado en todos estos meses. Ni la ministra de Sanidad, Ana Pastor, ni el director de la Agencia Española del Medicamento, Fernando García Alonso, ni nadie.  Es evidente que no quieren que se hable de ellos.

Por eso, nada más salir de la cárcel en la que me tuvieron tres semanas de forma injustificada para presionarme psicológicamente, lo primero que hice fue convocar una rueda de prensa para mostrar a los medios de comunicación los ensayos clínicos que habíamos desarrollado de forma tan discreta. Siempre sospeché que algo así podía ocurrir y tenía varias copias escondidas tanto en España como en el extranjero. Y es obvio que con eso no contaban. Cuando aparecí ante los medios  de comunicación con varias decenas de volúmenes sellados y firmados, con miles de folios llenos de datos científicos irrefutables, se pusieron muy nerviosos. E hicieron lo imposible para que no saliera en los medios, especialmente en las cadenas de televisión. La prueba es que allí había numerosos periodistas y cámaras de televisión de la mayor parte de las cadenas nacionales y autonómicas, y no se transmitieron apenas imágenes e información del acto. Lograron que muchos medios lo silenciaran. Y tiempo después, en el colmo de la desfachatez, se dedicaron aún y con todo a negar de nuevo su existencia. Todo el mundo ha oído a Fernando García Alonso repetir hasta la saciedad en diversos medios de comunicación que no existen ensayos clínicos sobre el Bio-Bac efectuados en los últimos años. Y la propia ministra lo ha declarado en varias ocasiones públicamente. Es increíble el desparpajo con el que mienten. Porque lo hacen sabiendo que vieron esos documentos numerosos periodistas, que la jueza que lleva el caso los tiene en su poder, que nosotros entregamos además una copia de parte de los mismos en el propio Ministerio poco después de la rueda de prensa y que otra copia se entregó en el juzgado de la Plaza de Castilla donde los consumidores presentaron una denuncia por denegación de auxilio. Y tenemos más copias en el extranjero por si los intentan manipular o destruir.

¿Qué más pruebas se necesitan para comprender que todo esto tiene como objeto enterrar el Bio-Bac, hacer creer que es un producto que no sirve para nada y que los pacientes que afirman haber mejorado o haberse curado con él son poco menos que unos pobres ingenuos indocumentados?

-Pues es obvio que tampoco contaron con la reacción de los pacientes ni con que entre ellos hubiera personas de reconocido prestigio…

-Cierto. No se esperaban que a los médicos que apoyaban el producto se unieran las voces de apoyo de todo un ex Secretario de Estado de Sanidad y médico de reconocido prestigio como Luis Sánchez Harguindey o un cirujano conocido como Emiliano Sada. Ni que un ex magistrado del Tribunal Constitucional de la talla de Garrido Falla reclamara públicamente su derecho a tomar Bio-Bac. O que una revista como la suya, y quiero agradecérselo públicamente, no se dejara amedrentar y publicara la verdad mes tras mes concienciando a otros muchos periodistas. O que un ex Ministro de Sanidad de la talla humana y profesional de Enrique Sánchez de Leónfuera a aceptar la defensa del caso. Para los instigadores de todo esto han sido golpes inesperados. Y para qué hablar ya de la reacción de los consumidores. Estaban convencidos de que nadie se quejaría por la retirada del producto…

-Puedo confirmarlo. El Secretario General del Ministerio de Sanidad así lo manifestó cuando el doctor Fermín Moriano le advirtió en su despacho delante mío que los enfermos no iban a aceptar sin más la situación…“Ya ha pasado otras veces –dijo-.Los pacientes reclaman al principio pero luego lo aceptan…”   

-Pues es evidente que se equivocó. La constitución de la Asociación de Consumidores de Bio-Bac lo demuestra. Y le aseguro que yo no he tenido nada que ver con su creación. Aunque me encanta que así haya sucedido porque demuestra que el Bio-Bac es efectivo. Los enfermos le cuentan a quien se molesta en escucharles que ellos son la “prueba viviente” de que el Bio-Bac funciona. Y muchos de quienes lo afirman son personas desahuciadas por los oncólogos. Que nadie se olvide de esto. Por eso la acusación de que abandonaron sus tratamientos convencionales es un sarcasmo: muchos no los seguían porque sus médicos les habían enviado a morir a casa.

-Bueno, eso sin olvidar que no existen “tratamientos oficiales” para el cáncer. Eso sí que es un cuento. Cualquier persona es libre para elegir qué tratamiento seguir y todo médico tiene derecho a decidir libremente qué tratamiento recomendar a sus pacientes. Aunque algunos pretendan hacer creer lo contrario. En todo caso, perdone si vuelvo a mi pregunta inicial: ¿hubo otras razones para su silencio durante estos meses?

-Bueno, cuando convoqué la rueda de prensa para presentar ante la opinión pública los ensayos preclínicos y clínicos del Bio-Bac nada más salir de la cárcel, hablé con ustedes en la revista y concedí varias entrevistas para algunas emisoras de radio y televisión. Pero luego el abogado al que acudí para que se hiciera cargo del asunto, el ex Ministro de Sanidad Enrique Sánchez de León, me recomendó guardar silencio porque quería estudiar el caso a fondo, documentarlo bien y rebatir las acusaciones en los juzgados, no en la prensa. A día de hoy no sólo hemos dejado constancia documentalmente de que las acusaciones son falsas sino que hemos presentado denuncia ante la Fiscalía General del Estado contra la ministra de Sanidad, Ana Pastor, el subsecretario Pablo Vázquez, el Director de la Agencia Española del Medicamento Fernando García Alonso y el Subdirector General de Seguridad del Medicamento, Ramón Palop, acusándolos formalmente de prevaricación, falsedad en documento público e imprudencia. Y ya le adelanto que este es sólo el principio de las acciones judiciales que vamos a ejercitar. Es hora pues de hablar. Ya no hay nada que me impida hacerlo. Judicialmente están ante un grave problema. Ellos, no yo.

-No deja de ser llamativo, por lo inhabitual sobre todo, que un ex ministro de Sanidad como Enrique Sánchez de León -que tan buen recuerdo, por cierto, dejó de su paso por el ministerio- lleve a los tribunales a quien años después ocupa el mismo cargo ministerial. ¡Un ex ministro de Sanidad denunciando a un ministro de Sanidad! ¡Quién iba a decirlo!

-Cuando Enrique Sánchez de León me recibió la primera vez me dijo, antes incluso de escuchar mi versión de los hechos, que en razón de esa especial circunstancia precisamente no podía hacerse cargo sin más de cualquier tema si estaba relacionado con el ámbito de la salud. Y que por las noticias que hasta ese momento tenía –obviamente, las publicadas en los medios de comunicación durante las tres primeras semanas- veía difícil hacerse cargo de mi defensa. Es más, me llegó a decir que sólo en el caso de estar seguro de que ganaría el pleito aceptaría. Dicho lo cual accedió a escucharme. Cuando terminé, le vi incrédulo. Se notaba que le costaba creerse que lo que le había contado fuera verdad. Me dijo que le diera tiempo para estudiar el asunto, que le llevara toda la documentación posible teniendo en cuenta que la Guardia Civil había entrado en mi casa llevándose kilos de papeles y que volveríamos a hablar. Así lo hice. A partir de ese momento hubo otras reuniones, realizamos ambos numerosas gestiones y, finalmente, aceptó hacerse cargo del caso. Hoy, con el tiempo, si tenía alguna duda de la mala fe con que se ha actuado desde el Ministerio de Sanidad le debe haber desaparecido. La mejor prueba es que siendo un hombre tan comedido, tan ecuánime y tan partidario del diálogo no ha dudado al final en acusar de gravísimos delitos ante la Fiscalía General del Estado a la ministra, a su segundo de a bordo y a los dos altos cargos de la Agencia Española del Medicamento que han estado siempre detrás de esta auténtica conspiración. Y eso, en el caso de alguien que ha ocupado el cargo de ministro, es una decisión importante y muy significativa.

-¿Qué siente alguien que, sabiendo que no ha cometido ningún grave delito, es víctima de una operación como la llamada Operación Brujo?

-Imagínese. Porque en esa operación intervinieron casi todos los poderes del Estado: el Ministerio del Interior, el de Sanidad, la Judicatura, la Guardia Civil, la Policía… Y todo ello sin razones reales… ni legales. Ni yo, ni ninguno de los detenidos, somos delincuentes peligrosos armados como interesadamente se hizo creer. Somos profesionales que jamás hemos cometido ningún delito grave. A fecha de hoy, la única acusación que podría quedar en pie en lo que a mí se refiere es una posible falta administrativa. ¡Una falta administrativa! Y con eso se organizó una gigantesca redada en la que se utilizaron centenares de policías, guardias civiles y funcionarios. ¿Que qué sentí? Una enorme impotencia. Como todos los que sufrimos esta pesadilla vergonzosa e infame. Hoy siento además un tremendo pesar porque la llamada Operación Brujo afectó a mucha gente. Numerosos médicos y otros profesionales han sido gratuitamente vejados, difamados, calumniados e injuriados. Públicamente. Y tanto ellos como sus familias han sufrido y siguen sufriendo mucho. Eso me duele en el alma por lo injusto. Y otro tanto ocurre con quienes estaban consumiendo Bio-Bac y se quedaron sin él. Han muerto ya varias personas pero a los medios de comunicación eso no parece importarles. Hay enfermos de cáncer desesperados que en su momento asaltaron mi chalet para robar el Bio-Bac y enfermos y familiares que han permanecido encerrados durante semanas en varias iglesias de España sin que la mayor parte de los periodistas se hicieran eco del asunto. Gente que está sufriendo, a la que ves desesperada porque le han quitado casi hasta la esperanza…

-El problema es que muchos periodistas entienden que el Bio-Bac no cura nada porque así lo dice el ministerio y coligen que, por tanto, sólo tiene efecto placebo. De hecho, son muchos los periodistas que preguntan a la ministra de Sanidad por qué siendo inocuo -es decir, no pudiendo ocasionar efecto secundario negativo alguno- no se les permite a los enfermos tomarlo sin más auque sólo tenga un efecto placebo…

-Lo que no deja de ser una trampa. El Bio-Bac tiene efectos terapéuticos científicamente demostrados y pedir que se autorice como si no fuera así es una estrategia inaceptable. Me parece increíble que pretenda hacerse creer que es sólo un placebo. Las mentiras de la ministra y sus funcionarios sobre este asunto son lamentables. Primero se pasaron semanas diciendo que el Bio-Bac no tenía ensayos clínicos hechos y que los documentos incautados son los mismos que se entregaron allí hace ya años, que no había nada nuevo. Luego que sí existen pero que están falsificados. A continuación que no dicen lo que decimos que dicen. Fernando García Alonso, que en un programa con Luis del Olmo dijo rotundamente que no existían ensayos clínicos… comentaba pocos días después en el programa de Luis Herreroque los ensayos clínicos del Bio-Bac habían sido hechos en artrosis pero no en cáncer. ¿En qué quedamos? ¿No decía que no existía ninguno? Mire, el actual director de la Agencia Española del Medicamento es un mentiroso compulsivo. Y en el programa de Luis Herrero en el que estuvo con Enrique Sánchez de León y Carmen Morán–vicepresidenta de la Asociación de Consumidores de Bio-Bac y mujer con un cáncer cerebral que se trata sólo con Bio-Bac desde hace años- demostró ser además un grosero y un maleducado. Parece mentira que un individuo pueda estar al frente de ese organismo. Organismo que, por cierto, ha recibido decenas de denuncias en los últimos dos años; algo que, salvo ustedes, nadie publica. ¿Qué está pasando? ¿Quién está detrás de ese señor para que nadie se atreva a tocarlo?

-¿Hubo el día en que le detuvieron algo más que le llamara especialmente la atención?

-Sí. Lo primero que me llamó la atención es que asaltaran mi casa cerca de un centenar de personas, la mayoría guardias civiles de asalto fuertemente armados. ¡Un centenar!

-Perdone que le interrumpa: el comandante de la Guardia Civil que dirigía la operación, Luis Vallés,  me aseguró durante la extensa y singular entrevista que mantuve con él y el “teniente Alfonso” que en su chalet entraron entre veinte o treinta personas…

-Falso. Allí debía haber al menos cien personas. Si no más. Lo pueden corroborar todas las personas que estaban dentro de la casa… y los propios guardias civiles y funcionarios presentes si un día se les llama a testificar al juzgado. Lo que no descartamos.

El chalet es grande y entraron en él como en las películas: por todas las puertas y ventanas a la vez. Y con un helicóptero encima de la casa. Fue impresionante. Piense que eran de los cuerpos especiales y aparecieron con esos trajes imponentes, chalecos antibalas, metralletas… y encañonándonos a todos. ¿Sabe lo que es sentir un arma apuntándote a la cabeza? Pues así lo hicieron con varios de los que estaban en la casa. Le aseguro que sentimos auténtico pánico.

-¿Quiénes estaban con usted?

-La novia que entonces tenía y con la que rompí la relación porque aún no ha superado el trauma que le provocó lo sucedido; Consuelo, mi secretaria particular; Enrique, un biólogo que trabaja para Chacón Farmacéutica; Michel, una secretaria que básicamente atiende el teléfono; la cocinera, una mujer de edad; el jardinero; y Giorgiy Levan, mis dos sobrinos. Bueno, en realidad no son parientes, son hijos de un amigo ucraniano pero viven en casa desde hace años y son como de la familia. Están estudiando en España y viven conmigo.

-¿Cómo fue el trato?

-Imagínelo. Llevaron a todos hasta el salón a empujones mientras nos conminaban a no hablar. Luego nos pidieron que apagáramos los móviles. Y nos tuvieron allí largo rato sentados sin decirnos nada, sin saber qué sucedía y de qué se nos acusaba. Con un estado de nervios atroz. Incluso nos negaron beber agua hasta que, tras recibir varios achuchones, logré que accedieran a ello tras protestar. Se nos trató con prepotencia y de forma muy despreciativa. Pero lo que me pareció más indignante es que entraron en todas las dependencias del chalet como Pedro por su casa. Podían haber preparado cualquier tipo de pruebas falsas y luego acusarme. Afortunadamente no fue así pero lo que hicieron no es recibo. Lo suyo es que yo hubiera entrado cuarto por cuarto con los policías acompañando al secretario judicial que iba con ellos pero no se hizo así. Es indignante además que no nos dijeran ni de qué se nos acusaba hasta entrada la tarde cuando habían asaltado mi casa hacia las once de la mañana. Es más, pedí la presencia de mi abogado y me la denegaron. Luego me enteraría de que también lo habían detenido. Una estrategia muy hábil para dejarme indefenso. Estoy seguro de que lo detuvieron sólo para que no pudiera asistirme. Lo apoya el hecho de que luego le dejaron libre sin cargos. Como usted bien sabe, en las primeras semanas fui asistido por una letrada de oficio, abogada que además no conocí hasta mediodía del día siguiente después de pasar la primera noche aislado en el calabozo.

-La razón alegada para entrar de esa manera en su chalet es la convicción de que en él se fabricaba clandestinamente el Bio-Bac. Y así se lo contaron a los periodistas en la rueda de prensa que ofrecieron para informar de la “Operación Brujo”.

-Mintieron. Y mintieron a sabiendas. ¿Quiere usted una prueba irrefutable? El mismo día en que me detuvieron a mi y a los médicos… detuvieron al director de Laboratorios Iven, lugar donde se fabricaba el Bio-Bac. Y es evidente que si lo detuvieron es porque sabían que se fabricaba allí y no en mi chalet.

-Pues intentaron hacerlo creer a conciencia. Porque usted sabe que la Guardia Civil entregó a los medios de comunicación imágenes de una nevera que se suponía que estaba en su casa, llena de comida, afirmando que los botes de Bio-Bac se guardaban en ella de forma chapucera…

-Sí. Y esa nevera no era mía, no estaba en el chalet y los botes que aparecían en ella ni siquiera eran de Bio-Bac. Fue usted precisamente quien consiguió arrancar esa confesión al “teniente Alfonso” durante la excelente entrevista que hizo a los dos responsables de la operación y de la que nadie se ha hecho eco. Y no entiendo cómo ese hecho, que demuestra de por sí evidente mala fe, no supuso ya la destitución inmediata de los responsables de la Operación Brujo. Se trata de un delito. Es evidente que la idea, desde el principio, fue hacer creer a la gente que el Bio-Bac era un producto que se fabricaba sin control sanitario alguno en una casa particular. Como se pretendió hacer creer que los detenidos constituíamos una peligrosa banda de delincuentes… armados. Aún a día de hoy la página web de la Guardia Civil mantiene en Internet la misma mentira. Es lamentable.

-¡Ah, sí! El famoso asunto de las pistolas que encontraron en su casa…

-En efecto. Unas pistolas de colección de la época de la guerra civil y un revólver que yo guardaba en casa. Éste cargado, es verdad. En la zona ha habido muchos asaltos y aunque yo no he matado en mi vida ni un pajarito y dudo que fuera capaz de dar a nadie con ella me daba sensación de seguridad tenerla allí. Legalmente, lo admito, es un error. Pero el resto estaban descargadas.

En fin, el caso es que encuentran las pistolas, me lo comunican mientras estoy en el salón y me dicen que van a hacer una ampliación de la denuncia. Más tarde me dicen que suba con ellos y me obligan a sacar las armas de su sitio, a cogerlas con la mano. Y para mi sorpresa veo que están todas cargadas en lugar de sólo una. En aquel momento me pregunté: ¿Por qué están todas cargadas? ¿Y por qué quieren que coja yo las armas si ya saben dónde están? “¡Saque usted las armas!”, insistieron. Y mientras me decían eso yo veía a varios guardias civiles a mi alrededor metralleta en mano. ¿Qué pretendían? ¿Qué me pegara un tiro dado mi estado de ansiedad? ¿Que hiciera un falso movimiento y entonces…? Mire, prefiero no seguir. Porque ellos sabían que yo estaba en tratamiento a causa de un estado depresivo. Las cogí por la punta del cañón con dos dedos y las fui arrojando rápidamente sobre la cama.

Luego, esas armas se colocarían en primer plano cuando durante la rueda de prensa la Guardia Civil mostró lo incautado. Y el montaje resultó perfecto para hacer creer a la población que todos los detenidos pertenecían a una peligrosa banda de delincuentes armados. A usted le negó ese intento el comandante Vallés pero la mejor prueba es que la práctica totalidad de los medios de comunicación dieron la noticia en ese sentido. Alegar, como hizo el comandante, que la culpa de esa errónea interpretación es de los periodistas es una burla. ¿Qué pasa? ¿Que todos los periodistas son memos?

-Algunos de los médicos detenidos me dijeron que durante su estancia en el calabozo les presionaron psicológicamente para que hablaran diciéndoles que los demás estaban confesando y les estaba implicando. Y que eso les generó una ansiedad terrible porque ellos ni siquiera conocían a los demás detenidos. He hablado con casi todos y es evidente que no se conocían entre sí. La Guardia Civil niega que ejerciera esa presión. ¿Hicieron lo mismo con usted?

Sí. Luego me contarían que eso es de libro. Y me parece vergonzoso. Obviamente, no lograron nada porque no había nada que ocultar. La presunta “red organizada” es un invento. La mayor parte de los detenidos no se conocían entre sí. Ni siquiera los conocía yo aunque sí me sonaban sus nombres porque los enfermos, al pedir el producto por teléfono, nos decían qué médico se lo había recomendado.

-¿Y daba usted comisiones a los médicos por la venta de sus productos?

-Ni un céntimo. Nunca. A pesar de que es legal. Muchos laboratorios dietéticos y farmacéuticos dan comisiones a los médicos. Pero ya ve, yo jamás lo he hecho. Paradójico, ¿verdad?

-Bien, volvamos a la detención. Es evidente que se pretendió hacer creer a la opinión pública que usted fabricaba el Bio-Bac en su chalet de forma chapucera y que detrás lo que había era una red organizada armada y peligrosa que sólo pretendía enriquecerse a costa de la desesperación ajena. Lo demuestran las grabaciones de todos los informativos de radio y televisión que dieron la noticia así como la práctica totalidad de los diarios y revistas que recogieron lo sucedido. Pero lo que no sabía cuando entrevisté a los responsables de la Guardia Civil es que ese mismo día habían detenido al director de Laboratorios Iven. Porque, en efecto, eso demuestra que sabían que el Bio-Bac se fabricaba allí y no en su casa. Me parece un dato muy importante.

-Lo es. Y demuestra su mala fe y que mintieron a los medios de comunicación a sabiendas. Mire, la Agencia Española del Medicamento conoce la existencia del Bio-Bac desde hace muchos años. Por darle un ejemplo, guardo aún un fax de la Dirección General de Salud Pública en el que se me conmina a que retire la publicidad que tenía en ese momento en Internet. Pero el fax no dice que retire el producto. Ese simple documento prueba que sabían que se estaba comercializando. Y hay otros muchos documentos. No ya de la etapa anterior, que a fin de cuentas el Bio-Bac se ha vendido libremente en España durante 30 años y durante diez lo sufragó la Seguridad Social, sino recientemente.

-¿Puedo saber por qué encargó la fabricación del Bio-Bac a un laboratorio veterinario? Fernando García Alonso afirma que eso es ilegal y que un laboratorio veterinario no puede fabricar productos de consumo humano.

Laboratorios Iven cumple todas las exigencias para fabricar el Bio-Bac. Todas las normas sanitarias de fabricación. Y se trata de un laboratorio que, como todos, pasa periódicas inspecciones sanitarias. Lo que demuestra también, por cierto, que el Ministerio de Sanidad sabía que el Bio-Bac se fabricaba allí y no en mi casa. Sus inspectores vieron numerosas veces los frascos del producto. ¿O alguien puede creerse que a unos inspectores que entran en un laboratorio se le van “escapar” de su control las decenas de miles frascos que había allí guardados? Es, sencillamente, imposible.

-Pero, ¿por qué en un la laboratorio veterinario?

-Mire usted, multitud de productos de consumo humano se fabrican en laboratorios veterinarios. La legislación europea no diferencia entre laboratorios que fabrican productos para uso humano o para uso veterinario. Lo único que se exige es que se cumplan las normas sanitarias reglamentadas para hacerlo. Una cosa es que un laboratorio se especialice en fabricar productos para animales, como Iven, y otra que no pueda también fabricar productos para humanos. Muchos laboratorios europeos y españoles fabrican ambos tipos de productos. Eso de que en los laboratorios veterinarios no se fabrican productos de consumo humano no es más que otra mentira del señor García Alonso y sus compinches.

-Entonces, ¿por qué sigue encausado el director de Laboratorios Iven?

-Porque se le acusa de lo mismo que a todos nosotros: de delito contra la salud pública. Es decir, se le acusa –igual que a todos los demás- de poner presuntamente en riesgo la salud de las personas. Sólo que eso ya se ha demostrado falso hasta la saciedad por lo que ninguno de los abogados personados entienden cómo no se ha sobreseído ya el caso. Sólo cuatro días después de la Operación Brujo la ministra de Sanidad convocó una rueda de prensa para decir públicamente que el producto es inocuo y no hay riesgo para la salud. Algo que ya había reconocido el propio Ramón Palop poco antes. Y siete meses después seguimos imputados de ese inexistente delito. Es increíble.

-Bueno, por lo que dijo el comandante de la Guardia Civil, Luis Vallés, el “delito contra la salud pública” podía estar, en el caso de los médicos, en haber recomendado a sus pacientes que abandonaran los tratamientos convencionales.

-Un intento de justificar su actuación después de que comunicara públicamente la ministra que el producto es inocuo. Sólo que ese “delito” no existe. ¿Desde cuándo eso es un delito? A ver, ¿qué artículo del Código Penal lo dice? Ninguno. Mire, todo médico tiene derecho a recomendar a sus pacientes el tratamiento que según su saber le parece más adecuado. Es más, no existen tratamientos oficiales para el cáncer. Eso es una estupidez como usted bien ha denunciado ya. No existen tratamientos obligatorios para ninguna enfermedad. Aunque a algunos les gustaría… Luego, contra lo que le dijo el comandante de la Guardia Civil, ningún médico habría cometido delito alguno en el supuesto, que no sé si fue así, de que alguno hubiera sugerido a sus pacientes dejar la quimioterapia o la radioterapia, por ejemplo.

-Luego argumentaron que el riesgo para la salud pública estaba en la deficiente fabricación del Bio-Bac alegando que habían encontrado hongos…

-Sí, han ido buscando razones nuevas a medida que se les iban desmoronando las anteriores para justificar lo que han hecho. Siendo el producto inocuo y no haber riesgo para la salud, y no siendo delito la recomendación de abandonar un tratamiento ortodoxo, pensaron que podían resolver su problema argumentando que el Bio-Bac era peligroso porque había hongos al estar mal fabricado. Y así lo afirmó el Ministerio de Sanidad en un comunicado oficial apoyándose en un estudio que encargaron al Instituto Carlos III, corroborando la propia ministra esa versión en varias declaraciones públicas. Sólo que volvieron a mentir. Lo que dice el susodicho informe es que las decenas de miles de frascos de Bio-Bac oral están en perfecto estado y que sólo se encontraron unos hongos en dos viales inyectables de los aproximadamente dos centenares que había en casa. Por tanto, hablamos de un caso claro de falsedad en documento público. Con graves imputaciones delictivas además.

-Tengo entendido que usted niega incluso esa posibilidad. Que ni siquiera en los viales puede haber contaminación por hongos.

-Efectivamente. Porque el Bio-Bac lleva como conservantes formol y fenol en una proporción que hace que la posibilidad de que crezcan en ellos hongos, bacterias o virus es imposible. Y eso lo sabe hasta un simple estudiante de Química. A pesar de lo cual, encargué un nuevo estudio a un laboratorio independiente de prestigioque así lo ha certificado ante la jueza.

-También se alegó que el Bio-Bac incautado pertenece a varios lotes de cepas distintos.

-Lo que también es falso. Lo demuestran las hojas de producción de Laboratorios Iven en las que aparecen en todos los lotes las cinco cepas básicas utilizadas en la fabricación de Bio-Bac que se mencionan en la patente de mi padre. Y están perfectamente fabricados. Son inocuos y carecen de toxicidad. Y como lo saben, deben estar buscando otra artimaña que les haga ganar tiempo, marear la perdiz para provocar más confusión…

-En cualquier caso, ¿no sería razonable que la jueza obligara de una vez a la parte acusadora a demostrar lo que dio pie a esta operación? Es decir, a que demuestren que en el momento de las actuaciones policiales y judiciales había razones fundadas para violar los derechos fundamentales de tantas personas?

-Ciertamente, pero no lo ha hecho. Todo se basa en suposiciones. La operación se desarrolló sin una sola prueba real de las acusaciones. Mire, Ramón Palop presentó su denuncia ante la Guardia Civil en marzo del 2002. Y nos acusaba de un simple “delito administrativo” que no justificaba acción policial alguna. Entonces hace una ampliación de la denuncia en mayo, dos meses después, ya iniciadas las escuchas telefónicas por la Guardia Civil, argumentando que Bio-Bac podía llevar en su fabricación Orfidal y Humatrope. Y eso ya sí es un posible delito contra la salud pública. Por supuesto, es falso que el Bio-Bac lleve ninguno de esos productos, como se ha demostrado posteriormente, pero esa mentira fue la que facultó a la Guardia Civil para actuar porque ya no hablábamos de un delito administrativo sino penal.

-Luego la actuación policial se inició sobre la base de una denuncia falsa…

-Más grave aún: sobre simples suposiciones. Palop ni siquiera afirmaba nada en su denuncia.

-Prosiga, por favor.

-Bueno, pues resulta que yo estaba a tratamiento en esa época y había encargado por teléfono a la farmacia una caja de cada uno de esos medicamentos para mi uso particular. Uno es para la migraña y otro para la depresión. Mi médico puede testificarlo. Y he aquí, ¡oh, casualidad!, que son los dos fármacos que Palop menciona que pueden contener los frascos de Bio-Bac en la ampliación de la denuncia que justifica la intervención de la Guardia Civil. Exactamente esos dos. Y eso lo dice tras aquella petición telefónica mía. A ver, ¿quién pasó esa información al señor Palop? ¿Y qué tienen que decir ese señor, la Guardia Civil y la propia jueza del hecho de que aquella acusación era falsa?

-¡Qué fuerte!

-Mire, toda la Operación Brujo se llevó a cabo basándose sólo en suposiciones. No tenían una sola prueba de nada. Es indignante. La presunción de inocencia se la pasaron por las narices.

-¿Y cree que todas las personas implicadas en estos hechos han actuado de mala fe?

-Eso lo ignoro. Pero lo que sí afirmo es que todo esto no se ha hecho por amor al arte.  Tiene que haber quien haya sacado tajada de todo esto. Y, desde luego, este montaje lo ha organizado alguien.

-Su abogado, Enrique Sánchez de León, me dijo cuando le entrevisté para la revista que una acción como la que se desarrolló sólo se justifica además cuando existe peligro “grave e inminente” para la salud pública. Y que como no es verdad que hubiera peligro “grave” -¿cómo va a serlo un producto inocuo?- ni que éste fuera “inminente”, todo lo actuado era nulo de pleno derecho. Que se habían cometido numerosos y graves delitos en todo este asunto.

-Y lo sigue afirmando. Por eso se ha presentado una denuncia contra Ana Pastor, Pablo Vázquez, Fernando García Alonso y Ramón Palop. Han pasado de acusadores a acusados. Y las acciones judiciales no han terminado.

-¿Y por qué este asunto va tan lento sabiendo que hay personas angustiadas que temen por su vida?

-Porque la jueza del Escorial, Patricia Búa, a poco de efectuarse la Operación Brujo, se inhibió a favor de la Audiencia Nacional. Y estamos todos a la espera de que ésta se pronuncie sobre si se hace cargo del caso o se lo devuelve a ella para que continúe la instrucción.

-Dígame, ¿es o no verdad que han intentado comprarle dos veces el Bio-Bac?

-Lo es.

-¿Y puedo saber por qué no vendió la patente?

-Por la misma razón por la que mi padre no llegó a un acuerdo hace dos décadas: porque no nos garantizaban que se fuera a comercializar, que fuera a llegar pronto a la gente y a un precio asequible. Y nosotros no estamos dispuestos a que el Bio-Bac se meta en un armario para que algunos sigan ganando dinero con productos inútiles. Es una cuestión de conciencia.

-¿Qué cantidad de dinero les ofrecieron?

-Eso para ellos no es un problema. Hace no mucho un laboratorio japonés pagó cientos de miles de millones de pesetas por una proteína que luego no sirvió para nada… La diferencia es que el Bio-Bac sí funciona. Y no hablamos de una sino de muchas proteínas…

-Tengo una curiosidad: ¿cuántos oncólogos se han puesto en contacto con ustedes para informarse del Bio-Bac? Porque supongo que teniendo en cuenta los casi nulos resultados que obtienen con los tratamientos actuales habrán tenido al menos la curiosidad de informarse, de conocer los ensayos clínicos…

-Ninguno.

-¿Ni uno solo?

-No, no ha llamado para informarse ningún oncólogo. No parece que la curiosidad esté entre sus virtudes.

-¿Lo entiende?

-No. Si yo fuera médico y los pacientes se me murieran indefectiblemente año tras año le aseguro que al menos me informaría.

-Quizás su desidia se deba simplemente a que creen al ministerio.

-Es posible. Pero parece mentira que crean al ministerio cuando ha utilizado ya tantísimas falsedades.

-García Alonso, por ejemplo, reiteró hace escasos días en el ya mencionado programa de Luis Herrero que no existen ensayos clínicos en cáncer…

-Y también oculta los existentes en sida. Debe darle terror que se conozcan. Él posee documentación sobre la investigación clínica en al menos dos patologías tumorales. En animales se ha experimentado con ratones de Lewis Lung. Con resultados muy satisfactorios. El Bio-Bac demostró actividad antimetastásica. Además está constatado en los estudios “in vitro” desarrollados con distintas células tumorales que el Bio-Bac es citotóxico selectivo.

-¿Es realmente selectivo?

-Sí. Mata las células cancerosas sin dañar a las sanas. Fue un paso previo importante a la investigación clínica que demostró un mecanismo de acción. En todo caso, sería oportuno hacer más estudios pero para eso hacen falta más medios. Piense que todo lo conseguido hasta ahora se ha sufragado con mi dinero personal, sin ayuda alguna del Estado ni de institución pública o privada. Por eso la falacia de que yo pretendía hacerme rico estafando a personas desesperadas la hace aún más asquerosa.

-Tengo la impresión de que también puede haber hecho desconfiar a los médicos que el Bio-Bac sea efectivo para tantas patologías: artrosis, cáncer, sida, hepatitis C…

-Sí. Y ya se ocupa de alimentar esa idea Fernando García Alonso. Pero aunque les moleste, Bio-Bac es un producto de un amplio espectro de uso. Es útil en muy diversas patologías por la sencilla razón de que potencia el sistema inmune, eleva las defensas. Los ensayos en sida demostraron, por ejemplo, que eleva los CD4 y CD8.

-Lo que no impide al director de la Agencia Española del Medicamento alegar, aún conociéndolos, que ningún producto es útil para tantas patologías…

-Ya. Otra mentira. ¿Y los corticoides? ¿Y los antiinflamatorios? ¿Y los analgésicos? ¿Y los antipiréticos? ¿Y los inmunomoduladores? ¿Y los preparados enzimáticos? ¿Y las vitaminas? Eso de que un sólo producto no puede servir para el tratamiento de diversas enfermedades es otra trola. Un argumento que sólo se traga un ignorante.

Claro que ese señor también ha alegado que no puede autorizarse el Bio-Bac porque no se conoce su mecanismo de acción. Y, para empezar, no es cierto; sí se conoce. Pero es que además basta coger el Vademécum para constatar que hay no menos de 60 fármacos autorizados en España donde en el propio prospecto se reconoce que no se conoce su mecanismo de acción. Sólo que como su eficacia y seguridad han sido demostradas, están aprobados. Entre ellos, por cierto, un medicamento aprobado precisamente por Fernando García Alonso. Es también el caso de otro conocido activador inespecífico del sistema inmune. Y ya ve, el Bio-Bac sin embargo ha demostrado en ensayos clínicos que es un activadorespecífico del sistema inmune que eleva el número de linfocitos CD4 y CD8. Que uno esté aprobado como medicamento y el otro no demuestra claramente el doble rasero y la doble moral del Sr. García Alonso.

-Alegará que no está demostrada suficientemente la inocuidad…

-Imposible. Sería una nueva mentira. Fernando García Alonso sabe muy bien que existen ensayos preclínicos y clínicos de inocuidad, de falta de toxicidad del Bio-Bac, por la sencilla razón de que entre 1991 y 1995 me pidió él mismo la realización de algunos de ellos y recibió los resultados. Sabe que el producto funciona y que es eficaz. Más aún, en una valoración de una prueba de toxicidad del producto que le enviamos en 1991 él mismo declara que por vía oral es “totalmente seguro” y “en ningún caso podrá manifestar efectos sistémicos”. Esa acta está firmada por él así que teniendo en cuenta lo que dice ahora, ¿cree que cabe mayor grado de cinismo?

Añadiré que tengo declaraciones firmadas ante notario de algunas de las personas que acudieron conmigo a las reuniones con Fernando García Alonso y otros altos funcionarios del ministerio encargados de la evaluación del producto sobre lo dicho en ellas. En una de las cuales se reflejó, por ejemplo, que los funcionarios presentes en la reunión habían reconocido abiertamente que el producto cumplía todos los requisitos para la realización de los ensayos clínicos. Algunas de esas actas notariales fueron enviadas al ministerio en su día, también por vía notarial, para que desmintiera su contenido o lo confirmara con su silencio. A día de hoy nadie ha contestado.

Hay además otra acta oficial del Ministerio en la que el propio García Alonso reconoce ante numerosas personas que nosotros cumplimos todas sus peticiones al respecto, que todo el proceso administrativo seguido por nosotros es correcto, que hemos cumplido todo lo que exige la ley… pero agrega que como a él, a nivel personal, le quedan “dudas científicas”, no lo aprueba. Es decir, que aunque cumplíamos con todo lo que la ley exigía a él no le daba la gana de autorizar el producto. Eso se llama prevaricación y es un delito. Sin embargo, ahí lo tiene usted: arropado por la ministra Ana Pastor.

-Esa actitud explica sus recientes declaraciones públicas diciendo que el Bio-Bac no estaría dispuesto a aprobarlo él ni como detergente…

-En efecto. Esa declaración, hecha también ante el periodista Luis Herrero, demuestra de nuevo su mala fe. García Alonso se niega a valorar los ensayos que obran en su poder. Sólo sabe insultar y mentir. Yo creo que no le importa nada que la gente pueda morirse.

Mire, hace unos años, en una reunión que tuvimos en el Ministerio de Sanidad para evaluar la situación, se permitió el lujo de decir delante de un primo de Su Majestad el Rey, Bagrat de Bagration, de D. Francisco Gavilán, del doctor López Álvarez, de D. Antonio López Casero, que fue Director General de Farmacia y del doctor Gutiérrez Altés que si no autorizaba el Bio-Bac me iba a enfadar yo pero que si lo autorizaba se iban “a enfadar otros…”  Fue cuando le pregunté, delante de todos: “O sea, que no lo va a autorizar…” A lo que respondió simplemente: “Pues no”. Ese comentario demuestra por sí mismo que las razones de que el Bio-Bac no se aprobara entonces no tenían nada que ver con lo argüido oficialmente sino con el enfado que su aprobación podía provocar en otros. Fue un reconocimiento tan sorprendente que nos quedamos perplejos. Y estoy seguro de que todos, o al menos la mayor parte de las personas mencionadas, están dispuestas a testificar en el juzgado que dijo exactamente eso. Como en su momento les pedí que lo hicieran constar ante un notario y accedieron.

-Una última pregunta: ¿cree que va a haber solución amistosa de este caso o que se va a tener que resolver finalmente en los tribunales?

-Eso no depende sólo de mi. Me gustaría creer que la ministra ha sido engañada y será capaz de rectificar. Pero si no es así estoy seguro de que los tribunales pondrán las cosas en su sitio. Lo que me entristece es saber que antes de que eso ocurra puede morir mucha gente por no tener acceso al Bio-Bac. Y no me consuela nada saber que el o los responsables lo puedan pagar con la cárcel. Es más importante una sola vida humana.

José Antonio Campoy
 

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Junio 2003
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