La silimarina, eficaz en los problemas hepáticos y otras muchas patologías

Las semillas del cardo mariano se han utilizado durante siglos en numerosas culturas como eficaz antídoto para diversos venenos y en los últimos siglos como remedio excepcional para tratar las disfunciones hepáticas. Pues bien, la investigación moderna ha confirmado la efectividad de su principal principio activo -la silimarina- frente a todo tipo de hepatitis, tanto de origen tóxico como vírico incluida la temible hepatitis C. Pero es que además se trata de un potente antioxidante y antiinflamatorio útil contra las más diversas enfermedades “modernas”, desde la diabetes tipo 2 y el alzheimer hasta el cáncer. La ciencia viene a avalar de nuevo pues el conocimiento empírico de nuestros antepasados. Lo explicamos en detalle.

La silimarina, eficaz en los problemas hepáticos y otras muchas patologías

Sumarios:

Las semillas del cardo mariano se han utilizado durante siglos en numerosas culturas como eficaz antídoto para diversos venenos y en los últimos siglos como remedio excepcional para tratar las disfunciones hepáticas.

La silimarina es un potente antioxidante y antiinflamatorio útil en las cirrosis, fibrosis y esteatosis hepáticas, en la hepatitis C, en la diabetes tipo 2, el alzheimer, el trastorno obsesivo-compulsivo, el melasma y el cáncer.

La silimarina estabiliza la membrana mitocondrial, inhibe el estrés oxidativo y mejora la resistencia a la insulina y de ahí su efecto hepatoprotector.

Cuando se sufre una patología hepática durante mucho tiempo el tejido del hígado se termina fibrosando y el órgano empieza a funcionar cada vez peor llegando un momento en el que la circulación sanguínea es insuficiente, se acumula la bilis y el hígado se vuelve cirrótico. Pues bien, esa degeneración la ralentiza la silimarina.

La silibinina, la isosilibinina, la silidianina y la silicristina -principios activos de la silimarina- son moléculas antiinflamatorias, antioxidantes y antifibróticas, potencian la regeneración del hígado y modulan el sistema inmune.

La silimarina es antioxidante y antifibrótica y actúa bloqueando los receptores de membrana de los hepatocitos, tanto si la hepatitis es vírica como si los efectos destructores se deben a tóxicos, alcohol incluido.

La silimarina es hepatoprotectora porque estabiliza la membrana mitocondrial, inhibe la activación del proceso inflamatorio y el estrés oxidativo a nivel hepático, desactiva las células estrelladas del hígado que generan la fibrosis y renueva las células hepáticas.

La silimarina es útil para tratar las lesiones hepáticas provocadas por la ingesta crónica de alcohol y/o medicamentos, la esteatosis o hígado graso, la hepatitis y la cirrosis.

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195
Julio-agosto 2016
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