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| HIDRATANTES:
EL MILAGRO DEL AGUA |
El
paso del tiempo y las agresiones externas terminan
generalmente con la humedad natural de la epidermis.
En otras palabras, nuestra piel empieza a tener
"sed" y para calmarla no es suficiente con ingerir
grandes cantidades de agua. Afortunadamente,
los productos cosméticos aportan hoy a nuestra
piel una dosis diaria e imprescindible de hidratación
y gracias a ellos nuestra piel puede mejorar
su textura, aumentar su grosor y prolongar su
juventud.
No somos diferentes del resto de seres vivos
y, al igual que las plantas y los animales,
necesitamos agua para vivir; y nuestra piel
no es una excepción. Al tratarse de una parte
del organismo especialmente susceptible a las
agresiones externas nuestra epidermis sufre
con facilidad estados de deshidratación o sequedad
en sus capas más superficiales con la consiguiente
rigidez y pérdida de elasticidad.
Es cierto que a medida que envejecemos el contenido
hídrico de la piel disminuye de manera natural
pero ello no implica que las pieles más jóvenes
no tengan riesgo de deshidratación. El consumo
de alcohol y tabaco, una alimentación poco saludable,
las largas exposiciones solares y pasar prolongados
periodos de tiempo en ambientes demasiado fríos
o calientes son asimismo factores que conllevan
pérdida de humedad, una condición que se manifiesta
con rapidez en la epidermis en forma de sequedad,
enrojecimientos, arrugas prematuras o granitos.
Hidratar la piel del rostro y el cuerpo es pues
un paso básico si aspiramos a mantener activa
la película de agua y lípidos que actúa como
barrera protectora contra las agresiones. Una
piel suave y elástica precisa del uso de una
crema hidratante con protector solar que aplicaremos
por la mañana y una crema nutritiva o regeneradora
de acción nocturna. En ambos casos la eficacia
de estos productos pasa por una limpieza previa
de la piel y la exfoliación periódica de las
células muertas que dificultan la hidratación.
Los exfoliantes de cara y cuerpo son compañeros
inseparables de cualquier hidratante y tienen
en sus manos potenciar al máximo sus beneficios.
ENVEJECIMIENTO CUTÁNEO
El envejecimiento de la piel se presenta de
forma prematura cuando el contenido de agua
de la capa córnea es inferior al 10%. Por debajo
de ese umbral nuestra piel comienza a perder
elasticidad y aparecen los primeros síntomas
de fragilidad y deshidratación. Una alimentación
rica en fruta y verduras así como el uso de
productos hidratantes o nutritivos son las mejores
armas para frenar este proceso.
Sin embargo, a pesar de los cuidados el paso
inexorable del tiempo suele terminar provocando
pérdida de fibras elásticas formadas por colágeno
que son sustituidas paulatinamente por nuevas
fibras amorfas o de menor elasticidad. Hasta
la fecha son varios los estudios que han demostrado
que las radiaciones solares transforman el colágeno
tipo 3 de la epidermis en colágeno tipo 1 -mucho
menos eficaz- a lo que hay que añadir el descenso
del nivel de regeneración celular. Pues bien,
diversos estudios clínicos confirman que la
vitamina C combinada con la E -antioxidante
ésta que combate los radicales libres- activa
la formación de colágeno 3 retrasando así el
envejecimiento prematuro. Eso sí, conviene que
además la crema hidratante posea al menos un
factor de protección solar 10 que nos preserve
de la radiación ultravioleta así como principios
regeneradores de las células como la coenzima
Q10.
EL ARTE DE ELEGIR BIEN
El mercado ofrece hoy numerosas fórmulas hidratantes
que utilizan métodos diferentes para aportar
humedad a la piel, entre las que conviene elegir
con cuidado y atendiendo siempre a las características
básicas de la epidermis.
Entre las cremas hidratantes de mayor demanda
encontramos aquéllas que actúan como esponjas
que captan el agua del medio externo y que suelen
estar enriquecidas con elementos higroscópicos
-las elaboradas a base de ácido hialurónico-
que ponen especial atención en evitar que la
epidermis pierda humedad y las que incorporan
en su composición ceramidas, aceites y vitaminas.
En el caso del rostro lo recomendable es aplicar
la hidratante una o dos veces al día, bien por
la mañana o por la noche, utilizarla siempre
antes del maquillaje y practicar al menos una
vez al mes una hidratación a fondo en un centro
de belleza.
En todo caso, recuerde que si bien la piel del
rostro es la más susceptible de sufrir agresiones
externas también el resto del cuerpo experimenta
pérdida de humedad y padece, en particular,
las agresiones de los componentes químicos de
geles y jabones de modo que termina perdiendo
su capacidad para retener el agua. Es importante
por tanto aplicar cremas hidratantes a estas
zonas injustamente olvidadas; y lo más cómodo
es hacerlo después del baño, momento en que
la piel tiene una mayor capacidad de absorción.
Para potenciar los efectos de los geles hidratantes
corporales -al igual que ocurre con el rostro-
es aconsejable practicar periódicamente una
exfoliación que nos libere de las células muertas
e, incluso, someterse de vez en cuando a sesiones
de hidratación corporal más intensas con emulsiones
y tratamientos de algas y aceites que devuelvan
a los tejidos el equilibrio perdido.
Las manos y los labios son dos zonas especialmente
sensibles a las necesidades de hidratación.
Para dar respuesta a esta demanda, en el caso
de las manos se aconsejan cremas o fluidos hidratantes
que aplicaremos desde la punta de los dedos
hasta el antebrazo. Con ello no sólo conseguiremos
mayor aporte de agua sino también reafirmar
las pieles flácidas y estimular la circulación.
Pero si a pesar de estos cuidados nuestras manos
siguen ásperas lo ideal es recurrir a mascarillas
térmicas aplicadas por un esteticista que pueden
consistir en baños de parafina, vaselina o glicerina.
En cuanto a los labios, la hidratación mediante
labiales debe aplicarse por la noche y por la
mañana, antes de utilizar la barra de color.
CERAMIDAS, A CUALQUIER EDAD
Una buena parte de los productos cosméticos
de última generación -cremas para el rostro,
bases de maquillaje y champúes- incluyen en
sus fórmulas ceramidas, sustancias que se encuentra
ya de manera natural en la epidermis y que contribuyen
a incrementar la humedad proporcionándole un
aspecto sano y luminoso.
Técnicamente las ceramidas son un tipo de lípidos
presentes en la capa córnea de la piel que tienen
la propiedad de mantener la coherencia y la
unión de las células evitando que éstas se descamen
además de regular el intercambio de líquidos
entre la piel y el medio externo. Esta barrera
natural contra la deshidratación se va perdiendo
con el paso del tiempo y a consecuencia de la
exposición solar, un proceso que puede paliarse
al menos parcialmente cuando se suministran
ceramidas a través de productos cosméticos.
Es un error común, por otra parte, pensar que
sólo las pieles maduras precisan un aporte extra
de ceramidas. Las pieles jóvenes -incluso adolescentes-
también las necesitan cuando se exponen demasiado
a las radiaciones solares. Por eso muchos productos
recomendados después de tomar el sol incluyen
ceramidas en sus fórmulas y resultan aconsejables
para todas las pieles con independencia de la
edad.
Si deseamos elegir un producto hidratante que
incorpore ceramidas en su composición habremos
de prestar atención al siguiente dato: la concentración
ideal de estas sustancias oscila entre un 4
y un 10 por ciento, y combinadas con cremas
que contengan liposomas que facilitan su penetración
es como resultan más eficaces. Además, los institutos
cosméticos utilizan ceramidas en sus tratamientos
por su probada capacidad de regeneración epidérmica.
Los tratamientos a medio y largo plazo a base
de ceramidas y productos como colágeno y ADN
han demostrado su capacidad para eliminar las
arrugas más visibles.
LA ALTERNATIVA NATURAL
Bien conocido desde el antiguo Egipto, Cleopatra
usaba el aloe vera como bálsamo para el cuerpo
y el rostro, una aplicación que se ha incrementado
con el paso del tiempo.
En la actualidad la mayoría de los cosmetólogos
han reconocido que la sábila o aloe vera actúa
como un poderoso humectante e hidratante que
penetra con facilidad en la epidermis impidiendo
la proliferación bacteriana y destruyendo los
depósitos de grasa que dificultan la respiración
cutánea.
El aloe vera es además un nutriente que aporta
minerales, vitaminas, enzimas y aminoácidos
estimulando así la generación de nuevas células.
Por su potencial tonificante y regenerador,
el aloe vera se ha colado por derecho propio
en el campo de la cosmetología ya que evita
las arrugas prematuras y retarda el envejecimiento.
Muchas personas se lo aplican en forma de cristales
-incluso bajo el maquillaje- siempre combinado
con cremas hidratantes, muchas de las cuales
también incluyen aloe vera en su composición.
Pero no es la única alternativa. Quienes se
decanten por fabricarse una crema hidratante
con productos naturales pueden confeccionar
su propia mascarilla mezclando tres cucharadas
de yogur, media cucharada de aceite de palma
y una pizca de esencia natural de vainilla;
mejora la humectación cutánea. Pero recuerde
que al tratarse de un preparado sin aditivos
ni conservantes deberá aplicárselos inmediatamente
ya que la estabilidad de la mezcla sólo se mantiene
durante un corto periodo de tiempo.
El yogur, el jugo de frutas, la miel y la leche
aportan también principios hidratantes. Pruebe
a combinarlos para encontrar la fórmula con
mejores resultados en su caso.
Desde luego, los seguidores de la alternativa
natural no deben olvidar en todo caso tomar
al menos dos litros de agua al día, optar por
una dieta rica en verduras frescas y carbohidratos,
vitamina A (aceites de pescado, espinacas, guisantes
o mantequilla) y vitamina E (yema de huevo,
productos lácteos, berros, col, frutos secos
y aceitunas), practicar regularmente algún deporte
y reservar el suficiente tiempo al periodo de
sueño así como abstenerse de exponerse al sol
si no es acompañados de una hidratante con factor
de protección y vitaminas antirradicales, un
consejo que debería hacerse extensivo a cualquier
persona.
ELLOS TAMBIÉN SE RESECAN
Como consecuencia del afeitado diario, la piel
masculina es especialmente susceptible a la
irritación y la sequedad. Ciertamente, el espesor
de la piel de los hombres es superior al de
las mujeres, lo que hace que su firmeza y elasticidad
duren más tiempo pero esa cualidad se pierde
drásticamente al envejecer. Las mujeres envejecen
con un proceso regular y constante; muchos hombres,
en cambio, lo hacen súbitamente.
Cada vez son más los varones que, conscientes
de esta situación, han comenzado a aplicarse
cuidados hidratantes. Entre ellos, los más socorridos
y de efectos más rápidos son las emulsiones
balsámicas protectoras, los geles con película
lubrificante y las cremas after shave que
reconstituyen la película hídrica que ha sido
alterada por el afeitado y otras agresiones,
especialmente recomendables para pieles secas
y sensibles por su potencial regenerador.
No son pocos los hombres que utilizan las cremas
hidratantes de su pareja. Aunque mejor es eso
que nada conviene, sin embargo, que opten por
hidratantes especialmente formuladas para la
piel masculina, menos oleosas en su composición
y de más rápida absorción.
CÓMO APLICARSE LA CREMA HUMECTANTE
Los expertos en belleza aconsejan utilizar la
crema hidratante dos veces al día y aplicarla
sobre el rostro suavemente, con movimientos
ascendentes y evitando los tirones de piel para
finalizar con unos pequeños golpecitos que estimulen
la circulación.
En el caso de los párpados, la delicadeza de
la epidermis aconseja una crema especial para
el contorno de ojos que se adapte a cada problema
específico: una crema con principios desinflamantes
para las ojeras y bolsas y una antiarrugas para
disminuir las líneas de expresión.
A partir de los 35 años la crema elegida, además
de aportar humedad, también debe incluir nutrientes
y vitaminas que estimulen su firmeza.
Concha
Labarta
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