Sorprendentes resultados de la Medicina Sistémica en casos de diabetes y pie diabético

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Tras tres años de tratamiento en miles de enfermos un grupo de médicos ha demostrado que mediante la ingesta de una fórmula bautizada como Circulat que se elabora con una selección de adaptógenos –plantas “superiores” de propiedades científicamente contrastadas- pueden conseguirse mejorías notables entre quienes sufren diabetes y pie diabético -evita en la mayoría de los casos la amputación- actuando igualmente en todo tipo de dolencias circulatorias y en las úlceras de origen vascular. En el pie diabético el éxito terapéutico es de ¡más de un 80%! Verificable a través de las fotografías de las lesiones que demuestran su estado antes y después del tratamiento, y corroborado mediante un ecosonograma doppler. Y se consigue rápidamente, de forma no invasiva ni traumática y a muy bajo coste.

El síndrome de pie diabético es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la ulceración, infección y/o gangrena del pie asociada a una neuropatía diabética y diferentes grados de enfermedad arterial periférica, resultado de la interacción compleja de diferentes factores inducidos por una hiperglicemia mantenida.

Se caracteriza por la aparición de úlceras en las extremidades inferiores. La neuropatía periférica, presente en la mayoría de los pacientes diabéticos con más de 10 años de evolución, hace que el pie se vuelva insensible a estímulos normales (neuropatía sensorial) y puede producir una atrofia de los músculos del pie (neuropatía motora). Ambas predisponen al traumatismo y la ulceración. La enfermedad arterial oclusiva -mayor en la población diabética que en la no diabética- compromete la circulación de las piernas y aumenta el riesgo de complicaciones al presentarse una infección.

La prevalencia de úlceras varía según el sexo, edad y población desde el 2,4% hasta el 5,6%. Al menos un 15% de los diabéticos padecerá durante su vida ulceraciones en el pie. Igualmente se estima que cerca de un 85% de los diabéticos que sufren amputaciones previamente han padecido una úlcera. Y como quiera que el tratamiento médico convencional no resulta efectivo en todos los pacientes que sufren de pie diabético muchos sufren amputaciones de dedos, pies y, en ocasiones, incluso de las piernas.

RIESGOS DE LA DIABETES

La diabetes se achaca a una deficiencia de insulina en el organismo -hormona producida por el páncreas, imprescindible para la transformación de la glucosa en energía- que hace que el cuerpo no pueda procesar la glucosa correctamente. La consecuencia son altos niveles de azúcar en sangre y una cadena de patologías que van desde los desórdenes metabólicos, infecciones o pérdida de peso a corto plazo a otras mucho más graves como enfermedades oculares, lesiones renales, nerviosas o enfermedades cardiovasculares que pueden acabar produciendo la muerte. El pasado año el Día Mundial de la Diabetes -que se celebra habitualmente el 14 de Noviembre- tuvo como lema Empieza con buen pie, evita las amputaciones ya que del total de amputaciones de extremidades inferiores que se realizan entre el 40% y el 70% están relacionadas con la diabetes. Y se estima que el 25% de las hospitalizaciones de diabéticos en Estados Unidos se relaciona con complicaciones en sus extremidades inferiores ocasionando un costo anual cercano a los mil millones de dólares.

De forma resumida diremos que existen dos tipos de diabetes: la tipo 1 (Diabetes Mellitus Insulinodependiente) que aparece cuando el páncreas no produce la insulina necesariapor lo que ésta debe ser inyectada para sobrevivir –hoy es muy frecuente en niños y jóvenes y representa entre el 10 y el 15% de las personas con diabetes- y la tipo 2 (Diabetes Mellitus No Insulinodependiente) -que padecen aquellas personas cuyo organismo no es capaz de utilizar de modo eficaz la insulina que produce. Hasta ahora se consideraba una enfermedad de adultos y, sobre todo, relacionada con la edad ya que el mayor porcentaje de población diabética estaba entre las personas mayores pero hoy se asiste con preocupación a la aparición de diabetes en jóvenes con problemas de obesidad. La diabetes tipo 2 representa casi el 90% de los casos de diabetes y se trata con hipoglucemiantes orales o insulina.

Los especialistas calculan que el número de personas con diabetes se elevará de 177 millones en el 2003 a 370 millones en el 2030 de los cuales el 76% estará en los países en vías de desarrollo. Estimaciones, además, que cada año que pasa se modifican al alza. En España hay cerca de 4 millones de diabéticos según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que afirma que la mitad de los afectados lo desconocen.

Cerca del 90% de los recién diagnosticados de diabetes tipo 2 sufren sobrepeso que, junto a la falta de ejercicio, son factores que pueden desencadenar la enfermedad. Los alimentos ricos en grasas saturadas y azúcar así como la denominada comida rápida contribuyen a aumentar las complicaciones propias de la enfermedad provocando -entre otros trastornos- un aumento de la presión sanguínea que, junto con la elevación de la tasa de glucemia, produce daños vasculares. Daños que, sumados a otros factores de riesgo, son causa de la elevada tasa de fallecimientos por problemas cardiovasculares en diabéticos. A todo ello hay que añadir la incidencia del estrés que no sólo causa el descuido del control de los niveles de azúcar sino que además provoca una descarga de hormonas que elevan la glucemia de manera directa.

En todo caso sepa el lector que hay razones fundadas para creer que la principal causa del espectacular aumento de diabetes en el mundo se debe a la proliferación de productos con harina y cereales refinados así como a la masiva presencia de azúcar en todo tipo de productos alimenticios, tanto líquidos como sólidos. Su presencia en las “chuches” y en las bebidas que ingieren actualmente los niños constituyen un factor de riesgo que los padres deberían tener en cuenta y limitar o eliminar por completo su consumo. Lo mismo que los adultos. De ahí que la diabetes se controle bien siguiendo las normas alimenticias expuestas por nuestro director, José Antonio Campoy, en su obra La Dieta Definitiva.

Hoy por hoy, sien embargo, se considera que la diabetes no tiene cura y los tratamientos buscan sólo alargar la vida con la mejor calidad posible. En el diabético tipo 2 consiste habitualmente en combinar una dieta adecuada y controlada acompañada de ejercicio físico -como principales factores de mejoría- además de fármacos hipoglucemiantes e insulina. Por eso mismo la noticia que nos llega desde Venezuela sobre los extraordinarios resultados obtenidos en el tratamiento del pie diabético en particular y sobre la diabetes en general resultan especialmente esperanzadores.

LA MEDICINA SISTÉMICA

Son médicos, han estudiado en Facultades de Medicina de Venezuela y Estados Unidos, han practicado la medicina convencional y ahora, tras conocer los postulados de la Teoría Sistémica postulada por José Olalde -fundador de la Medicina Sistémica y presidente de los Centros Médicos Docentes Adaptógenos-, defienden una manera diferente de tratar a los enfermos (lea en los números 68 y 70 de nuestra web –www.dsalud.com- los fundamentos de la Medicina Sistémica).

De acuerdo con la Medicina Sistémica el potencial de supervivencia de todo sistema viviente depende de la corrección de tres elementos que coexisten bajo una relación triangular. Esos factores sonEnergía, Inteligencia y Organización. La Energía se define como los mecanismos fisiológicos asociados con la síntesis de ATP (tales como la fosforilación oxidativa, ciclo de ácidos tricarboxílicos, beta-oxidación, etc.). La Inteligencia Biológica es el elemento responsable de la regulación de los procesos neuroendocrinos, bioquímicos, inmunológicos y celulares. Por último, la Organización se refiere a la estructura y función de los órganos. Bajo estos conceptos la supervivencia (o salud) de un ser humano puede ser mejorada aumentando cualquiera de los tres componentes de ese triángulo debido a que son interdependientes. El tratamiento sistémico incluye la combinación de plantas superiores que actúan modulando los tres ejes del triángulo de supervivencia o salud contribuyendo así a mejorar la evolución clínica del paciente así como su calidad de vida.

Y hay que decir que los resultados obtenidos con este nuevo enfoque -en centros oficialmente reconocidos y a pie de calle- son realmente esperanzadores. “Hemos obtenido con la Medicina Sistémica –afirma el doctor Meyer Magarici, pediatra, oncólogo y Director Médico de los Centros de Medicina Sistémica- extraordinarios éxitos terapéuticos en cáncer y condiciones crónicas tan diversas como artritis, diabetes, hiperplasia prostática, degeneración de la mácula retiniana, sinusitis crónica, enfermedades tiroideas, hipertensión arterial, enfermedades autoinmunes (lupus, esclerodermia, esclerosis múltiple y artritis reumatoide), menopausia, disfunción sexual, infertilidad y psoriasis”.

“La Medicina Sistémica,cuyos preceptos han sido publicados por la Universidad de Oxford –explica Olalde- se puede validar a partir de la Termodinámica. El sistema biológico humano, en términos de Física Energética, se considera un sistema termodinámico abierto que realiza constantes intercambios de entropía positiva y negativa con el medio ambiente. La entropía equivale a desorden. También se define como la energía que no está disponible en el sistema. Así pues, a mayor enfermedad, mayor entropía; es decir, menor energía disponible. Por consiguiente, cuanta más energía hay a disposición de un sistema biológico menor es su entropía. Por ende, si incrementamos la energía disponible del sistema orgánico mediante la utilización de plantas medicinales -que le aportan entropía negativa al sistema a partir de la fotosíntesis- lograremos disminuir su entropía y se generará una tendencia endógena en el sistema a sanar su enfermedad. Este es un concepto fundamental de la Medicina Sistémicay una de las razones fundamentales de su éxito clínico”.

En el caso de la diabetes y el pie diabético los expertos venezolanos en Medicina Sistémica han desarrollado una fórmula herbaria específica elaborada con adaptógenos -plantas energetizantes, inmunomoduladoras, antioxidantes y vasodilatadoras que han demostrado clínicamente sus capacidades terapéuticas y cuya actividad ha sido incluso contrastada a nivel genético- bautizada como Circulat.. Fórmula que, de hecho, es también el núcleo del tratamiento usado en las enfermedades circulatorias -arteriales o venosas- así como de las úlceras de origen vascular. Una fórmula que busca restituir la adecuada oxigenación a toda la red celular para contrarrestar el daño al sistema nervioso central y periférico con la ventaja de que las reacciones secundarias son muy raras y se limitan generalmente a leves molestias gastrointestinales.

SOLUCIÓN PARA EL PIE DIABÉTICO

En los Centros Médicos Adaptógenos de Venezuela numerosos pacientes con esta patología han recibido tratamiento convencional complementado con esta formulación de plantas medicinales adaptógenas lo que ha supuesto una mejoría clínica sustancial que ha permitido evitar amputaciones en más del 80% de las ocasiones además de disminuir significativamente el sufrimiento y los costes de atención médica y hospitalaria de los pacientes.

Los resultados obtenidos por la Medicina Sistémica en Venezuela permiten abrigar nuevas esperanzas sobre el futuro de estos pacientes. “La Medicina Sistémica -señala la doctora Amarylis Colón, de los Centros Médicos Adaptógenos-, a través de una tecnología no invasiva verificada clínicamente por los cambios demostrados antes y después del tratamiento tanto mediante fotografía clínica como por ecosonografía Dopplerasí como por el testimonio de muchos pacientes a través de los últimos años, ha logrado devolver la salud y mejorar la calidad de vida a cientos de personas que habían sido advertidas de una amputación por úlceras crónicas o problemas vasculares en sus miembros inferiores”.

Las consecuencias humanas y económicas del pié diabético son extremas. Las lesiones nerviosas, los problemas vasculares y la lenta curación de las heridas pueden desencadenar ulceraciones crónicas del pie. Una úlcera mal curada que no cicatriza y que por la alta susceptibilidad de los pacientes diabéticos a las infecciones se infecta con facilidad puede causar la extensión de las lesiones y provocar desde un daño funcional hasta amputaciones parciales o totales. Mientras que entre la población en general entre 5 y 25 personas de cada 100.000 sufren una amputación en el colectivo de diabéticos esa cifra pasa a ser de entre 6 y 8 por cada 1.000. O lo que es lo mismo, cada 30 segundos alguien pierde una extremidad a causa de la diabetes.

La Medicina Sistémica -asevera el doctor Alex Márquez de los Centros Médicos Adaptógenos-, tras tres años de experiencia clínica y haber tratado a más de ¡cien mil pacientes!, ha logrado dar una respuesta satisfactoria a este problema con el uso de plantas superiores cuya eficacia está científicamente estudiada y comprobada en todo el mundo. La combinación de plantas adaptógenas que actúan en los tres ejes del triángulo de la salud: Energía, Inteligencia y Organizaciónha logrado un éxito terapéutico de más de un 80% de los casos. Pero lo mejor de todo es que hemos logrado reinsertar nuevamente a ese paciente (que estaba condenado a una amputación) a su vida cotidiana, a su trabajo, a su familia. Esto, definitivamente, no tiene precio ni precedente alguno en la historia de la Medicina”. 

EL CIRCULAT

La actividad a nivel genético del Circulat ha sido estudiada –la primera vez que un compuesto natural es sometido a un estudio de activación genética- y contrastada en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania. Los autores de la investigación han sido Anatoly G. Antoshechkin -especializado en Genética Molecular y bioquímica analítica dedicado al estudio de los mecanismos biológicos de ciertas plantas adaptogénicas y director de Investigación y Desarrollo de Nulab Inc, la empresa que fabrica el Circulat– e Igor A. Antoshechkin -ingeniero físico especializado en Genética Molecular y Bioinformática, colaborador en investigaciones realizadas sobre la expresión genética en el Instituto Tecnológico de Pasadera (California) y en el Departamento de Biología Molecular de la Universidad de Colorado.

El Circulat – según recogen ambos investigadores en sus conclusiones- produce cambios significativos en los niveles de expresión de los genes. Treinta y ocho genes vieron aumentados sus niveles de expresión y en 14 sus niveles de expresión disminuyeron. Disminución ésta que no supone ningún efecto negativo dado que los efectos positivos de algunos medicamentos, drogas o estímulos son producidos por la reducción de los niveles de la expresión y actividades de ciertos genes”.

El estudio se desarrolló mediante una tecnología conocida como Micro-Disposición-Genética consistente en cuantificar la expresión genética a través de un microchip que contiene hasta mil millones de fragmentos de ADN distribuidos en cuadros microelectrónicos lo que permite determinar la expresión genética.

Con el objeto de estudiar la expresión genética, los fragmentos de muestras de ADN de tejido humano mezclado con Circulat  fueron marcados con tinta fluorescente e inyectados en el microchip. El cambio resultante en la actividad de cada gen bajo la influencia de la formulación herbaria se midió en las variaciones de la intensidad luminosa de la fluorescencia resultante determinada mediante un escaneo láser. La comparación de muestras tratadas con Circulat y muestras de control reveló la capacidad moduladora del producto sobre los mecanismos genéticos. De igual modo se comprobó la falta de toxicidad y efectos secundarios a nivel genético. Bien, pues los resultados demostraron que efectivamente se incrementó en más del 200% la actividad de 38 genes relacionados con el metabolismo energético y muy específicamente los genes denominados CYP3A4 y NMNAT2 que fueron activados en un 435% y 400% respectivamente.

Las observaciones clínicas –señalan ambos investigadores- han establecido firmemente que el Circulatpreviene el desarrollo de manifestaciones severas de la diabetes Tipo II. Es bastante probable por consiguiente que algunos de los genes identificados por nuestro análisis como regulados por Circulat estén envueltos en la patogénesis o susceptibilidad a la diabetes Tipo II. Los resultados obtenidos nos revelan los mecanismos moleculares de acción de Circulat, previamente desconocidos, y demuestran el gran potencial de esta preparación para la normalización de la expresión de genes alterados en pacientes diabéticos Tipo 2. Nuestro análisis indica que una proporción grande de los genes identificados está envuelta en el metabolismo de energía y sendas de señalización. Esto es consistente con lo que es actualmente conocido sobre los cambios moleculares subyacentes en la diabetes Tipo 2. Es importante señalar que el gen TRPM2 ha mostrado estar involucrado en el proceso de desarrollo de la aterosclerosis y que es conocido por contribuir previamente a la patogénesis de la diabetes Tipo 2. Es probable que la reducción observada de niveles de la expresión de este gen por Circulat sea pues el determinante principal del efecto positivo de la preparación”.

Y LAS EVIDENCIAS CLÍNICAS

Los efectos de esta fórmula –nos diría José Olalde- se validaron genéticamente después de que se descubrió su extraordinaria capacidad para revertir el pie diabético y las úlceras varicosas en el 90% de los casos al igual que las secuelas de la diabetes en general”. Y es que más allá de la constatación científica están los excelentes resultados conseguidos en su aplicación clínica y que pueden apreciarse en los estudios aportados por los Centros Médicos Adaptógenos. Tres de ellos son los más significativos.

1erEstudio Clínico: sobre el Pie Diabético. Dirigido por José Olalde, Meyer Magarici, Francis Amendola y Oswaldo del Castillo el trabajo fue publicado en Oxford Journals/ Evidence-based Complementary and Alternativel Medicine, ( http://ecam.oxfordjournals.org).

 “Se evaluaron los efectos del Circulat en 110 pacientes –puede leerse en la síntesis del trabajo– con grados diversos de pie diabético mediante un estudio retrospectivo, multicéntrico, descriptivo y de dos años de duración. El tratamiento mejoró al 80’9% de los pacientes, y previno la amputación del 80% de los pacientes con indicación y/o alto riesgo de amputación. En el 86’36% de los pacientes se obtuvo una mejoría significativa de la calidad de vida. El tratamiento se mantuvo durante un período de dos a cuatro meses observándose una excelente tolerancia”.
En el caso del pie diabético, de entre todas las plantas de la formulación, los autores del estudio citan tres como significativas:

a) El Panax ginseng como estimulador de la Energía. Sus principios activos se unen a los beta-adrenoreceptores de la membrana celular desencadenando un proceso que culmina en el aumento de generación de ATP incrementando con ello los niveles de energía y utilizando glucosa como combustible. Además los ginsenósidos del Panax ginseng mejoran la Inteligencia celular estimulando las células beta pancreáticas lo que estimula la producción de insulina y el número de receptores de la misma. Los ginsenósidos contribuyen a la reducción de los niveles de glucosa lo que resulta igualmente de utilidad en los pacientes diabéticos

b) La Petiveria alliacea como estimuladora de la Inteligencia Biológica. Esta planta contiene un principio activo –el D-pinitol (3-O-metil-quiroinositol)- que ejerce efectos similares a la insulina disminuyendo los niveles de glucosa.

c) El Gingko biloba como estimulador de la Organización. Sus flavonolglicósidos, bioflavonoides, ginkgólidos y bilobalidos incrementan el flujo sanguíneo y el aporte de nutrientes y oxígeno, vitales para el tratamiento de la microangiopatía diabética, causante de las lesiones características del pie diabético.

2º Estudio Clínico: sobre Úlceras Varicosas.Dirigido por José Olalde, Meyer Magarici, Francis Amendola y Oswaldo del Castillo el trabajo también se ha publicado en Oxford Journals/ Evidence-based Complementary and Alternativel Medicine.

En él los efectos del Circulat fueron evaluados en 129 pacientes con diagnóstico de úlcera varicosa, también en un estudio retrospectivo, multicéntrico y descriptivo de 2 años de duración. “Se observó mejoría de las lesiones ulcerosas en el 79% de los casos y remisión en el 21% restante de los pacientes que recibieron Tratamiento Sistémico durante un período de apenas dos meses –se afirma en las conclusiones-. En todos los casos se observó un incremento significativo de la calidad de vida. Se evidenció que el tratamiento con Medicina Sistémicaproduce una mejoría significativa de los síntomas más frecuentes (calambres, dolor y edema). La tolerancia al tratamiento fue excelente. Los pacientes evaluados recibieron únicamente tratamiento por vía oral. Cabe esperar que el tratamiento local de las úlceras varicosas, utilizado conjuntamente con el tratamiento sistémico -incluyendo antibióticos en los casos necesarios-, aumentará significativamente la efectividad terapéutica de este esquema”.
De entre las plantas de la formulación destacaron esta vez estas tres:

a) La Leuzea carthamoides al estimular la Energía. Sus principios activos son fitoesteroides de la familia de la ecdysona que activan la síntesis de enzimas que participan en la síntesis mitocondrial de ATP cuya hidrólisis genera energía.

b) El Harpagophytum procumbens al estimular la Inteligencia Biológica. Sus principios activos – Glicósidos Iridoides y Fitosteroles– inhiben la ciclooxigenasa y la tromboxano sintetasa y disminuyen los procesos inflamatorios a nivel de la úlcera varicosa y la formación de trombos plaquetarios.

c) Y el Ruscus aculeatus al estimular la Organización. Sus principales ingredientes activos son dos saponinas esteroideas: la ruscogenina y la neoruscogenina. Estas sustancias inhiben significativamente el aumento de la permeabilidad causada por mediadores de las respuestas inflamatorias y tienen actividad anti-elastasa, parte del sistema enzimático que participa en la degradación de componentes estructurales perivasculares. Esta acción contribuye a explicar su utilidad en el tratamiento de pacientes con insuficiencia venosa crónica. Por otra parte, los principios activos de esta planta tienen efectos venoconstrictores.

3er Estudio Clínico: Remisión total del Pie Diabético con orden de amputación utilizando Medicina Sistémica. Dirigido por el doctor A. Muhammad, Supervisor Médico de Control de Calidad de los Centros Médicos Adaptógenos.

La investigación se realizó sobre 19 pacientes. En relación al grado de severidad de la enfermedad el estudio presentaba un mayor predominio de los grados III al V (57,9%, un total de 11) que son pacientes con indicación quirúrgica de amputación. En relación a la respuesta al tratamiento se observó que el 100% de los pacientes presentaron mejoría clínica no observándose ningún deterioro en la evolución de la enfermedad como consecuencia del uso de los adaptógenos. Se logró evitar la amputación en los 11 pacientes considerados de alto riesgo (100%), los ubicados en los grados III al V de la Escala de Wagner. También se registraron cambios en la calidad de vida de “Pobre” a “Buena” en el 100% de los pacientes. En las conclusiones del estudio puede leerse:

1) “El tratamiento basado en los preceptos de la Medicina Sistémicacomplementó exitosamente a nuestros pacientes con pie diabético sujetos a tratamientos alopáticos previos inefectivos.

2) El tratamiento con Medicina Sistémicaevitó la amputación del 100% de los pacientes con riesgo y/o indicación de la misma, los cuales se encontraban en los escalafones III, IV y V de la escala de Wagner.

3) Todos los pacientes toleraron el tratamiento lo cual se puede catalogar como tolerancia óptima.

4) Todos los pacientes mejoraron su calidad de vida según la escala de Grogono-Woodgate (de Pobre aBuena)

5) La utilización del protocolo de Medicina Sistémica en el pie diabético se afianza como la única opción terapéutica no quirúrgica a nivel mundial en el tratamiento de esta patología”.

Terminamos con una frase del doctor Márquez que tiene mucho de llamamiento a las autoridades médicas: “Hemos conseguido nuestros éxitos con una tecnología que no es invasiva, no es traumática, es de efecto rápido, está científicamente comprobada y clínicamente verificada y, además, su coste es muy bajo. Por tanto, ¿por qué no aplicarla en todos los centros de salud si es efectiva? ¿Por qué negarle a un paciente hospitalizado la posibilidad de curarse?”.
¿Alguien quiere responderle?

Antonio F. Muro

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Noviembre 2006
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