CARTAS AL DIRECTOR: NÚMERO 202 / MARZO / 2017

Sr. Director: debo decirle que he conocido su magnífica revista hace muy poco tiempo -me llamó la atención el nº 200 en el kiosco- y estoy realmente impresionado. Tengo 63 años y aunque soy ingeniero me pirro por los artículos sobre salud y leo todo lo que creo de interés. Probablemente porque mi salud no es todo lo buena que me gustaría ya que tengo algo de sobrepeso -me sobran 15 o 20 kilos según mi médico- y padezco diabetes tipo 2. Además suelo estar cansado a menudo aun sin hacer grandes esfuerzos. En fin, teniendo en cuenta que según leo llevan ustedes 19 años en la calle -¡y yo sin enterarme!- voy a atreverme a hacerles una petición: ¿pueden decirme si hay algo realmente eficaz para la diabetes tipo 2 así como para adelgazar? Supongo que lo habrán explicado dado el tiempo que llevan pero soy incapaz de leerme la enorme cantidad de reportajes, noticias y respuestas de la sección de Cartas al Director recogidas en su web. ¿Me ayudan a superar mi enfermedad por favor? He intentado de todo sin éxito. Atentamente,

Carlos A. Redondo
(A Coruña)

Hemos explicado en numerosas ocasiones que no existen “enfermedades” que afecten a órganos específicos sino manifestaciones puntuales en ellos de un estado de salud general deteriorado. Para afrontar pues cualquier enfermedad hay que hacer lo mismo SIEMPRE. Aunque muchos médicos no lo entiendan. Y ello pasa por desintoxicarse a fondo, oxigenarse, mantener en perfecto estado la flora intestinal y equilibrar el pH controlando lo que respiramos, bebemos e ingerimos, no usar prendas sintéticas dañinas, evitar las radiaciones electromagnéticas artificiales y las telúricas, aprender a preparar los alimentos, tomar el sol, hacer ejercicio moderado, descansar y dormir suficientemente y afrontar con serenidad nuestros problemas psicoemocionales para no somatizarlos. Y cuando es preciso suplementar la dieta ortomolecularmente. Y poco más. La idea de que las enfermedades –cuando debería hablarse de enfermedad en singular- se solucionan ingiriendo fármacos sintomáticos iatrogénicos es una soberana memez. Hay que equilibrar el organismo a nivel energético, físico, mental y emocional en lugar de buscar pócimas y tratamientos milagrosos. Recuperar la salud perdida depende de ello. En cuanto a la diabetes tipo 2 normalmente la provoca el excesivo consumo de azúcares -presentes en prácticamente todos los alimentos preparados y envasados- y el desequilibrio de la flora intestinal. Hay pues que suprimir ante todo los azúcares, la leche y sus derivados, la carne grasa animal –sobre todo los embutidos-, los fritos, los carbohidratos refinados -desde el pan, la pasta, las galletas, los bollos, los pasteles y los dulces hasta las tartas, pasteles y helados-, las chuches y caramelos, los alimentos precocinados, los envasados, las colas, los refrescos y los zumos de frutas, muy especialmente los industriales. Y llevar una alimentación esencialmente basada en vegetales –preferiblemente crudos- y probióticos. Le sugerimos pues que siga La Dieta Definitiva. En cuanto a la diabetes tipo 2 desaparece sin más ayunando o siguiendo una dieta muy baja en calorías -y por tanto sin azúcares- porque eso elimina la grasa acumulada en páncreas e hígado que es lo que impide producir suficiente insulina. En apenas tres meses si hace a rajatabla. Dicho esto añadiremos que hay un producto que estimula la producción de insulina por el páncreas: la capsaicina, principio activo de los picantes: chile, guindillas, pimentón, pimienta, cayena, etc. Nuestra sugerencia pues a todo diabético tipo 2 que no sea insulino-dependiente ni sufra hipoglucemias recurrentes es que ayune durante SIETE DÍAS -por lo que no debe tomar fármacos- y a partir del octavo se alimente durante tres meses exclusivamente a base de verduras, hortalizas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, setas, algas, carne de ave (pollo, pavo, etc.), carne blanca, pescado y aceites vegetales de primera presión en frío. Todo fresco, de temporada y crudo siempre que sea posible; y si no, ligeramente hecho a la plancha o asado pero no cocido. No debe prepararse ningún alimento a más de 80º para no desnaturalizarlo. Nada pues de alimentos en conserva porque contienen aditivos tóxicos. En cuanto a los condimentos se pueden ingerir especias -las que se quiera pero especialmente cúrcuma, curry, jengibre, canela, cayena (guindilla), pimentón, rúcula, comino negro y azafrán- así como sal marina (en muy poca cantidad y salvo que se sea hipertenso), pimienta, ajo, limón, perejil y finas hierbas; en cambio hay que olvidarse del vinagre. La ventaja es que se puede comer de todo lo permitido en la cantidad que se quiera -salvo las frutas- de forma razonable. De hecho en el desayuno pueden tomarse una o dos piezas de fruta pero nunca zumos, siempre en ayunas y solo de forma moderada. Siendo las más recomendables la papaya, la piña y la manzana. En cuanto a los aceites insistimos en que deben ser de primera presión en frío pero solo de oliva, lino, coco, comino negro o krill; el resto no. Y solo se debe beber agua mineral de muy baja mineralización e infusiones (salvo café y té negro). Ninguna bebida más. Dicho esto hay algunas cosas que en ese tiempo conviene hacer todos los días: dormir 8 horas cuando menos y si se puede una siesta de media hora (no más), caminar diariamente una hora y/o hacer ejercicio aeróbico, beber al menos 3 litros de agua al día, tomar infusiones y zumos de verduras caseros (no industriales) e ingerir cada mañana nada más levantarse dos dientes de ajo crudos una vez pelados, cortados en trozos, mojados en aceite -de lino o coco preferiblemente- y masticados rápida y fugazmente -pican en la boca- tras lo cual se tragan y se bebe un vaso de agua fría para calmar el ardor bucal. Media hora después conviene prepararse una limonada alcalina (medio litro de agua con el zumo de uno o dos limones y una cucharada sopera -rasa- de bicarbonato sódico) -salvo que sea hipertenso- para tomar a lo largo de la mañana. Y beberse cada día un licuado diario de zanahoria, apio, espinaca, remolacha y pepino. No solo perderá todo lo que le sobra sino que superará su diabetes.


Estimado Sr. Campoy: hace unos días me dijeron hay un cardiólogo italiano llamado Paolo Zamboni que cura la esclerosis múltiple operando quirúrgicamente a quienes la padecen y logra así que la enfermedad desaparezca. ¿Podrían por favor decirme si ese médico existe y si lo que dice es verdad? Mi mujer tiene esclerosis múltiple desde hace tres años, está cada vez peor y nos dicen que no hay nada que hacer. Gracias.

Fernando Castaños
(Valencia)

También se lo dijeron al actor español Jose Segurado cuyo caso damos a conocer en este mismo número y hoy no tiene síntoma alguno de la enfermedad; le invitamos pues a leer la entrevista que hemos mantenido con él. Dicho esto agregaremos que lo que el doctor de la italiana Universidad de Ferrara Paolo Zamboni afirma es que el 90% de los casos de esclerosis múltiple los causa un estrechamiento de las venas del cerebro que las bloquea parcialmente impidiendo que el oxígeno le llegue en cantidad suficiente y el hierro pase al tejido cerebral dañándolo; problema que propone superar afrontando quirúrgicamente ese bloqueo. Tesis que parece avalar el trabajo de los neurólogos españoles Eva Cernuda y Sergio Calleja quienes el 3 de abril de 2009 dictaron una ponencia titulada Insuficiencia venosa cerebroespinal crónica en pacientes con esclerosis múltiple a la que puede acceder en el link http://csvi-ms.net/files/insuficiencia-venosa-cerebroespinal-cronica-en-pacientes-con-esclerosis-multiple.pdf. Ahora bien, ello sólo serviría en tales casos. Como ocurre cuando la esclerosis múltiple se debe a una compresión patológica del opérculo torácico que afecta a la arteria vertebral provocando hipoxia y desmielinización cerebral (lea en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos ¿El parkinson y la esclerosis múltiple se curan…con cirugía y ¿Se pueden o no curar algunos casos de esclerosis múltiple o de parkinson con cirugía? aparecieron en los números 21 y 24 respectivamente). Obviamente si éste fuera el caso de su mujer cabría operarla en España; consúltenlo con el Dr. José Luis Castillo Recarte en el 91 532 89 32. Dicho esto recordamos que la afirmación de los neurólogos de que el cerebro no puede remielinizarse es gratuita. Que el sistema nervioso central puede autorrepararse sin fármacos lo constató no hace mucho un grupo de investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison (EEUU) dirigido por el neurólogo Ian Duncan -el trabajo se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences– según el cual la recuperación de la mielina -y con ello el restablecimiento de las funciones neurológicas- “es posible sin lugar a dudas”. Es decir, se puede lograr la “remielinización” y neutralizar el problema neurológico aun siendo éste grave. El descubrimiento tuvo lugar porque cuando sometieron a un grupo de gatas preñadas durante varios meses a una dieta no equilibrada comprobaron que sufrían “desmielinización”; demostrando así una vez más el trascendental papel de la alimentación en la salud, incluida la del cerebro. Pero lo realmente importante es que cuando se les volvió a dar a las gatas una dieta normal ¡recuperaron la mielina y desaparecieron las disfunciones! La capa de mielina no era tan gruesa pero el cerebro se recuperó. Y hay muchas otras posibles causas y posibilidades terapéuticas. Lo explicamos de forma muy amplia en el artículo que con el título Qué es la esclerosis múltiple y como tratarla apareció en dos partes en los números 172 y 173 (los tiene en estos enlaces: www.dsalud.com/reportaje/que-es-la-esclerosis-multiple-y-como-tratarla y www.dsalud.com/reportaje/que-es-la-esclerosis-multiple-y-como-tratarla-ii).


Estimado Sr. Director: su revista es maravillosa; con ninguna otra publicación me informo y aprendo tanto como con ella. Y ahora permítame que le haga dos breves preguntas. Gracias a vosotros me he concienciado de la importancia de tener una buena salud intestinal y mi pregunta es si existe en el mercado algún aparato doméstico para realizarse uno mismo una hidroterapia de colon. Algo intermedio entre los enemas caseros que solo lo limpian y las máquinas profesionales de las clínicas. La segunda es sobre los patógenos y los desequilibrios del organismo. ¿En qué se diferencian las funciones realizadas por un “zapper” y las que se obtienen con un “generador de frecuencias” que sigue los postulados de R. Rife? ¿Con los primeros se pueden eliminar patógenos y con el segundo se produce una armonización de los órganos del cuerpo a la vez que también eliminan patógenos? Es que veo que en el mercado existen aparatos con las funciones de eliminar patógenos (por ejemplo el Varizapper) y aparatos que tal vez se centran más en armonizar y equilibrar órganos o conjuntos de órganos (como el Biotrohn o el Super Ravo Zapper). ¿Existen en el mercado aparatos que sigan el trabajo de frecuencias de R. Rife? Gracias.

 Javier Rabadán 

Los aparatos de limpieza del colon que usted busca existen y se comercializan desde unos 350 euros pero no vamos a dar nombres comerciales; basta con que ponga usted en Googleaparatos de hidroterapia de colon” y los verá ya en la primera página. Por lo que se refiere a Royal Raymond Rife ya explicamos en su día que fue un brillante científico que tras participar en el desarrollo de buena parte de la base tecnológica usada hoy en el campo de la Óptica, la Electrónica y la investigación de microorganismos construyó pieza a pieza –cerca de 6.000- el denominado Microscopio Universal capaz de aumentar los objetos hasta 50.000 veces y con él descubriría -¡en 1931!- que había  virus causantes de cáncer. Para demostrarlo creó 400 tumores partiendo del mismo cultivo investigando luego cómo destruir ése y otros posibles virus cancerosos. Fue así como comprobó que el mejor método era la biorresonancia, que los virus, bacterias y hongos tienen frecuencias de vibración propias y características y que emitiendo esas frecuencias hacia ellos pero con mucha mayor intensidad ¡se destruyen! Lo explicamos extensamente en el reportaje que con el título Royal Raymond Rife y la destrucción de virus causantes de cáncer mediante radiofrecuencias apareció en el nº 96 (puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com). Y lo que la finada Dra. Clark expuso en 1995 en su libro La cura de todas las enfermedades es la posibilidad de terminar con bacterias, virus y parásitos con pequeñas corrientes eléctricas, postulado constatado que dio lugar a su Zapper, dispositivo electrónico del que hablamos en el nº 71 en un artículo titulado Electrocutan microorganismos patógenos con pequeñas descargas eléctricas. Sus investigaciones -apoyadas por trabajos desarrollados en el Instituto Politécnico Nacional de México– demuestran que utilizando corrientes continuas de pequeño voltaje (de 5 a 10 V) y haciendo un barrido de frecuencias de entre 10 y 1.000.000 hertzios se eliminan los microorganismos patógenos con unas cuantas sesiones de sólo 3 a 7 minutos de duración. Es decir, Rife postuló usar las frecuencias concretas de cada microorganismo patógeno para eliminarlo. La Dra. Clark -y otros investigadores- que era mejor emitir progresivamente todas las frecuencias en las que vibran -entre 10 y 1.000.000 de hercios- para asegurarse de que se destruyen todos. Especialmente porque si se destruye un parásito pueden salir de su interior virus y bacterias igualmente patógenos. Así que hay que pasar el aparato varias veces a todas las frecuencias para estar seguros de eliminarlos todos. Por eso se hace un “barrido”. Y así lo hacen el Varizzaper -aparato más moderno que sustituyó al Zapper– y otros dispositivos que luego aparecieron con la misma filosofía como los que usted menciona. ¿Que éstos logran además cosas tan llamativas como las que aseguran en sus folletos? Pues lo cierto es que no lo hemos investigado y no nos consta si es verdad. Y no vamos a hablar de lo que desconocemos.


Una epidemia silenciosa parece extenderse cual plaga sobre nuestros jóvenes: ¡se cortan frecuentemente con cuchillas en antebrazos, muslos y abdomen! Dicen sentirse liberados entonces. A menudo también pierden horas contando calorías y debilitándose al poner en práctica lo que “aprenden” en páginas web sobre anorexia y suicidios. Algunos profesores y políticos les “ayudan” diciéndoles que son unos inútiles, que la vida les espabilará a guantazo limpio y que son “una generación perdida”. Es lo que escuchan estas criaturas tras “chuparse” 15-20 años de pupitre y conseguir a menudo notas brillantes. ¿Y qué hace el sistema? Llevarles a un auténtico periplo por psicólogos y psiquiatras que demuestran su ineficiencia más absoluta. Y para esconder el problema los derivan de aquí para allá terminando internándolos en centros para enfermos mentales. O los envían a terapia en hospitales de día en los que tras salir y entrar esporádicamente acabando ingresados en urgencias psiquiátricas. Todos ellos medicados con drogas psiquiátricas –¡Si son dosis infantiles! alegan- que aderezan con 4 o 5 diagnósticos diferentes. Tanto “pofezioná” médico no les recomienda ninguna vitamina o suplemento ni valoran el exceso de Wi-Fi al que suelen estar sometidos. “¡No hay nada probado al respecto!”, alegan nuevamente los médicos. Obviamente los chavales afectados no notan mejoría alguna y están así años con sus padres corriendo tras ellos durante el día y no pegando ojo por la noche a fin de vigilarlos y que no se vayan “al otro barrio”. Y claro, los chavales terminan perdiendo la esperanza tras tanto ir de médico en médico, mareados ya al cabo de los años. Muchos han dejado los estudios con tanto internamiento cuando eran brillantes estudiantes. Les quitan incluso el futuro. En fin, no les preguntaré qué hacer con esos médicos -sé bien lo que yo haría con ellos- pero, ¿qué hacemos para ayudar a estas criaturas. Sr. Director, le agradeceré tanto su opinión como le agradezco su magnífica revista de la que soy asidua lectora desde casi sus inicios. Saludos cordiales,

Adela Pérez Bonet 

Suponemos que se refiere usted al cada vez mayor número de casos de jóvenes desesperados por su situación que ante la imposibilidad de encontrar trabajo pierden la cabeza y perpetran actos contra sí mismos. Y, sobre todo, al hecho de que cuando los expertos sanitarios los tratan se limitan a atiborrarles de fármacos que les “apacigüen” o a internarles en centros donde se les pueda vigilar. Mire, lo cierto es que la mayoría -no todos- son víctimas de una sociedad que ha malcriado a nuestros niños y jóvenes, muchos de los cuales se frustran en cuanto no consiguen rápidamente lo que quieren. Frustración que les lleva a ingerir lo que no deben para evadirse de una realidad que les molesta. Y a menudo no sin razón porque vivimos en una sociedad hipócrita donde muchos titulados y doctores universitarios malviven de lo que han estudiado pero con sueldos de miseria o trabajan de camareros, camilleros o dependientes mientras que quienes no tienen a veces ni graduado escolar son diputados, senadores o altos cargos de las administraciones local, provincial, autonómica o estatal. Tal es la lamentable España actual. Pero no es menos cierto que el nivel de frustración de otros es ridículamente bajo porque han sido “mal-educados”. Y en tales casos hablamos simplemente de gente egoísta dispuesta a conseguir sin esfuerzo lo que desea a toda costa. No podemos pues generalizar. Y como comprenderá dar consejos genéricos para salir de situaciones que pueden parecer similares pero son muy distintas es imposible. Lo que sí podemos sugerirle es que si conoce a alguien con problemas psicológicos o mentales que de verdad quiera ser ayudado acuda a un buen profesional como el Dr. Javier Aizpiri cuyo número es el  94 444 26 79.  Puede conocer su perfil leyendo en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Javier Aizpiri: “Los trastornos neurodegenerativos pueden afrontarse sin fármacos” publicamos en el nº 129.


 Estimado Director: tengo 67 años, estoy jubilado y me he animado a escribirles porque recientemente llegó a mis manos un libro del Dr. John Douillard titulado Eat Wheat: A Scientific and Clinically-Proven Approach to Safely Bringing Wheat and Dairy Back Into Your Diet cuya traducción viene a ser algo así como Coma trigo. Estudio científico de cómo volver a comer trigo en su día a día. Pues bien, según este médico estadounidense comer trigo es beneficioso para la salud y promueve un sistema inmunológico fuerte. Agregando que la clave no está en comer o no trigo sino en consumirlo ecológico, orgánico, integral y libre de glifosato, principio activo de plaguicidas como el Roundup de la multinacional Monsanto . Y que regenerando nuestro sistema digestivo podemos introducirlo poco a poco. Glisofato que según explica está más presente en los alimentos transgénicos y provoca la permeabilidad del intestino. En cambio el trigo integral “incrementa los niveles de bacterias buenas”,  “apoya la resistencia de los tejidos en el epitelio protegiéndolo” y “podría ayudar a disminuir la inflamación y el dolor relacionado con el síndrome del intestino irritable”. Douillard explica asimismo que “los problemas que muchas personas atribuyen al trigo son causados específicamente por el trigo refinado y procesado” y que  “un estudio demostró que las personas que llevan una alimentación libre de gluten tienen cuatro veces más mercurio en la sangre que las personas que comen trigo. Las personas cuya alimentación está libre de gluten tienen menos bacterias buenas y más bacterias malas que las que comen trigo. Las personas cuya alimentación está libre de gluten tienen menos células T asesinas (…) que las que comen trigo”.  Y dice también que el Dr. Pelmutter -autor del libro Cerebro de pan– está en un 90% de acuerdo con él. Para Douillard no hay en suma que dejar de comer ni trigo -ni lácteos- sino solucionar los problemas del sistema digestivo regenerando la flora intestinal y desintoxicando el organismo para que el cuerpo se habitúe de nuevo a ellos. En fin, me sorprende que el Dr. Pelmutter pueda haberle dicho al Dr. Douillard que comer trigo puede ser bueno porque en su libro es muy tajante respecto al gluten y los granos. ¿Cuál es su opinión sobre todo esto?

Agapito Jurado Castellanos
Miguelturra (Ciudad Real) 

Ante todo discúlpenos por haber resumido su carta pero era muy extensa. Creemos en cualquier caso que lo fundamental de lo que decía en ella se ha respetado. Mire, al igual que usted dudamos mucho de que el Dr. David Pelmutter de la razón al Dr. Douillard. Porque lo que dice éste sería admisible si estuviéramos hablando del trigo ancestral que se comercializaba en el mundo hace poco más de medio siglo y que hoy es ya casi imposible encontrar, especialmente en los países avanzados. Lo hemos contado de forma amplia en el reportaje que con el título Los cereales, el pan y la pasta son dañinos publicamos en el nº 180 y puede usted leer en nuestra web: www.dsalud.com. Texto en el que, entre otras muchas cosas, explicamos que en su singular libro Cerebro de Pan llega a decir lo siguiente: “Los cereales modernos están destruyendo silenciosamente tu cerebro. Y cuando digo modernos no me refiero solo a las harinas refinadas, las pastas o el arroz que cargan ya con el estigma que les imponen los enemigos de la obesidad. Me refiero también a todos los cereales que muchos hemos llegado a considerar saludables: el trigo integral, el cereal integral, el multigrano, los siete granos, el grano vivo, el grano molido a la piedra y demás. En pocas palabras, estoy diciendo que uno de nuestros grupos alimenticios esenciales más queridos es en realidad una agrupación terrorista que ataca nuestro órgano más preciado: el cerebro”. Es decir, habla pésimamente de los cereales modernos, incluidos los integrales. ¿Cómo va a haber apoyado pues la tesis del Dr. Douillard. Es obvio que ese médico es un completo manipulador. Recuérdese que en ese mismo artículo dimos cuenta de la aparición en el mercado español de otro libro titulado Sin trigo, gracias del cardiólogo William Davis -publicado en inglés con el título Wheat Belly cuya traducción literal es Barriga de trigo– en el que asimismo se asegura que el trigo actual puede ser causa de obesidad y patologías cardiovasculares denunciándose además que el problema no está solo en el gluten ya que hay “otras 1.000 proteínas en el trigo que también tienen potencial para provocar respuestas extrañas o inesperadas”. Afirmaciones contrastadas como puede comprobarse leyendo el amplísimo reportaje La intolerancia al pan y a los productos hechos con trigo es cada vez mayor que publicamos en el nº 163. Un texto en el que explicamos que el trigo que se cultivaba hace solo 50 años apenas se comercializa ya pues hoy se consume un trigo hexaploide cuyo ADN contiene 42 cromosomas, plasticidad genética tan extraordinaria que permite obtener miles de variantes. De hecho contiene ¡seis veces más genes que el genoma humano siendo capaz de producir la friolera de 24.000 proteínas distintas! Por eso puede ser causa de muy diversas patologías… o agravarlas. Entre otras, de celiaquía, obesidad, hipertrigliceridemia, resistencia a la insulina, diabetes tipo II, hipermeabilidad intestinal, autismo, esquizofrenia, hiperactividad y cáncer. Esperamos haberle aclarado sus dudas.


 

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202
Marzo 2017
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