Obtienen del huevo fecundado un cóctel con numerosas propiedades terapéuticas

Veterinario experto en Embriología Joan Cunill descubrió en 2003 que de los huevos fecundados sometidos a determinadas condiciones de temperatura y presión -fundamentalmente de las yemas- pueden extraerse multitud de moléculas con efecto antiinflamatorio y regenerador; básicamente lípidos neuroprotectores y neurorregeneradores así como precursores de factores de crecimiento. Se trata de un cóctel natural de más de 800 moléculas con numerosas posibilidades terapéuticas cuyo proceso se ha patentado y sus resultados han sido ya avalados por la Universidad de Lérida, la Universidad de Barcelona, la Universidad Autónoma de Barcelona y el CAR de Sant Cugat. En la actualidad el producto está siendo testado en el Hospital Vall d’Hebrón y en el Hospital Dr. Negrín de Gran Canaria.

Obtienen del huevo fecundado un cóctel con numerosas propiedades terapéuticas

Sumarios:

Joan Cunill ha desarrollado un cóctel natural de más de 800 moléculas con numerosas posibilidades terapéuticas que se obtiene mediante un proceso que ha sido patentado.

De las yemas de huevos fecundados sometidas a determinadas condiciones de temperatura y presión pueden extraerse multitud de moléculas con efecto antiinflamatorio y regenerador; básicamente lípidos neuroprotectores y neurorregeneradores así como precursores de factores de crecimiento.

El huevo es antiinflamatorio, protege de las cataratas y la degeneración macular y reduce el riesgo de accidentes cerebrovasculares y cardiacos.

“Hemos hecho estudios comparando la acción de nuestros huevos tratados con la de  huevos sin fecundar y no tratados constatando que tienen propiedades diferentes. La capacidad de neurorregeneración por ejemplo no existe ingiriendo éstos porque sus moléculas no llegan al cerebro y  las de los nuestros sí”, afirma Joan Cunill.

Joan Cunill afirma que su cóctel molecular controla el inflammaging y potencia la regeneración celular, tisular y orgánica, principalmente a través de la vía AKT.

“Nuestro producto -afirma Joan Cunill- atraviesa la barrera hematoencefálica y sus moléculas llegan al cerebro protegiendo las neuronas”.

Este reportaje aparece en
195
Julio-agosto 2016
Ver número